Capítulo 32

Rick fue escoltado hasta donde sería la cena con el Almirante Hayes. El sargento a cargo de eso, bien entrenado, no dijo ni una sola palabra todo el camino. Después de que ambos llegaran hasta la puerta, hizo una venia hacia el para darse la media vuelta y regresar por donde vino. Rick titubeó por un momento. Lo más lógico para él, era que si los tres estaban invitados, los tres llegaran al mismo tiempo. Cuáles eran los protocolos en este caso? Debía esperar a que llegara el Capitán Gloval y la Comandante Hayes?

Un choque de vasos de cristal con hielos del otro lado de la puerta y algunas alegres risas varoniles lo hicieron decidirse. Estaba llegando tarde? No. El estaba siendo puntual a la hora que lo citaron. Toco a la puerta y esta se abrioo automáticamente.

- Ahí Teniente Hunter! Pase. Lo estábamos esperando. – dijo el Capitán Gloval desde un sillón con un vaso de vodka con hielo en la mano y su pipa encendida en el otro justo frente al Almirante Hayes en la misma posición pero con un escoces en las rocas y su puro encendido.

Se puso en posición de firme y les hizo una venia.

- Teniente Rick Hunter reportándose señor – dijo

El Almirante lo miró en silencio por un par de segundos antes de levantarse en una forma tan lenta, que a Rick le pareció deliberadamente estudiado.

- En descanso Hunter. No estamos en servicio por el momento. Es una reunión fuera de todo protocolo… por el momento. Siéntese. Gusta un trago?

- Yo… no bebo alcohol señor, pero gracias – contestó algo confundido mientras se sentaba donde le indicaban

El Almirante lo miró extrañado y regresó a su lugar en el sillón.

- Un militar que no bebe, que ha pasado con estas nuevas generaciones? – exclamoo.

- Tranquilo Donald, las batallas que ellos libran son muy diferentes a las de nuestros tiempos - defendió El Capitán Gloval – Una persona que bebe en horas de servicio como piloto así como el Teniente Hunter, puede perder la vida más fácilmente en el espacio.

Rick lo miró. No sería posible que le dijera eso mismo a Roy? A veces le preocupaba que tanta fiesta pudiera ser su perdición. Miró el reloj. Lisa llegaba tarde y ese no era su estilo.

- Disculpe Capitán pero, se habrá perdido la Comandante Hayes en la base? Es muy grande y ella la no conoce … ( o puede volver a encontrarse con Archer )

El Almirante Hayes sonrió y volvió a levantarse para ir esta vez a su escritorio y buscar algo en un cajón.

- Tranquilo Hunter. Lisa llegara a tiempo. A ella la cite hasta dentro de media hora.

- No comprendo – dijo algo confundido

- Bueno, siempre es ameno conversar con Henry y esta vez quise conocer también el héroe que salvó la vida de mi hija - le extendió una cajita gris que Rick abrió para encontrar una medalla al valor diferentes a las que le habían otorgado ya en el sdf-1 – Muchas gracias.

El Capital Gloval sonrió satisfecho y fumó una bocanada de su pipa. Rick los veía confundido antes de darse cuenta de la situación y ponerse rápidamente de pie.

- Solo cumplía mi deber señor. No tiene que darme nada.

- Patrañas. Solo no le diga a mi hija que se la di o comenzara a reganarme y estoy seguro que todos en esta sala sabemos lo dura que puede ser – guiñó el Almirante

- Tuvo de donde heredarlo – bromeó el Capitán - Siéntese Hunter, o si llega antes nos descubrirá. El Almirante le está dando una de las medallas que el mismo obtuvo en la Guerra. Nunca lo había visto tan generoso – añadió con un tono algo burlesco.

- En ese caso… Le agradezco, Almirante.

Rick miró hacia la medalla asustado. El no merecía algo tan valioso, pero al ver que el Capitán lo aprobaba, decidió no hacer un escándalo mayor y procedió a sentarse justo después que Donald Hayes.

- Henry, si tan solo fuera igual de tranquila que su madre no tendría que hacerlo…

- Si se pareciera un poco más a ella, – contestó el Capitán – Ninguno de nosotros estaría vivo para sostener esta conversación. Como te he contado los últimos minutos, Donald, su ayuda fue, es y seguirá siendo invaluable en el SDF-1 así que no aceptare que la cambies a tierra.

- Y por qué piensas que la cambiare a tierra?

- Porque te conozco y se cómo piensas.

- En este momento, estar en tierra es tan peligrosa como el espacio. El único lugar seguro es aquí en esta base que no está en la tierra sino debajo de ella.

