Shiori caminaba con una bandeja de alimentos dispuesta a levantar a su nueva señora, ¡quién lo diría la lady del oeste una niña! Era aún más impresionante que el amo la hubiese marcado, doblo por el pasillo entrando al ala real donde se encontraban las habitaciones de los señores del palacio, percibió que el aroma de Rin se encontraba en la habitación del amo, se detuvo en la puerta, no sabía que hacer no sería prudente entrar en los aposentos del lord, si bien ella junto con Takano eran los únicos que tenían permitido la entrada, ella sabía que los machos inuyoukais eran realmente territoriales con sus hembras, y bueno... aunque era una niña no dejaba de ser su hembra. Golpeó tímidamente a la puerta, su amo le dio permiso de entrar a lo que se adentró en la habitación, él estaba en la antesala leyendo unos pergaminos.
-amo le traje alimentos a la pequeña-
-ve y despiértala-
-Hai- cruzó las puertas corredizas y la encontró en el futon toda enredada con la estola del youkai y las sabanas.
-emm, despierte mi señora su desayuno está aquí-no vio ningún movimiento, se acercó y la toco en el hombro agitándola un poco
-mi señora, su comida se enfría-
-mmnn- abrió sus ojos perezosamente y lo primero que vio fue a Shiori, inmediatamente se incorporó y se envolvió completa en la estola de modo que solo se veían sus ojos, le gruñó, Rin no sabía cómo lo había producido, fue instintivo, no quiso hacerlo.
La youkai la miro sorprendida y se alejó un paso, veía como youki salía de la pequeña, apenas dio unos pasos para atrás esta se calmó.
-lo siento-dijo tímidamente- no te acerques mucho, no controlo bien este cuerpo.
Shiori la miro sorprendida, no sabía que la sorprendía más, que le hubiese hablado, que se disculpase, que no fuera una youkai petulante, ya que por su posición supuso que lo seria, o lo que dijo, ¿que fue? ¿Que no controlaba su cuerpo?
-ah no, discúlpeme usted, no debí acercarme tanto.
Rin solo la miraba con curiosidad parecía una mujer amable, el sonido de su estómago rugiendo de hambre rompió el momento, que ya no era incómodo.
-pfff, lo siento mi señora, acá esta su desayuno-dijo intentando disimular su risa.
Rin estaba roja como un tomate, saco un brazo e intento agarrar los palillos pero volvió a fallar.
-¿me permite?- Shiori agarro los palillos y la alimento, su joven señora necesitaba muchos cuidados pensó.
Una vez terminado la cargo intentando separarla de la estola la cual parecía no querer dejar ir a la niña, después de batallar un rato decidió llevarse a las dos.
-amo nos retiramos que tenga una buena mañana-y salieron sin más.
-hmp, ¡Yaken!-
El youkai vino corriendo, sus sentidos le habían permitido saber que su amo lo llamaba
-¿amo bonito, me llamo?
-sí, ve y busca los mejores médicos para Rin quiero saber qué es lo que ocurrió.
-hai amo enseguida, hummm, ¿amo?
-¿qué quieres?
-¿me puedo llevar a Ah Un?
-sí, ahora vete.
El sapito salió corriendo en busca del dragón, si no se apuraba su amo lo iba a matar, ¡todo culpa de esa mocosa! siempre causando problemas pensaba, aunque la verdad es que la había extrañado mucho.
Y con esto se retiró volando.
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Rin había tenido un sueño placentero y extraño, solo podía recordar pedazos de él. Ella de niña golpeada, su hermano del medio que la miraba triste y el mayor con una mirada furiosa dirigida al camino que llevaba al pueblo, luego a ella corriendo asustada, aunque no sabía de qué, luego ella durmiendo en la estola de su amo en un prado rodeado de flores, él le sonreía, bueno no él, sus ojos, que parecían ser la única parte de su cuerpo que podía expresarse, el tocaba su cabello, se sentía muy a gusto y luego nada, despertó.
Shiori la estaba llevando a su habitación, ya estaban adentro cuando le preguntó
-mi señora, disculpe pero ¿por qué cuando recién llego no podía percibir su aroma y ahora sí?
