Hola chicas, aquí les traigo un nuevo capitulo que esperen y disfruten mucho.
Antes que nada, quiero agradecerle a todas por su comentarios, me hacen muy feliz. Cuando empece a escribir no pensé que tuviera seguidoras tan fieles como ustedes. Gracias por sus follows, favs, y por sus reviews. Por ustedes continuo y escribo esta historia. Con todo mi cariño, para todas USTEDES.
Antes quería preguntarles, ¿les gustaría que nuestro amo bonito quedé con Kagura, o con Rin? Por mi cualquiera de las dos. ¿Pero que piensan ustedes? Ahora si,
¡A leer!
6
Inuyasha no podía creerlo. ¿Su compañera estaba celosa? Observo como Kagome jalaba por el cabello a Miyuki. Los ojos rubíes de Miyuki taladraron a su compañera, mientas su demonio gruñía por la osadía de la mujer Yōkai.
Incrédulo escucho como su compañera le reclamaba. ¡Su compañera lo aceptaba! ¿Eso quería decir que aceptaba la unión de ambos? La satisfacción que lo embargo no le sorprendió en lo absoluto. Como tampoco el ronroneo de su mitad demoniaca, en realidad, estaba empezando a sentirse un poco frustrado con su demonio. ¿Desde cuándo ronroneaba? Durante todo el viaje de camino a sus tierras su demonio no había dejado de ronronear al estar alrededor de Kagome. Tuvo que hacer uso de todo su autocontrol para no dejar salir los constantes ronroneos, no quería que Kagome pensara que era una especie de medio demonio perro con delirios de gato.
Perdido en sus pensamientos no pudo evitar las palabras acidas que habían salido de la boca de Miyuki, como tampoco pudo evitar sorprenderse cuando su compañera se lanzo contra la mujer Yōkai. ¿En qué demonios pensaba esa mujer?
Atónito fijo su mirada en los cuerpos femeninos que se revolcaban ahora en el suelo, jalándose los cabellos y clavándose las uñas. Decir que estaba excitado era poco. Ver la manera en la que su compañera lo reclamó y como se lanzo contra otra mujer Yōkai –que fácilmente podría lastimarla– tan solo para defender lo que ella reclamó como suyo, lo ponía a cien. Aunque en realidad no hacía falta eso, el se ponía a cien con tan solo ver su dedo meñique, era patético no poder controlar su libido, pero no era nada más que la verdad.
Los gruñidos y los gritos femeninos atrajeron de nuevo su atención. Observo sorprendido y satisfecho como su compañera le daba un puñetazo en la nariz a Miyuki. ¿Dónde había aprendido a pelear de esa manera? Pero de inmediato la imagen de la Yōkai y de la exterminadora vino a su mente y no necesito repuesta alguna.
Un grito ahogado que provino de su compañera casi hizo que su demonio saltará de su piel. Ver como Miyuki le clava las garras en el antebrazo era más de lo que Inuyasha podía soportar. Con un gruñido furioso se acerco a pasos veloces hacia ambas se encontraban, le hizo una seña a Akitoki para que dejara que él se hiciera cargo.
Una figura le corto el paso y estuvo a punto de cortarle la garganta al muy hijo de puta, si no fuera sido su padre quien le fuera interrumpido.
-Aparta. –Le gruño a su padre. Por más respeto, admiración y cariño que tenía hacia InuNo Taisho el no iba a dejar que nadie lastimará a su compañera; ya sea mujer, niño, hombre o Yōkai.
Su padre lo miro divertido mientras negaba con la cabeza.
-Lo siento hijo pero no puedo hacerlo. –InuNo levanto la mano cuando él iba a hablar. –Conoces las leyes por las que nos guiamos, Inuyasha. Esa muchacha te reclamó en público y Miyuki le desafío indirectamente, si ella no hubiera respondido al desafío muchos no aprobarían la elección de acoplamiento de tu demonio y eso podría causar problemas con tu propio pueblo.
