Para cuando Naruto llego al departamento se encontró con las luces prendidas, se había tardado más de lo habitual en llegar, pero al parecer no había sido suficiente. Deseo que fuera Shizune la que tenía todas las luces prendidas.
Al abrir la puerta le llego un olor a comida, se aproximó a la cocina y no dudo en lucir sorprendido, Hinata era la que estaba cocinando, sus ojos se dirigieron a Shizune y ella solo pudo levantar los brazos.
-Hinata, ¿Qué es lo que estás haciendo?
-Naruto-kun, estás en casa – dejando a un lado lo que hacía, extendió sus brazos hacia Naruto y le dio un pequeño abrazo – Estoy preparando ramen
-¿Ramen?
-Hai, porque no te lavas las manos y vienes a cenar, ya falta poco
Shizune se levantó y acompaño a Naruto, para cuando él salió del baño ahí se encontraba ella.
-Me dijo que se sentía mejor, es muy obvio lo que quiere, pero no por eso tenía que poner en riesgo su embarazo
-Así que ya intuía que iba a traerla conmigo…
-Creo que sí, aun así, la hemos subestimado, debes tener mucho cuidado. No solo con ella, sino también con Hiashi. Fue un Hyuga el que trajo toda la comida.
Sabía que Hiashi quería que se casara con su hija, este acto solo afirmaba lo que ambos querían de él.
Al llegar a la cocina Hinata ya los esperaba sentada y con tres platos en la mesa, ambos sabían que ella los había escuchado, Naruto no entendía como Hinata pudo pasar tanto tiempo desapercibida por toda la aldea. Su respiración era calmada, hasta podía decir que armoniosa, lo espera sentada como una esposa devota.
Al tomar asiento le llego el olor a ramen, olía delicioso, pero eso no significaba que quería comerlo; recordó aquella vez que Sakura y el intentaron preparar ramen casero, como ella cortaba las verduras porque él tenía que comer más verduras, como sus manos delgadas tomaban el cuchillo y cortaban, la radio sonaba y ella de vez en cuando hacía un pequeño baile que le provocaba una carcajada. Sonrió al recordar el sabor de la salsa, Sakura había tomado una cucharada de salsa y se la dio a probar, sus ojos brillaban al pensar que el sabor iba a ser excelente, en ese momento soltó una carcajada; cuando él la probo casi se ahoga por el sabor, ella achico los ojos y la probo escupiendo inmediatamente.
Después de eso, ella había jurado jamás volver a intentar hacer ramen en su vida, pero había ocupado todo lo que tenían en el refrigerador, por lo que no les quedo de otra más que comer ramen instantáneo. Ambos estaban sentados en la mesa, con las piernas cruzadas y esperando los tres minutos, en ese momento Naruto recordó como era su vida de niño y como él esperaba en un cuarto frio y solo los tres minutos. Pero a lado de Sakura el tiempo pasaba demasiado rápido. Y con un "ahora" de Sakura se dispusieron a comer su ramen, recordar su sonrisa lo puso triste.
Su cara manchada de salsa y como él había limpiado con una servilleta su cachete haciéndola sonrojar.
Pero no estaba con Sakura, y el ramen en la mesa no era instantáneo. No podía comer eso, no podía comer algo preparado por Hinata.
Se levantó de la mesa y pudo notar como Hinata lo veía, no había amor en esa mirada, lo único que él veía era obsesión. Al girar a su derecha vio como Shizune lucia preocupada. Camino y se acercó a un estante de la cocina, de ahí saco un ramen instantáneo.
-Lo siento Hinata, jure nunca más probar un ramen casero, y yo siempre cumplo mis promesas
Hinata no podía dar crédito a ello, cuando era niña y se enteró que a Naruto le gustaba el ramen, quiso a prender a cómo hacerlo, y desde ese entonces no dejo de practicar. Incluso apostaba que sabía mejor que él de aquel restaurante, pero Naruto no quería probar su ramen; apostaba que la razón de eso era Sakura. Pero tenía que ser más lista que su enojo, la paciencia era su gran virtud; toda su vida espero por Naruto, y cuando este empezó su relación con Sakura tuvo que esperar dos años más para llevar a cabo su plan.
Naruto que le daba la espalda a Hinata esperaba su reacción igual que Shizune, la tetera empezó a sonar, abrió el ramen y le vertió el agua.
Tres minutos, durante esos tres minutos Hinata no dijo nada. Naruto busco unos palillos y se sentó con ellas, ambas ya estaban en la mitad de su comida.