Rick miraba incrédulo la conversación. Lisa seria transferida a esa base? Una parte de su cerebro brincaba de felicidad porque así no tendría quien lo estuviera reclamando sus errores o presionando a trabajar aún más duro, pero de algún modo, no se sentía feliz. El puente y las órdenes de Sammy no iban a ser igual. Quien le iba a hacer la vida imposible ahora?

- Y usted que opina Hunter? – Le preguntó de repente el Almirante sacándolo de balance – Cree que mi hija estaría mejor en el SDF-1? O aquí conmigo?

- Yo Señor? – Rick lo pensó unos segundos - Definitivamente no la movería de su lugar. Sería matarla profesionalmente. Allá no solo tiene a sus amigos a quienes le puede confiar su vida y ellos le confían la suya, sino que es la primera oficial de una nave interplanetaria con más de 1700 militares entrenados a su cargo, su liderazgo solo está por debajo del Capitán Gloval, y se ha ganado el respeto de toda la población de Cd Macross, pero aquí, ella sería solo una mujer militar más que... - guardó silencio al ver como los ojos del Almirante se endurecían – Lo siento señor. Usted pidió mi opinión.

- Lo sé. Fue error mío. – respondió el Almirante – En todo caso, ella es mi única hija y la única familia que me queda. Prácticamente mi única razón personal para defendernos de los alienígenas y necesito saber que está bien y que puedo vigilar su bienestar de primera mano y eso solo puedo hacerlo estando ella cerca mío.

- Con ese pensamiento, también podría usted subir con nosotros al SDF-1 y hacerlo… - El capitán sonrió ante las palabras de Hunter. Lo desafiaba sin el miedo que tenían las personas que lo conocían, precisamente porque aún no estaba al tanto del alcance de su jurisdicción.

Rick volvió a detenerse al darse cuenta que había cometido un error grave. A pesar de que le habían dicho que estaban fuera de funciones, el seguía siendo el segundo superior en rango de todo el GTU. No debía hablarle de ese modo. Frunció la nariz y tomo posición defensiva como cuando Lisa lo reganaba pero para su sorpresa, el Almirante se echó a reír seguido del Capitán Gloval.

- Te dije que el Teniente Hunter era un excelente elemento – dijo el Capitán Gloval – Es uno de nuestros mejores pilotos y el saco de boxeo emocional perfecto para tu hija. – Rick iba a reclamar ante esto - No recuerdo un solo día en el que estos dos hayan tenido un día tranquilo, pero ella confía ciegamente en él y yo también.

- Ya veo por qué. No tiene muchos filtros activados. – dijo el Almirante pensando

- Lo siento – dijo Rick sinceramente arrepentido. Por qué no llegaba Lisa para que fuera a ella a quien hicieran bullying y no a el?

- Había otro tipo similar a ti. Un americano…. También se apellidaba Hunter, pero le perdí la huella en la guerra. Sería un excelente elemento oficial de encontrarlo. Como era su nombre? Fue ya hace tiempo… Ernest Hunter? Elmer Hunter?

- El que salvo tu trasero cuando estábamos a punto de hundirte en la Guerra del Golfo…?

Ambos comenzaron a intercambiar recuerdos de guerras en las que estuvieron involucrados, mientras Rick solo recordaba aquella caja de cartón guardada en el fondo del closet de su pequeña cabaña en Oklahoma. Hubo una ocasión en la que en la escuela le habían pedido llevar algo para hacer una composición en frente de sus compañeros. Algunos de sus amigos llevarían a sus mascotas, otros fotos familiares, pero al principio él no sabía que llevar. Su casa era sencilla y sin lujos y cuando le había preguntado a Roy, este, al saber que Pop's Hunter estaba en el taller arreglando el motor de su avión, lo había llevado secretamente a la habitación de su padre, cerrado la llave por dentro y sacado la caja. Le había mostrado el uniforme y medallas que había ganado su padre en la guerra y su gafete oficial explicándole grosso modo, la historia que su padre le había contado sobre el suyo en sus comunicaciones. Su padre había sido dado de baja debido a una herida, pero él ya había decidido desertar de todos modos debido a que no soportaba matar civiles inocentes por órdenes superiores. Él había llevado su placa a la escuela y sacado una A gracias a esa historia.

- Mi padre peleo en la Guerra del golfo – interrumpió Rick hablando más para sí que para ellos dos – Su gafete decía Capitán Earl M. Hunter, miembro de la fuerza aérea de los Estados Unidos de Norteamérica. Retirado y finado… desde el 2006.

Hubo un momento de silencio incomodo entre los tres. El Almirante sonrió y alzó su vaso.

- Por otro Héroe. Capitán Earl M. Hunter. Y por qué su hijo haga grandes cosas también siguiendo sus pasos.

