Hola chicas, quiero agradecerles por su paciencia y por sus reviews. El capítulo acabo de finalizarlo ahorita y lo subi de inmediato, son la 1:46 de la madrugada, así que discullpen si ven algun error.

Quiero anticiparles que para este capítulo no habrá lemon, si se que soy mala y que en mi capitulo anterior habia dicho que quizás el lemon apareceria en este capítulo, pero no es así. Lo bueno es que para el próximo cap si habrá lemon y por partida doble, y que faltan sólo dos capítulos más y saldrá Rin. Lamento si estan decepcionadas, pero en estos momentos no tenía cabeza para trabajar en su lemon, y para hacer una mamarrachada prefiero tomarme mi tiempo y hacerles un trabajo bien hecho, así que espero que sean compresivas conmigo. Se que con este capítulo crearé más dudas e incognitas pero se resolveran a medida que avance la historia.

Querida Rinnu, ¡Feliz cumpleaños super atrasado! ¡Perdona lo lento que actualice! Este capítulo y el otro serán dedicados a ti por tu cumpleaños, gracias por tu apoyo lindura significa mucho para mí. Espero haber aclarado un poco lo de la duda de la mordida, sino es así, con gusto te lo explico luego.

LadyBug: Me dio mucha risa tu comentario de verdad que si, me alegro que te haya gustado.

Bluesweet: Hola, me alegro que te guste mi historia y que te animarás a dejarme un review realmente lo aprecio linda, con respecto a tu pregunta es algo que no puedo responder sin dar spoilers, sólo puedo invitarte a que me sigas leyendo y te enteres por ti misma. Lo que si puedo decirte, es que Kikyo se llevo algunos secretos a la tumba.

TheSacredArcher: Jajaja lamento no haberte podido dar tu dosis de lemon, ¡pero hey! lo bueno es que en el proximo viene y por partida doble.

Katherin P: Gracias por tu review y por tus animos, aquí esta la conti... espero y te guste bella.

Nena Taisho: Me alegro que te gustará y bueno... Lee y verás jajajaa..

Anny-Chan: gracias por tu comentario, ellos tambien me gustan, aunque tambienn me gustan mucho Sesshomaru y Kagura, me alegro de tenerte de seguidora, disfruta de este cap linda.

Guest: Gracias por tus comentarios, no abandonaré mi historia nena, quizás tarde en actualizar pero no la abandonaría. Le tengo mucho aprecio y cariño a esta historia en particular. Dejame tu nombre para darte las gracias como se debe.

Gracias a Tammy y a Nena TC.

Tengo muchos comentarios en anonimo, por favor dejenme sus nombres para agradecerles correctamente. ¡Gracias por sus comentarios, preciosuras!


8


– ¡Hiraikotsu!

El enorme boomerang salió disparado a una velocidad impresionante, impactando de lleno contra su objetivo. Sango respiraba agitadamente mientras se permitía un momento de debilidad al echarle un vistazo a Yura. Al ver como su amiga destruía todo a su paso, quemando, destrozando con sus hilos de cabello, no pudo menos que sonreír. A lo lejos pudo escuchar el rugido de su fiel compañera, Kirara, la enorme gata de dos colas mordía todo a su paso.

Captó un movimiento por el rabillo del ojo y de manera rápida desenvaino su espada y pudo parar a tiempo la enorme garra del Yōkai que se le tiraba encima. Con un fuerte empuje lo hizo dar dos pasos atrás para quitarse en el momento justo en que su boomerang regresaba, cortando por la mitad al demonio que se desintegro en cuestión de segundos. Yura se acerco a ella y pegaron espalda con espalda, mientras Kirara cubría la retaguardia para impedir nuevos enemigos.

– ¿Que mierda significa todo esto? –gruño jadeante Yura presa del cansancio. Y no era para menos, llevaban al menos una hora y media siendo atacadas y necesitaban reponer energías y beber un poco de agua.

