VIII. Semana de sobrevivencia. Día 2 y 3: Búsqueda y victoria.

Martes y miércoles, 16 y 17 d agosto

Ya era de mañana, era el segundo día de la semana de supervivencia y tanto Lucy, Juvia, Natsu y Gray durmieron a la intemperie por estrategia propia. Apenas eran alrededor de las seis de la mañana y algunos rayos del sol molestaban la vista del moreno, se talló los ojos y aun sin abrirlos sintió a alguien que lo abrazaba.

—Erza… ¿Qué hora son?

Pensó que quien dormía con él era su amiga de la infancia. Solían dormir juntos y era de lo más normal. No pasaba algo fuera de tono porque él la respetaba y ella no era el tipo de chicas que le gustaban. Cuando escuchó jadear a quien abrazaba, se dio cuenta que no era la pelirroja.

Abrió los ojos de golpe pensando lo peor y lo que encontró fue a Juvia. Él estaba solo en bóxer, su cabeza de ella estaba apoyada en su pecho, exactamente como Erza se apoyaba en él cuando dormían. Empezó a sonrojarse pensando lo peor de él mismo, rápidamente se alejó de ella. Se sentó apoyándose en la pared y se puso en posición fetal

«Mierda, que no haya pasado, que no haya pasado —susurró pensando lo peor».

Sus nervios aumentaron cuando vio que la rubia estaba despertándose y el aun en ropa interior, no le daría tiempo para vestirse y lo peor era que la ropa estaba encima de su amiga.

—Buenos días —saludó Lucy mientras observaba a sus compañeros, sobre todo a Gray que estaba semidesnudo.

Observó a Gray que estaba sonrojado y casi comiéndose las uñas de nerviosismo. El chico la miró apenado y con miedo a que pensara mal de él.

—Yo… yo…

—Veo que tienes la costumbre de dormir con ropa interior —dijo entre risas y pensando que era una mala costumbre—. Pero de verdad, ponte algo o sino creeré que eres un pervertido.

Se apenó y le explicó que la ropa estaba encima de su amiga y no quería tomarla porque no creyeran que le estaba faltando al respeto. Lucy entendió y empezó a jalarlas y se las aventó.

Lucy despertó a su amiga. Natsu empezó a despertarse. Gray también pensó que sería mejor ponerse algo y después se reunieron para planear lo que harían en el día.

—Creo que es mejor empezar a buscar la forma de detener esto —dijo el Draagnel.

—Macarov dijo que habían cinco botones, si los encontrábamos podíamos detener el juego —añadió Lucy.

—Pero nadie en quince años lo ha hecho, pero no quiere decir que tenemos baja probabilidad —concluyó el moreno.

—Juvia cree que los botones pueden estar donde un estudiante no pueda entrar o esté prohibido...

—Es más que obvio —ironizó Natsu—, el problema es que hay varios lugares. Uno de los lugares son los cubículos de los maestros.

Todos se quedaron callados mientras Gray pensativo, buscaba en su mente algunos de los posibles lugares, a pesar que no conocía perfectamente la escuela ya tenía varios lugares donde posiblemente podrían estar ubicados.

—Las bodegas… la sala de maestros… el departamento de investigación, la cocina escolar, los salones, la dirección, son los únicos lugares que se me ocurren, esos lugares no pueden entrar cualquier alumno. En el caso de las bodegas mi profesor de Escultura nos tiene prohibido entrar en donde guarda su material y es posible que también haya bodegas sin acceso a estudiantes por toda la escuela.

—Yo había pensado en la sala de maestros —dijo Lucy—, y también el jardín de Botánica pero no creo que…

—¡Eso es! —Interrumpió Gray—. ¿Sabes que sólo podemos inscribirnos en la materia de biotecnología hasta tercero?

Los chicos entendieron que era uno de los lugares donde deberían de buscar. Pero antes de hacerlo tendrían que ir a desayunar. Por fortuna de ellos, las bromas empezaban media hora después de la hora del desayuno.

Después del desayuno, Mirajane ya se encontraba en su oficina. Desde la ventaba veía como sus compañeros abusaban de su poder en contra de los menores pero escuchar las bisagras de la puerta hizo que dejara de mirar y se centró en la persona que entraba.

—No creí que vinieras.

—Todo esto de la semana es aburrida —dijo Erza mientras se sentaba frente al escritorio.

—Hace dos años, cuando entré también creí que esto era una niñería de Macarov —dijo seria—, pero después me di cuenta que conforme convives en Fairy Tail le encuentras sentido. Te das cuenta que al final sólo quedamos los que realmente valoramos el entrar a esta escuela y no a las humillaciones que podemos vivir.

—Si lo sé, pero el viejo no tuvo una mejor idea —contestó indiferente—. Menos mal que no terminé embarrada en todo esto.

—¿Por qué te cambiaste a Fairy Tail? —preguntó de la nada.

Erza deshizo su mirada indiferente y la fijó en los ojos azules de su amiga. Era una buena pregunta que a pesar que no tenía la respuesta más convincente, se la respondería.

—Porque me lo pidieron Natsu y Gray y sabes que no puedo negarme cuando los dos me piden el mismo favor —ahora ella también quería hacerle una pregunta, estaba ansiosa por hacérsela pero ahora era el lugar y el momento indicado para hacerla—. ¿Aún sientes algo por Laxus?

