XI. Entre enredos y confusiones.

Ya era lunes y acaba de terminar la clase de filosofía, los chicos se encontraban esperando su próxima maestra para empezar con la siguiente clase, el ambiente era agradable, pero para Gray no lo era, ya que Natsu no paraba de preguntar acerca de la noche del sábado pasado.

—Gray, ¿me puedes contestar?

—Mmm —se limitó a contestar.

—Gray, ¡dime antes que pierda la paciencia!

Gray se encontraba mordisqueando la goma de su lápiz mientras su amigo lo miraba atento. Llevaba cinco veces repitiendo la misma pregunta, desde el sábado el chico estaba insistiendo de por qué invito a Lucy a la reunión de su familia si se suponía que solo las personas con apellido Fullbuster podían asistir.

—¿Qué quieres que te diga? es como si te preguntara por qué te llevaste a Lucy a rastras y de paso que paso mientras nadie supo donde andaban, ¡ah, verdad!

Natsu empezó a sonrojarse pero tuvo la fortuna que su compañero no lo volteó a ver por indiferencia. estaba en pleno salón y su maestra de biología, Polyushka, aun no llegaba y era gran suerte porque esa maestra era un demonio.

—Pero no es lo mismo que tú la hayas metido con tu familia si tú mismo dices que son una bola de lobos que solo esperan victimas para humillar…

—Meh. Natsu, no quieras evadir la pregunta y el hecho que la haya invitado es muy problema mío, recuerda que mi maestra Ur también asiste a esas reuniones.

—Pero tu maestra es casi tu familia y en cambio Lucy no…

Gray empezó a reírse mientras que su compañero lo miraba incrédulo. Después de calmarse y quitarse las lágrimas de tanta burla, miró a su compañero y le embozó una sonrisa de superioridad.

—¿O es que estás celoso?

Natsu empezó a avergonzarse pero no quería decir que perdería contra Gray, que desde el inicio de los tiempos le ha llevado la contraria, se levantó de golpe y miró a su amigo enojado.

—¡No estoy celoso pero no se me hace justo que hagas las cosas como se te hinchen! Por favor, ¿Qué dirá tu prometida al respecto? sabes como es y te castrará si se llegara a enterar

—Pues si lo pareces, acéptalo Draagnel, estas celoso porque yo la reconocí más rápido que tú, cerebro de aire. Y respecto a mi prometida, no creo que sea tan cabeza hueca como Lissana como para hacerme un show como el que te presentó ayer…

—¡Qué no lo estoy! —gritó haciendo berrinche—. Y deja de insultar a Lissana. Y tu noviecita es igual de celosa y posesiva que la mia, ¡aceptalo!…

—¡Cállate idiota! —gritó Gray mientras le aventaba su maleta para que se callara. No quería que Juvia supiera al respecto, aun no.

Natsu se enojó y aventó su libreta pero Gray la esquivó y terminó aventándola hacia Gajeel y cayó justo en su cara porque estaba distraído platicando con Loki. El chico se enojó y la regresó pero cayó a uno de sus compañeros quien no supo quién se la tiró y término lanzándola hacia otro compañero. Así se fue formando la cadenita cuando todo el salón se involucró, incluso Lucy, Levi y Juvia a pesar que no les gusta hacer violencia.

El salón era un total desorden: libros por todos lados, los pupitres desalineados y algunos volteados y alguno que otra persona golpeada, Natsu y Gray seguían pelando. El moreno lo agarró del cuello y le dio dos golpes en el abdomen. Natsu, después de recuperarse, lo jaló de la mano, lo apoyo en su hombro y lo levanto para que cayera a sus espaldas. Los demás estaban en pleno alboroto hasta que la puerta del salón se abrió. Todos no supieron que decir cuando entró su maestra, todos le tenían miedo por su carácter y además que una falta de respeto o de responsabilidad no tenía piedad y los castigaba. La maestra se dispuso a entrar. No dijo nada pero cuando llego a su escritorio, dejó caer sus más de tres libros y la caída formo un estruendo que atemorizó a todos, ya estaban nerviosos y eso los puso peor.

—¿Y bien? Que les pondré de castigo —dijo mientras empezó a caminar frente a todos y se dirigió hacia ellos, estuvo dando vueltas hasta que se le ocurrió una brillante idea—. Creo que algunos de ustedes saben que en la escuela hay cuatro semanas sin labores escolares y la primera paso hace más de un mes y estamos a otro mes para la segunda que es la semana de ciencia y tecnología.

Todos asistieron, algunos por saberlo y otros solo por quedar bien mientras que la maestra caminaba hacia su escritorio.

—Pues si algunos saben, solo los alumnos de segundo y tercero pueden participar… y ese es el castigo, todo el salón está obligado a participar y como sea la calidad de su trabajo será su calificación.

Algunos se lo tomaron como una exageración, otros como la muerte y uno que otro un reto, entre ellos la pareja de amigos.

—Por eso veía a Erza desvelarse en los fines de semana, era por eso —dijo Natsu.

—Se supone que por eso solo segundo y tercer año participan porque se necesita un año para preparar los proyectos pero ustedes tienen un mes, no me defrauden —dijo en tono seco e hizo que todos se les erizara la piel, en verdad la catedrática atemorizara al más valiente.

En ese entonces la tensión bajó un poco cuando la oji azul entró y se quedó atónita por ver el salón en pleno miedo, pidió disculpas por llegar tarde y entró.

—Lissana Strauss, tu hermana me aviso con anticipación de tu retardo. Eso te salva de no entrar en el castigo que acabo de poner —dijo neutral—. De una vez les digo que ella está exenta de participar.

—Eso es injusto —dijo Levi en voz baja pero era los suficiente alto para que Lucy y Juvia la escucharan.

Lissana caminó a su silla que era a lado de Natsu, se saludaron y la maestra empezó con su clase, Lissana saludo con un peso a Natsu y de palabra a Gray, preguntó el porqué del castigo y Gray le platicó al respecto, omitiendo la pregunta que Natsu le hacía y la razón por la que empezaron a pelear.

—Típico de ustedes, chicos, pero lo que me impresiona es que les haya puesto este castigo… y que a mí me exentó.

