Capítulo 3: La Aria infeliz.
PASADO
Los Fullbringer son los vampiros de más bajo status social que se encargan de su propia comida criando los animales y cuyo estómago puede resistir la comida de los humanos. Ellos no toman sangre humana como los Arrancar, sino animal; el humano solo lo toman una vez al mes y de "baja categoría" para no perder la rutina de trabajar bajo el sol.
Tenjiro Orihime es una vampiresa de esa categoría. La segunda hija de Shutara y Kirinji, una modista y un criador de humanos, y con noventa años. Desde sus jóvenes treinta años los pretendientes les ha sobrado por el peculiar color de pelo que recuerda el atardecer y ojos enormes y castaños que brillan como las estrellas al sonreír.
Hasta que llegó su Soul veinte años atrás.
Jugram Hashwalt y ella se conocieron en una salida a la playa y, apenas se miraron a los ojos, se dieron cuenta que sus almas se conectaron e hilaron para estar juntos por toda la eternidad.
Ocuparon cinco años para conocerse y saber si debían aceptar aquella unión. Se dieron cuenta que si se veían felices con el otro y se convirtieron en Soul cuando dieron el "sí".
Se puso muy triste cuando se fue a cumplir su deber en la Fracción. También no quiso que su hermano se fuese, pero el sentimiento de estar lejos de su Soul es tan doloroso como perder un miembro (lo sabe bien porque se cortó su brazo derecho en un accidente y si no fuese por las habilidades de su padre al cosérselo, estaría usando uno artificial) y tardó meses en poder ser la de siempre.
Hasta el día de ayer.
Solo era otro día más, saludó a sus hermanos y padres, desayuno, trabajó... simplemente hacía su rutina de costumbre. Y, mientras regateaba en el mercado unos intestinos de una humana femenina, de golpe el pecho le comienza a doler mientras la visión cambió. Ya no veía a la vampiresa que vende las partes humanas, sino a su hermano en el suelo cubierto de sangre y suplicándole que tome su sangre y se salve...
No.
Se lo pide a Jugram.
¿Grito ella? Porque le duele la garganta.
—Jugram — Jadea ella, todo le duele.
—Orihime... — Sigue viendo a Sora, pero en realidad se concentra en la voz de su Soul. — Orihime...
—Jugram... Jugram, no me dejes... — Lloriquea, le salen los mocos y siente que va a morir como esos humanos cuando le quitan el oxígeno. — No me dejes...
—Te llevo de regreso a tu hermano.
—No...
—Te amo, mi Soul... ya nos veremos en la siguiente vida
—¡NOOOOOOOOOOO! — Grita al mismo tiempo que Sora se va acercando a ella... más bien a Jugram.
Para tomar su sangre.
—Jugram... ¡Jugram!
Quiere alcanzarlo inútilmente y salvarlo.
Pero lo que agarra sus manos es el cuello de su hermana Rena.
Asustada las dos, pegan un brinco. Las manos de Orihime bien alejadas y sus ojos no dejan de verla mitad confundida, mitad histérica.
PRESENTE
Aria.
Aun no puede creerlo.
Detrás de ella dos criadas del palacio le peinan el pelo y dos más le hacen la manicura, en teoría no está sola... pero se siente sola.
Le había rogado a su familia que no se presentase, no quería agobiarlos más viendo a su hija convertirse en la puta del Vasto Lord. O su Aria más bien... ¿Pero de verdad lo es? El Dios Ichigo es raro... bueno, todos los Vasto Lord lo son.
Suspira y se ve en el espejo, a pesar de las doncellas que le tapan la visión, puede notar con claridad el maquillaje sencillo y "suave" que le hicieron con la excusa de que resalte más la sangre que ella tomara de Su Majestad en la ceremonia. Lo puede notar sin problema gracias a la sangre humana que se ve obligada a tomar, ocasionando también que sus ojos luzcan plateados en vez de castaños.
Aun le sorprende aquello, el poder que lleva dentro gracias a ser un Arrancar y no Fullbringer como ha creído toda su vida. Se había enojado mucho con sus padres por ocultarlo, quizás solo quería desahogarse por la pérdida de Jugram ya que no puede ir a Las Noches y los asesinos están muertos... ellos eran su víctima más cercana. En lo personal no le es dichoso tomar sangre humana, le estaba costando mucho volver a su dieta, sin embargo le han dicho que ahora va a ser el recipiente del heredero, debe tomarla para tener mayor resistencia y tras la ceremonia, estaría recibiendo todos los días la sangre de Ichigo.