Inuyasha le gruñó a su padre y una vez más intento avanzar hacía su compañera, esta vez fue la figura de su medio hermano quien le prohibió el paso.
Inuyasha lo miro incrédulo unos segundos, antes de gruñirle mientras movía sus garras. Personalmente a Inuyasha no le importaba matar a Sesshomaru. Su medio hermano lo miro con esa mirada inexpresiva antes de dejarlo pasmado con sus palabras.
-Deberías tenerle más fe a tu compañera, Inuyasha. –Dijo con altivez. –De lo contrario te hubieras abstenido de dejar tu essencia en una humana. –Finalizo despectivamente.
La furia le desgarro por dentro por la manera en la que su medio hermano hablo de su mujer. Estuvo a punto de sacar a Tessaiga cuando un alarido femenino lo distrajo.
Clavo sus ojos en la figura que se retorcía en el suelo mientras la sorpresa lo dejaba estático en su lugar.
Atónito observo a la figura de Miyuki quien gruñía mientas su mano derecha agarraba el antebrazo del brazo izquierdo, el kimono negro indecente que Miyuki acostumbraba a llevar estaba prácticamente destruido. Observo la quemadura que tenía, y como empezaba a sangrar. ¿Su Kagome…? Sorprendido miro a su compañera quien tenía visible rasguños y un pequeño moretón en uno de sus brazos. El kimono azul que antes había sido precioso, estaba rasgado y casi destruido del todo. Ella respiraba agitadamente y miraba a Miyuki entre sorprendida y furiosa.
-Lamento haberte lastimado, pero tú empezaste. No vuelvas a ofenderme –Dijo ella con la respiración entrecortada. –Y no te acerques a Inuyasha.
Miyuki le gruño y sus ojos rubíes empezaron a brillar.
-No dejare que te quedes con Inuyasha, humana.
Kagome se alejo de ella y con la misma mirada digna que Inuyasha alguna vez vio en Kikyö, miro a Miyuki por encima de su hombro.
-Es imposible lo que dices. Ya es mío. –Inuyasha se dirigió hacia ella y la abrazo protectoramente contra su pecho. La satisfacción lo embargo por completo. El hecho de que ella al fin este empezando aceptarlo, lo llenaba de una sensación de plenitud. ¡Incluso lo había reclamado! ¡Dos putas veces! La abrazo con más fuerza mientras enterraba su nariz en su pelo. Apenas y si fue consciente cuando su hermano saco a Miyuki, o de la forma en la que los miraban. Solo era consciente de la mujer en sus brazos.
-Inuyasha. –Susurro. Se separo un poco de ella para mirarla a los ojos, se puso tenso como una cuerda cuando vio la furia en ella. ¿Ella no podría estar molesta con él, cierto?
Kagome miro fijamente a Inuyasha con la furia aun burbujeando en su interior. No podía creer lo que ella había hecho. ¡Ella no era así! Se peleo con otra mujer. Una mujer Yōkai, ¡por él! ¿En qué clase de idiota se había convertido? Definitivamente esos días con él la volvieron otra persona. De seguro le contagio algo. ¿Lo reclamo? ¿Ella dijo que era suyo? Gimió para sí, ¿Qué demonios le pasaba a ella? Gruño y le frunció el ceño a Inuyasha –quien se había tensado– ¡Todo era culpa de él! Además, ¿Quién demonios era esa tipa? Abrió un poco los ojos ignorando como él la miraba con confusión. Kagome estaba completamente segura que esa mujer no estaba loca. Ella no se habría comportado de una manera tan celosa si no tuviera motivos. ¿Sería posible que ella e Inuyasha…?
¡Lo iba a matar!
Lo empujo con todas sus fuerzas, cuando él la soltó la hizo enojar aún más.
