Capítulo 11
Sasuke había perdido el conocimiento. Entró en pánico, no sabía cómo debía de proceder ante una situación como esta. Sin pensarlo dos veces le marcó a Sakura, pero esta no respondió, así que intentó con la madre de ella, que bueno que no era un exnovio rencoroso que borrara todo relacionado con la existencia de su exnovia.
La que alguna vez pudo haber sido su suegra, le respondió de mala gana, pero no le importó, rápido le explicó la situación y esta le indicó que enseguida le mandaría una ambulancia.
Quedó sorprendido con la rapidez con que los paramédicos llegaron. Dejó que hicieran su trabajo y cuando le preguntaron si él los acompañaría, sólo asintió y subió a la ambulancia.
Mientras iban camino al hospital no le quitó la mirada de encima a Sasuke y fue cuando vino la culpa, si tan sólo hubiera llegado un poco antes probablemente esto no hubiera sucedido, ya fuera que su padre se hubiera contenido con los golpes o que él hubiera intervenido. Lo peor de todo es que estaba seguro que todo estaba relacionado con ese maldito examen. Sin darse cuenta estaba apretando sus puños con fuerza sin saber con quién estaba molesto si con el mismo o con el padre de Sasuke.
-Dime ¿tú hiciste eso?
Bufó molestó-siempre tuvo un pésimo concepto de mí.
La mujer que estaba a un lado de él lo miró con escepticismo-tienes facha de vago- le dijo sin rodeos. Se trataba de la madre de Sakura, para ella un vago, era cualquier persona que no tuviera un coeficiente intelectual arriba de cien, por más millonaria que fuera la persona, o por más amable o gentil, no valía nada si no tenía intelecto.
-Hace poco tiempo Madara Uchiha me hizo una propuesta para que Sakura fuera la prometida del chico que trajiste hoy.
La madre de Sakura disfrutaba demasiado echarle en cara que jamás se quedaría con su hija, cuando llegaban a toparse mientras salía con Sakura, siempre le hacía la mención de que le habían hecho alguna propuesta de matrimonio para su hija. Al principio creía que eran puras mentiras pero cuando le preguntó a Sakura está en vez de negarlo sólo decidió cambiar de tema. Que vueltas daba la vida, al final el que acabo con un compromiso arreglado fue él.
-Abuela- así tendía a decirle cuando lo sacaba de quicio- Sakura y yo ya no tenemos futuro, ¿Por qué sigue molestando se en recalcarme esas cosas?
-Costumbre y para que ya nos busques a mi hija.
-Descuide no lo he hecho- sintió que mentía, acaba de ver a Sakura en el centro comercial ese mismo día.
-Si claro, por eso ha ignorado mis llamadas toda la tarde.
Abrió los ojos como platos -¿De qué está hablando?
-Cuando mi hija tenía algún problema contigo, o cuando se enteró de tu compromiso, dejo de hablarme por días. Además, su actual novio- se esforzó en decirlo con orgullo- hace sus residencias aquí, le pregunté si algo había pasado con mi hija y sólo me dijo que se ha la encontrado con un viejo amigo en el centro comercial.
Un destello de esperanza se podía ver en sus ojos, tras escuchas aquellas palabras – Sakura aún podía tener sentimientos por él, no todo estaba perdido. Tsunade pareció notarlo pues lo miraba con cierto desprecio y estaba preparándose para lanzar otro comentario.
-Aunque no existiera tu compromiso, jamás se quedarían con un rufián como tú, que se junta con los Uchiha.
-¿Qué tienen de malo los Uchiha?- preguntó con curiosidad y olvidando el asunto de Sakura.
-Son agresivos, manipuladores y egoístas.
No tuvo palabras para contrariarla, esa descripción le quedaba como anillo al dedo a Sasuke, aunque como había dicho Karin, de pronto Sasuke decidía mostrar un lado bueno de su ser.
