Faltaba ver la última casa de la lista para terminar con esta tarea urgente de la pareja. Sakura está encantada con todas las que ya han visto, pues solo imaginar que podrían ser el hogar de los tres la predispone a quererlas de igual manera, en todas puede visualizarse allí sin ningún problema. A Sasuke todas le parecen adecuadas, optará por la que genere la mejor reacción de entusiasmo en su esposa, sin embargo, no resulta un buen indicador, pues en todas se comporta igual de alegre. Mantiene la esperanza que esta última produzca un impacto en la ojiverde.
Sarada presta atención a todas las calles que recorren, observa con curiosidad las distintas casas y edificios, también recibió mucha atención de parte de los aldeanos. Algunos se acercaron a felicitar a la doctora y conocer con mayor cercanía el rostro de la bebé.
— Parece ser un poco más grande que las anteriores. —comenta el ojinegro mirando desde afuera.
— Sí, también parece estar más cerca de la Torre del Hokage y del hospital. —responde observando alrededor.
Ingresaron al lugar sin problemas, el Sexto había arreglado todo para que estuvieran las casas de la lista sin seguro, de modo que pudieran conocerlas sin inconvenientes y en absoluta privacidad.
La pelirrosa sintió ganas de llorar apenas cruzo el umbral, ya que la luz se posó en un modo ligero en los bellos rostros tanto de su esposo, que camina delante junto a su hija en su brazo. El lugar es espacioso, todo el lugar está bien iluminado naturalmente, se siente la brisa correr por la casa debido a su orientación, y las puertas corredizas abiertas hacia el patio, dejan a la vista aquella parte posterior, mucho más amplia que las anteriores, que cuenta con un precioso césped verde y brillante. Su mente comenzó a imaginar a todos allí comiendo, jugando, ayudando a Sarada a caminar, sentándose en las noches calurosas a observar las estrellas, a ella trabajando en la mesa del comedor y a él revisando unos pergaminos a pocos metros, las imágenes fluyen a cada segundo. Este es su hogar, no hay duda de ello, ya se sentía en casa.
El Uchiha volteó a ver a la médico que quedó detenida más atrás, se encontró con su rostro emocionado, su brillante mirada cristalizada, con su mano empuñada sobre su pecho, y una sonrisa en esos labios que tanto adora. Sonríe complacido con esta imagen, esta es la reacción que esperaba ver, la decisión está tomada.
— ¿Es ésta, no? —se acerca hacia ella, posa a Sarada en el brazo del Susanoo y limpia con cuidado esas lágrimas rebeldes que caen por sus mejillas.
— Sí, sí. —responde riendo al ver a la pelinegra entusiasmada mirando todo lo morado a su alrededor—. Parece ser la única a la que no le da miedo ver esta barrera. —acaricia su mejilla haciendo que se ría la bebé.
— Le diré a Kakashi en la cena que hemos escogido esta. —abraza la cintura de la ojijade.
— Estoy muy entusiasmada con la cena, quiero conocer a Boruto y que se conozcan con Sarada, espero que sean muy buenos amigos en el futuro. —imagina a ambos tal como el equipo siete en sus inicios, anhela que tengan una gran conexión como ella con sus compañeros.
— ¿Y si no se agradan? —durante su viaje en solitario se cuestionó que habría pasado si solo hubiesen sido rivales con Naruto, o si nunca hubiesen estado en el mismo equipo los tres.
— Imposible, se verán seguido, espero poder retomar los almuerzos junto a Hinata y Naruto de vez en cuando. —de pronto su semblante cambió a uno consternado.
— ¿En qué piensas Sakura? —acaricia con delicadeza su brazo hasta entrelazar sus manos.
— Me preguntaba si Sarada y Boruto tendrán alguna relación con las reencarnaciones de Indra y Ashura. —observa a su hija que bosteza.
