Pepper leyó las últimas líneas y le devolvió la nota a Chad, siguiendo los pasos de su hija.

—¿Nashira?— preguntó suavemente, intentando abrir la puerta pero ésta no cedió—. Cielo, déjame entrar.

No hubo respuesta más que el llanto de la pequeña, quien empezaba a hipar. Chad se acercó a la bastante nerviosa mamá.

—¿Crees que necesite tiempo?— inquirió con suavidad.

—Tal vez… aunque de verdad quiero poder abrazarla…

—Seguramente ella lo necesita, Pepper. Pero no se da cuenta.

—Quizá… ¿J?

—¿Llamo a Happy, señorita Potts?— respondió la IA, discretamente infiltrada en su pulsera.

—Sí… necesito consolar a mi niña.

Por supuesto que de nada sirvió quitar la manija y los tornillos que sostenían la puerta, que ni siquiera se inmutó cuando Happy tiró de ella y después le dio un fuerte empujón. Nashira simplemente se negaba a mover de su sitio la puerta, en su afán de mantener a todos lejos de ella.

Por segunda vez experimentaba la soledad, la pérdida de un ser querido. Claro, no había pasado mucho tiempo desde que se conocieron, pero Adam se había vuelto su compañero de travesuras, y por mucho, la única persona de su edad con la que se sentía bien en el set. La idea de llevarlo a la torre no se le escapaba de la cabeza, había estado emocionada por mostrarle su "casa" y a su "familia", su cuarto, su área de juegos…

Pasó aproximadamente una hora cuando la puerta por fin cayó. Nashira estaba completamente exhausta emocional y físicamente en el fondo de los vestidores, con su pequeña cabeza recargada en sus rodillas. Pepper la tomó en sus brazos con dulzura, besando suavemente su frente. Chad las acompañó hasta que entraron al auto.

—De verdad lo siento, cielo…


Steve estaba sentado en una banca con Bruce, justo frente al cementerio. Habían pasado muchas cosas y ambos estaban tratando de digerirlas. Aun así, Bruce sentía que el que estaba más desorientado por lo pronto era Steve. Decidió intentar hablar con él, a pesar de que se sentía nervioso.

— Sé cómo te sientes— dijo tranquilamente.

— ¿Eh?— balbuceó el soldado, un poco distraído.

— El no saber a dónde perteneces.

Steve se mantuvo en silencio durante unos momentos, sopesando las palabras del doctor, quien por cierto empezaba a creer haber malinterpretado el sentir de Rogers.

— Supongo que tienes razón— dijo el rubio, con media sonrisa en los labios —. Creo que es como se sienten todos en SHIELD.

— Nos tienes a nosotros.

— Lo sé — respondió el hombre de ojos azules—, y lo agradezco.

— Aun así te irás un tiempo.

— Así es, Dr. Banner. Hay cosas que tengo que hacer antes de volver a la torre… Lo que me recuerda— el soldado se puso de pie y le dirigió una mirada amable—. Creo que es momento de que entre. Ya es hora.

— Te estaremos esperando en casa— dijo Bruce, con su distinguida amabilidad.

— Cuida de todos mientras regreso— contestó Steve, de la misma forma.

Y entonces desapareció por la puerta del cementerio. A Bruce le habían ofrecido entrar, pero no era muy afín a ese tipo de lugares. De hecho, el simple hecho de estar fuera le hacía pensar cuanta gente estaría en un lugar similar por su culpa. Pasó unos minutos así hasta que sintió una mano en su hombro, haciendo que alzara la vista.

—Vamos Doc, te ves azul.

Banner no se sorprendía de que ella entre todas las personas pudiese leerlo con tanta facilidad. En realidad, fue el quien había insistido esperarla en las afueras del cementerio y prometió ir a buscarla si no la dejaban ir después del interrogatorio.

—No es nada. Supongo que Fury y Steve ya se fueron— respondió él, intentando restarle importancia.

—También Sam. Vamos Grandulón, es hora de volver.