—Pues ya ni modo —dijo Gray—Natsu, sin duda somos equipo

—Tú sabes —contesto eufórico.

—Por cierto, yo tengo las bases del concurso —dijo mientras que sacaba de una carpeta la hoja donde estaban las reglas y se las pasó.

Los chicos la leyeron y sonrieron maliciosamente y en complicidad.

—¿Erza querrá aceptarnos? —dijo Natsu.

—Si lo hará, el problema es la golpiza que nos espera —respondió temeroso.

—Yo me arriesgo, ella de seguro ya tiene el trabajo listo.

—Si lo tiene, nos pondrá a hacer algo, la conoces. ella no te acepta solo porque sí, hay que trabajar. Pero está bien arriesguémonos.

—Yo no poder ayudarlos —dijo con voz de resignación la albina y su novio le acaricio sus cabellos.

—Tranquila linda, ya quisiera estar exento. Siéntete orgullosa que no harás nada.

Lissana se sintió un cero a la izquierda, nunca había hecho equipo de trabajo con su novio, siempre era con Gray y cuando el año no importaba se le unía Erza, se sintió celosa pero no podía ser nada al respecto, le hubiese gustado estar castigada, cosa que era viceversa con todo el salón.

Después de terminar las clases, los dos chicos se dirigieron al taller de mecánicos, estaban nerviosos porque si le contaban la verdad y que ellos habían sido los culpables del castigo, Erza les llamaría la atención o se reiría de ellos a su modo.

—¿Estás seguro de esto, Gray? —preguntó nervioso.

—Ni yo mismo sé si es lo correcto —respondió mientras giró el picaporte y entraban.

Por fortuna no había nadie, faltaba media hora para que empezaran las clases y solo a Erza se le ocurría llegar temprano. Pero la razón era para preparar su proyecto, a pesar que llevaba poco tiempo estudiando en Fairy Tail le agradó la idea de exponer su proyecto, Jellal se había tomado la molestia de darle las bases del concurso, las leyó y con eso bastó para convencerse de participar.

—¿Y ese milagro? Natsu, tú no andas por estos rumbos —dijo la chica al ver a su primo.

—Ya ves… —se limitó al contestar, estaba tan nervioso que las palabras no fluían.

—Pues veras Erza… nosotros…

—Ya supe lo de su clase de biología…

Los chicos se quedaron boquiabiertos y empezaron a sudar, no tomaron en cuenta que ella siempre terminaba enterándose de las suyas antes de que ellos le comentaran al respecto, Erza les fulminó esa mirada que tanto temían, cruzó los brazos en espera de la respuesta de la pareja.

—Yo… los sentimos de verdad —rogó Natsu.

Ambos se hincaron para que la chica no actuara, siempre que se enteraba cuando Gray y Natsu hacía una de las suyas ella se encargaba de darles un castigo a su estilo, ella era una maestra de la tortura pero aun así pareciera que no aprendían la lección porque seguían metiendo la pata.

Erza arqueó la ceja y los miró seria por unos momentos, después de pensarlo los aceptó con la condición que ellos terminarían lo que quedaba del proyecto y para el colmo, era la parte más difícil, terminar de resolver los errores y construirlo.

—Como Natsu es una papa en ingeniería, él tendrá que ayudarte a construirlo y a conseguir las piezas —sugirió Erza al moreno—. En pocas, el trabajo más pesado es para ti.

—¿Un auto ecológico? —preguntó Natsu cuando vio los plano—. ¿No se supone que ya se fabrican en la empresa?

—Pero el motor esta mejorado, es parecido al que expuse en la junta de hace dos meses y no lo aprobaron, incluso no está bajo los estándares de la compañía. Si lo hago estaría robándole los diseños a nuestros padres —respondió orgullosa de su trabajo—. Aparte este emplea gasohol.

—Interesante —respondió Gray—. Sobre todo que el motor esta atrás, donde debería de ir la cajuela, esto me recuerda al viejo Volkswagen Sedan*.

—Eso mejora el rendimiento.

Pero en ese entonces Jellal entró al salón, todos se quedaron callados y miraron curiosos sobre todo Erza que se puso colorada, desde el día del baile no había hablado con él. Esa noche se la pasaron besándose recostados en el césped y si no pasó algo fuera de tono fue porque ella recibió un mensaje del escándalo que había provocado Cana con Natsu y Lucy, pero no había tenido el valor para hablarlo y viceversa.

Natsu se dio cuenta en la tensión de su prima y miró como Jellal se apenaba cuando la pelirroja volteó a verlo. después de procesar las indirectas en su cerebro, llegó a la conclusión que algo había pasado entre los dos, como él era un experto en temas del ligue a diferencia de Gray. Sonrió maliciosamente, lo usaría para chantajear a Erza cuando se pusiera pesada.

Como su prima y su amigo estaban muy metidos en el diseño del proyecto, se acercó al peli Azul y se sentó a lado de él. lo volteó a ver y embozó una sonrisa.

—Oye, parece que te gusta mi prima, ¿o miento? —dijo de golpe y Jellal empezó a avergonzarse—. No tienes nada que ocultar, pero sabes me alegra que al fin haya un valiente que se quiera tirar a Erza…

—Yo no pretendo usar a Erza como objeto sexual, si eso estás pensando —dijo el chico ofendido.

—Sea lo que sea, el chiste es que te atrae —se defendió—. pero bueno, ¿Te gusta o no? A eso quiero llegar. Y aparte si le llegaras a hacer algo a mi prima, no respondo a las consecuencias.

El silencio y el sonrojo de Jellal dijo más que mil palabras. Natsu lo entendió y le dio unas palmaditas en el hombro, se sentía feliz que al fin un chico se fijara en su prima. Admitía que era hermosa y sexi pero pese a su carácter fuerte hacia que los hombres huyeran de ella. Y la amenaza estuvo de más, porque sabía que la misma Erza haría algo al respecto si alguien le hiciera daño.

—Suerte campeón —solo dijo y se fue, Jellal no supo si era un cumplido o era porque de verdad. Estaba condolido, él sabía que hablar de Erza era casi tan parecido como un tabú.

