"A veces el destino es caprichoso, nos empuja en sus redes y nos hace preguntarnos si acaso algunas cosas no se pueden cambiar."

Capítulo 16: Decisiones y sorpresas

El lunes había llegado tan rápido, que muchos ni siquiera lo vieron venir, esa mañana, a Naruto se le habían pegado las sábanas, pues no quería levantarse, simplemente quería estar ahí, en su cama, sin tener que pensar en sus problemas.

Se suponía que el día anterior había sido el mejor de su vida, él y su grupo se habían presentado frente a miles de personas, habían saboreado la gloria de compartir su música con el resto del mundo, él tenía que estar feliz ahora, incluso su padre y su padrino habían ido a verlo, ellos estaban entre el público, pero nada de eso le importaba ahora, solamente podía pensar en ella.

Cuando Hinata terminó su show, lo primero que hizo fue agradecer al público, habló un poco con ellos, diciéndoles lo feliz que estaba de compartir ese momento con todos. Se despidió con un gesto de mano y regresó detrás del escenario, en lo que el animador se aparecía arriba, para hacer tiempo para el siguiente artista.

La ojiperla encontró a su primo esperándola, él le entregó un saco negro para que se lo pusiera encima, así podría protegerse del frío que había comenzado a hacer.

—Ya debemos irnos a la conferencia de prensa —dijo el mayor, entregándole también una gorra, que a Hinata no le agradó mucho ponerse, arruinaba su peinado—. Espérame aquí, iré por otras cosas, no te muevas —le avisó, trotando en una dirección que la ojiperla ni siquiera siguió con la mirada, porque frente a ella vio a Naruto, quien estaba sentado en un rincón, sobre el piso, con la cabeza gacha.

—¿Naruto-kun? —cuestionó, parpadeando confundida, ¿por qué él estaba ahí solo? ¿Y los chicos?

El rubio enseguida la miró, esbozando una suave sonrisa, se había quedado ahí durante todo el show de Hinata, mientras los demás iban a hacer quién sabe qué, él sólo quería verla un momento, sabía que Hinata debía atender una conferencia de presa, pero necesitaba al menos felicitarla por su actuación.

—Estuviste genial hoy —le dijo a la chica, poniéndose de pie para caminar hacia ella.

Hinata se sonrojó sólo un poco.

—Gracias, Naruto-kun, ustedes lo hicieron increíble, tú en especial… —susurró las últimas palabras, un poco avergonzada. Todavía no era capaz de enfrentarse a Naruto como era debido, de decirle lo que sentía por él, era demasiado cobarde en ese aspecto, no importaba que pudiera cantar frente a una multitud entera, esto era muy diferente.

Naruto estaba por responder, pero entonces vieron a la banda Strikes, quienes se acercaban al escenario, ya que saldrían después del grupo que estaba ahora. Toneri observó la pequeña situación que se estaba dando entre esos dos, ¿por qué hablaban a solas? No podía evitar que le molestara, no era justo, él llevaba mucho tiempo detrás de Hinata y ella ni siquiera quería pasar un segundo a solas con él.

—Hinata, qué hermoso has cantado hoy —dijo el líder de la banda, esbozando una suave sonrisa, para luego mirar al rubio, quien no le caía mal, pero cuya presencia cerca de la idol no le agradaba—. Ustedes también, el público realmente disfrutó su presentación.

—Gracias —dijo Naruto, correspondiendo a la sonrisa del albino.

En eso, vieron que Neji se acercaba de vuelta, venía junto con Tenten, así que Hinata volteó a ver a los chicos de la banda y les hizo un gesto de despedida, a Toneri también, aunque de mala gana.

—Debo irme, luego hablamos, Naruto-kun —se despidió de Naruto con una dulce sonrisa y partió al encuentro de su primo y guardaespaldas.

—Chicos, vamos preparando los instrumentos —dijo Hideki, dirigiéndose a sus otros tres compañeros de la banda, en total ellos eran cinco. Los muchachos asintieron y, mientras Naruto planeaba ir a buscar a sus amigos para volver a casa, Toneri se paró frente a él.

—No sé qué pretendes con Hinata —habló, borrando todo rastro de amabilidad de su rostro—. Pero Hinata es mía, no permitiré que tú ni nadie me la quite.

El guitarrista frunció ligeramente el ceño.

—¿Ah?

Toneri, asegurándose de que sus amigos ya no estaban cerca, apuntó con su índice a Naruto, aunque éste no parecía ni un poco intimidado ante él.

—Ya me oíste, Hinata es mía.

El rubio entornó los ojos, ¿qué clase de estupidez era esta? ¿Por qué estaba pasando por un momento tan incómodo como este?

—Hinata no es una cosa, no puedes ir por ahí diciendo que ella te pertenece —contestó, dándole la espalda al albino, que solamente frunció el ceño con ira ante su respuesta—. Además de eso, ni tú ni nadie me alejará de ella —añadió antes de marcharse.

Abrió los ojos con pesadez cuando el despertador volvió a sonar, así que lo apagó, sabía que tenía que ir a la escuela, pero ni siquiera podía dejar de atormentarse a sí mismo por lo que estaba sintiendo por su compañera de clase y de agencia.

—¿Por qué le dije eso a ese tipo? —se preguntó, avergonzado, ni siquiera lo había pensado cuando soltó esas palabras, ahora se sentía como un tonto.

• - _ -•*• - _

Gaara nunca se había levantado con tantas energías como aquella mañana, no sólo había conseguido su sueño de tocar su música frente a miles de personas, sino que, también, estaba viviendo el mejor momento de su adolescencia, ahora que estaba enamorado y tenía una novia que le gustaba muchísimo.

El hecho de tener una relación con Matsuri lo hacía sentir muy feliz, estaba emocionado por llegar a verla, por tomar su mano, incluso por volver a besarla.

Después de darse una ducha y vestirse con el uniforme de la escuela, bajó hasta el comedor para tomar su desayuno, aunque estaba seguro de que sería regañado por su padre, pero ya no le importaba, ninguna de sus molestas palabras podía arruinar su estado de ánimo.

—Buenos días, Gaara —le dijo Temari, mostrándole una sonrisa. Gaara notó que su padre no estaba sentado a la mesa, se preguntaba si acaso se había ido temprano—. Siéntate, Kankuro preparó el desayuno.

El pelirrojo asintió con la cabeza, tomando asiento en su lugar acostumbrado. Su hermano mayor llegó con un plato lleno de hotcakes recién preparados, dejándolos sobre la mesa, mientras Temari también tomaba asiento.

—Huelen muy bien, no cabe duda que cuando te cases, serás el esclavo de tu esposa —dijo entre risas la rubia.

—Oye —Kankuro sólo se quejó, aunque igualmente no le molestaba del todo, la verdad, era que le gustaba mucho cocinar, lo prefería mil veces antes de los estudios que había tomado, había elegido esa carrera sólo por la presión de su padre, no quería decepcionarlo o ponerlo enojado. No había sido tan sencillo cuando Temari le dijo que quería estudiar psicología, él no estuvo de acuerdo, pero después de mucho insistir, Rasa aceptó.

Él era dueño de una empresa constructora y quería que sus hijos trabajaran ahí, Kankuro fue el que se sacrificó, a pesar de que no le gustaba, pero estaba bastante seguro de que Gaara sería el siguiente.

En ese momento, los tres hermanos observaron bajar al hombre por las escaleras, con su expresión siempre serena e indescifrable, que no decía nada.

—Buenos días, padre —le dijo su única hija, a quien él miró con cierta desazón, todo debido a lo sucedido el día anterior, cuando estuvo a punto de golpearla debido a la insubordinación de su hermano menor—. Toma asiento, ya vamos a desayunar.

Gaara miró a su padre con indiferencia y éste le devolvió una mirada llena de disgusto, para luego negar con la cabeza.

