XIV. Noche de Hadas.

31 de octubre

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[...]

Se la pasó corriendo por un bosque hasta que logro llegar a una cabaña. Allá fuera nevaba y a pesar que estaba bien abrigado el frio atravesaba todo lo que pudiese y el frio la estaba debilitando.

Tuvo suerte de que en la cabaña había una fogata encendida y se acercó a ella.

Después de una media hora el frio aun la seguía afectando, el fuego no lograba calentarla y eso la preocupaba, morir de hipotermia no estaba en sus planes de vida y mucho menos siendo joven, pero se dio cuenta que su cabello estaba húmedo y justo cuando volteo para ir en busca de una, frente a sus ojos estaba Natsu con una mirada penetrante.

—¿Buscabas esto? —dijo mientras extendió su mano para darle una toalla y la rubia titubeando, la tomó.

—Gra...gracias —respondió tartamudeando, si algo deseaba es estar a solas con él y para desgracia de ella lo estaban.

Solos en medio de la tempestad, del frio y de la soledad. Dos almas en medio de un panorama blanco que para ella era una pesadilla.

—Se nota que tienes frio, se nota en tus pezones —dijo Natsu bromeando y sus dedo índice derecho apuntaba hacia ella.

—¡Pervertido! —exclamo mientras empezó a golpearlo con la toalla que anteriormente le había dado.

—¿O miento?-dijo tranquilo ya que los golpes no le habían dolido —ese fuego no te calentara.

—¿Cómo que no me calentara? —preguntó incrédula.

—Ese fuego es como el amor falso, aparenta ser fuego pero no lo es, si lo tocas —dijo mientras camino hacia él, se agacho frente a la chimenea y con su mano derecha lo atravesó, Lucy se asustó pero se tranquilizó cuando se dio cuenta que no le había ocurrido nada—. Crees que existe porque vives todos los días con una venda en los ojos pero cuando das justo a las preguntas correctas que te tienes que dar, es ahí donde descubres que nada era real.

—¿Por qué me dices esto? —preguntó sin poder captar nada de lo que había dicho.

—Cuando duele, es real y Loki no te conviene como hombre, entiéndelo, tú necesitas otra llama en tu vida, una que te caliente y que aleje todo frio que habite en tu corazón, que sea capaz de abrigarte ante todo y todos.

Natsu miro a los ojos a la chica, su mirada era profunda, la chica intento buscar las respuestas de por qué tanta metáfora en su lengua pero nada, al contrario se estaba poniendo nerviosa ¿Qué intentaba decirle?

-Natsu, no entiendo nada de lo que dices pero me estas incomodando...

—Necesitas mi fuego para abrigarte...

Lucy no supo cómo y cuándo pero sus labios habían sido robados por los de Natsu en un profundo beso, estaba mal lo que ocurría pero la tenía razón, con el suave contacto que tuvieron sus fríos dedos con sus hombros quito el frio. Él empezó por quitarle el abrigo, ella se dejó vencer bajo sus manos que eran tibias.

Desalojó toda prenda que los molestaban y en un movimiento la hizo suya, ella no sabía porque se dejó vencer, solo lo disfrutaba, los gemidos y las caricias no paraban y cada vez más eran más fuertes, apasionadas.

Y al borde del éxtasis Natsu beso su oreja y en un susurro dijo las palabras que rompieron todo eslabón que hay entre la fantasía y la realidad.

—Yo quiero ser esa llama...

Lucy se levantó de golpe, agitada y dando un grito de susto. Miró por todos lados y ya se encontraba en la realidad, se talló los ojos y se pellizcó para saber si aún seguía soñando. Después de un par de minutos su respiración se estabilizó y noto humedad en sus bragas, tocó el puente de sus bragas con sus dedos y se asustó al saber que era el primer sueño húmedo que había tenido.

—¿Por...por qué con Natsu y no con Loki… o con otra persona?... ¡o yo que sé!

Ya era mañana y el calendario marcaba 31 de octubre. Cana se levantó temprano para empezar a arreglar su casa porque en la noche seria la noche esperada por todos, la de Halloween, el día en que todos sus amigos terminaban borrachos y diciendo estupideces. Empezó por arreglar el jardín sobre todo la alberca, ya que quería darle un ambiente espeluznante. Coloco mesas pequeñas alrededor de ella y calabazas y maniquís de brujas y fantasmas por todo el jardín.

En la sala de baile colocó donde estaría el bufete y el equipo de sonido. Después de terminar toda agotada, termino satisfecha por el resultado, sobre todo porque la fiesta seria indicada para los planes que tenía junto con Lissana.

