Facecross 17
El pasillo de la sala de emergencias estaba tan silenciosa como una tumba. Claudia se abrazaba de Roy escondiendo su cara en su torso mientras rezaba con fervor. Rick estaba sentado junto a ellos sin hablar tratando de descifrar lo que en realidad había pasado horas antes.
Después de ver caer a Lisa y sin tener tiempo que perder, con un solo brazo del guardián, tomó a los dos y salió de ahí a toda velocidad llegando a entrar al sdf-1, a una pista cerrada pocos segundos después sabiendo que el tiempo para ellos dos era demasiado poco. Casi saltó antes de que su VT se detuviera por completo para poder prestarles auxilio a pesar de que las ambulancias ya los estaban esperando y corrió hacia donde Lisa, pues de los dos era la que no se estaba moviendo a diferencia del forense que estaba tosiendo. Le arrancó el casco y comenzó a darle RCP y respiración de boca a boca, solo que su cuerpo reaccionó de una forma que no esperaba cuando sus labios tocaron los de ella. A pesar de esto, el siguió su labor ignorando la tienda de campaña en sus pantalones achacándoselo a la adrenalina y cuando sintió que ella tuvo una reacción positiva, la tomó en brazos y llevó hasta la ambulancia que ya abría sus puertas y tan pronto la depositó en la camilla salió corriendo hacia el hospital.
- Roy… que significa ningún hombre queda atrás? – preguntó – Es alguna regla o algo?
- No Rick, es mas bien una cuestión de honor entre miembros de la milicia. Significa que, en lo posible, si uno de tus compañeros esta herido o es capturado, se debe hacer todo lo posible por recuperarlos y traerlos junto a sus compañeros. En algunos casos, incluso si es KIA o MIA su cuerpo debe ser traído a casa y entregado a sus familiares. Comprendes Rick?
Rick asintió al mismo tiempo que los médicos abrían la puerta de la habitación donde tenían a Lisa haciendo que los tres se levantaran de inmediato.
- La Comandante Hayes fue traída justo a tiempo – dijo el medico en jefe haciendo respirar con tranquilidad de nuevo a los tres – Pero la mantendremos en observación esta noche para descartar cualquier secuela.
- Podemos verla? – preguntó Claudia ansiosa
- Solo unos minutos. La tenemos bajo un sedante para evitar que se sienta bien y salga corriendo de nuevo al trabajo. Ordenes del Capitán Gloval. Despertara en una hora.
La forma en la que el medico dijo esto ultimo, hizo sonreír a Claudia.
- Si… es lo mas probable que hubiera pasado. Gracias doctor.
El medico salió para seguir a sus compañeros y Roy y Claudia entraron. Claudia corrió a tomarle la mano a su amiga, quien mantenía los ojos cerrados y tenia un semblante tranquilo.
- Te prohíbo que te hieran Roy. No me gustaría verte así. – dijo Claudia en voz baja
- Nadie nunca me ha tocado siquiera, pero como no quiero verte angustiada, te prometo cuidarme – Vio a Lisa un momento – Ya supieron que fue lo que paso?
- Eso es lo que esta haciendo el Capitán Gloval. Seguro nos dirá en su momento. – respondió Claudia quitándole a Lisa unos cabellos de la cara.
Rick entró en ese momento con un semblante sombrío:
- Había otro herido. Ella le estaba pasando su oxigeno cuando yo llegué.
- Como dices? Cual otro herido? No tengo ningún reporte de eso – respondió Claudia sorprendida
- Le dije que nos fuéramos pero ella dijo que ningún hombre queda atrás – dijo Rick en voz baja – Confieso que por un momento pensé en solo cumplir la orden de Roy y llevármela a ella…
- Pero afortunadamente hiciste lo correcto y trajiste a los dos – contesto Roy – Estoy orgulloso de ti.
Rick se sonrojo un poco.
- Bueno, la princesa Hayes dormirá profundamente así que dejémosla descansar. – dijo Claudia – Iré por algunos enseres personales y un cambio de ropa para ella y ver como esta ese otro herido.
- Te acompaño querida. – dijo Roy – Rick?
- Si… yo también tengo que irme. iré a la ciudad a… relajarme – contestó sin en realidad saber a donde ir.
Los tres abandonaron la habitación por el momento, con la idea de regresar mas tarde.
El Capitán Gloval entró a la zona de laboratorios donde Lang trabajaba con la computadora de mano de Lisa.
- Ah! Capitán. Ya estoy descargando los datos a nuestra computadora – dijo Lang – Como esta Hayes?
- Afortunadamente tendremos Lisa para rato – contestó Gloval – Ya pudieron identificar los cuerpos?
- Estamos en eso. La computadora esta buscando la información. Mientras tanto, ya verificamos el tanque tanto de ella como de el y supimos que fue lo que sucedió.
- Estoy ansioso por saberlo.
