SASUKE POV
— Me alegra que hayan podido venir, sé que tienen planificada la mudanza para hoy, pero debo hablar con ustedes. —Kakashi se recuesta sobre el respaldo de la silla con sus brazos cruzados mirándonos.
— Por supuesto Kakashi-sensei, imagino que tiene relación con mi labor en el hospital, ¿verdad? —pregunta con determinación en su mirada Sakura, aunque es visible la preocupación en su semblante.
— Sí. —suspira y le da un vistazo con ternura a nuestra hija—. Se ha mantenido bien el trabajo allí, pero sin duda necesitamos que vuelvas a dirigirlo, pues aunque Ino y Shizune lo han hecho excelente, ambas no pueden estar a cargo del lugar por mucho tiempo más.
— Es verdad, ambas son un gran apoyo para mí, pero sé que Ino debe estar en el departamento de inteligencia a cargo de los ninjas sensores, y así mismo Shizune debe viajar constantemente para continuar su investigación respecto a venenos. —mira con aprehensión a Sarada—. Soy quien debe estar a cargo de la clínica y el hospital. —aprieta su puño, parece que intenta auto convencerse.
Sakura se siente muy ansiosa y preocupada, aunque en su exterior parece decidida. También me siento de ese modo, me preocupa tanto que Sarada sea aún muy pequeña para alejarse de su madre, como que ella aún no esté completamente recuperada para poder realizar todo lo demandante de su trabajo. Comprendo que debe volver y liderar el hospital de la aldea, su labor es indispensable para todos nosotros, tanto shinobis como aldeanos la necesitamos. Ya estuvo alejada mucho tiempo a causa de nuestras misiones, no se puede posponer más su regreso a aquellas tareas, pero aun así no me siento cómodo con esto, tanto por ellas como por mí. Soy egoísta, lo sé, pues me encantaría poder continuar con nuestra rutina los tres, me he acostumbrado a estar junto a ambas a diario, y me incomoda sentir que no puede seguir así. Es un pensamiento demasiado infantil para una familia ninja como nosotros, aun así, no soy capaz de sacarlo de mi mente.
— Sarada aún es muy pequeña, y debes estar a su lado, por lo que hemos determinado que puedas visitar tres veces a la semana un par de horas el hospital para supervisar lo que se realice; además de llevarte algunos documentos para que los revises en la casa en caso de ser necesario, al menos esto por los próximos dos meses, luego evaluaríamos si puedes continuar así un poco más o es necesario que asistas más tiempo presencialmente allí.
Noto su sonrisa bajo la máscara, y el alivio de mi esposa en su respiración, levanto sutilmente un extremo de mis labios, también me siento más tranquilo con esta decisión. Me encargaré completamente de Sarada mientras ella tenga que trabajar.
— Muchas gracias Kakashi-sensei. —responde con entusiasmo y una sonrisa cálida en forma de agradecimiento.
— Sasuke en tu caso he evaluado la opción de darte algunas misiones bastante breves, sin duda las resolverlas con rapidez por su bajo nivel de dificultad y tus habilidades, pero creo que es necesario para que no te alejes completamente de tus entrenamientos. —apoya sus codos en la mesa y cruza sus dedos, es notorio que ha reflexionado bastante en esto—. Además no está claro cuando deberás partir a tu otra misión, por lo que lo mejor será que estés en la aldea la mayor parte del tiempo.
Lo sé, mantengo esta inquietud como una constante espina en mi pecho. Abrazo con un poco más de aprehensión a Sarada, quiero compartir la mayor parte del tiempo a su lado ante la incertidumbre de mi indefinida salida de Konoha. Duele imaginar cuanto me perderé de sus cambios y su vida. Deseo quedarme con mi familia en este estado de tranquilidad, amor y felicidad, pero eso no es posible, debo cumplir con mi deber, partir para mantener la seguridad de la aldea y asimismo de ellas. Los anhelos personales son una mera ilusión para los shinobis, los míos no son una excepción, debo cumplir mi deber, y la única forma de hacerlo es lejos de aquí. Sakura respira profundo a mi lado, ambos anhelamos lo mismo.