—Siempre he dicho que lo único que quedan son los recuerdos —contestó firme pero aun así no logró convencer a la pelirroja.

—¿Segura?

Mirajane flaqueó. Admitía que Erza tenia bien sentido de la intuición, más bien sentido de detectar mentiras. Si a alguien le tenía miedo a mentirle, la pelirroja y sus hermanos eran los únicos que no podía hacerlo. Dio un suspiro y tuvo que admitir la realidad.

—No lo sé —contestó—. Hay veces que me gustaría platicar con él, preguntarle cómo le va pero a veces recuerdo la vez que lo descubrí… y las ganas de hablarlo se me quitan.

El silencio reinó por más de quince minutos. En ese tiempo la albina pensó en el rubio, en las veces que sentía sus manos recorrer su cuerpo cuando la besaba, cuando le sonreía, cuando le gustaba que estuviera con ella. Las veces que se desveló cuando estaba enferma. Quizás Laxus era el típico patán pero también tenía su lado bueno, la protegía ante todo y todos pero el engaño pudo más que los momentos vividos con él y el dolor ahí siguen, estrujando su existencia y ciega sus sentimientos. Mirajane aun lo amaba pero el dolor del engaño hace que sus sentimientos no se manifiesten como antes lo hacían, los tiene que ocultar para cumplir la promesa que a veces tenía ganas de romperla.

Mientras tanto, los chicos ya se encontraban en el edificio de artes, las bodegas serian su primer objetivo. Lucy sugirió que lo mejor era separarse y las parejas quedaron: Gray con Juvia y Lucy con Natsu. Gray y Juvia buscaron en las bodegas del profesor de escultura. A pesar que había mucho polvo, poca luz y la posibilidad que los descubrieran trataron de ser lo más discreto posible, pero no encontraron nada. Después, el chico decidió llevarla al salón donde tomaba sus clases de escultura. Pensó aquella vez cuando la chica le preguntó por qué solo pintaba cuadros macabros o que demostraran pensamientos o sentimientos negativos y que sería mejor responderle ahora. Era su compañera y era lo único que podía hacer por ella ahora que hacia lo posible por no flaquear.

—La otra vez me preguntaste por qué solo pintaba cuadros horribles —dijo mientras caminaba hacia uno de los closets del aula—. Pero, también pinto este tipo de cuadros.

Entonces, sacó un cuadro que media casi un metro y medio de altura. Juvia se puso la mano en la boca para evitar gritar de la impresión. El cuadro era precioso, era una chica vestida de novia, parecía un hada. La chica sintió envidia porque en verdad era hermosa, sus ojos negros, su cabello cayendo como cascada por sus hombros y sus pechos. Miró los suyos y supo que la chica del cuadro era voluptuosa. El vestido hacia que destacara sus curvas y se dio cuenta que realmente tenía cuerpo de modelo, nada comparado que ella. Juvia agachó la cabeza apenada, se sintió mal porque supo que esa chica tenía algo que ver con Gray.

—¿Qué sucede? ¿Te decepcioné? —preguntó al verla apenada.

—Juvia cree que es una chica linda y…

—¿Y qué? —preguntó incrédulo, esto provocó que la chica se sonrojara—. ¡Ah, ya sé! ¿Quieres que te haga un retrato? lo haré, pero deja que termine esta semana horrenda ¿Esperarás?

Esto la animó. Miró de nuevo el cuadro y otra vez ese sentimiento de envidia y de sentirse inferior la invadió. Gray guardó el cuadro y fue hacia su compañera, levantó su rostro y se dio cuenta que algo andaba mal. La chica esquivó la mirada masculina, se puso más nerviosa e incómoda porque tenía muchas preguntas y sabía que el chico no le sabría responder.

—Juvia cree que la chica es algo de Gray.

Dicho esto, Gray quitó la mano del mentón de la chica y bajó la mirada, Juvia lo miró y se dio cuenta que efectivamente, entre él y la chica del cuadro había una fuerte relación.

—Deja de sacar conclusiones absurdas —al fin dijo, molesto.

Cuando el chico estuvo por darse la media vuelta, ambos escucharon voces y conforme se hacían más claras se dieron cuenta que eran agresores. Se escondieron dentro del closet, poco después entraron y como no encontraron a nadie, se retiraron en seguida. El poco tiempo que estuvieron dentro, Gray tomó de la cintura a la chica para que ambos entraran bien y la puerta cerrara sin dificultad. Ambos estaban pegados, incluso juvia podía sentir la respiración de su compañero en su rostro pero lo que ambos no se habían dado cuenta es que sus respiraciones aumentaron al igual que el sudor y los nervios de ella, el chico observó a su compañera con la poca luz que se filtraba por las orillas de las puertas y se dio cuenta que era una locura besarla por segunda vez.

«Lo hago, o no lo hago, Gray, tranquilo, Gray tranquilo… ¡Lo haré! Quiero ver cómo reacciona esta vez».