—No tengo tiempo, desayunen ustedes —respondió, encaminándose hacia la puerta de salida con su maletín en mano, pero se detuvo al alcanzar el pomo de la misma—. Esta noche vendrán mi prometida y su hija a cenar, los tres deben estar aquí —avisó antes de salir, dejando completamente callados a sus tres hijos.

Temari se sentó en silencio, Gaara se sirvió un poco de té verde y Kankuro miró a su hermana mayor y a su hermano menor alternamente, soltando un suspiro.

—Al menos no se metió con Gaara esta vez —murmuró.

Al oírlo, el menor simplemente chasqueó la lengua, era cierto, había sido muy raro que su padre no le dijera nada respecto a lo de ayer, pero tampoco le preocupaba demasiado, así como no le importaba en lo más mínimo la prometida de su padre o la hija de ésta.

• - _ -•*• - _

Hinata bajó de la limusina, justo frente a la escuela, parecía más animada de lo normal, así que se despidió de su primo agitando su mano derecha, para luego ingresar al edificio educativo. Como siempre, algunos de los estudiantes que eran sus fans, se le acercaban a saludarla o pedirle una foto, Hinata respondía amablemente a todos, hasta que llegó a su casillero. Se cambió los zapatos y sacó unos libros que estaban guardados en la parte de abajo, luego cerró, pero, al hacerlo, notó a cierto chico castaño que estaba parado a su lado, sonriendo.

—K-Kiba-kun, me asustaste —dijo la joven ídolo, parpadeando con sorpresa, porque ni siquiera lo vio llegar.

—Ah, lo lamento —Kiba se llevó una mano a la nuca, ligeramente avergonzado—. Sólo quería saludarte y decirte que ayer asistí al concierto, estuviste maravillosa —añadió, mirando fijamente a Hinata, quien le regresó una sonrisa amable ante sus halagos.

—Gracias, no sabía que habías ido —respondió, ladeando ligeramente su cabeza, en lo que comenzaba a caminar junto al más alto hacia el salón de clases.

Kiba la miró de reojo, había dejado de lado su obsesión por Hinata, o eso pensó hace un par de días, pero ayer, mientras la veía sobre el escenario, nuevamente comenzó a pensar en lo hermosa y talentosa que era, ¿qué pasaría si tenía una oportunidad con una chica así? Sí, tenía novia, pero Hinata lo justificaba todo, ¿no?

—Fuimos con Shikamaru y Chouji para acompañar a Matsuri —explicó el Inuzuka—. Le pedimos que sea nuestra vocalista para el último encargo del club de música, pero dijo que ella estaba en equipo contigo.

La ojiperla se sorprendió un poco, deteniendo sus pasos y mirando al más alto.

—¿En serio? —cuestionó. Matsuri era su amiga, era prácticamente la única amiga que había hecho en esa escuela, no le gustaba la idea de estancarla a su lado, si le habían ofrecido algo tan bueno, quizá era mejor que le diera un empujón—. En ese caso, hablaré con ella para convencerla.

—¡¿De verdad?! —Kiba la miró exaltado y entusiasmado, la verdad era que se habían resignado a quedarse sin vocalista, no se lo pedían a alguien como Hinata, porque no pensaban que su voz combinara con la de un grupo, ella era otro tipo de artista, pero Matsuri era lo que necesitaban y, si Hinata iba a ayudarlos con esto, realmente conseguirían algo maravilloso.

Hinata asintió, esbozando una suave y elegante sonrisa.

—Lo haré —aseguró.

—Muy bien, entonces, para darte las gracias voy a llevar tus libros —dijo Kiba, quitándole de las manos los pesados libros de matemáticas e historia que Hinata cargaba. Ella no le replicó, simplemente asintió con la cabeza y los dos volvieron a caminar.

Desde el inicio del pasillo, Ino observó la escena en silencio, ¿por qué siempre veía a Kiba pasando tiempo con esa chica? ¿Acaso estaba interesado en ella? ¿Lo estaban mutuamente?

—¿Realmente ya no le intereso? —se preguntó con desgano.

—Ino-chan —escuchó una voz detrás de ella, la cual la hizo dar un pequeño salto del susto, ya que no se lo esperaba. Cuando se dio la media vuelta, vio a Sai, quien le mostraba su sonrisa tranquila—. ¿Qué haces parada en medio del pasillo? —preguntó el pelinegro.

Ella negó con la cabeza, devolviéndole otra sonrisa.

—Nada —contestó—. Vamos, es tarde —dijo, agarrando la mano de Sai para jalarlo con ella hacia el salón de clases, acción que lo sorprendió un poco, pero no dijo nada al respecto.

• - _ -•*• - _

En lo que la primera clase del día daba inicio, ya todos los alumnos se encontraban en sus lugares. Naruto no dejaba de voltear para ver a Hinata, aunque ella sólo estaba pendiente de lo que decía su maestro. El rubio no pudo evitar revolverse el cabello con rabia, estaba demasiado confundido, sobre todo, cuando miró a Sakura. ¿Qué se suponía que haría con ella?

Ah, Sakura-chan, no quiero que me odies… —pensó asustado, aunque sabía bien que, a pesar de que ella fuese su novia, todavía tenía sentimientos por su amigo Sasuke.

Por su parte, Sasuke estaba anotando lo que dictaba el profesor, la clase de historia no le parecía la más interesante de todas, pero sabía que debía mantener un buen promedio para que su padre no se atreviera a meterse en sus asuntos, así que hacía todo lo posible por concentrarse, pero era bastante difícil cuando sus ojos se desviaban constantemente hacia la chica de cabello rosa. Sakura, como siempre, no perdía ni un solo minuto de la clase, era tan estudiosa y aplicada, ese día en especial, cuando la vio llevarse un mechón de cabello detrás de la oreja, no pudo evitar pensar en que lucía muy bonita.

¿Es en serio, Sasuke? —se regañó a sí mismo, sentía su rostro ardiendo y estaba avergonzado por sus propios pensamientos, no es que aún no pudiera aceptar que se sentía atraído por Sakura, pero las cosas no eran tan fáciles, era cierto que la había besado; sin embargo, ¿qué se suponía que haría ahora? Ella todavía era novia de Naruto y él no tenía permitido salir con nadie.

Ino miró a Sai, que se sentaba al final del salón, como siempre. El pelinegro sólo miraba por la ventana, su mano se movía sobre el cuaderno, estaba escribiendo sin siquiera ver, ¿qué clase de truco era ese? De un momento a otro, Sai volteó a verla y le sonrió, haciendo que se pusiera roja y rápidamente se diera la vuelta.

Qué vergüenza, me descubrió —pensó la rubia, sentía el corazón apretado.

Sai volvió a ver por la ventana, milagrosamente, todo lo que había escrito sin mirar, estaba muy bien ordenado, estaba escuchando la clase, pero su mente pensaba en otras cosas, como en su madre, en cierta chica que había estado llamándolo desde el viernes y, por supuesto, en aquella rubia tan bonita de su clase, no se suponía que tuviera tiempo de ocuparse de temas como esos, pero no podía evitarlo.

Ajeno a todos los problemas que aquejaban a sus amigos, Gaara tomó su teléfono bajo la mesa, abrió la aplicación de mensajes y escribió algo rápidamente.

El sonido llamó la atención del maestro Iruka, quien dejo de dictar y miró a sus estudiantes.

—Chicos, ¿cuántas veces debo decirles que apaguen sus celulares en clase? —los regañó, para luego continuar dictando la clase.

Matsuri, que era la culpable del sonido, estaba sonrojada en su asiento, sacó con disimulo el teléfono de su bolsillo y leyó el mensaje de su novio, quien la miró de reojo desde su asiento.

"Veámonos hoy en el receso, te espero detrás del gimnasio."

La castaña buscó nuevamente la mirada de su novio y, disimuladamente, asintió con la cabeza, dedicándole una dulce sonrisa, la cual fue correspondida por Gaara, para que luego ambos se concentraran en su clase nuevamente, tenían que ser cuidadosos, ya que nadie podía descubrir lo que existía entre ambos.