Ambos se preocuparon ante esta idea, ¿Los Uchiha seguirán atados a Indra luego de que Sasuke se reconciliara con Naruto? Recuerdan que el Rikudo Sennin mencionó que la voluntad de sus hijos volvería a renacer hasta que sus problemas fueran resueltos. En esta oportunidad ellos se habían enfrentado y solucionado sus diferencias, hoy trabajan en conjunto, y no existe ningún rencor desde el azabache por el rubio, por lo que con ellos debiera acabar aquella historia, aunque nada les asegura que realmente sea así. ¿Sarada inevitablemente será afectada por la maldición del odio? ¿Tendrá la voluntad de fuego como Itachi? Les angustia pensar en esto como sus padres, pues son conscientes de lo que significa activar el Sharingan y lo que tendrá que hacer si quisiera mayor poder. El ojinegro le da un poke en su rombo, tendrán que hablar de este asunto definitivamente, pero no hoy, desea que ella continúe alegre a causa de su nueva casa y de la pronta cena con sus amigos.
— En otra ocasión. —dice con sus dedos aún en su frente.
— Sí. —asiente comprendiendo su mensaje, toma a la pequeña en sus brazos y luego le sonríe con mucha ternura.
— Vayamos al departamento para que Sarada pueda descansar mejor.
— Será bueno que descansemos todos por un rato, aún nos queda bastante por esta tarde.
Al llegar al departamento, la pelirrosa se sentó en la sala con la ojinegra dormida en sus brazos, mientras el Uchiha se dirigió a la pieza a terminar de acomodar las cosas necesarias de su hija, así podría estar tranquila en la nueva cuna. Al regresar se encontró con las dos plácidamente soñando, decidió hacerles compañía allí. Tomó una manta delgada y cubrió de forma diagonal para que la cabeza de la bebé no quedase al aire libre, se sentó a un lado, movió con cuidado la cabeza de su esposa hacia su hombro, volvió a verificar que ambas estuvieran cubiertas, para finalmente inclinar su cabeza hacia la pelirrosa y posar su brazo debajo del de ella como soporte extra para su hija. Al cerrar sus ojos, sintió el aroma de ambas cerca suyo y escuchó la respiración pausada de cada una, se relajó de a poco al compás de estos sonidos, sin duda se llenó de paz en ese instante hasta quedar dormido junto su preciada familia.
Sakura se despertó a los pocos minutos, pero antes de moverse bruscamente sintió el calor y el aroma favorito de su amado. Se siente plena con ambos allí, por lo que decidió disfrutar de este momento y volver a cerrar sus ojos, pues poseen suficiente tiempo para una siesta antes de marcharse a la casa Uzumaki. O eso creían, pues el tiempo fluye más rápido cuando se pierde la consciencia sobre este.
— Cariño nos hemos quedado dormidos. —mueve suavemente el hombro del azabache—. Estamos retrasados.
— ¿Qué? —abre los ojos con pesadez y confusión.
— ¿Puedes mudar a Sarada mientras me alisto? —coloca a la inquieta bebé en su brazo.
— Sí. —despabiló en el instante que escuchó el nombre de su hija.
Resulta una tarea compleja mudar a la bebé con un solo brazo, pero nada comparado a pelear. Se toma el tiempo para hacerlo con calma, se asegura que su hija quede bien limpia. La pelirrosa cambió su ropa a unos pantalones y chaleco delgado, preparó en su mochila para misiones algunas cosas que podría necesitar la pequeña. Al termina con esto, se asomó en la puerta de la habitación y se encontró con la cara de disgusto de su esposo en la mitad del proceso de cambio, se rio a lo que recibió una mirada apática.
— Lo siento, es solo que me causa gracia que generalmente cuando la mudas te toque lo más desagradable. —al acercarse su nariz dio un respingo por el hedor—. No lo hago a propósito.
— Comienzo a sospechar que sí. —sonríe de lado y la mira con diversión.
— Te prometo que no es así. —lo asiste y termina de vestirla, luego la levanta y lleva en brazos, mientras el Uchiha se alista para salir.
Caminan con un ritmo pausado, aunque estén retrasados, ya que el ojinegro se rehúsa a ir de prisa con Sarada, no quiere privarla del cielo nocturno que siempre observa con mucho interés. A la ojijade le enternece y divierte que él consienta tanto a la bebé, realmente no imaginó que sería así como padre.
— Estaba a punto de salir a buscarlos. —comenta el rubio en la entrada de su casa.
— Lo siento Naruto, hoy ha sido un día extenso. —se excusa la pelirrosa con sus manos a modo de disculpa.