Rin la miro sorprendida e instintivamente se tocó el cuello dándose cuenta de que, en efecto, no tenía su collar
-mi-mi-mi co-co-collar donde-donde esta?-cada vez se desesperaba más y tartamudeaba
-¿hum? ¿Un collar? Oh ¿es el que le saque cuando la cambiábamos?
-¡¿dónde está?!
Shiori fue a buscarlo en la cómoda
-lo siento no sabía que era tan importante-Rin se veía asustada, su rostro había empalidecido
- yo… ¿se siente mi aroma?
-si
-¿se sentía anoche en la cena?
-humm, no, ahora que lo pienso
-bien, el collar tarda en hacer efecto, escucha, nadie más debe darse cuenta ¿entendiste?
-ammm ¿de qué está hablando?
-¿eh? ¿No se siente otro aroma además del mío?
-si, por supuesto, el del amo, pero eso es normal, después de todo usted es..
-¡eso no es normal!-la cortó- no está bien, osea, si dormí con él, pero eso no es correcto, ¡y-y no hicimos nada!-grito nerviosa.
-pero es normal, usted ya ha tenido relaciones con el ¿verdad?- la cara de Rin se puso de un rojo furioso
-buuueeenooooyooo- balbuseaba mirando a todas partes- sí, pero nadie tiene por que saberlo-consiguió decir de forma seria
-pero su marca es muy característica además ¿por qué se avergüenza?
-¡¿cómo que porque?! ¡yo no soy una cualquiera! ¡yo no estoy casada con ese hombre, y si, tuve un desliz, pero no se va a volver a repetir!
Shiori la veía impactada, había hecho enojar a su ama y además esta parecía no tener idea de la marca o de su puesto, ¿es que su amo lo había hecho estando ella dormida? Imposible, por la coloración de la marca habían completado el ritual, ya no había vuelta atrás, y además si no lo volvían a hacer en el futuro sería algo malo, porque su amo tenía el deber de dejar descendencia, y todos ya estaban ilusionados con tener pronto pequeños cachorros del amo corriendo por el castillo, era lo único que había apaciguado las aguas cuando todos se enteraron del interés del amo por una humada, la mitad del castillo la odiaba pero la soportaba al saber que pronto habría cachorros, otros se sentían admirados por lo que había logrado hacer, había cambiado al lord, otros solo les agradaba porque hacia rabiar a Yaken, y todos habían supuesto que su amo se emparejaría con su protegida, ya que nunca antes había cortejado a ninguna hembra, nunca había tenido interés en ninguna, no es que fuera un santo, pero nunca se había esforzado por agradarle a ninguna y ninguna lo rechazaría, así que ya todos se habían hecho la historia, y si bien él no había traído a su protegida, si había traído una compañera y era lo mismo, un poco decepcionante, pero los cachorros vendrían igual, aunque seguro su señora se enojaría si le decía eso. Mnnh, mejor no decía nada, no quería que su amo se enojase, pensando eso se arrodillo y la reverencio
-disculpe mi atrevimiento no volveré a preguntar, ni diré nada.
-está bien, no volvamos a hablar del tema, el pasado pisado, además el amo tiene familia y no creo que le agrade que lo estén difamando conmigo, ni quiero darle problemas.
¿Difamando? Pensaba Shiori, su señora no pensaba nada bien de ella misma, además ¿de qué familia hablaba?
-¿mi señora?
-¿Por qué me llamas así?
-¿eh?
-señora, yo no soy la ama de ninguna tierra ni esposa de nadie importante.
-ah ¿y cómo debería llamarla?
-Rin
-¡no puedo el amo me matara! Le diré princesa ¿está bien? No puede pedirme que la llame otra cosa por debajo de eso.
-humm, pero yo no soy ninguna princesa, solo soy una humana que solía ser la protegida del amo.
-¿eh? ¡¿Está usted queriendo decir que es Rin-sama? ¿la niña humana que acompañaba al lord de estas tierras?
-así es
-¿por qué no es humana?
-buena pregunta, ni yo se
-¡nosotros la hemos estado esperando princesa!
