XII. Sintiéndote.
Erza estaba sentada, avergonzada y sin ganas de mirar a la cara a Jellal que estaba parado frente de ella, con los brazos cruzados y una ceja arqueada, en una de sus manos traía el preservativo que por broma, Laxus le había obsequiado a ella. Él no tenía idea de cómo empezar a explicar la estupidez que estuvieron a punto de hacer.
—Yo… yo… —dijo Jellal cuando se separó de los labios de ella.
—Shh, no lo arruines —dijo la pelirroja, mientras que de la bolsa del pantalón, sacaba el condón que Laxus le había obsequiado—. Yo… quiero…
La chica le mostró el preservativo, Jellal se puso colorado. Se separó de ella de golpe que cayó sentado en el suelo, gateó de reversa gracias a sus extremidades hasta chocar con la pared. Estaba sudando de los nervios y la chica lo notó.
—¿No me digas que no te lo sabes poner? —preguntó incrédula y nervios.
—Erza. ¿En qué estás pensando? —dijo aun atónito y rojo por el atrevimiento de ella.
—Yo… yo no quiero quedar embarazada, ¿O quieres ser padre a esta edad?
—¡No! es por eso —dijo con voz grave mientras que con su mano apuntaba a su compañero dormido—. Y aparte ¡En qué diablos estás pensando! No soy capaz de… caer tan bajo.
—¿Qué? ¿Me estás diciendo fea? —contestó decepcionada.
—¡No! —contestó alterado— Erza, a ver… como te lo explico.
Y así fue como terminaron, el parado frente a ella. Erza aún seguía pensando, no había sido clara su explicación y él tenía tantos asuntos metidos en su cabeza que no sabía cómo empezar. Aparte, ¿Declararse ahora mismo? No estaba en sus planes y no lo haría hasta que estuviera seguro que ella no terminaría golpeándolo, no se arriesgaría tampoco que lo viera como un aventado, sabía que ella era algo especial y si la quería tener con él y que fuera una relación seria. Tendría que ser calculador para buscar el momento justo para preguntarle si de verdad valía la pena estar juntos, como pareja.
—Lo siento, yo creí que…
—No me gusta aprovecharme de las mujeres, eso quiero dejarte claro y no quiero que hagas algo de lo que te arrepientas, ¿De verdad querías que yo…? Ya sabes, sexo…
Erza pensó en lo que le dijo y se dio cuenta que solo lo dijo como impulso. Tal vez fuera madura pero en asuntos del amor aún era una niña, no estaba preparada para convertirse en mujer y agradeció porque no fuera un aprovechado.
—Gracias —dijo y tuvo la fortaleza de mirarlo a la cara, estaba contenta el haberlo conocido. Él era un chico caballeroso y con buenos sentimientos pero, ¿Por qué por acto de impulso estuvo segura de tener relaciones íntimas con él? ¿Por qué cada vez que Cana o Laxus le mencionaban su nombre se avergonzaba? No había sentido nada por nadie, ni por Gray que ha sido su mejor amigo desde que eran niños, además de las incontables veces que se bañaron juntos semidesnudos y dormían juntos. ¿Qué tenían sus ojos que la ponían nerviosa? Ella no es de las chicas que se vuelven loca solo por ver un chico atractivo, pero ha conocido a hombres más guapos que Jellal pero él, el definitivamente la sacaba de sus cabales.
—Tranquila, y perdón por haber hecho trampa, te saqué de onda y de verdad lo lamento… —dijo con el corazón en la mano, pero también si no fuera por eso no hubiese tenido aquel apasionante y salvaje beso con la pelirroja.
Erza por fin se levantó gracias a él, lo mejor era irse de ahí porque aún seguía incomoda por el beso y su atrevimiento. Caminó hacia la ventana, pero antes se despidió.
—Fue un placer haberte ganado —dijo él y ella solo hizo un puchero.
Lo miró y sonrió, Jellal estaba distraído cuando Erza tomó otra decisión atrevida y le dio un tierno beso en la comisura de los labios. La chica se despegó y cuando él reaccionó, ya no estaba.
Mientras tanto con la pareja conformada por la presidenta y el mariscal de campo, se encontraban disculpándose, Mirajane estaba segura fundirse con el amor de su vida pero él dudaba, no quería hacerle daño ni mucho menos parecer un patán, la amaba tanto que esperaría hasta que ella estuviera dispuesta.