Hinata se distrajo sólo un momento para ver a Naruto, dándose cuenta de que él también la estaba mirando, eso la tomó por sorpresa, provocando que sus mejillas se encendieran de rojo. No entendía muy bien qué había pasado, ¿por qué él la estaba observando de ese modo?

• - _ -•*• - _

Las clases ese día no empezaban tan temprano, así que Itachi había ido a sentarse un rato en la biblioteca para estudiar y repasar, ya que pronto tendría un examen bastante difícil. Mientras buscaba información sobre un tema en específico, un mensaje en sus redes sociales le llamó la atención. No es que le interesara mucho, pero no pudo evitar sentirse intrigado al ver el nombre de Izumi, tomando en cuenta que apenas el día anterior se habían encontrado y que bebieron juntos.

—¿Qué será lo que quiere? —se preguntó, abriendo su bandeja de mensajes, Izumi nunca lo había contactado por ahí desde que él aceptó su solicitud de amistad, así que le pareció un poco sospechoso.

"¡Hola, Itachi! Sé que debe sorprenderte un poco que te hable, la verdad es que me daba un poco de vergüenza, por eso no lo hice antes, pero me alegró mucho verte ayer, dime, ¿tienes algo que hacer hoy en la tarde? Podríamos salir a comer algo, no hemos podido hablar muy bien."

La invitación lo tomó por sorpresa, ¿ella le estaba pidiendo que salieran los dos solos? No es que fuera algo que no le hubiese pasado antes, muchas chicas querían salir con él, pero Izumi no era como cualquiera, ya que eran amigos desde pequeños, él le tenía un especial aprecio.

Pensó durante un par de segundos sobre si debía aceptar o no, quizá no era tan buena idea, tenía mucho que estudiar y también pensaba en Shisui, era evidente que le gustaba Izumi, ¿se enfadaría si descubría que ellos dos salieron?

—Oh, sólo es una tontería, ¿por qué habría de molestarse? —dijo en voz baja, mientras acercaba sus manos al teclado de la computadora portátil para responderle a la chica.

"No tengo nada planeado para la tarde, podemos vernos si gustas, ¿a eso de las cinco?"

La castaña tardó un poco en responder, pero cuando él vio su contestación, no pudo evitar dibujar una suave sonrisa en sus labios.

"¡Perfecto! Luego te digo donde nos vemos."

—¿Qué te hace sonreír así? —escuchó la voz de Shisui, así que Itachi cerró la pantalla de su laptop con la velocidad de un rayo, sólo por precaución.

—¿Estabas charlando con una chica? —el que habló ahora fue su otro amigo, Deidara, un chico rubio, alto y de cabello largo, quien sonreía de modo ligeramente pícaro—. No me digas que el serio y estudioso Itachi al fin tiene novia.

Itachi, como respuesta, se puso de pie con tranquilidad, tomando su computadora y sus cosas, para luego darle la espalda a sus dos amigos.

—Te ha ignorado —dijo Shisui, riendo divertido—. Pero ¿crees que hablaba con una chica?

Deidara sólo se encogió de hombros.

—No lo sé, pero Itachi no suele reaccionar así por nada, quizá no nos quiera decir que es gay —bromeó, recibiendo un golpe de codo en las costillas de parte de Shisui, por el cual se quejó adolorido.

—Te lo mereces por idiota —comentó el pelinegro—. Por cierto, ¿ya te conté sobre la hermosa chica que vi ayer? Bueno, la conozco desde hace tiempo, pero se ha vuelto realmente bonita —empezó a relatar, mientras la expresión de su rostro se volvía completamente embobada, causándole cierta repulsión al rubio.

—Qué asquerosa cara haces, ¿ya te enamoraste? —se quejó Deidara, es que él era del tipo que prefería una relación pasajera y sin ataduras, nunca le había agradado el tema del "amor", ni nada parecido a eso.

Shisui sólo suspiró, no debería haber hablado de esto con Deidara, quizá se lo comentara a Itachi más tarde.

• - _ -•*• - _

La primera clase ya se había terminado y los chicos estaban saliendo del salón para ir a comer algo o tomar un pequeño descanso del estrés del estudio.

Matsuri se levantó apurada, miró de reojo a Gaara y se dirigió a la puerta, avisándole a Hinata que tenía algo que hacer y que la buscaría luego. Gaara también se separó de sus amigos, pero apenas dio un paso, la voz de Naruto lo hizo detenerse.

—Oye, Gaara, ¿a dónde vas? Vamos a ir a comprar algo de comer, anda —dijo el rubio, señalando a Sasuke y también a Sai—. Quería hablarles sobre algo a los tres.

El pelirrojo frunció ligeramente el ceño.

—No puedo, tengo que… hablar con mi hermana —dijo lo primero que se le ocurrió—. ¿Puedes decirme después?

—Ah, bueno, está bien —Naruto asintió, permitiendo que su amigo se fuera, pero en cambio, miró a los otros dos, quienes estaban de pie a su lado—. Oigan, vamos —dijo a ambos. Ninguno respondió, pero le siguieron el paso en silencio.

Después de que Naruto se compró algo de comer, se sentó junto a sus amigos en el patio de la escuela.

—Bueno, quería decírselo a todos juntos, pero ni modo —soltó un suspiro, provocando que Sasuke arqueara una ceja, estaba muy intrigado, ya que Naruto no solía mantener el misterio.

—¿Qué pasa, dobe? —Sasuke se desesperó.

—¿Nos vas a confesar que vas a ser papá? —Sai, como siempre, hacía comentarios fuera de lugar, provocando que ambos chicos le vieran con el ceño fruncido.

Naruto, rojo de la rabia, intentó ignorarlo y carraspeó su garganta.

—Idiota, no es eso —contestó—. Creo que va a ser mejor para el grupo que yo… termine mi relación con Sakura-chan —soltó al fin, sorprendiendo un poco a sus estoicos amigos, aunque el más sorprendido era Sasuke, incluso estaba un poco asustado.

—¿Por qué lo dices? ¿Pasó algo? —exigió saber, y es que tenía miedo de que Naruto –de algún modo– se hubiese enterado de lo que pasó entre él y la Haruno, ¿quizá estaba diciendo esto para engañarlo y luego molerlo a golpes? Y no es que le tuviera miedo a Naruto, sino a que su amistad se pudiera romper, igual que su grupo, justo ahora que todo estaba comenzando a ser grandioso.

El rubio bajó la mirada, no podía decirles que, en realidad, había tomado esa decisión porque sentía algo por Hinata, eso no tenía sentido y no era del todo profesional de su parte.

—No, nada de eso —respondió, sin atreverse a mirar a los otros dos—. Yo quiero mucho a Sakura-chan, pero me he dado cuenta de que mis sentimientos por ella son más de un amigo que de un novio y, honestamente, creo que ella se siente igual —explicó—. No he hablado esto con ella, pero la conozco y puedo decirlo, además, también es injusto para ustedes que sólo yo tenga derecho a tener una relación.

Sasuke frunció ligeramente el ceño, mientras que Sai mostraba una ligera sonrisa.

—A mí realmente no me molesta para nada, pero si es tu decisión, está bien —aseguró el mayor del grupo, cuyo teléfono empezó a sonar justo en ese momento, así que lo sacó de su bolsillo para ver de quién se trataba—. Disculpen, chicos, debo responder —avisó antes de alejarse, ya que no era una llamada que sus "amigos" pudieran escuchar.

—Entonces —Sasuke tomó la palabra, aunque su expresión parecía desinteresada, incluso miró en otra dirección—. ¿Crees que Sakura lo acepte sin más?

—No sé —dijo Naruto, observando con cierta intriga a su mejor amigo—. No creí que eso te preocupara, Sasuke.

El azabache se cruzó de brazos, negando con la cabeza.

—No me importa, me da igual —aseguró, aunque sus ojos no podían mentir, realmente esperaba que esos dos terminaran, incluso sabiendo que él no podía intervenir ni acercarse a Sakura.