-¿Quién demonios es ella? –Prácticamente le grito. – ¿Por qué se puso tan celosa, cuando dije que eras mi compañero?
Observo como Inuyasha se ponía aun más tenso –aunque ella no lo hubiera creído– mientras se ponía nervioso. Eso fue suficiente para ella.
Agarro parte del cabello plateado de él que se había soltado de su coleta y lo jalo hacia ella.
-¿Y bien?
-Kagome, verás ella… es una… ¿amiga? –Soltó nervioso.
¡Iba a matarlo!
-Lamento interrumpir. –Carraspeó una voz dulce y femenina. Olvidándose de Inuyasha momentáneamente observo a la preciosa mujer de cabellos azabaches quien la miraba con dulzura y diversión. –Pero creo que deberíamos curarte esas heridas, y cambiarte de ropa.
Se fijo en el kimono elegante en tonos rosados que llevaba la mujer y luego se fijo en su propio kimono. ¡Qué vergüenza! Con las mejillas encendidas, asintió hacia la mujer y se dejo llevar por ella. Olvidando en el proceso a su compañero.
-¿Su madre? –Pregunto con vergüenza. Después de haberse dado un baño y cambiarse el kimono por uno más elegante, Kagome se sentía más relajada. Sus heridas ella misma las purifico y solo tuvieron que ponerle un poco de ungüento en el pequeño moretón que tenía en su antebrazo. Le vendaron las heridas que le habían dejado las garras de aquella mujer –de la cual aún no sabía el nombre– y ya está. Se había relajado y empezó una ligera charla con las dos mujeres que estaban con ella. Una de ellas una Yōkai gato de pelo blanco y ojos amatistas muy mona llamada Hana –quien hasta donde le dejo entendido era la amante principal del hermano de Inuyasha– y la segunda mujer se llamaba Izayoi, quien era nada más y nada menos que la madre de Inuyasha.
La vergüenza de que Izayoi la haya visto peleándose con otra mujer por su hijo de deslizo por ella como un cuchillo.
Se tapo la cara con ambas manos, mientras las dos mujeres soltaban una risa avergonzándola más.
-No tienes nada de lo que avergonzarte. –Le dijo Izayoi. Kagome estuvo a punto de resoplar pero se detuvo. Quizás ellas podrían decirle quien era verdaderamente esa mujer.
-¿Quién era ella, de todos modos? –Pregunto con curiosidad. La sonrisa de Izayoi sólo se volvió un poco más grande mientras que Hana se removía en su lugar.
-¿Quieres saberlo? –Pregunto Izayoi. Kagome asintió.
-Izayoi-sama, Inuyasha-sama podría molestarse. –Susurro Hana. Kagome frunció el ceño cada vez mas intrigada.
Izayoi le resto importancia con un movimiento de su mano derecha.
-No importa, soy su madre tengo todo el derecho de molestarlo. –Dijo. – ¿Podrías por favor Hana, explicarle a Kagome como son las cosas por aquí?
Hana suspiro con resignación y se sentó en uno de los almohadones frente a Kagome.
-Como bien sabes las sociedades Yōkais son diferentes a las humanas. –Kagome asintió. –En nuestra sociedad es común que un Yōkai hombre no acoplado tenga más de una amante. Esto varía según su posición en la jerarquía, puesto que si desea tener más de una amante el trato que le dé a una debe aplicarse a todas por igual.
Kagome la miro interesada sin interrumpir.
-Los regalos tienen que ser por iguales si son más de dos amantes. –Continuó Hana. –Sólo la amante principal tiene mayor privilegio que las demás, puesto que esta tiene permitido dormir en su cama, acompañarlo a comer, pasear, incluso puede acompañarlo a sus viajes, y sólo la amante principal tiene permitido llamarlo por su nombre sin necesidad de ningún protocolo.
-¿Qué pasa cuando el Yōkai consigue a su compañera? –Pregunto.
Hana sonrío.
