– ¿Tony? – preguntó Bruce, justo cuando su amigo intentaba parpadear.
– ¡Maldita sea, roja! – se intentó incorporar, bastante enojado – ¿por qué demonios me golpeaste?
El ingeniero estaba acomodado en una silla con ruedas, que fue exactamente donde Bruce y Natasha lo dejaron cuando esta le hizo perder el conocimiento. Pepper estaba en la sala principal, pero ellos seguían en el laboratorio.
– Lo siento Stark, no sabía si ibas a asustar a Bruce. Hubiese expuesto a Pepper – respondió la pelirroja, sin rastro alguno de arrepentimiento – de todas formas, Tony, ¿qué planeabas hacer?
– Bueno señorita Romanoff, si no me hubieses golpeado, habrías notado que iba a revisar yo mismo el código. Espera… ¿Brucie? Dime por favor que no me dijiste lo último que escuché antes de que Miss knockanoff me golpeara – el ingeniero se sobaba indignado la cabeza, rogando que su mejor amigo le hubiese jugado una mala broma. La espía puso los ojos en blanco.
– Bueno, Tony – empezó Bruce, con una sonrisa en los labios – lo hice.
– ¿Y me quieres explicar por qué demonios me estás sonriendo? ¿Qué vamos a hacer? – exclamó, ahora alterado. Tal vez el golpe fue demasiado duro para él.
– ¿De verdad crees que si fueran malas noticias lo estaría haciendo, Tony? – continuó Banner – sí, no hay manera de separar el virus de ella porque de hecho, ahora es irreconocible. Pero la buena noticia es que en realidad, jamás fue una bomba de tiempo como cierto padre irresponsable creía – Su mejor amigo frunció el ceño – Cuando fue infectada, su ADN lo adoptó, reparando lo que estaba mal en él y asimilando lo que quiso conservar para su propia supervivencia – Anthony estaba intentando asimilar toda la información recién obtenida.
– … ¿Dijiste ella? – los ojos del ingeniero se iluminaron por completo. Romanoff y Banner sonreían, aliviados de que Tony lo estuviera tomando tan bien.
– Si… creo que Pepper tiene mejor intuición que tú – el millonario le dirigió una mirada que, ni aunque quisiera, se vería amenazante para Bruce.
– ¿Entonces? ¿Qué habrá de extraño en ella? – inquirió Stark, aliviado de que nadie estaba en peligro alguno, o más bien, de que sus dos mujeres importantes no lo estarían.
– Eh… en cuanto a eso, no estoy del todo seguro. Solo puedo asegurarte que el virus es estable en ella, y considerando que era para motivos de regeneración, puede que se recupere muy rápido de cualquier herida pero…
– ¿Pero? – preguntó, preocupado.
– Fuera de eso, estamos a ciegas. Solo el tiempo dirá, lo único que sabemos es que hay una gran concentración de energía.
– Bueno amigo mío, eso en realidad no importa – respondió Tony – mis dos chicas estarán bien. Gracias, Bruce – y le dedicó una sincera sonrisa y un fuerte abrazo a su amigo – tu no me hables caperucita roja – la señaló – contigo estoy enojado.
Y entonces salió en búsqueda de su esposa.
– ¿Crees debí golpearlo más fuerte?
– Ya se le pasará – dijo el físico, viendo a la rusa.
El enojo de Tony duró, en realidad, muy poco. Dos días después, Pepper estaba harta de que ambos Vengadores se ignoraran como si el otro no estuviera en la habitación, y tomó cartas en el asunto para reparar eso. Aquello resultó, por supuesto, en una disculpa demasiado infantil por parte de Tony, y con Natasha aceptándola por el bien de Pepper.
Como era de esperarse y con Pepper siendo la cabeza de Industrias Stark, pronto se corrió el rumor de que la CEO estaba embarazada, aún cuando el suero de Bruce seguía activo y su vientre crecía de manera pausada, y los medios no tardaron en hacerse presentes. Pero no fue hasta una mañana de los primeros días de Mayo en la que Pepper decidió prender el televisor mientras Tony bajaba por el desayuno, que el pequeño desastre cobró vida en la pantalla.
