Ah, ha pasado tanto tiempo desde la última vez que actualicé esta historia que ni yo misma me creo que esto esté pasando. ¡Por fin el capítulo 10! Realmente estoy muy feliz, porque muchas veces quise retomar este fanfic, pero habiendo perdido totalmente el hilo, ya ni siquiera sabía cómo, me costó mucho, trabajé bastante, pero creo que lo logré. Este no es el mejor capítulo que haya hecho, no, pero considero que para ir enganchándome de nuevo con la trama, no está mal, jajaja. Espero que utedes se acuerden de este fanfic y puedan disfrutar leerlo igual que yo cuando escribía.

Les recomiendo que lo lean desde el inicio, obviamente, para que puedan recordar todo y si son nuevos con la historia, sean bienvenidos. 3

Canciones usadas:

Gamushara - Miyuna (Op 5 de Black Clover)

Disclaimer: Naruto y todos sus personajes pertenecen a Masashi Kishimoto.

...

A veces pensamos que tenemos el futuro en nuestras manos, que es tan fácil como seguir caminando, sin que los obstáculos se nos atraviesen, pero hay que recordar algo importante, nunca subestimes esos obstáculos, el futuro podría escaparse como el agua entre tus dedos.

Capítulo 10: Despegando hacia el mañana

Después de que tocaran el timbre para salir al primer descanso, prácticamente todo el salón tenía rodeada a la nueva chica, que, dicho sea de paso, era toda una celebridad del calibre de Hinata, la que por cierto estaba sentada en un rincón, casi marginada por el resto y de muy mal humor.

—Que fáciles de convencer que son –susurró para sí la Hyûga, después de todo, ahora se daba cuenta que, si todos la trataron bien cuando llegó a esa escuela, era sólo porque ella era la "novedad".

—Hinata-chan –escuchó la dulce voz de Matsuri, lo que le sacó una sonrisa. Al menos no todos en la escuela eran así como sus compañeros.

—¿Pasa algo? –preguntó la ojiperla.

—¿Vamos a buscar algo de comer? –le ofreció amablemente la castaña, a lo que Hinata sólo asintió con la cabeza. No estaría mal alejarse un poco de ese salón y dejar de ver a la rubia oxigenada que era Shion.

Mientras las dos jóvenes abandonaban el salón, Naruto se puso de pie, pues estaba junto a sus amigos. Fue corriendo hacia su novia Sakura, la cual se ponía estaba parando con cierta dificultad, ya que le dolía mucho el esguince del tobillo.

—Sakura-chan, ¿por qué no me pides mi ayuda? Soy tu novio –se quejó el rubio, sosteniéndola con cuidado. La peli risa le miró, luego vio fugazmente a Sasuke y nuevamente volteó a mirar a Naruto, sonrojándose ligeramente.

—Sólo no te quiero molestar, perdona –le respondió, mientras el ojiazul le tomaba de la mano, ayudándola a caminar fuera del salón.

La chica nueva, Shion, les observaba de reojo, mientras contestaba las preguntas de sus compañeros desde su asiento, ¿entonces aquella era la novia de Naruto? No parecía alguien demasiado buena, seguramente sería fácil hacerla a un lado. Lo cierto era que, desde que Shion había visto a Naruto tocando la guitarra, no había podido sacárselo de la mente, ella lo quería para sí misma, lo veía como algo que tenía que ser suyo cuanto antes, pero se tomaría su tiempo para apartar a esa tonta novia suya.

—¿Te pasa algo? –Sasuke le preguntó a Gaara, el cual no dejaba de mirar hacia el techo, como si algo le preocupara, un comportamiento nada normal en Gaara, ya que no solía hacerse problemas por nada en realidad, siempre parecía tranquilo.

—No estoy seguro… –contestó al cabo de unos segundos, observando al azabache, quién no lucía mejor que él—. ¿Tú qué tienes? –cuestionó, arqueando una inexistente ceja.

—¿Yo? –el Uchiha volteó a mirar hacia la puerta del salón, por donde Naruto y Sakura ya se habían esfumado. Soltó un suspiro y volvió la vista hacia el pelirrojo, para luego negar con la cabeza—. No tengo nada, supongo que sólo estoy nervioso, ya todos tenemos la firma.

—¿Naruto ya la consiguió? –Gaara de pronto lucía un poco más animado—. ¿Qué hay de Sai? ¿Sabes si ya la tiene?

Sasuke simplemente asintió.

—Le pregunté en la mañana –dijo por respuesta.

En ese momento, notaron como Hinata y Matsuri regresaban al salón, charlando animadamente, mientras comían un pequeño snack. Gaara no pudo evitar ponerse inquieto al mirar a la castaña, ese día se veía especialmente bonita, con esa sonrisa dulce adornando su rostro, sus ojitos risueños, todo en ella era lindo, pero ¿cómo es que de pronto su corazón se aceleraba con sólo verla?

¿Qué demonios me sucede? –se preguntó alarmado.

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Temari, como asistente del orientador académico, había sido encargada de la preparación para la encuesta de elección de carreras, la cuál debían impartir al final del mes a todos los alumnos de la escuela. Ella estaba concentrada eligiendo cuidadosamente las preguntas y revisando las respuestas, ya que era su trabajo ser una especie de "editora", aunque el trabajo final lo decidiría el orientador, cuyo nombre era Ibiki Morino, un hombre sumamente intimidante, corpulento y con una mirada asesina, más que un orientador escolar, parecía un matón, pero Temari no tenía permitido fijarse en ese tipo de cosas.

Ella sólo estaría dos meses en la escuela, haciendo su práctica, luego volvería a asistir a las clases de la universidad, estaba en su tercer año de carrera, una especialidad que realmente le gustaba mucho. Ella era mayor que su hermano Kankuro por dos años, él se encontraba en primer año de la carrera de arquitectura, mientras que, a Gaara lo superaba por cuatro años. Su hermano menor era su adoración, aún con lo frío y distante que resultaba ser a veces, Temari quería muchísimo a Gaara, ya que, prácticamente lo había criado. Ella era apenas una niña cuando su mamá falleció al dar a luz a su hermano menor, no podía negar que, por un instante, lo había odiado, pues él era quién le arrebató a su progenitora, pero cuando lo vio tan pequeño e indefenso, se dio cuenta de que no era su culpa y entonces se había jurado protegerlo. Para ese entonces, Kankuro apenas tenía dos años y no recordaba mucho a su madre, pero ella sí.

—Estoy aburrida… –suspiró la rubia, tipear preguntas y revisar respuestas no eran precisamente lo que esperaba de sus prácticas, pero sabía que no podía quejarse, esta era apenas una de las primeras que tendría, tenía que ser fuerte y aguantar.

