IV. Conociendo a los nuevos compañeros.
—Que rara es esa chica—. Pensó Gray mientras caminaba en el pasillo del edificio de ciencias—. Me consuela que no es la típica mimada que solo habla de ropa o de cualquier otra tontería.
Suspiró. Siempre había odiado ese tipo de chicas y por esa razón decidió prometerle a la chica que se inscribiría a pintura, la había considerado buena persona y para que el cediera a ese tipo de peticiones ya era un logro para ella, no se dejaba convencer tan fácilmente. Y eso era gran logro para juvia aunque no lo supiera. Sonrío, sabía que ocurriría algo interesante con ella pero sus pensamientos se detuvieron cuando ya estaba en la puerta de mecánicos.
Abrió la puerta y fue la sorpresa de ver a puros hombres a excepción Erza, lo más curioso es que todos la miraban como si quisieran hablarle pero nadie se atrevía.
Gray, orgulloso, fue directo hacia ella y obtuvo el resultado que esperaba: todos lo miraron boquiabiertos, algunos murmuraban: «¿Cómo es posible que la hable como si nada'», «será su novio?».
—Erza ¿Cómo va todo? —dijo el moreno mientras se sentaba a lado de ella.
—Como siempre, estos compañeros que tengo me miran como si quisieran hablarme y no se atreven —respondió aburrida mientras comía una manzana.
—Eso noté cuando entré —dijo sonriente—. Por lo menos tu grupo es algo eufórico, el mío de pintura creo que solo seremos dos integrantes.
—¿Sólo dos? —dijo admirada.
—Una chica rarita y yo, no me molesta porque será más tranquilo —dijo mientras apoyaba su cabeza con sus manos—. Y supongo que es mejor que tú rompas el hielo, dentro de poco estos mandriles empezaran a babearse por ti.
Erza soltó una carcajada. Ella siempre mostraba un porte elegante para poder destacar siempre, pero lo que se ganaba era intimidar a los hombres y hacer que no la hablaran por temor aunque les robara sus suspiros. Gray era uno de los pocos con quien podía tener una conversación interesante o lo más bizarra pero era solo su amigo y no creería que fuera algo más, tanto él como ella negaban que asiera fuera y estaban de acuerdo en no cambiar su relación.
Gray solo se burlaba internamente. Todos lo miraban como un Dios por haber hablado a la chica, y claro que debería si era su amiga de la infancia, solo eso.
—Aquí hay buenos partidos para ti —comentó Gray—. Mala suerte que le comieron la lengua los ratones.
—El día en que un chico me hable apenas conociéndome en unos minutos, pensaré seriamente en casarme con él—dijo su pensamiento, ende a esto recordó que hace unos momentos, en el auditorio de la escuela cuando subió al escenario, el chico peli azul que era el segundo lugar la habló. Se sonrojó, hasta ahora se había dado cuenta que él era el primer chico que apenas la conocía y le dirigía la palabra en seguida.
—¿Pasa algo, Erza? —preguntó su amigo por ver la reacción de la chica.
—No, nada —contestó nerviosa, Gray le miró incrédulo y justo cuando volvería a preguntar, el rechinar de las bisagras avisó que el maestro ya había llegado.
Mientras tanto, cerca de la sección de artes, específicamente artes visuales y a tres salones del salón de pintura, se encontraba Lucy inscribiéndose en teatro. Era su pasión y por eso no dudó en inscribirse y también había pensado en canto y gimnasia rítmica, pero no se quería arriesgar a que la reconocieran los invitados de la fiesta de Lissana. Cuando había ido a ver quiénes serían sus compañeros, notó muchas caras conocidas y además que vio a la cumpleañera.
«Eso estuvo cerca, espero que no se den cuenta que yo fui la que canto —pensó».
Desde que Cana le había metido el pie, se dio cuenta que Fairy Tail estaba lleno de personas que adoraban molestar a las personas como ella, porque además, antes de que la mencionaran muchos molestaban a chicos tranquilos y también escuchaba los murmullos de las personas cuando la habían mencionado.
