Capitulo 23
Claudia entró a la cafetería buscando a Roy. Lo encontró sentado en la barra mirando hacia el infinito con una vaso chaiser en la mano. Fue a sentarse junto a él sin decir palabra.
- Como te fue hoy? – le preguntó en voz baja
- Del mismo modo que me ha ido los últimos 12 días – dijo Roy con voz tenue
- No pierdas la esperanza Roy – dijo poniéndole una mano sobre la suya – Ellos deben estar bien. Deben estarlo!
Roy apretó su mano. El quisiera tener su mismo optimismo, pero era muy difícil. El universo era muy muy extenso y cuando el Skull habia sido enviado once días atrás a buscar algún rastro del grupo de reconocimiento y habían encontrado flotando partes del ojo de gato, supo que algo muy malo les habia pasado.
- Vamos Roy. Anímate! Deja de tomar!
- Solo es jugo de manzana mujer. – dijo mostrándole el vaso que Claudia se apresuró a oler – Sigo tomando medicina y no puedo mezclarlo.
- Todavía? Ya pasó más de una semana desde tu accidente. Fuiste a revisión?
Roy asintió.
- Prescribieron unos días más.
- Pero eso no afecta tu animo – dijo Claudia – Hay algo más que no me has contado?
- Hace unos días… fui a ver a Minmai.
- La que gano el concurso de señorita Macross?
- Si. Es muy amiga de Rick. Fui a decirle lo que sucedió.
- Y como lo tomo?
- De la misma forma que todos nosotros – contestó Roy tomando un sorbo de su jugo – Uno esperaría que ella estuviera triste, decaída… lo normal. Pero dos días después de eso ella debutó como cantante. Tuvo su show en la televisión, sacó un disco…
- Ah sí! Incluso está haciendo una campaña de reclutamiento para la UN Spacy! – dijo Claudia – Pero no entiendo cual es el problema.
Roy se giró sobre su asiento para quedar frente a ella.
- Rick estaba loco por ella. Hasta donde se incluso se metió de piloto por ella. No se si ya eran novios o no. Pero siento que ella no le dio la importancia que yo creí que le daría a la desaparición de Rick. Si esto hubiera sido al revés, Rick ya estaría buscándola por todo el universo y no descansaría hasta agotar todas las posibilidades.
- Como nosotros.
- Si.
Claudia pidió un café que le sirvieron inmediatamente.
- Todos en el puente hemos visto la desesperación del Capitán Gloval por encontrarlos. No solo porque ha atrasado a propósito el envío de las listas de desaparecidos en acción del mes al GTU, sino porque Maistroff ha intentado enviarle la noticia al Almirante Hayes y Vanessa ha interceptado y desviado los mensajes, sino porque de verdad quiere encontrarlos. Se siente culpable.
- Yo también me siento así. Yo fui quien los envío – declaró Roy
- Roy… no es la primera vez que pierdes gente. – dijo Claudia suavemente – Además ya te dije que existe la posibilidad de que hayan sido absorbidos por la transposición tiempo espacio que hubo hace diez días!
- Lo sé. Pero en esos diez días, no ha habido ni un enemigo cerca como para capturarlo y preguntar a sus tripulantes – se tomó el resto de jugo de un solo trago – Estoy frustrado.
Claudia se levantó y lo obligó a hacer lo mismo.
- Por qué no aprovechamos estas pocas horas para relajarnos y descansar? Vamos. Abrieron un hotel que me dicen es muy cómodo para emergencias como estas.
Roy se dejó llevar mientras dejaba el vaso en la barra.
- Hotel? Quien es la insensible ahora – bromeó mientras la tomaba de la cintura.
- Bueno… no es como que puedas ir a mi barraca o yo a la tuya. – le guiñó un ojo – Además tengo ganas de recibir algunas órdenes del comandante Fuck-er
En la nave Zentraedi…
Lisa, Rick y Ben fueron llevados con cuidado a una mesa que comenzó a ser rodeado por inmensos seres de piel de color extraño y apariencia aterradora. Los tres observaban todo lo ocurría con el cuidado y precisión que su entrenamiento les habia ensenado. Debían reportar todo a su regreso y no querían pasar por alto ningún detalle. Ya estaban bastante impactados ante la cantidad de naves que habían visto al llegar a lo que parecía era alguna especie de base.
Todo el barullo se calmó cuando tres de esos personajes rodearon la mesa frente a ellos tomando asiento de inmediato. El que parecía ser el líder, un gigante con problema de piel y de calvicie, comenzó la primera entrevista.
- Les saludo terrícolas. Mi nombre es Dolza. Comandante en Jefe de toda la fuerza Zentraedi. – dijo – Deberán someterse a un interrogatorio.
Los tres se miraron entre sí. Podían comprenderlos! Hablaban su idioma! El segundo se dio cuenta.
- Parece que nuestro traductor universal funciona de maravilla.
- Bien. Porque quiero saber qué es lo que saben de protocultura. – Insistió Dolza.
- Usted gordito, conteste al Comandante!
- No sabemos de que esta hablando – contestó Ben con voz firme.
- Mienten!
