Capítulo 18

Había quedado de verse con ella en el centro comercial. No fue sorpresa para él que al llegar ella ya lo estuviera esperando, viró los ojos hacia arriba conforme se iba acercando a ella, quería estar con Sasuke y no andar perdiendo el tiempo.

-Hola- saludó sin ánimo alguno, incluso con mal humor.

-Ho…la-

De nuevo ese maldito tartamudeo, le daba repelús de sólo pensar que al casarse tendría que escucharlo todo el tiempo, porque era más que obvio que nunca podría deshacerse de ello. Hinata se veía más apenada de lo normal, de seguro estaba consciente de lo que había hecho y que él ya estaba al tanto.

-¿Es…tas molesto?-preguntó con la mirada en el suelo.

Se sentó a su lado en la banca que estaba cerca, la invitó a hacer lo mismo antes de que comenzaran a conversar.

-¿Por qué lo hiciste? No tengo nada que ver con Sakura, así que no vuelvas a ponerla en una situación como esa.

-Pero…he visto las marcas-dijo haciendo un gran esfuerzo-y es obvi…o que no son mos…quitos.

-Hinata-él mismo se sorprendió de la seriedad con la que sonaba-en pocos meses nos casaremos-su desanimó era más que notorio, tanto que Hinata miró hacia otro lado para no verlo, y probablemente contener las lágrimas-¿de verdad tú estás de acuerdo?, yo sólo acepté para salvar la compañía de mi familia.

Hinata no respondió nada, así que volteó hacia ella y pudo notar que debía de estar llorando, su cabeza cabizbaja y sus sollozos la estaban delatando, tal vez en otro momento le hubiera dado un abrazo, pero aunque sintió que estaba a punto de hacerlo, se detuvo. Cómo decía Shikamaru, Hinata sentía algo por él, aunque no tenía idea de cómo, nunca habían cruzado palabra alguna antes de su compromiso, así que debía de ser sólo físico, porque ni siquiera en su intento patético de relación habían intercambiado alguna conversación que valiera la pena.

-¿Rompe…rás el compro…miso?-lo cuestionó Hinata entre sollozos.

-No puedo.

Ella continuó llorando, no supo que más podría hacer, para lo único que había ido era para aclarar la situación, aunque lo cierto es que no había logrado nada.

-Siento mucho no poder corresponder tus sentimientos, créeme que lo he intentado y no es porque seas mala chica, todo lo contrario.

-Pero no soy …ella-dijo apenas con un hilo de voz.

-No, no lo eres y como te dije, ella y yo ya no tenemos nada.

-¿Entonces quién es?-por fin lo miró por un momento, sus ojos estaban rojos y un poco hinchados, y sus mejillas mojadas por las lágrimas.

-¿De qué te serviría saber?, ¿Qué harías?

Ella no respondió nada, sólo se puso de pie y caminó hacia la salida de la plaza. Se sentía mal por dejarla ir en ese estado, porque ahora que lo pensaba aunque Hinata se enamorará de otra persona no habría nada que pudiera dar por terminado el compromiso.


Se sentaron en el comedor, uno frente del otro, casi diez años de no ver a su hermano y ahora lo tenía a escasos metro de él. Esperaba que Naruto se tardase todo el día, pues lo que menos quería es que después lo estuviera de curioso preguntándole cosas acerca de la visita de Itachi.

-¿A qué viniste?-preguntó con frialdad, algo que claramente contrastaba con su actitud anterior, en la que había abrazado a Itachi con fuerza, pero ese sólo había sido un momento de debilidad.

-Después de todo, tienes mucho de él.

Lo miró extrañado, al principio sin comprender a que se refería, hasta que al cabo de un segundo lo captó y sólo ocasionó que se molestará más, lo estaba comparando con su padre. Así que su respuesta fue una mueca de denotaba su desagrado.