Tony había salido de su laboratorio en dirección a la cocina con la única intención de buscar moras. Desde que Nashira había nacido su ración de frutas deshidratadas y dulces constantemente era asaltada y se veía en la necesidad de buscar las cosas con cada vez más frecuencia. Sospechaba, por supuesto, que su pequeña había aprendido algunas cosas de Natasha.

Justo antes de llegar a la alacena vio a Pepper cruzar la sala. No tenía idea de que habían vuelto y Pepper se veía decaída. El corazón le dio un vuelco porque no veía a Nashira.

—Pep.

La rubia se sobresaltó un poco, no esperando ver a su esposo aún.

—Tony… —. Pepper sostenía la carta de Adam, pues iba a guardarla en uno de los cajones de la estancia principal.

—¿Nashira…?— preguntó Tony, con evidente temor en su voz.

—Está dormida… Tony, debo hablar contigo.

—Linda, no me asustes de esa forma. Si tiene algo que ver con ese papel déjame decirte que me estás poniendo nervioso.

Nashira sólo dormía en la tarde cuando pasaba horas llorando o si estaba enferma. El hecho de que su esposa tuviese un papel en las manos le recordaba a los médicos cuando tenían que decirte algo grave.

— ¿Podemos sentarnos? Esto tiene que ver con Nashira y Adam.

Stark frunció un poco el ceño pero se sentó junto con su esposa en uno de los sillones.

— ¿Con Adam?

Pepper le extendió la carta y el ingeniero la leyó con rapidez. Su rostro inmediatamente se contrajo en enojo.

— … ¿Tony?

— ¿Theo mandó a un internado a Adam? ¿Y no los dejó despedirse? ¡¿Siquiera está pensando?!— se levantó del asiento con rapidez y dejó la carta en manos de su mujer.

Por supuesto, el orgulloso padre estaba furioso. No es que no prefiriera que Nashira tuviera amigas en lugar de amigos, pero Adam le agradaba y era el único y primer amigo que había hecho a sus seis años.

—Tony, ¡¿A dónde se supone que vas?!

Ésta era justo la reacción que Pepper temía Tony tuviera. Cuando se trataba de Nashira el millonario no lo pensaba dos veces.

—¡A hablar con Wyatt, por supuesto! ¿Cómo se supone que se van a ver entonces? No dejó siquiera un número de teléfono o el nombre del internado.

Y el hombre desapareció por la puerta.


El viaje de veinte minutos en Quinjet hasta la torre había transcurrido casi en total silencio, cada quien absorto en sus propios pensamientos. Después de todo, no era en circunstancias normales, estaban volviendo a casa después de una total catástrofe y Bruce dejó a Tony hecho un desastre. Viéndolo por el lado amable, Nashira no se había enterado prácticamente de nada… o al menos eso era lo que ellos esperaban.

A pesar de que Bruce no pertenecía formalmente a SHIELD, no se sentía seguro de lo que iba a pasar desde ahora. Era cierta la preocupación de Tony, la desaparición de esa organización ponía a Nashira con una sola barrera de protección y por el momento estaba seguro de que esa iba a ser la prioridad. Desconocía los asuntos pendientes de Steve, y no quería preguntar en ese momento que las cosas estaban delicadas, especialmente no quería bombardear a Natasha, que parecía tener muchas cosas en mente.

Creyó que respiraría con un poco más de tranquilidad cuando el Quinjet aterrizara en el hangar de la torre, pero haber pasado más de veinticuatro horas sin saber nada de lo que ocurría con ella le producía una inquietante sensación de que Natasha desaparecería sin más, lo cual no le parecía nada reconfortante.

—Estamos en casa— murmuró Bruce, intentando romper el silencio que reinaba en la nave, se puso lentamente de pie y desde su lugar observó a Natasha, quien parecía ver un lugar lejano en el horizonte. No sabía si acercarse o darle espacio.

—Dr. Banner… — interrumpió JARVIS — ¿Aviso a la señorita Potts y a Thor de su llegada?

