Capítulo 5

Lisa terminó su turno y decidió irse directo a su barraca. No tenía ganas de ver o hablar con nadie. Claudia solo se la pasaba cuidando a Roy de las lagartonas y aparentemente las conejitas del puente la tenían por una amargada y si bien las tres se disculparon por la broma de Kim y Lisa les había dicho que no tenía importancia, la verdad es que le habían dado en su punto débil. Una cosa era que un subordinado le dijera que era muy estricta, frígida, etc. lo cual no se le hacía raro y hasta la motivaba para ser aún más perra si eso era posible. Lo reconocía. Le gustaba el poder que su cargo le otorgaba y hacia buen alarde del famoso genio Hayes cada que podía siempre y cuando fuera por algo justo y para poner orden pero no era así en su vida diaria. Ella podría describirse como sosa en su vida personal.

Se quitó los tacones y se metió en la regadera. No iba a llorar. No había tiempo para llorar. Bueno… tal vez un poquito. Cuando salió únicamente con la toalla enroscada alrededor de su cuerpo secándose su cabello, lo primero que hizo fue ver si sus reservas de chocolate estaban llenas y sacar una botella de vino. Nada mejor que las endorfinas liberadas por un buen chocolate para olvidar un día de perros y un buen vino para acompañar. Afortunadamente encontró la caja de chocolates belgas que Claudia le había comprado en la navidad pasada. Se sentó frente a su computadora e iba a abrir su correo oficial para comenzar a estudiar los nuevos planos de la conversión modular del SDF-1 en caso que necesitaran usar el arma principal, cuando recordó a Claudia y su expresión de asombro cuando le dijo que no usaba ese correo.

Volteo a ver su caja de chocolates. Tenía suficientes para poder leer su correo, hacer corajes, llorar un poco y volver a su trabajo.

- OK. Los veré del más antiguo al más reciente – dijo haciendo esa configuración en su correo.

Como sospechaba, aparte de algunos correos de parte de excompañeros de la academia felicitándola por ser elegida primer oficial a su corta edad, los de su padre y uno que otro de Claudia, no tenía muchos más. Solo personas privilegiadas tenían ese correo. Las cartas de su padre eran siempre iguales: formales, diciéndole novedades de su trabajo y lo que él pensaba de que estuviera en esa nave en específico excepto la última:

"Mi querida Elizabeth:

Hija mía, que duros estos tiempos que nos tocan vivir y que debemos pasar. No pude asistir a la ceremonia de inauguración del SDF-1 pero aunque estoy demasiado lejos, separados y siento el frio de tu piel en mis huesos como buen marino que soy, mis esperanzas de verte pronto es lo que me lleva a escribirte estas líneas y desearte toda la suerte. No lo digo muy a menudo porque sabes que no soy ese tipo de personas pero, TU ERES MI ORGULLO Y MI MAYOR LOGRO y tu madre desde donde esté también lo está y sé que te aconsejara para que no cometas errores que yo cometí al principio de mi ascendente carrera.

No creas que he desistido. Hare todo lo posible por transferirte cerca de mí y alejarte de ese loco proyecto en el que te fuiste voluntariamente y a Henry no lo perdonare por haberte siquiera propuesto el puesto de primer oficial.

Dios te bendiga y rezo porque ya me perdones y vuelvas a mi.

Tu padre Almirante Donald Hayes."

Lisa tuvo que meterse dos chocolates a la boca para evitar hacer coraje en vano. Como se atrevía a querer interferir en su carrera! Su vida! Después de todo lo que provocó por su culpa!

Borró todos los correos con el remitente de su padre y le llamó la atención uno del Capitán Global.

- "Lisa, Mi intención en ningún momento es meterme en tu vida, pero este nuevo loco proyecto puede ayudarte un poco a ampliar tu círculo de amistades y regresar esa hermosa sonrisa que yo te conozco. Henry"

Lisa sonrió. A veces el Capitán Global se comportaba más como el padre que ella siempre quiso haber tenido y por eso ella le correspondía siéndole leal como nadie.

- A ver ahora en que me metió Capitán – dijo abriendo el link hacia Facecross – Que es esto? Una red social? Aquí en Macross? Es esto de lo que ese trio de locas se la pasan hablando en lugar de estar trabajando. Seguro solo lo hicieron para conseguir citas. Esas chicas están más urgidas que burros en primavera Jajaja – siguió mirando la interface – A ver… como siempre Capitán, le hare caso. Usted es de las únicas personas en mi vida que nunca me han fallado y posiblemente me sirva de distracción en mis ratos libres.

Medio leyó las condiciones, pues el vino ya estaba relajándola de más. Se metió otro chocolate a la boca y mientras disfrutaba su trufa tuvo una idea. Ser ella misma no funcionaba. Qué pasaría si ella fuera ella pero no fuera ella? Volvió a sonreír. Ese vino estaba más fuerte de lo que ella suponía.

- Veamos. Nombre… Si pongo mi nombre real todos me conocen. Muchos me tienen miedo, otros respeto, pero nadie querrá ni siquiera agregarme a su red. – suspiró – Que nombre puedo poner. Lizzie… no, Liz… no, Elizabeth… guacala, pero si me pongo otro tal vez no voy a poder responder.

Recargo su mano en su barbilla y cerró los ojos. Ahhh todo era más fácil cuando aún vivía su madre y ella iba a clases de piano con su profesora, una hermosa española llamada Isobel y… Eureka!