Itachi le regaló una tierna sonrisa antes de comenzar a hablar, pero aún no sabía que pensar sobre él, se preguntaba si podría confiar, pero ¿cómo obtendría la respuesta a ello?, lo cierto es que nunca podría saberlo con certeza, así que tendría que tomar la decisión tarde o temprano.

-Sé qué piensas que mi madre y yo te abandonamos, pero no fue así.

No pudo evitar mostrar una mueca burlona ante el comentario de Itachi, ¿cómo se supone que se llama al hecho que ambos un día se fueron y lo dejaron solo con el loco de su padre?

-Sí prefieres nombrarlo de otra manera está bien, pero no cambiará lo que hicieron.

-Sasuke…-

-¿Viniste a decirme su pretexto, no?

-Lo siento, ¿tienes algo que atender? No considere eso cuando vine.

Se cruzó de brazos exasperado, pensaba que podría mantener la calma y sólo dedicarse a ser un buen oyente, pero la supuesta amabilidad y papel de víctima de su hermano estaban por sacarlo de quicio.

-Mi compañero de cuarto, puede llegar en cualquier momento, así que deberías de apresurarte.

-Ya veo, tal vez sea mejor que vuelva en otro momento.

-Descuida, tardará como una hora en volver, yo creo que eso es tiempo suficiente para que digas lo que tengas que decir.

-Bien. ¿Recuerdas que él era muy diferente cuando eras un niño y de pronto cambió radicalmente?

Asintió con la cabeza, quería que de una vez por todas alguien le dijera algo sobre lo que había ocasionado que su padre cambiara tanto y que se obsesionará con que le heredara la empresa.

-Bueno, fue porque el descubrió la infidelidad de nuestra madre.

Eso no lo esperaba, no lo venía venir, a pesar de que no abriera las cartas de su madre o que estuviera enojado con ella por haberlo abandonado, pensaba que todo se debía a que él no era suficientemente bueno como Itachi, además su madre era alguien amable, delicada, sumisa, no la creía capaz de hacer algo malo, al menos no por cuenta propia.

-Todo comenzó cuando el tío Fugaku falleció, tal vez en ese entonces no prestaste mucha atención, pero nuestra madre sufrió una severa depresión. Él-dijo refiriéndose a Madara- comenzó a tener sospechas, después de todo nuestra madre y nuestro tío tenían una relación que tuvieron que terminar cuando se concretó su matrimonio con él. Ahí comenzó su paranoia que no estaba errada, así que recurrió a una prueba de paternidad para saber si éramos hijos suyos.

Hubo un silencio después de que su hermano relatará la historia, como si esperara que el sólo llegará a la conclusión.

-¿Me estás diciendo que somos medios hermanos?-después de que le dieran aquellos antecedentes, todo era claro, eso es lo que había sucedido. Eso volvió loco a su padre, su hijo favorito nunca había sido suyo y era de su hermano, de quien si no mal recordaba envidiaba y que hasta la fecha muchos consideraban que no había quien pudiera reemplazarlo en la empresa, a excepción de Itachi, claro, ahora todo cobraba sentido. Su padre estaba tan obsesionado con que él se quedará a cargo para demostrar que tanto su tío como su linaje podían ser superados. No pudo evitar reírse con ironía.

-¿A qué has venido realmente? ¿Por qué decidiste arriesgarte en contarme esto, ahora?-antes de que su hermano pudiera responder, creyó saber la respuesta-Kakashi-dijo con firmeza y sabiendo que había confiado en la persona equivocada- pretendes ponerte de mi lado, seguramente sabes que estudió otra carrera a las espaldas de mi padre, así que pretendes pasarte como el buen hermano, ayudarme y así tu quedarte con la compañía, porque es lo que siempre has querido.

-¿Sabes que nuestro padre puso una orden de restricción para que ni mi madre ni yo pudiéramos acercarnos a ti?

-Lo sé, pero tú eres un genio, podías haber encontrado alguna manera, si de verdad la razón por la que estás aquí fuera por tu buen corazón y amor fraternal.