—Pero ese tiempo es ahora —dijo Mirajane mientras tomaba una de sus manos—. Hazme tuya— dijo mientras ponía su mano en su pecho—. ¿Lo sientes?
—Mira de verdad no quiero obligarte a que hoy estemos juntos y mañana te arrepientas. Y yo… no quiero, hacerlo.
Laxus sabía que estaba mintiendo, la deseaba con todo su ser, pero tenía que respetarla.
—No lo haré —dijo mientras le sonreía y lo besaba—.
—Yo sé que quieres —dijo en tono sensual que el chico empezó a sentir escalofríos en su cuerpo, la deseaba.
Después de terminar, ambos un poco cansados, se abrazaron y empezaron a comentar cómo explicarían a todos que ellos volvían y como sabían que sus amistades eran curiosas, preguntarían como, cuando y donde se habían otorgado el perdón.
—No les digas a las urracas, que se mueran de la curiosidad —respondió un poco molesto—. Yo fácilmente les diré un "que les importa" a los chicos.
Mira empezó a reírse, pero aun quería más de él y empezó a besarle los pectorales, él empezó a encenderse pero recordó que ya no traía más preservativos.
—Mira tranquila, pareces una ninfómana —burló—. Solo tenía un condón porque el otro que tenía se lo di a Erza…
—¿Erza? —Preguntó incrédula—. ¿Por qué necesitaría ella de uno? O no me digas que…
—No pienses mal, no he hecho nada con ella —explicó—. Sino que la vi salir de los dormitorios y estoy seguro que iría con Jellal, esos dos traen algo.
—¿De verdad con Jellal Fernández? —cuestionó—. Quién lo diría, las porristas dicen que es un chico muy reservado y que le traen ganas pero él las respeta mucho… ya sabes como son.
—Es porque no la has visto cuando ve a Jellal, se le nota que algo cargan. y la verdad me admira que se haya fijado en él, es un chico muy pacífico y a como es Erza… son lo contrario de ambos.
—Que sorpresas dan la vida ¿verdad? Pero pensándolo bien, harían buena pareja, él la tranquilidad, ella… el caos.
—Más bien sería una pareja rara —burló Laxus y después de todo tenía razón, nadie se imaginaba a la Titania de melosa con alguien.
Después, continuaron de platicar hasta que ya eran cerca de las cinco de la mañana, Laxus decidió irse antes que saliera el sol y tuviera el problema que lo descubriera. Después las clases fueron normales, hasta que saliendo, fue directo al Consejo Estudiantil junto con su hermana menor.
—Hermana, caminas algo…rara —preguntó Lissana que estaba detrás de ella viéndola.
—Me caí en el baño y me duele un poco la cadera —mintió y Lissana no tuvo más que creerle aunque ahora notaba un brillo especial en sus ojos pero no tenía idea del por qué.
Paso la semana y llegó el día que tanto esperaba Natsu, de manera extraña estaba ansioso ya que saldría con la rubia y resolvería sus enigmas, ya que sabía que su amigo no le respondería el por qué aceptó ir a la fiesta, su curiosidad era tan grande que no podía evitarlo.
Y aun en su casa, ya que apenas era el medio día, se encontraba en su recamara con su amigo de fechorías, el jugando con su PSP mientras que Gray leía un libro a pesar que deberían seguir con su proyecto.
—Natsu, supe que Lissana saldrá con su familia y eso significa que no saldrás con ella hoy —dijo mientras dejaba el libro en el suelo ya que estaba acostado ahí.
—Si ¿Por qué?
—Porque si no sales, será mejor que sigamos con el proyecto.
Natsu se puso nervioso y Gray se dio cuenta que tenía planes que él no sabía, preguntó si había algo que no supiera y no tuvo más que mentir.
—Pues entonces, sigamos —dijo mientras se paraba y caminaba al escritorio para encender la computadora—. Tenemos que hacer el diseño en tercera dimensión para la exposición.
—Espera, espera —dijo Natsu—. ¿No podremos hacerlo mañana? Veras yo tengo que ir a la oficina en la tarde, por favor, por favor.