- Salud. – contestó el Capitán

Rick tuvo que voltear para tapar discretamente su mirada acuosa. Ya habían pasado años desde el accidente y deceso de su padre pero aún le dolía como el primer día. Comenzó a enojarse al no poder con tantas emociones. Donde demonios estaba Lisa?

Lisa tocó la puerta. Llegaba un minuto antes pero de aquí a que abriera la puerta y la cruzara, en su mente ya habría pasado algunos segundos, llegando a tiempo.

- Adelante.

Lisa abrió la puerta y cruzó el umbral para ver asombrada a los tres varones levantarse para esperarla. Detrás de ella comenzaron a cruzar personal de servicio acomodando la mesa y poniéndola a punto para recibir los manjares. Acaso había escuchado mal las instrucciones? Volteoo su mirada hacia el reloj digital sobre el librero. 7.30 en punto. No llegaba tardes. Entonces por que tanto el Capitán como Rick ya estaban ahí?

- Comandante Lisa Hayes presentándose a tiempo – dijo con voz calma.

- Adelante Lisa. Sientate. Solo faltabas tú. - dijo el Almirante señalando un asiento vacío - solo teníamos una pequeña charla antes de la cena. Me alegro que hayas aceptado mi invitación.

- Me pareció más bien una orden Almirante - contestó – Pero gracias por tomarme en cuenta.

- Siempre es bueno verte de nuevo, hija.

Lisa lo miró y asintió. Tenía demasiadas emociones encontradas. No podía evitar desconfiar del ya por costumbre, pero los recientes acontecimientos en la base Sarah, le habían demostrado que no había sido culpa de él. Aun así, el que siempre la mantuviera vigilada a pesar de ya tener 24 años, no le agradaba y sabía que con solo chasquear sus dedos, ella sería regresada a un lugar lejos de sus amigos para seguir siendo controlado por él y eso, era algo que ella no estaba dispuesta a dejar pasar. Vio al Capitán y a Rick que la miraban intrigados por su posible reacción y decidió tratar de llevar la fiesta en paz: Su misión ahí en Alaska aún no había terminado y hasta no resolver ese asunto, ella llevándose bien con el Almirante Hayes, podría ser decisivo.

- Interrumpí alguna conversación importante? – contestó mientras el Almirante ponía en sus manos un vaso con agua mineral y limón en su mano.

- Solo recordábamos algunos hechos históricos donde tu padre le pateó el trasero a los rusos…

- Y viceversa… - señaló el Capitán comenzando otra acalorada discusión entre ellos

Lisa se acercó un poco a Rick.

- Que pasó aquí en realidad mientras yo no estuve? – preguntó en un susurro – No te humillo de ningún modo verdad?

- Todo bien, Comandante. Solo han hablado de los viejos tiempos – respondió Rick en el mismo tono.

Lisa lo miró desconfiada por un momento antes de alejarse para tomar de su bebida. Las personas del servicio le hicieron una señal al Almirante y este los invitó a pasar al comedor.

Los cuatro cenaron civilizadamente con conversaciones ligeras acerca de los acontecimientos civiles que habían pasado en el tiempo que ellos no estuvieron en tierra. Los tres escuchaban atentos mientras degustaban de una cena muy por encima de la acostumbrada por ellos en el SDF-1.

Para cuando terminaron la cena, Lisa no podía esperar mas para hacer la pregunta obligada.

- Almirante, sabe ya la respuesta que nos darán respecto a lo que haremos con los civiles del SDF-1? Como se los dije en mi reporte, ellos no son culpables.

Tanto Rick como el Capitán cruzaron sus miradas. Comenzaba la batalla.

- En efecto la sé, Lisa, pero como llevo diciéndote toda la noche, no estamos aquí para discutir esos temas.

Lisa se levantó como resorte de su asiento de manera desafiante.

- Es imposible que me pida que no toque el tema de la única razón por la que nosotros tres nos encontremos en esta base alejada del mundo! – dijo con voz algo alterada - estamos hablando de 75 mil civiles aproximadamente que deben ser reubicados aunque a nosotros nos sacrifiquen como señuelo!

- Baja la voz que me tienes a menos de un metro.

Rick tocó suavemente la mano de Lisa para llamar su atención y que volviera a sentarse, pero este gesto no pasó desapercibido por el Almirante quien azotoo una mano en la mesa haciendo saltar las copas.

- No permito ese tipo de arrumacos en mi presencia!

- Cálmate Donald!

- Acaso no estás viendo lo que pasa con estos dos en tus narices? – gritó – dijiste que la cuidarías bien!

El Capitán Gloval frunció el ceño mientras también se levantaba, dejando a un Rick perplejo aun sentado para no hacer algo que lo enfadara más.