La tarde pasó y Gadzile caminaba rumbo a su habitación, estaba agotado por el entrenamiento, esta vez Laxus no los había dejado descansar ni un minuto. Iba pensando si ir a cenar o irse a tumbar a su cama cuando de pronto vio a la pequeña Levi acompañada de dos chicos, uno de cabello moreno y el otro de color marrón. Lo que le llamó la atención es como la chica sonreía eufóricamente mientras que los chicos no paraban de hablar. Se acercó a ellos y escondido detrás de unos arbustos se dispuso a escuchar lo que platicaban.

«¿Pero qué chingaos hago espiando?—pensó Gajeel, peor era inevitable irse sin antes escuchar algo de lo que platicaban».

—¡Ay chicos! de verdad son graciosos, no pensé que tuvieran ese tipo de experiencias —dijo la chica mientras se limpiaba las lágrimas de tanto reírse.

—Cuando quieras, te seguimos contando. tenemos mucha experiencia, ¿Verdad, Jet?

—Si claro —respondió con una sonrisa, la chica les sonrió y miró el reloj y se dio cuenta que era tarde y tenía que empezar a preparar su proyecto —lo siento pero tengo que irme pero espero volver a platicar con ustedes, mucho gusto.

—El gusto es nuestro, nuestra querida Levi —dijo Droy mientras se hincaba y le besaba la mano, Gajeel tuvo arcadas cuando vio eso.

«¿Pero qué payasos son esos? —pensó mientras empezaba a molestarse—. y encima esta tonta».

La chica se despidió y se fue a su dormitorio, detrás de ella y sin que se diera cuenta, estaba un Gajeel molesto y con ganas de patear lo primero que encontrara. Pareciera que la chica provocaba algo molesto en él, siempre había detestado las personas demasiado ingenuas y que creyeran que con el hecho que alguien es amable es por interés y no por ofrecer su amistad incondicional.

Gajeel se sentó en una de las bancas del patio trasero de los dormitorios y empezó a recordar la razón por la que había escogido ir a Phantom Lord. su madre, la cantante de rock que más influencia ha dejado en los últimos diez años, Metallicana, le había dado el privilegio de escoger en que escuela estudiar, sin dudas escogió Phantom Lord porque sabía que ahí iban chicos problemas y sería divertido pasarlo con ellos. su madre le preguntó si había una razón concreta y respondió que siempre había alguien que no debería de ir en cierta escuela y él seria esa persona.

Cuando ingresó se dio cuenta que no era la única que no debería de estar ahí, a la semana de haber empezado sus clases , vio como unos de sus compañeros intentaban abusar de una chica. él sin duda la defendió y es así como conoció a Juvia, supo todo de ella, que sus padres la habían metido ahí con tal que sufriera mientras ellos se gastaban su herencia, fue tanto su enojo y su admiración que le prometió que la defendería, incluso dormían juntos, abrazados para que nadie se atreviera a hacerle daño y porque en las noches se despertaba a causa de una pesadilla pero nunca con la intención de tocarla, a pesar que siempre fue frio con ella se preocupaba y ahora es la única persona que tiene confianza de contarle sus secretos.

Suspiro con pesadez, a pesar que Juvia era muy ingenua sabía que era por razones fuertes, en contraste con Levi, que pareciera que ella no había sufrido como su amiga lo había hecho y le cabreaba que fuera así, tan eufórica, tan ingenua y tonta, le daba nauseas que platicara con Lucy acerca de los príncipes azules y como seria su chico perfecto. Agradecía que Lucy solo le siguiera la corriente y que de verdad no contestara que tipo de chico le gustaban porque también la detestaría, por desgracia esa era plática de todos los días.

«Quiero un chico lindo, romántico y apasionado que me quiera y me respete.»

Esa frase la tenía bien metida en la cabeza, incluso parecía eco cada vez que recordaba a la peli azul. De pronto, recordó las palabras de Lily, que si no le agradaba que la hiciera cambiar de opinión, ¿Pero cómo? ¿Cómo lidiar con alguien que con solo verla le causaba arcadas? Pensó en cómo y empezó a sonreír. Pero se esfumó cuando un tipo de cabello negro con un mechón blanco se asomó a su rostro, pero volvió a sonreír cuando lo reconoció.

—¿Totomaru? No creí verte aquí.

—Pues yo si te he visto con Juvia y con otros ahí pero no los había saludado por lo mismo —contestó mientras se sentaba en el césped a acompañarlo, ¿Qué tal tú?

—Como siempre, mirando las nubes y sin nada en concreto…

—Típico de ti —respondió—. sabido tal que quedaste en Fairy Tail hubiéramos sido compañeros de recamara, el mío no me deja dormir porque ronca.

Y así estuvieron platicando cuando la noche cayó y haría lo que había pensado antes que Totomaru lo hablara, meterse a la habitación de Levi. Como ya sabía por parte de Juvia como infiltrarse seria tarea fácil. Espero la hora y entró. Tuvo suerte que la puerta estuvo abierta y sin dudarlo se infiltró.

La recamara tenía todos los tonos de rosa existentes que empezó a sentir pena ajena, se acercó a su cama gracias a su resaltante cabellera azulada supo que era ella. La miró dormir y supo que incluso dormida, la detestaba.

—Que flojera da esta niña —susurró pero grave error, la chica lo escuchó y despertó de golpe.

Gajeel antes que gritara, le tapó la boca y la acorraló a su cama, se posicionó encima de ella para que no intentara hacer algo en contra de él, se miraron por unos minutos, él serio mientras que ella atemorizada.

—¿Prometes no gritar? —dijo y la chica le contestó con un movimiento de su cabeza.

Él le retiró la mano con la que evitaba que hablara.

—¿Qué… qué quieres de mí?

El chico le sonrió de lado, sabía lo que quería y empezó a besarle el cuello, la chica no supo que hacer, si gritar o seguir el juego. admitía que algo en ella se estaba encendiendo pero no quería que fuera así, en esas circunstancias, no conocía tan bien a Gajeel como para empezar con este tipo de relación. el chico se apartó de ella y justo cuando iba a besarla la chica esquivo su mirada.

—Yo… no quiero.