Cuando se dieron cuenta que ya se habían retirado. Juvia jaló la puerta para salir rápido. Estaba tan nerviosa que seguir abrazada con Gray haría que se desmayara. Cuando ya se había separado de él, la tomó de la muñeca, la atrajo hacia él y posó sus labios en los de ella. Esta vez no fue solo un beso fugaz, ahora el metió su lengua e hizo que la chica para hacer que le correspondiera. Exploró el cuerpo de la chica con sus manos y notó que tenía buen cuerpo, una diminuta cintura y ancha cadera. Subió su mano izquierda y acarició su mejilla. Juvia apenas cuando empezó a corresponder el beso, enredó sus brazos en el cuello del chico, logrando que su pecho chocara con el de él, ambos sintieron sus latidos que estaban acelerados.

Ya llevaban tiempo en ese beso que no quería que terminara, hasta que Juvia se desmayó la presión. El chico la tomó y la recostó en el escritorio. Contempló su rostro que estaba sonrojado por culpa de él.

«Creo que me volveré adicto a sus besos… bueno, no a sus besos, sino a la forma en que reacciona cuando lo hago, es tan… tan tonta que de verdad si fuera un patán ya la hubiera hecho mía, pero lástima que no puedo enamorarme de nadie más —pensó mientras acariciaba su cabello y recordaba que se veía mejor cuando lo traía largo».

Mientras tanto, Natsu y Lucy ya estaban buscando en la bodega donde guardaban parte de las escenografía y el vestuario que se usaban en las obras de teatro. Lucy empezó a estornudar a causa de su alergia con el polvo. Él se quitó la bufanda que siempre cargaba y se la dio para que se tapara la nariz, Lucy le agradeció y se dio cuenta que el chico tenía una cicatriz en el cuello. Le pregunto cómo se la había hecho y le respondió que ni la sabia, que su padre siempre se negaba a decirle. Siguieron buscando y Natsu recordó que el motivo por el que estaba a solas con ella era porque tenía que averiguar más de ella. Buscó en su mente que preguntar, hasta que supo qué.

—¿Cómo conociste al idiota de Loki? —preguntó.

Lucy, sorprendida por la pregunta en medio del silencio, paró de buscar y volteo hacia él. Esperaba la respuesta.

—Lo conozco desde la primaria, se hizo muy amigo mío que ahora lo considero como el hermano que no tuve —dijo con voz melodiosa, esto provoco que él se molestara un poco.

—¿Y a Juvia?

—También, sólo que en secundaria nos separamos porque ella estuvo estudiando en Phantom Lord…

—No entiendo como una chica como ella terminara en esa odiosa escuela, si se supone que son para chicos problema —interrumpió molesto y también sirvió como pregunta para resolver ese enigma.

—Sus papás la detestan, buscan la forma de deshacerse de ella, me entristece que sus padres… sean así con ella. Juvia no tiene la culpa que ellos no hubieran querido tener hijos…

—¿Cómo? ¿Juvia es una hija no deseada?

—Algo así —respondió con voz quebrada—. Siempre le han echado a la cara que ella solo nació para que su abuelo le dejara la herencia a su madre. Después que el señor murió sus padres se dedican a derrocharla mientras que a ella la mandan a colegios para no hacerse responsables. Así fue como terminó en Phantom Lord.

—Pobre Juvia, pero si ella es la heredera, después de ser mayor de edad puede reclamar la herencia.

—Exacto —dijo Lucy—. El problema es si aún queda, sus papás están por terminar con todo: salen de viajes, hacen fiestas e incluso ellos niegan tener hijos.

«Esto le interesara a Gray —pensó Natsu».

—Por cierto ¿No has encontrado a algún conocido aquí en Fairy Tail? como siempre te veo con Juvia pensé que no conocías a nadie.

Lucy lo miró. Recordó la noche de la fiesta y ahora reconocía a muchos que vio, como Lissana, Elfman, Mirajane, incluso a Erza y a él, seguía callada pero en su mente pedía que respondiera sin titubear para no levantar sospechas.

—Ahora que lo pienso, a nadie. Qué raro, ¿no crees? Pero la verdad no soy social que digamos.

Natsu si notó que la chica estaba un poco nerviosa y sus sospechas empezaron a crecer. Ella mentía, pero no imaginó que era por la fiesta, sino que sus sospechas se centraban en el incidente de Cana. Se acercó y la miró seria.

—Y si te digo que hay alguien que te reconoce y es Can…

Natsu no terminó de decir su línea porque había tropezado con un maniquí que rodó hacia un estante que estaba enfrente de Lucy. Empezó a tambalearse hasta caer, pero antes, Natsu protegió a Lucy abrazándola hasta que cayó en la espalda del chico, el dolor fue insoportable. Sus pues flaquearon y cayeron al piso.

Natsu aún tenía abrazado a Lucy y con el estante encima de ambos. Abrió los ojos y tenía el rostro de la chica tan cerca que estaban a punto de chocar labio a labio. Lucy aún tenía los ojos cerrados con el miedo de ver de nuevo a Natsu tan cerca de ella como la vez en que se metió a su recamara y terminó besándola. Cuando el chico intentó moverse para quitarse el estante, se tropezó y su mano terminó en uno de los senos de la chica. Natsu empezó a ponerse nervioso y ella no hizo nada. Se quedaron viendo por un momento hasta que la rubia le dio una cachetada, lo empujó y cayó a lado de ella y de nuevo el estante cayó encima de él.