Sango negó con la cabeza.

–No tengo la menor idea, pero se supone que todos los Yōkais están al tanto del pacto de paz entre nosotros. –Respondió mientras esquivaba otro ataque–. Están violando el acuerdo deliberadamente y eso es un problema. Además, que se atreven a atacarnos sabiendo que ya nos encontramos en territorio del General Perro, eso quiere decir que ellos no pertenecen a su ejército ni a sus súbditos.

– ¡Hijo de puta! –Yura gruñía mientras rostizaba al Yōkai que la había lastimado una costilla–. Ya me canse de este sucio jueguito.

Sango no pudo evitar reírse. Incluso en esos tipos de aprietos, Yura se lo tomaba como un juego. Observo a la que consideraba una hermana, soltar todos sus hilos de cabellos mientras hacía correr fuego por ellos, matando a todos los que quedaban de pie.

Se acercó rápidamente mientras la sostenía por la cintura para evitar que su cuerpo cansado chocara contra el piso, los ojos rojos de Yura chocaron contra los de ella llenos de pena y angustia.

–Entonces... –susurro sin llegar a concluir nada, y no hacía falta. Ella sabía exactamente a lo que su amiga se refería y lo que le daba tanto miedo de admitir.

–Sí. –musito en voz baja, para luego soltar un suspiro tembloroso–. Otra guerra peor a la anterior sucederá. Será todo o nada, Yura, todo o nada.

Ambas se miraron y solo una cosa vino a la mente de ambas…

…cuando la guerra inicié, ¿Qué lado defenderá Kagome?

Oyeron el crujir de una rama y se pusieron en alerta. Kirara gruñó y se acerco velozmente mientras se ponía frente a ambas en posición protectora. Los pelos del lomo se le erizaron reconociendo el poderoso enemigo que se acercaba. Unos segundos después, la figura impotente de aquel nuevo enemigo se hizo frente a ellas, mientras en su rostro se podía observar una ligera sonrisa escalofriante. Sango sólo pudo afianzar el agarre que mantenía con Yura diciéndole con ese gesto, que pasará lo que pasara estarían juntas. Solo basto un segundo para que lo tuvieran al frente de ellas, y ahí fue, cuando temieron por sus vidas.

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Kagome avanzo sigilosamente fuera de sus aposentos, era media tarde y se suponía que debía estarse preparando. Los nervios que la habían atacado desde temprano por la mañana aun hacían mella en ella. ¡Hoy era el día! ¡Hoy era luna llena!

Había pasado exactamente una semana en la que Inuyasha le había contado todo sobre el proceso de acoplamiento, desde ese día no había momento en el cual los dos no estuvieran juntos. Si no era para desayunar, era parar salir a pasear por los jardines del palacio, o ir a nadar al lago que quedaban en sus territorios, en fin, no se despegaban del otro.

Y si bien a Kagome le agradaba esa sensación de protección y posesividad que Inuyasha desplegaba hacía ella, también tenía miedo. Y mucho.

¿Estaba tan segura de acoplarse a Inuyasha? ¿Realmente podía llegar a amarlo? ¿Realmente sería feliz a su lado? Esas y muchas más preguntas se arremolinaban en su interior. Pero la más importante de todas esas era la que se hacía continuamente, ¿realmente estaba tomando la decisión correcta?

Suspirando, giro por uno de los largos pasillos del lugar. Al menos se había podido deshacer de Meyzu y Sora. Ambas estaban por volverla loca. Necesitaba despejarse y pensar muy bien sus dudas. Hablarlo con Inuyasha quedaba completamente descartado, tenía la ligera sospecha que si llegaba a titubear frente a su futuro compañero este era capaz de secuestrarla y hacerle quien sabe qué cosa, con tal de que se acoplara a él. Inuyasha era demasiado terco y obstinado para intentar mantener una charla decente. Lo único que podía ponerla un poco feliz era el saber que Sango y Yura estaban por llegar al clan de Inuyasha, había recibido una de sus cartas hace cinco días, y sabía por experiencia propia, que ellas no tardarían mucho tiempo.