-Por primera vez estamos de acuerdo en algo.
Tsunade lo miró extrañando y Naruto quiso imaginar que estaba recapacitando sobre sus pensamientos hacia él y que en poco tiempo le diría que se había equivocado y que le ayudaría a encontrar la manera para que él y Sakura se quedarán juntos. La imaginación era tan bonita, pensó.
-¿Me dirá como se encuentra Sasuke o llamará a su padre?
-Tu lo trajiste tú te haces cargo, claro que la cuenta se la enviaré a su padre. Descuida sólo tenía contusiones y el hombro dislocado, seguro perdió el conocimiento por el dolor.
Así de peculiar era la madre de Sakura, la mayor parte del tiempo lo trataba como si no tuviera valor alguno y después le daba obsequios o le hablaba como si realmente se preocupara por él. Los adultos tenían muchos secretos.
El diagnóstico de Sasuke fue el que le había dicho la señora Senku, cuando pasó a verlo, ya tenía el brazo inmovilizado con un cabestrillo. Estaba comiendo, así que apenas y alzó la mirada para verlo cuando ingreso al cuarto. Lo cierto es que ninguno de los dos sabía que decir, era evidente que ambos se sentían muy incómodos. Eran compañeros de cuarto y a pesar de haber escuchado situaciones íntimas uno del otro, porque en alguna ocasión Sasuke lo había escuchado viendo porno, no es que fueran los mejores amigos.
-No debiste preocuparte, mi padre seguro envío a un médico.
-¿Y como iba yo a saber eso?
Sasuke le sonrió y no lo podía creer, porque no eran aquellas sonrisas de maldad o de burla que había visto antes en el, era una genuina, seguramente estaba apenado.
-Perdón por volverme loco y destruir tus cosas- miró hacía el suelo mientras decía eso y después a Sasuke. Quién de nuevo tenía una expresión de indiferencia en el rostro.
-Ya que mis cosas fueron las dañadas al menos podría saber la razón del por qué- y ahí estaba de nuevo esa sonrisa malévola. Qué poco le había durado el gusto.
-¿Por qué alguien como tú tiene interés en mi?
La pregunta debía haber desconcertado a Sasuke, quien había dejado caer su cuchara al suelo. Hizo un intento por levantarse, pero el se apresuró para recogerlo y dárselo en la mano.
Se encogió de hombros- es divertido saber de tus problemas.
No supo porque, pero no le convencía la respuesta de Sasuke, podría haberlo molestado exigiéndole la verdad pero sabía que solo acabaría con Sasuke enojado y el también. Así que por esta vez lo dejó pasar.
-Vi a Sakura con su novio, me volvió loco.
Sasuke sólo asintió -¿Quieres mi gelatina?, detesto los postres.
-Eres tan raro- dijo tomando el postre de Sasuke, quien jamás dejaba de causarle intriga, quería saber que es lo que pasaba por su cabeza. Tomó valentía de dónde pudo y por fin mencionó lo que tanto deseaba-¿Por qué cambiaste nuestros exámenes?, ¿Fue por eso que acabaste así cierto?
Sasuke dejo sus cubiertos y tomó un poco de agua – descuida, mi padre hará que me hagan otro examen, lo hice sólo para divertirme.
-¿Por qué te empeñas tanto en mentir?
-No miento.
-Claro que si. Muestras una cara al mundo, pero escondes la verdadera.
Sasuke soltó una carcajada- todo mundo hace eso Naruto.
-Sabes a lo que me refiero-le dijo claramente molesto- es como si tú te esforzaras en mostrar algo que no eres.
Sasuke volvió a sonreír, no supo interpretarla, si era una burla hacia él o una sonrisa que denotaba que Sasuke se sentía relajado. No supo porque pero también sonrío y fue hasta ese momento que pudo sentirse en paz por unos breves minutos.
-Podrás reírte lo que quieras, pero por ahora estoy a cargo de ti-le dijo con prepotencia.