-Algunos Yōkai mantienen a sus amantes si la compañera lo permite, pero normalmente no es así. Cuando el macho se acopla su compañera es la que decide si las amantes se quedan o se van. –Explico. –Son pocos los Yōkais que mantienen a sus amantes.
-¿Qué pasa con las amantes cuando la compañera decide que no pueden estar con su compañero?
-Bueno él macho tiene que escogerles un nuevo amo por así decirlo. –Hana dudo. –El macho se encarga de conseguirles un buen amo o se encarga de que ellas tengan una buena vida hasta que consigan a su compañero. Algunas se les permite quedarse pero sólo para ser compañía de la compañera del Yōkai y sólo si la compañera así lo desea.
-¿Entonces lo que me tratas de decir es que Miyuki era la amante principal de Inuyasha? –Pregunto con acidez Kagome. Los celos se envolvieron en su estomago provocándole un nudo, mientras las ganas de ahorcar a Inuyasha crecían con demasía.
Hana negó con la cabeza.
-No, la amante principal de Inuyasha-sama es Sora, pero como ella no fue informada del acoplamiento ni de la llegada de su amo, no estuvo presente. –Le dijo Hana. –Si bien Miyuki es una de las preferidas de Inuyasha-sama él nunca la convirtió en la principal, Miyuki es muy provocadora y problemática con las demás.
-¿Quieres decir que Inuyasha tiene más de dos amantes? –Pregunto con sorpresa. ¿Cuántas mujeres posee ese idiota? ¿Mil?
Hana asintió.
-Tiene seis.
Definitivamente iba a matarlo.
-¿Seis? –Grito. –Ese idiota, ¡nunca dijo nada! –Gruño con rabia.
Izayoi la miro con serenidad.
-No tienes nada de lo que preocuparte, si se lo pides él no acudirá a ellas.
Kagome la miro con sorpresa mientras iba calmándose.
-¿De verdad?
Izayoi sonrío.
-Por supuesto querida, tú eres su compañera puedes exigirle cualquier cosa.
Kagome sonrío, le estaba empezando a gustar eso de "la compañera"
Inuyasha miro nerviosamente una vez más hacía donde Kagome se encontraba platicando animadamente con su madre y con Hana. Se había cambiado y bañado, se veía deliciosa. Las ganas de ir a su lado eran cada vez más fuerte.
Su padre a su lado llamó su atención.
-¿Ya le explicaste las fases de acoplamiento? –Pregunto InuNo. Sesshomaru se encontraba al lado derecho de su padre con los ojos cerrados y una expresión ilegible en el rostro.
-No aún no. –Respondió. Y eso era una de las cosas que más lo tenían nervioso. Cada vez el día estaba más cerca y tendría que decírselo.
-Tienes que hacerlo Inuyasha, tiene que estar preparada. Además me gusta la muchacha, no vayas a espantarla. –Regaño su padre.
El asintió. Su padre y él habían estado conversando toda la tarde y en cada momento InuNo le decía lo bien que la caía su compañera y lo hermosa que era. Hablaron sobre los problemas en la línea divisora y de la necesidad que Inuyasha tenía para encontrar a la sacerdotisa quien había ayudado a su padre. Lamentablemente su padre no le dio nombre ni tampoco le dijo donde encontrarla. Según su padre, sólo el jefe del clan Higurashi sabía quien había sido.
Hablaron sobre su futuro acoplamiento y como debían ser las cosas. Estaba muy nervioso, aún más porque tenía que decirle a Kagome sobre lo de sus amantes y quien era en realidad Miyuki. Pero la expresión satisfecha de su madre no le daba muy buena espina. Después de todo, su madre nunca estuvo de acuerdo en que él y Sesshomaru tuvieran más de una amante. Lo creía vergonzoso y un insulto hacía sus futuras compañeras. Inuyasha nunca pensó en eso, bueno, en realidad nunca le importo puesto que no se tomaba muy en serio eso de tu media mitad.