Escucho breves pasos detrás de ella y pensó que se trataban de sus dos nuevas sombras. Apresuro su paso y corrió a meterse en la primera habitación que visualizo.

Al saberse al salvo, Kagome observo la estancia en la que se encontraba. Era un cuarto muy pequeño comparado al que ella había visto anteriormente. Tenía solo un pequeño futon, unas flores en un jarrón, y un shōji (1) que separaba el pequeño cuarto del jardín de la mansión. Las flores no eran viejas, al contrario, eran unas preciosas orquídeas, al acercarse más hacía las flores y oler aquel dulce aroma de estas, no pudo evitar recordar a su querida hermana. Kikyö amaba las orquídeas, habían sido las favoritas de su hermana, siempre que Kikyö se enojaba con ella, con llevarle unas media luna (2), o unas orquídeas lograban que su hermana dejara de estar molesta.

Curiosa como era no pudo evitar pasearse por toda la habitación, en la esquina más alejada de la estancia, se encontraba un pequeño cofre escondido. Se agacho todo lo que le dejo el kimono y puso el cofre entre sus piernas, intento abrirlo pero al principio no pudo, al ejercer un poco más de fuerza se abrió de una forma rápida.

Había cartas, muchas, unas que otras baratijas, pero no era eso lo que llamo tanto su atención. Con la mano temblorosa, con el corazón bombeando en su pecho de forma rápida, tomo entre sus manos aquel objeto que era tan conocido para ella.

¿Cómo era posible?

En sus manos se encontraba nada más y nada menos que la ostra favorita de maquillaje de su hermana. Había sido un regalo de su difunta madre y Kikyö lo había guardado como un tesoro. ¿Entonces que hacía hay? ¿Por qué en el palacio de Inuyasha? ¿Qué relación tenían Kikyö y los Taisho? Sabía que su hermana había viajado en varias ocasiones al palacio Taisho, pero eran para velar por la seguridad de su pueblo. ¿Entonces porque Kikyö abandonaría aquello que le era tan preciado en ese lugar? ¿Acaso… había otro motivo por el que su hermana haya viajado tanto a esas tierras?

Su cabeza empezó a dolerle de forma brutal, sentía las palpitaciones en sus sienes y cada vez el dolor era más fuerte. Era como si el alma le pidiera que se le alejara de esa habitación. Como pudo escondió el cofre en el mismo lugar poniéndolo todo como estaba, aunque le costó un poco dejar la ostra, aun así la dejo. Sería sospecho si alguien –quien quiera que sea–, notara la falta de esta.

Tambaleándose un poco salió del aquel cuarto, y cerró con más fuerza de la necesaria el shōji. Girándose se topo de lleno con un pecho fuerte que la atrapo en seguida. Subió la mirada y su cuerpo se tenso involuntariamente.

–¿S-Sesshomaru-san? –su futuro cuñado apretó sus brazos entorno a ella y le dirigió una mirada indescifrable, para luego mirar con frialdad –y con algo más que en su momento Kagome no supo interpretar–, la puerta de aquella habitación; para luego volver mirarla con lo que le pareció a ella que era un poco de calidez. De seguro su cabeza estaba empezando a fallarle, su cuñado no podía haberla mirado de esa manera. Pero la forma en la que la sostenía y como la miraba daba la impresión de que así era. Se puso nerviosa sin saber el por qué y Sesshomaru lo noto.

Después de unos segundos más la soltó con algo que le pareció a Kagome que era renuencia.

–Vamos. –Dijo con la frialdad habitual que lo caracterizaba–. Las humanas te esperan.