Recordó que hace una semana invitó a Loki, quien al principio se negó peor después de explicarle que tenía el plan de hacer la noche perfecta para que él se pudiera declarar a Lucy, lo pensó y al fin acepto. Sabía que le convenía tenerla de novia muy pronto porque ella no era tonta y se había dado cuenta que Natsu había puesto ojos en Lucy y haría todo lo que estuviera a su alcance para que no se separara de Lissana y tuvo la fortuna de que Loki le pareció buena oferta.

Mientras tanto en el centro comercial, justamente en la central de la ciudad, se encontraban por distintos rumbos los siguientes grupos: Natsu con Erza y Gray; Lucy con Loki; Levi con jet y Droy; Lissana con Mirajane, Juvia y Ever; y por ultimo Gajeel con su primo Lily.

Entraron en diferentes puntos pero poco a poco se iban acercando, sobre todo el grupo de Natsu con el de Lissana y el grupo de Levi con el de Gajeel, pero antes, Jellal diviso una cabellera roja quien era Erza y fue para saludarla.

—Ella es mi hermanita Wendy, para el próximo año presentara examen para Fairy Tail, me dio gusto verlos para que la conozcan.

Wendy estaba escondida detrás de Jellal, Erza sintió ternura por la inocencia de Wendy mientras que Natsu y Gray miraron curioso, era una niña dos años menor que su hermano, cabellera azul zafiro agarrada con dos caletitas, ojos cafés y cuerpo diminuto y de baja estatura.

Jellal tomó su mano para que pudiera mostrarse con sus compañeros quienes se quedaron maravillados por la timidez de la niña. Jellal le explico a Erza que su intención era llevarla a la fiesta de Cana para que empezara a socializar, ella se ofreció a ayudarla.

—Vamos, no muerdo ni mucho menos te hare daño—dijo mientras le mostraba una sonrisa cálida, Natsu y Gray se quedaron atónitos por la dulzura de la Scarlet.

—Si supiera que si muerde... auch —susurró Natsu al oído de Gray y ende, ambos sudaron frio.

—Natsu, vamos, tú también deberías de venir ya que aún no tienes tu traje.

No le quedo más que ir, y tanto como el peli azul como el moreno quedaron solos.

—No sabía que tenías una hermana menor.

—Te cuento un secreto y también se lo explicare a Erza y si lo haces tú antes sería mejor, entre más rápido se enteren Natsu y Erza mejor —dijo mientras miraba melancólicamente hacia la chica con su mismo tono de cabello—. Ella es mi media hermana, su nombre completo es Wendy Marvell, somos hermanos por mi madre pero yo soy hijo no reconocido por la familia de mi madre porque ella me tuvo antes de casarse con su actual marido, que fue un matrimonio arreglado desde que ella era una niña.

—Entiendo —fue lo único que podía contestar después de escuchar una fuerte confesión. Gray se impresionó porque pocas veces había platicado con Jellal y este le confiaba un secreto de familia—. y a esto ¿por qué me lo dices a mí?

—Si Erza confía en ustedes, yo también lo hare. eres libre para decírselos a Natsu y a ella, ya un día de estos les contare la historia completa.

—Con esta explicación basta para mí —contestó Gray con total sinceridad—. pero eres libre para contarme lo que se te apetezca, y por cierto... —dijo pero prefirió ya no seguir con sus palabras —ya nada, esta pregunta está de sobra, después de todo si haces llorar a Erza tanto Natsu como yo no nos quedaremos con los brazos cruzados, pero sabes, me alegro ver sonreír de esta forma a ella, se lo merece.

—Se a lo que te refieres y tengo una pregunta que quisiera hacértela pero también sobra, y te aseguro que la hare feliz en todo lo que esté al alcance de mí.

Mientras tanto, el equipo de Lissana ya se había juntado con Lucy y Loki en una tienda de disfraces. La rubia se alegró al ver a Juvia, quien con todo el dolor que cargaba, tuvo que ignorarla. Lissana sonrió cínica al igual que Ever, pero en cambio, Mirajane solo busco el momento para que Lucy estuviera sola y poder hablar con ella, justo cuando la rubia se metió a los vestidores, la siguió se metió junto con ella en uno.

Lucy no entendía nada, estaba asustada por si Mirajane también resultaba ser una villana y terminara haciéndole algo, pero sus sentidos se tranquilizaron cuando ella le sonrió cálidamente.

—He querido hablar contigo desde hace mucho tiempo pero las circunstancias y mis compromisos no me han dejado y perdón por haberlo hecho de esta forma, pero a veces suelo ser demasiado entrometida con todo y esta no es la excepción.