Recordó que cerca de donde se había sentado, burlaban a una chica bajita peli azul, le dio rabia porque era injusto que solo por apariencia criticaran y tuvo suerte que la chica estaba ahí en teatro, pero estaba formada hasta adelante por eso no la había hablado.
«Terminando todo este relajo, iré a hablarla —pensó».
Tardó poco menos de veinte minutos para que le tocara su turno. Para entrar a teatro solo tenías que demostrar que tan bueno eras actuando. Lucy se lució, hizo un pequeño monólogo musical. Al final todos le aplaudieron y el profesor no dudó en aceptarla.
—Espero que nadie reconozca mi voz.
Bajó del escenario y tuvo la suerte que la peli azul también había calificado y seguía aun en el salón, caminó directo hacia ella para hablarla.
—Estuviste bien —dijo la chica, Lucy se emocionó porque no creyó que ella fuera la primera en hablar.
—Gracias y tú actúas muy bien —alagó.
—No es para tanto, pero dime ¿Verdad que eres Lucy Heartfilia? Lamento lo de hoy, la verdad si se pasaron.
—No es para lamentarse —dijo Lucy entendiendo que le mencionaba lo de la caída en el auditorio—. Y tú ¿Cómo te llamas?
—Soy Levi McGarden —se presentó mientras ambas se saludaban—, mucho gusto, Lucy.
—No, el gusto es mío, desde el auditorio tenía ganas de hablarte.
Y así inició una larga plática. Primero hablaron de qué escuela provenían y después de gustos. Lucy le agradó la chica porque ambas les gustaba leer incluso coincidían en los libros que habían leído.
—Y dime ¿Por qué teatro? —preguntó Lucy.
—Me gusta escribir drama y me gustaría algún día representar una de mis obras.
—¿En serio? —preguntó—. ¿De verdad escribes? Yo igual pero…
—¿Pero qué? —dijo Levi al ver como bajaba el tono a su última palabra.
—Me da pena que lean lo que escribo.
Lucy se empezó a jugar los dedos y Levi le sonrió, le dijo que a ella si le gustaría leer lo que ella escribía y esperaría el día en que se decidiera enseñarle al mundo lo que dejaba plasmado en papel. La rubia le prometió que cuando acabara su novela, ella sería su primera lectora.
Gray y Erza ya estaban inscritos en el taller de mecánica, el moreno se despidió de su amiga y regresó a pintura, que por fortuna para él ya estaba el maestro y ya no estaba la chica porque sería incomodo que de nuevo lo acosara visualmente.
—Una pregunta, ¿Por qué cree que nos inscribimos solo dos personas?
—Eso es fácil joven Fullbuster —respondió—. El horario es de siete a nueva de lunes a jueves, a nadie le gustaría levantarse temprano a pintar.
—Entiendo, pero ¿Por qué no escogió un horario en la tarde?
El maestro le explicó que era una pregunta sencilla: solo en la tarde podía ver a sus dos hijas y él hacia el esfuerzo de trabajar en la mañana y en la noche. A gray se le estrujó el corazón, el tipo era buen padre y quería lo mejor para ellas y convivir era uno de los mejores regalos que le pueden dar a sus hijos.
«Ojalá mis parientes fueran como él —pensó».
Se despidió y justo cuando salió del aula, escuchó el sonido de su celular y era un mensaje de Natsu diciéndole que se inscribiera a futbol americano, era una broma.
«Este imbécil y sus bromas de mal gusto —pensó—, pero sería buena idea irlo a ver y dejarlo en su lugar».
Pero antes que todo esto ocurriera, después de que Cana se separó de Natsu, quién se fue a la cancha donde estaban reunidos las personas que querían inscribirse a futbol americano -que eran muchas- primero se les puso la prueba de resistencia, que era que tanto podías correr y que tanto podías resistir una emboscada, el chico las pasó sin problemas, pero ahora venía la más importante, que tan lejos podías lanzar el balón,
Cuando se acercó a esperar, le llamó la atención un chico alto, musculoso, moreno y cabello largo. Lo miró por unos momentos hasta que el tipo se dio cuenta que lo observaban, miró a Natsu y ambos se miraron.
—Oye ¿Te gusto? —dijo en broma el moreno.