—¿No quieres? Siempre lo supe, eres la típica niña cursi que quiere su primera vez con una cama llena de rosas y velas, ¡Qué asco!

Gajeel se bajó de donde estaba, se dio la media vuelta sin antes volverla a ver. sabía que era mala idea pero una parte de él quería intentarlo, tal vez convencería a la peli azul de tener relaciones íntimas.

—Total, iba a ser tu primera vez y ni lo íbamos a disfrutar…

—¿Tú ya lo has hecho? —pregunto incrédula y se avergonzaba porque era una pregunta indiscreta.

—Que no he hecho —respondió con una mirada pervertida—. tus gemidos se iban a escuchar cinco cuartos consecutivos, pero como no quisiste, que le vamos a hacer, así que bye.

El chico saltó por la ventana. Levi se levantó y miró cómo caminaba rumbo a los dormitorios de los hombres. Aún estaba nerviosa y su corazón latía salvajemente, siempre había pensado que el chico de su sueños seria tierno con ella, contrario a como había sido Gajeel. pero admitía que una parte de ella vibró cuando sus labios empezaron a recorrer su cuerpo.

«¿Por qué Gajeel me hizo sentir…? ¡Levi que estás pensando! Él es un salvaje y yo… yo no quiero eso y sé que él no estaría dispuesto a cambiar… qué bueno que se fue…—pensó desilusionada, se acostó y su cabeza dio vueltas hasta que logró conciliar el sueño pero fue a mala hora, ya era la hora de despertarse».

Al día siguiente, Gray caminaba directo a su clase de pintura, desde el sábado cuando vio llorar a Juvia no había tenido contacto con ella, como era fin de semana y no sabía dónde vivía, no había podido verla para platicar con ella acerca del sábado, estaba un poco confundido de por qué Juvia llamó mala amiga a Lucy por el hecho de encontrarlos abrazados, si no estaban haciendo nada malo. Cuando entró al edificio encontró a Juvia, la saludo.

—Buenos días, Gray —contestó el saludo nerviosa.

—Me alegro encontrarte antes de la clase —dijo mientras le tomaba la mano—. Tenemos mucho que hablar y aún es temprano…

Pero como todo buen momento siempre tiene que ser interrumpido de mala manera, apareció una chica de cabello corto y negro, usaba gafas y llevaba desayunando una barra energética, masticándola de mala manera, sonrió y miró a Juvia que la miraba con timidez.

—Gray, Gray, Gray, que bajo has caído hombre —dijo mientras terminaba el ultimo bocado de su barra—tantas chicas guapas te has tirado y terminaste con una rarita ¿No crees?

Juvia se sintió mal y Gray apretó su mano por lo molesto que estaba ante el comentario de la chica, le miró enojado.

—Dafne, Dafne, Dafne, que bajo has caído—respondió imitando la primera frase de la chica—. eso de andar diciendo que no puedo vivir sin ti y estupidez y media no es de chicas decentes. ¡Que bajo has caído! Pero sabes, eso me hace subir el ego porque como lo sospeché en un principio, eres una chica que no vale la pena, así que bye.

Gray algo nervioso, jaló a Juvia para ir a la dirección al salón pero Dafne no se dio por vencida y la agarró de la mano para que ambos se detuvieran.

—Juvia, como la mujer que soy te recomiendo que no le creas todo a este sinvergüenza. ¿O no sabes que él te esta engañado? Él solo está jugando contigo, ¿No te das cuenta?

Exclamó mientras Juvia volteó a ver a su amado, quien estaba furioso con Dafne, soltó a la chica, tomó a Dafne y la acorraló en la pared y le fulminó una mirada amenazadora.

—¿Qué pretendes? ¿Vengarte? ¡Hazlo! Ese es mi problema y no te metas.

—Admítele que fui tuya ¡Hazlo! ella ¡Sé sincero! Detesto admitirlo pero estoy celosa de ella pero, ¡No juegues con ella! No se lo merece como yo y a las demás con quienes jugaste.

Dafne se mantuvo firme y Juvia entendió las palabras de la morena, Gray no había sido sincero con ella y había sido un jueguito más, entendió por qué solo invito a Lucy, no era culpa de ella, era él, él pretendía usarla como su muñeca. Empezó a llorar y dio tres pasos en retroceso.

Gray se quedó atónito y volteo a ver a la peli azul que ya estaba llorando, soltó a Dafne y tomó a ella de los hombros.

—Gray es un desgraciado ¡Suelte a Juvia!

—Juvia… eso era lo que quería hablar contigo —dijo mientras bajo la mirada—. perdóname por no habértelo dicho antes…

—Juvia no tiene nada que hablar… lo siente… pero está bien así Gray, Juvia es fuerte.

La chica se secó las lágrimas, impresionó a Gray, cuando por fin estaba libre de ellas, miró a Gray y esta vez su mirada era fría y sin vida, no era la misma, en solo poco tiempo cambio ¿Qué había hecho? ¿Por qué destruyó la mirada que lo había conmovido? Fue un monstruo, no fue sincero y ahora perdió lo que más le agradaba de ella.

—Juvia…

—Yo me retiro —dijo Dafne mientras cruzo la puerta—. Lo lamento, Juvia pero es mejor que te des la idea que no tienes una posibilidad de estar con él al igual que yo, está comprometido y no podemos luchar contra ese pacto—pensó mientras su rostro cambio a uno de decepción y resignación.

—Juvia yo… lo siento, de verdad no he sido sincero contigo pero de verdad estoy arrepentido… Juvia, veme por favor…

—Juvia no tiene nada que decir, está bien así…

La chica se dio la vuelta y por impulso, Gray la tomó de la mano y la estampó en la pared y la beso, la chica se resistió hasta que su amor por él pudo más y le correspondió. Gray estaba desesperado, mientras la besaba pensó en lo mal que había hecho y que no debía jugar con ella, pero su impulsos eran más fuertes que él, no podía dejarla ir, no debía, la necesitaba, se había apasionado por ella, ella le provocaba sentimientos que jamás en su vida creyó tener.