— No se preocupen, Kakashi-sensei aún no llega. —responde con una expresión que la ex Haruno coincidió, ambos se esperaban este comportamiento—. Pasen, Hinata está adentro con Boruto. —la pareja siguió al Uzumaki al interior de su hogar.
— Sakura me alegra verte. —le dedica una amplia sonrisa.
— ¡Hinata, ha sido mucho tiempo! —se acerca y le da un suave abrazo para no despertar al bebé—. Oh, por dios, es idéntico a Naruto. —susurra sorprendida.
— Es muy guapo, ¿no? —pregunta simulando modestia.
— Ojalá solo se parezca en el físico. —responde el ojinegro con una media sonrisa.
— Lo bello lo heredó de su madre. —añade la ojiverde.
— ¡Hey! —cruza sus brazos con un pequeño berrinche el aspirante a Hokage, mientras los demás ríen.
— Sasuke-kun me alegra que estés bien, ¿Ella es Sarada? —pregunta con alegría la Hyuga.
Sakura se acerca y toma a la pequeña que observa a su alrededor, inspeccionando cada rincón de este nuevo lugar, se sentó a un lado de la ojiperla para que pudiera observarla mejor.
— Naruto-kun tiene razón, me recuerda mucho a ti Sakura, aunque sin duda es una Uchiha.
— No entiendo por qué les recuerda a mí, yo la encuentro idéntica a Sasuke-kun. —comenta con una ligera risa.
— Sasuke... —le hace una seña con sus manos y ambos se dirigen hacia la cocina—. Hinata traeré té, el Teme me ayudará. —dice en voz alta con entusiasmo y recibe un asentimiento cómplice de su esposa.
— ¿Qué sucede? —pregunta al encontrarse solos.
— Kakashi-sensei ha hablado conmigo sobre no mencionar nada a Sakura-chan sobre la misión, y con Hinata ya lo hemos conversado, así que todo está bien.
— Debo sellar la memoria de Kou estos días. —el solo pensar en su nombre le produce ira.
— Realmente espero que resulte, no quiero que vuelva a estar en peligro.
— No tendrá nunca otra chance de acercarse a ella. —sentencia con una mirada hostil.
— Tienes razón. —coloca una mano sobre el hombro de su mejor amigo con una mirada llena de decisión.
Al regresar a la sala, observaron la escena de sus esposas junto a los dos pequeños despiertos que se miraban con curiosidad. Acercan sus diminutas manos entre ellos buscando determinar que es ese ser frente a sí mismos, no habían visto a otro bebé con anterioridad. Les resultó tierno a todos los presentes esa imagen, y en su interior mantenían la esperanza que su relación de amistad fuese igual de fuerte que la de los miembros del equipo siete.
— Salí en cuanto pude. —dice el peliplata al llegar—. Lo siento. —agrega mirando a todos los presentes.
— Solo porque Shikamaru puede comprobar su coartada, no le recriminaremos. —responde con fingida indignación la pelirrosa.
— Ya no puede decir que se perdió por el sendero la vida. —agrega fingiendo molestia el rubio.
— Ustedes realmente no se cansan de quejarse por esto. —resopla el Hatake con una expresión que simula ofensa.
— Bienvenido Sexto. —saluda con una inclinación de su cabeza la pelimorada.
— No seas tan formal Hinata, aquí como ves nadie me trata con respeto. —mira de reojo a sus antiguos estudiantes—. Sakura antes me trataba un poco mejor, ahora después de un viaje con Sasuke se ha vuelto más hostil. —finge decepción—. La has corrompido Sasuke, le has pegado tus malos hábitos.
— No te quejes Kakashi. —responde el ojinegro acercándose a su esposa que ríe.
Se sentaron a comer y cenaron con calma, mientras tres clones de Naruto se encargaban de entretener a los pequeños. El Uchiha de pocos ánimos aceptó dejar a su hija por primera vez al cuidado de alguien que no fuera su madre o él mismo, ya que Karin siempre se mantuvo muy cerca de ellos cuando la cargaba. "Si mi hija tiene el mínimo rasguño, acabaré contigo" habían sido sus palabras escuchadas solo por el Uzumaki, de forma amenazante con el Sharingan activado, sin que alguien más notará aquella acción.