- Por qué insisten en atacarnos? – volvió a preguntar Dolza
Rick dio un paso al frente.
- Ustedes son los que nos atacan!
- Es cierto que tienen un arma secreta?
- Dígannos que saben de la protocultura!
- Que ninguno de nosotros sabemos de los que están hablando! – Insistió Ben antes de que Lisa le pusiera un alto.
- Basta Ben! – después se dirigió hacia los tres seres frente a ella – No permitiré que nos sigan sometiendo a mis hombres o a mí a un interrogatorio.
Rick movió la cabeza. Esa chica estaba mal de la cabeza. Acaso no veía que estaban en desventaja?
Los tres Zentraedi deliberaron en voz baja.
- Parece que la mujer es la que está a cargo aquí. Estoy seguro que aún no se dan cuenta de nuestro verdadero poder – se abrió una imagen holográfica frente a ellos volviéndoles a mostrar cientos de miles de naves. – Y para hacerles una pequeña demostración…
A una orden suya, todas esas naves dispararon a un solo punto. Los tres miraron horrorizados como impactaban en un planeta muy parecido a la tierra y como casi inmediatamente, este moría frente a sus ojos. Lisa sabía que tenía que pensar en algo rápido pero no podía dejar de pensar en si ese planeta estaría habitado? Acaso ellos podrían atacar así la tierra? Su padre debería saber esta información de inmediato para que pudieran prepararse. Aun así, teniendo todo ese poder, porque no los habían destruido en el SDF-1 ya? Que era lo que los estaba deteniendo.
- Aun así no creo que ustedes sean tan poderosos – Dijo cruzándose de brazos
Dolza perdió la paciencia azotando las manos sobre la mesa y tomando a Lisa como rehén.
- Déjela ir! – Grito Rick viendo impotente como ella se retorcía de dolor al ser oprimida.
- No hasta que me digan como es el proceso que utilizan para volverse Micronianos. – dijo Dolza.
- Todos nacemos de esta forma – volvió a gritar desesperado.
- Que significa eso?
- A que se refieren con nacer? Nacer de que cosa?
Lisa dejo de forcejear. A que estaban jugando? Como que no sabían nada de reproducción?
- De nuestras madres desde luego! – replicó Rick
- Que es una madre?
- La parte femenina de nuestros padres – contestó Ben mas confundido.
- Quieren decir que nacieron de sus hembras?
- Como es eso posible?
Rick y Ben no sabían si reír o llorar. Era en serio?
- Bueno pues les diría todo acerca de las abejas y las flores pero a estas alturas no se siquiera si ustedes saben lo que son estas. Es algo normal cuando un hombre y una mujer se aman. Como expresan eso que llaman amor?
- Pues… un ejemplo es un beso.
- Demuéstrenlo. Ensénennos como se besan ustedes dos – dijo Dolza.
Rick volteó a ver a Ben
- Esta loco? Ni muerto besaría a Ben
- Gracias Teniente. No se si sentirme halagado u ofendido.
- Háganlo o los aplastare a todos!
- Espere! – dijo Lisa – Yo lo hare. Ese tipo de beso solo se hace entre un hombre y una mujer.
Dolza la miro por un segundo antes de depositarla junto a ellos dos quienes la miraron sorprendidos.
- Tranquilos. Mientras solo sea eso no me molestara. – dijo sonrojándose al imaginarse que le pidieran de hecho una demostración de cómo tener sexo – Dixon. Sé que va a ser muy desagradable para usted pero quiero que lo tome como parte de su misión.
- Desagradable? – suspiró Dixon viéndola – Sera un honor.
- Comandante… me permite un minuto? – replicó Rick molesto.
- Que esperan? No tenemos todo el día!
Lisa se hizo a un lado con Rick dándole la espalda a Ben.
- De verdad esta tan loca como para besar a Ben? No le basta habernos traído hasta este problema ahora quiere que al regresar tengamos otro?
- No se a que se refiere.
- Dixon tiene una particular debilidad desde que salió en Miss Macross y no quiero que al regresar, se embobe mas solo porque aquí tuvo la oportunidad de besarla. – reclamó
- Y que sugiere Teniente? Que bese a uno de los gigantes que están enfrente? Entienda que esto es solo una misión! No tengo ningún interés romántico en besar a nadie!
- Ah si? Entonces béseme a mi.
- Que?
- Usted no me atrae en absoluto y se que al salir de aquí seguiremos peleando como siempre. Además usted le dijo que lo tome como parte de su misión y Ahora yo le digo Comandante, que me bese a mi y no a el y lo tome como su misión. A menos claro que no pueda. – dijo Rick en forma retadora
Lisa volteo a ver a Ben. Habia querido besarlo a el porque con el, la situación iba a ser mas manejable a futuro, además de que el siempre la habia tratado con respeto y admiración. Hacerlo con Rick, no auguraba nada bueno.
- Comandante, con el o conmigo no hay diferencia pero… estos señores parecen impacientarse cada vez mas – dijo Ben sopesando la situación.
Lisa asintió y se acercó a Rick.
- Si una sola palabra sale de su boca…
Rick la ignoro y se dirigió hacia Dolza.