- Almirante, creo que se está pasando de la raya otra vez – le contestó Lisa en un tono seco pero sin llegar a gritar – Vuelvo a recordarle que es mi vida y ahora ya soy mayor de edad y dueña de mis acciones y puedo estar con quien yo quiera!

- Es un piloto que morirá en cualquier momento y volverá a dejarte sola como lo hizo el inútil de Riber!

- Tú no tienes derecho ni de pronunciar su nombre! – comenzó a decir Lisa alterada – Si tu hubieras ido por él, no estaría muerto!

- Él ya estaba muerto desde el momento en el que se fue! – contestó el Almirante Hayes rodeando la mesa para ir a su encuentro.

El Capitán Gloval le hizo una señal a Rick para que ambos salieran de ahí. Era una conversación que debían tener padre e hija sin gente escuchando. Ambos cerraron la puerta detrás de ellos.

Lisa temblaba de rabia mientras veía a su padre y las lágrimas amenazaban a salir, tanto por sus sentimientos reprimidos, como por los recuerdos de Karl. El Almirante se acercó aún más a ella tomando de frente sus hombros con suavidad.

- El sabia, y creo que en el fondo tú también, que una vez que el estuviera allá, las posibilidades de que regresara con vida eran nulas. Tanto porque nuestra tecnología aun no era tan buena, como que los peligros en ese entonces latentes y no descubiertos se encontraban ahí, esperando una oportunidad para atacarnos.

Lisa dejó caer las lágrimas sin moverse. El tenía razón. Ella lo negaba pero muy muy en el fondo, siempre lo había sabido. Era por eso que ella quería irse con él. Si llegaba lo inevitable, al menos podrían afrontarlo juntos, no dejándola sola a merced de lo que su padre quería para ella. La mirada del Almirante se suavizó.

- Lisa querida, leí lo que me enviaron de la bitácora de Riber… y tienes razón. Él fue prácticamente un héroe que ayudó, con tiempo e investigación, a enfrentarnos a las alienígenas. Parte de su investigación, está siendo aplicada en esta misma base y creo, que en un futuro bien aplicada, podrá ser lo que salve a la humanidad, y por ello te prometo, que personalmente hablare de ello en el momento indicado para que se le rinda esos honores, pero, no me pidas que cambie mi opinión de él, porque no solo me alejó de ti en todas las formas posibles, sino que lo sigue haciendo aun con su recuerdo. Hija… solo nos tenemos uno al otro y son tiempos de incertidumbre. No peleemos por favor.

El Almirante se atrevió a hacer algo que no estaba acostumbrado a hacer pero hacía tiempo tenía ganas de hacer: abrazar a su única hija.

Lisa, desgastada físicamente del viaje y emocionalmente con la junta, el encuentro con Archer y la tensión de la cena, simplemente se derrumbó en sus brazos para hacer lo único que su padre no la había visto hacer desde los 5 años: llorar desahogándose.

Afuera, el Capitán Gloval dejó de escuchar gritos y metió la mano en su saco para jugar con la pipa en su mano. No podía sacar la pipa y encenderla porque estaba prohibido, pero era obvia su ansiedad. Esa conversación había debido darse hace años, y hasta ahora pudo darse, pero Lisa ya no era una niña controlada hasta cierto punto por su padre, y ella ya no era la hija dulce y obediente que Donald Hayes había criado.

Rick se volvió al Capitán con sentimiento de culpabilidad.

- Capitán, le prometo que entre la Comandante y yo…

- No tienen que explicarme nada, Hunter – dijo sonriendo - Es algo que se da muy seguido y no me sorprende. Ella es joven y bonita y era de esperarse que rehiciera su vida. Solo sígala cuidando como hasta ahora.

Rick se sonrojó al máximo.

- No Capitán! El Almirante comprendió mal! Ella y yo…

Un mensajero le entregó un sobre al Capitán Gloval interrumpiéndolos. Rick solo pensaba en las mil y un formas en las que Lisa lo mataría lentamente. El Capitán abrió el sobre y lo vio sorprendido.

- Vaya… parece que después de todo, el Almirante nos regresa a Archer y compañía al SDF-1. Me alegro. Necesitamos pilotos veteranos de nuestro lado.

Rick levantó la cara al cielo de forma desoladora. A Lisa esa noticia le iba a caer como balde de agua fría y volvería a desquitarse con él. Que sería lo que había pasado entre ellos dos? Si Archer era tan amigo de Roy, lo sabría el? Esperaba recordar preguntarle a su regreso. Solo esperaba que Archer se comportara a la altura o, a pesar de lo que Lisa dijera, el tendría que intervenir… otra vez.