Las lágrimas en el salieron y aun la besaba, le dolía, le dolía no poder corresponderle, le dolía seguir con esta mentira, le dolía admitir que fue el juguete de su futura esposa, le dolía que ella quien fue lo más preciado de su vida le viera la cara de tonto, cada palabra amarga que decía en su nombre y también, estar besando a Juvia quien era más que la víctima, que solo la usaba para tranquilizar sus sentidos y su desesperación, que no podía ser suya, que era prohibida, simplemente era la peor persona del mundo.

Se separaron y él se limpió las lágrimas, la chica que estaba recuperando la respiración se dio cuenta que él se sentía mal, lo perdonó pero, indignado con él mismo dio un golpe a la pared.

—Maldición… Juvia, te juro que no vuelve a suceder, es mejor que… seamos solo compañeros, nada más…

Gray la dejó ahí y fue al salón de escultura, cerró la puerta con seguro y se apoyó en la puerta hasta deslizar su espalda hasta llegar al suelo, puso su mano en la cara y alguna que otra lagrima empezó a salir.

—Esto… se me va salir de las manos, no debería de estar jugando con fuego…

Después, fue la clase de pintura más incómoda que han tenido.

Llegando la tarde, Erza ya estaba en el salón de su taller, terminando los últimos detalles del plano, de pronto entró el chico que menos quería ver, Jellal.

Odiaba que cada vez que ellos estaban solos en el salón el silencio también los acompañara, nadie se atrevía a hablar, ella porque había creído la broma de Cana, que después admitió que se lo dijo para ver si en verdad le gustaba y así afirmo sus sospechas ¿Acaso era verdad? Jellal era guapo y no lo podía negar, además que los besos que se han dado los han disfrutado y lo mejor, tienen similitudes, excepto que ella es generadora de violencia y él es amante de lo pacifico.

Esperó a que se sentara en su lugar, pero no fue así, pareciera que los planetas estaban alineados y tuvo suerte o mala porque Jellal fue directo hacia ella, sacudió sus hebras escarlatas y le sonrió.

—Hola ¿Cómo te va?

—Bien… bien—respondió tartamudeando

—Que bien —dijo mientras se sentaba a lado de ella—. Mira, aquí entre nos, acabo de comprar nuevos juegos, ¿Te apetecería jugar conmigo?

Erza se lo tomó por sorpresa y le sonrió tiernamente, Jellal le respondió la sonrisa y se miraron por unos instantes, Erza cuando se lo proponía podía cambiar su expresión de superioridad por una cálida y Jellal era uno de los pocos que podía sacar eso de ella.

—Está bien, este noche te veo.

Ambos sonrieron y la puerta se abrió, llamando la atención de ambos, era Gray, Erza fue en su ayuda porque estaba todo arañado y con el labio roto.

—¿Pero qué te ha pasado?

—Lo mismo de siempre, pelearme con Natsu, apenas es martes y ya es la segunda pelea de la semana —respondió como si nada—. ¡Auch! Duele —se quejó porque Erza examinaba su labio.

—No aprenden la lección —dijo resignada y Gray se impresionó porque la Erza de siempre lo terminaba sermoneando y además, ¡Sonreía amorosamente!

—Er…Erza ¿De verdad eres tú?

—¿Yo? Si, ¿Por qué?

—No, nada —respondió mientras se sonrojaba, volteó a ver a las sillas y ahí estaba Jellal quien lo saludó con la mano. ahora entendía por qué el cambio de humor de su amiga.

—¿Y porque se pelearon ahora? —preguntó curiosa mientras se dedicaba a limpiar su herida con una servilleta.

—Erza la pregunta sobra… por lo mismo de siempre… pero también me volvió a preguntar cómo es que me di cuenta de que Lucy se hizo pasar por otra persona en la fiesta de Lissana y porque no les había dicho… y porque dice que ando de ido, ¡Está loco!

—Lo de ido es cierto —respondió ironizada—. Pero también es cierto, ¿Cómo te diste cuenta que Lucy era Natasha?

Gray le explicó con lujo de detalle, ella se impresionó porque su amigo era muy bueno detectando los más mínimos detalles. después de curarlo, preguntó acerca de Juvia, ya que desde hace mucho tiempo se había dado cuenta que cada vez que entraban a los comedores la saludaba desde la lejanía y también del beso que había ocurrido en el baile.

—No pasa nada, solo amigos… ya sabes cómo soy.

—No deberías de seguir jugando con las mujeres —regañó—. nadie se merece ser tu juguete.

—Ya lo sé, por eso ya no la seguiré buscando —dijo serio—. ahora dormiré un rato, antes que el profesor venga ¿Va?

Gray se acomodó en el suelo y usó su maleta como almohada y tomó una siesta. Pero mientras eso ocurría en la entrada de la escuela, una chica rubia, ojos azules y cuerpo envidiable pedía el pase de entrada. En sus manos llevaba una caja de herramientas que delataba que era una mecánico. El portero pidió su nombre, lo dijo y después de buscar en la lista al fin la dejó pasar.

Se quedó atónita por el tamaño de la escuela, caminó por el edificio principal donde estaban los cubículos de los maestros, la dirección y el consejo estudiantil, lo atravesó y después se dio cuenta que sería imposible encontrar su destino.

—Según el mapa —dijo mientras veía una hoja de papel donde estaba el croquis de la escuela. —tengo que ir al edificio M… ¡Son tantos!

Hizo un berrinche que llegó a oídos del Dragneel que caminaba por esos rumbos buscando a Lissana, se acercó a ella y decidió ayudarla.

—Me he perdido —dijo mientras el chico le sonreía—. busco el edificio M.

—Uhh —contestó—. No eres de aquí ¿Verdad? —la chica le dijo que buscaba a Lucy Heartfilia y el chico le contesto que la conocía.

—¿De veras?

—¿Si! Si quieres te llevo con ella, ¿Me permite, Madame?

El chico le dio la mano y aceptó. En el camino preguntó su nombre y resulta ser que ella es Winry Rockbell, hija de los doctores Rockbell y nieta de Pinako Rockbell que es una mecánica especialista en Automail, para Natsu fue un honor conocerla y él también se presentó. La chica se impresiono conocer a uno de los futuros herederos de Draagnel Motors, una de las empresas líderes del país.