Natsu hizo berrinche e insistió a Gray que le diera el día libre y que el día siguiente si le ayudaría, le contestó que solo podía hoy, así que se pusieron de acuerdo para que Gray trabajara y el siguiente día lo continuaría Natsu
Erza se encontraba en el sótano buscando los apuntes de su padre a cerca de sus investigaciones con motores para poder agregarle un antecedente al proyecto. Su nana la acompañaba a buscar ya que el lugar era inmenso y la cantidad de cajas y baúles era numerosa, logró divisar un cuadro que le regaló Gray que no lo había podido colgar porque era muy grande, lo sacó del porta cuadros para volverlo a ver, eran todos ellos: Gray, Natsu, Mirajane, Lissana, Elfman, Ever, Cana, Alzack, Laxus y ella. El cuadro tenía cerca de tres años, le dio cierta nostalgia porque observó a Lissana, había cambiado mucho desde que se volvió novia de Natsu. Se volvió posesiva, insegura de sí misma y desconfiaba de Natsu, igual su primo había cambiado mucho, ahora ya no platicaban secretos como lo hacían antes, se habían distanciado y lo mismo pasaba con Gray, desde el día del baile que lloró en su hombro supo que estaba mal pero él no le contaría, es como si entrar al Fairy Tail haya deteriorado los lazos que se tenían pero sería paciente, siempre hay bajas y más que nunca, tenía que ser fuerte.
—El joven Gray es un verdadero artista —dio su punto de vista la nana y Erza sonrió, volvió a guardar el cuadro y siguió buscado, entonces al quitar unas cajas para dar paso, notó un peculiar baúl rojo que tenía grabada el nombre de Igneel.
—¿Del tío Igneel? —preguntó—. nunca lo había visto…
—No señorita no lo abra, el señor Igneel nos dejó claro que nadie abriera el baúl hasta que él diera órdenes de dárselo al joven Natsu.
—¿El tío dijo eso? —preguntó curiosa—. Solo espero que no sea una bomba atómica —bromeó pero era para ocultar la curiosidad que le daba abrir el baúl, quien sabe que guardaba ahí su tío.
Después de encontrar los libros, subió de nuevo a la habitación de Natsu y se tomó la sorpresa de encontrar solo a Gray, le preguntó si que se había hecho y le contestó que le había dejado el día libre porque mañana se encargaría de continuarlo.
—¿Estás seguro de acabar hoy el diseño en 3D? —preguntó la chica.
—Tengo toda la noche —respondió sonriente—. supongo que me quedaré a dormir aquí y es seguro que Natsu llegue tarde.
Erza pensó que sería el lugar y el momento indicado para platicar con él, había mucho que contarse y quien como él para escucharlo y aparte tenía mucho que preguntarle y ya podía soportarlo más.
—Gray, deja eso y ven conmigo —dijo mientras dejaba los libros a un lado de él, lo tomaba de la mano y lo conducía a la cama —vamos a divertirnos.
Gray empalideció cuando le dijo esto, ella se veía tan bien sonrojada y él era hombre, ella hermosa. Nunca creyó que su amiga de la infancia le pidiera que realizaran este tipo de actos, pero su mala cabeza se enfrió cuando ambos subieron a la cama y empezaron a brincar tomados de la mano. pero antes ella tomó el control que prendía el modular y empezó a sonar it's my life.
[Its my life/Bon jovi]
—Erza eres una trol —gritó mientras la chica se reía de él, de sus gestos de vergüenza.
—Y tú un pervertido, ¿Tienes algo que contarme ahora que estamos divirtiéndonos?
—¡No mucho! —gritó ya que la música estaba a todo volumen—. ¿Te acuerdas cuando Natsu y yo saltamos en tu cama y la rompimos? Nos perseguiste por toda la casa hasta que cobraste venganza.
—Esa cama me la regalo mi tío, ¡Y era preciosa!—respondió recordando su ira en aquel entonces—. Pues ahora le tocará a la de Natsu.
Así siguieron saltando, entre risas, agarrados de la mano como en los viejos tiempos, Erza estaba condolida desde que vio la foto, adoraba mucho a sus dos hombres. La razón por la que quería ser fuerte y mejor día con día. Los amaba, no los cambiaría por nada ni nadie, eran sus tesoros que le daban alegría aunque a veces si metían la pata y la hacían enojar pero sabía que era porque eran únicos e irremplazables.
