A la mañana siguiente, antes de partir en dirección al capitolio, Peeta va a la panadería para dejar indicaciones a sus ayudantes:

-Hola buenos días—

-Hola Peeta, buenos días, espero que hayas descansado bien- Hanna siempre con su ánimo por las nubes.

-Bien gracias, quiero comunicarles que estaré fuera del Distrito por unos días, les encargo la panadería, Robert y Nathan les encargo los hornos, por favor, Derek tu seguirás con los repartos y Hanna…

-si ya lo sé jefe, yo atiendo a las personas en el mostrador- le dice Hanna interrumpiéndolo.

- Muchas gracias a todos, nos vemos—les dice Peeta saliendo de la panadería.

Durante todo el trayecto hacia la estación de tren estaba muy pensativo, no tenía idea alguna de para qué lo llamaban del capitolio, y mucho menos la propia presidenta; pero de algo estaba seguro, si se trataba sobre la guerra, o alguna cosa relacionada con su pasado, ya tendría su respuesta: NO, y sería tajante en eso.

Llegó a la estación de trenes intentando localizar a Haymitch, y después de 5 minutos lo vió en un punto un poco retirado.

-eyy Haymitch! Que haces ahí, no creo que el tren salga de las vías para recogerte hasta aquí, sólo por tu pereza de acercarte un poco más.

-jaja que gracioso Chico, pero no de hecho no nos vamos a ir en tren-

-si no es en tren, entonces como iremos?—

-digamos que en la noche hice una llamada y conseguí otro medio de transporte, u poco más rápido diría yo-

- y qué medio de transporte si se puede saber?—

-uno insignificante, que se mueve por los aires—dice Haymitch, intentando parecer misterioso.

-pediste un aerodeslizador?!—le pregunta Peeta, alzando la voz

- Calma chico no es para tanto, además aún podemos sacar ventaja de ser vencedores-

- a mí eso ya no me interesa, ya lo sabes—le contesta Peeta un poco molesto

-si si pero como lo dije, yo lo pedí, tu no, así que deja de quejarte, y disfruta del viaje, con ese carácter ya te estás pareciendo a kat…..- no termina diciendo Haymitch dándose cuenta de su metida de pata.

-Gracias, te agradezco que me la recuerdes. Podrías por favor sólo callarte y dejar de decir estupideces, aunque sea por un día?—le dice Peeta conteniéndose.

-Lo lamento, en serio no quería….—

- sólo cállate—

Permanecieron por 20 minutos esperando el aerodeslizador, completamente en silencio; Haymitch no sabía cómo arreglarlo, sabía que el tema de Katniss era muy sensible para Peeta.

Dentro del aerodeslizador, cada uno estaba en su espacio; Peeta no dejaba de pensar, todo éste asunto del capitolio, y ahora tiene la certeza de que hoy no dormirá, gracias al comentario muy atinado de Haymitch, y no por las pesadillas, ya no lo atormentaban como antes, ya sabía que no eran reales, si no que su más grande enemigo son sus sueños, si sueños! Ya no las pesadillas, ya que en ellos siempre está aquella chica de la veta, de cabello negro y ojos grises, feliz, contenta y a su lado; pensaba que sus sueños se burlaban de él mostrándole algo que ya nunca iba a tener; tenía años que no podía dormir. En las sesiones con el Dr. Aurelius, intentaba sacar el dolor, ya no quería tenerlo, pero no podía; el Dr. Le dijo que intentara salir con otras chicas del distrito, pero no pudo porque cada vez que se acercaba a una chica, no sentía ni la milésima parte de lo que sentía con Katniss, terminaba comparándolas y, en algunas ocasiones, llegaba hasta la idea de hacer cualquier cosa para alcanzar a Katniss, sea donde estuviese. Debido a esto su vida se basó únicamente a la panadería, no había nada más.

Después de unas horas llegaron al capitolio, fueron recibidos por dos agentes de la paz, lo cuales ya no se vestían prepotentemente, su vestuario consistía en simples pantalones, y camisas blancas, sin cascos que cubrieran sus rostros, y claro armas que sólo las utilizaban en casos necesarios.

Los agentes los custodiaron hasta un establecimiento, donde se les daría hospedaje, según el lugar anteriormente se llamaban hoteles. Ya dentro de sus habitaciones, acomodaron sus cosas, se arreglaron y se fueron a centro de Gobernación del Capitolio, que era donde se encontrarían a Paylor.

Al entrar al centro de gobernación, pasan por diversas sala, donde se observa una gran cantidad de libros, lugares donde se veían tableros de ajedrez; al llegar a la última sala se detienen esperando que los reciban

-Buenas tardes, Sr Albernaty Sr Mellark, agradezco que hayan aceptado la invitación, pasen y tomen asiento por favor-