Lucy salió corriendo del lugar avergonzada hasta llegar al pasillo principal pero no se dio cuenta que en la salida de la bodega había dejado la bufanda. Después de enfriar su cabeza se dio cuenta que era un grave error correr sabiendo que alguien la atacaría, ahora que estaba sola era vulnerable a agresiones.

Y no tardó mucho que dos chicas de segundo salieran del salón que estaba frente a la rubia, la reconocieron. Una la tomó de los cabello mientras la otra pensaba que hacer con ella.

—Sabes Heartfilia, las porristas y las chicas de gimnasia rítmica te odian y ahora que tenemos la gran suerte de encontrarte solita no desaprovecharemos la oportunidad como lo hizo Cana. ¿Qué prefieres que le hagamos? —preguntó a su compañera.

—Quémale los pies, nadie se daría cuenta.

—Eso es cruel y recuerda que nada de quemaduras, eso está postulado en las reglas que el director nos dio —respondió desilusionada.

Lucy no podía gritar porque la chica que la tenía agarrada le había puesto un pañuelo para que no gritara, entonces la otra chica seguía pensando, recordó que le habían comentado que le habían cortado el cabello a su amiga. Entonces pensó en una idea, saco unas tijeras y con ellas apuntó hacia su pecho.

—Sería divertido que te vieran como viniste al mundo.

Empezó a cortarle el escote hasta dejar sus pechos descubiertos. Lucy quería gritar pero no podía por la culpa del pañuelo. La chica destrozó por completo la camisa para que no pudiera usarla. Cuando iba a cortarle la falda fue interrumpida por Natsu, la empujo, jaló a Lucy y la atrajo hacia él, protegiéndola de sus agresoras.

—No vuelvan a meterse con ella, si lo hacen… ¡Lo harán también conmigo y les pesará!

—Es… es Natsu… —apenas dijo la chica que tenía las tijeras.

—Lo… lo sentimos ya nos vamos… —dijo la otra mientras jalaba a su compañera y corrían hacia la salida.

Natsu se quitó la camisa y se la puso a la chica que había empezado a llorar por lo que le habían hecho. El Draagnel la vio vulnerable, no se perdonaría el no haberla seguido antes. Podía haber llegado antes pero por culpa de su miedo a que la chica lo volviera a golpear por el malentendido. No lo dudó y la abrazó con todas sus fuerzas, si algo debía hacer es hacer que la chica se sintiera protegida y no lo viera como un idiota. Tomó su mejilla y secó sus lágrimas, le dio un beso en la frente como símbolo de protección.

—Yo te protegeré, pase lo que pase. No permitiré que te vuelvan a humillar. Lucy, yo sé que eres una buena chica y no te mereces esto, yo… no permitiré que vuelvas a llorar.

Pese a las palabras de Natsu, Lucy no tendía porque el chico hablaba de protegerla si solo eran compañeros y no había un fuerte vínculo de amistad. Aun así se sintió protegida y correspondió el abrazo. El chico empezó a acariciarle su cabello hasta que logró tranquilizarla.

—Perdón por lo de la bodega y también por no haberte seguido antes, eso jamás me lo perdonaré.

—No te preocupes, fue mi culpa…

Natsu se sintió mal porque no quería que la culpa recayera en ella, él estaba seguro que era de él. Se separó de ella para tomar su rostro y mirarla a los ojos que aún estaban vidriosos por el llanto.

—No digas eso… fue mía, yo fui el culpable que te hicieran esto… yo también tuve la culpa de que nos cayera el estante… y también de tocarte ahí —dijo refiriéndose a su seno, después empezó a avergonzarse—. ¡Rayos! —dijo mientras escondía su rostro por la vergüenza—. Pero la próxima vez no dejes tirada mi bufanda—. Reclamó mientras Lucy veía que él la tenía puesta.

—Si te viera Lissana, el desprotegido serias tú —dijo Gray que iba acompañada de Juvia que ya se había despertado del desmayo.

Natsu se separó de la chica y se avergonzó más. El cuarteto se reunió de nuevo, Juvia y Gray dijeron su informe y Lucy les dijo acerca del incidente y que tampoco no encontraron nada.

—Necesito ropa, no sería bueno que Natsu ande sin camisa —dijo la rubia.

—Yo estoy bien así, hare que muchas bragas se mojen —dijo mientras hacía poses que según él, eran sexis mientras que sus compañeros pensaban que solo hacia el ridículo.

—De verdad si necesitas tu camisa —respondió su amigo sintiendo pena ajena.

—Está bien, pues regresemos a la bodega y busquemos algún traje que te quede, Lucy.

Siendo una buena idea, los cuatro se dirigieron al lugar. Buscaron en las cajas hasta que encontraron una blusa escotada y entallada que le quedaba perfecta y resaltaba la silueta bien formada de la chica. Natsu la contempló y se dio cuenta que tenía bien escondido su cuerpo en el uniforme.

Pasó el día hasta que cayó la noche. De nuevo dormirían afuera del gimnasio. Cuando los chicos se dieron cuenta que Juvia y Lucy ya estaba dormida, fueron a dar un paseo para platicar acerca del asunto de la rubia. Pero antes, Natsu puso un paréntesis con lo que había descubierto acerca de Juvia.

—Esa chica ha sufrido mucho, que tus padres busquen la forma de deshacerte de ti y que te inscriban en una escuela donde hay puro melandro… debe de ser un infierno.