Pero ahora que la había encontrado y conociendo el carácter de su compañera estaba muy pero muy cagado.
Tan perdido estaba en sus pensamientos que Inuyasha no se dio cuenta en el momento que su compañera se sentó a su lado, hasta que ella le jalo de la manga de su kosode.
-Inuyasha. –Kagome lo miraba con el ceño fruncido mientras Shippo reposaba en su regazo. Miro con envidia al mocoso.
-¿Qué pasa?
Kagome sonrío. Una sonrisa que no lo relajo en lo absoluto.
-Vamos a hablar afuera, por favor.
El asintió y espero a que Kagome pusiera a Shippo en el regazo de Hana antes de tomar su mano y llevarla afuera. Ignoro a su padre quien susurraba ¡ese es mi hijo! Y también ignoró el resoplido irónico de Sesshomaru.
La llevo hasta el jardín en el cual su madre puso tanto empeño y dedicación. Era precioso, hasta el lo admitía.
-Es hermoso. –Susurro ella. Él sonrío complacido.
Se quedaron en silencio sólo disfrutando la compañía del otro.
-Tu madre y Hana me dijeron quien era Miyuki. –Dijo ella de la nada. Haciendo que él se tensará.
-Yo iba a decírtelo después. –Se apresuró a contestar.
Ella lo miro seria.
-No la quiero cerca ni a ella ni a ninguna otra, Inuyasha. Ya hablaremos de las demás, pero a Miyuki ni a centímetros. –El asintió.
-Lo que quieras, Kagome. –Ella sonrío y miro hacia el frente.
-¿Entonces, aceptas ser mi compañera? –Le pregunto casi tartamudeando. Odiándose por parecer tan tímido y débil frente a ella.
Ella no le respondió de inmediato. Se quedo en silencio, como meditando.
-Tendrás que conquistarme, Inuyasha. –Le dijo. El se sorprendió, al parecer ese era el día de "Inuyasha el sorprendido"
-¿Conquistarte? –Pregunto él confundido.
Ella asintió con una sonrisa.
-Ya sabes, eso lo que hacen los humanos. Cortéjame, Inuyasha. –Él le sonrío. Iba a conquistarla, al menos tenía una semana entera para hacerlo. Después tendrían que acoplarse, así lo dictaban sus leyes. No quiso arruinar el momento explicándole las fases que aún faltaban. ¿Ella quería que la conquistara? Él lo haría.
Bajo sus labios a los suyos y la beso lentamente. Jugó un poco con su boca, y suavemente se separo de ella. Le dio una sonrisa torcida.
-Te conquistaré entonces, Kagome.
¿Y bien? ¿Que les parece? Nuestro Inu tendrá que esforzarse en conquistar a la terca Kagome. Se vienen sorpresitas, nuestro Inuyasha vivirá una tortura deliciosa.
Como son tan bellas conmigo les daré un adelanto de lo que pasará en el próximo cap.
Aparecerá Sora y Miyuki tambien. Y al fin entraran en escena nuestro monje pervertido y nuestro querido ¡Kouga! Otra pista sobre el asesino de Kikyö se revela.
Ahora sí:
Nena Taisho: Gracias por tu comentario y me alegro que te atraiga mi historia. Espero y te guste este cap.
Guerrera Atenea: Aquí te traje la actualización, ¡por supuesto que la continuare! No lo dudes, belleza.
Besabeth: Espero y te guste.
Mechitas123: Jajaja muy celosa, tiene que defender lo suyo nojoda!
Mi bella Valkiria-San: Jajaja tu misma lo has escrito, mejor tarde que nunca. Y como te habrás dado cuenta el otro par de ojos pertenecen a Hana.
GG- Never More: ¡Me alegro que te encante! Y bueno, ya sabes quien es la lagartona. Espero y te haya gustado este cap.