Lang lo llevó a una mesa de examinación.
- Este es el uniforme del forense. Al parecer, un objeto pesado cayó sobre su manguera de alimentación cortándola en dos mire - dijo mostrándole el corte justo por arriba de la rosca de seguridad – por eso se quedó sin aire rápidamente.
- Algo así fue lo que el forense reportó.
- En cuanto a la Comandante Hayes, la fisura fue en el tanque como puede verse aquí – dijo señalando el problema – al parecer producto de una abolladura.
- Como si lo hubieran golpeado?
- Si, aunque también pudo ser que se recargó en algo puntiagudo sin saberlo y por eso la fisura dejo salir el oxigeno lento pero seguro. Los Cascos mantuvieron su hermetismo para que la atmosfera marciana no los afectara, pero sin oxigeno casi mueren.
- Ni siquiera quiero imaginarme que eso hubiera pasado – Murmuró el Capitán Gloval.
La computadora hizo un sonido advirtiendo que había encontrado lo que buscaban. Tanto el capitán como Lang veían los nombres de los candidatos con sorpresa.
- Esto no lo esperaba en absoluto. Tendremos alguna información de que fue lo que paso?
- Hay una comunicación en la bandeja de salida que aparentemente no pudo ser enviada. – dijo Lang
- Ábrala.
El Dr. Lang abrió el archivo y la borrosa imagen de un joven en uniforme, conocido por ambos apareció en la pantalla:
- Almirante Hayes, no se si pudo recibir nuestro reporte anterior, y si así fue, usted sabe que hemos solamente postergado lo inevitable. Antes de que el arma réflex destruyera la nave alienígena que nos atacó, nuestros sensores detectaron que la nave emitía una especie de señal de auxilio. Haciendo unos cálculos rápidos, le tomara años a una señal común tan solo llegar al siguiente sistema solar, pero ahora el tiempo esta corriendo antes de que mas alienígenas vengan a buscar el sdf-1. Hemos conseguido algo de tiempo, así que ojala el ejercito lo utilice sabiamente. En cuanto a la Base, los sistemas de soporte de vida han sido destruidos por completo y las provisiones de sobrevivencia de emergencia restantes se agotaran mucho antes de que llegue a nosotros una nave de rescate.
- Almirante, se que hemos tenido problemas antes, pero por favor, dígale a Lisa que haga caso a su corazón y que encuentre la felicidad en su vida… - su voz se quebró – Porque yo siempre la amare. Karl Riber fuera.
Todos los que estaban en el laboratorio voltearon hacia sus superiores al ver que ambos se habían quedado en silencio y a punto de quebrarse.
- La bitácora… quiero ver las ultimas entradas.
- Si Capitán.
Al terminar de leerlas el Capitán tuvo que sentarse. Todos esos años se había culpado por no regresar, pero lo cierto era, que aunque lo hubiera hecho, no hubiera llegado a tiempo. Todos los miembros de la base Sarah habían perecido en el Oberth bajo el ataque Zentraedi, cuatro años antes del ataque a ciudad Macross. Esos dos personajes, El Coronel Rodríguez y Karl Riber, a costa de su vida habían dado a la tierra 4 años mas de paz, tiempo suficiente para que pudieran terminar el SDF-1.
- Creo… que esta es información vital que debemos enviar al Almirante Hayes, Capitán.
- También lo creo, pero aun no estamos lo suficientemente cerca para que le llegue nuestra señal – dijo Gloval
- Me permite sugerir algo?
- Desde luego.
- Creo que los dos merecen un funeral con honores al ser héroes. – dijo Lang – Hay por lo menos una persona aparte de nosotros que merece saber todo esto dentro de esta nave, sobre todo después de todo por lo que paso hace unas horas.
- Estoy de acuerdo con usted Emil – dijo el Capitán – Hagámoslo tres días a partir de hoy para darnos tiempo a prepararlo y prepararla a ella. No será algo fácil. Regreso ahora al puente. Envíeme toda la información a mi correo por favor.
- Si Capitán.
Gloval se dirigió al puente mas tranquilo. El universo había contestado sus oraciones y esperaba que esto pudiera devolverle la paz a Lisa y esta volviera a sonreír como antes.
Rick había ido a la ciudad para calmarse un poco y ver las tiendas. Minmai había dejado muy claro cuando lo invitó a su fiesta de dulces 16 que iba a querer un regalo de su parte, y entre mas costoso, mejor. Rick sin embargo camino por el boulevard viendo las tiendas con las manos en los bolsillos. Prácticamente había estado muy cerca también de haber muerto con el estallido de la Base, pero esta vez no había temblado de miedo, sino que su cabeza fría solo había pensado en rescatar a esas dos personas y salir de ahí con vida y a tiempo para ayudarlos. Para colmo, Roy le había dicho que Minmai había invitado a todo el escuadrón, no solo a el, y eso lo hizo enfurecer. De no ser porque era tan bonita…
- Cuando mi vida se volvió tan complicada? Ah si. Cuando acepté la invitación de Roy a la inauguración del SDF-1. Mejor vuelvo a las barracas a descansar. No es como que Bella hubiera aparecido hoy o que Minmai quiera salir a pasear.