- Están listos? – tomó a Lisa de la cintura mientras al menos siete pares de ojos los miraban atentos.
Rick la atrajo hacia el haciendo que ella instintivamente echara la cabeza hacia atrás y le ofreciera sus labios. Rick internamente pidió perdón a Minmai para besar a Lisa y beso sus labios de forma dulce. La misma corriente eléctrica que habia sentido cuando la estaba resucitando en el hangar, surgió desde sus labios hasta su entrepierna. Esta vez ella estaba respondiendo al beso incrementando la intensidad. Rick quería parar el beso para poder tapar su vergüenza pero no podía. Si acaso la estrechó más hacia el para que ella tampoco pudiera romperlo. Ben estaba embobado por el nivel de compromiso de la misión de sus dos superiores. Solo el grito desesperado de los seis Zentraedi, los hizo romper ese beso.
- Sáquenlos de aquí! Llévenselos de mi vista enseguida! – gritó Dolza haciendo que todos se movilizaran a cumplir las órdenes.
Por su tamaño diminuto en comparación con el de los Zentraedi, las celdas parecían del tamaño de un edificio. Obscuro, húmedo y sin alimentos con excepción de un plato con agua limpia, los tres procedieron a sentarse en silencio hasta que Ben lo rompió.
- No entiendo por qué la reacción de esos seres – dijo – Ustedes solo se besaron. Digo. Si fue un beso que hasta a mí se me antojo pero, ellos pareciera que nunca habían visto algo así.
Rick miró a Lisa de reojo. La inflamación en su entrepierna no habia cedido y eso ya le estaba resultando bastante molesto. Lo peor de todo es que… algo le habia resultado muy familiar en ese beso y no podía saber que era.
- Creo que en realidad nunca lo habían hecho – Concluyó Lisa pensando – No hay civiles, mujeres o niños. Toda su sociedad parece estar hecha para la guerra
- Si bueno, no creo que ellos traigan a civiles mujeres y niños a cruceros espaciales de guerra – replicó Rick como si esa fuera su única forma de escapar a la incomodidad que sentía – Deben de tener algún planeta hogar y ahí están todos ellos. No podemos estar seguros de nada en este momento.
- Lo dudo. – respondió Lisa – Sus dudas sobre reproducción dicen otra cosa.
- Pues yo no podría ser Zentraedi. Imagínense que ni novia pudieran tener!
Lisa sonrió ante la idea. No es como que eso cambiara mucho su vida de todos modos. No sería ella Zentraedi hembra reencarnada? La sola idea le causo risa. Rick creyó que habia visto el dilema en el que estaba y se sintió irritado. Ciertamente la Comandante Hayes nunca podría ser su tipo.
Ben le ofreció su hombro a Lisa para que dormitara un momento, a lo que ella accedió gustosa no por otra razón sino para evitar mirar a Rick. Sus labios seguían aún hormigueando por el beso que ella tenía que admitir, habia sido de los mejores que habia tenido en su vida. Que estaría haciendo Ricardo? La extrañaría? Y sus amigos?
En el SDF-1
El Capitán Gloval miró el documento frente a él y suspiró. Sabía que ese día llegaría, pero no esperaba que tan pronto. Estaba firmado por todo el consejo y sabía que no necesitaba de su firma pues esta era opcional en ese caso.
- Capitán, sucede algo? – preguntó Claudia al verle temblar las manos.
El Capitán se levantó de su asiento para pararse frente a todas las que estaban en ese momento en el puente.
- El consejo a bordo de esta nave, ha decidido que ha pasado suficiente tiempo y ha declarado al Cabo Ben Dixon, al Teniente Rick Hunter, al Teniente Hopkins, y a la Teniente Comandante Lisa Hayes…
- No…
- Por favor…
- … Desaparecidos en acción y por ese motivo, no podremos seguir gastando recursos en su búsqueda. Teniente Grant, fije curso hacia la tierra de inmediato y…
Claudia camino hacia el para quitarle un poco de responsabilidad y el documento.
- Por qué no va a fumar un momento a su oficina señor. Nos encargaremos de todo. – dijo con voz entrecortada pero firme.
- Gracias Claudia. Lo necesito.
- Lo sé.
El Capitán Gloval salió del puente en medio de un completo silencio. Pasaron unos segundos antes de que se escucharan las lágrimas de Sammy.
- No puede ser! No podemos abandonarlos!
- El consejo sabe que sin pruebas de que ellos están vivos, no podemos hacer nada – respondió Vanessa
- Podemos amotinarnos! – reclamó Kim – Son nuestros compañeros…
- Y Ningún hombre queda atrás… - exclamó Claudia – Tengo una idea pero requeriré de la ayuda de todas. Pueden darnos corte marcial por esto y deberá ser llevado a la tumba de ser necesario.
- Estoy contigo! – dijo Kim
- Y yo! – siguió Vanessa
- Hagámoslo! – gritó Sammy secándose las lágrimas y levantando el puño.
Claudia asintió con una sonrisa y camino hacia el teléfono intercomunicador.
- Comuníquenme con Ingeniería.