Kagome parpadeo sorprendida, ¡Yura y Sango ya habían llegado! Apresuro su paso dejando atrás a su cuñado, claro, no sin antes hacerla una reverencia en forma de agradecimiento olvidándose en el proceso de todo lo que la intrigaba… sin notar la manera en la que él apretaba los puños mientras la veía marchar.

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Inuyasha suspiro por quinta vez consecutiva mientras miraba una vez más la escena que se desarrollaba frente a él. Una Sango sonrojada, un Miroku golpeado, y dos demonios divertidos.

Su pie derecho empezó a moverse con impaciencia. ¿Dónde estaba su Kagome? Se suponía que su hermano idiota había ido a buscarla, el porqué era un misterio, pero aún así Inuyasha no se negó a ello. Después de todo, era bueno que tanto como su compañera como su medio ―estúpido, egocéntrico y frío― hermano mayor se llevaran bien, ¿no?

Escucho vagamente las risitas de Yura y Kouga. Aún así seguía enfocado, cuando pudo captar el olor de su compañera su cuerpo se relajo en un acto de reflejo. Para él seguía siendo una sorpresa el modo en que entraba su mente y su cuerpo al tener cerca a su compañera. Era extraño… extraño y placentero a la vez.

Unos segundos después y su compañera entro vistiendo un cómodo Kimono de color rojo, su cabello largo y ligeramente ondulado estaba suelto y se balanceaba con cada paso que daba. Observo cada uno de sus pasos, como se quedo paralizada un instante, desde donde se encontraba sentado podía escuchar el latido violento del corazón de ella, unos instantes después vio con cierto ¿celos?, como su compañera se lanzaba a los brazos de la Yōkai.

―¡Yura-neechan! ―Canturreo su compañera con felicidad, después abrió uno de sus brazos haciéndole señas a la humana que antes golpeaba al pervertido de su amigo, las tres se fundieron en un abrazo fuerte que le produjo un poco de envidia, él quería estar entre los brazos de su compañera― ¡Sango-ne!(3)

Entre lágrimas, besos y abrazos las tres se fueron soltando poco a poco. Se sonrieron, su compañera se giro hacia él como si hubiera notado su mirada en ella. Entonces le sonrió.

―Inuyasha ―lo llamó con cariño― Gracias.

No hacía falta que explicara porque le daba las gracias. Si él no hubiera enviado a dos de sus hombres, las amigas ―prácticamente hermanas― de su compañera no hubieran podido venir a sus tierras. Sólo sonrió de lado dándole a entender que comprendía a que se refería.

El shōji se abrió y entraron dos figuras femeninas. Las reconoció de inmediato, eran Meyzu y Sora. Ambas mujeres Yōkai clavaron sus ojos en las tres figuras femeninas, especialmente en su compañera. Él ya sabía lo que venía.

― ¡Kagome-sama! ―Regañó Sora― La hemos estado buscando por todo el palacio, no es posible que se nos pierda así.

― ¡Es cierto, Kagome-sama! ―Secundó Meyzu― Hoy es una noche muy importante, hoy se unirá con Inuyasha-sama y necesita saber ciertas cosas. ¡Colabore con nosotras, no sea mala!

Su compañera bufo pero asintió con resignación. ¿Se estaría arrepintiendo…? Su corazón dolió al imaginar el rechazo hacia su persona.

¡No lo permitiría! ¡La secuestraría y lo haría amarlo tanto que no iba a poder vivir sin él! Se juro a sí mismo como al impaciente de su Yōkai.

― ¿A que se refiera ella, Kagome-chan? ―Pregunto la humana con curiosidad, su compañera solo hizo un ademan con la mano.

―Ya te contaré, Sango-chan. Vamos a mis aposentos y nos ponemos al día.

Todas hicieron una reverencia despidiéndose de ellos ―con excepción de la Yōkai quien sólo les hizo un saludo con la mano― para luego marcharse juntas.

Inuyasha soltó otro suspiro. Realmente estaba nervioso.


―Escúcheme Kagome-sama ―llamó Meyzu una vez estuvieron en sus aposentos― Esta noche será muy intensa, necesita saber cosas muy importantes.

Kagome puso toda su atención en ambas Yōkais, la verdad ella no tenía mucho conocimiento del "procedimiento de acoplamiento", si bien sabía un poco de las fases no estaba del todo claro.

―Esta noche es una de las más esperadas por nuestra gente ―explico Sora― El amo Inuyasha es muy querido y respetado por todo el pueblo Yōkai, no sólo por ser hijo del General perro, o él hermano del Asesino perfecto (4), sino por sus incontables guerras y batallas ganadas. Ha conquistado muchas tierras y ha ganado mucha fama, respeto, admiración y sobretodo odio.

―Por eso Kagome-sama ―continúo Meyzu― Usted tiene que tener en cuenta que a partir de mañana será la mujer de uno de los generales más poderosos de nuestra era, y por lo tanto, también tendrá enemigos. Lo primero es que nunca deberá confiar en alguien ajeno al palacio…

―Pero eso no es relevante en este momento ―interrumpió Sora― Esta noche observara cosas que quizás no le guste.

― ¿A qué te refieres? ―pregunto con curiosidad Yura, la verdad, le intrigaba bastante ese tipo de temas, después de todo, también era una Yōkai.

―Nuestros machos son… ―dudo un poco― Muy territoriales, dominantes y posesivos.

―El amo Inuyasha le hablo sobre las fases ¿cierto? ―Kagome asintió, Sora aplaudió satisfecha―Bien, las fases como usted ya las conoce son dos o tres como usted prefiera verlas. La primera ya está realizada, pues la essencia y el olor del amo persisten en usted. La segunda será realizada en el "ritual" o "ceremonia" que celebraremos hoy a media noche. El amo Inuyasha tendrá que luchar con algún Yōkai si se oponen ―por la razón que sea― a que ustedes sean compañeros, cosa que dudo mucho, al menos de parte de los machos.

― ¿Qué quieres decir con "de parte de los machos? ―Sango la miro con seriedad, el rumbo de la conversación no le estaba gustando.

Sora y Meyzu compartieron una larga mirada, antes que Sora respondiera.

―Digamos que ―titubeo un poco― El amo Inuyasha es bastante cotizado, muchas Yōkais, brujas y demás deseaban tener el honor de ser su compañera, al enterarse que ―perdóneme la expresión, Kagome-sama―, una débil humana fue la que tuvo tal honor, pues se verán ofendidas. Si bien son muy raras las ocasiones en las que en las ceremonias desafían a las compañeras, es factible.

―Lo que Sora-chan quiere decir ―interrumpió Meyzu― Es que es posible que la reten a usted a luchar por ser la compañera del amo.

Hubo unos segundos de silencio mientras las demás asimilaban la información, especialmente Kagome, pero Sora no les dio mucho tiempo para pensar, pues siguió hablando.

―Pero no se preocupe Kagome-sama, el amo Inuyasha no permitirá que alguien la dañe ―Meyzu asintió en acuerdo con su amiga―Ahora bien, después de este suceso, viene lo otro. Después que Inuyasha-sama pelee ―si se da el caso― tendrán que marcarlo. De este hecho sólo se encargaran de hacerlo la bruja Urasue, junto con el amo Inuno, y mi señor Sesshomaru; aunque también es posible que Miroku-san y Kouga-san también participen al ser muy allegados al amo.

―Ahora viene lo difícil ―suspiro Meyzu―Después de realizar esos rituales, viene la cacería.

― ¿La cacería? ―pregunto Yura, Meyzu asintió.

―La cacería consiste en que los cachorros jóvenes, los machos y hembras sin acoplar disfruten de una persecución para después follar ―explico Sora―Pero usted Kagome-sama tendrá que correr entre las mujeres sin acoplar, lo peligroso de esta carrera para usted, es que siempre hay algún macho tonto que intenta cazar a la compañera elegida, por eso, el amo Inuyasha tendrá que encontrarla de forma rápida para evitar malos entendidos y que no haya problemas o derramamientos de sangre.

―Lo que Sora-chan trata de decir es que si el amo Inuyasha ve que otro macho intenta profanar su cuerpo, puede volverse loco y no queremos que eso suceda.

―Entiendo ―susurro en voz baja. La verdad, Inuyasha no había mencionado nada de esa carrera, si hablo de la cacería, pero ocultarle algo tan importante como eso era demasiado, ¿Qué demonios le pasaba a ese macho estúpido? Definitivamente tendría que darle un escarmiento a su estúpido compañero, ¡no podía estarle ocultando cosas así!

―Cuando el amo Inuyasha la encuentre, entonces procederán a acoplarse como se debe. Es importante Kagome-sama, que se muestre sumisa ante él. Recuérdelo, si bien a nuestros machos les gusta el juego de "dominar a la compañera" no sabremos con exactitud en qué tipo de ánimo se encontrara el amo Inuyasha con su parte Yōkai, así que es mejor prevenir que lamentar mi señora.

Kagome asintió, pero aún así estaba reacia a mostrarse completamente sumisa ante él.

Ya lo veremos, pensó para sus adentros.

―Meyzu tengo una duda. ―Kagome miro directamente a los ojos de la amante de su cuñado―Si Inuyasha me muerde, ¿él no podrá tocar a otras mujeres?

Meyzu asintió seria.

―Así es Kagome-sama.

― ¿Por qué?

―Bueno esto se debe a que en los colmillos de los Yōkais hay cierta sustancia que se revela cuando encuentran a sus compañeras ―explico con serenidad―Hay unos lazos más fuertes que otros, en esos casos es cuando el macho decide morder a su compañera, de esa manera esa "sustancia" entra a través de la mordida, muchos lo hacen porque su nivel de vida es más fuerte que la de su compañera y al morderlas es como si fueran uno sólo. Por lo tanto, la vida de su compañera se alarga a la par que la de su compañero. La verdad es difícil de explicar ya que yo no he encontrado a mi compañero. Pero según lo que dicen las compañeras acopladas, los Yōkais que muerden a sus compañeras no soportan el olor de otra hembra en sus cuerpos. Esto se debe que al compartir "esa sustancia" con su otra mitad, su demonio sólo la aceptara a ella. Pues al mezclarse ambas almas, sólo podían desear a su compañera. Es algo que viene de milenios atrás, Kagome-sama. Es complicado ―Finalizó Meyzu.

Satisfecha asintió, al menos de momento su curiosidad fue saciada.

―Ahora bien ―llamo su atención Sora― Tiene que probarse el traje para la ceremonia.

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Inuyasha se encontraba nervioso, vistiendo un ligero pantalón de seda negra, se movía de un lado para el otro. En la esquina de la habitación se encontraba su padre visiblemente divertido, mientras que un Sesshomaru indiferente lo miraba con frialdad.

El shōji se abrió y dio paso a la figura de Kouga quien también lo miraba con la diversión bailando en sus pupilas caninas.

―Chucho, ya están esperando. ―Esas simples palabras lo pusieron aún más nervioso pero se controlo. Iba a darle la cara a su pueblo, no podía parecer una mocosa haciendo berrinche.

Asintió y con seguridad camino con la frente en alto y sintiendo como su demonio interno se movía de aquí para allá en su interior de forma ansiosa. Ambos sabían que a partir de ese día, Kagome les pertenecería a ambos en cuerpo y alma.

Al salir del palacio de su padre, se dio cuenta de la cantidad de gente que esta hay reunida. Pudo reconocer a la vieja bruja Urasue, a Royakan, y a viejos amigos de su padre, incluso le sorprendió ver a la madre su medio hermano charlando con la suya. Raro, pensó, muy raro.

