Ya habían pasado dos días, el señor Yaken había desaparecido misteriosamente y nadie le decía dónde estaba. Mientras tanto ella intentaba seguir a su amo tanto como él lo permitía, la sala de guerra, los jardines, el comedor, incluso a su habitación, a cualquier lugar que él iba ella siempre iba detrás.

-Rin ve con Shiori.

-¿amo por qué?

-necesito estar solo.

-oh está bien- se dirigió a su habitación con las orejas bajas cual cachorro abandonado.

No le gustaba andar por el castillo sola, los guardias le daban miedo, eran gigantes y odiaba el que se inclinaran para saludarla, no entendía por qué todos la trataban así, ella era rebelde, no una linda princesita, si una palabra la había descrito en el pasado, esa era salvaje, la niña salvaje, la belleza salvaje, la fiera guerrera, nunca nadie le había dicho que era linda o tierna, incluso de niña su aspecto era más bien desarreglado, por eso Yaken siempre la regañaba en el pasado, le decía que una niña como ella no podía seguir a su amo bonito, que se bañase, que se peinase, que se arreglase, bla bla, siguió enojada por el pasillo hasta que vio a Shiori.

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Shiori caminaba por el pasillo supervisando que la limpieza estuviese bien hecha cuando diviso a su señora con las mejillas sonrojadas haciendo puchero, se veía sumamente enojada y eso solo la hacía ver más tierna.

-princesa ¿sucede algo?- su expresión cambio de inmediato.

-Shiori te estaba buscando, ¡mi amo me echó de nuevo!-dijo con una expresión triste.

-oh no se preocupe princesa, es solo que el lord no está acostumbrado a estar con compañía constante, pero ya se acostumbrara.

-¿me estás diciendo que soy una pesada?-se veía que estaba a punto de llorar. Mierda, pensó, si se pone a llorar el amo me matara.

-no, claro que no, es él el del problema jeje-rio nerviosa mientras rogaba que el lord no se le apareciese por detrás, pero la niña ya no le estaba prestando atención, al parecer algo había llamado su atención y había salido corriendo, dios debía seguirla, solo le faltaba que se lastimase y el amo la matase, era agotador pensar que Sesshomaru podría matarla a cada segundo, en el pasado nunca se le hubiese cruzado por la cabeza, sabía que ese niño le tenía aprecio, después de todo, ella lo había criado, pero ahora con una hembra sabía que eso podía cambiar, ella era lo más importante para él, suspiro agotada, así debía sentirse Yaken siempre.

Cuando la encontró se hallaba en frente del ala del jardín destinada al entrenamiento de los soldados.

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Rin miraba como Takano entrenaba a sus hombres, el olor de su amo le había llamado la atención, asique lo siguió para ver que hacía y cuando llegó fue grande su sorpresa al verlo practicar con una mujer, parecía una batalla de entrenamiento, él estaba vestido con ropa de combate ¡se veía tan guapo! Nunca lo había visto así, parecía un ninja, uno muy sexy, pero la mujer, le hirvió la sangre al verla con él y más por la ropa que llevaba puesta, apenas si tapaba los puntos estratégicos y se pegaba mucho a su cuerpo, pero lo peor no era la ropa sino sus pechos ,¡eran enormes! Debía de tener a todos los hombres babeando por ahí, agggg no era justo ¡y ella con ese cuerpo inútil!, estaba que echaba espuma de la rabia, su amo la había dejado para irse a entrenar con esa otra, hasta que un pensamiento cruzo por su cabeza, ¿y si esa era su esposa?, sería comprensible que no quisiera estar con una humana como ella con semejante espécimen, de inmediato sintió la tristeza inundarla, vio a Takano entrenando pero no quiso acercarse, ya luego hablaría con él, con esto último decidido se retiró rápidamente del lugar, podía sentir a Shiori seguirla de cerca.

-¿Shiori puedes prepararme un baño? Estoy demasiado cansada, hoy me iré a la cama temprano.

-¿eh? ¿No cenara?

-no tengo hambre.

-está bien, ¿lo desea en su habitación o en el baño real?

-¿baño real?

-hai, es el baño reservado para la familia real.

-¿entonces por qué habría de tomarlo ahí? Yo no soy nada del amo.

-ahh, pero seguro que el amo no se enoja, después de todo usted es su invitada de honor.-casi metía la pata y le decía algo.

-mnn, otro día podría ser, hoy lo quiero en mi habitación.

-está bien.

Se dirigieron a su habitación y apenas Shiori termino de prepararle el baño y ayudarla a meterse en la bañera ella le pidió que la dejara sola, que ella se acostaría luego del baño y que no necesitaba su ayuda.

Shiori salió algo preocupada de la habitación, su señora estaba actuando algo raro pero decidió dejarlo pasar.

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Rin estaba disfrutando el relajante baño, pero había algo que no la dejaba tranquila, ¿por qué si su amo estaba casado con esa youkai tan bella y voluptuosa se había acostado con ella? una humana desalineada, que vivía en una aldea rodeada de los seres que el más odiaba, no lo entendía para nada, ¿que había visto él en ella?¿por qué se preocupaba por ella? ¿por qué no la abandonaba? Todas esas preguntas la torturaban.