—¿Qué necesita de mí?

—Que decidas lo que tu corazón te pida, mi hermana es demasiado manipuladora y es capaz de hacer que sientas culpa con solo tronar los dedos, Lissana es muy calculadora y ha puesto sus ojos en ti para destruirte, y la sospecha que tengo es por que posiblemente cree que le quitaras a Natsu.

—Jamás haría eso...

—Y lo sé —respondió mientras la miraba decidida—. Quiero ayudarte, quiero que no salgas afectada por culpa de las niñerías de mi hermana y sobre todo que tu tengas la capacidad de decir y que no sea Lissana quien lo haga, tú tienes en tus manos mucho más de lo que crees, con un sí y un no puedes cambiar el curso de tu vida, si a la derecha o a la izquierda. Si escoges la derecha será un camino con tropiezos y que terminaran en nada, pero si escoges la izquierda será de tropiezos pero al final encontraras las respuestas de tus preguntas.

Lucy se quedó callada, estaba segura que Mirajane le estaba advirtiendo y dándole consejos que le servirían para más adelante, no tan claros pero eran lo suficiente buenos. La albina le dio un papel y la cito en ese lugar el lunes.

Después de llegar a casa, comer y obligar a su hermana pequeña a que se alistara ya que era demasiado tímida para atreverse a ir a la fiesta de Halloween, Jellal por fin se encerró en su recamara, camino rumbo a su alcoba para mirar la luna llena, respiro el aire que desprendía esa noche envuelta en misterio, igual que la que había tenido hace diez años, cuando era niño. Cerró los ojos y se dejó llevar por los recuerdos y sobre todo una frase en particular

«Yo sí creo en una familia... y yo quiero que cuando seamos grandes tú seas mi familia».

«Qué forma tan rara de pedir matrimonio... ¿o ella no sabía de lo que estaba hablando? —pensó pero las esperanzas aún seguían en que fuera verdad lo que dijo—. Al fin te volví a encontrar y quiero repetir esa noche».

Ya eran cerca de las diez de la noche y todos los invitados ya estaban puntuales. Las porristas se dedicaban a coquetear por si pescaban a un chico con quien pasar la noche, Natsu haciendo de las suyas acompañado por su amigo fiel, Gray, Levi también estaba ahí al lado de Jet y Droy y muy cerca de ellos Gajeel mirándolos con repudio, Elfman coqueteando con quien pudiera y Ever mirándolo con celos que eran más que obvios pero aun así ella los negaba. Todo estaba en armonía cuando de pronto aparece en la pista la chica de ojos chocolates vestida de enfermera. Todos la miran de pies a cabeza creyendo si era ella o era solo un espejismo.

«Sabía que vendrías —pensó Mirajane mientras la veía entrar».

—Grr, pero que curvas y yo sin frenos —exclamó su novio, camino hacia ella para abrazarla de espaldas y darle un tierno beso en la mejilla—. Te me escapas.

—Lo sé, amor —contestó un poco cortante. El rubio lo notó y miró hacia donde ella miraba y se dio cuenta de la presencia de Lucy.

—Es por ella, nunca imagine que la invitara Cana, eso quiere decir que...

—Así es amor —interrumpió—. Algo se trae entre manos Lissana, por eso necesito de tu ayuda. Tú que eres experto investigando.

Mirajane sacó una tarjeta y se la dio a su amado, el chico se quedó incrédulo porque los nombres que tenía la tarjeta eran lo menos esperado.

—¿Para qué quieres que investigue a ellos dos?

—Porque son ellos los que empezaron todo este embrollo. Estoy segura desde aquel día que los vi y quiero descubrir todo antes que Erza lo haga, no permitiré que esa cabeza de fósforo sepa todo antes que yo.

En las facciones de Mira se mostró maldad y determinación, igual o posiblemente más fuerte que la de Erza cuando se proponía algo. Laxus solo se resignó a hacerle caso, si algo pedía Mirajane, se tenía que cumplir al pie de la letra porque si no significaba ruina.

Jellal se encontraba solo, ya que prefería que Wendy se presentara sola, todo para guardar su secreto familiar y también porque eso le hacía bien a ella, no quería sobreprotegerla más de lo que estaba, además que estaba contento porque al parecer ya había hecho amistad con un niño de su misma edad, cabello azuloso y ojos rasgados, para no hacerla larga es el hijo del maestro Makao, Romeo.

—La noche es igual a la de hace diez años.