Gray meditó y se dio cuenta que por esa razón Juvia tenía baja autoestima. Se sintió mal por ella y entonces se dio cuenta que tal vez por esa razón sentía las ganas de protegerla.

—Gracias, Natsu —dijo.

—¿Y eso? ¿Ahora qué hice?

—Solo que ahora entiendo porque Juvia es así, ha sufrido mucho, nada a comparación de mostros que hemos tenido una vida de locos, Erza es nuestro dilema pero la verdad no es nada comparado a ella.

Natsu no lo entendía y descartaba que su amigo estuviera interesado en Juvia porque lo conocía y sabía que el solo tenía ojos para una chica, lo único que le quedaba como base era lo que Gray había sufrido de niño.

—¿Te identificas con ella?

—Algo así —respondió melancólico.

—Eso es bueno, a veces es mejor que hagas vínculos otras personas y no solo con Erza y yo —dijo en tono de broma pero lo había dicho sinceramente.

—Tal vez —dijo mientras recordaba que horas atrás la había besado.

El tercer día estaba empezado, después de desayunar, el grupo de Natsu emprendió el camino rumbo a su segundo objetivo de búsqueda: el jardín botánico. Pero antes de llegar se detuvieron a una clase de torre, Natsu se acercó a él cuando de pronto pisó una mina y esta explotó.

—Está minado —dijo Lucy mientras Natsu rodaba del dolor.

—Es aquí —pensó el moreno—. No cabe duda que aquí pueden estar uno de los botones.

—¿Qué pasa Gray? —preguntó la rubia al ver el rostro del chico ponerse serio.

—Nada, sigamos.

Entonces, Gray pensó que uno de los botones tenía que estar en ese sitio, pero antes sería mejor ir primero al jardín botánico, ya que unos de sus compañeros descansaban en uno de los árboles que estaban detrás de ellos, y sería mejor entrar sin que estuviera nadie.

Lissana y Levi ya estaban en busca de sus amigos. La albina a pesar que sus amigas la hablaron ellas las ignoró porque pretendía estar solo con la peli azul, además que sería molesto para ella que le estuvieran reclamando de por qué dejó solo a Natsu y también que le hicieran daño a Lucy. Ella no quería meterse en los asuntos de Cana pero también le daba la razón porque sabía que Lucy también era Natasha y se daba la idea que podía engañar a quien quisiera si se lo proponía.

—¿Estás segura que pueden estar por aquí? —dijo Levi mientras estaban frente al jardín botánico.

—No lo sé pero no perdemos nada buscado.

Mientras tanto, un chico moreno y peliblanco caminaba por el gimnasio, buscaba a su pequeña hermana porque siendo el hombre de los tres su obligación era proteger a sus dos hermanas pese a quien le pese. Desde ayer no la había contactado y se estaba desesperando por miedo a que le hubiera pasado algo. De pronto, una chica castaña, voluptuosa y con anteojos se le acercó. Ever se alegró por lo menos encontrar al hermano de la albina porque también ella la buscaba.

—¿Sigues sin encontrar a Lissana?

—Es inútil, la vi en los comedores pero después la perdí de vista.

—También me pasó a mí —respondió seria—. Tenemos que encontrarla porque me enteré de algo que la hará enojar.

El chico la miró incrédulo y supo que era algo grave, que Ever dijera que Lissana se enojaría siendo ella una chica amante del dialogo, era mejor saber antes que su hermana lo supiera.

—Las chicas me dijeron que Natsu y Gray andaban con Lucy y la chica rarita peli azul… bueno creo que es la que se llama Juvia… que hicieron un tipo de alianza ¡Imagínate! La chica que agredió a Cana con los chicos, esto esta raro ¿No crees?

—¡Qué! —exclamó—. ¿Estás bromeando? No creo que Natsu... —dijo pero el pensar mal de su cuñado hizo que incluso él se enojaría si se llegase a enterar.

—Sabes la situación pero no es todo, para el colmo los cuatro durmieron juntos, afuera del gimnasio. ¡Entiendes que Lissana enojada es casi igual de peligrosa que Mirajane! Necesitamos encontrar o a Natsu o a Lissana, antes que alguno de nosotros termine en el hospital.

—Te entiendo Ever. Si Natsu fue capaz de engañar a mi hermanita, juro que me vengaré. No es de hombres engañar a tu prometida…

—Ya, ya Elfman —dijo indiferente—. Vamos antes que suceda algo —después de mencionar esto, tomó de la mano a su amigo y fueron busca de Natsu y Lissana.

Mientras Elfman y Ever empezaban con su búsqueda, Erza estaba en mecánica a pesar que aún era temprano. Tenía todo el empeño por terminar su invento, pero justo antes de llegar a su aula, escuchó a dos chicos murmurar. Se detuvo y se escondió detrás de una puerta para escucharlos porque mencionaron el nombre de su primo.

—No te estoy engañando, eran Natsu y Gray durmiendo con esas dos raritas, que gustitos tienen. Me han decepcionado la verdad. Y son considerados los ídolos de la escuela.

—No lo puedo creer, Natsu anda con Lissana y creí que lo enderezaría pero ¡Es un idiota! Tan afortunado que la tiene de novia, ya quisiera ser él y comerme a la Lissana.