—Nea, lo que pasa es que tienes lagañas, puerco, quítatelas bien.
El tipo frunció el ceño y se pasó la mano por los ojos y no había nada, era solo una broma más del Dragneel.
—Me las pagarás —susurró molesto mientras Natsu se burlaba de haber caído.
—Más mierda en Fairy Tail, el siguiente —dijo un chico rubio decepcionado del iluminó que acaba de lanzar el balón. Era más alto que el moreno que le había llamado la atención—dije el siguiente —dijo de nuevo, pero esta vez ms molesto.
Entonces se acercó el moreno, el rubio lo miró incrédulo cabeza y le sonrió de lado.
—Nadie quería pasar —dijo indiferente.
El rubio lo examinó de pies a cabeza, parecía un excelente atleta, le preguntó su nombre y respondió que era Gajeel Redfox.
—Espero que no me decepcione.
El chico tomó el balón mientras escuchaba las instrucciones del rubio, quien era el mariscal de campo y él juntos a dos compañeros más escogían quienes iban a entrar al grupo. A lo largo y ancho de la cancha estaban distribuidos alumnos para que la persona quien lanzaría el balón decidiera a quien tirárselo y dependiera las yardas que avanzara seria su posibilidad a entrar.
Para el moreno era pan comido, lanzó el balón y lo tomó uno de los chicos que estaba casi al final de la cancha.
—Buen tiro —alagó el rubio—. El siguiente…
—Yo, yo Laxus —dijo de repente Natsu mientras caminaba rumbo al balón.
—Ha, ha, no creo que hagas gran cosa —burló el moreno mientras caminaba hacia donde estaban los que ya habían pasado.
—No cantes victoria.
Entonces el rubio le dio otro balón y se posicionó, pero justo cuando iba a tirar el balón escuchó una voz peculiar decir:
—¡Princesita! no me decepciones mi amor…
Era Gray quien le había gritado a su amigo, justo cuando Natsu supo quién era, se distrajo, se resbaló en el césped y cayó, el balón se le escapó de la mano y rodó unos centímetros de él,
Todos se burlaron tanto de la caída como la reacción y lo que Gray había dicho. El Fullbuster se quedó en las gradas que estaban alejadas del campo, y Natsu de inmediato se levantó del césped avergonzado de las burlas.
—Gray eres un idiota ¿Viste lo que provocaste? Hiciste que quedara en ridículo.
—¿Provoqué que te sonrojaras? Lo siento no lo vuelvo a hacer y eso te pasa por andar mandando mensajes con bromas, pues te diré que también debes de inscribirte a mecánicos, pero ¡oh, sí es cierto! eres un idiota en matemáticas —burló.
—Una pelea entre parejas, que excitante —dijo en sarcasmo uno de los de nuevo ingreso.
El mariscal mostró una mirada frustrante y de pena ajena, podría ser su amigo pero no le quedó otra que tachar el nombre de Natsu, porque ya sabía cómo se llamaba.
—El siguiente…
—Espere ¿Me podría dar una oportunidad?
El rubio solo re rió de él. Le dijo que definitivamente no podía calificar y que no esperara a que quedara seleccionado.
Natsu se enojó tanto que, tomó el balón que estaba por sus pies, y se lo lanzó a Gray, cayó exactamente en su frente.
Todos, excepto unos cuantos se quedaron boquiabiertos y se reían de la desgracia de Gray. Natsu sonrió satisfactoriamente mientras le mostraba una sonrisa al moreno pelo largo.
—Sin duda esto es amor apache.
El mariscal sonrió, volvió a borrar el tache que había puesto en la lista y carraspeó su garganta para que el chico le prestara atención.
—Consideraré ese tiro como tu prueba —dijo el rubio—. De todos modos sé cómo es tu condición en este juego —le dijo sonriente—. A la próxima que Gray venga a hacer el ridículo, juro que te saco.
Natsu se fue, dejando a todos con una incógnita, ya sabían quién era y además como era. Laxus sonrió porque sabía las habilidades de Natsu y no podía dejarlo fuera.