— ¿Sakura podrías revisar el hospital ahora? —coloca una mano sobre su cabeza, con un semblante de disculpa, una imagen suya que habíamos visto en cada una de nuestras reuniones desde que se transformó en nuestro profesor—. Debo hablar con Sasuke sobre una misión.
— Está bien, me llevaré a Sarada para presentarla a mis colegas. —sonríe divertida.
Me mira directamente a los ojos unos segundos, sabe exactamente de qué se trata la misión al igual que yo, aquella borrada de sus memorias. Extiende sus brazos para intercambiar a Sarada, me entretiene ver como parece entristecida al alejarse de mi pecho, pero vuelve a parecer feliz al sentir el corazón y aroma de su madre.
— Te esperaremos en casa. —dice con una tierna sonrisa, estas palabras no las había escuchado antes, me alegraron e hicieron más llevadera la espina del pecho—. Nos vemos pronto Kakashi-sensei. —mueve su mano como despedida y se marcha del lugar.
— ¿Es momento de aplicar la técnica de sellado? —cuestiono tajante, no quiero alargar más este proceso con ese sujeto.
— Sí, con Ino ya de vuelta de su misión, podemos hacer el proceso con las precauciones necesarias.
Salimos del edificio rojo y caminamos hacia el subterráneo donde se encuentran los encargados de la inteligencia de la aldea. Shikamaru e Ino nos esperaban en una habitación oscura junto a dos ANBUS. La instrucción fue clara, Ino ingresará a su mente para activarla ante el calmante que le han puesto, Shikamaru asegurará su cuerpo en caso de intentar moverse, los ANBUS colocarán nuevamente el cobertor de sus ojos en caso de que fuese a activar su técnica ocular. Yo debo inducirlo en el genjutsu y aplicar el sello que me enseñó Haru cuando Ino lo indicara, para evitar que él reaccione contra mí técnica a través de su mente, aún desconocemos todo el alcance de su genjutsu, del que fui víctima en más de una ocasión.
— Ahora. —indica Ino con esa desagradable voz de Kou.
Retiran la venda, ella hace que abra los ojos, y yo ingreso a sus memorias con mi Sharingan.
— Bien hecho Ino, has mejorado en la velocidad del Shintenshin no Jutsu. —escucho vagamente decir a Shikamaru.
Deambulo a través de los recuerdos específicos sobre la materialización de su plan para iniciar una nueva guerra con la técnica del clan Arai, cuando conoció Sakura y la transformó en su objetivo como una mera herramienta. Hago todo lo posible por no torturarle mentalmente. Me enerva y disgustan los pensamientos lascivos que tiene respecto a ella, pero si realizo cualquier cosa que potencie su odio contra mí significará que todo este trabajo sería en vano, pues Sakura volvería a ser un objetivo para él si lograra escapar, solo para atormentarme. Sarada se sumaría a esta ecuación, pensar en que podría acercarse a mi hija para dañarla, me llena de deseos asesinos, no puedo soportar esa imagen en mi mente. Eso no debe ocurrir en ninguna circunstancia, por lo que también me eliminaré de sus recuerdos, junto la venganza contra el clan Uchiha.
Pasados unos dos minutos terminé con este proceso, volvieron a colocarle la venda e Ino investigará en su mente al día siguiente para asegurarnos que ha sido efectivo el sello.
— Estarán seguras. —me dice en voz baja Kakashi cuando paso a su lado—. Ya puedes ir con ellas para la mudanza. —coloca su mano sobre mi hombro.
Me marcho de allí directamente, sin ninguna respuesta ni asentimiento si quiera. Vuelvo a sentir esa ira y temor por perderlas. Estoy muy nervioso y ansioso, no puedo ir en este estado a encontrarme con ellas, necesito controlar y expulsar todos estos pensamientos, o solo conseguiré que Sakura se preocupe. Cambio mi ruta hacia el bosque, podría entrenar un poco para botar esta energía, pero si lo hago se notará fácilmente, me preguntará porque estoy tenso, lo que también le preocupara, y no puedo compartir nada de lo me causó este estés pues fue borrado de su mente y no debe romperse el sello de sus memorias. Solo me queda un lugar al cual ir en ese caso.