-¡¿ehhh?!
-¡hai, Yaken nos ha contado mucho sobre usted!-Rin se agarró la cara con preocupación, ¡que es lo que habría contado su amigo!
-oh, pero si debemos vestirla, ¿no queremos que se resfríe verdad? o el amo nos mataría a todos.
-creo que estas exagerando
-no lo hago, usted es su hemb… digo su protegida, no perdonara el que no la hallamos cuidado-Rin la miro escéptica pero decidió no seguir.
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Shiori la vistió y peino, cuando termino Rin volvió a aferrarse a la estola de su amo, la hacía sentir segura, no quería soltarla, así que se la enrolló para no arrastrarla, cosa que no tuvo el resultado esperado ya que era muy larga y la arrastraba igual, y salió dispuesta a dar un paseo por el castillo, la mayor se cubría la boca con su manga e intentaba no reírse de lo graciosa que se veía la niña con la estola gigante rodeándola como una boa, le abrió la puerta y salieron.
En medio de su paseo por los jardines que daban al ala este, Rin empezó a sentirse incomoda, todos la miraban, sorprendidos de que su amo le hubiese entregado su estola a una niña, después de todo uno solo le entregaba algo tan preciado a su hembra o en su defecto a sus cachorros, si es que se los apreciaba mucho, ¿acaso el lord había adoptado a la cachorra? La servidumbre no sabía que pensar.
Decidieron sentarse debajo de un gran árbol de cerezos y tomar el té, Shiori mando a una sirvienta a traer los utensilios necesarios para prepararlo.
Cuando ya estaba todo listo y se disponían a comer vislumbraron que por el pasillo cerca de ahí pasaban Inutaishio y Takano que al verlas se acercaron.
-¿se encuentra cómoda?-dijo el castaño mirando la forma tan graciosa en la que estaba envuelta, sin sospechar de que hablaba con la señora del oeste-Shiori le miro asustada y le hizo una seña de que parase sin que Rin se diese cuenta, el hombre la miro extrañada y solo se sentó.
A Rin no le había agradado nada el sarcasmo del hombre, en otros tiempos le hubiese devuelto la broma, pero ahora se sentía indefensa y tímida por lo que solo se hundió en la estola, la cual la rodeaba como si fuese un cilindro peludo y ya no podía verse ni los ojos de la niña, completamente cubierta por la estola la cual parecía tener vida propia y saber exactamente lo que quería su portadora.
Inutaishio también se sentó.
-Takano basta, si Sesshomaru se la dio no te conviene molestarla.-dijo el albino mirándolo significativamente.
-hum no le tengo miedo, yo lo entrene ¿recuerdas?-ante esto Rin saco la cabeza, sentía curiosidad y siempre estaba dispuesta a saber más sobre su amo.
Shiori les sirvió té a los invitados, segura de que estaban siendo imprudentes al sentarse de forma tan confianzuda ante la niña, aunque a esta no parecía molestarle.
Takano tomo un sorbo, cuando empezó a sentirse observado levanto la vista y se encontró con los ojos brillantes de la niña, era como si viese un dulce gigante y se atraganto.
-¿qu-qué sucede?-pregunto cómo pudo.
-¿cuando recupere mi tamaño puedes enseñarme?-todos la miraron sorprendidos.
-¿te gustan las artes marciales?-le pregunto incrédulo
-¡hai, nunca es suficiente! ¡Quiero ser más fuerte!
Inutaisho pensó que era igualita a su hijo y no le gusto.
-¿para qué? ¿Para qué quieres ser más fuerte?
-para poder protegerme a mí misma y a los que quiero.
Esa respuesta lo tomo desprevenido, esa niña había encontrado la respuesta que a Sesshomaru tanto le había costado, no pudo evitar sonreír.
-si Takano se niega a entrenarte, yo lo haré- le respondió
-¡¿qué?! ¡ni lo pienses, yo lo haré, no dejare que te lleves todo el crédito!-Shiori rio ante su infantil pelea, Rin contenta empezó a comer los dulces que acompañaban su té y así se pasó la tarde esperando que su amo apareciera y la fuera a buscar.