Las doncellas se apartaron y luego inclinaron en señal de haber acabado. Le habían recogido el pelo para que destaque el escote de la espalda. El vestido negro con mangas largas acampanadas empieza por debajo de sus brazos, ajustado a su figura pero con la falda holgada hasta tocar el piso, terminando en piel de lobo en los bordes, al igual que en las mangas, dándole un cosquilleo en las muñecas; le agregaron en el escote de adelante un accesorio en oro que parece armadura, cubriendo sus senos y un poco sus antebrazos. No se le notan los zapatos por el largo de la falda pero son de oro y con tacones altos de aguja, no entiende el fin de usarlas si no se ven, pero no se va a poner a discutir por cosas de Dioses o de los que tienen dinero.
Mueve la cabeza en afirmación, recordando la pequeña instrucción que le dieron, hacia una quinta doncella que custodia la puerta de aquella habitación provisional. Al llegar hace horas, la dejaron en esa habitación del palacio de Ichigo a descansar y prepararse; y una vez finalice la ceremonia y se convierta en Aria, la pareja de honor, del Vasto Lord, será trasladada a la recámara de éste a consumar la unión y luego un carruaje la llevara al palacio de nombre Loba, lugar que lleva sin usar desde que la Aria Masaki se fue a dormir junto al Dios Isshin. La quinta criada, apenas recibe la aprobación de Orihime, abre la puerta que custodia y murmura "Lista"
Al instante entra el tal Kaien, la mano derecha de Dios Ichigo y su primo. Orihime tenía curiosidad de si él es también un Vasto Lord o un Arrancar si tiene la misma sangre que su señor y las hermanas de éste. Él viste un traje de época como todos los demás aquí (honestamente extraña sus cómodos tops, shorts y minifalda, ni siquiera le dejaron traer sus pijamas): pantalones y camisa negra, un chaleco y chaquetón a la medida color morado oscuro que se confunde con el negro, con bordados en forma de hojas y botones grandes y de oro en el chaquetón por ambos; una pañoleta en el cuello con un broche, el emblema de la casa Shiba hecho cien por ciento de rubí.
—Lady Orihime, podemos proceder.
No quiere.
Pero es por Sora.
Si no pudo salvar a su Soul, puede hacerlo con su hermano. Lo llevara a casa sano y a salvo a cambio de abrirle al Vasto Lord las piernas.
—Adelante Lord Kaien.
Él parece ver su negación y dolor por la cara de pena que ha puesto un segundo, pero se recompone y empiezan la marcha.
Había veinte guardias esperándola, rodeándola tanto a Kaien como a ella. Protegen el nuevo juguete del Dios, piensa sin perder la compostura aprendida por su madre. También piensa como a un humano le mataría usar esos zapatos de oro y a ella no gracias a su nueva dieta alimenticia.
Se detienen frente a unas puertas dobles, enormes y hechas completamente de ónix. Ella sabe que Kaien y los guardias pueden escuchar su corazón latir rápido; tomara sangre humana, volviéndola "menos sensible", sin embargo continua teniendo reacciones mundanas como no controlar sus nervios. Una criada, horas atrás mientras le preparaban el baño, comentó sin preocuparle que la oyese lo mucho que iban a machacarla en la Corte solo por haber dicho "por favor", a lo que otra aseguró que una vez tomase la sangre del Vasto Lord, dejaría que ser tonta así que no había motivo de preocuparse.
Lo que Orihime cree es que deberían volver a estudiar los modales, porque les urge ser corteses.
Kaien levanta una mano hacia las puertas y éstas se abren por sí mismas... o por la magia del vampiro siendo exactos. Los tres de los veinte guardias que iba por delante se corren a un lado y el pelinegro camina hacia el interior, deteniéndose para dar aviso del año.
—Lady Tenjiro Orihime se hace presente a la Ceremonia Aria.
De verdad sigue sin creerse que vaya a ser una Aria.
Que el Vasto Lord iba a ser su Kaerest.