Sé que físicamente no están allí, pues los cuerpos shinobis y sobretodo el Sharingan son secretos que las aldeas buscan resguardar de esa misma codicia que Danzo tuvo por mi familia, era un sujeto repugnante. No había tenido la posibilidad de visitar este lugar. Naruto me contó de el a través de una carta, levantaron estas lápidas en honor al Clan Uchiha durante el tiempo que no estuve, se encuentran alejadas y fuera del cementerio. No tuvo importancia durante el período de restauración de la aldea, luego del ataque de Pain, sin embargo Naruto y Kakashi impulsaron esto cuando asumió el Sexto.
Uchiha Mikoto. Uchiha Fugaku. Es extraño estar frente a piedras con sus nombres, aunque esto me reconforta al mismo tiempo. Hoy los recuerdo con nostalgia y cariño, y no con dolor e ira por lo que sucedió. Fui capaz de atesorar lo bueno y guardar el afecto, se lo debía a mi hermano. Me moví entre los distintos nombres, algunos que vagamente reconozco y otros que jamás había escuchado.
— ¿Un cuervo?
¿Eso era un cuervo? En la parte posterior de la piedra con el abanico del clan, se aprecia el grabado de plumas que caen de un pequeño pájaro que vuela, parece ser un cuervo. Estoy muy agradecido por este detalle de ambos, pues conocen la verdad sobre Itachi, y para mantener su voluntad no revelamos lo que estuvo detrás de aquel acto que lo incorporó al libro bingo. Este grabado refleja muy bien a mi querido hermano mayor, desde las sombras se encargó de proteger la aldea y así mismo de llevar todo el peso de los Uchiha sobre sus hombros. Me siento cerca y cierro mis ojos para calmarme.
— Volveré pronto, les debo presentar a mi familia.
Puedo imaginar a Sarada jugando con Itachi, a mamá alegre hablando con Sakura mientras nuestra hija duerme en los brazos de su abuela, y a papá silencioso, pero con un semblante tranquilo y una leve sonrisa de orgullo. No importa que Sarada no fuera cien por ciento Uchiha, pues estoy seguro que será una ninja de elite. Si hereda el control de chakra de su madre y trabajase en ello, sin duda que será una gran combinación junto a las habilidades propias de mi. ascendencia.
Reconfortado con esta breve visita puedo retornar para continuar con el proceso de mudanza. Debo ir por la cuna al departamento para que podamos dejar a Sarada allí en la nueva casa, mientas con Sakura movemos el resto de cajas y algunos muebles. Al llegar veo la puerta abierta, acelero mi paso para saber si ha ocurrido algo, solo quedan algunas cajas en el piso, ¿Sakura movió todo por su cuenta? Sé que es capaz de hacerlo sin problemas, pero no deseaba dejar toda la tarea a ella sola. Me dirijo por ellas al nuevo hogar, entonces comprendo qué ocurrió en mi demora.
— ¡Te has tardado Sasuke! —me grita uno de los clones de Naruto mientras mueven la cama.
— Ya nos hemos hecho cargo de todo. —exclama otro.
— Naruto-kun no debemos parar, esto es como un entrenamiento. —Rock Lee camina con muchas cajas, sin ninguna visión del camino, espero que no haya nada frágil en ellas— Debemos apresurarnos, para que la pequeña flor descanse y pueda crecer con toda la fuerza de la juventud, no podemos fallarle a Sakura-san.
No, definitivamente no puedo con esto, los dejaré hacer lo que les plazca, mejor me aseguraré de mudar a Sarada si está despierta.
— ¡¿No nos vas a ayudar Teme?!
— ¡Aún quedan cosas por traer!
— ¡Cómo te vas sin hacer nada!
— Son suficientes manos y ya no queda nada por hacer. —respondo a los gritos de Naruto, lo escucho reclamar a mis espaldas cuando entro a la casa—. Estoy en casa. —sonrío al pensar que esté será el hogar al cual regresaré para Sarada.