Sus pasos lo llevaron de regreso, pero al pasar por el hospital algo lo hizo desviarse de nuevo. Caminó hacia la sala de urgencias y vio la habitación vacía por lo que regresó a la recepción.
- Disculpe señorita, y la Paciente de urgencias?
- La Comandante Hayes tan pronto despertó, fue transferida a la habitación 2. – dijo la enfermera – por el pasillo a la derecha.
- Gracias.
Rick camino despacio. Escuchó voces y risas y decidió tocar la puerta.
- Adelante – se escuchó
Rick abrió la puerta y lo que vio no lo esperaba: el Capitán vestido ya de civil con unos jeans y un suéter amarillo paja, frente a una niña sonriente de cabello miel y ojos verdes con el cabello largo y suelto cayendo a ambos lados de su cara. Su camisón de encaje de manga larga, llegaba hasta el cuello con varios sets de olanes que la hacían parecer una valiosa y antigua muñeca de porcelana.
- Lo siento, creo que me equivoque de habitación y…
- Ahhh… el héroe del momento llegó – dijo Lisa aun sonriendo
- Co… Comandante Hayes? Yo… este…
- Pase Hunter, estoy seguro que Lisa deseara agradecerle lo que hizo por ella – intervino el Capitán
- Es cierto. Acércate Hunter – dijo Lisa señalando un espacio que Rick ocupó – Quiero agradecerle que salvara al Forense y que comprendiera lo importante que era para mi que lo hiciera.
Tanto el Capitán como Rick la miraron extrañados. Rick se sonrojo un poco ante una sonrisa que no estaba acostumbrado a ver y que ciertamente le quedaba muy bien.
- Gracias a usted por ensenarme una valiosa lección, Comandante – respondió – Ya se siente mejor?
- Si Hunter. A partir de mañana ya volveré a ser su peor pesadilla. – contestó Lisa – Así que…
- No exactamente Lisa. En realidad, solo regresaras dentro de 4 días – dijo Gloval suspirando.
- Que? Por que? – preguntó Lisa – El medico dijo que me iba a dar de alta, verdad?
Gloval volteó a ver a Hunter.
- Tal vez, no quiera ver esto Hunter. Es necesario que descanse bien para reponer fuerzas por las batallas que libro hoy.
- Ver que Henry? Que me estas ocultando? – volvió a preguntar Lisa
Gloval le tomó ambas manos.
- Ya… pudimos identificar a las dos personas que encontraste – dijo con suavidad y necesito que seas fuerte.
Rick no sabia lo que estaba pasando pero el semblante en la cara de la Comandante Hayes se volvió temerosa y las manos le temblaban.
- No… - susurró aferrándose a las manos del Capitán.
- Lisa…
- No había mas cuerpos… - dijo con la voz quebrada – Solo estaban ellos dos… por que? Se suponía que habían abordado el Oberth… con sus compañeros…
El Capitán le explicó brevemente a Lisa y ella solo asentía tratando de entender. Rick estaba indeciso entre quedarse o salir. Era la segunda faceta diferente que le conocía a la comadreja en menos de doce horas. Entonces si era humana y no un robot?
El altavoz comenzó a vocear al Capitán y este se levantó.
- Debe ser que el Dr. Lang encontró algo importante. – dijo.
- Vaya sin cuidado Capitán y… gracias. – dijo Lisa con suavidad
El Capitán asintió y salió al pasillo. Rick volteó a ver a Lisa para despedirse también y la vio con la cabeza agachada sin hacer ningún ruido.
- Comandante…
Lisa salió de la cama sin decir nada, se arrancó los monitores y se echo a correr a una velocidad que no esperaba Rick saliendo al pasillo y desapareciendo en las escaleras.
- Oiga a donde va? Espere! – dijo echando a correr tras ella.
Lisa siguió corriendo sin detenerse hasta llegar a donde sabia que tenían la morgue. Sorprendentemente, nadie la detuvo ni siquiera cuando entró a la sala de los congeladores, buscó un nombre y cuando encontró lo que buscaba se echo sobre el a llorar desesperada. Lloraba lo que no hizo en la muerte de su madre, lo que no pudo hacer en su momento con Karl cuatro años atrás y con ello desechaba todo el dolor y resentimiento hacia todos, que traía guardado desde entonces.
Rick desde el umbral solo la observaba y al comprender que estaba fuera de lugar ahí, solo acertó a quitarse la chaqueta del uniforme que aun llevaba puesto y colocársela en los hombros antes de llamar por teléfono a Roy para que el y Claudia vinieran a acompañarla.