Cuando llegaron, que era el edificio de la biblioteca, entraron y presenciaron a Lucy y a su equipo de trabajo, cuando por fin llegan a la mesa, ambas rubias se saludaron con un abrazo y se las presentan a Levi, Gajeel y Totomaru (que Gajeel les acababa de presentar a Lucy, Loki y Levi) que eran los únicos que no la conocían.

—Creo que ya me voy —dijo Natsu mientras se daba la media vuelta pero recordó que necesitaba hablar con la rubia—. Lucy, necesito hablar contigo, ¿Se puede? —preguntó mientras agachaba la cabeza.

—No creo que ella tenga un tema para conversar contigo —contestó Loki por ella, pero la chica aceptó y ambos se sentaron a las bancas que estaban en la entrada de la biblioteca.

Cuando se sentaron pasaron casi cinco minutos para que ambos hablaran, aun no se recuperaban de lo que había pasado el sábado pasado, Natsu aun recordaba el sabor de sus labios y su instinto salvaje le pedía que lo volviera hacer pero, estaba la contraparte de su conciencia que él decía que no, tenía una novia y traicionarla lo volvería miserable, él estaba dispuesto a cambiar por ella, a olvidar su donjuanismo y ponerse serio en una relación ¿Pero porque Lucy le provocaba romper ese esquema de él? Era fácil, había empezado a tener sentimientos por ella pero era un enamorado reprimido por culpa de la relación de Lissana, no sino hasta que un golpe de la vida le hiciera darse cuenta que ella era la elegida de su corazón, pero mientras tendría que pasar mucho para que ese día llegara.

—Quiero que nos sigamos llevando —al fin habló.

—Nadie ha dicho que no lo hagamos —respondió la chica con una sonrisa nerviosa.

—¿De verdad? —contestó contento—. creí que tú…

Lucy sacudió su cabello y le sonrió. Le dijo que el beso no debería de afectar su relación de amistad, era solo eso, un beso que no debería de ser algo más, le recordó que ella tenía novia y no le gustaría hacer algo que a ella no le gustaría que le hicieran, quitarle lo que más quiere. Por eso respetaba la relación que llevaba con la albina a pesar que no se llevaran bien y la tratara como un problema entre el noviazgo de ambos.

—Pues… si es así te invito un café el sábado y de paso vamos al cine, ¿Va?

—Yo…

—¡Vamos! No digas nada, nos serviría para conocernos porque si platico contigo frente al idiota de Loki de seguro me mata, se notan sus celos a kilómetros.

Lucy pensó mucho la propuesta pero pese a que tendría problemas aceptó, no quería ser grosera con él y la única forma de agradecerle que fuera amable con ella era saliendo y conocerse, pidió que si habrían problemas ella también ser haría responsable y aceptaría las consecuencias.

Después de una tarde de entrenamiento, los jugadores, las porristas y las chicas de gimnasia rítmica quedaron en organizar un convivio ahí dentro de la escuela en la cancha de basquetbol, como ya no había nadie y Mirajane estaba dispuesta. Llevaron refrescos, botanas y un modular para escuchar música a todo volumen y como el lugar estaba bien retirado de los dormitorios, no tendrían problema con la dirección y de las quejas de estudiantes.

—¡Gray! Hagamos una competencia de quien bebe más rápido —pidió Natsu mientras le daba un vaso que capacidad de dos litros—. lléguele.

—Mejor directo de la botella —contestó mientras acaba de la nevera dos botellas de refresco de cola y le daba una.

—Una fiesta no es fiesta sin frías —dijo dignada Cana mientras veía con cara de tristeza su vaso y las chicas la miraban con cara de pena ajena y pensaban "alcohólica"

Elfman estaba en una mesa sentada con las chicas de gimnasia rítmica y desde lo lejos Ever estaba que echaba humo de celosa ¿Por qué con ellas platicaba eufóricamente mientras que con ella terminaba peleándose? Eran como el agua y el aceite: si ella decía azul, él decía amarillo, en gusto estaban peor, ella es amante del pop mientras que él es metalero ¡Un dilema!

—Ever, ¿Qué haces ahí parada? —dijo una de las chicas, para ser preciso, la que estaba sentada en las piernas de Elfman—que acá esta la diversión.

—No lo creo —respondió—. es tan idiota que no se fija en lo mejor.

Las chicas dijeron al unísono «uh, Ever te dijo poca cosa» y Elfman solo sonrió de mala gana, pero después empezó a besar a la chica que tenía sentada en sus piernas, Ever solo se giró, lo aceptaba, estaba celosa pero lo que no aceptaba era sus sentimientos por el Strauss.

Mientras tanto, en la habitación de Lucy, la rubia le comentaba a su amiga la presunta invitación de Natsu y que si estaba bien el haberlo hecho, Juvia le contestó que no se preocupara, mientras el chico no tuviera malas intenciones, todo iría bien.

—Cambiando de tema, ¿y Gray? ¿Has hablado con él?

Juvia se avergonzó pero también se decepcionó cuando recordó al moreno, Lucy preguntó que si pasaba algo y contesto:

—Gray le dijo a Juvia que era mejor ser amigos.

Lucy se decepcionó del moreno pero lo entendía, antes que se diera cuenta que Juvia los había visto cuando bailaron, escuchó que no podía corresponderle porque estaba comprometido, estaba segura que sus sentimientos eran mutuos pero algo le daba la corazonada que el futuro matrimonio de Gray era arreglado porque el chico tenía cara de frustración cuando se lo dijo, sintió lástima porque de verdad quera verlos juntos y si le preguntaba, no le diría.

Siguiendo la fiesta, los chicos estaban haciendo desorden, aventaban los balones de basquetbol por todos lado, todo volaba: la gente, los balones, refrescos, vasos, frituras grasientas, zapatos incluso calzones y sostenes de las chicas y alguno que otro bóxer, Gray termino sin camisa y pantalones y algunas chicas estaban en pleno faje con los jugadores.

—Y eso que no hay cerveza —dijo incrédula Erza y Mirajane le dio la razón.

De pronto, Cana sacó un disco que tenía escrito con tintan indeleble "canciones bizarras", era la recopilación de las canciones que más lo hacían reír y los hacían pasar momentos chuscos, y la primera que sonó era staying alive de los Bee Gees y los chicos empezaron a bailar ridiculizándose.