De repente, unos golpes a la puerta la distrajeron. Ella miró hacia la entrada de la oficina, estaba sola, pues el orientador no se encontraba.

—Adelante –dijo alzando un poco la voz. Fue entonces que vio entrar a nada más y nada menos que Nara Shikamaru, aquel chico que iba en el mismo salón que Gaara, ese que siempre traía cara de cansado—. ¿Se te ofrece algo? –le preguntó, notando que hoy no era diferente, Shikamaru parecía a punto de quedarse dormido.

—La directora busca al orientador, ¿no está? –habló con notable fastidio—. Tsk, qué problemático que me haya atrapado justo afuera del baño para pedirme favores –murmuró, llevándose una mano a la nuca.

Temari se cubrió la boca con una de sus manos, dejando salir una cantarina carcajada, la cual llamó la atención del Nara, pues había notado que ella era muy bonita cuando sonreía.

—Él no está, salió a resolver un asunto, pero apenas llegue yo misma le doy el aviso.

—Ya veo, está bien entonces –el chico se encogió de hombros, dispuesto a salir de la oficina, pero apenas se dio la vuelta, Temari volvió a alzar la voz.

—¡Espera, Shikamaru! –le llamó, levantándose de pronto como un resorte, pues había tenido una muy buena idea—. ¿Me harías un pequeño favor?

El pelinegro frunció el ceño, volteándose para ver a la asistente del orientador, la cual sonreía de manera sospechosa, ¿qué estaría planeando?

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Tenten no entendía cómo ni por qué, pero, de algún modo, había sido ascendida a la asistente personal de Neji Hyûga, o algo por el estilo, porque había pasado de trabajar y atender la casa, a seguirlo a todos lados como su perro guardián, incluso si el castaño era ya el perro guardián de su prima Hinata. Ambos se encontraban afuera del colegio de la idol, esperando a que ésta saliera para llevarla al estudio, ya que ella tenía que ensayar para su concierto. Neji permanecía serio e imperturbable, apoyado de espalda contra la puerta cerrada de la limusina, mientras que la castaña sólo le veía de reojo, apoyada un metro y medio más allá, contra la otra puerta.

Todavía no se podía olvidar del beso que éste le había dado, no era como que le hubiese gustado ni nada parecido, sólo no podía dejar de pensar en él, eso era algo completamente normal, ¿no?

Ah, maldito estúpido, ¿cómo puede ir tan normal por la vida después de lo que hizo? –se preguntaba la joven china, frunciendo el ceño cada vez que sus ojos color chocolate se posaban sobre la armoniosa y perfecta figura del hombre.

Tenía que admitirlo, Neji era condenadamente guapo, sinceramente, él era justo su tipo, pero esa personalidad era insoportable, insufrible, por lo mismo, a ella no le agradaba en lo más mínimo. Aún así, sus besos no estaban mal.

¡Ya basta, Tenten Ama! –se regañó mentalmente, cerrando con fuerza los ojos.

—Abre la puerta, ya viene mi prima –la voz del castaño la trajo de vuelta a la realidad, haciendo que la chica rápidamente diera un pequeño salto por el susto, para luego hacerle caso, abriendo la puerta trasera de la limusina.

Hinata se acercaba tranquilamente, manteniendo siempre su porte sereno y delicado, como una verdadera princesa, desde el instante en que la había visto, Tenten pensó en lo hermosa y elegante que ella era, creía que ni en un millón de años ella le podría llegar a los talones a alguien como Hinata Hyûga.

—Buenas tardes, Tenten-san –le saludó la hermosa joven, haciendo una leve reverencia ante ella. Tenten correspondió a la reverencia, indicándole que podía ingresar ya a la limusina. Hinata rápidamente entró, entonces Neji ingresó detrás de ella.

—No te quedes ahí afuera –le dijo el chico, así que ella sólo frunció el ceño y se metió de última, cerrando la puerta. La limusina partió casi al instante.

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Los chicos se encontraban en el salón de música, atentos a la lista del profesor Kakashi, que, si bien había llegado un poco tarde, no se había retrasado tanto como solía hacerlo. Mientras él nombraba a los alumnos, Sakura no dejaba de toser una y otra vez, desde la mañana que se estaba sintiendo un poco mareada, pero creía que el ligero resfrío que había pescado el otro día ya estaba curado.

—¿Hinata no está? –preguntó Kakashi, a lo cual, Matsuri levantó su mano un poco temblorosa, todavía era difícil para ella el alzar la voz.

—D-dijo que debía retirarse temprano esta semana porque tiene que ensayar –excusó la castaña, como única amiga de la famosa idol, era quien conocía mejor que nadie su paradero en estos momentos. El profesor simplemente asintió con la cabeza, pues sabía que habría momentos como estos, en los cuales Hinata no podría atender las clases con regularidad, debido a su carrera. Por su parte, Matsuri volteó a mirar a Gaara, dándose cuenta de que éste también la estaba viendo, pero enseguida se volteó cuando se encontró descubierto por la chica.

El corazón de Matsuri se aceleró de golpe, pero mil y un dudas asaltaban su cabeza, ¿acaso Gaara estaba arrepentido del beso que le había dado? ¿Sería posible que ya no le volviera a hablar más? Ella no quería pensar en eso, su pecho se llenaba de pesar de sólo imaginarlo, tenía que encontrar una oportunidad para dirigirle la palabra y preguntarle qué pasaba, incluso si le daba vergüenza.

—Muy bien, creo que son todos –nuevamente se escuchó la voz de Kakashi, que se vio interrumpido cuando una de las estudiantes se puso de pie, se trataba de Shion, la nueva alumna, quien no dudó en tomar la palabra.

—Disculpe, profesor –dijo la chica—. Soy nueva en la escuela y también en esta clase, me gustaría mucho poder presentar ante mis compañeros algo que preparé especialmente para este momento.

Todos estaban observándola, pero eso a ella no le causaba ni la menor molestia, pues Shion se alimentaba de las miradas de los demás, ella vivía para eso, para ser el centro de atención, para brillar.

—Por supuesto –respondió el peli plateado, asintiendo con la cabeza, al mismo tiempo que una mueca de sonrisa se dibujaba debajo de su máscara. Alzó su mano hacia la tarima que jugaba de escenario y continuó—. Por favor, Shion, deléitanos con tu talento.

La rubia caminó hasta quedar frente a todos, había subido al escenario y, luego de poner a reproducir una canción desde su teléfono, conectándose a los altavoces por medio de Bluetooth, la chica comenzó a cantar. Su voz sin duda alguna era hermosa, su estilo, incluso el modo en que decía las palabras, muchos estaban alucinados con ella, algunos ni siquiera podían creer que tenían a dos compañeras famosas.