— Bienvenido de vuelta Sasuke-kun. —se asoma desde la sala de estar, su fragancia ya está impregnada en el aire con tan solo estar unas pocas horas aquí, o quizás soy muy perceptible a este aroma—. No pude evitar que Naruto y Lee-san hicieran lo que sea que estén haciendo afuera. —ríe un poco nerviosa—. Solo espero que las cajas lleguen bien, allí está la loza que aún falta.
— Hmp. —paso por su lado para adentrarme en la casa, lo mejor es no decirle como vienen hasta aquí.
— ¿Quiero saber? —me pregunta comprendiendo que existe riesgo.
— ¿Sarada está dormida? —pregunto para evadir la respuesta, escucho su suspiro lleno de frustración.
— Iba hacia su habitación para revisar que esté bien. —ahora estaremos en distintas habitaciones, eso me entusiasma.
— Iré a verla.
— Seguiré ordenando lo que ya está aquí. —sus dedos se entrelazan a los míos cuando pasa por mi lado, me dedica una mirada tranquila—. Todo estará bien cariño, estoy segura. —agrega en voz baja y sonríe. Sin duda no puedo esconderle nada, es capaz de leer incluso las ínfimas variaciones en mis emociones y pensamientos.
Sarada se remueve en la cuna, acaricio su diminuta cabeza tratando de relajarla, pero comienza a hacer un puchero y abre sus ojos llorosos. Mueve sus brazos y se queja, continúo haciéndole cariño en su corto cabello negro.
— Tranquila, papá está aquí.
Hablo pausadamente para no asustarla, sus ojos se expanden y se voltea para ver mi cara, me observa sollozando y con un puchero en su boca, como si intentara buscar mi consuelo por su mal sueño. La levanto y acomodo en mi pecho mientras salimos de la habitación, quizás le parezca extraño el cambio de lugar, aunque al llegar a Konoha no tuvo ningún inconveniente, debió haber tenido simplemente una pesadilla.
— Imaginaste una imagen desagradable también. —nos sentamos observando el césped del patio y que la luz de la tarde nos abrigue a ambos—. Aunque no pueda evitar que sufras al crecer, no te acorralaré para tomar una decisión dolorosa a causa de mis propias acciones, no puedo cometer el mismo error que con mamá.
Sé qué sufrirá porque es parte de una familia shinobi, la vida de sus padres siempre estará en juego, y si ella continúa con este mismo camino, experimentará los dolores de esta elección, espero que sean menores a los nuestros como estamos en una época de paz. Su sangre también implica dolor, y con eso ya es suficiente. Deseo que demore en activar el Sharingan porque cuenta con felicidad y amor, no quiero pensar en que experimente algo horrible. No puedo permitir que se vea afectada a causa de decisiones difíciles tomadas por alguien más, como yo con Itachi, y como Sakura, Naruto y Kakashi por mí.
Siento como intenta jalar uno de mis dedos con sus pequeñas manos, se ríe y me mira alternadamente con el cielo, como si intentara alegrarme o distraerme de mis pensamientos al observar las nubes que cruzan sobre nosotros. Me encantaría saber qué es lo que pasa por su mente tan pura, como absorbe y procesa el mundo.
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— Sakura-san está deliciosa la comida. —comenta el experto en taijutsu—. Agradezco la invitación a cenar.
— Que dices Lee-san, soy yo la que está agradecida contigo y Naruto, me ayudaron con todo lo de la mudanza, así que es mi forma de agradecerles por todo su esfuerzo. —responde entusiasta la pelirrosa.
— Sí, la comida está muy buena, has mejorado bastante, ya no temo intoxicarme. —responde riendo—. Tienes suerte de no haber probado eso cejotas. —agrega con una mueca de desolación.
— Naruto... —aprieta sus puños mirándolo con enojo.
— Entonces vete. —comenta el azabache mientras deja los palillos a un lado con elegancia.