– Considero irresponsable – dijo un comentarista – que la señorita Potts se haya casado con su antiguo jefe, sobre todo si tomamos en cuenta que el señor Stark se ve frecuentemente en escándalos.
– ¿Alguien ha considerado que Hulk está viviendo bajo el mismo techo que ellos? – continuó otro – tal vez Stark no está preparado para la paternidad y quiere que acabe pronto.
Pepper se cubrió el rostro con ambas manos por debajo de los ojos, sin creer lo que estaba viendo y escuchando. Estaban alegando que Hulk acabaría con su bebé y que Tony lo dejaba vivir bajo su techo con esa intención. No pudo soportarlo más y apagó el televisor, con lágrimas en los ojos. No escuchó cuando Tony subió corriendo, pero lo sintió envolverla entre sus brazos.
– Tranquila, cielo. Sé que viste a estos idiotas – acariciaba suavemente el cabello de su esposa, quien se encontraba aun en pijama.
– Tony, yo… – intentó hablar, pero se lo impidió el nudo que se le había formado en la garganta.
– Shh – la meció entre sus brazos – es un programa de farándula, Pep. Pero por si las dudas… ¿Me haría favor de programar una rueda de prensa, señora Stark? – Pepper sonrió y se limpió las lágrimas con las mangas de su pijama. Últimamente lloraba con mucha frecuencia.
– Tony, tu odias la prensa.
– Bueno cariño, descubrí que los odio más cuando hablan de ti. Y de nuestro pequeño – lo último hizo que sonriera su esposa – alguien debe callarle la boca a estos idiotas.
– Sabes que es una niña – dijo, divertida.
– ¿Quién sabe? Tal vez Banner se equivocó – le retiró el pelo de la frente.
– Tony... ¿La vas a querer menos por ser una niña? – su frente se arrugó un poco con su gesto de preocupación.
– Estás bromeando, ¿verdad? La adoro Pep, así decida quedarse niña o cambiar milagrosamente a niño. Lo que me preocupa es que los chicos se van a querer acercar a mi princesa, y perdona que lo diga, pero es mía, yo la hice –Pepper dejó salir una suave risa, y ahora su mirada era desafiante y juguetona.
– Es trece por ciento tuya, Stark. Yo estoy haciendo la parte dura del trabajo.
– Sabía que un día me ibas a hacer pagar por eso – la miró, fingiendo sentirse ofendido –. Fue un golpe bajo, Pep.
Y entonces a los dos se les escapó una risa.
– Cielo, ¿cómo está Bruce? – preguntó de pronto Pepper, pues le preocupaba que hubiese visto la transmisión.
– Eh... No había pensado en eso. ¿J? ¿Dónde está Banner?
– El doctor Banner se encuentra en su habitación, señor Stark, parece que está organizando su maleta.
– ¡J, para la próxima, avísame cuando traté de irse de su propia casa! Espérame un minuto Pep.
Y, después de darle un breve beso, salió en búsqueda de su mejor amigo.
– Bruce, ¿qué demonios estás haciendo? – dijo enfadado, cuando lo encontró cerrando la pequeña maleta que guardaba sus pocas pertenencias.
– Tony, tienen razón, no es seguro que yo viva bajo el mismo techo que Pepper.
– Mira Brucie, si no te pusiste verde cuando tenías razones para hacerlo, puedes soportar viviendo con nosotros sin que nada malo pase.
– No puedo exponerlas así – contestó su amigo, algo desesperado – y además dará más material de que hablar, sería mejor que desapareciera de la faz de la Tierra y–
– ¡Banner! Por lo que más quieras, no vuelvas a sugerir eso, por favor. Y quédate, mi pequeña extrañaría a su tío. Anda, prometo no molestarte si noto que empiezas a enfadarte.
Bruce miro a Tony unos momentos, sopesando la idea. El realmente quería que se quedara, al grado de prometer no hacer lo que más disfrutaba: molestar a la gente. Y por otro lado, bien podía alejarse cuando se sintiera mal con la seguridad de que Tony no le pisara los talones e insistiera en preguntar. Si su mejor amigo podría mantenerse a raya, Bruce podía quedarse en el lugar que había empezado a considerar su hogar. Suspiró, resignado.
– De acuerdo – respondió Banner – pero si siento que las cosas irán mal me dejaras ir a calmarme, ¿está bien?