—Gray, ¿Tienes idea de las ganas que tenia de hacer esto desde hace tiempo?
Dijo mientras daba un fuerte salto, la cama se partió en dos y por el desequilibrio que causó que uno de los pies se rompiera. Gray se tambaleó y cayó encima de Erza que había caído acostada en el suelo, sus rostros quedaron cerca pero él se preocupó si le había pasado algo.
—Erza, ¿Te golpeaste? ¿Estás bien? —dijo y la chica abrió los ojos.
Por un momento la vio hermosa, se sonrojó y por atrevimiento le dio un inocente beso en los labios. Después se arrepintió y la vergüenza se notaba en su rostro, cerró los ojos para recibir el golpe por aventado pero Erza soltó una carcajada y él se incomodó un poco.
—¿Ese no era tu primer beso? —preguntó Gray.
—¿Eh? ¡No!
—¿Qué? ¿Hay algo que no sepa? —preguntó serio mientras se levantaba y la ayudaba a pararse.
—Pues no lo es y tampoco el tuyo, así que no debe de afectarnos ¿No?
—Pues eres la tercera mujer a la que beso, y las conoces —dijo Gray un poco apenado y Erza se impresionó un poco por su respuesta.
—¿Cómo que casi? A ver, explícame… si tú en las fiestas siempre te terminabas tirando a cualquier chica que se te insinuaba, igual que Natsu —dijo atónita y sin creerle.
—Pues no soy como Natsu después de todo —dijo mientras se sentaba en el sofá que estaba cerca de la ventana y ella lo siguió y se paró frente a él—. Pues si fajaba con ellas, pero nunca las bese en los labios.
—Pareciera que primero perdiste tu virginidad que dar tu primer beso.
—Ejem —carraspeó—. Respecto a eso, no le digas nada a Natsu de lo que te diré… pues no pasó nada esa noche —dijo mientras agachó la cabeza sintiéndose un perdedor.
—what the fuck? —dijo en su pronunciación perfecta—. ¿Cómo que no pasó nada? Si tú mismo dijiste… ¡Quiere decir que aun eres virgen!
—¡Erza no lo digas que es vergonzoso! —exclamó con cara de frustración y vergüenza—. Pues Dafne ha estado mintiendo. Esa noche si fuimos a su casa pero terminó vomitándome el traje y se quedó dormida, por eso no pasó nada de nada, ¿Recuerdas que llegué a la casa en bóxer y solo con la camisa? Pues fue por eso, tiré el pantalón y el saco.
—¡Santo Dios! —exclamó—. Sigues siendo virgen y de paso… ¡Soy la tercera mujer que te besa!... un momento —se detuvo cuando sus neuronas juntaron todo—. Cuento a tu novia y yo, ¿Quién es la tercera?
Gray se avergonzó. ya eran muchas las confesiones que le había hecho y decirle que había sido con Juvia empeoraría más su estado de ánimo aparte que le cuestionaría si tenía sentimientos hacia ella y no quería responderle esa pregunta ni mentirle.
—Gray… somos amigos y sea lo que sea no te juzgaré, solo espero que no haya sido con un hombre —dijo intentando convencerlo que se desahogara y él no tuvo más que contestarle.
—Con Juvia —dijo con un hilo de voz—. mi compañera de pintura, fue el día que inicio la semana de sobrevivencia, lo hice para convencerla que no dejara la escuela porque… tenía miedo y yo quería… bueno, no quería quedarme solo en la clase, aparte de la que te contaron que la besé en el día de la fiesta de la escuela. Era verdad.
—¿Te gusta? —preguntó sin pensarlo.
—No lo sé —contestó con una mirada melancólica.
Erza jamás lo había visto frustrado por una chica y eso la hizo feliz, se dio cuenta que Gray ya estaba empezando a ver con otros ojos a la chica de cabello azul y le preocupó un poco el hecho que él ya estaba comprometido.
—Venga conmigo, hermano —dijo cómicamente mientras lo abrazaba y apoyaba su cabeza en su hombro—. Que ahora ya entiendo mucho tu comportamiento...