• - _ -•*• - _

Matsuri estaba en el lugar acordado en donde vería a su novio, no sabía por qué se sentía tan nerviosa, tal vez aún no asimilaba que en realidad tenían una relación de pareja, después de haber estado enamorada de él durante dos años, era un poco raro e increíble el solo hecho de pensar en que estaban juntos, pero también le hacía muy feliz. Se llevó una mano a su bolsillo de la chaqueta del uniforme, traía algo que quería darle a Gaara, era su primer regalo como su novia, aunque no sabía si sería capaz de hacerlo.

—Hey —la voz profunda del pelirrojo le hizo dar un salto, haciendo que inmediatamente volteara a su costado para verlo, Gaara la estaba mirando fijamente, obligándola a preguntarse por qué era tan guapo.

—Gaara-kun, hola —dijo en un hilo de voz, sentía que sus mejillas se habían colorado un poco, porque el calor en su rostro había subido—. B-buenos días, ¿dormiste bien después de lo de ayer? ¿No se llegó a enterar tu padre?

Inmediatamente, Gaara negó con la cabeza.

—Sí dormí bien y no, no se enteró —contestó, tomando cuidadosamente una de las manos de su novia, la que ella no llevaba aferrada a su bolsillo—. ¿Tu dormiste bien? ¿Llegaste sana y salva a casa? —le preguntó, sin dejar de verla con aquellos ojos que sólo mostraban amabilidad y cariño, era muy distinto de aquel Gaara que solía ser frío y un poco indiferente de todo lo que le rodeaba.

La chica asintió con la cabeza —Ya sabes que llevaba tres escoltas —bromeó, aferrándose a la mano del más alto, Gaara no era el más alto de sus compañeros, pero un metro setenta para ella era bastante, que parecía una enanita de apenas un metro con cuarenta y cinco centímetros, por eso, cuando abrazó a su novio, apenas le llegó un poco más arriba del pecho.

—Por cierto —dijo Gaara, correspondiendo a su abrazo—. ¿Para qué es que fueron a verte los otros dos?

—Ah, ellos me pidieron que sea su vocalista para el encargo en grupos del club de música —Matsuri se separó un poco para ver a Gaara, notando que éste estaba un poco sorprendido—. Les dije que ya había quedado con Hinata-chan, pero… honestamente, igual tengo un poco de ganas.

Su novio le acarició la mejilla, mientras le mostraba una suave sonrisa, casi invisible.

—Deberías intentarlo, ya te he dicho que tu voz es hermosa, tienes que dejar de tenerle miedo a tu talento.

Matsuri se sonrojó furiosamente con ese halago, no lo podía evitar, ya que ella admiraba enormemente el talento de Gaara, tanto en la voz como en la guitarra y, el hecho de que él la reconociera de ese modo, se sentía increíble.

—N-no sé, no quiero dejar sola a Hinata-chan —contestó, intentando disimular su vergüenza.

—Uhm… —Gaara se quedó callado durante un par de segundos, pensando en alguna solución, hasta que pareció llegar a una—. ¿Y si invito a Hinata a unirse a mi grupo? Así tú puedes ir con los chicos y deslumbrar a todos con tu voz, incluido yo.

La chica, un poco sorprendida por la propuesta, no dudaba de que esa fuera una buena idea, sólo esperaba que su amiga no fuese a ofenderse por dejarla sola, tendría que preguntarle primero.

—V-voy a decirle, a ver qué opina.

Gaara asintió con la cabeza, entonces, ladeó ligeramente su cabeza, fijando sus ojos verdes en un punto exacto, en donde su novia mantenía escondida su mano izquierda.

—Por cierto —dijo, señalando el extraño comportamiento de la castaña—. ¿Qué escondes ahí? Llevo rato fijándome en que tienes la mano dentro del bolsillo… —hizo una pausa, mirando a la chica a los ojos—. ¿Es algo para mí?

Como si se tratara de un botón de pánico, Matsuri volvió a sonrojarse como un tomate, estaba dudando si darle su regalo a Gaara, había pensado que era mejor no hacerlo, pero él ya la había descubierto.

—E-esto es… —lentamente, ella sacó su mano del bolsillo, sosteniendo una pequeña bolsa transparente, amarrada con un lazo de color azul. Dentro, había lo que parecían ser galletas caseras, tenían forma de estrellas y corazones, era un regalo un poco cursi, pero a Gaara le sorprendió—. L-las hice ayer, después del concierto, quería traerte algunas, aunque no saben tan bien.

Él se sentía muy halagado, no recordaba que alguna vez alguien le hubiese hecho un regalo como ese, algo que Matsuri preparó con sus propias manos para él, le hacía sentir tanta calidez y felicidad, que no dudó en recoger la pequeña bolsa y sonreír a la castaña.

—Gracias, me las comeré todas —aseguró, acariciando la mejilla de la muchacha, que no dejaba de verlo con sus enormes ojos negros, esos que brillaban como luceros al estar cerca de él—. Oye —Gaara se guardó las galletas en su bolsillo, para luego volver a tomar las manos de la jovencita—. ¿Hoy tienes algo que hacer en la tarde?

—Sí —ella contestó, haciendo un pequeño puchero—. Tengo que acompañar a mi mamá a un lugar, no me agrada mucho la idea, pero no tengo opción.

El pelirrojo suspiró.

—Te entiendo, me pasa lo mismo —dijo él, rompiendo un poco el abrazo que los unía—. Me habría escapado contigo, pero supongo que tendré que ir a esa estúpida cena —Matsuri solamente sonrió al oírlo, estiró ligeramente sus pies hacia él y alcanzó sus labios, agarrándolo con la guardia baja, aunque debía admitir que le encantaba que ella tomara la iniciativa.

Se besaron durante un momento, hasta que el timbre del fin del receso sonó.

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Mientras el receso aún no acababa, Sakura había jalado de la mano a Ino hacia alguna zona del patio donde no hubiera mucha gente, diciendo que tenía algo sumamente importante que contarle.

—¿Qué pasa? —cuestionó la curiosa rubia apenas ambas se detuvieron.

Sakura bajó la mirada, sólo podía ver hacia el suelo, mientras hacía muecas extrañas, que Ino apenas podía ver, pero que le causaban mucha gracia.

—Oye, frentezota, ya habla.

La Haruno frunció el ceño —Sabes que no me gusta que me digas de ese modo —se quejó.

—¡Pues ya dime! —exigió Ino, que ya se estaba desesperando de las largas que le daba su amiga, se suponía que, si el tema era importante, debía soltarlo más rápido.

—Sasuke-kun me besó —dijo Sakura, diciendo todo de una sola vez, sin siquiera mirar a Ino, así que no podía notar su boca sumamente abierta, hasta parecía que se le había desencajado la mandíbula—. No sé exactamente por qué lo hizo, no me explicó nada y no hemos hablado después de eso —siguió relatando—. Pero, Ino, lo que sentí fue tan…

—Espera —la detuvo la Yamanaka—. ¿Cuándo fue eso?

Las mejillas de Sakura se tiñeron levemente de rojo al recordar ese momento, su corazón aun no paraba de latir con rapidez de solo recordar la sensación aterciopelada de esos labios.

—Ayer, antes del concierto.

Ino parpadeó varias veces.

—¿Estás diciendo que Sasuke-kun te besó antes del concierto? ¿Acaso fuiste y no me llevaste? —reprochó con el ceño fruncido, pero la peli rosa negó rápidamente con la cabeza.

—No, no, Sasuke-kun fue a mi casa —le explicó, ni ella misma podía asimilar del todo lo que había pasado—. Ino… —nombró a su amiga, soltando un suspiro—. Todavía me gusta Sasuke-kun, me gusta mucho, intenté dejarlo de lado, pero no puedo…

Los ojos azules de Ino la vieron con consternación, era obvio que Sakura estaba debatiéndose entre seguir a su corazón o hacer lo correcto.

—¿Qué piensas hacer con Naruto?