— ¿Cómo fue su matrimonio Sakura? —pregunta completamente intrigado y entusiasmado el peliplata.
— ¡Sí! Quiero saber cómo fue todo eso para ustedes, no me imagino al Teme proponiéndote. —ríe con una expresión divertida mientras intenta visualizarlo en una exagerada situación romántica—. ¿O fuiste tú quien se lo propuso? Me hace más sentido eso… muy determinada Sakura-chan. —sonríe con picardía y complicidad.
— Naruto-kun permite que Sakura pueda responder.
— Hay asuntos que son privados y no profundizaré. —responde sonrojada y seria la pelirrosa—. Sasuke-kun me propuso matrimonio y nos casamos al día siguiente en una pequeña aldea, la ceremonia fue preciosa. —agrega sonriendo con mucha alegría, avergonzada y emocionada al recordar al pelinegro en su montsuki.
— Vaya Sasuke, realmente no deseabas que se arrepintiera de su respuesta o ya no aguantabas más, digo al casarse al día siguiente. —ríe bajo su máscara.
— Yo creo que tenía miedo de que Sakura-chan se enamorara de alguien más gentil, pretendientes nunca le han faltado. —comenta ahogando su risa al ver cómo el azabache está cada vez más disgustado ante sus comentarios.
— ¡Naruto-kun no molestes a Sasuke-kun así! Eso no está bien. —lo regaña la portadora del Byakugan.
— Si siguen con el tema, los sacaré de la casa y acabaré con ambos, no importa que sean el futuro y el hokage actual. —su aura produce escalofríos en ambos, los mira con furia apretando sus puños.
— Hmp. —sonríe satisfecho el ojinegro con la intervención de la Uchiha.
— Realmente se te han pegado las frases suyas. —comenta el Uzumaki ocultándose detrás de su esposa.
— Imagino que te veías realmente preciosa Sakura. —comenta entusiasmada la ojiperla para tratar de calmar el ambiente.
— Nos privaste de una imagen que todos deseábamos ver. —añade sonriente el peliplata, sonrojando a su antigua estudiante—. ¿Se veía bella Sasuke?
— Sí. —responde con una leve sonrisa, sin duda es uno de sus recuerdos favoritos, a todos les sorprendió su respuesta y expresión.
— ¿Visitaron muchos lugares? —pregunta el ojiazul con mucha curiosidad.
— ¡Sí! Visitamos todos los países y pude conocer unos lugares realmente preciosos. —responde con mucha energía la pelirrosa—. No pensé que podrían existir tantos lugares así de hermosos, llenos de naturaleza. —profundizaron por un rato sobre la descripción de aquellas zonas naturales a los que accedieron en su travesía—. Ahora quiero que me cuenten sobre lo que ha ocurrido aquí. —agregó con mucho interés.
— Pareciera que todos ustedes estaban deseosos de ser padres. —comenta con una leve risa Kakashi—. Se han casado y embarazado realmente veloz.
— ¿Quiénes están embarazadas?
— Ya sabes Sakura-chan que existían muchas parejas aquí antes que te marcharas. —le introduce el rubio sonriente.
— Temari y Karui están prontas a dar luz, por lo que Shikamaru y Chouji serán padres. —complementa Hinata.
— Ino decidió ponerse en campaña porque dijo que el equipo InoShikaCho debía perpetuar en sus hijos. —agrega rascando su mejilla y riendo el portador de Kurama.
— Realmente no me sorprende escuchar esto. —ríe divertida la médico al imaginar a su mejor amiga vociferando eso al enterarse de la noticia de sus compañeros.
— Rock Lee también será padre. —agrega el Uzumaki con alegría
— ¿Rock Lee también? —comenta Sakura con sorpresa y entusiasmo—. Estoy muy contenta de saber que podrán estar juntos en la academia al tener la misma edad, ¿Y los demás?
— Kiba y Shino siguen solteros, al igual que Tenten.
— La villa ha seguido creciendo, también hay más tecnología. —añade el Sexto mirando los cuadros de la familia Uzumaki.
— Sí, ahora es mucho más fácil acceder a los productos, nosotros hemos comprado una cámara para tomar muchas fotos de Boruto.
— Eso es realmente útil. —comenta la ojijade mirando las fotografías en el mueble cercano.