– Claro amigo – dijo, con expresión de niño en dulcería.
Una conferencia de prensa fue convocada al día siguiente en la torre, el primer piso poco a poco iba llenándose de fotógrafos, camarógrafos que acomodaban su equipo y periodistas que ocupaban sus asientos esperando el inicio. Cuando arribó Tony al salón capto rápidamente la atención de todos y los flashes empezaron a dispararse sin dar tregua, los periodistas levantaron la voz compitiendo con sus colegas por obtener la atención del Sr. Stark lo que provoco en él un cierto aturdimiento
– Por favor ocupen sus asientos – se escuchó decir a Jarvis por los altavoces y a lo cual los invitados acataron sin más, Tony se sentó en una mesa algo elevada frente a los demás y uno a uno los periodistas empezaron a lanzar sus preguntas.
– Sr. Stark, desde hace meses se ha sabido que Hulk está de vuelta en Nueva York y se encuentra bajo su protección. ¿Tiene usted algún plan de contención en caso de que el monstruo saliera de control? – pregunto una periodista de pelo rubio
–Señorita, primeramente le agradecería y les hago la invitación a todos, que desde este momento se refieran a mi amigo como el Dr. Bruce Banner o Dr. Banner y no como Hulk – dijo Tony con voz firme y tajante – en segundo lugar le recuerdo que ese "Monstruo" salvo la ciudad hace meses, y como tercer punto, bajo mi cuidado les aseguro que no sucederá ningún incidente con el doctor – termino Tony e inmediatamente le cedió la pregunta a otra persona.
– Señor, ¿ha tenido contacto con el resto de los vengadores después del incidente aquí en Nueva York?
– Tony sonrió levemente y respondió de forma burlona – He tenido más contacto del que me gustaría... – los invitados soltaron pequeñas risas – Todos tienen vidas que hacer, tiempo que recuperar... vamos, ustedes han visto fotos de mi boda. Dedúzcanlo por sí mismos – cortó y la siguiente pregunta fue lanzada.
– Sr. Stark, hace algunos días se ha sabido que la señorita Potts está esperando un hijo suyo. ¿Está usted consiente de que estará rodeado de, lo que una parte del público llama, fenómenos? – El rostro del millonario se contrajo en un gesto serio, incluso podría decirse con un leve enojo.
– Con todo respeto, señores, si nosotros no estuviéramos aquí, ustedes tampoco. Estos fenómenos los salvaron de ser aniquilados por extraterrestres hace unos meses, ¿cómo planean defenderse si otra cosa de tal magnitud sucede? Y el hecho de que mi hija crezca a lado de estas personas asegura que será la niña más protegida de la Tierra – añadió, empezándose a molestar.
– Hace algunos meses tuvo otro incidente que concluyó en la destrucción total de su hogar en Malibú, ¿llama a esto usted seguro?
– Si usted olvida contestar una carta del público del lugar editorial en el que usted trabaja, ¿esperaría que esa persona tocara la puerta años después para deshacerse de usted? Somos personas públicas, siempre vamos a exponer a las personas que amamos, pero incluso si mi hija fuese separada de mí y fuera custodiada por el gobierno, intentarían usarla para acercarse a mí, ¿cree que no cuidaré a mi sangre con todo lo que disponga? – Añadió, con un tono irónico en la voz – No creo que nadie quiera meterse con un dios, un hombre con mal manejo de la ira, dos asesinos maestros y un supersoldado, porque si le pasa algo a esa niña, no seré solo yo quien irá detrás.
– ¿Entonces los vengadores responden a sus órdenes?– se incorporó un reportero esperando la respuesta de Tony
– ¡Bien podría mandarlos a terminar con los conflictos mundiales!– se escuchó decir entre el público.
– ¡Eso los vuelve más peligrosos! – dijo otra persona.
– Se termina la conferencia – Tony se puso de pie y se dirigió a los elevadores personales, no iba a soportar más ataques de los medios y mucho menos iba a seguir escuchando como denigraban a sus amigos, los que habían salvado el trasero de cada uno de los que estaban en el lugar. Se escuchó el sonido de los flashes documentando la salida del ingeniero, se escuchaban voces pidiendo nuevamente su atención y lanzándole preguntas esperando respuesta – Llévame con Pepper, Jarvis – dijo mientras entraba en el elevador, las puertas se cerraron detrás suyo y poco a poco fue dejando atrás a todos.
