Una de las primeras acciones que debía realizar la nueva familia Uchiha, era ir con los padres de la pelirrosa, quien estaba sumamente nerviosa de encontrarse con ellos. ¿Cuál es la mejor manera de decirles que está casada y ya son abuelos? Ellos saben que ha estado enamorada del Uchiha desde joven, tal como la reputación que posee los distintos lugares del mundo. ¿Se tomarían bien que el tan conocido criminal y renegado de la aldea sea su yerno?
Caminan en calma con la pelinegra en sus brazos, sentirla acomodada en su pecho junto a sus latidos les relajaba a ambas. Decidieron ir muy temprano por la mañana a visitarlos, puesto que tendrán una jornada extensa llena de encuentros y compras necesarias.
— Va a estar todo bien. —habla a su lado el azabache, mirando el camino frente a él.
— Los has visto a la distancia, pero no has estado junto a ellos en un espacio cerrado, pueden ser realmente intensos con su entusiasmo. —suspira agobiada—. Solo te puedo decir que Naruto y Lee-san son los únicos que han podido estar a su ritmo. —mira el perfil de su esposo a su lado, nota la tensión al imaginar aquello.
— Ahora comprendo mejor tus advertencias. —cierra sus ojos un momento, sin duda tendrá que ser muy paciente con ellos.
— Te daré una opción de escape si te veo muy incómodo allí. —sonríe de forma cómplice.
— ¿Hm? —la observa tratando de descifrar su pensamiento, pero sólo se enfoca en su rostro y expresión traviesa que le generan deseos de reír, sonríe de lado como respuesta.
Al llegar a su antigua casa, la ojiverde toma bastante aire y golpea a la puerta, conoce muy bien a sus padres para saber que no son exactamente madrugadores, por lo que definitivamente estarán allí, su plan de tomarlos por sorpresa sería un éxito. No quiere que se enteren por los rumores de otros sobre su llegada la noche anterior.
Nadie abre la puerta, le entrega su hija al azabache y entra a la casa por la ventana que siempre dejan abierta durante la noche para evitar el calor en esta época del año. Permite entrar a Sasuke y Sarada, luego comienza a preparar el desayuno, sabe que el olor a comida los despertará, no es primera vez que hacía esto.
— Cariño te pediré el favor de que te quedes en ese cuarto con Sarada unos momentos, prefiero explicar un poco antes de presentarlos, ya que...
— Sakura. —la interrumpe y junta su frente a la suya—. Entiendo, no te preocupes. —agrega en un susurro y le da un beso en la frente para tranquilizarla, deseaba acariciar su cabello, pero era imposible con su hija en brazo.
— Gracias. —responde sonriente y sus mejillas ruborizadas, su respiración se ha tranquilizado, estar junto a él siempre le relajará.
— ¿Sakura? ¿Has regresado? —pregunta con asombro Kizashi desde su cuarto, rápidamente sale de allí para encontrarse con la ojiverde.
— Estoy de vuelta papá. —se acerca a abrazar a su padre con mucho entusiasmo.
— ¡Sakura! —Mebuki aparece y se une al abrazo de ambos—. Nos deberías haber avisado que regresabas, te habríamos hecho una gran comida de bienvenida.
— Sí... Lo que pasa es que preferí que fuera sorpresa, debo contarles muchas cosas. —su madre podía percibir el nerviosismo de su voz, a diferencia de su padre.
— Comamos y conversemos entonces. —responde alegre el pelirrosa, empujando a ambas hacia el comedor.
— ¿Qué sucede cariño? —pregunta la Haruno mirando con atención a su hija.
— Sucedieron muchas cosas durante mi misión y este viaje, y para no darme muchas vueltas en el asunto, les puedo decir que ya no me apellido Haruno. —comenta sonrojada y nerviosismo mirando hacia la mesa.
—¡Qué! ¿Estás casada? —pregunta anodadado el Haruno.