Jirijiri to unaru asufaruto ni

Tokeru yume takaru ari no mure ga

Tadashiku ikiru honnou naraba

Naze atashi wa koko ni iru no?

Mientras Shion continuaba cantando, poniéndole un poco más de sí misma a la canción, a medida que el ritmo evolucionaba a uno más fuerte, Naruto movía sus dedos al compás de la música, lo hacía sin siquiera darse cuenta, ya que le gustaba la canción. No conocía a Shion, pero sí la había visto un par de veces en la tv, aunque nunca le prestó atención.

kitaidoori nado gomen na no
jibun de yareru kara sa

Por su parte, la idol clavó sus ojos violetas sobre la figura del Uzumaki, quién parecía disfrutar su demostración, lo cual la ponía muy feliz, no podía esperar para poder hablar finalmente con él.

dou datte ii rikutsu bakka
haritsuita haribote no sekai wo ikiteku
dareka no tame janai ima wa mada
jibun ni haritsuku made

La chica interpretó su canción completa, ganándose los aplausos y víitoreos de sus compañeros; quizá ella no era una estrella tan grande como Hinata, pero era alguien que, sin ningún atisbo de duda, irradiaba talento. Hizo una elegante reverencia a modo de agradecimiento, antes de regresar a su asiento, viendo como Kakashi tomaba su lugar al centro, para poder hablar.

—Eso estuvo grandioso, muchas gracias, Shion –dijo el profesor, gratamente sorprendido por el talento de su nueva estudiante que, si bien ya era conocida en el medio artístico, mucho de decía sobre ella, que no sabía cantar, que hacía playback, incluso que intentaba copiar el estilo de Hinata, aunque claramente eran muy diferentes la una de la otra. Kakashi carraspeó un poco la garganta y volvió a tomar la palabra—. Bueno, hoy tendremos una lección interesante sobre…

El profesor Hatake comenzó a dictar con tranquilidad la clase, no había muchos momentos en los cuales hicieran teoría musical, más que nada, ellos hacían música, pero todos sabían lo importante que es la teoría en la música, como el aprender a leer partituras, saber cómo escribirlas, etc, por ende, apreciaban un montón los momentos como este.

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—Este estúpido, ¿quién se habrá creído que es? –mascullaba una y otra vez Tenten, mientras caminaba por uno de los pasillos de la compañía disquera, llevando en sus manos una bandeja repleta de vasos de café, de aquellos desechables. Había tenido que ir hasta la cafetería que había a cinco cuadras, sola y caminando, ya que la máquina de café se había descompuesto.

Neji le ordenaba hacer de todo como si ella fuese su esclava, aunque, hasta cierto punto él era casi su jefe, por ser el sobrino de Hiashi, pero ella sentía que el castaño abusaba enormemente de su poder.

Al entrar al ascensor, Tenten se vio inmediatamente acorralada en ese pequeño lugar; odiaba los ascensores o cualquier espacio que fuese pequeño y cerrado, pero no podía subir siete pisos con todos esos cafés en las manos, se le iban a caer antes de llegar. Marcó el botón del piso siete a duras penas, intentando estirar su dedo debajo de la bandeja como toda una contorsionista, luego cerró sus ojos, esperando a que el suplicio pasara rápido.

Menos de un minuto después, las puertas se abrieron, permitiéndole volver a respirar. Esperaba llegar enseguida al estudio de grabación, pues Hinata necesitaba preparar algunas pistas para el concierto, sólo algunos coros, ya que no tenía coristas que la acompañaran en vivo; sin embargo, una persona se le paró enfrente.

—¿Se le ofrece algo? –cuestionó, frunciendo el ceño al ver la cara de la psicópata ex novia de Neji, la cual no dejaba de observarla con esa expresión arrogante y altanera, mezclada con desprecio, ira y envidia, la misma expresión con la cual la había visto al saber que ella era la "novia" del Hyûga.

—Realmente no puedo entender qué es lo que ve mi Neji en ti –habló esa mujer, extendiendo una de sus manos para agarrar con desdén un mechón de cabello de Tenten que se había soltado y echarlo hacia atrás—. No eres nada bonita, se nota que no sabes ni cómo arreglarte, además, parece que no tienes ni un poco de clase.

Tenten se mantuvo serena y tranquila mientras escuchaba los insultos de esa tipa, aunque ella era sumamente impulsiva, sabía que no estaba en posición de dejarse llevar por sus emociones, no en un momento como este, así que simplemente sonrió.

—Quizás él se cansó de las mujeres huecas –fue todo lo que dijo, pasando de largo a la otra castaña, que estaba a punto de explotar del enojo—. Con su permiso –añadió la de chonguitos, dirigiéndose hacia la sala de grabación en donde se encontraban Hinata, Neji, su mánager y el productor.

—¡Escúchame bien, estúpida, te voy a…! –el grito de Eri se vio interrumpido cuando vio a Neji salir hacia el pasillo con el ceño fruncido.

—¿Por qué tardas tanto? –le preguntó a Tenten de mala gana, pero al ver a Eri ahí de pie, enseguida su expresión y tono cambiaron por uno más amable—. Cariño… –añadió de la nada, cogiendo la bandeja de cafés que llevaba la chica—. Permíteme ayudarte, te dije que no era necesario que lo hicieras tú.

Tenten estaba furiosa, pero no pudo decir nada, porque Neji ya había entrado. Honestamente, tenía ganas de revolearle toda la bandeja por la cabeza, ese estúpido se las iba a pagar muy pronto, pero no podía negar que le satisfacía mucho ver la cara descompuesta de esa estúpida Eri, incluso si eso ayudaba al niño bonito de Hyûga Neji.

Dentro del estudio, Hinata estaba grabando sus coros detrás de una pequeña cámara antiguo sonidos, desde donde ella no podía oír nada de lo que pasaba a su alrededor, sola mente la música que salía desde los audífonos que llevaba puestos sobre las orejas. Su voz sonaba clara y limpia, mientras que el productor se encargaba de grabar y mezclar los sonidos del modo más adecuado.

Kurenai, quién se encontraba de pie y con los brazos cruzados, sólo observaba el trabajo del sujeto de cabellera oscura, una ligera barba deslavada y ojos de color café, el cual parecía muy concentrado. Neji le ofreció un café a la mánager, tomó uno para sí mismo y dejó el resto sobre una mesa.

—¿Falta mucho para acabar? –preguntó el dueño de los ojos blancos, mientras que su "esclava" Tenten ingresaba a la sala.

—No, sólo unas cuantas pistas más bastarán –respondió el hombre, acercándose a un pequeño micrófono que estaba conectado a la consola de sonidos—. Bien hecho, Hinata, descansa un par de minutos y continuamos –le avisó, a lo que la chica asintió con la cabeza, quitándose los audífonos.