—Sí, tan rica que esta la chiquita —contestó el otro tipo mientras fantaseaba—. Pero ve el lado bueno, Lissana quedará libre para todos.

—¡Es cierto! Ahora lo que nos hace falta hacer es desenmascarar a Salamander.

Ambos chicos sonrieron mientras fantaseaban una orgía con la albina. De pronto Erza salió de su escondite, empujó a uno y tomo al otro del cuello exigiendo una respuesta.

—Es… es verdad, aparte casi toda la escuela lo sabe, pregunta si quieres —respondió nervioso ante la ira de la Titania.

—No puedo creer que Natsu… —pensó pero se detuvo—. ¿También mencionaste que estaba Gray?

—Si… también él y las dos raritas…

Erza soltó al tipo que estaba horrorizado ante la agresividad de la mujer por haberlo tratado mal, se dio la media vuelta para irlos a buscar.

«Gray eres un tonto, te dije que solo nosotros teníamos que averiguar lo de Cana —pensó mientras se dirigía a la salida—. Ahora por tu culpa Natsu está en problemas con Lissana».

Lissana y Levi ya habían buscado en el jardín botánico pero fracasaron, cuando salieron de ahí, el grupo de Natsu estaba entrando, pero no se habían dado cuenta de la presencia de cada uno. La albina pensó en buscar por los alrededores.

El equipo de Natsu se impresionó porque el jardín, que en realidad era un invernadero era inmenso, habían plantas de diferentes especies: cultivos de plantas transgénicas y también flores exóticas y cultivos de plantas comestibles. Pero a pesar que estaban atónitos por el panorama, empezaron a buscar entre las plantas para encontrar el fin del jueguito de la escuela.

—¡Miren! —Exclamó Natsu—. Plantas carnívoras—entonces metió el dedo y la mordió—. ¡Duele!

—Aceptémoslo, esto es inmenso y no encontraremos nada —dijo dándose por vencida la rubia, pues ya llevaban una hora buscando y ni siquiera una pista.

—Están de acuerdo de buscar en otra parte? —Preguntó el moreno—. Aparte hace más calor de lo habitual, mejor salgamos antes de terminar deshidratados.

Entonces los cuatro salieron pero desde el edificio que estaba cerca del invernadero, el de los salones de tercero, cierto chico peli marrón estaba en la azotea, se asomó para observar si encontraba a alguien y efectivamente, vio a sus dos amigas de la infancia acompañadas de los dos amigos.

El calor por la rabia empezó a subirse a su cabeza, si de algo de advirtió a Lucy es que no intentara buscar la amistad de los dos chicos por el tipo de personas que son, apretó los puños en señal de enojo y caminó directo a la planta baja.

—¡Qué frescura! —exclamo Lucy mientras se soplaba con un pedazo de cartón que se había encontrado—, me estaba asando ahí dentro.

—Juvia quiere quitarse la ropa… pero le da pena —contestó, también quejándose.

—¿Y ahora a dónde, Gray? —preguntó Natsu.

Gray cruzó los brazos para pensar. No había otra opción pero quería negarla. El botón tenía que estar en ese lugar.

—Volvamos al campo minado —contestó con voz retadora.

Erza corría a toda velocidad para alcanzar a Natsu, ya sabía que estaba en el jardín botánico, Lissana estaba por la zona en busca de su novio y Ever y Elfman también estaban cerca del edificio de tercer año, mientras que Natsu y los demás ya estaban frente a la torre. Gray tiró una piedra y activó una de las minas, haciendo que una parte explotara como reacción en cadena.

—¡Qué clase de juego es este! —Gritó Natsu—. ¿Nos quieren matar o qué?

—Si está minado estoy seguro que hay un botón ahí —dijo Gray mientras tiraba otra piedra y activaba otra mina.

—Es obvio —dijo Lucy—. Lo sospeché desde un principio, pero ¿Por qué no pediste que intentáramos entrar?

—Porque habían moros en la costa —dijo refiriéndose a los chicos que descansaban en el árbol—. Natsu, ahora te toca ir.

—¿Yo? ¿Por qué yo? ¿Y tú?

—Bueno… —carraspeó—. Recuerda que tú eres el líder del grupo y tú tienes que salvarnos —contestó en falsa euforia porque también tenía miedo de morir en una explosión.

—Eso ni tú te la crees —contestó.

Pero lo que no sabían, es que detrás de ellos estaban unos chicos que los habían descubierto gracias a los gritos de Natsu que estaban esperando el momento para atacarlos. Los chicos llevaban unas marcadoras mientras que las chicas llevaban polvo pica-pica. Cuando Natsu estaba pensando si ir o no ir, uno de los chicos le disparó directo al hombro.

—¡No, de nuevo no! —gritó y todos voltearon a ver y se quedaron horrorizados cuando vieron que eran cerca de doce hombres y seis mujeres sonriendo maliciosamente.

—Juvia tiene miedo.

El grupo empezó a caminar, mientras que los cuatro empezaron a caminar de reversa, hasta que las chicas se detuvieron por miedo a que aplastaran una mina. Juvia se agarró de la mano de Lucy y empezó a sentir pánico y los chicos miraron a sus rivales.

—Natsu… será mejor que acabes con esto…

—Gray… yo… maldita sea porque todo yo.