Ante la mención del nombre de su novio, la peli rosa solamente volvió a bajar la mirada, no importaba lo feliz y emocionada que la acción de Sasuke la pusiera, ella todavía tenía una relación con Naruto, alguien que se preocupaba de ella, que la trataba como a una princesa, aunque ella no le retribuyera sus sentimientos del mismo modo.

—No sé… —respondió con sinceridad—. Hoy ni siquiera hemos hablado, me saludó en la mañana, pero estaba un poco extraño —nuevamente miró a su mejor amiga, ahora con cierto miedo reflejado en sus ojos—. ¿Y si lo sabe? ¿Y si Sasuke-kun le contó?

—Dudo que eso haya pasado —dijo Ino, intentando calmarla—. Sabes que esos dos son mejores amigos, ¿crees que actuarían normal si Sasuke-kun le hubiese dicho algo? —razonó, afirmación que a Sakura le pareció bastante lógica—. Lo mejor que puedes hacer es hablar con Naruto en el siguiente receso y preguntarle, si se da el caso, también deberías aclarar las cosas con él, no es bueno que le sigas haciendo falsas ilusiones.

—Sí… —contestó la Haruno, asintiendo.

Poco después de que terminaran de hablar, el timbre les avisó que debían regresar a su salón de clases.

• - _ -•*• - _

Shion solía siempre ir sola por los pasillos de la escuela, a veces se sentaba en el patio y revisaba sus redes sociales, actualizaba algún estado y subía fotografías de ella para sus fans, otras veces, hablaba sobre su trabajo con su mánager, pero nunca hacía el esfuerzo por acercarse a sus compañeros de grupo, excepto si se trataba de Naruto, aunque por ahora sólo lo observaba en silencio y pocas veces se atrevía a hablarle, todavía seguía obsesionada con la imagen de él tocando la guitarra, no podía evitarlo.

También había notado que él y Hinata solían mirarse mucho, que se regalaban sonrisitas bobas y que, algunas veces, los dos se sonrojaban al hablar. Eso enfurecía enormemente a Shion, esa Hinata siempre se metía en su camino; primero trastornaba como un idiota a Toneri y ahora también tenía a Naruto a sus pies.

¿Qué era lo que todos veían en ella?

Mientras caminaba de regreso al salón, luego de haber escuchado sonar el timbre, entonces se fijó en que delante de ella caminaba la ojiperla, pero no iba sola, estaba acompañada de uno de los chicos del salón, no recordaba su nombre, pero estaba segura de que ese chico tenía novia.

—¡Ah! —exclamó Hinata, deteniendo sus pasos de un momento a otro—. Kiba-kun, olvidé mi celular en el patio, mi primo me llamará en cualquier momento, ¿qué hago? —la expresión infantil y berrinchuda de su rostro hizo que Kiba se sonrojara, ¿cómo es que Hinata era tan bonita?

—Yo voy por él, ¿sabes dónde lo dejaste?

—Supongo que el banco donde estábamos sentados —contestó la cantante, así que él asintió con la cabeza y salió corriendo, debía darse prisa, porque la siguiente clase estaba a punto de empezar.

Shion, que se había escondido detrás de un pilar del pasillo, no dejaba de mirarlos con curiosidad, ¿por qué Hinata pasaba el tiempo con un chico con novia? ¿Acaso ahora también se dedicaba a quitarle la pareja a otras?

Es el colmo con esta estúpida… —pensó la ofendida rubia, odiaba la idea de que Hinata siempre tuviera todo lo que quería, que todos se enamoraran de ella, que la gente la aclamara más, incluso los estudiantes de esa estúpida escuela la preferían a ella, así que tenía que hacer algo para terminar con la reputación brillante de esa tonta.

La idea se le vino a la mente cuando vio regresar al castaño, ahora sabía su nombre, ya que lo había escuchado, era Kiba. Sin pensarlo mucho, sacó su celular del bolsillo y les tomó una foto, no tenía el flash activado, así que ninguno lo notó. Los dos salían sonriéndose mutuamente en la imagen, así que Shion dibujó una sonrisa maliciosa.

—Ahora sí, Hinata, prepárate —murmuró para sí misma.

• - _ -•*• - _

Era el día libre de Tenten, después de muchos días de estarle sirviendo al arrogante de Neji, por fin podía descansar de su mal genio y su ceño fruncido, ese hombre parecía que vivía amargado y eso le provocaba un poco de escalofríos a la joven.

—Es hora de investigar sobre mamá —se dijo, mientras terminaba de atarse el cabello en sus típicos chonguitos, mirándose al espejo.

Había podido averiguar muy pocas cosas sobre su madre desde que llegó a Japón, con un poco de ayuda del señor Hiashi, sabía que ella estaba casada con alguien de mucho dinero y poder, la mujer que había visto en las noticias era definitivamente ella, pero Tenten no tenía muy claro cómo averiguar su dirección, todo a su alrededor era muy hermético, además, ¿qué pasaba si llegaba ahí y su madre ni siquiera la reconocía?

—Debo dejar de pensar en eso y concentrarme —se dijo, dándose un pequeño golpecito sobre las mejillas con ambas palmas.

Se puso una sudadera de color rosa, encima de la playera blanca de mangas cortas que traía puesta, además, llevaba un pantalón deportivo y un par de cómodos tenis, odiaba usar ropa formal o demasiado femenina, ella prefería tener un estilo cómodo y sencillo.

Tomó un poco de dinero, por si lo necesitaba –al menos el idiota de Neji le pagaba bien– y salió de la habitación que tenía asignada en la mansión Hyûga. Ninguno de los Hyûga estaba en casa a esa hora, o eso pensaba ella, se suponía que todos estaban en la escuela o el trabajo, pero le sorprendió ver a Neji en la sala cuando bajó las escaleras, él iba enfundado en su traje negro de guardaespaldas, mientras leía algún papel que sabrá dios qué contenía.

Cuando él sintió sus pasos, despegó la vista de aquella hoja y la miró fijamente, como siempre, con su típica cara de amargado.

—¿A dónde vas? —cuestionó.

—Es mi día libre —la castaña frunció el ceño, aferrándose a la baranda de madera de las escaleras, sentía como si se fuera a caer si no lo hacía.

Neji frunció el ceño.

—Eso no fue lo que pregunté.

La actitud de Neji realmente irritaba a Tenten, comprendía que ella trabajaba bajo sus órdenes, pero ¿tenía que estarle contando toda su vida? Ella también tenía cosas importantes y personales, que no podía decirle a nadie, así que, ¿por qué Neji tenía la necesidad de meterse donde no le importaba?

—Iré a encargarme de un asunto personal —respondió fastidiada, terminando de bajar el último tramo de escalera que le quedaba.

—¿Asunto personal? —el Hyûga arqueó una ceja, dejando el documento que sostenía sobre la mesa de centro de la sala de estar—. ¿Qué asuntos podrías tener tú? Sólo eres una extranjera recién llegada.

Tenten chasqueó la lengua.

—Pues es algo privado, permiso —dijo antes de dirigirse hacia la puerta, dejándolo groseramente solo.

El Hyûga la siguió con la mirada hasta que la vio perderse tras la salida, entonces se sentó en uno de los mullidos sillones y se llevó una mano de forma inconsciente a los labios, recordando vagamente la sensación de las dos veces que él y Tenten compartieron un beso, primeo el que le dio él, luego el que ella le había dado cuando estaba ebria.

—¿Qué me pasa con esta chica? —se preguntó con intriga y un poco de enfado, ya que su pecho se sentía apretado, era una sensación sumamente incómoda.

• - _ -•*• - _

Después de que llegara el receso largo para ir a almorzar, Naruto se acercó a Sakura, diciéndole que tenían que hablar sobre algo importante. Hinata los vio salir juntos, sintiendo una molesta opresión en su pecho. Estaba guardando sus cosas, cuando notó la sombra de alguien frente a ella.

—Hinata, ¿podemos hablar?

La chica alzó la mirada y notó que la persona que le hablaba era Gaara, fuera de las prácticas que habían tenido para la canción, la ojiperla dudaba si alguna vez ese chico le había dirigido la palabra antes.

—Gaara-san, claro, ¿sucede algo?

Matsuri notó que Gaara estaba por decirle a Hinata sobre lo que habían hablado en la tarde, así que se acercó a la ojiperla.

—Hinata-chan, iré a comprar algo para comer, te espero en la cafetería —le avisó, saliendo del salón, no sin sonreírle dulcemente a su novio, que le devolvió disimuladamente su gesto.

Casi todos se habían ido del salón, así que Gaara tomó asiento frente a Hinata y procedió a hablar.

—Me enteré de que a Matsuri la invitaron a ser vocalista de una banda recién formada para el club de música —empezó a hablar, sorprendiendo un poco a la Hyûga, ya que ella planeaba tocar ese tema con su amiga en el almuerzo—. Sé que vas a trabajar con ella, pero me preguntaba si quisieras unirte a mí y a los chicos, me gustaría que Matsuri acepte la oferta y cante con ellos.

—Me sorprende tu propuesta, Gaara-san —contestó la cantante, mirándolo con evidente curiosidad—. De hecho, Kiba-kun me pidió lo mismo, que convenza a Matsuri-chan de ser su vocalista.

El pelirrojo no dijo nada, solamente dejó que ella siguiera hablando.

—Yo no tengo problema en aceptar —prosiguió Hinata—. Pero dime, ¿por qué te importa tanto?

Esta vez, la ojiperla pudo ver con gran asombro cómo las mejillas del imperturbable Gaara comenzaban a ponerse ligeramente rojas, él no esperaba revelar nada comprometedor ante Hinata, pero, a decir verdad, sentía que podía confiar en ella acerca de esto.

—En realidad… —soltó un suspiro—. No puedes decirle esto a nadie, pero… estoy saliendo con Matsuri —confesó, aunque Hinata no se inmutó para nada—. ¿No te sorprende? ¿Ella ya te dijo?

La chica solamente sonrió, negando con la cabeza.

—No, pero desde el inicio sabía que se gustaban —respondió con normalidad, cosa que Gaara no se esperaba oír, no sabía que sus sentimientos por Matsuri eran tan obvios—. Gaara-san, me alegro mucho por ustedes, y claro que lo mantendré en secreto, sé muy bien los problemas que esto les podría traer, sobre todo a ti y a la banda, aunque me ofende un poco que ella no me contara —añadió, frunciendo ligeramente sus labios.

Gaara dejó salir un corto suspiro —No te enfades con ella, yo le pedí que guardara silencio —explicó—. Aunque creo que está bien decirte, me siento más seguro de ese modo, ya sabes, en caso de que cualquier cosa pudiera pasar.

—¿Puedo preguntarte algo?

El chico asintió con la cabeza, intrigado ante la curiosidad de la ojiperla.

—¿Por qué quieres que Matsuri-chan cante con los chicos? ¿Por qué no le pediste que cante contigo en lugar de pedírmelo a mí?

Antes de que Gaara contestara, una muy leve sonrisa se le formó en los labios, rememorando las veces que él y Matsuri habían cantado juntos. Por supuesto que le encantaría repetirlo, una mil veces quería escuchar su voz junto a la de ella, pero la sola idea le abrumaba, lo que sentía por ella lo estaba desbordando.

—Creo que Matsuri es una chica demasiado talentosa —respondió, manteniendo su mirada aguamarina sobre la mesa de Hinata—. Tiene una voz hermosa y su amor por la música es igual de fuerte que el mío, pero ella tiene miedo de mostrarse ante la gente y creo que esto podría ayudarla, me encantaría verla brillar, verla sonreír mientras ama lo que hace —hizo una ligera pausa, mirándose las manos que descansaban sobre sus piernas—. Y si no la invito a unirse a mí, es porque creo que todos se darían cuenta de lo mucho que me gusta, estoy seguro de que me vería como un idiota cantando a su lado.

Hinata estaba realmente sorprendida por sus palabras, no esperaba que Gaara fuese un chico tan sensible respecto a sus sentimientos por su amiga, aunque parecía tan frío e indiferente al mundo, él era una persona apasionada y entregada a hacer lo que amaba y disfrutaba, ella tendría que haberlo deducido por la felicidad que él transmitía cuando estaba sobre el escenario.

—Realmente la quieres mucho, eso me alivia —dijo la idol, se sentía enternecida por la relación que llevaban esos dos, deseaba poder ser así algún día con la persona que a ella le gustaba—. Me hace muy feliz saber que ustedes dos piensan de ese modo, el apoyarse y ayudarse a crecer mutuamente es importante para una pareja —su sonrisa amable y dulce no se hizo esperar—. Cuentas con todo mi apoyo, Gaara-san, me uniré a ustedes y convenceré a Matsuri-chan para que vaya con los chicos.

El pelirrojo asintió con la cabeza.

—Gracias, Hinata —contestó con amabilidad, se sentía un poco menos presionado ahora que había confesado lo que sentía, algo que ni siquiera a Naruto o a su hermana le había dicho—. Y no tienes que ser tan formal conmigo, somos compañeros y, si no te molesta, podemos ser amigos.

—Eso me encantaría —Hinata no dudó en sonreír ampliamente, le hacía feliz la idea de hacer nuevos amigos, más si se trataba de alguien como Gaara, una persona buena y honesta.

• - _ -•*• - _

Naruto y Sakura estaban sentados juntos en una banca del patio de la escuela, ambos miraban al suelo, sin decir nada.

—Sakura-chan… —la llamó el rubio, sin atreverse a mirarla—. Me gustaría preguntarte algo —dijo un poco nervioso, pues tenía miedo de que las cosas fueran a salir mal, que Sakura pudiera enojarse con él, no quería ni imaginarlo.

—Dime —contestó la peli rosa.

Naruto tragó saliva.

—¿Qué sientes realmente por mí, Sakura-chan? Quiero que seas sincera.

Ella se sorprendió un poco, a decir verdad, ella quería muchísimo a Naruto, realmente lo adoraba, pero no del modo en que se quiere a una pareja, jamás iba a ser de ese modo.

—Te quiero mucho, Naruto —dijo con la voz temblorosa, porque temía lastimarlo con sus siguientes palabras—. Pero… realmente te veo como un amigo.

Él no se sorprendió ni se inmutó, ni siquiera se llegó a sentir mal, porque esto era algo que siempre había sabido, que siempre tuvo muy presente.

—Yo me siento igual, Sakura-chan —cuando dijo eso, la Haruno lo miró con sorpresa, ella pensaba que Naruto se molestaría si le decía la verdad, estaba preparada para recibir su desprecio, quizá estaba siendo demasiado arrogante—. Honestamente, siempre me has gustado mucho, pero creo que llegó un punto en donde mi gusto se volvió más una obsesión, un deseo de ganarle a Sasuke, porque sé que el que te gusta es Sasuke.

Sakura solamente se sonrojó y asintió con la cabeza, dejando que Naruto continuará hablando.

—Sé que debes pensar que sólo soy un idiota, pero me hizo muy feliz que aceptaras ser mi novia, a pesar de que no hayas olvidado a Sasuke.

—Naruto… —ella por fin lo miró, mostrándole una sonrisa—. Seguirás siendo mi amigo, ¿verdad? —de un momento a otro, tuvo muchas ganas de llorar y no pudo retener las lágrimas que escapaban de sus ojos.

El rubio le secó las lágrimas con ambos dedos pulgares —¡Por supuesto! —exclamó, para luego abrazarla con fuerza—. Aunque no seas mi novia, yo siempre voy a ser tu amigo, Sakura-chan, así que no llores, por favor.

A pesar de que él le dijo que no llorara, todo lo que hizo ella fue llorar más fuerte, ya que se sentía muy culpable, porque Naruto era un chico maravilloso y ella todavía seguía pensando en Sasuke, aún más después de ese beso.

—Sakura-chan…

Sakura apretó un poco más el abrazo, a pesar de todo, estar así con Naruto era reconfortante.

—Gracias, Naruto —dijo entonces, separándose un poco de él y secándose las nuevas lágrimas con el dorso de su mano.

—¿Por qué me agradeces? —preguntó el confundido rubio, aunque daba las gracias de que todo haya salido bien, parecía que ninguno de los dos estaba comprometido del todo con esta relación.

—Porque, aunque haya sido por poco tiempo, me hiciste sentir querida y fui muy feliz —la peli rosa mostró una enorme sonrisa, que contrastaba con las pocas lágrimas que todavía enmarcaban sus ojos cerrados.

El chico la miró con bastante asombro, para luego también sonreír, asintiendo con la cabeza.

—Yo siempre te voy a querer, Sakura-chan —aseguró.

Ahora los dos se sentían aliviados de haber regresado a ser lo que siempre debieron; simplemente amigos.

• - _ -•*• - _

—Test de personalidad, nunca me han gustado mucho —dijo Temari, al tiempo que terminaba de ordenar los test que tocaba repartir a toda la escuela, como parte del programa de orientación.

El psicólogo de la escuela ingresó a la sala, notando que su joven asistente ya estaba por terminar su tarea más importante del día.

—Señorita Temari, cuando termines, ¿podrías ir a sacar unas copias? Luego necesito que me acompañes a entrevistar a un par de estudiantes.

—Sí, Morino-sensei —la rubia asintió con la cabeza y acomodó los últimos test, luego se levantó y tomó los documentos que debía fotocopiar, tendría que ir hasta el otro lado de la escuela, donde estaba la biblioteca.

Caminó hacia su destino y le pidió a la encargada que sacara las copias deseadas, como iba a tardar un poco, decidió internarse entre los enormes estantes llenos de libros. Miraba los títulos, la mayoría eran textos de estudio, pero también había lecturas interesantes. Cuando estaba por tomar uno de los libros, su pie tropezó contra algo, así que bajó la mirada para ver lo que había golpeado, parpadeó sorprendida al darse cuenta de que había un estudiante durmiendo en el piso, con la mitad del cuerpo apoyada contra el estante.

—¿Shikamaru? —lo llamó, pensando que tal vez se había desmayado, se agachó a su lado y lo movió un poco, él enseguida abrió los ojos—. ¿Qué haces aquí dormido? —cuestionó.

El Nara seguía somnoliento, soltó un hondo bostezo y se desperezó un poco.

—Sólo aprovechaba el receso largo para dormir —respondió, observando fijamente los hermosos ojos de la asistente del orientador, no recordaba haberla tenido tan cerca antes y, el modo en que él la veía, la puso a ella un poco nerviosa.

—No deberías dormir en la biblioteca, en medio del pasillo, ¿estás loco? —lo regañó Temari, pero manteniendo bajo el volumen de su voz—. Mejor ve a la enfermería.

Shikamaru asintió con la cabeza, volviendo a bostezar. Los dos se pusieron de pie y ella se fijó por primera vez en lo alto que era ese chico, para ser sólo un estudiante, no estaba nada mal.

¿En qué idioteces pienso? —ella rápidamente desvió la mirada, se sentía nerviosa, sin siquiera saber por qué.

—Te veo luego —dijo Shikamaru, haciendo un gesto de mano y alejándose lentamente, se notaba que hasta caminar le daba pereza, pero se volteó a ver a Temari y le sonrió levemente, ella se sintió abrumada por un instante.

No entendía qué le pasaba últimamente con ese niño.

• - _ -•*• - _

El resto del periodo de clases pasó más rápido de lo que muchos creían, cuando el timbre sonó, la mayoría de los estudiantes salieron presurosos, pero Hinata se quedó sentada, ya que estaba revisando algunos comentarios en una nota periodística que había salido sobre el concierto del día anterior. Hablaban sobre el desempeño de todas las bandas, pero destacaban el suyo y el de Strikes, como siempre, aunque también habían hecho una mención a los chicos.

"Para ser una banda nueva, he de decir que su participación fue brillante, esos chicos saben cómo dominar un escenario, les augurio un grandioso futuro."

Más adelante, la nota también hablaba sobre su canción con la banda, mencionando que Hinata y "el vocalista" lucían tan bien juntos, que podrían hasta ser pareja. Eso sorprendió un poco a la ojiperla, que, leyendo los comentarios, encontró que mucha gente estaba de acuerdo con esa línea en particular.

SilverMoon65 comenta:

"Serían una excelente pareja."

MissPanda comenta:

"Deberían salir juntos, yo los apoyo."

SimpDeHinata comenta:

"Odiaría que cualquier hombre en el mundo toque a mi dulce ángel, pero ese chico tiene estilo, lo apruebo."

CrazyLover17 comenta:

"Olvídenlo, ¿cómo se llama ese chico? Yo lo quiero para mí, ¿saben si ya han debutado o tienen algún vídeo clip? Creo que estoy enamorada."

NoSoyUnBot22 comenta:

"Ok, pero todos hablan del pelirrojo y nadie menciona al rubio papasito que tocaba la guitarra, si nadie lo quiere, yo lo aparto."

El último comentario hizo que Hinata frunciera el ceño, ahora que lo pensaba, si los chicos lanzaban su música, ¿tendría que leer constantemente cosas de ese tipo? No imaginaba lo horrible que iba a ser que Naruto estuviera rodeado de fanáticas deseosas por tenerlo para ellas.

Cuando se dio cuenta, estaba sola en el salón, ya todos se habían ido y su teléfono empezó a sonar, evidentemente, se trataba de su primo, que debía estarla esperando afuera.

—Neji nii-san, ya voy —dijo al celular, colgando enseguida para ponerse a guardar sus cosas en su bolso, por estar leyendo comentarios, se le hizo tarde sin darse cuenta.

Naruto corría hacia el salón, se le había olvidado la uñeta de su guitarra, aquella que le regaló su padre y que le perteneció a su mamá. No podía perderla, era un objeto demasiado valioso, pero estaba seguro de que la había dejado sobre la mesa, porque estuvo jugando con ella un rato. Atravesó como un rayo la puerta de entrada, justo cuando Hinata iba a salir, así que la pasó a llevar y la arrojó al suelo sin querer.

—¡Hinata! —exclamó exaltado, viendo a la chica quejarse de dolor por el golpe que se había dado—. Dios, ¿estás bien? No sabía que estabas aquí —se acuchilló frente a ella, agitando nerviosamente sus manos—. Lo siento mucho, no fue mi intención herirte.

La cantante lo miró y le sonrió, negando con la cabeza.

—No pasa nada, Naruto-kun, estoy bien.

Apenas fue testigo de aquella hermosa sonrisa, el corazón de Naruto dejó de latir por un segundo, sus mejillas se tiñeron se rojo y se levantó como un resorte del suelo, extendiéndole su mano a Hinata.

—Igualmente lo siento, t-te ayudo —dijo con nerviosismo.

Hinata tomó la mano de Naruto para poder ponerse de pie, pero cuando sus pieles se rozaron, ambos podían jurar que una sensación eléctrica recorrió sus cuerpos. Ella se levantó y el rubio enseguida la soltó, poniéndose a recoger sus cosas. Levantó su bolso y algunos cuadernos y libros, los cuales Hinata volvió a guardar, pero un papel doblado se cayó de uno de ellos. El Uzumaki se agachó para recogerlo, mirándolo con curiosidad.

—¿Qué es esto, Hinata?

—Oh, eso… —la chica recibió el papel y lo desdobló, mostrándole a Naruto lo que contenía—. Es la canción que me diste, Naruto-kun, la estuve practicando porque quiero presentársela a Kurenai-sensei y a mi padre para incluirla en mi siguiente producción —mientras hablaba, sus mejillas iban tiñéndose de color carmesí—. Claro, si a ti no te molesta, tú la escribiste después de todo.