-Sasuke había muchas cosas en juego.

-¿Qué cambio ahora?

-Supe que estuviste internado.

-Desde hace dos años que Kakashi lo sabe, así que eso me hace suponer que tú también. ¿Decidiste esperar lo peor, para volver por tu hermanito?-ya no pudo esconder por más un tono de ironía en su hablar.

-Sé que no te gustará oír esto, pero tuve algunos problemas yo también, además de mamá, ella no está bien, tal vez si leyeras sus cartas lo notarías, pero ha estado bajo tratamiento psiquiátrico desde hace tiempo, pensé que al ser su hijo, el cuidaría bien de ti. Tal vez, que sólo sería muy exigente, pero no pensé que te haría daño.

-También pensaste que yo no sería un hijo que iría en contra de él.

-Es cierto-dijo su hermano un poco decepcionado de él mismo- pero me alegro de que lo seas.

-Porque te convine.

Itachi pareció sonreír y estaba por decir algo, cuando sonó que el picaporte de la puerta, de ser una actuación era muy buena, porque se había puesto completamente pálido y el color volvió a su rostro hasta ver la persona que entraba al departamento era un idiota rubio.


Las consecuencias de haber hablado con Hinata y ser franco con ella, habían sido tenerla aún más cerca de él y por más horas. Lo buscaba cuando salía de clases, iba por las tardes a su departamento y a veces se quedaba a dormir, eso sí, ya no habían tenido, se hacía el que se sentía muy cansado y la evadía, incluso hacía sus tareas para no tener que ponerle mucha atención. Así que sus fantasías de estar besándose con Sasuke se habían esfumado, quien por cierto, desde la visita de su hermano estaba de un humor que ni el mismo se aguantaba, constantemente aventaba las puertas, si se encontraban en el pasillo de la escuela lo miraba con odio.

Esa noche era muy calorosa, llevaba una hora sin poder dormir, no entendía como Hinata a su lado yacía profundamente dormida, de no tener que compartir la cama con ella podría estirarse a lo largo de la cama, pero ella se lo impedía. Ya no pudo soportarlo más, salió de su cama y fue a la habitación de él, habían pasado semanas desde su última interacción.

Cuando estuvo frente a la puerta, pudo ver el borde inferior de esta que la luz aún estaba encendida, seguramente él se encontraba despierto, estaba por tocar, pero se detuvo, para Sasuke era fácil ignorarlo y no abrirle la puerta, así que decidió que usaría sus malos hábitos de forzar la cerradura, fue por un cuchillo al cocina y volvió para concentrarse en su objetivo.

No tardó mucho en lograrlo, había imaginado que al abrir la puerta se encontraría con un Sasuke molesto, dispuesto a soltarle un golpe, pero no, en cambio estaba sentado en su escritorio, seguramente dibujando sus planos, comenzaba a pensar que parecían más tarea que pasatiempo.

-¿Acaso también estas inscrito en arquitectura?-preguntó cuándo estuvo por detrás de Sasuke y pudo asomarse para ver lo que dibujaba.

-Me alegra que no hayas elegido tirar la puerta de golpe, ¿Quién diría que tienes esas habilidades?-le dijo Sasuke sin dejar de hacer los trazos en su plano, pero con un tono bastante relajado.

Por lo visto, seguía molesto, aunque por la manera en que le había contestado parecía que no era contra él. Después de entrar se había asegurado de ponerle seguro a la puerta, no quería tener algún percance con Hinata, pero más importante no quería interrupciones.

Sasuke seguía en sus asuntos sin prestarle mucha atención y él por su parte había decidido ser un poco egoísta, así que movió los cabellos de Sasuke que ocultaban parte de su cuello, se agachó un poco y comenzó a besar aquella parte de la anatomía de este. Besaba la curvatura nívea del cuello, con delicadeza, tomándoselo con calma, como si el tiempo no fuera algún impedimento.