Para los vampiros un simple matrimonio de esposos como los humanos es una cosa pequeña e insignificante si no les costaba la mayoría engañar o buscarse otro; los caminantes nocturnos usan el concepto de "marido y mujer" para sus consortes exclusivos, pueden ser tanto vampiro como humano si es que te puedes permitir el coste de mantenerlos, por eso solo los Vasto Lord y los Arrancars se le es más norma por su abundante fortuna, como algún que otro Menos. Es decir, las esposas del Vasto Lord son sus consortes reales que solo están para darle satisfacción (sexual y de comida) y un heredero como animales, sin embargo ellas llevan con orgullo y honor aquello por la oportunidad de ser la mujer que traiga a este mundo al próximo Vasto Lord y las recompensas obtenidas:
La oportunidad de ser una Aria, una dama que a ojos del público vampírico no es la "Yegua Exclusiva" del Vasto Lord, sino la "Compañera del Vasto Lord". Su igual tanto en cuerpo y alma. Unidos como los Soul al encontrarse pero menos intenso.
Y lo mismo podría decirse en el caso del varón; la Vasto Lord Shihouin Yoruichi tiene a sus esposos y alguna de otra esposa, tanto vampiros como humanos, y tiene a su Kearest, que solo sabe de él su nombre: Urahara Kisuke. Aun no tienen un hijo pero que tengan esa unión de Aria-Kearest habla de lo "valioso" que son el uno para el otro.
Por eso los de la Corte del Dios Ichigo ven con odio y rechazo a Orihime mientras camina hacia el Vasto Lord. Que él conceda aquel honor a una Fullbringer que ni siquiera le ha dado un hijo es un insulto para ellos tras siglos peleando por conseguir ese honor a su familia.
Orihime no le presta atención a los detalles del salón o el abundante olor a humano a causa de que algunos les encanta devorarlos directamente de ellos o porque les gusta hacerles... cosas. Tampoco presta atención a como se le quedan mirando sus recientes ojos plateados (extraña sus ojos naturales) o que se le note su origen humilde al caminar (más encima le dijeron que le darían clases de etiqueta, ugh). Nada de eso, solo se enfoca en mantener su pelea visual contra Ichigo, negándose en ser la primera a desviar la mirada.
El Vasto Lord Ichigo se divierte de ello, sentado en su trono de oro y huesos que reposa sobre una tarima acolchado en alfombra negra. Su codo izquierdo apoyado en el borde del reposabrazos que tiene una calavera bañado en oro y la pierna derecha cuelga en el otro; su mano sostiene su cabeza por debajo del mentón y sus labios dibujan una sonrisa ladina ante su osadía.
¿Por qué quieren darle a ella clases de modales si está claro que el Vasto Lord lo necesita más?
Él usaba una camisa totalmente oscura con el colgante de una cruz, encima llevaba un saco largo que le llegaba a la mitad de los muslos el cual tenía un elaborado y hermoso bordado en hilo de oro, los patrones del bordado son de diferentes formas geométricas hermosas, con formas de escudos y helechos; éste iba desde los hombros hasta poco antes de la muñeca, para llegar a los puños era solamente color oscuro con dos botones dorados en cada brazo; el dobles del pecho para abotonarlo era igualmente totalmente oscuro con solo nueve botones dorados para abotonarlo en caso que quisiera, sin embargo el Dios Ichigo lo lleva abierto dándole un aire elegante y casual al mismo tiempo; el pantalón que usaba también es negro oscuro a excepción de que en la pierna izquierda había un dragón bordado en hilo dorado y en la pierna derecha tenía otro bordado más corto con la imagen de una de las garras del ser mítico; y para finalizar unos zapatos negros que completaban el atuendo
Se detiene justo frente a él, a unos centímetros del primer escalón del podio, agarra su falda y se arrodilla, descansando las manos en su regazo.
Sigue sin bajar la mirada.
El silencio se prolonga demasiado, volviéndose más tenso por miedo a cómo puede reaccionar su señor ante la insolencia. Orihime tiene claro que no tiene por qué hacerlo, es decir, si va a ser su Aria, su igual, debe comportarse como tal.
—Creo que me gustabas más sumisa. — Ichigo rompe el silencio.
—Si no le gusta, me puedo ir.
Las vampiresas la miran con enfado e indignación, lo que ellas matarían por ser la Aria y ella trata el asunto como si fuese un juego.