El aire soplaba por el balcón, acerco sus manos al barandal y se dejó llevar por la frescura y el misterio inundo sus pensamientos, aquella noche en que una chica de cabellera roja le hizo cambiar la vida. Él iba vestido con el traje de Aron Man del cual se sentía orgulloso pero aquella vez esa chica le arrebato el primer lugar y con ello, también todo mal que habitaba en su corazón.

Después de estar furioso de haber perdido, fue a jardín a patear un árbol para desquitar su ira.

Pero lo que no sabía es que la pequeña ganadora fue a seguirlo

—Tu traje es mejor que el mío...

Jellal volteo y era ella, la chica de cabello escarlata, la que odiaba por haberle ganado, se dio la media vuelta y camino por los rosales para que ella lo dejara solo.

—Espera, quiero darte algo...

Apenas pudo articular esa palabra y la pequeña cayó a un precipicio, Jellal no tuvo más remedio que ir a ayudarla y después de tanto esfuerzo logro sacarla.

Cansado de su hazaña termino acostado en el césped donde la pequeña lo acompaño.

—¿No tienes frio con ese traje tan descubierto?-pregunto él.

—Algo pero no mucho pero estoy bien así.

—Te daría mi traje pero soy egoísta —respondió cortante—. Así que ni se te ocurra pedírmelo.

—¿Y porque no me lo darías?

—Porque el traje es una representación de mi vida, estoy oculto bajo la sociedad. Nadie sabe de mí y está bien, me prometieron que si ganaba me presentarían pero al parecer seguiré bajo las sombras.

Jellal a pesar que era muy pequeño sabía a qué se refería, la pequeña intento entenderlo, le sonrió y tomo su mano robotizada.

—Me gustaría saber quién eres pero mejor no lo hagas, yo soy Erza Scarlet, mi traje es de la heroica Titania y si quieres brillar, tendrías que pertenecer a mi familia.

—Dices boberías niña —contestó serio y sin entender lo que decía.

—Me llama la atención tu carácter pero ese no es el verdadero yo.

—Mi familia... digo, la que creo que es familia lo ha hecho así.

La pequeña se quedó pensando en las palabras de Jellal, él era muy altanero, maleducado pero algo de él le llamaba la atención aparte de saber que rostro tenia escondido en el casco de Iron Man.

—Tu familia es tu familia, no merece que la llames así...

—Sí, lo dice alguien que tiene una familia perfecta, mírame a mí, no tengo apellido, soy un bastardo...

Jellal empezó a derramar lágrimas, agradecía tener un traje que le ocultara su rostro porque nadie lo había visto llorar. Lo criaron con la idea que llorar era para débiles y que tenía que enfriar su corazón a toda costa por eso prefería hacerlo en la soledad.

—¿Crees en la familia? —preguntó curiosa.

—No —respondió cortante

—Pues yo sí creo en la familia... y yo quiero que cuando seamos grandes tú seas mi familia, porque te enseñaré como es una.

Jellal era demasiado maduro para entender las intenciones de Erza. El tono carmesí invadió en sus mejillas, jamás creyó que una niña tuviera el valor de decir ese tipo de palabras, aún estaba helado y no podía reaccionar. ¿le estaba pidiendo matrimonio? ¿Tener hijos? Cosas que aún no estaban al alcance de su pequeña edad. pero Erza a pesar de haberse escuchado ingenua sabía lo que decía, ella era hija de una de las familias más influyente del país y seria su salvación. estaba claro lo que estaba diciendo. Sabía que era una locura pero ella jamás faltaba a sus promesas.

El ruido de tela desgarrarse sacó del trance al peli azul, era Erza quien se estaba quitando un poco de tela de su traje. Él se puso nervioso porque era la que cubría su pierna izquierda.

— ¡No deberías de hacer eso! —exclamó avergonzado— ¿En verdad quieres hacer una familia?

«¿Conmigo?»

Erza se cubrió los ojos con ese retazo de tela, después levantó la vista para estar frente a frente con el chico y le sonrió.

—Prometo no mirar —y dicho esto, le quitó el casco y le dio un tierno beso en los labios que después que Jellal captó la situación, correspondió aunque fuera con torpeza.

Después de separarse, miró las mejillas de su compañera que eran igual de rojas que su cabello, sonrió. De una forma y otra ella pudo hacerlo cambiar de opinión, se acercó a ella para chocar frente a frente y empezó a desatar el retazo.

—¿Prometes grabarte el color de mis ojos para que no olvides que yo seré tu esposo cuando crezcamos?

Erza en un susurro le dijo que estaba de acuerdo y después de quitar todo estorbo en sus ojos al fin pudo mirarlo, eran unos bellos ojos verdes. Se quedó boquiabierta mientras se grababa esa mirada llena de melancolía, el no tuvo más que decirle que volviera a cerrar los ojos para que se pusiera el casco. Cuando ella pudo reaccionar el ya no estaba. Lo busco por toda la fiesta y jamás se lo volvió a topar.