—Asuma –lo llamó la mujer de ojos marrones, sintiéndole a quién era nada más y nada menos que su esposo—. En estos días firmaremos contrato con un grupo de chicos en los cuáles realmente estoy interesada, al igual que el señor Hiashi, ¿crees que puedas estar aquí para que los oigas y veas qué arreglo hacerle a sus canciones?

Él asintió, mientras Hinata salía de la pequeña sala, para ir a reunirse con ellos.

—El señor Hyûga ya me comentó al respecto, dice que le ve un gran potencial a esos muchachos, parecen ser a estudiantes de la escuela de Hinata –dijo mirando de reojo a la cantante, la cual sonrió dulcemente, al mismo tiempo que tomaba asíento, luego de haber cogido uno de los vasos de café entre sus manos.

—¿Hablan de la banda de Naruro-kun?

—¿Naruto-kun? –su primo arqueó una ceja, repitiendo el nombre del rubio con cierto deje de ¿celos? O eso fue lo que percibió Tenten, que no pudo evitar reírse disimuladamente, Neji parecía un hermano mayor celoso; por su lado, Hinata se sonrojó y sólo bajó la mirada, bebiendo un sorbo de café.

Asuma y Kurenai también sonrieron ante la escena.

—Si vienen de esa escuela, entonces deben ser alumnos de Kakashi –dijo Asuma, ganando un asentimiento de cabeza por parte de su esposa, mientras que la Hyûga le miraba con cierta sorpresa.

—¿Conocen a Kakashi-sensei? –preguntó curiosa.

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La hora del término de clases ya había llegado, los chicos continuaban en el club de música, guardaban sus cosas con tranquilidad. Ahora que Hinata no estaba presente, Matsuri se sentía muy sola, Gaara ni siquiera la había mirado y ella no dejaba de estar confundida por ese beso que él le había dado. Todo lo que ella quería era saber qué había significado ese beso para él, porque para ella había sido el cielo.

Terminó de meter todo a su bolso y se dio valor mentalmente, incluso si siempre había sentido vergüenza de hablarle antes, su relación ya no era de desconocidos, se llevaban bastante bien e inclusive se habían besado, tenía que dejar su timidez de lado por una vez en su vida. Se le acercó lentamente, en lo que Gaara acababa de acomodarse el estuche de la guitarra en la espalda.

—Gaara-kun, ¿podemos hablar? –le preguntó, sin siquiera notar como un escalofrío recorría todo el cuerpo del pelirrojo.

Naruto, Sasuke y Sai estaban saliendo juntos, ya que se iban a dirigir hacia la disquera, por lo que él encontró la excusa perfecta para no atenderla en ese justo momento.

—Ahora no tengo tiempo –respondió, pasándola de largo sin más.

Matsuri sintió como si le hubiesen pateado el estómago, sus ojos se llenaron de lágrimas, su cara se puso roja de la vergüenza y su corazón le dolía, así que sólo se fue corriendo, pasando de largo al chico y a sus amigos.

—¿Qué le pasa a Matsuri-chan? –cuestionó Naruto, arqueando unaceja al notar que la chica estaba en mal estado.

—Creo que estaba llorando –comentó Sai, a lo que Sasuke y Naruto voltearon a ver a Gaara, con una clara expresión de "¿y ahora qué hiciste?" en el rostro.

—No le hice nada –el vocalista de la banda respondió antes de que le preguntaran, adelantándose, furioso, aunque por dentro se sentía como un estúpido, no podía creer que la había hecho llorar, pero estaba demasiado avergonzado como para hablar sobre el beso en estos momentos, quizá después…

Los cuatro chicos caminaron hacia la salida de la escuela y, justo en ese momento, el celular de uno de ellos comenzó a sonar. Sai contestó en cuanto se dio cuenta de que se trataba del número de su casa, fue veloz como un rayo, pues ese tipo de llamadas solían siempre venir acompañadas de malas noticias y, no se había equivocado, aunque no fuese nada grave.

—¿Sucedió algo? Ah, ya veo, entiendo, estaré ahí enseguida —los demás chicos le observaban confusos, a los que el pálido chico se dispuso a relatar brevemente la situación—. Mi madre está un poco delicada de salud, debo pasar a la farmacia por unas medicinas, ¿creen que podamos ir a la disquera en un rato más?

Naruto asintió con la cabeza, sonriente, al igual que lo habían hecho Sasuke y Gaara, aunque ninguno de ellos sonrió.

—¡Claro! Tu mamá es lo primero, ve y nos juntamos en el parque a las cinco, ¿te parece? –el pelinegro asintió con la cabeza, antes de irse corriendo para resolver el asunto más de prisa.

Sasuke suspiró.

—Creo que olvidé algo en mi casillero, los veo a las cinco entonces –avisó, regresando a la escuela a pasos lentos. Naruto asintió con la cabeza, dispuesto a hablarle a Gaara, pero éste ya se había esfumado sin que él siquiera lo notara.

—¿Eh? ¿Dónde fue? –se preguntaba el rubio, mirando en todas direcciones.

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Sasuke había vuelto para buscar unos apuntes que había olvidado, además de las letras de una canción nueva en la que había estado trabajando. Recogió todo y se lo guardó en el bolso, entonces se dispuso a regresar a casa para darse una ducha y comer algo, antes de encontrarse con los chicos.

Caminó iba llegando hacia la salida, divisó a cierta chica de cabellera rosa, la cual caminaba delante de él a pasos de tortuga, pues no le era fácil llevar muletas. Ella se había quedado a una reunión de delegados para ver el tema del festival cultural, en donde se suponía que él también debería haber estado, pero se había excusado diciendo que tenía cosas que hacer. Seguramente la chica se dirigía ahora a la dichosa reunión, que se llevaba a cabo en el edificio más pequeño de la escuela.

Frunció el ceño al recordar lo acaramelada que estaba ella hace rato con Naruto, no podía entender la razón para sentirse así, ¿por qué le hervía la sangre al verlos juntos? Era un sentimiento tan infame, tan ruin. Naruto era su amigo, su mejor amigo, pero no podía evitar sentirse rabioso cada vez que él y Sakura estaban juntos.

Pasó de largo a la chica y su hombro la golpeó, tirándole una muleta al suelo, aunque eso no lo había hecho a propósito.

—Perdona, no te vi –dijo al recoger la muleta del suelo, entregándosela a la chica de ojos verdes, ojos que lo miraron de un modo que, por sólo un instante, le hizo perder la noción del tiempo y de la vida misma.

—Sasuke-kun, ¿aún no te has ido? –preguntó un poco sorprendida, aunque feliz de verlo. Sakura no podía vivir enojada por siempre con él, porque lo amaba, lo quería del modo más sincero posible, incluso si Sasuke no le hacía el menor caso, incluso si ella era la novia de Naruto.