Al inicio Sasuke, quiso ignorar el roce de sus labios contra su piel, pero cuando menos se dio cuenta, soltó su lápiz y lo dejó caer al suelo, cerró los ojos y posó su mano derecha entre los rubios cabellos.

-Naruto…ella está aquí-le recordó con firmeza, refiriéndose a Hinata, porque al igual que Naruto, él también había pasado las últimas semanas queriendo tener algún contacto con Naruto, por esa razón es que parecía que lo miraba con odio, porque odiaba no poder hacer lo que quisiera por culpa de esa mustia y la de la situación familiar de cada uno de ellos, ambos comprometidos con otra persona, así que cualquier cosa que quisiera hacer tendría que ser a escondidas de los demás.

Naruto pareció ignorar sus palabras, porque comenzó a jugar con el lóbulo de su oreja y a darle pequeños mordiscos. Sasuke no pudo evitar sentir que debía de detener lo que podría pasar, Hinata estaba a unos escasos metros de ahí y seguro notaría la ausencia de su prometido e iría a buscarlo. No se le ocurrió más que jalarle con fuerza la oreja para forzarlo a detenerse.

-¿Qué te sucede?-le reclamó Naruto susurrando, al menos no había sido tan idiota como para gritarlo, con lo escandaloso que tendía a hacer.

Por fin giró la silla para poder estar frente a frente a Naruto-Te he dicho que no, ella está aquí-le recordó de nuevo con mal humor.

-Está profundamente dormida…-se detuvo al notar que Sasuke lo miraba con desaprobación de los pies a la cabeza-¿Qué me ves?

-La poca ropa con la que duermes con ella.

-Hacía calor-se excusó Naruto, la verdad es que no había pensado en ponerse algo más, para no ir sólo en boxes a buscar a Sasuke.

-Sólo vete-le dijo Sasuke malhumorado, quien apenas estaba girando silla cuando Naruto lo impidió y lo beso en los labios.


Se maldijo al sentir los labios de ese imbécil contra los suyos, si había tratado de ser la voz de la razón hace unos momentos, ahora ya no había vuelta atrás, estando con Naruto perdía el control de su lógica, no podía pensar con claridad aunque el intentará aparentar que sí. Ahí la primera diferencia que había notado de su relación con Kakashi y lo que tenía ahora con Naruto, con Kakashi siempre tenía el control, pero con Naruto acaba cediendo ya fuera a él o a sus propios deseos.

Lo tomó de la nuca y le correspondió el beso, si hace unos momentos estaba preocupado porque Hinata pudiera escuchar algo, ahora era todo lo contrario, le importaba en lo más mínimo que aquella inútil los oyera. Se levantó de la silla sin romper el contacto y lo llevó hasta el borde de la cama. Naruto se dejó caer de bruces, recargándose con sus codos, él por su parte aprovecho la interrupción para deshacerse de sus prendas, pero cuando estaba por quitarse la ropa interior, Naruto lo jaló del brazo y lo obligó a besarlo.

Sus cuerpos hacían fricción uno contra el otro mientras se fundían en aquel beso. Ahora era Naruto quien jugaba con sus cabellos, el por su parte, comenzó a moverse ligeramente de arriba hacia abajo para ocasionar que sus miembros se rozaran sobre la tela uno contra el otro. Naruto volvió a besar su cuello, mientras que él se apoyaba con fuerza sobre la cama y cerraba los puños atrapando la sábana entre ellos. Había comenzado a gemir, ¿que si lo hacía fuerte? No lo sabía, ya no había mucha cordura en él. Sintió la mano de Naruto recorriendo la curvatura de sus glúteos, sus miembros ya estaban endureciéndose y los roces entre estos lo estaban haciendo flaquear, lo que hizo que Naruto le sacará provechó e intercambiaran pociones.