Jellal estaba feliz porque su motivo para cambiar de nuevo apareció en su vida. Cuando estaba más gris, cuando las ganas de sonreírle a la vida estaban por agorarse. cuando sabía que solo era una estúpida promesa de niños.

Erza lo estuvo buscando por toda la sala hasta que por fin pudo encontrarlo en el balcón y sintió que su corazón dio un respiro. caminó hacia él para hacerle compañía.

—¿Por qué tan solo?

Jellal se quedó helado. pareciera que cada vez que pensaba en esa anécdota ella se aparecía por arte de magia, cuando entro al salón de mecánicos, cuando se besaron en el escritorio, por aquellas noches en que ella se infiltraba a su recamara. Y como todas esas veces lo dejó sin aliento, sus nervios estaban a flor de piel y besarla era una tentación difícil de aplacar.

—Pensaba en el pasado, cuando te conocí... cuando me di cuenta que estaba mal, de todo Erza...

—No entiendo.

—¿Quieres tocar la luna?

—¿Eh?

—Yo sé que quieres, no la tocaras pero haremos algo parecido. Toma, véndate los ojos ¿confías en mí, no?

Erza confiaba ciegamente en él y acepto. después de hacerlo, en la acerco a él y la besó. alzo sus manos y después con la llena de los dedos se tocaron, con el frio del viento y el calor de ambos se creaba una sensación que ambos no habían sentido.

Después de separar sus manos, él coloco las suyas en las mejillas rojizas de ella y después fue desamarrando el pañuelo para que se miraran a los ojos como cuando eran pequeños. ella no podía creer, aun no recordaba con claridad pero tenía una idea que a Jellal lo había conocido desde pequeña.

—Mi Titania aventada —dijo en un susurro burlándose de ella y su peculiar forma de pedir matrimonio.

Erza al fin pudo reaccionar y se sonrojó, empujó a Jellal que este casi se cae del barandal. Después de tranquilizarse ambos empiezan a reír y las lágrimas de alegría los invaden.

—¿Por qué te esperaste hasta ahora? Porque no me buscaste o me dijiste cuando entré a Fairy Tail...

—Quería esperar la década para reclamarte y me doy cuenta que hice bien. Mi futura esposa será fiel a su promesa...

—Ya, ya —contesta en tono despreocupado—. pero sabes, siempre creí que tú no te lo tomaste en serio y por eso preferí olvidarlo pero yo siempre tuve la intención de sacarte del anonimato, y más porque dijiste que eres un... bastardo...

—Erza —interrumpió cerrando sus labios con su dedo índice—. quiero que tengas la idea que yo quiero estar contigo no por tu apellido, sino por ti...

—Demuestra que serás un digno Scarlet Dragneel —dijo cerrando los ojos dispuesta a recibir un beso por parte de su amado.

Mientras tanto, en otra parte muy lejana.

—Valla, hasta ahora se me ocurre ver mi correo… menos mal que valió la pena ver tanta porquería, mira nomas con que nos encontramos, futurito esposo

Dijo mientras se encontraba en un ordenador, se sacudió sus cabellos como signo de su alta vanidad y tomo un mechón para jugar con él.

—Muchas gracias Dafne, dejaré de torturarte por unos días como recompensa de tu hallazgo. nadie toma lo que es mío… nadie… ni mucho menos tú, Juvia Loxar…

En la fiesta, Laxus miró algo sin querer, sonrió en arrogancia.

—Valla, ya cayeron estos dos lelos… ¡ya era hora! —pensó Laxus mientras observaba a Erza y Jellal besándose—. esto lo tiene que saber Mira.

El rubio caminó directo a Mira pero en ese entonces el vibrador de su móvil lo alertó, lo sacó de su bolsillo y era un mensaje de su madre. lo leyó y no evitó sorprenderse. Guardó el móvil y con cara pálida, tuvo la molestia de retirarse sin despedirse de nadie, pero antes le envió un mensaje a su amada avisándole.

La albina leyó el mensaje y empezó a sentirse mal, a lado de ella se encontraba Ever que se preocupó por ella y pregunto qué le estaba pasando.

—Lo siento pero tengo que ir con Laxus, su abuelo está en el hospital.

Mira no titubeó en dejar a Lissana hacer de las suyas, su prioridad era su novio que necesitaba su apoyo y de todas formas hiciera lo que hiciera después se encargaría de su hermana. Encargo a Ever que les avisara a Cana y a sus hermanos que se retiraría y ofreció disculpas.