—No, vine a buscar algo –respondió el estoico muchacho, mientras desviaba la mirada, era difícil verla cuando Sakura lucía tan irremediablemente adorable, sobre todo por el sonrojo en sus mejillas.

—Ah, deberías irte ya, o llegarás tarde a donde tenías que ir…

Durante un momento, Sakura se sintió un poco mareada, parecía que había cogido una gripe por haberse mojado el otro día con la lluvia y poco a poco los síntomas iban manifestándose.

—¿Estás bien? –preguntó el azabache, dándose cuenta de que ella tenía la mirada perdida y, ahora que se fijaba mejor, sus mejillas estaban realmente muy rojas, así que no dudó en acercar su mano a la frente de la más baja—. Tienes fiebre…

—¿Eh? ¿De verdad? –ella también se tocó la frente, aunque cuando sintió la fría mano de Sasuke, su corazón se había acelerado de sobremanera—. Pero me siento bien, además, debo asistir a la reunión, es importante y ya estoy atrasada.

El pelinegro suspiró, frunciendo levemente el ceño, el idiota de Naruto ya se había ido y de ningún modo iba a dejar a Sakura sola estando enferma, no como lo había hecho ese día en que ella se lastimó, aún se sentía culpable por su actuar.

—Iré contigo, de todos modos, mi reunión se aplazó –dijo en tono "desinteresado", como si no tuviera nada mejor que hacer, pues no quería verse demasiado involucrado con el tema, estaba seguro de que sólo estaba haciendo esto por amabilidad y no por otra cosa.

Por su parte, Sakura sonrió, le gustaba pasar tiempo junto a Sasuke, aunque sólo fuesen unos pocos minutos y sobre temas muy puntuales, eso no le importaba, mientras pudiera estar a su lado.

—Gracias, Sasuke-kun –le dijo, sonriendo.

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Una cosa que odiaba de los lugares como las farmacias, era el hecho de que todos parecían juzgar al prójimo según lo que compraba, era por eso qué Ino se estaba dando vueltas y vueltas por el pasillo, sin tomar el único producto por el que en realidad había venido. Había tomado un cepillo de dientes, un par de tratamientos para el cabello y, de perdida, también una crema para la hinchazón, pero no se atrevía a agarrar aquello que estaba frente a ella. Había salido de la escuela casi hace media hora y corrió a la farmacia para comprar "eso", muriendo de la vergüenza de sólo pensar en agarrarlo, ¿por qué Kiba le hacía esto?

Se quedó un rato más mirando la pequeña carita cuadrada, casi como si estuviera viendo un tesoro prohibido. Estiró temblorosamente su mano hacia la caja y, cuando estaba a punto de tomarlo, se dio cuenta de que el estante era demasiado alto para alguien de su estatura, porque sí, había más de lo mismo más abajo, pero su novio había pedido expresamente esa marca, según él, porque ya la conocía.

—¿Vas a llevarlo? –una voz masculina se oyó detrás de ella y, seguido de eso, la mano pálida de quién le había hablado, agarró la caja y se la entregó, sonriéndole—. Parecías tener problemas para alcanzarlos –le comentó, como si hablara de cualquier cosa—. Es una buena marca, veo que conoces de calidad, Ino-chan.

—S-Sai, e-esto no es… –la rubia escondió la mano que sostenía la caja detrás de su espalda, desde donde podía apreciarse perfectamente el escrito "condones". Sí, Ino había ido a comprar condones, porque finalmente había decidido que quería perder la virginidad con su novio, pero éste le había dejado la tarea difícil de comprar aquellas cosas, puesto que él estaba ocupado.

—No debes de explicarme nada, Ino-chan –el chico le sonrió, cogiendo un desodorante y algunas otras cosas, luego caminó hacia el mostrador con una receta en mano y también los productos que había escogido.

Por su parte, Ino estaba completamente roja de la vergüenza, no podía creer que Sai la había visto comprando condones, quería que la tierra se la tragara. Iba a matar a Kiba.

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Gaara estaba corriendo hacia cierta dirección, sus piernas se movían rápido, a pesar de que era seguro que la persona a la cual seguía ya se le había adelantado bastante. Dio la vuelta en una esquina y finalmente logró ver su pequeña figura, ella caminaba lentamente, parecía dirigirse hacia la parada de autobús, ya que su casa quedaba un poco lejos. El pelirrojo frunció el ceño al darse cuenta de que ella estaba aún llorando, sabía que se había comportado como un idiota antes, pero estaba demasiado nervioso.

—¡Matsuri! –la llamó, alzando todo que pudo su voz. Ella detuvo sus pasos, sorprendida al escuchar que gritaban su nombre. Se volteó sobre sí misma y divisó a quién corría hacia ella, todavía más asombrada.

—G-Gaara-kun, ¿qué…? –le preguntó sin entender qué estaba haciendo él ahí, cuando hace sólo un rato él le dijo que estaría ocupado y que no podía hablar con ella. Al darse cuenta de que, probablemente Gaara se iba a dar cuenta de que había llorado, bajó la mirada y se limpió rápidamente el rostro con las mangas de su chaleco de la escuela, avergonzada.

—Finalmente te alcancé… –el Sabaku No habló agitado, tratando de recuperar el aliento por un instante, pues estaba cansado, había hecho un gran esfuerzo por dar con ella. Después de unos segundos, Gaara se recuperó y se incorporó, mirándola fijamente, sus mejillas estaban rojas y sus lindos ojos todavía mostraban algunas lágrimas, verla llorar le dolía, se dio cuenta de ello en ese pequeño instante, no quería ver sufrir a Matsuri, mucho menos por su causa.

—¿Qué sucede? –cuestionó la castaña, todavía intentando mantener su mirada en el suelo, pero no pudo hacerlo por mucho tiempo, cuando él le tomó del mentón y le obligó a mirarlo, provocando que su rostro enrojeciera casi instantáneamente—. G-Gaara-kun…

—Escucha –habló Gaara, sin apartar su penetrante mirada de ella. Estaba decidido a decirle cómo se sentía respecto a su relación y sabía que, si no lo hacía en ese momento, jamás iba a ser capaz de ello, así que tomó aire y se dio aliento mentalmente, listo para soltarlo todo de golpe—. Matsuri, me gustas, me gustas mucho y por eso te besé.

—¿Eh? –ella abrió mucho sus ojos, sin saber qué decir, estaba muy abrumada y nerviosa, sentía que sus piernas temblaban, no podía creer lo que estaba pasando.