Él atrapó de nuevo sus labios, los cuales le encantaba a pesar de siempre tener un sabor dulce y empalagoso, algo a lo que él no era muy adepto, siempre vitaba comer cosas dulces, pero al parecer ese cabeza hueca estaba comenzado a no solo afectarlo emocionalmente, también su paladar. Cuando la mano de Naruto acarició su erguido miembro, su respiración recibió el impacto y se aceleró, lo cual seguro se estaba traduciendo en gemidos, que Naruto silenció con besos. Sus manos acariciaron con fiereza la espalda y glúteos bronceados, con lo que Naruto en ocasiones se separaba de él, queriendo lanzar un grito ronco, pero a la vez conteniéndolo.

Cuando sintió los dedos de Naruto entrar en su interior con ímpetu, no pudo evitar arquear la espalda como reflejo, pero no tuvo tiempo que recobrar el aliento, cuando su cuerpo comenzó a sentir las estocadas, producto del miembro de Naruto penetrándolo en su interior una y otra vez. Esos labios querían posarse de nuevo sobre los suyos, pero impidió, girando el rostro de lado y rodeo con su brazo a Naruto por debajo de su nuca y aprovechó el movimiento para intercambiar posiciones.

Ahora él tenía el control del movimiento, así que bajó la velocidad, quería desatar un poco de locura en Naruto, tal como este lo provocaba en su ser. Naruto levantó su barbilla, como señal de no saber con lo que estaba sintiendo, aprovecho y comenzó a dejar marcas en esa piel, quería que ella las viera la próxima vez que lo viera sin camisa. Sintió cuando las manos de Naruto se posaron en su pelvis, queriendo aumentar la velocidad del vaivén, así que lo complació, porque el también deseaba hacerlo, a pesar de haberse querido hacer del rogar hace unos minutos.

Sus gemidos se escapaban de sus labios y cuando se percataban de ello, se callaban con un ansioso beso, que duraba lo que la falta de oxígeno les permitía. Naruto deliraba con la presión que sentía contra su miembro, así como las caricias y el calor que le proporcionaba Sasuke, quien por su lado no pensaba con claridad cada vez que el miembro de Naruto tacaba ese punto, y lo obligaba a soportar lo más que pudiera para alargar el momento, sentía su piel arder ante cada caricia de él y que no podría alejarse por mucho de sentir sus cuerpos rozándose uno contra otro.

En esa habitación se podría escuchar el golpeteo de la cama, combinado con el de su cuerpo y los gemidos ahogados y en forma de susurro que lanzaban por descuido. Cuando su falta de oxígeno ya no les permitía seguirse besando, Sasuke se enderezó y se concentró en aumentar la velocidad del movimiento de su pelvis, a la vez que las manos de Naruto lo sostenían con fuerza.

Cuando ambos terminaron, quedaron tendidos sobre le cama recuperando su respiración y después cayeron dormidos en un profundo sueño.


Al despertar de nuevo sintió paz, pero se le revolvió el estómago al recordar que Hinata seguía en su cuarto, así que se puso su ropa interior y se dirigió de mala gana, imaginando encontrar a Hinata aún recostada en su cuarto, como si fueran realmente una pareja que se amaban. Para su sorpresa, Hinata ya no estaba ahí, de hecho su cama estaba tendida y había una nota sobre esta. La tomó y comenzó a leer.

"Siento sí mi presencia fue molesta para ti, tal vez fui egoísta. Volví a mi casa, descuida.

Hinata"

Viró los ojos hacia arriba, después de hacerla bolita y lanzar la nota a la basura. Al inicio se sentía el que se estaba aprovechando de la situación y usándola a ella, pero ahora comenzaba a darse cuenta que podía ser al revés, Hinata estaba actuando como una víctima, cuando ya había sido claro con ella, parecía que ahora estaba empedernida en meterse en su mente y creía que lo lograría estando con él a cada momento.