— Sé que Kak... El sexto no les pudo entregar mucha información debido a la confidencialidad necesaria, así que comenzaré por decir que salí en conjunto a Sasuke-kun.
— ¿Sasuke... Uchiha? ¿El mismo Sasuke que te rompió el corazón? —cuestiona Kizashi con aprehensión.
— Bueno papá, pasaron bastantes cosas, y también era una adolescente cuando sucedió. —responde incomoda al saber que su esposo escucha toda la conversación.
— Sigue contando cariño. —interrumpe la rubia para auxiliar a la médico.
— Sí. —respira profundamente y continúa su relato—. Sucedieron muchas cosas durante nuestro viaje y finalmente nos hemos casado. —deja de lado los nervios y los observa con determinación—. Así que ahora soy Uchiha Sakura. —agrega sumando un brillo alegre en su mirada.
— ¿Y por qué no has venido con él? —cuestiona su padre—. Debería venir a presentarse con nosotros ya que ni siquiera hemos estado presentes en el matrimonio de nuestra única hija. —se nota en su expresión que aquello más que molestia, le genera tristeza.
— Lo sé papá, y de verdad lo lamento. —toma su mano sobre la mesa—. Les puedo asegurar que soy muy feliz con él, y si aún no lo han visto, es porque debo decirles algo más.
— ¿Eso no era todo? —cuestionan ambos padres sorprendidos.
— Denme un segundo. —sale del comedor para regresar junto a los pelinegros a su lado—. Mamá, papá, ella es Sarada, su nieta.
Los Haruno están inmóviles a causa de su impresión, y miran a la pequeña embobados. Sakura se inquieta por su respuesta, no está segura si se sienten contentos o molestos con toda esta información, hasta que finalmente el pelirrosa suelta un grito entusiasta y toma en sus brazos a la pequeña que comenzaba a despertarse.
— ¿Papá? —la ojiverde se acerca tratando de averiguar su expresión.
— Soy tu abuelo Sarada, y ella es tu abuela. —señala a la rubia a su lado—. Eres una niña preciosa, me recuerdas tanto a tu mamá cuando nació, las dos son tan bonitas, por supuesto porque tus abuelos son personas muy atractivas. —continúa diciendo con mucho entusiasmo mientras toma la pequeña mano de su nieta.
— ¡Oh por dios Sakura! —la abraza con mucha emoción—. ¡Somos abuelos! —la mira a la distancia y posteriormente se acerca a robar a su nieta para mecerla.
— Sarada está recién despertando... —les dice nerviosa al ver como la mueven con tanta energía y notar la tensión del azabache a su lado por la misma razón.
— Y tú... bienvenido a la familia. —se acerca y abraza al ojinegro, quien claramente se encuentra incómodo con aquella expresión, pero decide aguantar aquello.
— Un gusto conocerlos. —se limita a decir tratando de ser lo más cordial posible.
— No seas formal con nosotros Sasuke. —palmea su hombro—. No, eso no está bien... —lo mira sonriente—. No seas formal con nosotros hijo, ya eres parte de esta familia también.
Sakura se sorprende al escuchar eso, no es algo en que reparó con anterioridad, pudo notar el mismo asombro por parte del ojinegro, se dedicaron una fugaz mirada entre ambos para conocer el pensamiento del otro. Se quedo tranquila al saber que él está bien con eso, no es el momento de su salvavidas aún.
— Hmp. —resulta muy extraño para él llamarle padre, pero al mismo tiempo no quiere ser descortés al menos en esta ocasión—. De acuerdo.
— Kizashi mira, tú nieta está bien despierta ahora, es igual a Sakura de bebé, ¡Ven a ver cómo me observa! —llama entusiasta y con mucha ternura mirando a su nieta.
— ¿Todo bien? —pregunta la médico al ojinegro a su lado para reafirmar lo dicho a través de su mirada.
— Sí.