—Sé que hoy me comporté como un idiota –él continuó hablando, aún le quedaban cosas que decir y no podía callarse—. La verdad es que estaba nervioso, jamás me había gustado alguien del modo que tú lo haces y… solamente no sé cómo actuar… –tras decir lo último, sintió que el calor se apoderaba de su rostro, un pequeño sonrojo casi incoloro se había apoderado de sus mejillas.

—Y-yo… –aunque Matsuri trataba de hablar, su voz apenas y salía de su garganta, estaba tan avergonzada, pero feliz a la vez, simplemente era como si todo se tratara de un sueño, uno del cual no quería despertar jamás—. T-también me gustas mucho, Gaara-kun… –confesó finalmente, aunque pensó que nunca sería capaz de decírselo a él, en ese momento no le importaba nada más que esa persona que estaba frente a ella—. Yo correspondí a tu beso porque me gustas…

Una sonrisa casi estúpida se formó en los labios del vocalista, quién no dudó en acercar sus labios a ella una vez más, uniendo los mismos en un toque suave y dulce, inocente en toda regla, pero cargado de sentimientos. Ahora que ambos sabían cómo se sentía el otro, las cosas serían mucho más fáciles entre ambos.

El flash de una fotografía captó el momento justo en que ese par se demostraban sus sentimientos con aquel delicado e intimo gesto. La persona guardó su teléfono rápidamente al percatarse de que había olvidado desactivar esa opción y se escondió detrás de un poste ancho, soltando un suspiro cuando comprobó que los tórtolos ni siquiera lo habían visto. Buscó la foto en su galería y luego le dio en la opción de compartir, la aplicación de mensajería fue su selección, en donde aparecía como destinatario el nombre "Temari". La fotografía se envió en cuestión de segundos y él volvió a guardarse el teléfono en el bolsillo del pantalón, soltando un suspiro.

—Qué problemático, ¿por qué acepté ayudar a esa loca? –se preguntó el improvisado espía, Shikamaru.

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Después de que las grabaciones de Hinata hubieran terminado, la joven cantante había tenido que desplazarse hacia la sala de ensayos para practicar su coreografía según el repertorio que iba a presentar. Se presentaría con bailarines, tanto hombres como mujeres, así que estaban probando los pasos entre todos, aunque la mayoría solían presentarse siempre con ella, había algunos nuevos que aún no conocían bien la rutina.

Tenten se había cansado de mirar todo eso, aunque no fuese aburrido del todo, incluso le daban ganas de unirse, pero sabía que eso no era posible. Después de fijarse que Neji no la estaba viendo, la castaña se alejó para dar una vuelta por el edificio, el cual era bastante grande y tenía muchos pisos y pasillos, parecía un laberinto.

Había lugares a los cuales nunca había ido, como la oficina del presidente, el señor Hiashi Hyûga. Tenten lo conocía desde pequeña, ya que él y su padre solían tener negocios juntos en China, era por eso que el hombre había aceptado ayudarla en su locura de buscar a su madre en Japón. Ella se había ido hace tiempo sin darle ninguna explicación, Tenten sabía que probablemente ahora tampoco recibiría una, si su madre se había ido y la había abandonado sin más, era obvio que no la quería, pero aún así, ella necesitaba comprobarlo por sí misma.

Su padre había fallecido hace poco, ella ya no tenía a nadie en el mundo, excepto a aquella mujer que le había dado la vida, a la cual necesitaba ver, aunque fuera una sola vez más. Todavía no se sacaba de la cabeza el hecho de que hace unos días parecía habérsela encontrado en aquel mismo edificio, pero dudaba de ese tipo de coincidencias, lo más probable era que sólo la hubiese imaginado debido a su ansiedad.

—Ah, ¿dónde estoy? –se preguntó, pues no conocía para nada aquel pasillo, ni siquiera se había dado cuenta de cuando fue que llegó ahí. Miró hacia todos lados y nada le parecía familiar, ¿se había perdido?

Frunció el ceño cuando se dio cuenta de que sí, estaba perdida, ¿cómo podía haber sido tan descuidada? Aunque, del modo que fuera, debía haber una salida en alguna parte, estaba en un edificio después de todo, seguro que si hallaba las escaleras de emergencia podría salir de ahí.

—Vamos a ver… –empezó a caminar a través del largo pasillo en busca de las escaleras, así que dio la vuelta nuevamente al llegar a una esquina y se encontró con una sala abierta, parecían ser oficinas, había incluso algunos trabajadores haciendo papeleo. La chica intentó no llamar la atención mientras caminaba por ahí, pues al otro lado de la sala estaba la puerta que decía "emergencia". Cuando iba pasando, notó que había un televisor en medio, donde estaban pasando las noticias. Se quedó sólo un instante observando la pantalla, cuando de pronto notó la imagen de una mujer que parecía huir de los reporteros, quiénes trataban de preguntarle cosas. Ella llevaba anteojos oscuros, pero la forma de su cara la delataba de inmediato, Tenten no lo dudó ni un segundo; era su madre.

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Después de haber ido a dejar a Sakura a su casa -aunque todavía no sabía por qué lo había hecho-, Sasuke se encontraba en su hogar, apenas iban a ser las cuatro, sólo quedaba una hora para que se reuniera con sus amigos y fuesen juntos hacia la disquera. Se había dado una ducha rápida y se había cambiado, estaba ansioso de que la hora llegase para salir de casa, no soportaba al pegajoso de su hermano mayor.

—¿A dónde vas, hermanito? –le preguntó él, ese idiota antipático, mejor conocido como Itachi Uchiha, la peor pesadilla de Sasuke. En serio era molesto, siempre estaba "cuidando" de él, cuando Sasuke ya era lo suficientemente grande como para hacerlo por sí mismo.

—No es de tu incumbencia –respondió en tono frío y cortante, provocando que su hermano frunciera el ceño Itachi y él eran muy parecidos físicamente, sólo que Itachi era un poco más alto y tenía el cabello más largo, el cual se ataba en una coleta baja.

—¿Por qué eres tan amargado? –cuestionó el mayor, acercándose al pequeño gruñón para desordenarle el cabello—. ¿Acaso saldrás con una novia? Nunca te he visto con una chica, pensé que no tenías interés en ellas.

Sasuke frunció el ceño, las palabras de Itachi habían provocado que la imagen de cierta peli rosa se apareciera en su mente.

—Cállate –dijo de mala gana, apartando bruscamente la mano de Itachi, para luego bufar y darle la espalda, caminando hacia la puerta de su hogar. Su padre no estaba en casa a esa hora, debía estar en el trabajo. Antes de salir, miró de reojo el pequeño altar que habían hecho a su madre, el cual estaba justo a un lado de la salida, pues así sentían que ella siempre les daba la bienvenida y los bendecía al salir.

Era un poco curioso, pero tanto Sasuke como Naruto y Gaara habían perdido a sus madres a una edad temprana, siendo criados sólo por hombres, era bastante normal que ninguno de ellos supiera mucho sobre cómo tratar a las chicas.

—Sasuke es tan berrinchudo –dijo para sí mismo Itachi, sentándose en el sofá de la sala para ponerse a leer algo, estaba seguro de que su hermano andaba en algo raro, pero lo dejaría estar por ahora, ya iba a averiguar más adelante lo que estaba pasando.

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Después de haber ido a casa y de haber comido un poco de ramen, Naruto se encontraba sentado en el parque, mirando a la nada, a la espera de sus amigos, pero ninguno de ellos llegaba todavía, parecía como si se hubiesen puesto de acuerdo para llegar tarde.

—Ah, estos idiotas… –murmuró de mala gana, sacando del bolsillo de su pantalón el teléfono celular. Miró la hora y notó que quedaban unos cuántos minutos para las cuatro de la tarde. Una notificación en la pantalla del móvil le llamó la atención, era de uno de los canales de YouTube que él seguía sobre noticias musicales. Abrió la aplicación para ver de qué trataba, así podría entretenerse un rato mientras sus amigos llegaban.

La noticia en cuestión hablaba sobre Hinata y sobre Shion, la nueva idol que estaba causando furor y que ya había sido elegida para que uno de sus temas fuese la apertura de una serie de anime, logro muy importante para cualquier cantante japonés. Naruto frunció levemente sus labios cuando vio las respuestas de algunos fans ante la pregunta de quién les gustaba más, pues muchos decían que Shion era mejor que Hinata.

Hoy, después de verla, había pensado que ella era increíble, sin dudas, pero no estaba al nivel fe Hinata. Esa idol berrinchuda y un poco altanera, que ante las cámaras fingía ser dulce y buena, aunque en un inicio le desagradaba su música, ahora que la conocía se daba cuenta de que ella era mucho más de lo que aparentaba. Hinata no sólo fingía ser dulce y amable, ella realmente lo era, su personalidad iba más allá de una simple máscara para ocultarse ante el público, Hinata era preciosa tanto por dentro como por fuera, eso Naruto lo había aprendido después de pasar poco tiempo a su lado.

—Hinata… –murmuró, sonriendo bobamente al observar la imagen de la ojiperla en la pantalla, ya que estaban hablando de ella otra vez.

—¿Qué estás haciendo, dobe? –la voz de Sasuke lo trajo de vuelta a la realidad, provocando que diera un pequeño salto de la impresión. Sin querer que Sasuke notara lo que estaba mirando, Naruto se guardó el celular rápidamente, apagando la pantalla.

—Nada, nada, te tardaste –dijo haciéndose el loco, pues no era nada bueno que su amigo le descubriera viendo vídeos de la ojiperla y sonriendo mientras la miraba, podría llevarse una mala impresión y pensar que, quizás, no tomaba en serio a su novia Sakura.

El azabache, por su parte, arqueó una ceja.

—¿Aún no llegan Gaara y Sai? –preguntó, ya que sólo estaba Naruto solo, no quería pensar en que algo los pudiera retrasar o, directamente, arruinar sus planes. Por suerte, eso no pasó, ya que ambos chicos se acercaban caminando juntos, como si se hubieran encontrado en antes en medio de su vía.

—Ya estamos aquí –dijo Gaara al llegar, llevándose una mano al bolsillo del pantalón—. Deberíamos irnos.

—¡Sí, vamos! –exclamó un emocionado Naruto, tan efusivo como siempre.

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—¿Quién diría que tendría que venir hasta un lugar como este para visitarte?

Kakashi se sentó con cuidado frente a la lápida de color gris oscuro, la cual acababa de limpiar él mismo. Había recortado la maleza alrededor y acababa de poner un nuevo conjunto de flores muy hermosas, al igual que un poco de incienso para que el ambiente fuese más agradable, un ritual muy común para honrar a los muertos.

Eran las cinco y media de la tarde, todavía el cielo estaba brillante y despejado y el profesor se acababa de servir un poco de sake, ofreciendo también un poco a su "familiar" fallecido.

—Han pasado ya dos años y todavía no logro acostumbrarme a que ya no estés, ¿sabes? –el hombre suspiró, bajándose la mascarilla que siempre solía usar, para permitir que su agradable rostro fuese expuesto. Él no tenía nada que esconder, no tenía labios deformes, ni dientes gigantes, ni siquiera una cicatriz en aquella parte de su cara que tanto ocultaba, simplemente la cubría porque era algo que hacía en homenaje a ella—. Oye, no he venido tan seguido últimamente porque tengo bastantes asuntos que atender en la escuela, ¿recuerdas como solías regañarme por olvidar mis deberes como maestro?

Dejó el pequeño vaso de sake sobre la tumba y sonrió, juntando sus dos manos para ofrecer una pequeña oración, en tango podía leerse el nombre de "Rin" escrito en la piedra.

—Rin… –murmuró él, bajando la mirada—. Sé que todo fue mi culpa, creo que nunca dejaré de sentir culpa por tu muerte, pero no sabes cuánto te extraño… –desvió su mirada hacia una fotografía, la imagen de una mujer de cabello castaño, hermosa y sonriente se mostraba aún, eso le hizo sonreír a él también—. Ah, fuiste la mejor amiga y la mejor esposa que pude tener, quisiera tanto que estés a mi lado…

Desde lejos había un hombre que observaba toda la situación, un hombre alto, de cabello negro, alborotado, quién tenía una cicatriz en el lado izquierdo de su rostro. Él apretó el puño de la mano izquierda, pues en la derecha sostenía un ramo de flores, las cuáles había traído también para esa tumba.

—Maldito Kakashi… –murmuró—. Incluso si Rin ya no está en este mundo, siempre te me adelantas en lo que a ella respecta.

En su pecho, llevaba una placa de identificación, en donde aparecía su nombre completo y su cargo: "Uchiha Obito, director general". Aquel hombre, quién solía ser el mejor amigo de Kakashi, también sufría la pérdida de aquella mujer, la cual él siempre amó, pero jamás le correspondió.

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Después de regresar a la sala de ensayo, en donde Hinata ya estaba terminando de practicar su coreografía, Tenten estaba un poco desconcertada, no dejaba de pensar en lo que había visto en televisión, esa mujer era claramente su madre, ella estaba huyendo de los reporteros luego de verse envuelta en un escándalo amoroso con un hombre adinerado. ¿Su mamá la había abandonado para eso?

—Tenten –la voz de Neji le llamó la atención, la castaña se dio la media vuelta para mirarlo, él estaba tan serio como siempre, tan tranquilo, aunque aquella expresión no le había dado buena espina a la chica.

