Disclaimer: Los personajes de Inuyasha, le pertenecen a su creadora Rumiko Takahashi.
Este Fan Fiction lo hago puramente por diversión, sin ningún fin de lucro.
Casa de Kaede
Cerca del Mediodía
—Rin— dijo él— Te he estado esperando—.
Ante las palabras de su señor, Rin se quedó perpleja, tardando unos segundos en volver en sí. Tenía que decir algo:
—Actúa normal Rin. Son solo palabras— se dijo a sí misma. Pero dentro de su pecho, su corazón latía frenéticamente y con fuerza. Y esto, Sesshomaru lo notó, por lo que, para no contrariar más a su protegida, se volvió hacia la anciana, que estaba en la otra dirección.
—Rin, por favor. ¿Podrías servirle un poco de té a Sesshomaru?— dijo Kaede.
Rin se quedó perpleja.
—Mmm. Es que al amo no le gusta la comida para humanos— Recordó sus primeros encuentros cuando ella era una niña y sonrió. Esto le ayudó a calmarse.
—¿Rin preparó este té?— preguntó él. A lo que ella asintió. —Lo probaré— Ella se sorprendió.
—Después de todo, han pasado dos años desde la última vez que nos vimos. Ciertamente, el amo ha cambiado— Pensó en sus adentros. Acto seguido, se puso en acción. —Debo demostrarle al amo que he crecido—.
Con una mezcla de destreza y delicadeza, se acercó con la bandeja, lo sirvió en una taza y haciendo una reverencia lo presentó a su amo. El rubor regresó a sus mejillas.
Sesshomaru extendió sus manos y tomó unos sorbos del té. Era la primera vez que ambas lo veían «comiendo» algo.
—¿Y bien?— dijo Rin. Mientras Kaede se esforzaba por no soltar una carcajada —¿Le gusta?—. Él asintió con los ojos cerrados.
KAEDE ACLARA SU GARGANTA.
—No hay que dar largas al asunto. Le preguntaba a Sesshomaru qué lo trae por aquí después de tanto tiempo— Entonces miró a Rin. —Ambos, queremos saber, qué has pensado. ¿Deseas continuar viviendo en la aldea o quieres continuar viajando con Sesshomaru y Jaken?— Se puso seria.
Por la mente de Rin pasaron muchos recuerdos. Pensó que esto sería más sencillo, porque siempre había tenido claro que quería pasar el resto de su vida siguiendo al amo. Sin embargo, estos años al cuidado de Kaede, Inuyasha, Kagome y el resto de los aldeanos, le habían sanado de su aversión hacia los humanos. Es más, en su corazón afloraba una enorme nostalgia al pensar en abandonarlos.
Sesshomaru se puso de pie y se acercó a la puerta.
—Estaré esperándote al anochecer, cerca del árbol de las edades— luego dijo, volviéndose hacia ella.— Espero entonces, tengas una respuesta— Y se fue volando.
Kaede se acercó a Rin y la tomó de las manos.
—Yo nunca me casé, ni tuve hijos. Lo más cercano a una hija o una nieta, eres tú— Sonrió—. Me siento orgullosa de la joven mujer en la que te has convertido. Has acogido mis enseñanzas espléndidamente. Nunca te has quejado a pesar de las dificultades y siempre estás dispuesta a dar a los demás una oportunidad de cambiar.—
—Anciana Kaede— dijo Rin con los ojos aguados.
—Sé que amas esta aldea y te sientes amada por los aldeanos— Hizo una pausa. —Pero, no dejes que estos sentimientos se interpongan en tu felicidad. Si decides irte, siempre estaremos aquí para ti y podrás venir cuando gustes. Estoy segura que Sesshomaru, así sea para hacerte feliz, te permitirá pasar a visitarnos con frecuencia—. Le soltó las manos— Empaca tus cosas y ve a hablar con él cuando caiga el sol—.
—Gracias Kaede— dijo secando sus lágrimas con la manga de su kimono y le abrazó fuertemente.
—Ya, ya niña. No hagas que esta anciana se ponga a llorar—.
Rin tomó el cofre que le había regalado el amo y puso allí dentro sus pertenencias. Recordando con cada una, los hermosos momentos que había vivido en el transcurso de esos años.
Después peinó su cabello, arregló su kimono y se volvió hacia Kaede que preparaba unas hierbas.
—Deje que le ayude con sus encargos. Todavía faltan varias horas para el atardecer—.
[UNAS HORAS MÁS TARDE]
—Regreso en un momento—.
—Ten cuidado. Aquí te espero— dijo Kaede.
Rin se alejó y pasó al lado de Inuyasha y Miroku que recién llegaban al pueblo. Los saludó y ellos le devolvieron el saludo. Luego Kaede salió de su casa e hizo lo mismo.
—¿A dónde se dirige la joven Rin?— dijo Miroku. —Se le ve muy feliz el día de hoy—.
Inuyasha olfateó en el aire.
—Por lo visto, a encontrarse con mi hermano— dijo con una sonrisa satisfecha— Parece que llegó el momento de despedirnos. Quién lo diría—. Luego alzó los hombros —Keh. Y pensar que ese idiota odiaba a los humanos. Esta se la voy a echar en cara— Rió con malicia.
—Ya déjalos en paz ¡Abajo!— Apareció Kagome y lo mandó al suelo con el poder del hechizo.
Todos rieron.
Árbol de las Edades
Bosque de «Inuyasha»
Atardecer
En la entrada del bosque estaba Jaken con Ah-Un, mientras Sesshomaru de pie junto al árbol, miraba el cielo nocturno que se descorría como una cortina al bajar el sol.
—Jaken— dijo serio. —Esperame con Ah-Un cerca de la casa de Kaede—.
—Por supuesto, amo bonito—. Sonrió —Entonces quiere estar a solas con ella…— Reía en silencio, pero fue interrumpido por una pedrada de Sesshomaru.
—Ahora— dijo con voz potente.
Jaken desapareció de la escena, justo a tiempo para ver a Rin que se acercaba al lugar acordado.
—El amo es muy cruel. Quería ser testigo de este momento—. Lloró mientras Ah-Un se burlaba.
Rin se acercó en silencio y se paró a cierta distancia de Sesshomaru con los brazos cruzados frente a su regazo.
—Aquí estoy, amo—.
Sesshomaru cerró los ojos.
—Hmmp—.
Ella río. —Hay cosas que no cambian— Y le dedicó una mirada.
—¿Qué quieres decir?— Abrió los ojos y la miró.
[El cielo nocturno apareció en su totalidad y la luna y las estrellas iluminaban aquel lugar]
La luz de la luna iluminaba el rostro de Rin. Atrás habían quedado las facciones de niña pequeña. Si se comparaba con una flor, esta ya había florecido y eso no pasaba desapercibido para Sesshomaru.
Qué hermosa lucía esta criatura extraña que había logrado ablandar su corazón y hacerlo pensar como los humanos. Ningún kimono de los que le había regalado, podría compararse con la belleza de Rin. Como dijo alguna vez, años atrás: «Nada vale más que [la vida de] Rin».
—No tiene importancia— bajó la mirada con cierto nerviosismo—. Sin embargo, lo que he venido a decirle, sí que la tiene—.
—Te escucho— dijo él.
—Amo este pueblo y su gente [...]— dijo ella.
Sesshomaru sintió algo amargo e inexplicable. ¿Eso quería decir que había decidido quedarse?
—Entiendo— Se dio la vuelta, contrariado. Aunque conservando su habitual serenidad.
—[...] Todos han cuidado de mí, me han enseñado y me han tratado como si fuera una más de sus familias. Especialmente el señor Inuyasha, la señorita Kagome, el señor Miroku, la señorita Sango, la anciana Kaede…— sus ojos se humedecieron. —Y estoy en deuda con ellos. Sin embargo, yo…— unas lágrimas cayeron de su rostro.
Sesshomaru apretó los puños. Pero los relajó al instante. ¿Acaso no era Rin lo más importante? Su felicidad era más importante que la propia.
—Lo que yo quiero decir es que…— Tartamudeaba Rin.
—No tengas reparo en decir lo que tengas que decir— dijo Sesshomaru, sintiéndose derrotado—.
—Para Rin— habló en tercera persona. —No existe nada más importante en este mundo que el amo Sesshomaru— Dijo con fuerza.
Sesshomaru abrió los ojos sorprendido. Se dio la vuelta hacia Rin.
—¿Qué significa esto?— dijo mirándola fijamente a los ojos.
—Rin siente amor por el amo Sesshomaru y quiere acompañarlo el resto de su corta vida—. Se puso de rodillas e hizo una reverencia mientras se cubría el rostro con las manos. —Sé que mi vida es fugaz como un instante a sus ojos. Pero si puedo compartirla con usted, para mí vale tanto como la eternidad—. Volvió a sostenerle la mirada.
Eso era todo lo que él necesitaba escuchar.
—Ahora que sabe lo que siento. ¿Aún está abierta la oferta de volver a viajar con ustedes como en los viejos tiempos?—.
Sesshomaru no respondió. Sin embargo, Jaken que se acercaba a hurtadillas, para ver por qué se estaban tardando, pudo presenciar el momento en el que Sesshomaru se puso de rodillas y tomando el rostro de Rin con una mano, la besó en los labios.
Rin se abrazó a él. Llorando, pero esta vez con lágrimas de felicidad.
—¿Sabe usted qué significa esto para una humana como yo?— Ella solo quería confirmar que no era un error lo que estaba sintiendo. Que no estaba soñando.
—Que el gran Sesshomaru, también siente esto que ustedes llaman «amor» por Rin— dijo él.
—¡No puede ser! ¡No puede ser! ¡Por fin!— Lloraba Jaken contento. Para ser interrumpido por una pedrada del amo bonito.
—Desaparece o te mato— Le dirigió una mirada cortante.
Rin empezó a reír a carcajadas y luego se puso de pie con ayuda de Sesshomaru.
—Amo— dijo aún sorprendida de su buena suerte.
—Vamos. Kaede nos espera— dijo mientras caminaba a su lado.
—¿Podría repetir lo que me dijo hace unos momentos?— Lo decía para molestarlo.
—Yo, el gran Sesshomaru. No repito—.
Y se dirigieron a la casa de Kaede, disfrutando de la compañía del uno y del otro.
Queridos Lectores,
Les pido perdón, porque me he tardado un montón. Aquí les dejo la tercera entrega de esta historia. Les recomiendo que escuchen «Kiss from a Rose», la versión interpretada por Angela Aki mientras leen esta última parte. De verás que esta canción me dio el empuje que me faltaba para escribir este capítulo.
¡Espero lo disfruten!
Desde ya, les deseo a todos una Feliz Navidad en compañía de sus seres queridos y un Próspero Año Nuevo, cargado de bendiciones.
Gracias por su fidelidad y su tiempo.
Un abrazo.
P.D: Mientras escribo el próximo capítulo, les invito a pasar por mi historia «El Alquimista de Fuego & El Ojo de Halcón» un FanFic acerca de la relación de Roy Mustang y Riza Hawkeye una vez finalizada la historia de Full Metal Alchemist.