—Deja de quejarte y ve de una buena vez… yo trataré de distraerlos —dijo Gray no muy convencido de hacerlo.

Natsu no tuvo más que hacerle caso pero antes, jaló a la rubia porque sabía que no podría solo y sabiendo que él era un tonto y sin Gray en estos casos, Lucy había demostrado ser inteligente y la necesitaría a falta de su amigo. Caminaron en donde habían explotado las minas hasta llegar a la torre que tenía grabados al estilo barroco, abrieron la pequeña puerta de cristal y entonces se dieron cuenta que había una piedra con una inscripción. Ambos se acercaron y leyeron lo que estaba escrito.

—El verdadero triunfo no se obtiene cuando ganas, no el verdadero fracaso es cuando pierdes lo más preciado, sino es aquel cuando sabes que a pesar de las adversidades, tu alma es libre y tu corazón está dispuesto a obtener respuestas buenas o malas.

Leyó Lucy pero no era todo. Ahora Natsu tomó la palabra y leyó

—Gracias por enseñarnos el verdadero espíritu de Fairy Tail. Mavis Vermilion.

—Esto es una lápida —dijo Lucy algo nostálgica. Pero ¿así no es como se llama la directora?

—Por lo visto si… —respondió algo pensativo—. ¡Es un zombi!

—¡Pero qué tonterías estás pensando! —contestó alterada—. Ahora entiendo porque los alrededores estaban minados, quizás para no vinieran a maltratar la lápida…

Apenas terminó su frase y vio a Natsu moviendo todo: las estatuas de ángeles, los floreros y las velas buscando alguna pista si estaba algún botón por ahí. Lucy empezó a sospechar como es que había velas nuevas si los alrededores de la torre estaban minados y no había forma de poder entrar por la puerta principal.

—Maldita sea, no hay nada…

Natsu cansado de buscar se apoyó en la pared y tocó un botón que hizo que la pared se moviera y mostrara unas escaleras que conducían al sótano.

Los chicos entonces bajaron por ellas, el lugar estaba obscuro y se tuvieron que auxiliar con una de las velas que estaban ahí. Lucy pensó en la posibilidad que tal vez era por ahí donde entraban para poder limpiar y dejar velas y flores. Cuando llegaron, era una habitación pequeña con una mesa de piedra en medio.

Ambos caminaron hacia ella y se dieron cuenta que era uno de los cinco botones, al fin lo habían encontrado. Lucy saltó de alegría y abrazó a su compañero, el chico se lo tomó por sorpresa pero también por la emoción y la situación le correspondió.

—¡Tenían razón Gray y tú, lo encontramos, lo encontramos! —Exclamaba alegre el chico—. Vamos, presiónalo.

Lucy miró a Natsu, quien le regaló una sonrisa y tomó su mano para guiarla hacia el botón. De inmediato se soltó de él y volvió a clavar sus ojos chocolates con los ojos grises. Ella se sintió mal porque ella no hizo mucho, incluso se consideraba solo una carga para los chicos. Gray era muy inteligente incluso creía que más que ella y Natsu muy fuerte y seguro de sí mismo, si quien deberían de llevarse los créditos eran ellos dos.

—No, presiónalo tú. Tú encontraste la manera de llegar hasta aquí.

—Eso fue golpe de suerte —admitió—. Que sea la primera vez que te dejo el crédito, nunca lo hago pero tú te lo mereces.

Lucy sabía que la discusión no llegaría a un acuerdo. Tomó la mano del chico, este se avergonzó y se la acercó a su pecho, no entendía porque la actitud de su compañera pero tampoco podía dejar de mirar esos ojos chocolates que estaban escondidos bajo las gafas.

—Lo haremos juntos —dijo mientras dirigía sus manos hacia el botón.

—Natsu se está tardando —dijo Gray mientras esquivaba las bolas de pintura y a algunos los tiraba en la zona de minas para dejarlos fuera de la batalla, para ser malo en deportes, era bueno peleando y creando estrategias de combate. Su compañera no corría la misma suerte pero por lo menos tenía buena velocidad y resistencia a correr, sus rivales estaban exhaustas mientras ella se escondía arriba de un árbol.

Pero Gray ya estaba cansado y aún quedaban cuatro tipos, sabía que ya no aguantaría más, se hincó frente a ellos dándose por vencido. Los cuatro que impresionados y al mismo tiempo orgulloso de sí mismo, se acercaron y uno de ellos lo tomo del cuello.

—Eres bueno pero lo que no sabías es que los que quedamos no somos como esas basuras —dijo mientras le daba un fuerte golpe en el estómago, dejando sin aliento al chico. Juvia se quedó horrorizada y al mismo tiempo sintió ira porque herían al chico que le robaba suspiros.

«Juvia tiene que hacer algo antes que le hagan algo a Gray—pensó pero también estaña en psicosis, pero ver que de nuevo lo golpeaban no dudó y bajó del árbol».

—Vamos ¿Dónde están las garritas del cachorrito…?

Juvia se quedó estática mientras Gray mostraba una sonrisa arrogante y de agradecimiento. Una cabellera pelirroja se ondeaba mientras veía caer a sus enemigos, le había dado una patada voladora al tipo que había golpeado a Gray, a otro lo golpeó y a los últimos dos los tomó de cuello y el golpeo a ambos cabeza con cabeza. Dejó a los cuatro inconscientes en menos de un minuto.

—De nada sirve que los torture si después de todo son unos debiluchos —dijo Erza decepcionada.

—Pero terminé con ocho… ¿No son muchos?

—Yo puedo incluso dejar inválidos a cincuenta agentes y tú apenas puedes con ocho debiluchos. Que decepción, que decepción.

Erza y Gray se miraron a los ojos, Juvia que corría hacia ellos se detuvo, había mucha tensión que incluso Gray sudaba por los nervios.

—Gray ¿Qué te dije a cerca de no meter a Natsu en todo esto?

Juvia escuchó atenta mientras que el chico se quedó callado, aún tenso por la amenaza visual que le había lanzado Erza. Se dio la media vuelta y cuando iba a caminar rumbo a la lápida, tres grupos de personas se acercaban a ellos, por un lado venían Ever con Elfman, desde el edificio de tercer año Loki y finalmente Lissana con Levi.

Elfman y Ever se quedaron atónitos y algo tranquilos porque solo estaban Erza con Gray y Lissana no había visto a Natsu aun, tenía la esperanza de poder arreglar las cosas alejando a su hermana de ellos, pero antes advertirle a Erza de lo acontecido.

Cuando los tres llegaron, Loki los miró y apretó los puños porque ahora ya no estaba su amiga con ellos.

—¿Dónde está Lucy? Díganme porque hace rato los vi con ella ¡Díganme que le han hecho! —reclamó hecho una fiera, Juvia lo detuvo poniéndose delante de él por si se atrevía a golpear a alguien.

—¿Lucy está aquí? —Preguntó Lissana—, entonces ¿Dónde está Natsu?

Elfman y Ever empezaron a ponerse nerviosos, Erza y Gray supieron que si les decían la verdad todo esto se volvería un dilema. Gray calló y fue directo a la lápida.

—No están aquí. A Lucy la pueden encontrar en el invernadero y horita voy por Natsu, esperen por favor.

Lissana sabía que algo andaba mal, caminó hacia Gray dispuesta a seguirlo.

—Dije que voy a buscarlo.

—Entonces déjame acompañarte ¿O a qué le tienes miedo?

—Lissana, será mejor que esperes, quizás Gray te está tratando de decir que es peligroso ir y….

—¡Ya basta! No soy una niña Elfman y Gray, permíteme acompañarte…

Erza jaló del brazo a Lissana y le ofreció una mirada amenazadora, pero esta le respondió y no se dejaría sobreestimar por sus compañeros, cuando algo se le metía en la cabeza era imposible que la convencieran hasta que lo viera por ella misma.

Lissana caminó hacia Gray y cuando estaba por cruzarlo, sonó la alarma por toda la escuela. Detuvo sus pasos por el susto y todos pusieron atención de lo que podría ocurrir. Cuando la sirena terminó, se empezó a escuchar la voz del subdirector.

—¡Felicidades Fairy Tail! Uno de sus compañeros encontró uno de los botones de finalización y doy por terminada la semana de sobrevivencia, démosle gratitud a los salvadores: Natsu Dragneel y Lucy Heartfilia….

Dicho esto, Lissana miró seria a todos sus compañeros presentes y todos no supieron que decirle, salvo Erza que se mantenía serena y tenía la misma mirada que ella. Cuando estaba a punto de gritar de felicidad, Natsu y Lucy salían de la torre felices por lo que había dicho el subdirector. Cuando todos los miraron, el chico corrió hacia sus amigos para festejar

Pero lo que no había notado es que había ignorado a su novia, pasó a lado de ella y se olvidó completamente que también tenía el derecho de celebrar con él, volteó a ver a Lucy quien mostraba una sonrisa de oreja a oreja y después la desapareció cuando se dio cuenta que una mirada azulina la miraba con desprecio. Se dio la media vuelta y observó a Natsu celebrando con los demás, Gray le sacudía su melena mientras que Juvia y Erza solo sonreían y Elfman le daba un abrazo giratorio a Ever, quien le rogaba furiosa que le bajara. Juvia fue con su compañera y la abrazó, estaba feliz porque la semana había acabado y también porque su amiga estuviera bien. En cambio Lissana se sintió un cero a la izquierda, como si no existiera. Nadie se dio cuenta y ella se marchó. Fue directo hacia los dormitorios, si la semana había acabado ya había acceso a ellos. Se sintió derrotada y lo que no podía creer es que una rubia desarreglada había podido más que ella.

«Esto no se quedara así Natasha, tarde o temprano te voy a desenmascarar —pensó. Mientras toda la escuela estaba de fiesta».

[N/A] no se si siga valiendo la pena seguir publicando este fic de antaño. Ya cumplió dos años desde que lo empece… la verdad perdi un capitulo y por eso solo subiré la primera parte de tres… me quede a medias de la segunda. El cerebro se me seco, ¿por qué? Ya nada tiene sentido.

Muchas gracias a los lectores y de igual manera los reviews. Creo que estoy llegando al descelace de mi gusto por escribir fics. Simplemente porque estoy desanimada, por todo, lo que me inspiraba a hacerlo ya no esta. Asi que esperemos un milagro para acabarlo, me falta la mitad por escribir aunque les juro que tengo toda la trama en la cabeza C:

Saludos y gracias por leer.