La expresión de Sasuke cambió de inmediato, como si le acaba de caer un balde de agua fría. Era más que claro que entendía el porqué de las sus palabras.
-Mañana vendré a verte y recuerda que sólo conmigo pueden darte de alta-dijo antes de salir y dejar a Sasuke con la boca entreabierta.
Cuando volvió al departamento, se recostó en su cama, necesitaba dormir eran cerca de la una de la tarde y no había dormido, pero nunca se dio cuenta de que durmió con una sonrisa en el rostro.
Pasaron dos días para que dieran de alta a Sasuke, hubiera pensado que su padre se aparecería por ahí, pero no, ni rastros de él, eso lo tuvo furioso durante todo ese tiempo. Se imaginó en varias ocasiones llamado al padre de Sasuke y diciéndole lo estúpido que era y como se atrevía a dejar a su hijo de esa forma y ni siquiera preguntar cuál era su estado.
Muchas veces estuvo a punto de pedirle a su padre el número de Madara Uchiha, pero cada vez que estaba por darle enviar al mensaje se arrepentía, maldita sea, de nuevo estaba atado, ese hombre pagaba su matrícula y aunque durante el día había pensado varias veces en pensar que le daba igual y que al diablo su carrera, inmediatamente venía la culpa a él, si tomaba esa decisión seguro su padre se vendría abajo.
Mientras caminaba de un lado para otro luchando con sus pensamientos, recibió una llamada, cuando vio que se trataba de Sasuke.
-Oye usuratonkachi, puedes venir por mí-al inicio había sonado normal, pero las últimas palabras, parecía que le habían costado decirlas.
-¿Cómo me dijiste?
-Ya lo oíste. Ven por mí, ¡ahora!
Sasuke colgó, dejando a Naruto con ganas de decirle que se fuera al diablo. Tomó sus llaves, pero cuando estaba a punto de salir, recordó que lo mejor era que le llevará ropa, ya vería como pero algún día se lo recalcaría, aunque por ahora, él le debía mucho a Sasuke y aún se sentía apenado por lo de la pintura, aunque podría ser que no tuviera significado alguno y sólo hubiera sido una mentira de su prima para quedar bien con Sasuke y calmarlo al mismo tiempo.
Cuando entró al cuarto de él, se dio cuenta que tendría que buscar para encontrar la ropa, lo cual sabía que haría muy felizmente. Mientras esculcaba en los cajones en busca de la ropa interior, primero se encontró con una tira de condones, lo cual pues era normal, pero lo divertido fue cuando encontró unas esposas, un lubricante y dos vibradores, Sasuke era todo un loquillo.
De pronto sintió que su celular vibraba, lo sacó para ver de quien era el mensaje, se impactó al ver que ya se había retrasado casi cuarenta minutos sólo por andar de fisgón. Sasuke lo mataría, estaba seguro y más porque ya le había enviado como cinco mensajes.
Sasuke salió caminando y en general se veía bien, salvo porque aún llevaba el brazo inmovilizado, según le dijeron lo tendría que usar por unas semanas más, además de tener que tomar algunos analgésicos para el dolor de los golpes.
Subieron al auto, sin decir alguna palabra, y así estuvieron los primero minutos, hasta que decidió que rompería la tensión con la información que poseía.
-¿Dime, con quien usas tus juguetitos?, ¿con mi prima o con Kakashi?-le lanzó una mirada con la que le estaba diciendo que era un pervertido.
-Te lo dejo a tu imaginación. Al menos yo me divierto más que tú.
Maldito Sasuke siempre acaba por salirse con la suya, ni siquiera cuando había encontrado algo avergonzó de él, lograba darle la vuelta.
Ya en el apartamento, Sasuke le agradeció sin mirarlo a los ojos y le dijo que descansaría un rato. No dijo nada y fue hacía su cuarto, además de todo, tenía que empacar para las vacaciones navideñas que pasaría con la familia de Hinata, para su desgracia.