— ¿Podemos tomar una foto de Sarada después? —pregunta con cautela la pelimorada.
— ¡Por supuesto!
Al terminar de comer, procedieron a tomar la foto de la bebé recostada en el sillón, Sakura estaba muy entusiasmada viendo todo, realmente deseaba tener una foto de ella en su nuevo hogar. Al azabache le alegraba pensar que contarían con esta imagen también.
— Kakashi-sensei, ¿Qué tal ha estado todo en el hospital?
— En general bien, Ino ha hecho un buen trabajo a cargo de la clínica, ha recibido mucha ayuda de Shizune, y Tsunade ha venido en algunas ocasiones a apoyarla también.
— Me alegra que todo se haya mantenido bien, me ha tenido preocupada, pues no pude dejar todo preparado como quería. —su expresión es reflexiva, pues continúa sin poder recordar muy bien sobre la principal causa de su partida y mucho menos los preparativos del hospital antes de irse.
— Sakura lo diré directamente, porque sé que tienes dudas de ello. —comenta con seriedad el Hokage, siendo mirado con desaprobación por el Uchiha—. Tus recuerdos han tenido que ser sellados a causa de la misión que tuviste inicialmente con Sasuke.
— ¡Kakashi! —el ojinegro lo mira con mucho desagrado y enojo.
— ¡Se supone que debíamos evitar hablarle de esto! —reclama el jinchuriki.
— Es evidente que Sakura es consciente de que hay algo extraño respecto al inicio de su misión. —la mira directamente a los ojos—. Además siempre ha sido curiosa e inteligente, por lo que estoy seguro que si no le entregamos la información necesaria, ella lo investigará por su cuenta sin que lo notemos.
— ¿Ustedes saben realmente lo que sucedió verdad? —observa a todos los presentes quienes asintieron, exceptuando su esposo al lado.
— No podemos revelarte la información, solo te diré lo mínimo que necesitas saber. —recibe un asentimiento de su antigua alumna que lo mira atentamente—. Caíste presa de un genjutsu complejo por parte de un ninja que deseaba comenzar una nueva guerra, con Sasuke se dirigieron en busca del sujeto, tuviste que cambiar tu imagen al inicio, Naruto se hizo pasar por ti con un clon durante las primeras semanas, ya que este ninja había dicho que volvería por ti.
— ¿Hay algo que deba saber que hayas hecho Naruto? —pregunta con su mirada afilada hacia su amigo.
— Ino y Hinata me vigilaron mucho. —responde con un berrinche.
— No tienes que preocuparte por eso Sakura. —la ex Hyuga le sonríe con tranquilidad.
— De acuerdo. —suspira aliviada—. ¿Qué más debo saber? —observa nuevamente a su antiguo maestro.
— Este ninja deseaba crear un arma humana con una técnica de un clan extinto, planeaba que tu fueras esa arma, finalmente aprendiste la técnica para enfrentarte a él, junto a Sasuke, Naruto y Hinata, todo salió bien y hoy está preso. —concluye acomodándose en el sillón.
— ¿Por qué se tuvieron que sellar casi todos los recuerdos de esta misión?
— Fue a petición del clan dueño de esta técnica.
— ¿No que estaba extinto?
— Sí, pero con el Edo tensei conociste a la kunoichi más habilidosa, ella le pidió a Sasuke que sellara tu conocimiento sobre la técnica, por lo que se suprimieron los recuerdos que más se relacionaban a ella. —la mira con aprehensión paternal—. No debes indagar en esto, por mucha curiosidad que tengas, es importante que no lo hagas, eso es lo debes hacer para terminar la misión.
— Está bien. —cierra sus ojos unos segundos tratando de asimilar y retener toda esta nueva información.
— Tus conocidos saben que viajaste a Sunagakure a capacitar nuevamente a ninjas médicos de la zona, esta vez te quedaste allí por el proyecto de ampliar la clínica en esos sectores.
— Bien, ¿Alguien más sabe la verdad de esta misión?
— Ino, Tsunade y Shikamaru. —responde mirando el semblante serio del pelinegro—. Solamente ellos y nosotros sabemos la razón real del inicio tu partida en el viaje con Sasuke.