— Gracias Sasuke-kun. —sonríe con calidez—. Vayamos a comer. —comenta con un volumen alto para que sus padres escucharan también—. Tomemos desayuno, antes que alimente a Sarada, hace mucho tiempo que no comemos juntos.
El desayuno transcurrió con mucha energía y bromas de parte del Haruno, Sakura se veía radiante de energía, y eso alegraba al azabache, pues si fuera otra situación se habría marchado de allí hace bastante tiempo, pero tenía presente la importancia del momento para la pelirrosa. Será un aspecto en el que tendrá que ceder para ver ese rostro tan alegre que disfruta de apreciar, considera que es cuando más bella se ve así de feliz.
— Debemos entregar nuestro reporte de la misión al Sexto. —comenta mirando a su esposo, aquel es el momento en que podrá escapar de esta situación.
— ¿Se irán tan pronto? —no le entusiasma la idea de aquella visita tan corta a la rubia.
— Sarada debe comer, así que me quedaré un poco más, mientras Sasuke-kun entrega el reporte, no es necesario que vayamos ambos. —le regala una fugaz mirada cómplice a su esposo.
Se despidieron de él entregándole sus deseos que vuelva a visitarlo. Las cosas resultaron mucho mejor de lo que esperaba el matrimonio Uchiha, aunque él pudo escuchar aquello que le atormentaba, cuánto había hecho sufrir a su esposa en el pasado. Escucharlo desde la boca de su suegro fue bastante duro, es consciente que no habrían estado tan contentos ni lo habrían aceptado si Sarada no existiera. No le importa que lo juzguen por sus malas decisiones, pero no desea que Sakura sufra aquello solo por haberse casado con él.
— Ya llegaste Sasuke, ¿Qué tal la visita con tus nuevos suegros? —cruza sus dedos sobre el escritorio con una mirada atenta.
— Vengo a dar el reporte. —responde con voz áspera por la burla del peliplata—. Encontramos más información que se necesita revisar sobre los Otsutsukis, no fuimos capaces de decodificarla. —deja un pergamino sobre el escritorio.
— La primera información que enviaron está cerca de poder ser comprendida, pero ha tomado bastante tiempo, varios meses llegar a este punto, quizás cuando consigan procesarla puedan hacerlo con este nuevo pergamino.
— Avísame apenas tengan nueva información.
— Te necesitaremos para descifrar la información, a Sakura también, ambos investigaron bastante sobre esto, así que podrían notar algún detalle que pasó por alto para los demás.
— Entiendo.
— ¿Hubo más información sobre el Clan Arai o Matsuoka que pudieran encontrar?
— Haru me enseñó un sello mental para la técnica que aprendió Sakura, por lo que no recuerda casi nada respecto a ambos clanes ni el enfrentamiento con Kou.
— Hablaré con Naruto, Hinata, Ino y Tsunade para que no le mencionen nada al respecto entonces. —se levanta de su asiento y se acerca a la ventana—. ¿Hay alguna forma que sea posible que se deshaga el sello?
— Solo cuando la paz nuevamente se vea afectada, eso me comentó Haru.
— Hemos retenido a Kou aquí todo este tiempo, creo que deberías bloquear lo concerniente a esta técnica también en él, es muy peligroso que alguien más sepa de ella, o que en el peor de los casos vuelva a intentar ir por Sakura para llevar a cabo su plan, sabemos que su técnica es muy poderosa.
— No volverá a estar cerca de Sakura una próxima vez. —sus ojos expresan la ira ante los recuerdos de la pelirrosa creyendo que era pareja de Kou—. No creo que pueda aplicar el mismo sello, como no ha aprendido la técnica, pero puedo aplicar mi genjutsu en él.
— Ino podría ayudar en el proceso directamente desde su mente. —agrega el Nara incorporándose a la conversación.
— Eso debiera funcionar. —medita el Sexto—. Mientras no tengamos claridad de todo lo que han recolectado de los Otsutsukis, no continuará tu misión, te daré algunas misiones pequeñas solamente.