De pronto escuchó que la puerta se abrió, primero pensó que se trataría de Kakashi, pero su parte curiosa no lo dejó en paz y salió a echar un vistazo. Era el padre de Sasuke, quien volvía al lugar del crimen como si nada hubiera pasado. Escuchó como entró al cuarto de Sasuke sin tocar y como este le respondía con un ¿Qué quieres?
Sin pensarlo dos veces, caminó hacía el cuarto, escuchando en el proceso el intercambio de palabras entre Sasuke y su padre.
-Conseguí que te repitan el examen-le decía Madara a su hijo.
-¡Felicidades!-le contestó Sasuke con ironía-seguro esta vez lo pasaré.
-Debes de pasarlo, igual Kakashi revisará contigo mañana tus errores, te presentarás en dos días a hacerlo de nuevo.
-Vete al diablo.
Madara se preparó para soltarle lo que parecía una cachetada a Sasuke, pero ninguno de los Uchiha se dio cuenta del momento en que Naruto se había interpuesto entre ellos y detenido el golpe.
El propio Naruto estaba tan sorprendido como ellos dos, había actuado por impulso. De hecho se estaba llamado idiota, pero no era posible que en estado que estaba Sasuke su padre aún pensará en darle otra tunda.
-¡¿Qué mierda le sucede?!-gritó y le soltó una puñetazo en la cara.
Sasuke que estaba detrás de él, se quedó boquiabierto, pero reaccionó rápido y se puso entre Naruto y su padre, estirando su brazo bueno hacia Naruto, que de nada sirvió pues este lo aventó e hizo que cayera sobre su cama, pudiendo ver como su padre se limpiaba la comisura del labio que el golpe de Naruto había lastimado.
-Tienes agallas chico-dijo Madara, que para sorpresa de Sasuke no se veía molesto. Hasta pareciera que lo veía como si estuviera orgulloso. Aunque ahora que lo pensaba, seguro su padre estaba pensando en cómo desaparecía la valentía de Naruto cuando viera que lo echaban de la universidad por falta de pago.
-¡Es un imbécil, su hijo apenas se está recuperando de la golpiza que le puso y ya viene a ponerle otra, y todo por una estúpida nota!
-No deberías meterte en asuntos ajenos, Naruto-lo amenazó Madara, de manera tan impotente, que Sasuke pensó que Naruto no sería capaz de sostenerle la mirada, pero este nunca la bajo.
-¿Qué debo hacer?, ¿ver cómo sigue golpeando a su hijo hasta matarlo?
Madara se acomodó la gabardina y dirigió su mirada a Sasuke- El miércoles, tu examen.
Salió del apartamento, Sasuke aún seguía en la cama y Naruto sentía como le temblaba su cuerpo entero. Sabía que acaba de meter la pata y que su futuro se acaba de ir al por la coladera, pero simplemente no podía permitir que Madara siguiera actuando de esa manera, alguien debía de ponerle un alto, aunque hubiera deseado no haber sido él. En sus fantasías todo pintaba mejor.
Sasuke se puso frente a él, al inicio no escuchó las palabras que le dijo, estaba en shock, fue hasta que Sasuke zarandeo su hombro izquierdo que pudo volver en sí.
-¡Eres un idiota!, ¿no sabes lo que has hecho?
-¡Lo sé, pero soy yo el que tuvo que ver como perdías el conocimiento, el que estuvo al borde del colapso por no saber cómo reaccionar! ¡Tengo todo el derecho de reclamar!
Sasuke lo miraba sorprendido y no era para menos, nunca había visto así a Naruto con una mezcla de desesperación e ira. Verlo así lo hizo pensar en lo egoísta que había sido, durante su estancia en el hospital solo había pensado en lo avergonzado que se sentía de que alguien además de Kakashi lo hubiera visto en ese estado, pero nunca en lo mal que se había sentido Naruto, en la desesperación que sintió en aquel momento.