—¿Sí? –cuestionó algo distraída, intentando dejar de pensar por un instante en su madre y en cómo iba a hacerlo para buscarla.

—Este fin de semana habrá una fiesta para celebrar el nuevo concierto de Hinata y abrir su tour, tú debes asistir conmigo como mi acompañante.

Hasta ese momento, la de ojos chocolate todavía no estaba cien por ciento enfocada en lo que Neji decía, hasta que le oyó "afirmar" que ella iría con él, cosa que le hizo voltear a verlo con gran sorpresa, ¿qué le pasaba a este tipo?

—¿Perdón? –preguntó, arqueando una ceja—. ¿Yo voy a ir? ¿Me lo preguntó acaso, señor?

El Hyûga sonrió ínfimamente, parecía como si se burlara de ella, luego se acercó a su oído, haciéndola temblar ligeramente.

—No necesito hacerlo, esclava –le susurró, provocando la ira de Tenten. En un momento así, deseaba con todas sus fuerzas que ese estúpido no fuese su superior, así podría partirle la cara sin culpa.

Apostaba a que lo haría un día de estos.

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Hinata ya había terminado de ensayar y se había dado un baño de agua tibia en el baño especialmente acondicionado para ella en el edificio de la empresa, pues no sólo era la artista más importante y consentida, sino que también era la hija del dueño y presidente, así que prácticamente todos besaban el suelo que ella pisaba en aquel lugar, en parte, por ello solía ser un poco arrogante, estaba acostumbrada a que la gente la complaciera en todo, a diferencia de como la trataba Naruto.

—Ah, Naruto-kun… –murmuró, sintiendo que sus mejillas ardían. Se vistió con algo cómodo y se peinó frente al espejo, sabía que Naruto y sus amigos vendrían y ella quería verlos, en especial al rubio, puesto que hoy apenas había podido verlo en la escuela debido a sus ocupaciones.

No estaba muy contenta con la idea de faltar a clases o hacer exámenes libres mientras se preparaba para el concierto, pero era su carrera después de todo, era su vida, aunque fuese agitada y complicada.

Una vez estuvo lista, se dirigió a la oficina de Kurenai, su mánager, quién ya estaba atendiendo a la banda, los chicos le daban detalles sobre su estilo de música, su nombre y la imagen que querían dar, a lo que la mujer, acompañada de su esposo, el productor musical Asuma Sarutobi, les explicaba cómo iban a trabajar.

Naruto era el que más emoción mostraba, sus amigos no eran del todo efusivos, pero parecían muy interesados en las condiciones del contrato, ahora que todos tenían los permisos firmados de sus padres, ya podían firmar el contrato que los iba a convertir en estrellas.

—Entonces, ¿eso es todo? –preguntó Sasuke, luego de terminar de leer junto a la mujer todos los pormenores de aquel enorme montón de papeles que conformaban el contrato exclusivo con "Byakugan records". Hasta ahora, todo parecía en orden, pero había algo que ninguno de ellos se esperaba.

Mientras los chicos continuaban revisando todo, Naruto miró hacia la entrada de la oficina, desde donde Hinata le saludó agitando su mano. A él no le interesaba demasiado todo eso de las condiciones, así que dejó que Sasuke, Gaara y Sai se informaran de todo, poniéndose de pie para acercarse a la ojiperla.

—Hey, hoy hiciste falta en la escuela –le dijo, llevándose las manos detrás de la nuca—. Ya me había acostumbrado a que estuvieras ahí.

—Bueno, sólo pude asistir un par de horas, debo preparar mi concierto –respondió, bajando la mirada, mientras una pequeña sonrisa se formaba en su rostro. Hinata sabía muy bien que Naruto tenía novia, que él jamás la iba a mirar, pero no podía evitar tener sentimientos por él, tal y como le había dicho Matsuri, ella sentía cosas que jamás esperó llegar a experimentar, todo ello sólo con ver o pensar en Naruto.

—Estoy seguro de que será genial –dijo el rubio, sonriendo ampliamente, fue entonces que el grito de uno de sus amigos le llamó la atención, haciendo que se volteara hacia ellos nuevamente, al igual que lo hizo Hinata.

—¡¿Qué?! –quién alzó la voz había sido Gaara, pero al darse cuenta de lo escandalizado que parecía, carraspeó y se volvió a poner serio—. No es que me importe, pero… ¿cómo que no podemos tener una relación sino hasta dentro de un año?

Sai no parecía interesado en el asunto, mientras que Sasuke sólo tenía el ceño fruncido, al mismo tiempo que Naruto se sorprendía por lo escuchado.

—Es una condición importante –respondió la mujer de ojos carmesí—. Ustedes serán presentados como el sueño de las adolescentes, si tienen una novia, eso les mataría la ilusión, es mejor evitar ese tipo de incidentes –la pelinegra miró a Naruto, quién tenía la boca sumamente abierta, parecía como si se le hubiera desencajado la mandíbula—. Estoy al tanto de que uno de ustedes tiene una relación, por su expresión, supongo que es Naruto. No puedo hacer nada contra eso, pero simplemente deberás mantenerlo en secreto, con el resto, quedará estipulado en el contrato.

—¿Realmente debo mantener en secreto mi relación? –el Uzumaki frunció ligeramente sus labios—. No sé si a Sakura-chan le guste…

Hinata bajó la mirada al escuchar la mención de Sakura, pues siempre debía tenerla presente, aún si se quería olvidar de su existencia.

—Ustedes no tienen ningún problema, ¿verdad? –les preguntó a los otros tres, quiénes negaron de inmediato con la cabeza, pues ninguno estaba dispuesto a perder esta oportunidad sólo por no estar de acuerdo con algo tan tonto como eso, aunque Gaara había pensado en Matsuri, ya vería como arreglarlo. Por otro lado, Sasuke se recriminó el haber pensado en Sakura, ya que, a fin de cuentas, ella no era su problema, sino de Naruto.

—No creo que haya más que discutir, ¿no? –habló Sai, quién fue el primero en firmar su contrato, él no tenía traba alguna para cumplir lo que ahí pedían, al menos hasta ese momento no las tenía.

Naruto se acercó y también firmó, su contrato tenía sólo un pequeño cambio respecto al de los demás, era un poco injusto que él sí pudiera tener una novia, pero ninguno de los chicos estaba quejándose, así que él tampoco lo haría. De ahora en adelante, todos y cada uno de ellos estarían cumpliendo su sueño de hacer música y de ser oídos.

Continuará…

...

Sé que en este fanfic siempre doy un pequeño adelanto, pero esta vez no lo haré, porque todavía sigo un poco bloqueada respecto a la historia, aunque haré lo posible por no tardar demasiado, jajaja. Muchas gracias si es que leyeron, espero que les guste la historia. 3