La noticia llego y después de retirarse Ever, Lissana y Cana sonrieron, se sentían mal por lo que le había sucedido al subdirector pero celebraban porque Mirajane no estaría para reprocharles.

—Creí que Mira sería un impedimento pero por una parte estuvo bien que se fuera con Laxus.

—Ni te lo negaría Cana, es hora de poner las cosas románticas y que este idiota se declare ya.

Lissana se tronó los dedos, lista para que al fin se deshiciera de Lucy que la consideraba amenaza para su relación con su novio. Lissana era muy posesiva y paranoica pero no se daba cuenta que la que se hacía daño era ella. Cana suspiro y no tenía más remedio que apoyarla, a veces no la soportaba pero como buena amiga que es no tenía más que aceptar.

Gray se encontraba tomando unas copas como acostumbra hacerlo en las fiestas de Cana. Terminó el último sorbo de su vaso y vio a Juvia platicar con un chico. Desde que Juvia había cambiado de look ha empezado a tener pretendientes. El chico apretó un poco su vaso y fue directo a la pareja.

—Yo… no me gusta bailar —contestó la chica.

—Sigues siendo igual de rara a pesar que te ves buenota, lástima que ahí viene tu guardaespaldas —dijo mientras veía como Gray se acercaba rápidamente—. bye.

Juvia no entendió hasta que los brazos de Gray la abrazaron en protección. Juvia no desaprovechó la oportunidad correspondió el abrazo enredando sus manos en el cabello obscuro de su amado. Sintió su aliento en su cuello y eso la puso más nerviosa de lo que estaba.

—Ju…Juvia no estaba haciendo nada malo…

—Lo sé, pero nunca falta el tipo que quiere aprovecharse de ti

—No vi intenciones, solo quería bailar con Juvia y ya…

—Te creo a ti pero a él no —contestó con voz ronca, un poco molesto por la ingenuidad de la chica—. pero no pasó nada, eso me alegra.

El chico tuvo la idea de llevársela a uno de los balcones de los salones pero también su conciencia le decía que no pero su corazón pedía a gritos que lo hiciera, que calmara sus instintos de hombre apasionado. y entre peleas mentales terminó jalándola al balcón de la esquina, era el que sus amigos le habían asignado y nadie más que él lo usaba, la chica solo se dedicó a caminar detrás de él. Ambos corazones estaban acelerados y cuando llegaron, él la acorralo y entre besos. empezó a calmar su sed y aumentar la tentación de hacerla suya ahí, no importaba nada más que eso. estaba loco por ella, la deseaba, deseaba su cuerpo y todo su ser. Se alejó un poco de ella para tomar aire y después siguió con su travesura, los besos cada vez subían de tono llegando al borde de terminar perdiendo la cordura. su conciencia gritó que se calmara pero sus deseos carnales le respondieron que se la llevara a una de las habitaciones. De nuevo sus deseos aceptaron y caminaron a la segunda planta. Sus manos temblaban al igual las de ella y cuando llegaron a la habitación del fondo, su conciencia al fin lo volvió en sí pero ya era demasiado tarde. Ya estaban dentro.

La tenia acorralada en la cama. ella apenas podía asimilar que Gray, el chico que deseaba que la volviera mujer, su única mujer fuera capaz de hacerlo ahí, precisamente en ese momento. estaba feliz pero no evitaba estar nerviosa, ella cubrió su rostro sonrosado pero Gray aparto sus manos para mirarla. En ese instante en que atravesó su mirada azul, su conciencia lo volvió en sí y supo que estaba yendo muy rápido.

—Creo que estoy un poco borracho, necesito dormir un poco.

Gray estaba mintiendo, claro que no tenía sueño ni estaba borracho, quería volverla su mujer pero su cordura lo volvió en si antes de hacer tal locura. Se acostó a lado de la chica, enredó sus brazos alrededor del cuerpo de la chica hasta que después de mucho esperar, ella quedo dormida. El no tuvo más que mirarla ahí, cerca de él, se veía hermosa.

«Cada día te vuelvas más estúpido Fullbuster… quien te viera a punto de hacerlo con ella…pero no debo, no debo embarrarla en todo esto».

Fuera, en la fiesta, Natsu estaba platicando anécdotas graciosas con sus amigos hasta que por fin había visto a la rubia. Camino hacia ella pero tuvo la mala suerte que Loki se le adelanto.

Cana desde lo lejos vio la escena y apago un poco las luces y una melodía romántica empezó a sonar en la rockola.