Ichigo se empieza a reír, poniendo a su Corte en alerta. Nunca se sabe si es para bien o para mal su risa.
Se levanta de su trono con bastante agilidad a pesar de su postura de vago. Baja de una los tres peldaños del podio y le hace una seña a Kaien, quien se acerca con una caja de joyería pequeña acolchado en seda color vino. El pelinegro lo abre y revela que adentro hay dos anillos a juego hechos de ónix; el del varón tiene en el centro una línea de piedras de diamantes diminutos y el de la dama tiene el diamante enorme en el centro con la forma de la calavera dentro de un polígamo.
Orihime desvía un poco la mirada ante una exclamación de ahogo que se le escapo a una vampiresa que de seguro es una de las esposas por el collar en su cuello. Las esposas usan siempre el collar de acuerdo al diseño que elija el Vasto Lord e Ichigo eligió gargantillas de plata con varios rubíes de colgante que forman una K, un guiño a remarcar que son sus yeguas de propiedad; no se les permite usar anillos al menos que sean un obsequio heredado de generaciones pasadas pero sí decorar sus orejas con diversos aros.
Ichigo se inclina con el fin de agarrar a Orihime de los codos y obligarla a ponerse de pie, la siente tensarse apenas la pega más a su cuerpo y se relame los labios ante la imagen del cuello desnudo.
—Las damas primero. — Ronronea seductor, ya con su mano agarrándole el trasero y Orihime puede apostar a que no le importaría follarla sobre el trono delante de todos... de seguro lo ha hecho cientos de veces con sus esposas o amantes. — Se la primera en disfrutar mi sangre.
Ella traga duro, solo a Jugram ha tomado su sangre directamente del cuello, dos veces, y pensar que deberá tomar la de Ichigo le revuelve el estómago por muy honroso que sea. Eso es algo íntimo que solo ha hecho con su Soul y ya quiere llorar por pensar siquiera que lo está traicionando.
Pero si no pelea, Sora está perdido.
Acerca nerviosa su boca al cuello de Ichigo, le tiemblan un poco los labios al separarlos y sacar sus colmillos que han crecido desde que le cambiaron la dieta.
La punta toca la piel del hombre y vuelve a tragar antes de enterrarlos por fin.
Si no fuese porque Ichigo la sujetaba, habría salido corriendo mientras grita de dolor. Su sangre es literal fuego entrando por su garganta, es insoportable, se va a morir derretida como una vela encendida abandonada.
Ha pasado siglos de dolor agonizante para ella... y luego desaparece.
Saca sus colmillos del agujerito y jadea como un humano tras una cacería, recuperando el aire con los ojos clavados en los hilos de sangre saliendo de la herida, sin saber que también tiene sangre corriendo por su mentón y cuello. Un gemido sale de sus labios y vuelve al ataque.
Es como si hubiera quedado ebria tras el dolor.
Vuelve a gemir, pero esta vez es porque ahora fue el turno de Ichigo en morder. No dudo a diferencia de ella en enterrar los colmillos en ese blanco y suave cuello, sintiendo solo deseo y no dolor por toda esa sangre entrar a su garganta. Sus dedos recorren el pelo naranja y la mano libre la mantiene firme de la nalga y frota su hombría sobre ella, que sienta lo que le espera.
Se separan, sangre manchando su piel y ropas, unas gotas caen al suelo. Orihime aun tiene los ojos nublados como un borracho, señal de no estar acostumbrada a la sangre vampírica... y poderosa. Poderosa porque ha sobrevivido tras beber su sangre. La Corte piensa eso también, incluso Kaien se ha mostrado sorprendido, todos anonadados ante la realización que esa humilde y pequeñita Fullbringer ha podido tolerar la sangre de un Vasto Lord y vivir para contarlo. Solo necesita práctica para no terminar todas las veces así de lamentable.
Sonríe ladino, le satisface saber que no se ha equivocado con respecto a la sangre Tenjiro, si esos ex Arrancars Kirinji y Shutara pudieron tener cinco hijos (que ya de por sí es todo un milagro tener dos) cuyo primogénito casi destruye al completo la Capital de Las Noches, su primogénita de seguro podría tolerar el poder de un Dios.