—Es el tercero como tú, Laxus —dijo uno de sus compañeros que también lo ayudaban a seleccionar a los nuevos ingresados.
—Te confieso algo, él ya está dentro, junto al moreno que paso antes que él.
—¿El tal Gajeel?
—Sí, y además, otra confesión —dijo mientras embozaba una sonrisa—, también es primo de la chica que quedó en primer lugar, Erza, ¿no es bonita?
—¿A quién no? Si la chica es toda una diosa —alagó su compañero.
—Pues qué bueno que te guste porque te quedarás con las ganas —le dijo serio—. Los dos son mis viejos amigos y no creo que Erza se fije en un tonto como tú —le dijo en burla—, lo siento pero es la verdad.
Después que todos se habían inscrito a mecánica, el salón había quedado vacío, pero Erza había olvidado su celular ahí y esperaba encontrarlo. Aceleró el paso, teniendo la esperanza de encontrarse con alguien.
Justo cuando iba a entrar al aula, cierto chico peli azul tomó el picaporte al mismo tiempo que ella, ambos se miraron y el chico se avergonzó, Erza solo le sonrió porque le pareció tierno verlo sonrojado.
—No pensé encontrarme con la Titania por tercera vez, este es mi día —le dijo mientras quitaba si mano del picaporte.
—¿O será mi día? Porque eres el primer chico que me conoce y me dirige la palabra, si te diste cuenta solo uno me habló y es porque es mi mejor amigo.
Erza giró el picaporte y entró. El chico se quedó ahí parado, bloqueado y feliz porque al fin sabía que Gray solo era su amigo. Pero cuando la pelirroja pidió que entrara, reaccionó y caminó hacia ella.
—¿Eres Jellal Fernández, verdad?
—Siempre olvidan mi nombre, eres la primera que lo recuerda.
—Qué raro, pero yo olvido nada. Aquí estas —dijo mientras levantaba el celular del piso, cerca de la banca donde se había sentado.
Jellal la miró mientras ella estaba a espaldas de él y revisaba si había llamadas. El chico desde que la vio le gustó. Tenía porte, era muy guapa y sobre todo, me agradaba su compañía y no le daba pena hablar con ella, ahora solo faltaba si ella aceptaba primero su amistad y conocerse.
Pero esos pensamientos se esfumaron cuando Erza se despidió y se fue. Quería seguir platicando con ella, quería saber cómo era ella, su color favorito, que le gustaba, que hacia… quería saber todo sobre ella.
«Será para la próxima —pensó y suspiro. También decidió que también debía abandonar el salón».
—¡Idiota me dolió! —reclamó Gray mientras se tallaba la cara, ambos ya estaban en su habitación.
—Eso te pasa por entrometido.
—Pero admite que te puse nervioso cuando te grité mi amor —dicho esto, su amigo se enojó y lo volvió a golpear la cara.
Natsu tiró unas carcajadas, si algo adoraba era ver sufrir a su amigo y más con dolor físico. El moreno se miró la cara al espejo y supo que lo mejor era tomar un desinflamante.
—Menos mal que alcanzamos habitación juntos —cambió de tema.
—Esta habitación es del tamaño de mi baño —se quejó—, y el baño al closet.
—Natsu, Natsu, si las habitaciones fueran como la tuya—dijo irónico—, la escuela fuera una ciudad. Entiende cerebro de hámster.
—Tranquilo, y hablando de eso ¿Erza a quien escogió como compañera?
Ambos se quedaron pensando y llegaron a la conclusión que a quien pudo haber escogido es sin duda a Cana, por algo se quedaron platicando antes que entraran al auditorio.
La tarde pasó rápido. Natsu estaba en la computadora mientras Gray jugaba con unos dardos. La ociosidad los tenia aburridos, no sabían que hacer hasta que a Natsu se le ocurrió una idea.
—Gray ¿Y si nos infiltramos al dormitorio de las chicas?
—¿Estás loco? —Contestó Gray—. Pero es una buena idea, pero no le hago a eso.
Su amigo lo miró incrédulo. Cada vez que a él se le ocurría algo, siempre lo ayudaba pero esta vez no, se levantó del escritorio y se acercó a su cama donde estaba acostado.