Cansada de pensar salió de la bañera, se secó y así como estaba se fue a dormir, la verdad es que sabía que era raro, pero amaba estar desnuda y no sentía pudor alguno, ya que de forma algo misteriosa, su cabello siempre parecía cubrir las partes que la caracterizaban como mujer, así que no era tan escandaloso, se quedó dormida al instante.

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Era la hora de la cena y el lord ya estaba sentado en su puesto cuando llego Shiori.

-mi lord, la señora no va a presentarse esta noche, dijo que no tenía apetito.-ante esta noticia el no pudo hacer más que levantar una ceja en símbolo de incredulidad ¿Rin sin hambre? pensó irónicamente.

-bien, retírate.-luego de que Shiori se fuera se dispuso a comer, una vez terminado se fue a su alcoba y se quedó acostado esperando que Rin apareciera, estos últimos dos días la pequeña había dormido con él, y no parecía tener intenciones de dejar de hacerlo, aunque no es que le molestase, le agradaba tenerla a su lado, aunque ahora que lo pensaba, la pequeña no lo había ido a buscar en toda la tarde, era extraño porque a pesar que le pedía espacio ella no tardaba mucho en volver a su lado, pero esta tarde no lo había hecho. Luego de una hora de espera decidió levantarse e ir a ver, entro silenciosamente a su habitación y la vio completamente dormida, hecha una bolita en su cama, sin pensarlo demasiado se metió en la cama, la niña al sentir el calor se abrazó inconscientemente a él, y por alguna razón su aroma no llego a él, fue como la vez que se reencontraron, no sabía cómo lo ocultaba pero le desagradaba, fue ahí cuando vio el collar y decidió hablar con Rin sobre eso en la mañana. Se quedó acariciando su cabello hasta que el sueño le llego y se dispuso a dormir.

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Rin despertó a la mañana sintiéndose renovada, se estiro debajo de las mantas hasta que sintió algo con su pie, abrió los ojos de golpe y vio que su amo estaba a su lado y al parecer lo había despertado, sintió como su rostro empalidecía para luego enrojecer de golpe al recordar que estaba desnuda, al parecer su pudor había vuelto de golpe.

-¡m-mi-mi lord! ¿Qué hace aquí? -el lord la miro de forma tranquila, al parecer no le molestaba en lo absoluto estar con ella desnuda.

-¿qué sucede?

-está en mi cama y-y-y estoy…d-d-des-nu-u…-se sonrojo aún mas de ser posible.

-no veo el problema-Rin abrió la boca impactada.

-no entiendo por qué reaccionas así, no es la primera vez que lo hacemos -Rin sintió que le explotaba el cerebro, ¿cómo se atrevía a decir algo así? y tan suelto de cuerpo.

De repente una sonrisa malvada surgió en su rostro-creí que solo eras una niña físicamente, pero al parecer me equivoque-dijo levantándose y saliendo de la cama.

Rin estaba roja ahora por otra razón, ¿¡cómo se atrevía a burlarse de ella!? ¡y en esa situación!

-mi lord se mete en las camas de niñas pequeñas por la noche, me parece que eso es algo que solo hacen los pervertidos-contratacó.

-no me meto en la cama de niñas, es solo que mi hembra aparentemente se transformó en una.-diciendo esto salió por la puerta.

Rin se quedó de piedra, ¿hembra? ¿Ella? ¿De qué diablos estaba hablando?

Antes de que pudiese seguirlo entro Shiori con una bandeja repleta de comida.

-princesa ¿qué hace así?-su señora parecía recién levantada y se notaba que no llevaba nada bajo la sabana, de repente se dio cuenta de que el aroma de su lord se encontraba en la habitación, se sonrojo.

-¡disculpe por mi impertinencia, no debí haber preguntado!-¡maldito pervertido, es solo una niña! Pensaba Shiori.

-¿ah? ¿De qué hablas?-¡oh es tan inocente! De seguro ni entiende que es lo que le hace el lord por las noches, pensaba.

-mi señora ¿le duele algo? Puedo traerle medicina si gusta- Rin la miraba con cara de WTF- el amo puede ser algo grande, ya sabe, es un daiyoukai después de todo y usted es pequeña así que ¡si la lastimo puede decírmelo!- algo pareció hacer clic en la cabeza de Rin y se dio cuenta de lo que pensaba la mujer frente a ella.

-¡oh no no no es lo que piensas! ¡Yo no! ¡El lord no! ¡Dios noooo!- Shiori la miraba perpleja, su señora parecía muy abrumada, quizás ella había malinterpretado la situación, así que decidió calmarse y no decir nada.

-está bien mi señora, no hay problema, no es nada extraño, lamento haberla molestado.-rin suspiro de alivio al parecer Shiori había comprendido.

-hum ¿mi señora? Yaken ya ha llegado y trajo consigo médicos, así que cuando termine la revisaran.

-ooh, está bien-empezó a comer apurada, hace mucho que no veía al señor Yaken.- ¿y no te había dicho que no soy tu señora?