Ichigo la toma del mentón con el dedo índice y le roba un beso intenso, ambos gimiendo aun por la sangre en sus labios. Su beso consiguió sacar al parecer de su aturdimiento a Orihime porque fue la que se aparto cuando en realidad él quería seguir besándola.
Y desgarrarle el vestido de paso.
—Kaien. — Sin dejar de verla, extiende su mano hacía su primo, quien le entrega la sortija de dama. Pasa primero el anillo por su propia herida y al fin lo coloca en el dedo de ella.
Orihime no emite palabra alguna, solo agarra el anillo que Kaien le ofrece y se lo queda mirando, luego imita lo que hizo Ichigo.
Ahora es ella oficialmente su Aria.
Y él es el Kaerest de esta fierecilla Fullbringer.
Orihime no se quedo.
Apenas se acabo la ceremonia, exigió más que pedir irse a donde sea que la vayan a instalar y Dios Ichigo acepto. Ya no ve necesario perder el tiempo ahí si ya cumplió su función.
Ser la Aria.
Se mira en el reflejo del agua, aun tiene la marca de haber sido mordida ahí por un vampiro que no es su Soul. No es su Jugram.
Enojada y dolida, se lleva las uñas allí, rascándose sin parar, cada vez más fuerte y más fuerte hasta llegar al punto que su cuello parece desgarrado como la presa de un león. Ignorando la sangre, mira como su autolesión se va curando a gran velocidad, quedando la piel suave y como nueva.
A excepción de los hoyos de colmillos.
Grita de frustración y se levanta de la tina, dejando agua, jabón y sangre a su paso. Grita otra vez al tiempo que golpea el lavamanos, destruyéndolo al completo al no saber medir su reciente poder.
Jadea.
Se siente sucia.
Si así se siente por compartir sangre, ¿Cómo va a terminar una vez el Vasto Lord la reclame en algunas horas? Rotísima, eso seguro, ya sea por ser una traidora o por lo violento que de seguro será ese tarado.
Una doncella entró en silencio y con toallas en mano; le quita una antes que se le ocurra secarla, que ella puede hacer las cosas por sí misma, maldita sea. Fue un alivio ver un secador de pelo a pesar que no hay luz eléctrica debido a que los Arrancars y el Vasto Lord no soportan la luz.
Sale del baño con el pelo seco y otra toalla cubriéndole el cuerpo.
Ve con mal humor el cuarto.
Porque es el del Vasto Lord.
Es oscura a causa de lo sensible que es él a los ojos, con varias velas encendidas en el gigantesco candelabro en el techo en forma hexagonal; le llama la atención un diván acolchado en rojo por la repisa llena de libros detrás; al otro extremo, como no, hay un podio de tres escalones cubierto en piel de oso polar y en la cima la pesadilla de Orihime:
La cama del Vasto Lord.
Una cama king hecha de ónix debido a que puede resistir una pareja de vampiros teniendo sexo... o una orgia también lo aguanta sin romperse, con doseles que tienen cortinas negras, transparentes, y amarradas en los costados; el respaldo ocupa la mitad de la pared y es acolchado, cubierto con cuero color vino, las sabanas son blancas y sospecha que el Dios Ichigo lo ha ordenado para la ocasión, y muchos cojines, unos seis o siete, descansando tranquilos antes del caos.
Otra doncella corre la sabana y hace un gesto para que entre. Sorpresivamente la primera le quito la toalla y señala la cama.
Deben estar bromeando, ¿Debe meterse desnuda? Al menos déjenla ponerse el camisón... vale que de seguro se lo quitaran o romperán, pero al menos le dará un poco de seguridad y prepararse mentalmente.
Ellas siguen señalando la cama.
Al parecer no.
Se siente intimidada que se cubre los senos aun sabiendo que ellas ya la han visto hasta el coño. Sube los escalones, percibiendo la piel de oso bajo sus pies, se mete en la cama lo mas al centro posible y contempla, asustadiza, como esas mujeres liberan las cortinas negras del dosel y cubrir tanto la cama como a ella. Las figuras de doncellas se inclinan en respeto y desaparecen.
Dejándola sola.
Y que llegue, por fin, el pánico.
—Cálmate, cálmate... lo haces por Sora, lo haces por Sora, lo haces por-... — Se calla abruptamente, la voz se le había quebrado en señal que iba a largarse a llorar. — No llores...