—¿No estás enfermo? —preguntó mientras acercaba su rostro y tocaba su frente para ver si no tenía fiebre.
—No y será mejor que tu vallas solo. No tengo ganas, con el golpe que me diste fue suficiente…
El Dragneel bufó pero el pretexto de Gray fue convincente, sin dudarlo salió de la habitación directo a su objetivo: el dormitorio de las chicas. En cambio, apenas salió su amigo, Gray dio un suspiro y se levantó de su cuarto para mirar hacia la ventana.
Tenía mucho tiempo que cargaba un sentimiento reprimido pero no quería desahogarlo aún, más de tres semanas para ser exacto, intentaba ser el mismo y fingir que no pasaba nada, pero ahora más que nunca deseaba estar solo y estaba pensando si sacarlo o no.
—¿Será bueno llorar? Bueno, ya he derramado mucho antes pero ¿Valdrá la pena derramarlas ahora?
Salió de la habitación y fue al patio que estaba frente al dormitorio. Era un jardín hermoso lleno de árboles y flores de colores. Se acercó al rosal y cuando iba a tomar una se clavó una espina.
«Esto no es nada… esto no es nada al dolor que tienes al perder lo que más quieres y después… te traicionen».
Gray retiró la mano y se observó la pequeña gota de sangre, se la quitó con la otra mano y fue directo a sentarse en el árbol más cercano. Se quedó contemplando el ocaso mientras vagos recuerdos de la infancia pasaron por su mente.
—Todo por un trato… todo por un capricho…
Después pasa en su mente algo doloroso, algo que ocurrió en la fiesta de Lissana, intento olvidarlo las tres semanas antes de entrar a Fairy Tail pero no puede, intento ser el mismo pero cada vez que esta solo no puede, intenta con todo ser el mismo con sus amigos pero a veces quisiera quitarse la mascar y demostrar su dolor, pero no puede, su orgullo de hombre impide que eso pase.
«Serás el hombre de una sola mujer ¿Te queda claro?»
Esa frase pasó por la cabeza de Gray, una simple oración que cada vez que la recordaba era como si enterraran más profunda la estaca que significaba el dolor que ahora tenía, era fuerte pero cada vez era más y más grande hundiéndolo en el abismo de la soledad.
La noche empezó y no había ninguna alma salvo él, se sentía bien estando solo porque le servía para buscar el Gray que estaba dormido dentro de tanto sufrimiento. Cuando estuvo seguro que no había nadie, lloró. Sacó el dolor que desde hace tres semanas había contenido, soltó cada una de las lágrimas que decían a gritos salir para desahogar todo, sentirse por lo menos un poco de libertad en su alma. El llanto fue cada vez más fuerte pero lo que no sabía es que no era el único en ese bello jardín. Cierta chica peli azul lo veía escondida entre las ramas.
«Estúpida vida ¿De qué sirve tener todo lo material si he perdido a las personas que más amo? ¡Maldita sea!»
Gray lloraba como un niño, pero lo malo era que a veces necesitaba a alguien que lo consolara, que le dijera que todo está bien, que creyera que todo era un sueño y que despertaría algún día y ahí estaría alguien quien lo abrazaría y le podría contar todo lo que vio, pero no podía, no podía desahogarse ni siquiera con Natsu ni Erza, no quería que sus amigos se involucraran en sus problema, no quería verlos preocupados por él.
La peli azul seguía ahí, se le estrujó el corazón verlo tan fatal, quería ir a consolarlo pero la vergüenza impedía que diera un paso, le temblaban las piernas y caminar era sinónimo de caerse, también ella empezó a derramar lágrimas porque se conmovió de verlo en ese estado, sabía que estaba mal a pesar de tener el rostro cubierto por sus manos.
—Maldita, maldita…
Gray mencionaba un nombre, Juvia no sabía quién era pero escuchar ese nombre le partió el corazón, no la conocía y ya la estaba empezando a odiar, el chico le había interesado y no permitiría que sufriera por culpa de otros.
«Gray… Gray sufre por esa persona… no permitiré que vuelva a pasar eso —pensó ella».