—Sorpréndenos Loki, ya es hora que te vuelvas hombre —dijo mientras empezaba a barajar un mazo de cartas—. Veremos que anuncia tu destino con esa mocosa.

Cana era excelente leyendo el futuro con las cartas y se moría de la curiosidad por saber que sería de Loki y Lucy. Dijo en voz baja "quiero saber el futuro de Lucy Heartfilia" en lugar del futuro del chico y después de dar tres barajeadas las coloco en una mesita que tenía en frente. Empezó a ponerlas en filas y después en columnas. Después de terminar encendió las luces y cuando las tuvo frente a ella, la cara de asombro y de horror invadió su rostro.

El futuro no era nada bueno.

—No… no puede ser… ¡qué he hecho! ¡Esto no puede ser verdad! Dijo mientras observaba dos cartas y después subió su vista a tres más—. ¿Tres hombres peleando por ella? Esto es imposible—. dijo mientras la voz le temblaba —no… esto está mal, está mal haberle seguido el juego a Lissana… entonces solo hay una forma de saber esto.

Después de analizar detalladamente el futuro de la rubia, apagó las luces y tomo las cartas para empezar a barajarlas hasta que se detuvo sin antes decir "quiero saber el futuro de Natsu Dragneel".

Acomodó las cartas, encendió las luces y ahí supo que Natsu sería uno de los chicos que lucharía por la rubia.

—Después de todo. Lissana es buena induciendo —dijo ya más tranquila pero conforme fue analizando las cartas empezó a tensarse hasta que vio una carta peligrosa al final de la hilera de la parte inferior.

—No… —dijo mientras se tiró al suelo y las lágrimas empezaron a salir—. por culpa de… de los que vendrán… ¡Natsu y Lucy estarán en peligro! —gritó pero antes de salir se tranquilizó, si le contaba esto a alguien podría meterse en líos—no mejor no hago nada, debo de tranquilizarme y solo le seguiré la corriente a Lissana por el momento, aun no llegan ellos, aún tengo… tenemos tiempo de remediar esto, pero por el momento, es mejor que Lucy ande de novia con Loki por unos meses, si no es así puede que las cosas empeoren.

La canciones románticas seguían sonando mientras que Loki saco a Lucy a bailar. Natsu se quedó viéndolos rabiando por no haberla visto antes y antes de hacer alguna locura su novia lo alcanzo y le tomo la mano.

—Amor, tiene tiempo que no bailamos —dijo fingiendo inocencia y Natsu no tuvo más remedio que aceptar

Pareciera que todo estaba planeado. Mirajane y Laxus se habían marchado, Erza se encontraba en el patio con Jellal. Gray y Juvia en la habitación y Cana que estaba más consciente de lo que estaba por ocurrir en el futuro tiro la toalla y decidió que así fuera. No había nadie que impidiera los planes de Lissana y Loki, pareciera que todos le habían cerrado las puertas a Natsu para que por lo menos no conociera a la rubia. pareciera que sin saberlo le habían arrebatado lo mejor para él, pero ahí estaba su enemiga, bailando con él, la que se dedicaba a cortarle las alas y él ni enterado, la que le corto las oportunidades con Lucy.

Esa era Lissana.

Loki que estaba más que encaprichado por su mejor amiga, el lobo disfrazado de corderito que solo era así con la rubia y mostraba su verdadero yo a los demás. El sumiso frente a ella y una fiera con cualquiera que se metiera con ella. Aquel tipo que no esperaba lugar y momento para decirle cuanto la amaba y deseaba, de hacerla suya de una vez, de ser el primero en su vida.

Ese era Loki, el enamorado enfermo que reprimió su amor por miedo pero ahora que puede demostrárselo, lo hará pero no será de una forma que nadie desearía que lo hicieran.

—Lucy, hay algo que he querido decirte pero creo que ya llego la hora de decirlo de una buena vez…

Pero en ese entonces, por desgracia de muchos, Lissana convenció a Natsu de cantar por primera vez juntos, el chico apenas pudo asimilarlo y termino aceptando solo para que dejara de hacer berrinches. La canción que escogió la albina fue endles love. Las luces se centraron en la pareja y empezó la entonación.

Natsu se sentía vacío, apenas podía seguir el ritmo lento, cantaba torpemente tanto que la albina le incomodaba que lo hiciera, lo miro y él se encontraba serio y sin ningún gesto positivo. Ambos siguieron mientras que Loki sonreía ya que era la canción perfecta.

Mientras, Gray se levantaba de la cama, miro a Juvia que se encontraba dormida y salió gracias a la voz de Natsu

—Es la voz de Natsu pero así no canta el… ¡porque cantas tan aguado cabro! Y no creí que cayeras tan bajo con Lissana, si solo has hecho duetos conmigo.