Pero Gray se quedó callado, le pidió que no preguntara más. Que ahora no era el momento para decirle si estaba seguro o no, tenía que pensarlo y despejar su mente para que cuando llegara el día, sin duda le respondería, le gustaba Juvia y él lo aceptaba, pero tenía miedos que no permitían que le correspondiera, por eso tampoco podía decirle a Erza lo que le ocurría en su cabeza, lo que pensaba, lo que le atormentaba, lo que sentía por ella. Se quedaron abrazados hasta que hartos del ocio, decidieron continuar con el proyecto como si nada hubiera ocurrido.
Por suerte, Natsu había entregado unos papeles en la oficina y no demoró. Llevaba en su mano una maleta donde cargaba la ropa que llevaría en la cita. Se fue al baño y se cambió y también se puso una peluca morena, todo con tal que no lo reconocieran sus amistades y tuviera problemas con Lissana.
La cita la planeó con maña, desde hace dos semanas su novia le había dicho que este fin de semana saldría en familia y no desaprovechó la oportunidad para salir con alguien, entonces pensó en Lucy cuando tuvo la oportunidad de hablar con ella.
Estaba feliz porque ahora ya sabría por que el idiota de Gray la había convencido para que asistiera a la reunión Fullbuster, desde que lo conoce, su familia no le daba buena espina porque siempre se dedicaban a deshacerse, según ellos de "molestias" de una manera sucia y ruin, caso contrario con su familia que era muy humilde y unida.
Después de salir le explicó a su chofer que no dijera nada al respecto, prometió no decir nada y fueron rumbo al centro comercial donde se citaron, era el que estaba en los suburbios, como era pequeño no creía ver a algún conocido.
Cuando llegó se sintió incómodo, ya que muchas chicas lo miraban, quizás creían que no era de la ciudad, siguió ignorándolas hasta que llego frente al cine, esperó por unos momentos hasta que llegó la rubia, que vestida un pantalón y una camisa tipo polo.
—Traté de vestirme lo más normal posible —dijo nerviosa ya que él no le decía nada, la blusa le quedaba entallada que dejaba mucho que imaginar, y como Natsu no era nada santo empezó a fantasear pero se dio un golpe mental porque no quería parecer un pervertido frente a la rubia.
—Je, je, esta perfecta —dijo y Lucy se sintió alagada, se había esforzado por verse bien y parecía ser que había funcionado—. Por cierto, ¿Ya cenaste?
Como la respuesta fue un no, fueron a una pizzería y pidieron una pizza familiar. Natsu se quedó atónito, él era hombre pero que una chica se comiera más de la mitad de la pizza y que pidiera más lo dejó sin habla, pidieron otra y también fue lo mismo y no quiso pedir la tercera para no quedar como un glotón. Después él la invito a ir a la pista de patinaje sobre hielo.
—¿Sabes patinar? —preguntó cuándo ambos estaban frente a la pista.
—Si —y sin pensarlo la jaló para formarse.
Cuando ya estaban en la pista, Lucy empezó a patinar, dio una vuelta a toda la pista, su forma de hacerlo era como una profesional, el chico se quedó boquiabierto cuando empezó a hacer volteretas por el aire, parecía un hada, como aquella que les platicó la directora Mavis. Se quedó por unos minutos boquiabierto observándola, era impresionante, era como si empezara a conocerla poco a poco, no imaginó que fuera tan hábil en patinaje e incluso creyó que tendría que tomarse la molestia de enseñarle, se quedó como el chico que comía cereal que menospreciaba a quien viera y que al final terminaba escupiéndolo de la impresión, de lo imposible que era para él y resultó lo contrario.
Pero sabía que estaba como un bobo viéndola, así que después que ella detuvo su presentación y cuando los aplausos de la gente se calmaron fue hacia ella para felicitarla.
—Gracias —agradeció Lucy después de escuchar los halagos del Dragneel.
—No creí que lo hicieras tan bien —dijo con un leve sonrojo y después tomó las manos de la chica para empezar a patinar juntos.
—Veamos —dijo pensativo para hacerse el interesante—. eres inteligente, sabes cantar bien y patinar, ¿Hay algo que no sepas hacer bien?