Ella siempre había pensado en lo ingenua que era, no sabía cómo era un noviazgo ni mucho menos sabía que platicar con un chico por eso jamás había tenido novio pero esta vez no permitiría que su timidez la dejara escapar a ese chico que le había interesado tanto que haría lo posible por hablar con él y convertirlo en algo más que amigos. Pero justo cuando Juvia había decidido ir a consolarlo, Gray quitó sus manos, su rostro palidecido ya no tenía rastro de lágrimas, se levantó en seguida y miró hacia el cielo.
—No, no permitiré que pequeñeces me afecten, soy un Fullbuster a pesar de todo y ¡No debo de darme por vencido por nada ni mucho menos por nadie!
Gray fue directo a los dormitorios y Juvia se quedó de nuevo entre los arbustos, escondiéndose ella y también, el valor que había sacado para ir a consolar a su amado.
La noche paso. Natsu no pudo meterse al dormitorio de las mujeres por demasiada vigilancia y Gray se sintió mejor consigo mismo y al día siguiente ya era el primer día de clases.
En Fairy Tail, las clases básicas como son las de ciencias exactas, naturales y teóricas se dan en los horarios de nueve a tres de la tarde, mientras que los talleres se pueden dar en las horas que no pueden ser esas, que son de siete a nueve y de tres a ocho de la noche. Como el día anterior era el primer día, no daban clases para que los alumnos se pudieran inscribir al taller deseado y para que buscaran su recamara y escogiera con quien compartirla durante el semestre. Ahora ya era el día para tomar sus primeras clases. Pero pintura era a las siete y tenía que despertase muy temprano para asistir, podría ser fastidioso para los demás pero él estaba a gusto con su horario, así podría tener la tarde para escultura y mecánica.
Sabía que sólo tendría una compañera, la chica extraña de cabello de color zafiro, le era indiferente pero sabía que llevaría una buena relación de compañerismo y eso le quitaba un poco de estrés. Cuando llegó ella ya estaba ahí, acomodaba su lienzo mientras que el maestro ya estaba pintando un cuadro. El profesor ya sabía que tanto Gray como Juvia no necesitaban mucha asesoría porque ya eran unos artistas, él solo serviría como crítico y les daría unos consejos para mejorar sus obras.
—Siéntanse a gusto, no me gusta que hayan tensiones.
Pero el celular del maestro sonó y se tuvo que retirar, dejando sola a la pareja.
Gray estaba acomodando su lienzo y observó que pintaba la chica, notó que era una obra que ya tenía días haciéndola y que aún le faltaba mucho por terminar, se quedó atónito cuando la observó bien, era una pareja besándose apasionadamente y el fondo era un salón elegante estilo victoriano.
—Tranquilo Gray, eso solo coincidencia—. Se decía a si mismo mientras se recuperaba.
La chica seguía pintando, no quería conversar con Gray por lo que había visto en la noche. Se sintió culpable por no haber ido a consolarlo antes que se fuera, pero quería verlo, quería ver de nuevo sus profundos ojos negros sino sería más su ansiedad.
—La silueta de la chica no está bien, deberías de definir bien las curvas de su falda, pareciera que está esponjada.
Juvia se detuvo mientras que Gray se acercaba para ver los detalles de la obra, se quedó impresionado y al mismo tiempo decepcionado.
—Lo único que tienes que hacer es…
Gray se acercó a la chica, su mano izquierda rozó con la cintura de la chica mientras que con la derecha tomaba la mano y el pincel de su compañera, acercó el pincel a donde había dicho que estaba los errores y empezó a pintar, Juvia apenas podía respirar, tenerlo tan cerca de hacía que perdiera la noción de todo, incluso si le preguntara como se llamaba, no sabía contestar.
—Por cierto, no sé cómo te llamas.
Parecía que le había leído la mente, Juvia aún no se recuperaba del tacto de Gray, tuvo que usar todo su autocontrol para no poder desmayarse, era tanta la presión que de manera brusca se separó de él. Cuando se recuperó, al fin pudo voltearlo a ver, en cambio, Gray no entendía la reacción de ella.
—Ju...Juvia, me llamo juvia Loxar —al fin contestó.