- Nombre: ISOBEL GLOVALSKI jijijj. No sería fantástico si de verdad me llamara así? Jajaja Edad? 24. Estado Civil… - volteó a ver el cuadro con la fotografía que estaba junto a su cama – VIUDA. Y no me veas feo Karl. Así me dejaste. Me comporto como una y aparentemente estoy así de amargada. Lugar de nacimiento: IRLANDA Jajajaja es que en comparación a Claudia tengo el tamaño de un gnomo. Creo que el vino se me está subiendo. Cene? No me acuerdo. Foto de perfil? Mmm… No tengo por el momento así que démosle omitir. Que más...? Que te gusta hacer en tu tiempo libre: Bueno… informes, ir a Ingeniería con el Dr. Lang y… bueno pero que acaso estoy tonta? Isobel nunca pasaría su vida de una forma tan aburrida y amargada pongamos – TOCAR Y ESCUCHAR MUSICA Y SALIR A BAILAR. No está muy lejos de la verdad. Comida favorita? Jijijj supongo que decir que las ensaladas y la fruta no es muy interesante que digamos. Que es lo que come la gente popular? Concéntrate… recuerda la escuela. Que hacían los populares después de la escuela? Ah si – Comenzó a teclear – HAMBURGUESAS Y PIZZAS –jijijj puedo ponerle Pizza con poco queso y hamburguesas sin pan? Supongo que no.

Se comió otros tres chocolates imaginándose como seria la vida de Isobel si de verdad existiera y comenzó a bostezar.

- Bueno bueno dos más y le doy terminar. Estudios? DIPLOMADO EN MUSICA CON ESPECIALIDAD EN PIANO CLASICO. Mascota? ME ENCANTAN LOS TIERNOS, FIELES Y QUE NO SE VAYAN CON LA PRIMERA PERRA QUE PASE.

Otro bostezo le hizo dar terminar y cerrar la computadora. Puso el resto de la botella en su frigo bar y tiró la caja vacía de chocolates. Tenía solo ocho horas para regresar a su turno y sin cambiarse o ponerse la pijama simplemente se dejó caer sobre su cama. Entre el trabajo y el vino, en menos de un minuto ya estaba tomando el té con Morfeo.

- No! No! Y No! – dijo Rick de forma vehemente

- Pero Rick, a ti te encanta volar y te gustaron mucho los varitechs – dijo Roy – Únete a nosotros. Estoy seguro que será lo mejor que podría pasarte.

Rick miraba como despegaban los aviones desde el comedor militar. Si. Era un sueño volar con esas naves tan modernas, pero el precio que tenía que pagar no lo aceptaba. No era una persona violenta y ni siquiera estaba seguro de contra quien estaban peleando. Solo sabía que varias veces habían tenido que correr los refugios desde la casa del tío Max.

- Necesitamos buenos pilotos como tú que puedan liderar a los novatos Rick. – dijo Roy muy serio – Ya no estamos en el circo aéreo. Aquí volamos y peleamos por nuestros seres queridos.

Rick se quedó en silencio. He ahí la pregunta de los 64 mil. No tenía ningún ser querido dentro de esa nave. Todos eran unos desconocidos y a la única que le hubiera gustó poder decirle así, lo había enviado a la friendzone antes de que el pudiera hacer cualquier otra cosa.

- Al menos solo piénsalo si?

- De acuerdo.

- Que estás haciendo con tu vida estos días?

Rick bajo la mirada.

- Ayudo en lo que puedo Roy pero llegando a casa, enviare varias solicitudes de empleo. – contestó Rick

- En serio? Que bien. Ya sabes lo que quieres hacer? – pregunto Roy

- Aun no, pero algo tiene que salir. No me importa mucho aunque sea barrer pisos o lavar trastes sucios.

Roy pareció enfadarse con esto.

- Prefieres rebajarte a hacer ese tipo de trabajos que pelear con nosotros y aprovechar tu gran talento para volar? – preguntó casi gritando.

- Ya te dije que no me gusta la violencia y además si me vuelvo piloto de combate perderé mi libertad y yo quiero tener tiempo para… - se ruborizó un poco lo que llamo la atención de Roy.

- Para qué?

- Pues… es que Minmay…

Roy pareció leer sus pensamientos pues lo tomó del cuello con el antebrazo y comenzó a frotar sus nudillos contra su cabeza.

- Argh! Suéltame loco! – gritó Rick

- Jajaja así que quieres seguir fielmente los pasos de tu hermano mayor eh?

- Claro que no! – dijo intentando zafarse hasta conseguirlo

Roy le pasó el brazo por los hombros.

- Te daré clases privadas al respecto – dijo guiñándoles un ojo – nada mas no le digas a Claudia. Se supone que ya me reformé.

- Yo puedo solo pero gracias.

La alarma anunciando otro ataque comenzó a sonar y Roy comenzó a correr hacia los hangares.

- No se te olvide que prometiste pensarlo! – Gritó mientras se alejaba de Rick

Uno de los miembros de seguridad lo puso a salvo en lo que pasaba la batalla y mientras estaba resguardado, Rick recordó a Ricardo Mockingbird. Cual divertida y libre debía ser su vida sin tener que tomar ese tipo de importantes decisiones si esa persona en verdad existiera.