— Puede que se demoren bastante en eso. —agrega Shikamaru con una sonrisa ladina, ya que conocía las intenciones del Hokage.
Kakashi tiene clara la urgencia de continuar con la investigación de este poderoso clan, pues deben evitar a toda costa cualquier otro posible ataque de parte suyo, sin embargo, ahora que es consciente que Sasuke es padre, espera que pueda disfrutar de su familia el mayor tiempo posible. En el fondo desea que otra persona pudiera continuar esta misión, pero eso no podrá ser, y todos los involucrados son conscientes de ello. Asimismo, el aprendiz de Orochimaru anhela egoístamente que continúen tardándose con la decodificación, ya que no quiere alejarse de su familia tan pronto.
— Hmp. —mira tranquilo a su antiguo maestro como forma de agradecimiento silencioso.
— Tengo la lista de casas disponibles que me pediste ayer. —extiende una hoja hacia el azabache—. No son tantas, pero son muy convenientes todas esas.
— Lo revisaré con Sakura hoy, te daré la respuesta mañana. —guarda el papel en su ropa—. Si eso es todo, me marcharé.
— Está bien, nos veremos en la noche. —el pelinegro se voltea a verlo con cierta incertidumbre.
— Si no hago que vaya a la cena con ustedes, tendré a Naruto molestando todo el día. —agrega el Nara respondiendo a la pregunta no dicha.
— Ya sabes como es cuando está muy emocionado por algo. —levanta sus hombros con cansancio el Hatake.
— No me lo recuerdes. —se marcha de la oficina.
Aún era temprano, por lo que sólo algunos aldeanos lo vieron caminar, algunos susurraron a causa de su belleza, otros porque les sorprendía negativamente verlo allí. Iba con calma de regreso a la casa de los Haruno, en caso de que la ojiverde se dirigiera al edificio rojo en su encuentro. Pasó por la zona del hospital, y prestó atención cuando escuchó su nombre.
— ¿Escuchaste el rumor? Dicen que Sakura-sensei ha vuelto de su visita a Sunagakure, ya no estaremos tan atareados aquí. —menciona una chica con entusiasmo.
El clon de Naruto desapareció luego de que se acabara el peligro de Kou, por lo que el mensaje que se había entregado fue que la médico viajó nuevamente a Sunagakure a capacitar a más ninjas médicos de los países cercanos. No era una situación descabellada como fachada, ya había ocurrido anteriormente, por lo que para todo el cuerpo médico de la villa resultó bastante lógico. El azabache tendrá que recordarle esto a ella, ya que probablemente se lo preguntaran cuando la vean, sin embargo, debe ser cauteloso para evitar mencionar la razón original de su partida.
— ¡Qué bueno! Realmente la necesitamos aquí, aunque me da algo de vergüenza pensar en esto, siento que se hace cargo de demasiadas cosas al mismo tiempo. —comenta la otra mujer con una voz un poco más baja—. Muchas veces se queda en la noche aquí trabajando.
— Tienes razón. —coincide con un suspiro—. Es que sus habilidades están muy por sobre la de todos aquí, es realmente impresionante, siempre tiene una sonrisa y palabras de ánimo, pareciera que nunca está cansada.
En la mayoría de las ocasiones, el orgullo lo invade al escuchar elogios hacia la kunoichi y le resulta inevitable sonreír de una forma sutil, sin embargo, en esta ocasión, se quedó pensando en lo último que dijeron. Sakura no menciona jamás su cansancio, siempre se presenta con energía frente a los que la rodean, también por esto se sobre exige continuamente. Incluso al nacer Sarada, descansó por poco tiempo, ¿Qué tan cansada estara ahora? Indagara sin duda en esto, quiere que ella le exprese sobre su real estado mental y corporal, no otra persona que se recarga en su fortaleza.
— ¡Sasuke-kun! —lo llama la pelirrosa en la calle, con una amplia sonrisa—. ¿Ha salido todo bien con Kakashi-sensei?