Más tarde, cuando por fin encontró a su esposa, se tiró en la cama a su lado mientras ella apagaba el televisor.
– Bueno, eso no salió como yo esperaba – dijo, dejando caer su brazo en sus ojos, agotado emocionalmente. Normalmente no le frustraba lo que creyeran los medios, pero era su familia de quien hablaban. Pepper se acercó a él y dejó que reposara su cabeza en sus piernas, donde él por fin la miró.
– Pudo haber sido peor – respondió, sonriéndole mientras pasaba sus dedos por su melena.
– Por lo menos dejé en claro que no quiero ninguna persona de servicio social en nuestra casa – tomó la mano que Pepper tenía en su cabeza, acariciando su dorso – ¿Escuchaste Antonia? Nadie va a permitir que te toquen un pelo cariño.
– ¡Tony! – rio su esposa – Ya hablamos de esto, no se va a llamar Antonia.
– Está bien, sorpréndeme Pep – dijo, incorporándose para mirarla a los ojos. La mujer se sonrojó.
– Quiero… que se llame Nashira.
– Ok… ¿de dónde sacaste el nombre? – preguntó con curiosidad, pensando aún que Antonia sería perfecto.
– Evidentemente no de mi nombre – soltó una pequeña carcajada, mientras veía el gesto indignado de su esposo –. Es una estrella, cielo. Y significa portadora de buenas noticias, o la afortunada.
– El nombre de un astro para mi pequeña… no suena mal. Aunque sigo esperando que decida ser un niño.
– No tienes remedio, Stark – Pepper lo miró a los ojos por un momento, y luego cambió su semblante a uno más serio –. Tony… ¿crees que el gobierno nos la intentará quitar? – el ingeniero suspiró pesadamente.
– No, no son tan estúpidos. Si se la llevaran y le pasara algo sería un escándalo y una responsabilidad que no están dispuestos a asumir – un poco de la furia que había sentido antes volvió –. Claro que no. Esperarán a que nosotros cometamos un error.
– Temía que dijeras eso…
– Ey, no te preocupes cariño. Podríamos llegar a ser víctimas de un escándalo, pero creo que prefieren conservar la vida y no intentar acercarse demasiado – le dijo sonriendo a su esposa.
Conforme iba creciendo la barriga de Pepper, iban creciendo las atenciones de los Vengadores hacia ella. Si bien tenía seis meses reales de embarazo, su vientre apenas lucía de cuatro, que con el suero que había aplicado Bruce, era más o menos el desarrollo que tenía la bebé. Si las cosas seguían así, su pequeño regalo bien podría ser uno de navidad. Y si bien se sentía muy culpable de tener que despertar a Tony cada vez que tenía antojos, la verdad es que él se estaba portando de maravilla. No solo cumplía todos sus caprichos, si no que de verdad se esforzaba por hacerle la espera más fácil, aún cuando el mismo Ingeniero se sentía ansioso por poder conocer a su princesa. Claro, podrían intentar acelerar las cosas, pero tanto Tony como Bruce temían reactivar las posibles mutaciones del virus.
Lo más difícil era la prensa. Pepper intentaba no salir demasiado, ya que creían que apenas tenía tres meses y con el paso del tiempo las cuentas se volverían absurdas y podrían despertar sospecha. Sin embargo, las cosas estaban más activas en la torre que nunca, y la mayor parte del trabajo podía realizarlo desde casa, entonces no podía permitirse quejarse demasiado. Claro, algunas veces tenían que salir en misiones, pero por lo menos Bruce estaba empeñado en evitar las peleas y se conformaba con poder curar sus heridas a su regreso.