Gray le sonrió y de nuevo regresó a su lienzo, ahora Juvia lo miró y era muy diferente a lo que ella pintaba, era un rostro masculino abstracto que tenía lágrimas rojas y una soga en la boca. Se asustó porque el cuadro le daba una sensación de soledad.
—Son cosas que pasan por mi cabeza, no te asustes, así no soy yo —Gray se había dado cuenta de la reacción de la chica.
—Pero los artistas reflejamos parte de nosotros en nuestras obras.
—Eso lo sé, pero también reflejamos sentimientos.
—¿Gray se siente triste? —preguntó.
—No debería de interesarte, sigue en lo tuyo.
La clase siguió silenciosa, Gray prefirió que fuera lo mejor, ahora más que nunca no quería explicarle a nadie su situación, prefería callar y superarlo él solo. En cambio, Juvia deseó saber más de él pero el moreno había sido grosero diciéndolo que no era de su incumbencia ¿Por qué no lo era? A ella claro que le interesaba. Pero ya eran cerca de las nueve y ya era hora de ir a sus clases correspondientes.
Ambos abandonaron el salón, Gray aceleró el paso y se daba cuenta que la chica lo seguía, sospechó que tal vez era su compañera de clase, por lo que se detuvo a esperarla.
—¿Cuál es tu número de sección? —preguntó cuándo ya estaba con él.
—Sección 10 —contestó.
—Lo que sospechaba —dijo mientras se rascaba la nuca—, somos compañeros.
—¿De verdad? —respondió alegre.
«Por lo menos no es una acosadora, por un momento pensé que me seguía —pensó mientas aún se rascaba la nuca, se dio la media vuelta dispuesto a seguir».
Cuando llegaron el salón estaba casi lleno. Cuando vio a su amigo que fue a sentarse a lado de él, que era en la fila de en medio casi hasta atrás mientras que la peli azul se sentaba casi enfrente, a lado de una chica rubia que usaba lentes. A veces lanzaba miradas al moreno pero este no se daba cuenta. Pero de pronto la puerta se abrió, todos pensaron que era el profesor pero era cierto chico de cabellera larga, el mismo chico que Natsu le había jugado la broma de la lagaña.
—¿Tú aquí? —gritó Natsu mientras se levantaba del asiento.
—Ah, tu eres el chico que se cayó. Y tu novio te gritó cursilería y media, dile que sea más discreto.
Todos los que estaban en el salón se empezaron a reír aunque no entenderían muy bien, Juvia se quedó atónita ¿Acaso Gray era gay?
—¿Por qué siempre se van por la tangente? ¿No sabes lo que es sarcasmo? —mencionó Gray tranquilo—. Otro gorila tenía que ser.
—¡Que engreído! no cabe duda que este colegio está infestado de puro afeminado.
Gajeel fue directo a sentarse hasta atrás, pero del lado contrario de donde estaban Gray y Natsu, ellos estaban cerca de las ventanas mientras él cerca de la puerta. Ambos se miraron con rivalidad mientras Gray los ignoraba.
—Gajeel, hola, soy Juvia —dijo de la nada la oji azul mientras hacía ademanes para tomar su atención.
—Hola, tiempo sin vernos —dijo a secas.
—Me alegra volverte a ver y que también seamos compañeros , como en los viejos tiempos.
—¿Viejos tiempos? —dijo Gray de la nada sorprendido, la conversación de ambos era escuchada por todo el salón.
—¿A qué te refieres? —pregunto el chico de al lado.
—Esa chica va conmigo en taller de pintura y creo que ya conocía al gorila ese. Que vueltas da la vida, no solo nosotros encontramos conocidos aquí.
—Eso es típico viniendo de una familia adinerada y que todos entren en la mejor escuela del país —dijo orgulloso—. Aparte no les tomes importancia, total, son otros raros más que nos podemos encontrar, como esa rubia.
—¿Lucy Heartfilia? La que me quitó el primer lugar.
—¿Esa es Lucy? —contestó sorprendido.
—¿Acaso ya te olvidaste de ella? ella es Lucy y parece ser que se lleva con Juvia.