—Ah, ah, ah, ah ¡staying alive! —cantaba Natsu mientras hacia los clásicos movimientos de la banda.

—Imagínese cantar esa canción en un musical y Natsu con una camisa de lentejuelas color azul rey… o morada —comentó Cana a las chicas y todas empezaron a imaginarlo y estallaron a carcajadas.

—Sería ridículo —contestó una de las chicas.

Después que termino la canción continuo don't stop me now de Queen pero en lugar de bailar empezó el desastre, se tiraban el refresco y las botanas entre ellos, el agua en el suelo hacia que se pusiera resbaloso y muchos caían mientras corrían, las chicas se alejaron poco a poco de la escena sintiendo pena ajena pero la verdad, les daba risa.

La tercera canción del CD era YMCA, las chicas empezaron a estallar de carcajadas cuando algunos chicos se quedaron atónitos con la canción, era demasiado vergonzosa bailarla.

—A la mierda, ¡A bailar! —exclamó Natsu mientras empezaba a bailar y todos estallaban en risa y le siguieron los pasos.

—it's fun to stay at the Y.M.C.A —cantaron al unísono los chicos que estaban alineados bailando detrás de Natsu.

Cana se encontraba grabando por si algún día necesitaría de ese video, algunas de las chicas, por muy ridículo que fuera también bailaban y las demás solo se reían de ellos.

Cinco canciones después, los chicos pararon por el cansancio. unos estaban tirados en el piso, otros sentados y otros parados platicando con las chicas, Laxus que había sido el único que no había bailado se encontraba platicando con una rubia de ojos azules y Mirajane llevaba tiempo observándolos y acercándose a ellos disimuladamente con tal de escuchar lo que platicaban. Pero Erza se había dado cuenta y se acercó a ella para empezar con su tortura.

—¿Tan interesada por Laxus? —dijo mientras Mirajane se ponía tiesa.

—Yo… ¡Nada! Solo buscaba mi celular que se cayó de tanto bailar.

—¿Hablas de este? —Dijo mientras lo sacaba de su falda—. Mira, a mí no me engañas.

—Aparte ¿Por qué tendría que interesarme de lo que habla con Ino? No tardará en fajar con ella o llevársela a la cama…

—Hablas como si estuvieras celosa —dijo y Mira intentó disimular si molestia—. pero mira lo que ocurrirá.

Erza los señaló y vio como Ino se le insinuaba al chico y este ni la pelaba, se sentó en sus piernas y empezó a acariciarle su melena dorada. Mirajane apretó los puños, le afectaba pero se contuvo, estaba celosa pero no tenía el derecho de reclamarle, contó hasta diez y se tranquilizó, y justo cuando se daría la vuelta, le llamó la atención como la rubia intento darle un beso pero este la ignoró.

—¿Ves que ya cambió? —dijo Erza y Mira se quedó atónita por la reacción de Laxus.

—¡Vamos! ¿No que querías que te diera un beso? —dijo Ino después de ser evadida.

—Pero aquí no —dijo y se dio cuenta que Mirajane lo observaba—. Moros en la costa.

—Ya entendí, ya entendí —respondió mientras rodaba los ojos—. no seas idiota, no la recuperaras, tómalo como caso perdido.

—Soy consciente pero no quiero que nos vean… ya sabes —dijo mientras le cerraba un ojo en señal de complicidad.

—¡Uy! suena tentativa la oferta —respondió con sonrisa pícara—. pero no sé, a veces veo que Mirajane quiere romper el castigo que te puso pero su orgullo no la deja, ¿No deberías de ser tú quien lo haga?

Laxus bufó pero ya era la segunda persona que le decía eso, le sonrió e Ino le dio un beso en la frente.

—Pero si no logras nada, yo estoy libre para ti.

La rubia se retiró y Mirajane les dio la espalda y volvió a unirse a la fiesta. Erza aprovechó a que Laxus estaba solo para platicar con él.

—Se puede —preguntó ya frente a él.

—Adelante —contestó y Erza se sentó a lado de él—. Ya sé, ya sé, vienes a sermonearme que luche por Mira, Ino acaba de decirme lo mismo.

—Porque es verdad.

—Puras tonterías —dijo resignado mientras suspiraba.

—Pero si no lo haces tú, ¿Quién lo hará? Laxus, en ella aun veo ojos de amor y preocupación por ti, es absurdo que se sigan conteniendo…

—Y qué me dices tú con Jellal…. ¡ah verdad!

—No vine a hablar de él —contestó seria pero en el fondo quería morirse de la vergüenza—. Dime, ¿Lo harás?

—No estoy seguro —titubeó.

Erza estaba segura que lo haría, le comentó como poder entrar a los dormitorios de las chicas, para Laxus era una locura pero confió en ella, algo de lo que tenía ventaja era que Mirajane dormía sola por ser la presidenta estudiantil, lo malo era que su habitación estaba en la azotea, sería difícil escalar el edificio pero no imposible, se arriesgó y si ocurría algo, nadie los escucharía porque era la única habitación en ese piso.

La fiesta seguía en su apogeo hasta que tuvo desenlace cerca de las once de la noche, todos fueron a sus respectivas recámaras sin antes limpiar la cancha que quedó hecha un asco. Laxus y Erza quedaron en verse fuera de los dormitorios de los hombres a la hora en que los veladores van a tomar café.

—¿No vienes conmigo? —dijo Laxus cuando vio que la chica intentaba entrar por una de las ventanas.

—Iré a jugar con Natsu y Gray —dijo un poco nerviosa pero se delató.

—A mí no me engañas, iras con Jellal —dijo y Erza casi se cae de la ventana, el chico sacó de entre sus bolsas un condón y se lo dio—. Disfrútalo.

—¡Laxus! —exclamó avergonzaba mientras él le tapaba la boca para que no los escucharan—. lo siento.

—Ya bye. hagas lo que hagas no me interesa, y gracias.