Todos estaban muy emocionados con la próxima llegada de la niña, y la Torre empezaba a llenarse de cosas infantiles. Steve llegó un día con bonitos vestidos de colores, escogiendo así un regalo más tradicional. Clint ayudó a Tony a pintar la que sería su habitación, a disgusto de Pepper, pues deseaba que fuese color rosa y Tony había debatido su opinión diciendo que ella había decidido el nombre y que su hija no sería como las demás, por lo tanto era perfectamente respetable pintar su habitación de púrpura. Natasha se dedicaba más que nada, en dejar cajas de dulces por toda la casa, las cuales su amiga buscaba como si fuesen un tesoro, pero tenía guardada una bonita pulsera de perlas para cuando creciera. Thor había llevado una gema de Asgard montada en una bonita cadena, y le dijo a la futura madre que le serviría en un futuro. Pepper no imaginaba cómo un collar le serviría a su pequeña, pero aceptó gustosa su regalo. Siendo el Físico que era, Bruce había armado un móvil de estrellas y planetas encima de la cuna de la pequeña. El regalo de Tony y Pepper en si era el más grande, pues de Pepper era la decoración – antes faltaban los toques femeninos – y de él la tecnología que había activado en ella para mantenerla segura y feliz.
Los meses seguían pasando. Tony ocupaba su tiempo libre en rediseñar algunas de las armaduras que fueron destruidas en el conflicto con Killian. Tal vez había pensado deshacerse de ellas en un momento, pero ahora que iba a ser padre, necesitaba un plan de respaldo. Otras veces salía a combatir en regiones donde J.A.R.V.I.S. descubría rastros de su tecnología, pues aún se sentía culpable por haberse dedicado a crear armamento y haber contribuido a la violencia en el mundo, y si antes quería hacer algo para revertir el daño causado, ahora tenía una pequeña pero poderosa razón para hacerlo realidad. Cuando estaba en casa, se dedicaba a pasear con Pepper, planeando cosas a futuro para la bebé.
Algunas veces Bruce se veía obligado a acompañar al equipo, especialmente después de que estuvieron a punto de perder a un Vengador por culpa de una explosión (nunca le dijeron quien, y bien podía ser un chantaje por parte de Fury), y después de su integración en el equipo, las cosas empezaron a cambiar en batalla. Hulk, por lo menos, ya no había golpeado a Thor cuando se quedaba sin cosas por aplastar, y ponía más atención en ayudar a que no aplastaran a sus… compañeros. De todas maneras, tardaba un buen rato en regresar a su estado original, haciendo que Tony se viera en la necesidad de rastrearlo e ir por el cuándo ya no estuviera verde, pues el grandote jamás se dejaba tocar por nadie. Tampoco es que alguien fuera lo suficientemente idiota como para intentarlo.
Algunas veces podían disfrutar de quedarse en casa, aunque el que más veces se ausentaba era Thor, pues normalmente no permitía que le acompañaran. Del conflicto que el semidiós tuvo en Londres, los vengadores no supieron sino hasta ver el reportaje en la televisión, incapaces de poder ayudarle. Bruce ayudaba a Tony en el laboratorio con las armaduras, pues en un afán de mantener a su hija segura, había pensado en diseñar una capaz de enfrentar y contener enemigos de Thor, por si se llegara a dar el caso de que decidieran hacer de la Tierra su patio de juegos. Entonces una noche de diciembre, cuando ayudaba a Stark en el laboratorio, a Banner se le metió una idea en la cabeza.
– ¿Tony? – preguntó el doctor, mientras revisaba un algoritmo básico de la interfaz del casco.
– ¿Sí Brucie? – respondió, mientras decidía la aleación del material de la armadura.
– ¿No crees que debamos tener un plan de contingencia por si… el otro sujeto se altera? – dijo tímidamente, casi esperando que Tony no lo escuchara.
– Lo he pensado – miró a Bruce –, pero quería que tú lo decidieras –añadió e hizo una pausa – ¿Bruce? Si lo hacemos será algo para contenerlo, no para lastimarlo – dijo Tony mientras terminaba los ajustes de la aleación.
Banner deseaba en el fondo que fuese algo para acabar con él, pero su mejor amigo jamás se lo permitiría. Justo cuando iba a reprocharle, las puertas del elevador se abrieron y dejaron ver a Pepper al fondo del pasillo.
– ¿Tony? – llamó, tratando de permanecer tranquila, pero sin poder dar un paso. Stark se quedó en blanco cuando vio a su mujer con las piernas empapadas y jadeando.
– ¿Estás bien cariño? –se levantó inmediatamente de su asiento, corriendo a lado de su esposa.
– Ella ya viene.