—¿Y quién será la otra peli azul?
—no me interesa —respondió—. Pero por el momento lo primordial es conocer a Lucy.
Pero justo en ese momento, de nuevo la puerta se abrió, todos voltearon a ver porque de nuevo creyeron que era el profesor y resulto ser Loki, Natsu le mostro una mirada seria mientras la rubia lo saludaba.
—Pensé que había entrado el maestro —dijo mientras saludaba a Juvia y después iba con Lucy—. ¿Cómo va todo?
—Bien —le sonrió y el chico le sacudió sus hebras doradas—. ¿Ya conseguiste compañero de habitación?
—Aún no tengo, pero es mejor dormir solo, capaz me toca un tipo que ronque.
—Tal vez Gajeel quiera ser tu compañero de habitación— dijo de la nada juvia, después fue directo al pupitre de su antiguo amigo a preguntarle, le respondió y regresó con una sonrisa.
—Dice que no hay ningún inconveniente.
—¿Gajeel? —Preguntó incrédulo—. ¿No es de Phantom Lord como tú, Juvia?
—Si —respondió con mirada melancólica—, ahí lo conocí y nos llevamos bien. Estoy segura que será buen compañero contigo, aunque tenga su carácter es buena persona.
Loki aceptó, estaba seguro que Juvia le decía la verdad y aparte, a pesar que a primera vista causaba cierto temor, seria paciente con él y tenía posibilidades que se cayeran bien y fueran buenos amigos.
Unos minutos después de la llegada de Loki, la puerta se abrió y esta vez sí era el profesor.
—Buenos días, chicos —respondió el saludo de sus alumnos—. Como verán, esta es la clase de filosofía, no entiendo por qué tan temprano porque causara sueño en todos —dicho esto, todos empezaron a reírse y le dieron la razón—. Pero créanme, si fuera en la última hora, nadie la podría soportar.
El maestro tomó un marcador y empezó a escribir su nombre en el pintarrón—. Soy Makao Convault.
—Este profe nos tiene que pasar —dijo Gray—. El tío Makao nos tiene que pasar con diez.
—Ya rugiste —le respondió Natsu, pues conocían a profesor Makao gracias a que se llevaban con su hijo, Romeo.
Pero ahora de nuevo la puerta se abrió y la típica reacción de todos de voltear a ver quién era. El sonrojo en Natsu se notó y muchas miradas masculinas empezaron a mirar indiscretamente.
—Profesor, perdón por llegar tarde, mi hermana me llamó y era imposible evadirla.
Era nada más y nada menos que Lissana. Lucy se quedó en shock ¿Acaso la peliblanca también era su compañera? ¿Acaso la chica que era la cumpleañera de la fiesta que había ido podía darse cuenta que ella era Natasha?
Loki se dio cuenta de la tensión de su amiga, la tomó de la mano y la miró tiernamente, le dijo que estaba seguro que tampoco se daría cuenta.
Pero lo que no sabía es que la mirada azul se había posado en ella disimuladamente, ella si se había dado cuenta de la mentira desde un principio, le sonrió aunque Lucy ni Loki no se lo imaginaban, el maestro le pidió que pasara y fue directo a sentarse a lado de su novio, sin separar la mirada de la rubia.
«¿Crees que soy tonta, Lucy? —pensó—. Podrás engañar a todos, pero no a mí ¿O más bien, Natasha?»
Pero la mirada dejó por un lado a la oji café y fue a la de su amado, lo miró tiernamente mientras el chico le acariciaba la mejilla.
—Te extrañé —le dijo.
—Y yo más a ti, Natsu.
Tal vez Lissana se había dado cuenta que Lucy había llegado a la escuela y mientras no ocurriera nada fuera de lo normal no haría nada, Natsu era lo primordial para ella y no abriría la boca al respecto. Mientras nada tocara lo que le pertenecía, ella no sacaría el lado malo que cualquier persona tenia, pero ella era muy diferente, no tenía compasión por nada ni nadie.
Ya cumplo cinco años en mi cuenta de deviantART… por eso voy a actualizar todos mis fics, hoy 15 de abril. Espero que les guste y disfruten la lectura C:
