Ya habían pasado 5 años desde que terminó la guerra, 5 años en que los distritos hubo paz; la presidenta Paylor, logró que unificar todos los distritos, haciéndolo una sóla nación. Aún existían agentes de la paz, pero a diferencia de los anteriores, éstos no utilizaban la crueldad, cuidaban a los ciudadanos de cualquier tipo de altercado.

A pesar del tiempo, Peeta nunca pudo olvidarla, lloró su muerte por meses, y su ausencia lo sigue afectando. Cuando terminó la guerra, regresó a vivir al Distrito 12, ya que, para él, era su único hogar. Reconstruyó la panadería en honor a su padre, y el pan que hacía en ella lo repartía por todo el distrito; éste era su trabajo, era el panadero oficial del Distrito 12, y aunque no necesitaba del dinero, lo hacía porque le gustaba ayudar a las personas; pero lo hacía más para olvidarse un poco del dolor.

Una mañana en la panadería, Saul, un chico, de 15 años, el cual trabajaba en la estación de tren, llega con una carta para Peeta.

-Hola, buenos días, se encontrará Peeta Mellark?

Hanna (ayudante de Peeta en la panadería)- claro deja voy por el- Hanna se dirige a la parte trasera de la panadería, en donde se encuentran los hornos.

-Eyyy Peeta, ¿estás aquí?.

- Aquí estoy Hanna, que pasa?.

-Saúl está aquí, al parecer te llegó algo del tren.

- mm, que raro nunca recibo nada, ok en un momento voy, deja saco éstos bollos.

-Hola Saúl, que te trae por aquí?

-Hola Peeta, llegó una carta para ti y también para Haymitch, del capitolio. Vine a dejarte la tuya y me voy a la casa de Haymitch para darle la suya.

Peeta se queda intrigado-Has dicho del capitolio? Que raro. Si quieres dámela y yo se la doy. Al fin y al cabo es mi vecino.

- Gracias, la verdad es que si tengo un poco de trabajo, te la doy y se la entregas entonces?.—

- claro no te preocupes- Peeta recibe las cartas un poco desconfiado.- que raro, que dirán?-

Hanna, al ver un poco preocupado a Peeta se acerca- ¿todo bien Peeta?-.

Al escuchar a Hanna, Peeta sale de su ensimismamiento-ehh?, si todo bien, sólo que recibi una carta del capitolio, de hecho tanto Haymitch y yo las recibimos, y pues me preocupa que es lo que dicen.

-no te preocupes, tu leela y verás que no hay nada malo—le dice Hanna a Peeta.

-mejor la leo con Haymitch, para ver que opina. ¿Te molestaría que me fuera hoy temprano? Es que en verdad quiero ver lo que dicen.—

- no te preocupes Peeta, yo cierro. Acaso no soy tu ayudante estrella?- le dice Hanna alegremente, esperando hacerlo reír; y aunque no sonríe como antes, donde su sonrisa se notaba grandes distancias, sonríe ante el comentario.

- Gracias, nos vemos mañana, ya dejé arreglado los hornos, no te preocupes por eso.

- ok jefe, nos vemos mañana.

Peeta se dirigió directamente a la casa de Haymitch, tocó la puerta esperando que estuviera en su casa.

-Hola Chico, que haces aquí?

- Hola Haymitch, vine a traerte una carta que llegó desde el capitolio. Bueno tanto a ti como a mí nos llegaron.

- del capitolio dijiste?, eso es raro-

- si lo sé, por eso vine para que las leyéramos juntos-

- veamos que dicen-

Tanto Peeta como Haymitch, empezaron a leer sus cartas, su sorpresa fue grande cuando vieron de quien era el remitente.

Peeta Mellark

A sabiendas que ésta carta puede ocasionar confusión, me permito disculparme si causa alguna molestia.

Ésta carta es para hacerle la invitación, tanto a usted como al Señor Albernaty, de que acudan al capitolio; es un asunto que prefiero hablarlo en persona con ustedes; tengo una propuesta que hacerles, en compensación de lo que usted y el Señor Albernaty padecieron durante la guerra.

Ya sé que puede que no quieran asistir, y créame que lo entenderé, más ésta invitación no se tratará para hablar de la guerra en lo absoluto; espero contar con su presencia.

Le agradezco su atención.

Presidenta Paylor

-tu qué opinas Haymitch?—

-pues no sé, la presidenta ha hecho en gran trabajo con Panem, por eso no creo que sean malas noticias, pero me desconcierta en cierto modo- dice Haymitch, mientras lee y lee la carta.

-yo no sé si pueda ir, ir al capitolio sería como recordar, y no quiero—dice Peeta melancólicamente.

-chico ya pasaron 5 años, sé que la amabas, el dolor nunca se irá, créeme lo entiendo, pero lo tienes que superar, tienes que ser fuerte- le dice Haymitch, palmeando la espalda de Peeta.

- no tengo por quien serlo, mi fuerza era ella— dice Peeta con la mirada cabizbaja.

-vamos, así saldrás de ésta rutina tan monótona que te impusiste, hazlo por ella, eso mismo tú me dijiste hace tiempo para que dejara de beber, y mírame, lo logré, aún tomo pero me sé medir, lo hice por ella, ahora tu sal adelante, inicia con esto, hazlo por ella-

Peeta pensando lo que le dice Haymitch – Ok iré, tienes razón tengo que vivir, por ella…..tengo que hacerlo—esto último lo dijo como un susurro, más para él.

-ok entonces partimos mañana?—

- Partimos mañana-.