VI. Semana de sobrevivencia. Día 1: alianza.

Lunes 15 d agosto

—Juvia… ¡corre!

La peli azul apenas podía ponerse de pie, el pánico hacía que las piernas le temblaran y que no diera un paso. La rubia también tenía miedo, sobre todo por la sonrisa que cargaba la castaña, eso significaba que no tendrían piedad sobre ellas. Lucy decidida a cuidar a su amiga, siguió en su posición de defensa, la quería mucho y le partía el alma que sufriera y ahora más que nunca necesitaba su apoyo.

—Yo… yo… Lucy, por favor no me protejas… yo… —apenas podía hablar Juvia.

Cana caminó lentamente hacia Lucy y justo cuando se colocó frente a ella y alzo la mano para empezar el bombardeo, la peli azul se puso frente a ellas, tembloroso, protegiendo a la de ojos cafés.

—Hagan con Juvia lo que quieran, pero a ella no…

Juvia a pesar que estaba en psicosis sabía el significado de la amistad que tenía con Lucy. La quería mucho y tampoco permitiría que le pasara algo. También recordó que Gray le pidió de favor que fuera fuerte y que soportar la presión de la semana, además que el beso que le había dado significaba mucho para ella. Cana la miró curiosa, si algo sabía hacer es aceptar condiciones, condiciones que también tuvieran ventaja. Siguió mirándola y con una sonrisa de satisfacción le preguntó a qué costo.

—Juvia dará lo que sea necesario…

Cana tomó un mechón de su cabello, lo acarició, sonrió maliciosamente y después tomó gran parte de este y lo empezó a jalar hacia ella. Cayó de rodillas, su rostro además de miedo también demostraba dolor. Cana pidió unas tijeras y una chica se las dio.

—¡Qué lindo cabello! pero lástima que será un desperdicio sacrificarlo.

—¡No lo hagas! —dijo Lucy, cuando iba a defenderla Juvia la detuvo.

—Juvia quiere ser útil para Lucy.

—Que obediente eres, pero detesto que hables en tercera persona. Ahora verás lo que sentí cuando me humillaste, Heartfilia…

Empezó a cortar el cabello y Lucy, a pesar que tenía el coraje y la fuerza para defender a su amiga, no hizo nada, cayó de rodillas y empezó a llorar. La impotencia de ver a Juvia sacrificarse por ella la hizo sentirse miserable, Cana tenía intenciones de dejarla casi si cabello cuando de pronto alguien la empujó y cayó justo a sus pies.

—Pero que… —dijo mientras se reponía del impacto, cuando volteó a ver se dio cuenta que un chico de cabellera obscura la había tirado—. ¡Gray! ¡Tú de nuevo entrometiéndote!

El chico le fulminó una mirada llena de ira, Cana vio por primera vez esos ojos llenos de coraje hacia ella, retrocedió unos pasos, nunca pensó que haber molestado a el par de chicas que ni siquiera las consideraba sus amigas le causara ese sentimiento.

—Vete, antes que termine enojándome más.

—Pero, ¿Qué haces defendiendo a este par de perdedoras?

—¡Largo! ¡Recuerda que una de las reglas dice que no debemos de interferir hombres con mujeres! Así que hazlo antes que haga algo al respecto.

Cana no tuvo más remedio que irse y la siguieron las demás porristas. El chico miró a ambas amigas. Juvia que aun escondía su rostro con el poco cabello que le quedaba y Lucy, que aún no salía de su trance. Le entristeció ver las condiciones en la que estaba su compañera de pintura, la chica llevaba un peinado peculiar, sus puntas estaban ondeadas pero ya no quedaba nada. Gray fue directo con Juvia, la tomó de los hombros y la sacudió para que reaccionara.

—¿En qué quedamos? Juvia reacciona, no seas débil… ¡Juvia…!

La chica se lanzó a sus brazos, Gray se quedó atónito y su mente se quedó en blanco. La chica lloró en su pecho. Cuando ya pudo asimilar lo que estaba ocurriendo, correspondió el abrazo y empezó a acariciar la poca melena que le quedaba.

«¿Por qué me sentí así cuando me abrazo? Eso no importa, tranquilízate, hace rato la besaste y no salgas con que ahora pueda haber algo, pero ¡Gray por dios! ¿Por qué la dejaste sola? Esta niña es más débil de lo que pensaste…—dijo internamente».

—Iuvia es débil… Gray de nuevo la salva, y Juvia… y Juvia es una inútil.

—Ya pasó, ya pasó. Todo saldrá bien y no eres una inútil —es lo único que podía decir.

—Esto es mi culpa…

Dijo Lucy mientras se secaba las lágrimas e iba a abrazar a su amiga, la peli azul siguió llorando mientras que ella ya estaba más tranquila.

—Te queda mejor corto ¡Verdad Gray? —trató de animarla, logrando su intención.

—Este de… supongo que sí —contestó indiferente porque nunca le importaba que tan arreglada o fachosa era una chica—. No es por nada, pero ¿Y Loki?

Lucy le explicó lo que había ocurrido. El moreno pensó que era una buena oportunidad para hacer alianza con ellas con la intención de conocer más a Lucy, pero tomó como excusa que sería para protegerlas.

—¿Estás seguro que no seremos una carga?

—Para nada, además este jueguito es más que pura estrategia y saber que tan bueno eres soportando, si te das cuenta, aquí la gran mayoría son hijos de papi y esos son los que se quedaron en el auditorio, se quejan de la vida y resulta ser que se pierden grandes oportunidades y las reglas dicen que está prohibido pelearse entre hombres y mujeres, y si somos equipos mixtos, es imposible que nos hagan algo, salvo que los de segundo y tercero hagan lo mismo.

—Pero ¿Por qué nosotras?

Gray pensó en una respuesta creíble, la verdad es que quería saber que tan inteligente era Lucy y si realmente Cana tenía razón que era una chica peligrosa. Además que desde antes que la conociera quería tratar con ella.

—Porque por algo eres el primer lugar en el examen, y quiero saber si de verdad te lo mereces. Vamos.

Gray caminó rumbo a las canchas mientras que las chicas lo seguían. Juvia ya estaba más tranquila y Lucy se sentía más segura con la compañía de un hombre, a pesar que se comportaba frio con ellas lo consideraba buena persona por haber defendido a su amiga. Empezó a reírse internamente e imaginó que tan feliz estaba la peli azul por ser defendida por el chico que le gustó. Cuando iban pasando por el gimnasio que es un edificio de dos pisos, justo cuando estaban por salir del pasillo, una ventisca de agua sucia los mojó, en las ventanas de arriba estaban unos chicos con unas cubetas y riéndose de ellos.

—Esto… esto es la comida que sobró ¡maldita sea! —Exclamó el chico—. Algún día me las pagaran ¡Sé que son del club de futbol!

No tuvieron más remedio que aguantarse y seguir, el olor era insoportable y ya estaba empezando a dar asco en los tres. Cruzaron las canchas de soccer y futbol americano hasta que llegaron a las de tenis, por fortuna ahí encontraron a Natsu, pero amarrado en un árbol, estaba de cabeza y manchado con pinturas de colores.

—Gray ¡Ayúdame! —gritó cuando vio a su amigo y compañía.

—Nomas nos separamos un par de horas y hacen contigo lo que quieran —dijo mientras sacaba una navaja, cortaba el hilo hasta que el chico cayó—. Por cierto, ¿Te dispararon con marcadoras?

—¡A la próxima se más suave! Y esos imbéciles me las pagarán —gritó mientras se tallaba donde recibió el golpe—. ¿Y ustedes? —preguntó mientras se ponía tenso cuando vio a las chicas.

Lucy se avergonzó, recordó que en la noche el chico se había infiltrado en el dormitorio y terminó en su recamara, en su cama y por último, chocaron labio a labio, a pesar que se le hacía indiferente admitía que le había gustado como besaba y resistirse sería imposible y más porque la intención de Gray era tomar alianzas.

—El traje porque sería buena idea estar en equipo, aparte como la situación lo amerita, pensé en ellas.

—Pero, ¿y los demás? Por ejemplo Lissana… por cierto ¿Dónde está ella? —Dijo mientras se desesperaba y tomaba del cuello a su amigo—. La tengo que proteger.

—Ella está más que protegida, Elfman la cuidará, ahora tenemos que cuidar a estas dos, que por lo que escuché el objetivo es Lucy —dijo señalando a la mencionada.

—Pero… pero ¿Quieres que me olvide que le puede pasar algo para proteger a estas raritas?

Juvia se sintió mal y sobre todo Lucy, llamó a Gray y le dijo que sería mejor que no lo obligara, que estarían bien, por el bien de los cuatro.

—Deja hablar con este tonto, ya verás que estará de acuerdo.

Apostaba que de una forma u otra lo convencería, lo jaló del brazo y se alejó a unos metros de ellas para poder hablar en privado, si algo sabía hacer, era convencerlo.

—Serás idiota, ¿No te das cuenta que esto es para saber si Cana tiene razón?

—Pero, ¡Gray por favor! Son unas ñoñas, Lissana me matará cuando me vea que estoy con ellas en lugar de ella.

—Pero Natsu, su eres el Dios del convencimiento, te será fácil ponerla contenta, mira, te diré que Erza y yo planeamos investigar más sobre ella y este pretexto es creíble, lo único que nos falta es que tú preguntes en el momento indicado.

—¿Y yo por qué? ¿Y tú?

—Yo lo haré con Juvia, así que usa tus encantos masculinos para que te tenga confianza.

El chico, no muy convencido, aceptó. Después volvieron con las chicas y aseguraron que estarían juntos en toda la semana. Natsu se sentía nervioso por lo ocurrido con Lucy y viceversa, iba a ser difícil tratar de hacer como si nada hubiera ocurrido pero ¿Cómo ocultarlo? Gray era su amigo y sabía que no diría nada pero sería incomodo que lo supiera y también lo chantajearía y lo burlaría cada vez que se le antojara.

La tarde pasaba y justo como Natsu lo había predijo, ninguna alma vendría a la cancha porque anteriormente había sido la zona de bromas, y por lo que había escuchado, todos estarían en los talleres tomando víctimas.

—Por lo menos está tranquilo aquí. Pero nos perdimos el almuerzo y a como están las cosas también la cena.

—La próxima vez que digas comida —respondió Natsu al otro chico—. Te golpearé.

—Sabes Natsu, desde que andas con Lissana no nos hemos peleado ¿Qué te pasa? ¿Ya me reemplazaste?

El chico tiró una carcajada y las chicas sintieron pena ajena, a Lucy le llamó la atención al respecto, no lo conocía pero por lo que dijo Gray, él ya no era él mismo.

—Tal vez —dijo bromeando—. Simplemente ya no se me da… creo que eso que dice Erza que se llama madurez.

—¡Qué madurez ni que nada! —gritó el chico mientras le daba un zape—. ¡Vamos a pelear! algo debes de tener en la cabeza.

—Espera… ¡oye! Hablando de eso, tú también andas raro ¿O no? Andar protegiendo así de la nada a estas dos no es de ti, y aparte ¡No me ayudaste a meterme al cuarto de Lissana!

Las chicas intentaron no tomarlos en cuenta pero era inevitable, era vergonzoso y al mismo tiempo escucharlos.

«No cabe duda que Natsu es un idiota, terminó yendo a mi cuarto —pensó pero no se había dado cuenta que se había sonrojado».

Gray calló y bajó la cabeza, había dicho algo que no quería escuchar y algo que tampoco, quería explicar, Natsu supo la gravedad del problema y le dio un apapacho amistoso, tenía tiempo que no veía tan decepcionado a su amigo.

—Sea lo que sea si no lo quieres decir, te entiendo pero ¡Carajo! Soy tu amigo y los amigos se protegen entre sí, Gray, pase lo que pase cuentas conmigo.

Se separaron y cuando creyeron que todo iría bien, el moreno le dio un golpe en el estómago.

—¿Qué soy débil? Vamos pelea, que solo porque hice cara de perrito te iba a perdonar que me cambiaras por una vieja.

Natsu entendió y ambos empezaron, le dio un golpe en la cara. Gray apenas pudo recuperarse y le lanzó una patada, su amigo apenas la esquivó.

—Te estás oxidando, Gray.

—Sabes que esto no es lo mío, pero ya que estás insistiendo.

Gray caminó en reversa, después corrió hacia el chico y dio una patada voladora que su amigo no pudo esquivar. Pero antes de caer, con sus pies tomó a los de su amigo y ambos cayeron.

Natsu se levantó y tomó del cuello a su amigo, se hincó a la altura del pecho.

—Que será bueno que haga contigo, Fullbuster.

El chico al escuchar su apellido, se enfureció y con las piernas se impulsó para levantarse, tiró a su amigo. Natsu se levantó y corren hacia cada quien, se dieron un golpe en la cara al mismo tiempo y ambos cayeron al césped. Gray se pasó la mano por los labios y notó sangre, lo mismo ocurrió con Natsu. Después se levantaron y sonrieron.

—No me cambies por una vieja, recuerda que nadie te amara como yo lo hago —bromeó.

—Sabes que nadie podrá reemplazarte, lindura. Aparte no te pongas celoso porque ando con Lissana, cada vez que quieras que te demuestre mi amor —refiriéndose a pelear—. Solo dime.

Las chicas se quedaron atónitas ¿Estaban locos? Pero después entendieron que ambos tenían fuertes lazos de amistad y se conmovieron porque si hablaban de esa forma entre ellos, es que había un gran vínculo y mucha confianza.

La tarde pasó y para ellos era suerte que después de haber sido víctimas del agua puerca y en el caso de Natsu de haberlo atacado con marcadoras, fue una tranquilidad, a pesar de tener hambre no quería ir a cenar pero sabían que al día siguiente estarían sin energías por lo que se arriesgaron. Caminaban con cautela hasta llegar al gimnasio donde se encontraban las piscinas. Pero justo cuando estaban por cruzarlas, una turba de jóvenes del club de natación los acorraló hasta meterlos al edificio.

—Valla, valla, si son los tres primeros lugares, estamos con suerte y sobre todo con la ñoña del primer lugar —dijo una de las chicas.

—Esto será interesante, esta vez no tendremos piedad.

Las chicas de natación se llevaron a ambas chicas a las gradas mientras que los chicos se quedaron con los varones. Natsu tenía un presentimiento mientras Gray se quedaba estático.

—Todo menos eso, por favor —pensó Natsu mientras se los llevaban a la piscina. Miró a su compañero y temió que le pasara algo malo si sus sospechas fueran ciertas.

Y justo lo que presentía Natsu era verdad, los llevaron a la piscina, los hincaron cerca de ella y los tomaron de los cabellos.

—Na…Natsu… yo… tú sabes que yo…

Gray se puso pálido y tenía pánico. Algo que Natsu sabía perfectamente es que Gray padecía de hidrofobia y por eso no podía acercarse a las piscinas y torturarlo sería mucho más terrible para él pero no podían escapar. Eran cerca de quince chicos y ellos solo dos. Gray estaba temblando y sudando frio, miró con ojos horrorizados a los demás que solo se reían y aclamaban que empezaran a sumergirlos, el primero sería el moreno, cuando iban a sumergirlo, Natsu pidió que solo fuera él.

—Pero eso no será divertido —dijo el chico que lo tomaba con falsa inocencia, era un chico con lentes, con su apariencia daba a demostrar que es el típico chico mimado—. Ahora serán los dos.

—Yo… yo… —apenas podía hablar por el pánico, las lágrimas empezaron a salir haciendo que las burlas aumentaran.

—Miren, la niña tiene miedo, ¡Uh! Si te viera el viejo Fullbuster sentiría vergüenza que su nieto llorara solo por ser humillado.

Uno de los chicos que solo se dedicaba a burlar se acercó y pidió que el con gusto lo haría porque su familia había sido víctima de los Fullbuster y torturarlo sería un placer.

—Esto es por mi padre —dijo mientras lo sumergía y lo dejaba unos segundos con la cabeza en el agua y después lo sacaba, Gray apenas recuperó la respiración—. Ahora esto es por habernos dejado casi en la ruina—lo volvió a sumergir, ahora tardó más en sacarlo.

Las chicas, desde lejos veían como trataban a sus compañeros, ellas estaban siendo atacadas con balones, la peli azul no aguantó ver el estado de Gray, notó que algo estaba mal. Golpeó a una de las chicas y corrió hacia él, se cruzaron en su camino dos chicos más y terminaron en el suelo hasta que llegó y tomó del cabello al tipo que torturaba a Gray y lo termino golpeando hasta darle pánico.

—¡Esta mujer está loca, quítenmela, quítenmela! —gritó mientras sus compañeros se reían de él por ser patético.

—Juvia… Juvia defenderá a Gray porque…

Se detuvo porque el calor la invadió, todos se quedaron callados por escuchar lo que diría, volteó a ver hacia su amado y ahí estaba, hincado, callado y aun bloqueado por el miedo.

—Quiero morir…

Gray se desmayó y por consiguiente, cayó al estanque.

—Sáquenlo idiotas, ¡No saben que Gray padece hidrofobia, podrían haberlo matado del miedo!

Juvia escuchando esto, no dudó y se metió al estanque hasta tomarlo y sacarlo. Los chicos corrieron asustados por creer lo peor y también las chicas que torturaban a Lucy los siguieron.

—Gray despierta, Gray no es débil, Gray no le tiene miedo a nada…

Juvia estaba llorando por creer lo peor, Natsu fue a ayudarlo, aplicó primeros auxilios hasta que logró sacar el agua que se había tragado, a los pocos minutos pudo recobrar el conocimiento.

—Fue peor cuando Erza intentó quitarme la fobia —dijo Gray ya recuperado, miró a Juvia que estaba en un mar de lágrimas—. Tú, como te gusta derrochar lágrimas —bromeó pero sabía que las palabras sobraban.

—Juvia pensó que Gray moriría y fue a salvarlo y… creyó que estaba muerto.

La chica lo abrazó y desquitó su llanto en su pecho. Gray no tuvo más remedio que corresponder el abrazo a pesar que creía que era una exagerada, él estaba bien.

—Ella te salvo, golpeó a dos chicos y al que te estaba torturando —dijo Natsu.

—Entonces ¿Le tienes miedo al agua? —preguntó Lucy mientras se tallaba el brazo, lo miró y se dio cuenta que sería un futuro moretón.

Gray calló y el silencio decía más que cualquier explicación. Lucy no insistió porque imaginaba que debía ser algo doloroso que le pudiera haber ocurrido. Cuando se recuperaron, las chicas y Natsu se metieron a la piscina para quitarse un poco la suciedad, en el caso de Juvia y Lucy el rastro del agua sucia y en Natsu, la pintura. Pero notaron que el tiempo se les venía encima y con otro ataque no podrían llegar hasta los comedores porque estaban del otro lado de la escuela y era lo demasiado grande, aparte el enemigo era el doble que los torturados, por eso no se arriesgaron a seguir.

—Un día sin comer, moriremos de hambre —se quejó la rubia.

—Nosotros hemos vivido cosas peores —comentó Natsu cuando de pronto ambos varones se miraron entre ellos y empezaron a sudar.

—¿En serio?

—Teniendo a Erza como prima, pasamos tantas aventuras que si las escribiríamos haríamos un libro y se vendería como pan caliente —contestó Natsu.

—Erza es un monstruo, que la queremos convencer de que no tenga hijos, pero los quiere tener… pobre de mis sobrinos —respondió Gray mientras hacia una escena dramática que ni él se la creyó.

—Queremos convencerla que ni se case, pobre del marido que llegue a tener —dijo el otro chico, mientras que del otro lado cierto chico del taller de mecánica estornudaba.

Lucy creyó que estaban exagerando y los tomó como locos cuando de verdad no tenía idea lo que era tener como amiga o prima a la pelirroja. Eran alrededor de las siete de la tarde y ya estaba empezando a obscurecer, preocupándolos.

—El problema será cuando regresemos a los dormitorios —se quejó por segunda vez.

—Preferiría que durmiéramos afuera —sugirió Gray—. Si no sabías, hay una regla dice que si no salimos a tiempo seremos blanco fácil y aun también yendo. Pero también no creo que ustedes puedan dormir aquí afuera…

—Juvia ha soportado dormir en calabozos, está acostumbrada.

—¿A calabozos? —preguntó Natsu.

—Juvia fue en Phantom Lord y ahí la castigaron mucho, así que no será problema.

Cuando todos estuvieron de acuerdo, se instalaron fuera del gimnasio, cerca de unos árboles, sabían que la noche seria fresca y les favorecería porque todo el día había calor. Las chicas volvieron a bañarse en la piscina mientras los chicos platicaban al respecto.

—¿De verdad le crees a Cana? —empezó la plática Gray

—Dudo mucho,. Lucy no es mala pero por lo que dijo Cana es porque lo quiere aparentar.

—No lo sé, pero mejor no saquemos conclusiones apresuradas —respondió—. Erza me comentó que lo mejor sería ser discretos y que ni Cana ni Lucy sospechen.

Cuando llegaron las chicas les comentaron que habían llegado unos vigilantes a cerrar el gimnasio y que era imposible dormir dentro, ya que ambas chicas habían tenido la idea de dormir ahí, pero apenas pudieron salir por la puerta trasera.

La noche cayó y se escuchó por toda la escuela que ya empezaban los quince minutos para poder llegar a los dormitorios, el cuarteto lo ignoró. El sueño empezaba a notarse, Juvia se recostó cerca de Gray, el chico la observó mientras dormía y se dispuso a acompañarla.

—¿No tienes sueño? —preguntó Natsu a Lucy cuando sus amigos ya estaban completamente dormidos.

—Con todo lo que pasamos, dudo que duerma —respondió.

Natsu no tenía la idea de cómo empezar a conocerla, todo por saber qué había detrás del odio de Cana hacia ella y no podía ser directo y tampoco tenía idea de que preguntar, miró a la chica que estaba jugando con su móvil, a pesar que traía esos odiosos lentes con cristal grueso, a veces le daba curiosidad verla sin ellos, además que, siempre traía el cabello agarrado en dos trencitas que llegaban un poco más debajo de sus hombros, intentó imaginársela sin trenzas y sin lentes, pero no pudo, algo decía que era mejor verlo personalmente.

—¿Por qué no usas lentes de contacto?

Después que analizó la pregunta que hizo, se dio cuenta que fue una grosería sabiendo cómo era la chica, pero suspiró y tomó su atención.

—Porque es más cómodo cargar anteojos que lentes de contacto —respondió.

De nuevo hubo silencio, era incómodo estar con ella, no sabía que preguntar si ofenderla y por lo visto la pregunta anterior no le había molestado, la chica era agradable y no como las que él trataba, frívolas, superficiales. Ella era diferente, era más serena, más simpática y más humana porque a veces sentía que cuando platicaba con otras chicas, estaba hablando con alguien que no tenía corazón.

—¿Y qué me cuentas de ti? ¿Cuánto tiempo llevas con Lissana?

La pregunta la tomó por sorpresa, de todo menos eso, al principio se quedó atónito pero después se dio cuenta que la chica también quería hacer plática. Le sonrió y le contestó.

—Pensé que llevaban más, ambos hacen bonita pareja. Me alegro que tengas una buena novia —alagó.

—Gracias —respondió avergonzado—. La verdad llevo muchos años conociéndola y hasta ahora nos hacemos novios, creo que es por eso que creías que llevábamos más tiempo. ¿Y tú? —Él también quería preguntar algo, ya que la chica había abierto el tema de conversación de noviazgos— ¿Tú y Loki son algo?

—No —respondió bajando la cabeza—. Somos amigos de la infancia al igual que Juvia. La diferencia que dejé de ver a Juvia en la secundaria porque se fue a Phantom Lord y yo seguí con Loki, ambos íbamos en Caitshelter.

—¿I...ibas en Caitshelter? —preguntó sorprendido—. Ahora entiendo porque nos ganaste a Gray y a mí en el examen. Dicen que esa escuela es una tortura porque te estresan con muchos proyectos —respondió sorprendido.

—Sí. A pesar que es una escuela pequeña la enseñanza tiene mucha calidad.

—Con que nos ganó una chica de Caitshelter, eso me alegra —dijo. Lucy se alegró porque hasta ahora se había dado cuenta que el chico tenia hermosa sonrisa, cálida y llena de energía.

—Y tú Natsu ¿De qué prepa vienes?

—¿Yo? De Blue Pegasus. Esa escuela es una tortura, pura gente afeminada y fresa, Erza, Gray y yo ya estábamos hartos por salir de ahí por eso no nos inscribimos para la preparatoria, sino terminaríamos locos.

—Entiendo. Con que son de Blue Pegasus, esa escuela tiene mucha reputación a pesar de lo que dices.

—La tiene porque estudian hijos de empresarios, pero de especial no tiene nada, con decirte que nos trataban a nosotros como dioses, como aquí ¡Detesto que hagan eso! Somos como todos, unas personas, no unas celebridades intocables.

Lucy se tomó otra sorpresa, en verdad el chico era una caja de sorpresas, desde lejos parecía un chico prepotente con ansias de competencia pero realmente es un chico que no le gusta que lo traten como un rey, le estaba empezando a agradar y no entendía porque Loki lo detestaba tanto.

—Entonces ¿Por qué te llevas con las porristas?

—Eso es sencillo cerebrito. En primera, a todos ellos los conozco desde la infancia, a Cana, a Gray que lo conozco desde pañales, a Lissana, a Ever, Elfman, Mirajane… bueno, a todos los que vez cuando vamos a almorzar. Otra, los veo seguido porque mi familia tiene amistad con la familia de cada uno de ellos y porque estudiamos juntos.

—Entiendo, perdona la pregunta.

—No pasa nada, ahora que lo dices, ellos son diferentes cuando estamos en grupo que cuando estamos con otras personas. No somos uno mismo cuando estamos con otras personas, pero en mi caso es diferente.

—¿En serio? Quieres decir que siempre eres tú mismo.

—Eso mero —respondió eufórico—. Con todos soy parejo y perdón si te cause mala impresión, pero siempre me ha gustado hacer competencia con las personas. Desde que supe que tú nos ganaste tuve el afán de conocerte y saber que tan buena eras. ¿Y sabes? me llevé la sorpresa que te mereces donde estas.

Lucy se alagó por lo que había dicho su compañero, pero ahora podría decir que Natsu era un buen chico y que podía confiar en él, pero también estaba la contraparte del por qué Loki siempre le advertía sobre no confiar en él, que era un chico déspota y de lo peor. Estaba entre la espada en la pared, pero se inclinó en conocer al chico de la bufanda.

—Por cierto, me gustaría que algún día te quitaras esos odiosos lentes, al parecer tienes bonito rostro —alagó, haciendo que la chica se sonrojara, de nuevo la había tomado por sorpresa.

—¿Lo dices en serio? —preguntó avergonzada—. ¿De verdad quieres saber cómo soy sin ellos?

—Supongo —dijo inocente—. De verdad me agradas y podemos ser muy buenos amigos ¿Qué dices?

Lucy, temblorosa, tomó su mano, ambos se miraron y se sonrieron, ahora no le importaban las advertencias del peli marrón, aceptaba que el chico le había caído bien y nada de lo que Loki le había dicho lo tomaría en cuenta, peor sabía que correría el riesgo de que su amigo se enojara.

«Tomó el anzuelo —pensó Natsu mientras se soltaban y seguían sonriendo—. Sólo le dije que era agradable y cayó, será más fácil de lo que pensé».

Ambos se acostaron, era alrededor de las once de la noche y el agotamiento estaba hizo que les diera sueño. Primero concilió el sueño Salamander. En sus sueños se encontraba en la primaria. Llevaba puesto un uniforme blanco con negro, mientras veía a una niña llorar en un árbol.

El chico corrió hacia ella y el abrazo, la niña se aferró a él y empezó a empapar con sus lágrimas su camisa.

—Na…Natsu.

—Perdóname por dejarte sola —respondió también al borde del llanto.

—¡Nunca te perdonare! ¡Me cambiaste por esa estúpida! —grito la niña mientras lo aventaba.

Todo el panorama cambió a sobrio y él empezó a caer en un pozo sin fondo, cuando pensó que caería al suelo, se asuntó y despertó. Estaba empapado en sudor y agitado por el susto.

«¡Quién eres! —Pensó mientras se levantaba del suelo y miraba al cielo—. ¿Qué significaste para mí? ¿Por qué te olvide? Dime… dime por favor».