-Naruto-kun, entiendo que Sakura fue muy importante para ti, también Neji lo es. Pero no creo que les gustaría que nos quedáramos estancados.
-Ellos no están muertos – dejo de comer
-Eso no lo sabemos – acomodo su cabello detrás de su oreja para seguir comiendo
-Sakura y Neji están vivos
-Si es así, están tardando mucho en regresar y mientras más tiempo tarden hay mayor probabilidad de que estén muertos
-Hinata…-comenzó Shizune
-Hinata-san para ti – los ojos de Shizune se sorprendieron al principio, por fin podía ver a la verdadera Hinata
-Hinata-san…
-No tienes por qué llamarla así, nosotros no pertenecemos al clan Hyuga
-Como decía -interrumpió Shizune- tanto Sakura como Neji no fueron de paseo, no se fueron por elección, ellos arriesgaron su vida por ti. Si Sakura no hubiera intervenido tú no estarías aquí.
Hinata permanecía con la cara baja terminando de comer, cuando levanto la vista, su cara lucia como antes, como la chica tímida y dulce.
-Lo entiendo Shizune-san, si me disculpan me encuentro algo cansada.
Con movimientos tranquilos se retiró de la cocina, camino por el pasillo y se adentró a su habitación, fue directo a su baño y se sentó en la tasa. Tener a Shizune ahí presentaba un problema para ella, no podía hacer que se fuera, Naruto jamás lo permitiría, de ahora en adelante tenía que pensar muy bien lo que haría. Neji era muy importante para ella, pero deseaba que estuviera muerto junto con Sakura; su felicidad a lado de Naruto le importaba más que su primo.
Sabía que tenía que ser paciente, pero en ese momento le estaba resultando muy difícil, tenía mucha ira dentro de sí, todas sus emociones se concentraban en su vientre, se abrazó y trato de tranquilizarse. Tejer siempre le ayudaba, al momento de levantarse, observó como la taza del baño tenía sangre, inmediatamente palmo debajo de su vestido y vio como la sangre manchaba su mano.
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El grito de Hinata los alarmo, el primero en llegar fue Naruto, que al no verla en la habitación fue directo al baño, ahí Hinata se sostenía del lavabo para no perder el equilibrio y caer.
Naruto la cargo y llevo a la cama, al ver la sangre se alarmo. Shizune ya tenía en su mano un par de toallas, cuando revisó a Hinata, su mirada se oscureció.
-Tuviste un intento de aborto
En ese momento Hinata ya estaba llorando, el dolor ya no era tan intenso, pero aun así seguía doliendo.
-Cuando entré al baño me sentía bien, después vi la sangre y un dolor intenso me dio en la cabeza
-En la cabeza?
-Si
Cuando Shizune reviso su cabeza no encontró nada raro, lo raro era la actitud de Hinata, como de un momento a otro podía transformarse en otra persona, podrían ser los efectos del embarazo, pero estos no eran tan drásticos, tendría que buscar información.
-No encuentro nada fuera de lo normal, iré por un suero y medicamento, ahora vengo
Al momento de levantarse Hinata tomo su mano.
-Gracias Shizune-san
Naruto y Shizune no dudaron en mirarse, el cambio de humor era más que evidente, era como si vieran a la Hinata de la academia, agradecida y tímida. Algo le estaba pasando.
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-¿Los cambios de Hinata pueden ser a raíz del embarazo?
-Bueno, es posible, pero nunca había visto cambios tan drásticos
Suspiro sin poder hacer algo más, si era a causa del embarazo, cuando diera a luz todo volvería a la normalidad.
-Necesito equipo médico para tratar a Hinata, no tardare mucho
Al salir Shizune de la casa, Naruto no podía dejar de pensar en Hinata, y no de la forma en la que seguramente ella pensaba de él. Siempre la había considerado una amiga, como a todo los demás, su ayuda en la pelea con Pain, pero también a causa de eso Neji casi murió. Si él hubiera muerto su deuda con Hinata sería enorme. Cuando se enteró que Neji seguía vivo no pudo más que sentir paz interior.
Sakura lo había salvado, y Neji y ella se hicieron amigos por ello; deseaba que estuvieran juntos, si la persona que los ataco los tenía a ambos… ni siquiera podía pensar en que alguien estuviera haciéndole daño a Sakura. Pero confiaba en lo fuerte que era.
Para cuando Shizune llego, vio a Naruto en el mismo lugar, sentado en la sala, solo que ahora estaba dormido, la vida era demasiado cruel con él, como si nunca pudiera ser feliz.
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