—No es cierto, solo me esfuerzo pero de verdad no soy buena…
—Canta —dijo de golpe—. Cántame una canción y veamos si es cierto, gracias a Gray se algo de música y soy un buen crítico.
Lucy se quedó enmudecida, no creyó que el chico le pidiera tan semejante barbaridad por lo que no supo si ceder a su petición o ignorarlo, como la no tenía su respuesta puso una mirada de niño y con eso logró convencerla.
—Solo inspírate en mi —dijo mientras la acercaba más a él y la chica no tuvo más que seguirle el juego, no quería separarse para no armar un escándalo ya que muchas almas estaban en la pista y sin contar las que estaban alrededor.
Lucy algo incomoda y sin intenciones lo miró a los ojos y se perdió, sintió que había caído en un abismo en que no le importaba toda la gente que yacía, mirándolos. Se sintió cómplice de su alma que al fin pudo contemplarla desnuda, su mente divagó en lo que llamamos subconsciente y este le dijo que al fin lo había encontrado, era él. Quedó hechizada ante la mirada grisácea que no podía despegarse de ella, por más que el respeto que tenía en la relación que llevaba con la albina le pedía apartarse, no quería y dentro de ella también sentía que él tampoco, abrió un poco los labios y después de regresar una parte de ella al presente, emanó la primera palabra de la canción que salió de su alma, era para él, dedicada para el sin pensarlo, la letra era la indicada para expresarse, pero ella realmente no lo sabía, solo aquel amor escondido que dejo manifestarla y la despejo en su mente para que su voz se dedicara a expresarlo.
—Sometimes, I imagine the world without you
But most times, I'm just so happy that I ever found you —cantó.
[I'm feeling you/Michelle Brach ft. Carlos Santana]
Su voz era dulce, llena de amor y la cantaba más lenta que la versión original, seguía mirándolo a los ojos mientras que Natsu solo se dedicaba a escucharla, él también había caído en los ojos chocolates, su corazón estaba acelerado pero por una extraña razón se sentía bien, no quería dejar de sentir lo que le provocaba la rubia, me gustaba su voz y por eso pidió que volviera a cantar y se sentía como un niño cuando cumplen sus caprichos, se sentía afortunado de escucharla frente a ella, así podría presenciarla con más detalle.
Natsu colocó una de sus manos en su mejilla y le sonrió, le gustaba como cantaba y eso resumió tantos cumplidos, la chica se sintió aliviada que le gustara y quiso continuar con su entonación.
Así continúo cantando hasta terminar, cuando él se dio cuenta que ya era el final, la abrazó, ya que estaba feliz porque era la primera persona que le dedicaba una canción y se la cantaba frente a frente.
—Gracias —dijo mientras olía el aroma que desprendía las hebras doradas de ella.
Lucy se dejó llevar y correspondió el abrazo, se quedaron así hasta que uno de los dos supo que había pasado mucho tiempo, no sabían si eran dos, cinco, diez o solo pocos segundos, pero para ellos estar juntos se les hizo una eternidad, pareciera que no había nada y nadie que interfiera en ese abrazo, como si estuvieran solos en el mundo.
Lucy llegó agotada a su casa, para la servidumbre fue un milagro de la naturaleza que la chica saliera y que llegara tarde, claro que también se preocuparon por ella pero cuando la vieron regresar sana y salva sintieron un peso menos.
La chica dio las buenas noches a sus empleados y subió a su cama que ya la esperaba para que Morfeo la recibiera. Pero antes caminó hacia su ventana donde veía desde lo lejos el auto del Draagnel alejarse.
—I feel light, I feel love, I feel butterflies,
I feel butterflies —cantó el final de la canción mientras conciliaba el sueño.
Sin llegar a dudar, ya se estaba enamorando de él, aunque su conciencia le pidiera que fuera prohibido, pero era inevitable porque eran sentimientos mutuos.
N/A: perdón por la demora xD. Pero aquí esta el capitulo. Hoy les subiré dos capítulos por si las moscas.
PD: he abandonado el fic… es que me estoy muriendo con solo 6 materias de mi carrera… solo 6 materias! *llora en posición fetal* Y lo sabroso viene ahora porque empezare servicio social y tesis… y ahí si dire adiós bye por una temporada.
Saludos y gracias por leer ovo.