La cena continuó con ciertas burlas y risas, mientras la pequeña miraba a todos allí con curiosidad. Se alegró cuando el rubio se acercó a jugar unos minutos con ella, y se rio cuando Rock Lee la meció mientras se sostenía con una mano de cabeza al piso, acción que molestó al Uchiha, quien se contuvo ante la intervención de su esposa, quien observaba con diversión como la bebé parecía entusiasmada con las visitas. Luego de marcharse se acomodó en el sillón a alimentar a la ojinegra para que volviese a dormir.
— ¿Disfrutaste de hoy Sarada? —pregunta acariciando su mejilla mientras la amamanta—. Es difícil no reírse cuando esos dos están juntos. —agrega con una leve risa.
— Si Rock Lee vuelve a tomar así a Sarada, lo golpearé. —comenta con el ceño fruncido mientras se acerca desde la cocina con un té.
— Gracias cariño, lo tomaré en cuanto termine aquí. —responde sin dejar de observar los ónix de su hija—. No le hagas nada a Lee-san, sabes que pese a lo extravagante de sus entrenamientos, no dejará caer a Sarada, y si fuera así lo golpearía muy duro y luego lo curaría. —agrega riendo.
Intercambian a la bebé hacia su padre, para ayudarle a eructar y luego mecerla hasta dormir, mientras la ojiverde toma tranquilamente su té después de un largo día.
— En el hospital todos quedaron encantados con Sarada, no estuvo inquieta, así que puedo llevarla en mis breves visitas en caso de que debas hacer alguna misión.
— Espero que no ocurra, procuraré ser veloz en las misiones para poder quedarme con Sarada durante el día.
— Eres muy protector respecto a ella. —ríe con suavidad y acaricia su mejilla.
Acostaron a la azabache en la cuna y regresaron a la sala de estar a ordenar un poco más las cosas guardadas, antes de volver a sentarse. La pelirrosa le hace señas para que él se recueste y apoye su cabeza sobre sus piernas. Pasa sus dedos con delicadeza sobre los cabellos negros, mientras él acaricia uno de sus delgados y fuertes brazos de su esposa.
— ¿Estás inquieto por Sarada? —una de sus manos recorre el rostro, remarcando la zona alrededor de sus ojos.
— Quiero verla crecer, no me agrada pensar en perderme sus cambios. —toma un mechón rosa—. Tampoco de los tuyos.
— Sasuke-kun... —se sonroja y detiene el movimiento de sus dedos unos segundos antes de continuar—. Yo tampoco quiero perderme tus cambios, y también me encantaría que pudieras estar presente en los de nosotras, especialmente en cada detalle de Sarada. —remarca cada una de sus facciones con la yema de su dedo índice—. No importa si no nos encontramos cerca físicamente, porque siempre te amaremos y estaremos esperando tu regreso.
El ojinegro se incorpora a su lado, y posa la mano sobre su mejilla ruborizada. No tiene dudas que eso jamás cambiará, y aun así le reconforta escuchar esas palabras de su parte. El temor por que algo les ocurra siempre estará presente, pero asimismo incrementará la felicidad y amor por ambas en cada segundo. Sakura desea conocer qué pasa por la mente de su esposo, parece que ha sido un día lleno de reflexión y preocupación suya, espera animarlo, aunque no comprenda qué ocurra exactamente. Juntan sus frentes con sus ojos cerrados, él sintiendo la piel bajo su mano, mientras ella acepta y goza de este gesto cómplice. Sus respiraciones se sincronizan de a poco, perciben su fragancia favorita en su pareja.
— Vayamos a la cama cariño. —dice con suavidad, anhela que se recuesten y abracen.
— En general no eres tan directa. —responde con una sonrisa pícara y divertida.
— No me refería a eso. —se cubre sus mejillas avergonzada.
— Lo sé. —se acerca a su oído para susurrarle—. Puede ser. —se aleja hasta tener una estrecha distancia entre sus rostros, entonces en un hábil movimiento la levanta del sillón y la sostiene cerca de su cuerpo.
— Ah, cariño. —exhala sorprendida, manteniendo la cercanía y apretando el agarre de sus manos en su pecho.
— Descansemos. —besa su frente con ternura y luego sus labios, para dirigirse así hasta su nuevo cuarto.
