Paul apenas llegó al templo, un joven Jedi ya lo estaba esperando en las grandes puertas. En sencillas palabras, le había explicado que lo estaban esperando porque el maestro Skywalker ya les había anticipado su llegada. Y sin esperar su reacción siquiera, le dio la espalda y lo guió por un largo pasillo que sin problemas diez hombres podrían haber caminado hombro a hombro. Las columnas gruesas, los grandes ventanales y ese aire místico inundar el recinto, tan sólo mostraban una parte de lo que realmente eran ellos. Paul sabía que ni las baldosas relucientes, ni aquel techo en forma acampanada los definía. Eran inofensivos cuando tenían que serlo, peligrosos cuando la situación se escapaba de sus manos. Aunque sabía que estaba a salvo allí adentro, por no decir que era quizá el lugar más seguro de la Galaxia, para él era un ambiente extraño que lo ponía realmente incómodo.
-Detrás de esa puerta encontrará al maestro Drian Nesar, él lo está esperando -Paul asintió y dejó escapar un suspiro, no tuvo que empujar las dos grandes puertas, estas se abrieron apenas dio un paso -. Tenga un buen día.
-Sí, gracias -murmuró haciendo una leve reverencia; llevó su mirada nuevamente al frente y siguió caminando mientras los dos pedazos de manera se abrían de par en par. Era una biblioteca, con estantes del techo al suelo de una pared a otra. Papel, digital, tablas, probablemente no eran auténticas, pero Luke Skywalker había depositado allí todo lo que había aprendido durante más de noventa años. Paul no estaba seguro de cuántos años tenía ese sujeto en verdad, pero imaginaba que era un número decente para describirlo -. ¿Hola? -preguntó mientras las puertas se cerraban detrás de sí.
-Por aquí -dijo aquella voz conocida. Buscó con la mirada a Drian Nesar entre los estantes hasta que finalmente este apareció en su rango de visión -. Lamento no haberlo esperado yo mismo, Dr. Dameron. Espero que mi Padawan no haya sido grosero. Aún tiene mucho qué aprender.
-Está bien, fue amable.
-Vaya milagro -bromeó con una sonrisa. El hombre le quitaba al menos una cabeza de altura. Su cabello rubio reluciente brillaron con aquella luz blanca que hacía de aquel lugar en uno bastante lúgubre -. Es un gran honor conocer al hijo del Supremo Canciller y la Princesa Skywalker. Si bien los conocí siendo muy pequeño, jamás recibí de ellos una actitud grosera. De hecho, recuerdo que quería ser piloto como Poe Dameron hasta que descubrí que ese no era mi camino -Paul le sonrió lo más cortes que pudo a lo que el maestro Jedi suspiró -. Supongo que no es así para ti.
-Digamos que no me siento identificado con sus yo aventureros. Soy alguien que cree más en la ciencia que en los héroes, Maestro Nesar.
-Pero estás preocupado y es la razón por la que acudiste a nuestro llamado. De repente, encontraste algo de verdad en las preocupaciones de tus padres y eso puedo verlo en sus ojos, Dr. Dameron.
-Yo -Paul negó con su cabeza y desvió su mirada -. Quiero paz, ¿entiende?
-No siempre podremos escapar de nuestras batallas.
-Nunca he estado en una, y quiero mantener ese número en cero -Drian Nesar inhaló y exhaló pensativo antes de asentir y hacerle un gesto con su cabeza para que lo siguiera.
-El maestro Skywalker aumentó los días de entrenamiento -contó dirigiéndose a la puerta, la cual apenas lo percibió se abrió dejándole paso a ambos -. Los niños ahora deben tener una mentalidad de un joven Padawan, y los jóvenes Padawan en una mentalidad de un Maestro Jedi. Sólo de esa manera, podremos estar preparados no sólo para esquivar un golpe, sino para defender a los nuestros -tomaron un camino más angosto del gran pasillo de la entrada y cruzaron el templo hasta afuera, donde un gran patio de césped verde albergaba al menos un centenar de Jedis siguiendo los pasos de sus maestros -. Lo que ve aquí no es un ejército, es esperanza, es control, es Fuerza.
-¿Qué se supone que debo entender de estar lección, Maestro? -el Jedi lo miró por encima de su hombro.
-Debe entender, Dr. Paul, por qué esas naves deben ser creadas en el menor tiempo posible.
-¿Naves? En su mensaje hablaba de una sola.
-Hubieron un par de cambios de planes.
-¿Un par? No creo que esté comprendiendo la dimensión de este inesperado cambio de planes. Crear una nave con lo que pide no lleva horas o días, mucho menos semanas. Hablamos de meses, quizás años.
-Pero es un genio, y hasta donde sé, le gustan los retos -Paul lo detuvo del brazo y se colocó frente a él interrumpiendo su paso -. ¿Alguna duda?
-¿Está riéndose en mi cara? ¿Es algún tipo de desafío Jedi absurdo? No soy un títere, ni alguien a quien le guste las bromas.
-Pues somos dos, Dr. Dameron. Venga conmigo, debe conocer a alguien. Era muy cercano a su hermana Hanna Solo -Paul arrugó su entrecejo al escuchar aquello -. Él ha sido, aunque nos cueste admitirlo, una persona útil.
-¿De quién se trata?
-Ya lo verá.