De pronto sintió como si le cayera un balde de agua fría, en su mente aparecieron preguntas como ¿por qué Hinata de pronto se había ido?, ¿sería que los había escuchado a él y a Sasuke? Se negó a él mismo eso no podría ser, cuando ella se quedaba luego se ponía jugar y hasta gritaba de coraje y ella no se inmutaba o despertaba. Así que respiró profundamente y decidió alistarse para la escuela.


Había tenido que usar todas sus fuerzas para no llorar hasta que llegará a su casa, había pedido a su chofer que fuera con ella, así que durante el trayecto de había contenido las lágrimas, pero una vez que cerró la puerta de su habitación ya no pudo más y comenzó a sollozar con tanta fuerza que su hermana no tardó en ir a buscarla.

-¿Qué sucede?-le preguntó Hanabi, su hermana, quien había entrada preocupada a su habitación, seguro porque escuchó su lamento.

Su hermana se recostó al lado de ella y acarició su cabello, intentando calmarla, pero no estaba sirviendo de nada.

-Me dirás lo que sucede, ¿ahora que hizo ese imbécil de Uzumaki?

No había razones para que su hermana, pensara que había otra razón detrás de sus lamentos, los últimos meses todos sus llantos habían sido por culpa de la indiferencia de él, por el poco esfuerzo que él ponía a su relación, después de todo iban a pasar su vida juntos y no parecía importarle en lo más mínimo.

-Aún…se ve con e…lla- dijo entre sollozos y escondiendo su rostro entre la almohada.

-¿Estas segura?-preguntó su hermana con un tono que intentaba darle un poco de calma.

Sólo pudo asentir y seguir llorando, sentía como él nudo en la garganta le impedía decir alguna palabra. Sintió el abrazo de su hermana, pero sólo sirvió para que su llanto aumentara.

Poco a poco fue calmándose un poco, su hermana la entendía muy bien y le daba su espació cuando ella lo necesitaba, pues no preguntó más y espero hasta que la calma volviera a su cuerpo. Le agradeció el abrazo y se sentó en la cama, mientras secaba las lágrimas de sus mejillas con un pañuelo.

-Ayer…los escuché-dijo al final, con la voz aún un poco quebrada.

-¿Qué oíste?-preguntó con delicadeza, pero era obvio que tenía una idea de lo que su hermana estaba hablando.

-Los oí teniendo-hizo una pausa, porque le costaba mucho decirlo, era difícil asimilarlo-los oí teniendo relaciones.

-Pero te quedaste a dormir con él, ¿cómo es que?

Miró a su hermana con los ojos vidriosos, producto de las lágrimas que estaba conteniendo- estaba conmigo, pero se levantó a media noche y se fue-Hanabi parecía a punto de preguntar, pero se percató que aún no terminaba-escuché que fue al cuarto, de ese chico, ese…

-Uchiha, Sasuke Uchiha-dijo su hermana para que no se detuviera en ese detalle.

-Sí, y esperé un poco pensando que volvería, pero al cabo de un rato que no regreso, fui a buscarlo y escuché detrás de la puerta.

De nuevo se rompió en llanto, recordando cómo oía un rechinar y la cabecera de la cama contra la pared, los gemidos de Naruto, aunque nunca había escuchado los de ella.

-Eso quiere decir, que ese sujeto es su cómplice-dijo su hermana mientras la abrazada con fuerza-que poca vergüenza tiene, para estarte engañando mientras están bajo el mismo techo.

-No le digas a papá-le pidió entre sollozos-aún no-le rogó.

Su hermana pareció comprender y continuó abrazándola, pero no podía dejar de llorar se sólo imaginar Naruto y Sakura teniendo relaciones como si ella no estuviera cerca, como si ella fuera invisible, como si ni siquiera existiera.


Hola

Ya se, ha pasado mucho tiempo, la verdad, tuve un bloqueó y no sabía como llegar al punto a donde quiero llevar la historia.

Espero les guste lo que escribo, aunque me gustaría saber sus opiniones también :).

Gracias por leer!