Se quedó en silencio reflexionado sobre esta nueva información, esto le ayuda a comprender de mejor manera todos esos vacíos que mantiene en sus recuerdos, porque su esposo no le comentaba de ello tampoco, o evitaba hacerlo directamente. Sin duda que anhela saber realmente lo que sucedió, indagar en ese Genjutsu del que fue víctima, y conocer al maldito que había intentado iniciar una nueva guerra y está preso en la aldea, pero debe respetar la orden, es lo que debe hacer, confía en todas estas personas por lo que está segura que hay razones claras para que ella no sepa del tema, por lo que ahogará su curiosidad por todo esto.
— Está bien. —la ojijade sonríe y suspira antes de volver a tomar a su hija—. ¡Oh!, cuando regrese Ino, podría decirle que he vuelto y vaya a verme por favor. —añade para cambiar el tema.
— No hay problema, debiera regresar pronto, tuvo que quedarse junto a Sai y Chouji que han sido heridos durante la misión, Shikamaru se adelantó y regresó solo en la mañana, no quería que Temari viajará sola a Sunagakure mientras está embarazada.
— Se ponen muy sobreprotectores con el embarazo. —comenta con ironía y mira con diversión a su esposo—. Sin duda de quien menos me preocuparía que no pueda defenderse sola, es Temari. —sentencia con mucho orgullo de la fortaleza de su amiga.
— Kakashi hemos seleccionado una casa hoy, la última de la lista. —comenta el Uchiha con tranquilidad.
— Me alegra que escogieran una, creí que podrían inclinarse por esa. —sonríe—. Vayan mañana al despacho para cerrar el asunto, debieran poder mudarse dentro de una semana aproximadamente.
Terminaron temprano la velada, los bebés ya se habían dormido y todos se encontraban cansados debido a las tareas diarias de cada uno, se despidieron con una sensación cálida en su pecho, añoraban tener una reunión así desde hace mucho tiempo.
Al llegar al departamento, dejaron a Sarada descansar en la cuna junto a su cama, la pelirrosa intentó colocarse su pijama, pero fue interrumpida en su acción por el azabache cuando colocaba la parte de abajo, quedando solo con su calzón y la polera de tirantes sin nada debajo, él quedó solo en ropa interior y se recostaron de ese modo en la cama.
— Gracias Sasuke-kun. —peina con sus dedos el oscuro cabello, para observar todo su rostro—. No recuerdo lo que ocurrió en los combates o lo referente a la misión, mantengo solo aquellos momentos relacionados a nosotros dos. —se ruboriza al recordar cuando se declararon uno al otro y su primer beso—. También del inicio en la aldea de la hierba y algunos recuerdos difusos en el país de la nieve con Hideki-san.
— Tsk. —bufa molesto y ella ríe.
— Después de eso, soy consciente desde que estuvimos en casa de Kyoko-chan y Saki-san, me mostraste mis recuerdos cuando estuve presa en el genjutsu, y pude notar toda la preocupación y angustia que tuviste por mí. —acaricia su pecho como un gesto de consuelo—. Además de percibir como mi corazón seguía conectado a ti pese a no ser consciente de lo que sucedía. —le da un corto beso en sus labios—. Creo que estuviste muy preocupado y estresado durante la misión, me protegiste y me hiciste volver cuando lo necesité, no sé qué ocurrió en el último combate, pero si no puedes decirlo está bien, estoy segura de que hiciste lo mejor, solo tengo la imagen de nuestra ropa maltratada, sobretodo la tuya, por lo que puedo imaginar que no fue sencillo. —su rostro demuestra su preocupación—. Gracias cariño, por haberme ayudado, protegido y mantenernos a salvo.
El ojinegro acaricia el rostro de su esposa y se enfoca en aquel brillo de su mirada, llena de amor y calidez, por ella daría su vida. Se alegra de saber que efectivamente no recuerda aquel episodio del enfrentamiento final y todo el dolor que le produjo, es la mejor opción. No perdonará a nadie que intente dañarla, y no desea volver a pasar por esa angustia de verla arrebatada de su vida y su lado.
La atrae hacia su cuerpo para abrazarla con mucho cuidado y firmeza, como uno de sus preciados tesoros en la vida. De esa forma se mantuvieron recostados hasta quedarse dormidos.