El moreno que en cuestión de canto era demasiado estricto. caminó a pasos fuertes hacia el escenario y en lugar de mostrar un ceño molesto fue uno de asombro. Vio a Lucy y a Loki besarse mientras que veía cantar a su amigo.

—Sabía que esta arpía tenía algo entre manos… ¡e invitó a estos dos sin enterarnos!

Gray caminó como pudo hasta la pareja que por fortuna de él ya se habían dejado de besar y solo se dedicaban a bailar. Después de terminar su travesía se puso frente a la pareja. Lucy quiso ir a saludarlo pero la mano de Loki la detuvo.

—Si me permite bailar con usted, mi lady —dijo Gray a Lucy ignorando al marrón.

—Ni en tu sueños lo hará —dijo serio.

Lucy sabía que gray quería decirle algo por la forma en que la miraba y tuvo que pedirle permiso a su reciente novio para que pudieran platicar. Loki no tuvo más remedio que aceptar. Cuando Loki ya se había desaparecido de sus vistas, el chico la abrazo para poder platicar más discretamente.

—No tienes idea en que te metiste.

—¿A qué te refieres? —pregunto incrédula

—Supongo que ya eres novia de ese orangután y si eres lo demasiado inteligente te debiste haber dado cuenta la forma en que me miraba, de perro a punto de morder a su presa pero cuando está contigo actúa sumiso ¿no te das cuenta?

—¿De que hablas, Gray? y si, Loki es mi novio y al parecer no te agrada la idea. no me interesa lo que opines, a Loki lo conozco desde mi niñez y él tiene más peso que tu e incluso de Juvia… lo siento pero no puedo creer que ella lo deteste, si él siempre ha sido amable con ella, incluso la ha ayudado…

Gray supo que lo mejor era no decir nada, la soltó y sin titubear camino en dirección del escenario. Lucy sabía que había sido dura y que le dolía que Juvia no aceptara Loki pero buscaría la forma de convencerlos a todos que estaban mal, que él era bueno y que la amaba. En cambio, gray camino al escenario para buscar a Natsu, cuando lo encontró, lo tomo de la camisa y se lo llevo a rastras al patio trasero.

—Serás imbécil

—¡Ahora a ti qué te pasa? —respondió alterado y sin saber que ocurría.

—¿Qué no sabes? Mientras tú y tu noviecita cantaban… perdón aullaban, Loki ya consiguió novia y es nada más y nada menos que Lucy. ¡entiendes la gravedad del asunto!

Natsu se quedó helado al escuchar esto. no dudó y empezó a correr en dirección de la casa pero Gray se tiró encima de él para detenerlo.

—Ya no sirve nada, Lucy esta segurísima que el pendejo ese es una santa paloma. Es mejor que se dé cuenta ella sola, ya estoy harto de dárselo a saber…

—Espera… ¿qué le has hecho saber qué?

—He platicado con ella y la he tratado de convencer que Loki no es nada bueno…

A Natsu le hirvió la sangre esto y en un descuido del moreno lo aventó al césped y ahora el Dragneel era el que estaba encima de Gray.

—¿Y me puedes decir porque chingaos no me habías dicho nada? ¿Por qué nunca me dijiste que Loki quería andar con ella?

—¿Acaso eres ciego? ¡Claro que ese siempre ha sido el objetivo de Loki! —Gray respondió pero la sinapsis entre sus neuronas le dieron una idea—. ¿Estás celoso?

Gray dijo la pregunta correcta, la pregunta correcta que se tiene que hacer uno para encontrar las respuestas que uno necesita, y la respuesta de Natsu aún no estaba pero esa era la pregunta que debió de haberse dicho en su mente desde hace mucho. ¿Le gustaba la rubia? ¿Y qué pasaba con Lissana?

Natsu soltó a su amigo y deshecho mentalmente camino hacia los rosales. Gray sonrió triunfante. Ahora lo que quedaba era que Natsu al fin abriera los ojos y se diera cuenta.

El chico no le importaba si las espinas rasgaran su ropa o lastimaran su piel. Solo caminaba y sus ojos se mostraban sin vida, sin saber que pensar porque pareciera que todo recayó en un solo instante, el… ella… Lissana… Loki… todos, todos, completamente todo cayó en su mente. Se dejó caer en sus rodillas y miro sus manos que estaban lastimadas ya y recordó una anécdota de la infancia que no recordaba, más bien que no tenía idea que le había pasado y por el shock que le causo cayo inconsciente.

—Yo… yo te amo y no quiero que te vayas, no por favor…