-¡Nadie pidió tu ayuda!-maldita sea, esa no era la frase que debía de decir, pero estaba furioso, porque por su culpa Naruto ya no podría seguir estudiando, o tal vez sí, pero su padre tendría que pedirle más ayuda al padre de Hinata y eso solo ataría a ese idiota aún más a esa familia.
-¡Maldita sea Sasuke!-no se le ocurrió que más decirle, a pesar de que Sasuke le gritaba su rostro denotaba preocupación.
-¿Por qué tuviste que meterte?, ¿Cuántas veces te dije que no te metieras en lo que te importa?-le dijo desesperado y sin soltar el hombro del que lo tenía sujeto desde hace rato.
-Tú también me ayudaste.
-¿Lo dices por ese estúpido examen?, por dios Naruto, ¡lo hice porque me convenía, porque quería volver loco a mi padre!
-¿Y para qué?, ¿para qué te mate a golpes?
-No lo haría, estoy seguro de que envío a un doctor después de irse, pero no contó contigo. ¿ y si te sientes en deuda por el examen sólo olvídalo
-Si realmente eres tan egoísta, ¿por qué estás tan desesperado?, al final querías deshacerte de mí, ya con esto es probable que yo no vuelva a la escuela.
-¿A dónde quieres llegar?, ¿quieres escuchar cosas como que lo hice, porque te quiero como un amigo, y me preocupaba por ti?-dijo en tono de burla, esperando que con eso Naruto se fuera y lo dejará irse para poder arreglar la situación con su padre.
-No te haría mal ser honesto de vez en cuando.
-¿Qué intentas hacer, evangelizarme o algo por el estilo?, qué te diga, si Naruto tienes razón todo este tiempo he escondido mi verdadero yo, gracias por hacerme ver la luz.
-¡Deja de estar de ridículo!
-¡Ya me tiene harto tu tonto complejo de héroe!, de que te la pases a cada rato por cada rincón sufriendo, porque sacrificándote es la única manera de que ayudes a tu padre. Aunque realmente lo haces porque eres tan imbécil que no se te ocurre otra alternativa, más que cavar tú propia tumba.
-Ya que todo lo sabes, dime porque entonces decidí meterme entre tú y tu padre, según tú.
-¡Porque quieres hacerte el héroe de la historia, pero no te das cuenta que sólo me generaste un dolor de cabeza!
-Sasuke, de verdad, ya cállate.
Notó que Sasuke estaba separando los labios, listo para lanzar alguna otra frase que pudiera herirlo, no supo cómo su mente lo llevó a tomar aquella decisión, pero al parecer a su estúpida mente, lo único que se le ocurrió hacer para que Sasuke ya no dijera ni una palabra más, fue besarlo.
Lo cierto es que por su mente paso el detenerse y terminar el acto, pero su estúpido ser decidió no hacerlo y continuar con el beso, que para ese momento era correspondido. Ambos se habían dejado llevar, Sasuke tenía la palma de su mano en su nuca y él había colocado ambas manos en la espalda de Sasuke.
Se relajó. Sintió y disfrutó como los labios de Sasuke se movían sobre los suyos, como si fuera un reflejó, atrajo más el cuerpo de Sasuke hacía el suyo, mientras que Sasuke tomaba sus cabellos con fuerza, de no ser porque escuchó el quejido de Sasuke al oprimir su brazo lastimado, no hubiera tenido ese golpe de realidad, que los hizo separarse de un salto.
Se miraron fijamente por unos segundos, hasta que él tuvo el valor o más bien la cobardía, de salir del cuarto de Sasuke e ir directamente hacia la puerta y no volver al apartamento hasta pasada la medianoche.
Por fin ya dieron el paso esos dos, lo que significa que las cosas pueden complicarse para ambos.
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