Todos los personajes son de la serie Boku No Hero Academia (My Hero Academia) del mangaka Kōhei Horikoshi. Esta historia sólo utiliza los nombres de los personajes para entretenimiento sin fines de lucro.
Día 2 y 7: El Primer Sueño (2/3)
Uraraka admiraba la cuidad desde la ventana en el edificio donde se encontraba, todo lo que veía eran las luces que comenzaban a encenderse debido a que estaba cayendo la noche. Ese cambio, por más diminuto que fuese, la tenía encantada; en la ciudad todos tenían historias, todos estaban haciendo algo diferente, la mayoría no se conocía, y aun así, sin ponerse de acuerdo, los ciudadanos se daban un momento para poder encender las luces ya sea de su casa, coche u oficina, dando como resultado una noche brillante.
Si eso lo hacían inconscientemente ¿Qué tantas maravillas podrían hacer si todos se pusieran de acuerdo?
— ¿Señorita Uravity? — Dijo una voz detrás de sí. Y ella se giró para identificar a su dueño: un hombre unos 10 años mayor que ella, con bata blanca y expresión cansada.
— ¿Doctor? Creí que hace rato había terminado su guardia.
Él asintió mientras levantaba ligeramente su brazo, en un gesto discreto que solicitaba que volviese a su cama de la cual no debería de haberse levantado.
— Me tomé algo de tiempo extra sólo para confirmar que el gas venenoso al que fue expuesta ha salido totalmente de su organismo. Felicidades. Sólo necesitamos seguir revisando su corazón un par de días aquí en hospital para corroborar que el daño al que fue expuesta no haya sido permanente. Pero mientras siga tomando su medicamento, podrá retomar sus labores después de tomar el descanso pertinente en su casa.
Ella asintió torpemente. Distraída aún con la vista que la altura le ofrecía.
— ¿Enserio mi condición es tan deplorable?
— Estuvo a nada de tener un infarto, sufrió varias convulsiones a lo largo de tres días, su presión arterial se disparó y su fiebre fue muy difícil de controlar. Puede que mentalmente se sienta bien, pero mientras estuvo inconsciente su cuerpo se enfrentó a bastantes traumas, es un milagro que no haya tenido secuelas de ningún tipo.
Uraraka volvió su mirada a la ventana.
— ¿Y él?
— La Asociación de Héroes le envía sus mayores disculpas. The Ruler era un villano sin clasificar y no se tenía registro de sus poderes. De haber sabido que él atacaba con gases alucinógenos que dañaban al cuerpo humano por un largo periodo de tiempo, hubiesen enviado a héroes que tuviesen habilidades efectivas a larga distancia, no cuerpo a cuerpo como usted. Aun así, ya se está investigando las conexiones neurológicas que él controla, todo desde la seguridad de las rejas del Tártaros, no volverá a causar molestias durante un largo periodo de tiempo.
Ella bufó.
— Doctor, cuando me refería él, me refería a Bakugou Katsuki.
El médico se tensó. Sin embargo cambió el peso de su cuerpo de una pierna a otra y carraspeó la garganta, para hablar con una naturalidad fría.
— El señor Dynamight ha enfrentado los mismos traumas que ustedes, no obstante a comparación suya, no ha despertado, y no hay indicios de que lo haga pronto. Puede que despierte en este mismo instante, puede que lo haga dentro de diez años, es algo que en la actualidad todavía no podemos adivinar y The Ruler no ha querido cooperar con sus conocimientos para encontrar una cura o antídoto para su recuperación.
Uraraka permaneció en silencio durante un larguísimo periodo de tiempo, tanto que, el médico pensó en llamar a una enfermera para que le atendiera si necesitaba algo más, pero al moverse, ella reaccionó y decidió que necesitaba saber más.
— Doctor.
— ¿Sí?
— La voz que usó conmigo, cuando me explicó la situación de Bakugou, ¿Es la misma que utiliza cuando les dice a las personas que su familiar ha muerto? ¿Es el mismo tono que emplea cuando tiene que decirle a un paciente que padece de un cáncer incurable y lo único que queda es esperar la muerte?
— Bueno, no soy oncólogo, así que lo del cáncer no es algo que haga muy a menudo. — Dijo él con el mismo tono que usó la primera vez con ella, en un intento de bromear. Aunque al soltar su comentario a ninguno le hizo gracia. — Pero no, no hay muerte en mi diagnostico para él.
— Pero sí un infinito letargo. — Concluyó ella.
Él asintió.
— ¿Algo más en lo que la pueda ayudar?
— ¿Cree en el alma?
El hombre levantó una ceja, las preguntas de Uraraka eran demasiado distintas la una de la otra, pero al parecer todas estaban encaminadas a un mismo punto.
— Mi carrera me forzaría a responder que no. — Señaló — Aunque mi lado científico por otra parte, me obligaría a explicar que, de forma inexplicable, cuando una persona muere, pierde peso, 21 gramos para ser exacto. Un experimento del siglo XX que aún no ha sido contradicho hasta nuestros días. Y si se lo pregunta, no, él señor Dynamight no ha perdido ese peso en todo el tiempo que ha estado internado en el hospital.
— Gracias doctor.
El médico hizo una reverencia ligera y se fue.
— ¿Estás segura? — Preguntó Nejire que miraba angustiada a Uraraka.
— Siento que es lo que debo de hacer ¿No crees?
La chica mayor, que llevaba una maleta al hombro, lanzó un suspiro cansado.
— Creo que, a pesar de todo, yo lo seguiría odiando.
Uraraka rodó los ojos e intentó hacer algún gesto divertido.
— Adelántate entonces y espérame en el auto, no tardaré mucho.
— ¿Estás segura? — La voz de Nejire combinaba perfectamente con su gesto nervioso.
— No es como si pudiese decirme algo en su estado ¿Sabes?
La chica se sonrojó.
— De acuerdo, no tardes.
Uraraka asintió y entonces se separó de su amiga. Al fin la habían dado de alta en el hospital, y aunque aún debería tomar reposo en su casa, pero por lo menos volvería a los apartamentos que tenía rentados junto a Nejire y Tsuyu, donde su madre ya se había instalado para cuidarla los días que ella misma dijera que fuesen necesarios.
Todo estaba saliendo parcialmente bien, seguía débil de su corazón, pero al parecer nada que no se pudiese curar con el tiempo, los médicos eran realmente optimistas con su recuperación, en contraparte con la de Bakugou, que seguía sin despertar y no daba indicios de hacerlo pronto.
Y era a donde ella se dirigía, a la habitación de él. No sabía exactamente qué haría, no podía hablar con él, sólo lo miraría, él nunca recordaría que ella lo había visitado, y a pesar de escucharse lamentable su situación, tal vez ese anonimato era lo que la motivaba a seguir caminando.
Abrió lentamente la puerta, por lo que sabía, quienes más lo cuidaban eran Deku y Kirishima, aunque en algunas noches también hacía guardia Todoroki. Sería fácil que ellos los dejaran un poco de tiempo a solas.
Al asomarse encontró a Mitsuki llorando discretamente.
— Ochako — Dijo con la voz quebrada apenas levantó la mirada. La chica se congeló. Era obvio, pero nunca se imaginó toparse a la madre de él en esa situación.
— Mitsuki — Respondió nerviosa, de no ser porque la vio, ella se hubiese ido de inmediato. No lo había considerado, pero había pasado bastante tiempo desde la última vez que se encontraron.
La mujer rubia no contestó, se acercó rápidamente hacia ella mientras la abrazaba y lloraba. Uraraka no supo que hacer, tener a Mitsuki así, tan vulnerable, era algo casi imposible, algo tan improbable como que el oxígeno se convirtiera en oro sin la intervención de algún quirk.
— Mi niña, no sabes cuanto te he extrañado, todos te hemos extrañado. — Dijo en medio del llanto, y Uraraka obvió que había hablado en plural. — Esto, esto es tan triste, nuestro reencuentro no debió de ser aquí.
Uraraka la abrazó mientras se permitía sentir los temblores de la mujer mayor. Cuando terminó su relación con Bakugou, no tuvo tiempo de despedirse, no hubo oportunidad de decir unas palabras, y a pesar de que le había enviado un mensaje de texto corto, tampoco se había permitido llorar frente a Mitsuki hasta ese momento.
— Yo también le extrañe — Respondió mientras sentía como su voz se quebraba. Rayos, sí que se había encariñado con ella.
— Mi niña — Volvió a repetir Mitsuki mientras rompía el abrazo e intentaba verla a la cara — Mi niña, siento que has cambiado tanto en este poco tiempo que no nos hemos visto. Y no, no me refiero al físico.
Uraraka bajó la mirada mientras mordía su labio inferior. Con todo su corazón ella no deseaba cambiar, ella siempre se consideró alegre y energética, una heroína, aunque sus amigos más cercanos últimamente le decían que tenía un gesto melancólico cuando creía que estaba a solas y nadie la observaba.
No le gustaba que especialmente esa mujer, la mamá de su ex, le descubriese lo que tanto temía con sólo una mirada.
Levantó la cabeza y le dedicó un gesto que se dividía ente pedirle que ya no continuara con su charla o pedirle un abrazo de vuelta para poder llorar libremente también.
Mitsuki, como su madre sustituta que había sido, entendió su mirada y asintió mientras la volvía a abrazar sin decir ni una sola palabra.
Uraraka lloró, lloró por su situación, la situación de Bakugou y la situación antes de todo ese lío…
Ella había comenzado a salir con Dynamight una vez graduada de la UA, su relación a pesar de ser cuestionada al inicio, fue haciéndose querer por sus amigos y el público con el tiempo. Su dúo comenzó a ser conocido porque a pesar de trabajar en agencias distintas, juntos eran sumamente fuertes, tenían una excelente estrategia juntos, las debilidades de uno las cubría el otro y de forma sorprendente se podían comunicar con tan solo mover sus labios sin pronunciar palabra. Prácticamente se complementaban a la perfección.
Todos estaban ansiosos por verlos juntos, ver como se protegían, como eran su prioridad.
Esto último atrajo a los villanos.
Tuvieron una emboscada, una trampa para presionar a Bakugou. Bajo la excusa de un derrumbe de edificios urbanos, unos villanos consiguieron ubicar a Uraraka en una zona donde controlaron magistralmente la gravedad cero, haciendo que sus poderes fuesen anulados cuando ella, como siempre que necesitaban rescatistas, llegó primero al lugar de desastre. Fue algo que nunca había previsto, y a pesar de saber defensa de cuerpo a cuerpo, la diferencia de números entre ella y sus enemigos hicieron que fuese capturada.
Decir que la tortura que recibió fue poca o mucha, depende de la persona que lo contase: no la apuñalaron, no la violaron, pero recibió constantes descargas eléctricas estando encadenada, eso mientras le desgarraban su traje de heroína al mismo tiempo que le rapaban el cabello que ya se había dejado crecer.
Obviamente Bakugou llegó a su rescate acompañado de más héroes al poco tiempo de descubrir que no se enfrentaban a un derrumbe cualquiera, aunque cuando la vio, su rostro se enmascaró de un gesto duro. Uraraka no se percató de ese detalle en primera instancia, ella estaba feliz de estar con vida, él la había salvado, los héroes habrán vuelto a ganar. Todo había resultado bien.
O eso creía hasta que llegó al hospital donde se vio en un espejo… y descubrió que el video de su tortura había sido subido al internet.
En los días que tomó para recuperarse, Bakugou no la visitó. Todos sus amigos y conocidos lo hicieron, incluida Mitsuki, que le llevó un par de pendientes que él le había comprado pero que por accidente había olvidado en casa. Uraraka tomó eso como una buena señal, ella había estado hablado sobre su sueño de casarse, tal vez ese regalo era una forma más moderna de pedirle matrimonio.
Pero todo se desmoronó cuando fue dada de alta y los buscó en su trabajo.
— Debemos terminar — Anunció Bakugou de forma seca con la misma máscara fría que había reflejado cuando la encontró. Uraraka parpadeó incrédula, de todos los escenarios posibles, ese fue el único que no imaginó.
— ¿Qué?
— Debemos de terminar, esto, nosotros, no vamos a funcionar.
Ella sintió como se le bajaba la presión. Le justificó el que no la hubiese visto por trabajo; por una sorpresa, porque simplemente él estaba buscando las palabras indicadas para consolarla, porque seguramente la querría abrazar tanto que la iba a lastimar. Podía haber un sinfín de explicaciones, menos que quisiera terminar con ella.
— No entiendo, ¿Estás hablando enserio? Yo… no entiendo. — Se sentía aturdida, sabía lo que estaba escuchando, pero su cerebro no podía procesar dichas palabras. Eran imposibles.
— Te lo estoy diciendo bien, creí que el no visitarte lo dejaría claro, ya no quiero estar en una relación contigo.
— No entiendo — Volvió a repetir, se sintió en un sueño, aunque más que sueño era pesadilla — Estábamos bien, teníamos planes ¿Qué pasó? ¿De qué me he perdido? — Para ese punto, su voz se estaba quebrando y sus ojos comenzaban a ver borroso.
— Nada, simplemente me he dado cuenta que no funcionaremos.
Bakugou quiso darse la vuelta para dejarla sola, pero ella en un acto de reflejo lo detuvo por el hombro e hizo que se girara. Cuando lo vio, su rostro la asustó.
— Terminamos Uraraka. — Dijo con una voz fría y rasposa.
Sus ojos la traicionaron y comenzó a llorar.
— ¡No! — Gritó — ¡No me puedes terminar así! ¡Debe de ver alguna explicación! ¡Dímela!
— ¿Explicación? — Preguntó él, su voz rasposa era una que no había escuchado en años, se notaba llena de rencor — ¿Qué verte en el espejo no te da la respuesta suficiente?
Uraraka se congeló por un momento, era algo que no quería mencionar. Su reflejo mostraba a una chica sin cabello, con cicatrices, moratones y ojeras que cubrían todo el rostro, no era el ejemplo de femineidad, y si llegó a ser bonita en algún punto de su vida, ese tiempo se encontraba perdido en su pasado.
— Creí que eras de los que no les importan las apariencias. — Dijo con la voz muy baja. Antes había escuchado la frase "Nunca dejas de conocer a una persona" pero sin duda nunca la había sentido tan cierta como en ese momento.
— No lo soy — Respondió él, afirmando que la había escuchado — Pero estás herida, y sólo estás así porque eres mi compañera, porque los villanos saben que pueden molestarme utilizándote, lo hicieron una vez y lo seguirán haciendo. No eres una prioridad para mí, eres una debilidad, todos lo saben, lo usarán en mi contra.
— Estás bromeando ¿Cierto? — Uraraka sentía que podía desmayarse ahí mismo. Ya no sólo se sentía triste, ahora también estaba molesta. — Yo soy una heroína, se defenderme, derroto villanos, ¡Es mi trabajo!
— También el mío. — Contestó él, sus manos temblaban — Sabes cual es mi mayor sueño ¿Verdad? Ser el héroe número uno. Y para serlo, no debo tener debilidades. En este momento eres un estorbo para no tenerlas.
"Estorbo" La palabra le llegó muy profundamente a Uraraka. Intentó ocultarlo endureciendo también su voz, aunque lo único que consiguió fue que se escuchara mucho más quebrada de lo que estaba.
— Bakugou, no seas tan imbécil, ya hemos llegado lo suficientemente lejos. — Dijo luchando por ya no llorar, sabía que sus lágrimas no le conmoverían en lo absoluto, y a decir verdad no le quería conmover por lastima. — Ya te dije, soy heroína, sé lo que hago ¿No es suficiente?
— Fuiste atrapada por un grupo de villanos, al parecer no estás haciendo tu trabajo demasiado bien.
Tembló. Todas esas cosas horribles, especialmente el decir que "no era suficiente", nunca las esperó escuchar de él.
— Eres increíble. — Señaló, en ese punto ya sólo le quedaba seguir llorando hasta el cansancio o abrazar el coraje que sentía para contestarte y no sentirse tan humillada como lo estaba siendo. — Si crees que me voy a tragarme tus mentiras sobre que no soy suficientemente buena heroína y soy un estorbo, estás muy equivocado. No te preocupes por terminarme, yo termino contigo, no soportaría vivir al lado de un mentiroso que rivaliza con un villano. Al parecer las primeras impresiones siempre son las correctas, aún con el pasar de los años.
Bakugou por un momento dejó caer la máscara fría de su rostro, parecía querer decir algo más, sin embargo Uraraka ya no lo dejó hablar porque se arrancó los pendientes que él le había comprado – En un intento discreto de indicarle que si quería casarse con él en cuando le viera – y se los arrojó a la cara con toda la rabia que jamás había experimentado antes.
Salió de la sala donde se encerraron con todo el orgullo que pudo juntar, tal como lo temía, mucho curiosos detuvieron sus labores al verla en ese estado. Aun a su edad era llamativo el ver a una chica llorar, aunque lo era mucho más cuando esa chica era una heroína sin cabello. Los detestó a todos.
Se fue volando hacia su departamento mientras la ira y adrenalina seguían en su cuerpo. Sabía que llegando se le acabarían las fuerzas y se volvería un mar de lágrimas. No era que fuese dependiente, pero el futuro firme y brillante que tenía visualizado, le estaba siendo arrebatado de forma totalmente abrupta y dolorosa.
Apenas llegó a su departamento, lo primero que vio fue un espejo y lo rompió con su puño desnudo, odiaba verse así; enfermiza, débil, llorona, sin ningún rastro de belleza que pudiese adular en ese momento de crisis. Tal vez lo más destacable para sí misma era su cabello, que había conseguido la habilidad de levitar un poco cuando ella ejercía su quirk y los medio la reconocieron por ello… sin embargo su melena castaña también le fue arrebatada de forma injusta.
Lloró de frustración y rompió unas cuantas cosas más.
Cuando cayó la noche, ya había conseguido calmarse un poco, seguía hipeando y esporádicamente le daban unos ataques donde volvía a llorar, ni obstante ya estaba en ese punto donde se disoció totalmente de su alrededor y comenzaba a entrar en una extraña calma que le acompañaba de un vacío gris que cada vez se volvía más atrayente para ella.
Tal vez hubiese conseguido dormir sin sentimientos de no ser por Nejire que entró como si nada a su loft y fue directo hacia ella para abrazarla desesperadamente.
— Ryuko me lo acaba de decir. Los representantes de Bakugou se comunicaron a nuestras oficinas para ponerse de acuerdo sobre cómo manejar el anuncio de su ruptura. ¿Qué ocurrió?
Uraraka no pudo contestar, en cambio le regresó el abrazo a su amiga y lanzó un quejido de dolor cuando confirmó por labios ajenos que su peor pesadilla realmente se había convertido en realidad.
Nejire la dejó ser, la abrazó con mucha más fuerza y optó por no hablar más. Uraraka ya estaba cansada de llorar, pero por lo visto tener el contacto cuerpo a cuerpo con alguien más hizo que la tristeza la volviese a embargar y lagrimeó otro rato.
Más corto, porque realmente estaba deshidrata.
Nejire se durmió junto con ella para que no se sintiera sola, y a la mañana siguiente le avisó que no tenía que ir a la agencia, le había conseguido un permiso para ausentarse. Y demostrando que realmente era una gran amiga, le permitió seguir deprimida en su recamara sólo con la condición que comiese y bebiese lo que fuera, pero que tuviese algo en el estómago.
Ella asintió de forma obligada sólo por la fantasía de no salir de su cama nunca.
— ¿Ochako-chan? — Escuchó del otro lado de la puerta, estaba dormitando a ratos, y al parecer en uno de esos momentos Tsuyu llegó a su habitación silenciosamente.
— ¿Tsuyu-chan? — Preguntó con la voz gangosa y los ojos empañados por las lágrimas secas, al parecer éstas últimas le iban a acompañar por un largo de tiempo.
— La rueda de prensa que hablará sobre su ruptura, va a comenzar dentro de poco— Avisó Nejire que estaba a espaldas de Tsuyu, y que intervino porque la nueva invitada se había quedado totalmente congelada al ver a su amiga. Al parecer el rompimiento no sólo iba a causar estado de shock a sus amigos sino a nivel nacional.
— ¿Tan pronto? — Fue lo único que pudo preguntar Uraraka.
— Pues… Ya casi es de noche.
Uraraka miró de soslayo a Tsuyu. Ambas sabían que no se refería al horario, se refería a que muy apenas habían pasado las 24 horas de su último encuentro con su ahora ex, ella ni siquiera había procesado bien la noticia, y ahora toda una nación estaría al tanto de su situación.
— Yo… necesito tomar aire. — Dijo, y juntando todas sus fuerzas salió de su cama y se encaminó rápidamente hacia el balcón del departamento, era pequeño, pero la vista de la ciudad era increíble.
Le tocó ver justo el momento en donde el sol estaba bajando y las luces de la ciudad comenzaban a prenderse una por una. Nunca había prestado atención a un gesto tan simple, sin embargo, se le hizo sumamente bello, y volvió a llorar.
Su mente era un completo caos, Bakugou estaba haciendo una rueda de prensa sólo para poder seguir su sueño de ser el mejor héroe, pero ¿Dónde quedaba el suyo de compartir el mayor tiempo de su vida a su lado? ¿El sueño de él era mucho más valioso que el de ella sólo porque podía tener un resultado tangible y no simplemente sentimental como el suyo? En ese momento se preguntaba si realmente amar a alguien era una virtud o debilidad.
Siguió viendo como la ciudad comenzaba a perder la luz solar pero ganaba luz humana. El cambio era tan hermoso, la ciudad brillaba por sí sola. Y tener el privilegio de ver dicho cambio era tan valioso como portar la joya más cara del mundo.
— Por favor, no lo hagas. — Dijo Uraraka al cielo nocturno. Era una última suplica que sabía no iba a ser escuchada pero que necesitaba ser dicha — No arruines todo lo que hemos construido juntos.
A pocos metros de ahí, un Bakugou oculto y muy arrepentido estaba a nada de ponerse de rodillas para suplicar su perdón.
No obstante, unas terceras voces los distrajeron de su posible reencuentro.
— ¿Uraraka? — Nejire y Tsuyu le hablaron al mismo tiempo desde la puerta del departamento. — El programa ya comenzó, él no está, pero sus representantes y Endeavor hablaran en su lugar. ¿Quieres que te demos tu espacio cuando se revele la noticia?
El primer impulso de Uraraka fue el de decirles que sí, que la dejaran sola. Sin embargo sabía que mentalmente estaba vulnerable, y si antes se sentía asfixiada por las miradas del público después de su ataque, sabía que a partir de ese momento lo sería más.
— No — Dijo triste — No me siento bien y sé que lloraré, pero les prometo que será la última vez que me verán así, soy una heroína ¿No? Debo de ser fuerte contra toda adversidad. Pero por sólo esta noche no quiero estar sola. Por favor qu-quédense conmigo.
Sus amigas la abrazaron mientras se contenían por no llorar al escuchar su comentario tan sincero y decidieron apoyarse de la forma que mejor sabían; estando en compañía con ella, en las buenas y en las malas.
Al día siguiente Uraraka sabía que debía de tomar una postura.
Se había propuesto no llorar, no estar triste, no ser débil como Bakugou le había dicho. Y si ignoraba todos esos sentimientos, sólo encontraba ira y deseos de venganza contra él.
Siempre se iba volando hacia la agencia de Ryuko, pero al ver su rostro, decidió maquillarlo lo mejor que pudo y bajó tranquilamente por las escaleras del edificio para toparse en el lobby a un puñado de reporteros que desean tener la exclusiva sobre el punto de vista de ella ante la noticia de su ruptura.
Ella simplemente enmascaró su rostro como hizo él, aunque en lugar de poner un gesto duro, se decidió ocultar con una sonrisa ligera.
— Por favor, esto también es nuevo para mí, ¿Podrían darme mi privacidad? Soy una heroína que acaba de ser dada de alta del hospital por un ataque de villanos, no tengo cabello pero sí un corazón roto. Creo que sabrán que no es mi mejor día.
Las preguntas siguieron y entonces decidió irse volando, al parecer su plan de dar una buena impresión había fallado totalmente.
— ¡Es como el vestido de la venganza! — Soltó una de sus compañeras cuando ella entró a su agencia de trabajo. — Pero contigo fue el comentario de la venganza… ¡Te viste espectacular en la entrevista de la mañana!
Uraraka parpadeó, no había pasado ni media hora de cuando dijo aquello.
— ¿Disculpa?
Su compañera que parecía no tener tacto alguno, siguió parloteando aun cuando Uraraka se encaminaba a la oficina de su jefa.
— Cuando tuviste la emboscada muchos pensaron que te tomarías un descanso junto con Dynamight, y luego volverían anunciando que se habían casado en secreto o algo así. Pero que él te haya dejado, más en un momento de vulnerabilidad para ti dónde uno de tus símbolos se perdió, es una bajeza, incluso para alguien como él. En este momento es la persona más odiada de todo Japón, y tú le recordaste a todos que nada de esto fue tú culpa, sólo la de él. Si acaso él entre en el Top de los mejores 100 héroes, será un milagro.
Uraraka se perdió por un instante, él en ese momento era la persona más odiada, su decisión había resultado contraproducente.
Dejó a la chica parloteando sola cuando se encerró junto con Ryuko. La mujer mayor le dio un gran abrazo, pero al ver que no había reaccionado, ni de buena ni de mala manera, decidió que era el momento de poner las cartas sobre la mesa.
— Uravity, sé que será difícil para ti, pero necesito que esta noticia no nos afecte en lo absoluto… — La nombrada ignoró su plática, aún estaba asimilando que, si Bakugou era la persona más odiada, eso significaría que ella era la persona más amada, o tal vez la persona a la que todos le tenían más lastima, no importaba. Sentía que estaba teniendo un poder que podría utilizar a beneficio suyo, y necesitaba saber cómo explotarlo. Se quedó ida.
— Obviamente nosotros como agencias buscaremos que no estén en misiones juntos… ¿Me estás escuchando?
Ella agitó levemente su cabeza para volver a concentrarse en su jefa, la que nunca había dejado de hablar. Se sonrojó ligeramente.
— Perdón, me perdí, ¿Qué dijiste?
Ryuko le dedicó una mirada condescendiente.
— Las noticias venden, y más cuando éstas están llenas de morbo. En este momento estás en una posición donde los medios te buscarán y presionarán para sacarte cualquier noticia que puedan utilizar, incluso intentarán hacerte llorar para darle más drama a sus notas. No los dejes por ningún motivo aprovecharse de ti así. Muéstrate fuerte y con una sonrisa como lo hiciste hoy, y todo saldrá bien.
Uraraka utilizó su sonrisa fingida y salió del lugar, sabía que debía de protegerse de los medios, pero también quería quitarse la imagen de la "pobre niña indefensa y abandonada" que posiblemente estaba cargando. Debía de parecer fuerte, indiferente, concentrada a su trabajo, era lo único que importaba.
Como Bakugou se rehusaba a dar entrevistas, Uraraka recibió toda la atención de todos los medios, y eso comenzó a utilizarlo a su favor, por supuesto que todas las entrevistas iban dirigidas hacía su rompimiento, pero ella comenzaba a hablar de proyectos en los que se estaba involucrando para poder ayudar a sus compañeros héroes y a la ciudadanía que se había enfrentado a las consecuencias de algún ataque villano.
Los medios obviamente seguían presionando, pero ella intentaba verse feliz al hablar de otras cosas que los reporteros tenían que resignarse a la información que ella les daba y comenzaron a especular que ella no tenía el corazón tan roto como decía. Unos comenzaron a felicitarla porque nunca había sido tan abierta a las entrevistas, otros porque mucho de su tiempo libre lo invertía en obras de caridad cosa que antes no hacía, y otros más porque comenzó a presumir su cabellera calva en lugar de esconderla como haría la mayoría.
Sea como sea, Uraraka logró desviar la atención del público y se ganó la fama de la heroína que más había brillado después de una ruptura, y muchas personas desconocidas decían que era la mejor cosa que le había sucedido.
Sin embargo, a escondidas, la joven continuaba sintiéndose miserable. Se había prohibido a sí misma llorar, había escondido todas sus tristezas, miedos y vergüenzas en una cajita muy dentro de su corazón que cada vez iba pesándole más. Tal vez porque nunca los había dejado salir, o tal vez porque prefería ignorar que los tenía.
Se esforzaba en trabajar y en estar ocupada porque así se olvidaba de todo el dolor que sentía, en un intento de superar sus sentimientos heridos con el tiempo, sin embargo, al tener que siempre estar sonriente, se sentía falsa… y cuando comenzó a rumorearse que podría llegar al Top 10 de los mejores Héroes y fingió que era la mejor noticia que había recibido, se percató que si Stain hubiese seguido libre, ella habría sido una de sus víctimas.
No porque fuese mala heroína, sino porque sus acciones no eran las correctas. Ella al inicio estaba para ayudar a los demás y trabajaba tiempo extra porque la ciudadanía lo necesitaba, ahora ayudaba a los demás para opacar a Bakugou y trabajaba de más para no pensar en la soledad que siempre la venía acompañando.
Y a pesar de que ella siempre brilló más que Bakugou desde su rompimiento, aun muchas cosas las hacía por él. Sí él había salvado 2 ciudadanos ella tenía que salvar 10, si él contestaba una pregunta de un minuto, ella tenía que dar una entrevista completa de más de dos horas, si él modificaba su traje, ella debía de hacerlo también, y así seguía, compitiendo en una lucha que sólo ella se imaginaba.
Y tal vez hubiese continuado así de no ser porque vio que el estar en el Top 10 no era un sueño de ella sino de Bakugou, y tal como él había hecho en el pasado, Uraraka se lo estaba quitando. Ella quería desquitarse con él, mostrarle que era buena heroína que podía hacer muy bien su trabajo, que no era un estorbo, no necesitaba de la lástima de nadie, que era suficientemente fuerte para estar a su lado. Sin embargo sus acciones parecían que los distanciaban todavía más, si es que se podía.
Se sintió una heroína falsa, ella ya no estaba ayudando a los demás porque quería, sino porque deseaba mostrarle a alguien un punto que ni siquiera tenía que demostrar en primer lugar. Bakugou nunca hizo nada que le indicase que sabía que ella hacía todas las cosas por él, él seguía trabajando como de costumbre sin preocuparse por las cosas a su alrededor, a comparación de ella que profanó su trabajo haciéndolo más comercial sólo para poder obtener la aprobación del público.
Ella volvió a tener crisis existenciales al percatarse que todo era apariencia, una broma que ella misma había hecho y se le había salido de las manos. Ya ninguno de sus amigos le preguntaba cómo se sentía, porque ella se había encargado de hacerles saber que Bakugou era un tema pasado, aunque en realidad era un tema oculto, que sólo ella se lo guardaba pero que le estaba afectando su día a día.
Decidió entonces que durante de los resultados del Top 10 anunciaría su retiro, en ese momento para nada se sentía como una chica en la cual debería de confiar la ciudadanía.
Aunque antes de eso, una plática con Deku hizo que su perspectiva cambiase.
Deku, al igual que ella y otros compañeros más, había formalizado una relación, aunque lo suyo iba mucho más allá, porque Melissa Shield acababa de dar a luz a su primera hija.
— Deku, los medios la adorarán. — Dijo Uraraka cuando visitó a los nuevos padres. Melissa aún estaba en cama y Deku se estaba encargando de su pequeña, a la que habían nombrado Harmony. Él tenía a la pequeña en sus brazos y no podía quitarle la mirada encima.
— Los medios no se enterarán de ella. — Respondió él y Uraraka parpadeó incrédula.
Midoriya al inicio no había anunciado nada de su paternidad porque quería darle más privacidad a Melissa, que aún se estaba adaptando a la vida en Japón. Luego, con el pasar de los meses dijo que no diría nada para darle una sorpresa a los medios, y así sólo los amigos más cercanos a ellos dos sabían de su situación.
— ¿No lo harán? — Pregunto la joven castaña, y Melissa le hizo una seña a Deku para que le diera a su bebé y así ellos pudiesen hablar con más tranquilidad. Midoriya por su parte tardó un poco en soltar a su hija.
— No. — Anunció — Lissa y yo hemos estado hablando, y creemos que la privacidad de nuestra bebé será una prioridad. Sabemos que será difícil, pero queremos que Harmony llegue a una edad donde decida si quiere ser figura pública o no.
— Ella lo querrá, la fama es algo con lo que todo el mundo sueña. — Dijo Uraraka de forma natural.
— Creo que Da…Touya opinaría diferente, ¿No crees?
Uraraka se congeló por un momento. Dabi era un villano, estaba loco y era un maniático, sin embargo, entendió su punto, tener la presión de ser el primogénito de Endeavor fue demasiado para un niño tierno como él, más cuando no podía cumplir con las expectativas que todos tenían en él. La joven vio a sus amigos y lo entendió, tal vez Harmony, al igual que Deku y Melissa, no naciese con un quirk.
Ella se sonrojó de la vergüenza.
— Perdón. — Se disculpó, aunque Melissa seguía teniendo esa sonrisa agradable. — No lo había considerado.
— No te preocupes, no sólo es eso. También queremos protegerla, el… el ataque que sufriste también nos hizo tomar este tipo de decisiones.
— ¿Ese tipo de decisiones? — Preguntó, era raro que alguien hablase de su ataque. Todos preferían hablar de Bakugou, los nuevos planes que estaba haciendo, y Bakugou nuevamente. Todos preferían omitir su "incidente", como decían algunos, pero Deku era el primero que le ponía a situación cara a cara.
— ¿Qué acaso no te viste en un espejo?
Uraraka inconscientemente tocó su cabello - de niño - Le había dicho su madre con cariño al verlo tan corto.
— Sé que no soy bonita, pero no entiendo porqu..
— Uraraka, eres hermosa.
Un silencio incómodo llenó la habitación de Melissa, ésta había preferido ignorar el comentario de su pareja, y Deku movía sus ojos entre la chica rubia y la castaña, en un intento de indagar si alguna se había molestado. Sin embargo, Melissa continuó actuando como si nada, mientras que las que estaban muy quietas eran Harmony y Uraraka.
— ¿De qué hablas? — Preguntó ella, sorprendida por el comentario tan fuera de lugar que había recibido.
— Uraraka ¿Tú de que hablas? — Tomó la palabra Deku, y habló en voz alta para que Melissa escuchase bien — Como amigo, y porque Kacchan no está aquí, te puedo decir que eres una de las personas más hermosas que he conocido, no sólo físicamente, sino también mentalmente, siempre te preocupas por los demás, intentas ayudar a todos, y con todos no me refiero a tu trabajo como heroína, sino porque saludas a cualquiera que te topes, le ofreces una sonrisa a conocidos y desconocidos por igual, además de que siempre intentas dar consejos, aun cuando nadie te los pida.
Uraraka sintió como sus ojos se nublaban con lágrimas, esa descripción era la Uraraka que creía perdida, y a pesar de todo, alguien aun la lograba reconocer entre toda la superficialidad con la que se había cubierto.
— Eso… — Respondió, intentando no verse tan vulnerable como en realidad estaba — Eso es muy lindo, pero no entiendo qué tiene que ver el espejo.