- ¡oh lo siento mi princesa! ¡Pero por favor no se apure, puede atragantarse!- Rin le hizo caso, en cuanto terminaron de vestirla y arreglarla se dirigieron al salón principal en donde había un grupo de médicos y sacerdotisas reunidos alrededor del señor Yaken, el lord del palacio y Takano.

-Rin acércate- le dijo su amo.

Ella hizo lo que le pedían, y su amo la guio hasta una habitación más pequeña que estaba fuera del salón, ella se sentó en el futon ahí dispuesto, su amo se quedó parado al lado de ella en lo que entro un hombre joven que parecía muy amable, él se presentó y le pidió que se quitase la ropa, el lord a su lado gruño.

-mi lord necesito revisarla -dijo el joven algo asustado, ella hizo lo que le pidió y él la reviso de pies a cabeza.

- lo siento mi lord, no sé qué es lo que padece, ni por qué no tiene una esencia.

-retírate- dicho y hecho, el hombre salió huyendo, lo mismo paso con los 27 curanderos, médicos y sacerdotisas que le siguieron.

Rin se sentía desanimada, nadie sabía lo que tenía. En eso entro Yaken.

-¡amo ya llego Gin, el médico que le sirvió a su padre!

-ya era hora de que volviera, que pase.

-¡hai amo bonito ya lo traigo!

Rin miro con curiosidad a su amo, él le devolvió la mirada para apartarla a continuación y mirar como siempre a la nada.

-es el mejor médico del oeste- Rin lo miro con sorpresa, que su amo lo dijese era algo increíble, debía ser realmente alguien sorprendente.

Un hombre viejito y encorvado entro en la habitación, la miro fijo y le pregunto cómo había pasado todo, no la reviso por lo que le habían contado ya sospechaba la causa.

Ella le conto que huía de un demonio y todo lo que paso a continuación.

-hum ¿tenía lengua larga como de serpiente?

-sí, era grande, verde y feo.

-hum, si era un youkai lagarto de fuji, creo que tiene mucha suerte de estar viva, el veneno de esos seres produce un retroceso en el crecimiento, la victima retrocede hasta el punto de volverse un bebe recién nacido y ahí se los comen, les gustan los niños, cuanto más pequeños mejor.

-¡eso es horrible!

-sí, la pregunta es ¿porque usted se detuvo a esta edad? supongo que es por lo poderoso de su sangre youkai.

-ella era humana- dijo Sesshomaru mirándolo escéptico.

-¿eh? eso es imposible mi lord, el veneno de esa criatura no hace eso, no puede cambiar de naturaleza.

-pues algo debió hacerlo.

-lo siento mi lord, no tengo la respuesta a eso, la buena noticia es que el veneno no es definitivo, usted volverá a crecer, yo diría que aproximadamente un año cada mes, hasta su edad real.

-¡eso es mucho tiempo!

-lo siento no hay cura para ese veneno.

-está bien, por lo menos sé que se solucionara, gracias.

-no fue nada.

-retírate-dijo el lord a lo que el anciano youkai obedeció.

-puedes tomar tu habitación anterior- hablo antes de que el anciano cruzara la puerta, este se volteó sorprendido.

-gracias mi lord, así lo haré.

Una vez se retiró, el peliblanco la ayudo a incorporarse y dijo

-ahora solo queda esperar.

-así parece.

-¿por qué ocultas tu aroma?-le increpó el youkai.

-…-Rin no respondió, se veía un poco nerviosa- porque… tengo su aroma y no quiero que el resto lo sepa.

-¡¿…?!-el no podía estar más sorprendido, ¿se avergonzaba de ser su hembra? Ahora que lo pensaba ella no lo había marcado, aunque era humana, por lo que no le había dado importancia, pero ahora que lo pensaba ella no le había dicho nada el solo había intuido su aceptación ya que ella se veía feliz a su lado.

-¿mi lord?

-hum ¿te disgusta?-pregunto enojado.

-¿eh? Nnno no es eso, soloo que es vergonzoso, todos sabrán lo que hicimos yyy no no quiero avergonzarlo si otros se enteran ¡se burlaran de usted! y de mi por entregarme así…

-nunca podrías avergonzarme. Ni tú deberías estarlo.-y con esto zanjó la conversación.

El lord se retiró pero ella no lo siguió, sino que tomo un camino distinto, él se sorprendió pero no dijo nada y prefirió seguir su camino, Rin se dirigió a su habitación

Bien, se dijo, ahora que ya sabía que esto tardaría debía entrenar, para que cuando llegase el momento pudiese recuperar su estado anterior, debía acostumbrarse a ese nuevo cuerpo y aprender a aprovecharlo, con esto en mente se puso a hacer estiramientos para mantener su flexibilidad habitual, no dejaría que nadie le gane en batalla , ni ahora ni nunca. En su mente solo veía a la mujer que había batallado con su amo, ella también lo haría, no descansaría hasta poder pelear con su amo y así demostrarle lo fuerte que podía llegar a ser.

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suri: amiga de la infancia de sesshomaru y general del este de las tierras del oeste

gin: medico del oeste