Todos los personajes son de la serie Boku No Hero Academia (My Hero Academia) del mangaka Kōhei Horikoshi. Esta historia sólo utiliza los nombres de los personajes para entretenimiento sin fines de lucro.
Día 6: Travesura
Uraraka no odiaba el gimnasio, pero tampoco era que lo amara mucho. Simplemente iba porque sabía que tenía que ir: fuerza, salud, vanidad, liberar estrés. Todos esos eran los motivos suficientes para que designase una cantidad de su mesada para pagar la mensualidad.
Y tal vez era por eso que no convivía mucho con sus compañeros, en los gimnasios siempre habla grupitos; los músculos, las influencers, los amigos que sólo iban a platicar y los pervertidos. Sin embargo, nunca se sintió cómoda con ninguno de ellos, ya que sentía que, si bien podía entablar una conversación básica, no tendría mucho tema para platicar después de gastarse los temas deportivos y la verdad no tenía mucho ánimo en buscar algún tema en común con los que pudiese dialogar.
En fin, era por eso que siempre buscaba horarios a los que ir donde no estuviera mucha gente, así se sentía más cómoda, no se sentía observada y lo mejor, los coach podían poner más atención a su rutina.
Después de varios intentos descubrió que el mejor horario era por la tarde después de la escuela, no por la mañana donde sentía que si se desmayaría si iba en ayuno, y tampoco por la noche donde todos los asalariados salían de trabajar. Además, en el gimnasio al que iba, por las tardes daban clases de gimnasia olímpica para niños y niñas, así que mucha gente tampoco iba porque la atención iba dirigida hacia los infantes y no hacia ellos.
A la chica no le importaba mucho, siempre había dos instructores, por lo que se daban el espacio para poder atenderla como debía.
Con el paso de los días ya acomodada en su nuevo horario, comenzó a permitirse ver a las niñas gimnastas. Todas rondabas entr años, y a pesar de ser pequeñas, hacían piruetas que Uraraka sabía, necesitaría bastante fuerza para poder recrearlas si es que se le ocurría hacerlas. Aun así, le divertía como jugaban entre ellas y se peleaban por la atención de su entrenador cada vez que les cedían el descanso.
Un día, vio como Bakugou, el instructor más joven y el que era el encargado de la clase de ellas, se quejaba que le dolían las piernas y se sentó. Lo que ocasionó que una niña inmediatamente fuese a su lado y lo abrazase para consolarlo mientras intentaba darle un masaje en la espalda.
Se rio, esa infanta, que si mal no recordaba se llamaba Mahoro y era la mayor de todas, era la que más lo seguía.
"Le gusta" Dijo para sus adentros llena de ternura por ver como desde pequeña, esa niña ya se sentía atraída por alguien del sexo opuesto.
Por su parte, Uraraka prefería evitar a Bakugou lo más que pudiese. No le caía mal, de hecho, lo conoció cuando eran niños, no sabía quién era mayor que quien, pero en su mente tenía grabada la imagen de él pequeño. Cuando le comentó a su madre, ella le confirmó que se conocieron gracias a Deku, un amigo en común, aunque sus encuentros habían sido más bien pocos.
Aun así, el cambio de niños a adolescentes era bastante, Bakugou tenía el cuerpo totalmente tonificado, tenía unos pectorales que caían en ginecomastia y se veía que le gustaba lo que hacía, por lo que se molestaba sumamente rápido cuando alguien no hacía las cosas como indicaba, además de que era de los que ponían las rutinas más pesadas de todas.
"No gracias" Concluyó la chica cuando intentó hacer una de sus rutinas y terminó tan adolorida que tuvo que tomar medicamento desinflamatorio para poder caminar bien.
En fin, Bakugou Katsuki al igual que la gimnasia olímpica era algo que ella disfrutaba sólo observándolo a lo lejos. Aunque a veces él la captaba mirándolos y se acercaba para ponerle una nueva serie de ejercicios para que no estuviese holgazaneando.
"Sádico" Pensaba ella cuando no tenía más opción que obedecerle "Es un sádico y un masoquista ¿Por qué pone y hace ejercicios tan pesados? Yo me quiero mucho y no me lastimaría a propósito como él y su gusto por el dolor" Se quejaba mentalmente.
Un día normal, cuando por alguna razón decidió ir al baño, se encontró con Mahoro y otra niña más pequeña, Eri, cuchicheando entre ellas.
— No lo hagas, está mal. — Decía Eri preocupada. — Nos van a regañar si alguien se entera.
— Nadie se va a dar cuenta — Le contestaba Mahoro. — Tú sólo debes de ponerle esto en su mochila mientras yo lo distraigo y listo.
Uraraka no entendió porque no pensaban que ella era "alguien".
— Pero no está bien — Volvió a decir Eri tímida — Es pecado. Y yo no me quiero ir al infierno.
Eso si llamó la atención de Uraraka, era hasta cierto punto normal que a los niños les inculcaran religión y el temor de Dios. Pero los niños eran niños y usualmente hacían travesuras y mentían para salirse con la suya, así que no se imaginó que era lo que podría poner tan nerviosa a Eri.
— No es pecado porque apareció en una revista que lee mi mamá. Y si mi mamá lo lee no es malo. — Le aseguró Mahoro mientras le entregaba un papel arrugado, pero en ese punto parecía que Eri sólo quería llorar.
— Pero mi papá dice que no haga nada malo si no quiero hacerlo.
Mahoro seguía presionando a Eri y Uraraka no lo toleró más.
— ¿Qué tienes ahí? — Preguntó con voz firme. Y Eri se escondió rápidamente detrás de Mahoro, que se sonrojó al verse descubierta.
— Nada. — Respondió rápidamente mientras escondía el papel detrás de sí. Aunque como tenía a Eri detrás, tardó en hacerlo y Uraraka puso su vista en él.
— ¿Qué es eso?
— Nada. — Volvió a decir la niña.
— Vi un papel. Enséñamelo. — Mahoro estaba totalmente roja.
— No. Si te lo enseño, no tendrá efecto.
— Si no me lo enseñas le diré a Bakugou y él se molestará contigo por ocultarnos cosas — Amenazó Uraraka, sabiendo la importancia que tenía el entrenador con ella.
La amenaza resultó bastante efectiva, porque a la niña se le llenaron los ojos de lagrimas mientras le tendía el papel.
Cuando Uraraka lo abrió se sorprendió. Por un momento pensó que ese papel era alguna travesura tipo una carta de amor, un dibujo o un chisme, sin embargo, el papel estaba arrugado porque tenía azúcar mezclado con lo que parecía ser canela, y dentro tenía varias frases escritas irregularmente, pero se podían leer como su fuesen un hechizo.
¿Acaso esa pequeña niña pensaba embrujar a su instructor?
— ¿Niñas? — Se escuchó la voz desde fuera. — ¿Siguen aquí? — Todas voltearon hacia el origen de la voz, que obvio, no podía ser otra que la del mismísimo Bakugou.
Mahoro fue la más rápida de todas y salió corriendo directo hacía él mientras comenzaba a llorar.
— ¡Profe, profe! — Dijo con su voz entrecortada mientras Eri y Uraraka salían detrás de ella. Bakugou por inercia se agachó hacia con Mahoro y ella se colgó de sus brazos para abrazarlo — ¡Descubrimos que la señora lo que quería embrujar!
Uraraka se detuvo de lleno cuando escuchó aquello. No supo que era peor, si le acababan de decir señora, o que la estaban incriminando de algo que no comentó.
— En su mano tiene un papel que planeaba poner en su mochila para que se enamorara de ella. Pero Eri y yo la detuvimos de su malvado plan ¡Ella no va a ir al cielo! — Gritó la niña, y Uraraka casi por inercia también iba a esconder el papel detrás suyo.
— No, yo… — Comenzó a intentar explicarse Uraraka.
— Lo que estás diciendo es muy serio — Contestó Bakugou sin siquiera mirarla a la joven. Mejor se enfocó en Mahoro, mientras se ponía de pie y aun la sostenía en sus brazos — Yo me encargaré de ello, no te preocupes, gracias por salvarme.
La niña se abrazó mucho más fuerte con él aún sollozando, y Bakugou simplemente comenzó a tranquilizarla mientras le indicaba a Eri con gestos que los acompañara.
Uraraka entonces se quedó de pie afuera del baño, con un papel que pedía que Bakugou se enamorara de su creadora, sin saber que hacer.
…
— Así que… me ibas a embrujar.
Uraraka casi soltó la barra con la que se estaba ejercitando cuando escuchó aquella voz detrás suya.
— ¿No te contó la verdad? — Preguntó mientras se acomodaba para mirarlo. Era raro que ellos hablaran de otras cosas que no fuera ejercicio.
— Eri si, pero Mahoro sigue empeñada con que eres una mala mujer con intenciones perversas.
— ¿Quieres ver el papel? — Preguntó Uraraka, que había optado por guardarlo en el locker donde tenía sus pertenencias.
— No será necesario. — Contestó Bakugou con una sonrisa, al parecer a él también le divertía la escena. — Hace unos días me arrancó un mechón de cabello, creo suponer para que lo quería.
Uraraka abrió la boca sin poder creérselo.
— Tienes que hablar con su mamá. — Señaló después de unos segundos.
Bakugou volvió a reír.
— Ya lo hice y Mahoro no entiende. No nos hace caso a ninguno de los dos.
— Pero debes de hacer algo, no puedes permitir que una niña te acose de esa forma. — Uraraka se seguía sorprendiendo, su coach era bastante rudo, pero al parecer era bastante complaciente con los niños. Que raro, siempre creyó que era de los que se desesperaban con cualquier cosita.
— Y lo haré, aunque para eso necesito tu ayuda.
— ¿Mía? — Preguntó confundida — ¿En qué te puedo ayudar?
Bakugou cambió su sonrisa tranquila a una más maniaca, sí, esa era la sonrisa que Uraraka conocía y esperaba.
— La brujería de Mahoro es sólo una travesura, pero nadie dice que nosotros tampoco podamos jugar.
Uraraka lo analizó por un momento y no supo a donde quería llegar.
— ¿Entonces?
— Entonces te propongo fingir ser pareja cuando ella nos esté viendo. Será divertido verla desilusionarse al ver que su brujería si funcionó, pero con otra chica, y estoy seguro que se arrepentirá de todo lo que me hizo y lo que planeaba hacerme. Será una buena lección para ella.
Uraraka se mordió los labios, no sabía si divertirse o preocuparse, la mente de Bakugou también era la de un niño pequeño.
Comenzó a analizar la propuesta, sólo sería en el gimnasio, poca gente los vería y lo peor que pudiese pasar sería ver algún otro tipo de brujería hacía ella.
— De acuerdo — Respondió, no era inmadura, pero apoyaba que debía de darle una lección a la niña, ese momento bochornoso cuando la acusó se le quería en la mente toda la vida, y quien sabe que hubiese pasado si Bakugou no actuó como lo hizo. — Seremos novio enfrente de ella.
Bakugou le dedicó una mirada cómplice.
— ¿Novios de travesura? — Preguntó mientras le tendía la mano en señal de cerrar su trato.
— Novios de travesura — Confirmó ella cuando le regresó el gesto.
Eso sería divertido.
Y como el día 7 lo tomé de la mano del día 2 ¡Ya con este capítulo sólo me queda el día 8 para terminar la week! En este punto estoy bastante orgullosa, con la del 2020 me tardé másm así que voy mejorando. Espero les guste el tema de hoy que se me hizo super tierna la escena.
Criticas, comentarios, amenazas de muerte... ¡Todo en los reviews!
Nos leemos ~~