— En qué eres un sol, una chica que brilla naturalmente, una de las pocas personas que la gente quiere ver bien porque sabe que así ella estará bien. — Suspiró. — Cuando me enteré de tu secuestro me puse muy nervioso, y casi enloquecí cuando vi el video de tu tortura. Sí me puse así, que sólo eres mi amiga, no quiero ni imaginarme como me pondré si le ocurre algo parecido a mi hija. De no ser porque tengo a Lissa, en este mismo momento la llevaría a una isla desierta donde nadie pueda hacerle daño.
Melissa se rio, al parecer había perdonado a Deku de decirle hermosa a Uraraka.
No obstante, la castaña ahora sí estaba a nada de llorar "No, no me compares, estoy fingiendo. Sólo… sólo deseo impresionarle, hacer que Bakugou cambie su opinión de mí, pero es verdad, soy… solamente soy un estorbo". Comenzó a decir mentalmente mientras se mordía el dedo discretamente en un intento de controlar su llanto.
— Te diría que I-Island es segura, pero ya vimos lo que ha pasado — Comentó Melissa. Y Deku se giró hacia ella para tomar de nuevo a Harmony en sus brazos.
— Aun así, es más seguro ser científico que héroe. Me aseguraré de darle todas las herramientas para que sea una gran científica. Ahora comprendo a mi madre, ser héroe es demasiado arriesgado. De ser por mí, me gustaría que Harmony tuviese el menor contacto con el mundo de los héroes que pudiésemos ofrecerle.
Melissa negó divertida, Deku ni siquiera la miraba, estaba absorto en su pequeña, y la rubia quería decirle que con toda esa sobreprotección lo único que crearía era un monstruo dispuesto a ser heroína cueste lo que cueste, aunque al ver la personalidad tranquila y nerd de ambos, era muy probable que su hija si eligiese el camino científico por cuenta propia.
— Aun así, no le prohibirías nada ¿Verdad?
Midoriya guardó silencio por un momento.
— ¿Verdad? — Volvió a preguntar Melissa con un tono de voz más insistente.
El joven suspiró.
— Quiero, pero tomaré el ejemplo de Kacchan con Uraraka, así que no, no le prohibiré nada.
Melissa volvió a negar con la cabeza, divertida, mientras seguramente Deku analizaba todas las formas viables de alejar a su hija del camino del heroísmo.
— ¿A qué te refieres? — Preguntó la nombrada, al ver que ya podía hablar con la voz un poco más normal. — ¿Cómo que él no me prohibirá nada?
Deku acomodó a Harmony en sus brazos.
— No te prohibió nada. — Corrigió. Tiempo pasado. — Cuando tuviste el ataque y luego anunciaron su ruptura, yo estaba seguro que había sido porque Kacchan te había pedido que renunciaras a ser heroína, y obviamente te enojaste y lo mandaste a freír espárragos. Era lógico para mí, yo te lo hubiese pedido estando en su lugar. Sin embargo, una vez hablando con él me explicó que no, que nunca te pidió nada, a cambio decidió terminar la relación para poder aléjate, aunque sea un poco, del peligro. Sí de por sí tu trabajo es arriesgado, lo sería aún más si te relacionaran como alguien como él que se hace de enemigos con facilidad. Si muy apenas puedes lidiar con tus propios villanos, él no quería que cargaras con los suyos.
Uraraka ya no pudo más y comenzó a lagrimear, ella lo sabía, muy dentro de sí sabía que era buena heroína. Y le dolió haber dudado de sus propias habilidades, y le dolió mucho más que Bakugou no le hubiese sugerido que renunciase a ser heroína, porque a pesar de que se negaría rotundamente, hubiese entendido los miedos de él, en contraparte de como actuó, que, al darle evasivas, lo único que ella sintió fue que ya no le quería por todo el daño físico que había recibido.
Volvió a acariciar su corto cabello.
Al parecer la que lo había entendido mal era ella.
— ¿Estás bien?
— No — Dijo, y fue la palabra más sincera que había dicho durante mucho tiempo. — Perdón, yo… no. Necesito irme.
Y voló directo a su casa, necesitaba llorar, por fin sacar todos esos sentimientos que había ocultado. Aun seguía herida, pero tal vez no fuese tan tarde aún.
Dos días después de aquella revelación, y antes de que pudiese actuar de alguna manera, fue convocada para luchar contra un villano, y como Deku había pedido un permiso para ausentarse en su trabajo, las agencias de Ryuko y Endeavor volvieron a formar una alianza.
— ¿Cómo se llama el villano al que enfrentamos? — Preguntó Uraraka, intentando evitar preguntar quienes serían sus compañeros héroes.
— No es un villano registrado, pero se hace llamar a sí mismo The Ruler.
¿Cuántos diálogos repetidos encontraron?
¿Cuántas referencias encontraron?
¿Cuánto tuvieron que esperar para que volviese a actualizar? jajaja Les juro que intenté que esta historia cupiese en dos capítulos per me fue imposible :c El siguiente será el último ya con el desenlace de la historia y abarcará lo que es el día 3: Sol y Luna.
Criticas, comentarios, amenazas de muerte... ¡Todo en los reviews!
Nos leemos ~~