— Sí, me ha dado la lista de casas disponibles. —le entrega el papel para luego tomar a la bebé muy despierta en su brazo, quien extendió sus pequeñas manos hacia el rostro de su padre—. Buenos días Sarada. —saluda contento.
Algo que a Sakura le permite contar con energía para todo su día, es ver esta interacción tan dulce de padre e hija, es ahí cuando envidia el Sharingan de su esposo. Desea observar todo con aquel dojutsu para revivir el recuerdo en su memoria sin fallar en algún detalle, pero como no cuenta con aquella habilidad, se conforma con mirarlos atentamente olvidado todo a su alrededor.
— Sakura. —le llama por segunda vez para sacarla de su ensueño.
— Sí, tenemos que revisar la lista. —responde rápidamente.
— ¿Vamos a ver las casas primero o a comprar las cosas para Sarada?
— Compremos las cosas primero, aún es temprano por lo que no nos encontraremos con tantas personas. —responde con alegría, luego se ruboriza y lo mira de forma intermitente—. Luego podemos elegir nuestra casa.
— Bien. —sonríe de lado, le gusta escuchar aquel pronombre.
Recorrieron las tiendas buscando una cuna, ropa para los tres e hilos para poder bordar el emblema en todas las prendas, principalmente las de la pelinegra. A regañadientes el azabache aceptó nueva ropa para él, pues no le parece importante gastar en eso. Pasearon como una familia ordinaria comprando alimento, conversando de asuntos triviales y hogareñas, se sentía sumamente bien para el matrimonio convivir así. A ambos les habría encantado ir de la mano, acariciar el rostro o el cabello del otro, pero todo eso corresponde a un ritual privado para ellos mismos.
— Hace demasiado tiempo que no compraba tantas cosas, me recuerda a cuando comencé a vivir sola. —suspira tomando asiento.
— Ten. —le acerca un vaso con agua.
— Muchas gracias, cariño. —bebe la mitad del agua con avidez, estaba sedienta.
— Sakura, ¿Cómo te sientes? —pregunta sentándose al lado suyo.
— ¿Hm? —voltea su rostro para mirar de frente el rostro del ojinegro—. Estoy bien, muy feliz. —sonríe con mucho entusiasmo.
— ¿No estas cansada? —pasa sus dedos entre las hebras rosas con suavidad.
— ¿De qué hablas? —le produce confusión y curiosidad esta insistencia de su parte.
— Desde que nació Sarada, siempre estas sonriente y atenta a ambos, pero creo que intentas mantener una imagen entusiasta por nosotros, no quiero que te sobre esfuerces junto a mí.
— Estoy tan feliz que si estoy cansada realmente no lo noto. —ríe con dulzura y acaricia la mejilla de su esposo—. Trataré de estar más atenta a eso, ¿De acuerdo? —deja un pequeño beso en su mejilla—. Eres muy atento a nosotras, me haces muy feliz cariño. —sus jades destellan acentuando la expresión tierna de su rostro.
«Me llenas de luz Sakura», besa con lentitud sus labios, no es capaz de resistir a esa expresión tan bella suya.
— Parece que alguien más quiere besos. —ríe mirando a su hija en brazos tratando de incorporarse—. Eres una niña tan preciosa Sarada. —le da muchos besos en su rostro mientras la bebé ríe—. Te amamos mucho con papá, eres nuestro preciado tesoro. —cambia su mirada hacia su esposo, a quien acerca el rostro de la pequeña—. ¿También quieres besos de papá? —ambas lo miran con ternura y expectación.
— No puedo contra ambas. —sonríe y deposita un beso en la frente a la pequeña y luego otro en los labios a su esposa.
— ¿Preparamos el almuerzo? —pregunta sonrojada.
— Sí. —intercambia de lugar a la pelinegra a su brazo, y los tres se dirigen a la cocina, todavía queda bastante del día de quehaceres y reuniones.