Laxus se apresuró a llegar antes que la veladora se diera cuenta que intentaba infiltrarse. empezó a escalar el dormitorio hasta llegar la azotea, la habían convertido en una terraza llena de flores, muy diferente a la masculina en donde solo habían bancas y sombrillas contra el sol. Camino por lo ancho hasta llegar a la puerta, suspiro hasta que tuvo el valor de abrirla y ahí la vio, dormida, parecía un ángel, se acercó a ella y su corazón dio un salto y empezó a latir más fuerte, era la chica que lo ponía así, la única.

—Mira… —dijo para despertarla—. ¡Mira, despierta!—exclamó y la chica se despertó de golpe.

—Pero que…

Mirajane abrió los ojos y se quedó atónita, Laxus la había hablado, al fin tuvo el valor de llamarla por su nombre, lo miró por unos momentos hasta que el carrasqueó su garganta.

—Al fin te atreviste —dijo seria—. sabes lo que…

Laxus puso su dedo índice en sus labios. le sonrió de lado, sabia a lo que se refería por eso la calló, si iba a tomar el riesgo iba a valer la pena.

—Si voy a perderte que valga la pena Mirajane y escucha atentamente lo que te diré —dijo con énfasis su nombre—. te amo.

La albina tragó en seco, era la primera vez que le decía te amo, tanto tiempo de novios y nunca le había dicho esa palabra mágica que embobece a cualquiera cuando la escucha del ser amado, su corazón latió pero contuvo las lágrimas y las ganas de abrazarlo, se quedó quieta, esperando a que se aburriera y se fuera de una vez.

—¡Si te amo! Y ahora mismo iré a gritarlo, no me importa si me expulsan, yo…

—¿Terminaste?—dijo con voz cortante, eso le partió el alma al rubio.

—Mira… —solo dijo

—Vete por favor Laxus… vete antes que haga una locura...

Mirajane no aguantó y empezó a llorar, tenía miedo a que fuera un sueño pero no lo era, era real, se tapó la cara con sus manos para que lo la viera, Laxus intentó quitárselas pero ella se resistía, hasta que al fin pudo y la abrazó, ella no supo qué hacer pero su corazón latía más, tenía miedo a que estuviera jugando con ella, Laxus la acorraló más a él y esperó pacientemente su reacción hasta que al fin dejó su orgullo atrás y le correspondió, estuvieron abrazados por minutos hasta que al fin él supo que era suficiente, la soltó y quitó las lágrimas que quedaba en su rostro.

—Perdóname por ser dura contigo.

—No es necesario, yo fui el culpable. estabas dolida y lo acepto, perdóname por haberte sido un imbécil… Mira, vales mucho y no sabes cómo me lamenté el darme cuenta demasiado tarde.

—Fui yo por ser una monja —dijo mientras lo tomaba de las manos—. no te di la atención que querías, Laxus, tú eres un hombre apasionado y yo… tenía miedo…

—Boberías, Mira, tu no estabas preparada y te respetaba, hubiera sido más imbécil si tú me hubieras dicho sí sin estar segura, te juro que esta vez te esperaré, no te merezco pero… pero no puedo evitar dejarte ir solo por ser tan poca cosa para ti…

Mirajane le dio un beso de piquito y el chico se avergonzó, apretó las manos de ella y la volvió a ver y se dio cuenta que tenía la sonrisa más hermosa a comparación de las demás.

—Yo ya estoy lista… —dijo mientras bajaba la mirada.

—No es necesario, te esperare…

—Hablo en serio —interrumpió—. yo, lo he pensado mucho y yo… Laxus, esperé desde hace mucho este día, que cambiaras y que tuvieras el valor de hablarme, veía desde la lejanía como ignorabas a cada chica. veía como te volvías más paciente, responsable y poco a poco me enamoraba más de ti, te has convertido en el hombre que deseé desde pequeña, Laxus… yo… yo quiero ser tuya…

Laxus no supo si lo decía en serio o que solo lo decía para quedar como un calenturiento, la chica acercó sus labios a los de él, pero él la esquivo y la abrazo, Mirajane nunca pensó que la rechazaría, pero también se alegró porque al fin había madurado.

—Todo a su debido tiempo.

Erza y Jellal ya estaban jugando, la competencia era reñida, no se sabía quién ganaría, ambos estaban sudados y concentrados en el juego, los nervios que ambos tuvieron por estar en cercanía ya no estaban, tanto era el afán de declararse ganador que ambos se olvidaron de los sentimientos de cada uno.

—Esa fue buena —dijo Jellal cuando vio como Erza aventaba una granada.

Pero Jellal tenía un as bajo la manga, tenía detrás de la chica unas granadas escondidas, cuando avanzó a donde estaba la trampa ¡Pum! Las hizo explotar y se declaró ganador, Erza enojada, aventó el control y se paró de golpe reclamando que había sido trampa.

—Soy mejor que tú, lero, lero —dijo mientras se levantaba para mirarle la cara de enojada.

—¡Eres un tramposo! ¡Eso no se hace! ¡Jamás se destruye al enemigo por las espaldas!

Erza lo miró enojada mientras que Jellal, por primera vez en su vida tenía una sonrisa egocéntrica. Erza era muy popular por ser muy buena en cualquier reto que se pusiera en frente, pero esta vez se sintió orgulloso, que por primera vez, alguien le haya ganado y ese era él.

—¿Ardida? —dijo y Erza solo bufó.

Ambos se miraron por unos momentos cuando de la nada, se besaron. el beso eran tan salvaje que rodaron por todo el piso, casi aplastan la consola, tiraron las cosas que Jellal tenía en su buró y aterrizaron cerca de la cama que estaba vacía. Jellal levantó su rostro para contemplar el de Erza que estaba agitada después de hacer desastre y medio por la pasión desenfrenada que la que fueron protagonistas.

—Yo… yo…

—Shh, no lo arruines —dijo la pelirroja, mientras que de la bolsa del pantalón, sacaba el condón que Laxus le había obsequiado.

[N/A] por los que son nuevos les informo que el fic ya esta escrito, lo que es la primera parte y la mitad de la segunda. Así que si vienen con "sigue escribiendo el próximo capitulo" están mal, ya están xD. A partir de la mitad de la segunda parte todos me odiaran… pero bueno ya que xD.

Gracias por los reviews y nos vemos CX