¿En qué estaba pensando su yo de hace un mes que creía poder soportar la muerte de Jugram y ser la puta de un Vasto Lord a cambio de salvar a su hermano? No se puede, simplemente no se puede; sus padres lo sabían y por eso insistieron en que se negase o que esperase más tiempo, por eso ella insistió en que no viniesen con ella, sabía que se desmoronaría y suplicaría que la dejasen volver con ellos a casa.
Pero eso la haría una mala hermana.
Y una mala Soul.
Dobla sus piernas para abrazarlas y entierra su cara entre las rodillas, repitiéndose que no llore, que solo son dos años y que Sora lo vale todo.
Sora.
Todo lo que sea necesario por él.
Jugram.
Jugram.
—Jugram... estoy aterrada...
Lo necesita, desea poder verlo y que le transmita esa fuerza y confianza que tanto envidia de él.
Respira hondo entre lloriqueos bajitos, deseando que no haya nadie vigilando afuera porque lo último que necesita es que entre la servidumbre del Vasto Lord se comente lo miedica y patética que es la Aria del señor.
Se pasa las manos por la cara ya calmada, aunque ha dejado las sabanas algo húmedas y no pasara el Vasto Lord por alto la señal de llanto en sus ojos... pero como a él de seguro le dará lo mismo, pues a ella también.
Suspiro, que molesto va a ser esperar incómodamente ahí, sin nada que entretenerse, hasta que llegue el Dios Ichigo. Le gustaría bajarse de la cama y agarrar uno de esos libros que hay en la habitación pero ha recibido instrucciones del procedimiento: esperar en la cama y tratar de no dormirse.
Ridículo, ¿Quién en su sano juicio puede esperar horas sin algo que te entretenga?
Pega un grito, abruptamente la puerta principal se abrió y a través de las cortinas ve la silueta de Ichigo caminando hacia la cama muy firme al mismo tiempo que se va quitando las prendas de arriba.
Rodea la cama como todo un animal depredador, se toma su tiempo a propósito solo para darse más placer y aumenta el pánico de Orihime que debe repetirse otra vez que debe mantener la calma.
Jugram.
Protégeme.
Sora.
Papá.
Mamá.
Que alguien...
... me diga qué hacer.
Al fin se digna Ichigo en correr una de las cortinas para que se vean uno al otro al completo y Orihime pega un brinco de miedo al verlo desnudo. ¿Cómo?
—Ah, esa mente tuya es bastante inquieta que me produce migraña.
Orihime tarda en responder.
—¿Qué?
—Tu mente. — Señala su propia sien. — Desde el salón de banquetes no paro de oír lo aterrada que estas... y que no dejas de pensar en tu Soul escoria.
Escucharlo llamar de esa manera a Jugram provoca que pierda la poca cordura que el miedo no le quito y se enfurece, atacando con una bofetada que Ichigo fácilmente esquivo.
—Que fuerza — Alaba despreocupado. — Serían capaz de noquear hasta Kaien con ese golpe... creo que necesitas controlar más tu poder que la etiqueta. La etiqueta es aburrida.
—¡Desgraciado, como vuelvas a faltarle el respeto a Jugram te matare!
A Ichigo le complace verla furiosa, le queda mejor que depresiva.
—Que deliciosa manera de morir. — Murmura en un ronroneo antes de besarla.
Se movió rápido para besarla, por eso Orihime ha quedado estática y, apenas reacciona, el Vasto Lord la había colocado boca abajo. Siente una mano del vampiro sobre su nuca, queriendo mantenerla quieta, y con la otra la obliga alzar las caderas un poco.
¿Qué esta pa-...?
Suelta un grito de dolor por el violento intruso dentro de ella.
El pene de Ichigo se mueve agresivo dentro de ella.
Duele, duele.
No se supone que debe ser así, se supone...
—Basta... basta... — Chilla entre embestidas, adolorida y llorando.
Sabía que no sería gentil, sin embargo...
—¡BASTA! — Suplica al mismo tiempo que se corrió dentro de ella.
Por instinto, a pesar del dolor, consigue apartarse de él, temblando de miedo y se cubre con una almohada.
Se supone que no es así.
Jugram.
Sora.
Duele.
Se larga a llorar.