Todos lo miraron pero siguieron en lo suyo, nadie diría nada hasta que la compañera se presentara. Unos diez minutos más tarde y con los nervios a flor de piel, Inuyasha vio salir a su compañera escoltada por las cuatro mujeres que no se despegaban de su lado.

Hubo un silencio sepulcral. Todos absolutamente todos miraban a su compañera embelesados, y él sólo infló el pecho con orgullo.

Su compañera cargaba un Kimono totalmente blanco casi transparente que hacía resaltar su piel blanca, su cabello azabache estaba adornado con perlas alrededor de todo el cabello, iba ligeramente maquillada. Se veía preciosa y totalmente comestible.

Caminando con la frente en alto su compañera se dirigió hacia él con paso lento pero seguro. Escucho a uno que otro suspirar o maldecir lo afortunado que era, pero no le importo. Sólo tenía ojos para ella.

Al llegar a su lado ella le hizo una reverencia, él la acepto y le tendió su mano. Se giro hacía su gente que los miraba expectante.

―Les presento a la mujer que me complementa ―Exclamo con voz autoritaria―Del clan Higurashi, Higurashi Kagome… mi compañera.

Nadie habló ni se movió. Ese era el momento.

―Yo te reclamo a ti, Kagome, como la compañera que quiero y necesito para toda la eternidad ―Inuyasha clavo sus ojos dorados en los ojos chocolates que lo miraban con emoción―Y más allá de ella.

― ¿Alguien se opone a este reclamo? ―Pregunto Inuno con firmeza. Muchos bajaron la cabeza en muestra de negación, otros hicieron reverencia aceptando la unión… Hubo un largo silencio que fue interrumpido por una voz.

―Yo me opongo ―exclamo alguien del montón. Nadie movió ni un solo músculo, esperaron pacientemente que la figura se mostrara ante ellos. Poco a poco la figura camino hacía ellos con decisión y rabia. La figura de Miyuki se presento ante ellos con decisión y malicia―Yo me opongo y reto a Higurashi Kagome, del clan Higurashi a una lucha por Inuyasha-sama.

― ¡Me niego! ―Rugió con furia Inuyasha― ¡No le tocarás ni un solo cabello!

Entonces todo fue un caos, muchos gritaron en contra, otros a favor. Y sólo una voz se hizo escuchar sobre todo el caos.

―Entonces… ella no es digna de ti, Inuyasha ―Irasue miro con fastidio a la multitud―Deja que ella demuestre porque debe ser llamada por tu pueblo como su señora. Deja que demuestre que su lazo es importante para ella, hasta tal punto de luchar por ti.

Si alguien se sorprendió por las palabras de la DaiYōkai no dijo nada. En realidad todos pensaban lo mismo, ninguno estaba tan loco para retar a Inuyasha, pero si Miyuki había retado a la compañera de este, y esta se negaba… Entonces no la aceptarían como su señora y harían lo posible para que esa unión no se completara.

―Acepto ―hablo entonces Kagome con voz suave y decidida―Acepto tu reto, Miyuki.

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Continuará.


Hola, no me maten se que esperaban el lemon t.t pero esto fue lo que salió lo siento :C

Aclaratorias: Se que tienen dudas chicas, y no no me fume una lumpia. ¿Por que Sango y Yura estan bien, si se suponia que estaban en peligro? Todo eso lo aclare proximamente. Son realmente ellas, o son impostoras? En el proximo capitulo verán que fue lo que realmente paso. Les recuerdo que en el próximo cap habrá lemon y demás.

1-Es la típica puerta corrediza japonesa.

2-Es un postre japones que vi en un programa xd.

3-Es una forma cariñosa de dirigirse a Sango o a Yura, vendría siendo algo así como "Sango hermana, o Yura querida hermana"

4-Es el significado del nombre de Sesshomaru.

Nos leemos pronto, chicas.