Naruto estaba gratamente sorprendido, no esperaba que su canción le gustara tanto a Hinata como para querer lanzarla, eso lo hacía muy feliz.

—¡Claro que no me molesta! —respondió eufórico—. La canción es tuya, yo te la di, pero me alegra mucho que quieras producirla, será maravillosa con tu dulce y hermosa voz.

Ella no cabía en su alegría por aquellos cumplidos, tenía tantas ganas de abrazarlo, pero sabía que no podía, que estaba mal, que tenía que contenerse; sin embargo, su corazón se apretó con fuerza cuando, sorpresivamente, fue Naruto mismo quien la abrazó.

—Gracias, Hinata —dijo él, casi susurrándole al oído—. Sin ti, nada de lo que estoy viviendo sería posible.

La idol no sabía muy bien qué responder, así que simplemente optó por ajustar más el abrazo, porque le gustaba estar así con él, porque su corazón no dejaba de bombear como si fuese a explotar, tanto era lo que Naruto causaba en ella, que ya ni siquiera pensaba en los miles de obstáculos que había entre ellos.

—Gracias por aparecer en mi vida, Naruto-kun… —la ojiperla alzó la mirada y se encontró con que los ojos azules del rubio la miraban fijamente; era cierto que el modo en que ambos se conocieron no había sido el mejor; sin embargo, todo era diferente ahora, ambos estaban felices de haber topado sus caminos.

—Hinata… —Naruto acarició la mejilla de la Hyûga con su mano izquierda, acortando lentamente la distancia entre ellos, ahora ya no estaba saliendo con Sakura, no tenía razón para sentirse culpable o frenarse, y tampoco podía hacerlo, ya no resistía actuar como si nada frente a ella.

Acomodó un mechón detrás de la oreja de la chica y se acercó más a ella, estaba a punto de rozar sus labios, pero se detuvo a escasos centímetros, ¿qué pasaba si Hinata no quería esto? Ella era una estrella y él apenas un cometa, no tendría que ser tan pretencioso al intentar besarla, no, esto estaba mal de su parte, así que intentó separarse, pero la chica lo agarró con firmeza por el cuello de la camisa, impidiendo que se apartara.

—Por favor, Naruto-kun… —rogó en un hilo de voz—. No te alejes de mí, no de nuevo…

Esas palabras, dichas como un ruego directo hacia su tonto corazón, hicieron que Naruto no pudiera resistirse y, sin pensar ya en nada más, solamente la besó. Los labios de Hinata eran suaves y dulces, cálidos, perfectos, lo recibieron sin miedo alguno, moviéndose al mismo compás, como si hubiesen sido diseñados para él. La ansiedad que ambos experimentaban los obligó a intensificar ese roce delicado y pronto, Naruto invadió la boca de Hinata con su lengua, ignorando que ese era su primer beso y que ella era completamente inexperta, aunque eso no la detuvo a la hora de corresponder ese beso tan anhelado por parte de ambos.

Por fin estaba ocurriendo aquello que tanto desearon.

• - _ -•*• - _

Ya era bastante tarde y Matsuri estaba viajando en un taxi junto a su madre, ambas iban vestidas de modo bastante formal, a la menor no le gustaba mucho el vestido blanco que llevaba, aunque su madre insistía en que lucía hermosa. Matsuri había estado notando que, mientras más avanzaban, más se adentraban a la zona "lujosa" de la ciudad, en donde estaban las casas de la gente rica, había estado por ahí cuando visitó a Hinata.

¿El novio de mamá tiene tanto dinero? —pensó intrigada, aunque realmente no le importaba mucho, sólo quería terminar con esto rápidamente, no le emocionaba ni un poco conocer a ese hombre.

Su celular sonó de pronto, así que lo sacó del pequeño bolso que traía para ver de qué se trataba, sonrió cuando notó que era un mensaje de su novio.

"¿Ya estás yendo hacia tu aburrida cena? Te extraño."

Ella rápidamente se dispuso a contestar, últimamente ella y Gaara hablaban mucho por mensaje, ya que no podían andar por ahí libremente, ese era su modo de mantenerse en contacto.

"Sí, estoy de camino, no quiero ir, pero no tengo opción. También te extraño."

Adornó el mensaje con una carita llorona y siguió hablando con él, justo hasta antes de que el taxi se detuviera frente a una casa enorme, no era una mansión, pero era muy lujosa, así que ella no pudo evitar sorprenderse, era la más grande de toda la zona.

—¿Aquí vive tu novio, mamá? —preguntó, bajándose del auto, en lo que su madre se ocupaba de pagarle al taxista.

—Sí, aunque es la primera vez que vengo —explicó Ayako, mostrándole una sonrisa a su hija—. Él es un hombre muy reservado y ninguno de los dos quiso perturbar a sus hijos, por lo que nuestras citas siempre fueron afuera.

Matsuri no dijo nada, no es como si tuviera muchas ganas de escuchar sobre las citas de su madre con ese señor, no lo conocía todavía, pero siempre le había tenido mala voluntad por acaparar todo el tiempo de su mamá. Las dos se acercaron a la enorme reja de la entrada, el taxi ya se había ido, así que Ayako tocó el timbre.

¿Sí? —se oyó una voz femenina, seguramente era alguna empleada o la hija del señor de la casa.

—Busco al señor Rasa, soy su prometida —dijo la madre de Matsuri, sonrojándose levemente ante sus propias palabras, no estaba acostumbrada a revelar su relación con su jefe.

La reja se abrió de un momento a otro, asustando un poco a Matsuri.

Adelante.

Las dos entraron por el jardín delantero, no era tan grande, pero era muy bonito, Matsuri notó que había algunos cactus en una parte del jardín, le parecían muy bonitos, aunque no tenían flores debido al clima y la estación.

Cuando ya estaban junto a la puerta, vieron que ésta se abrió, dejando ver al imponente hombre, era alto, de cabello castaño, con una expresión de pocos amigos, pero ésta cambió apenas vio a Ayako, cosa que sorprendió a la joven, quizá el novio de su mamá fuese un hombre duro y estricto, pero lo importante era que la tratara bien, ¿no?

—Pasen, por favor —Rasa les hizo un gesto de bienvenida, permitiendo que entraran a su casa—. Entonces, tú has de ser Matsuri, ¿no?

La castaña solamente asintió con la cabeza, todavía un poco abrumada.

—Mi hija es algo tímida, pero dale tiempo —explicó su madre, entonces Matsuri vio a ese hombre sonreír suavemente.

—Pasen a la sala, llamaré a mis hijos —indicó.

Matsuri se sentía muy incómoda, a pesar de lo que le había dicho a su mamá, de querer verla feliz, no podía evitarlo, estaba tan habituada a que sólo fueran las dos, que esto se le hacía muy difícil. Ambas se sentaron en el sofá de la sala, era muy grande y cómodo.

—Matsuri, intenta sonreír un poco —recomendó su madre, a lo que ella solamente asintió con la cabeza.

De pronto, oyeron el sonido de pasos que bajaban las escaleras, para luego acercarse hacia la sala, en donde ellas estaban. Matsuri y su mamá se pusieron de pie para recibir a los hijos de Rasa y, justo en ese momento, el corazón de Matsuri se detuvo.

—Ellos tres son mis hijos —dijo Rasa, señalando a los jóvenes que había venido con él—. Temari, Kankuro y Gaara.

Gaara también se había quedado sin aliento, no podía creer lo que sus ojos estaban viendo, ¿qué demonios estaba haciendo Matsuri ahí?

—Ella es mi prometida, Ayako —siguió hablando su padre, pasando a señalar a la menor, que parecía querer desmayarse—. Y ella es su hija, Matsuri —añadió—. De ahora en adelante, véanla como su nueva hermana.

Ni Gaara ni Matsuri sabían qué decir, sólo podían mirarse casi con terror, aunque nadie se daba cuenta de ello, solamente Temari lo notó, pues ella sabía bien que su hermano y esa chica tenían algo.

Esto tenía que ser una pesadilla.

Continuará…