—No— respondió tajantemente Natasha—. Por lo ahora no, Jarvis.

—De acuerdo señorita Romanoff, estaré al pendiente de sus órdenes.

Y de nuevo quedaron en silencio, por lo que Bruce se debatía nuevamente entre acercarse, decir algo o simplemente irse. Realmente le ponía mal que ella estuviese en ese estado, pero era evidente que todos necesitaban digerir lo ocurrido, especialmente ella. Por otro lado, jamás la había visto así.

—Estaré esperando afuera— finalmente se atrevió a decir, en el tono más suave que podía articular.

—Te alcanzaré en un minuto— respondió ella. Banner se disponía a bajar del Quinjet cuando Natasha tomó su mano, deteniéndolo— ¿Bruce?

— ¿Sí?

— Gracias.


Theodore Wyatt se encontraba en su oficina cuando se abrieron las puertas de golpe, seguidas de un muy molesto Stark y una de las secretarias.

— ¡Lo lamento señor! ¡No pude hacer que esperara!

— Stark, que sorpresa... No te preocupes, puedes retirarte Olivia.

Tony simplemente esperó hasta que estuvieron solos antes de responder.

— La misma que tu hijo le dio a la mía— .Wyatt no se inmuto ante lo dicho por Tony, de hecho era casi evidente que esperaba ese tipo de reacción— ¿Por qué lo sacaste de la ciudad?

— Tengo mis razones— Wyatt empezó a mover objetos de su escritorio poniendo mediana atención en Tony.

— Pues tus razones solo acaban de hacer infelices a dos niños

El otro hombre finalmente dejó sus documentos a un lado y miró a los ojos al castaño.

— Tony, sabes que te aprecio mucho desde que íbamos en la escuela, y no creas que no soy consciente de que Adam no quería irse. Es por el bien de los dos, esta ciudad no es segura y tú más que nadie debería saberlo.

—Estás bromeando, ¿verdad?— contestó el millonario, con un evidente tono de ironía en la voz—. Se supone que ésta es la única ciudad protegida por los Vengadores las veinticuatro horas al día, ¿eso no la convertiría en la ciudad más segura? Y aun así alejas a tu propio hijo y lo pusiste en un internado.

—No me malentiendas. No es como si quisiera tener a Adam lejos de mí, pero ¿te has puesto a pensar en que cada uno de tus amigos tiene enemigos?

—¡Eso no tiene nada que…!

—¡Destruyeron tu casa en Malibú!— interrumpió Theodore— ¿Qué ibas a hacer si los niños estuvieran de por medio? Tu hija y mi hijo son amigos, ¡y nada me hace más feliz que ver que se entiendan entre ellos! pero si tomaran a Adam para herir a Nashira y poder llegar a ustedes, o si tomaran a Nashira y Adam terminara involucrado, ¿qué pensabas hacer?

El ingeniero se había quedado en silencio, sin argumentos.

—Ya no existe un SHIELD que los respalde.


Cuando Tony regresó a la torre, la única persona en la sala principal era Pepper, quien sostenía un periódico en las manos. Alzó la vista al escuchar el ascensor y con lo primero que se encontró fue con el rostro abatido de su esposo. Se puso de pie y lo alcanzó a mitad de la estancia.

— ¿Tuviste suerte con Theo?—preguntó, más por cortesía que por curiosidad. La cara de su esposo lo delataba, por lo que tenía pocas esperanzas de que hubiese obtenido al menos el nombre del internado de Adam.

— Nada—. Tony se acercó a su mujer y la abrazó por la cintura, recargando su mejilla en su claro cabello—. Al parecer intenta protegerlos… y Pep, creo que tiene razón.

— ¿A qué te refieres?— ella acarició con el pulgar el pómulo de su esposo, y él tomó su mano.

— A que ellos podrían quedar en fuego cruzado por problemas de cualquiera en esta torre. Podré llenar la torre de seguridad pero si Nashira crece y descubre cómo salir, si cree que Adam está en riesgo la usarán para llegar a nosotros. Y aun así lamento tanto que las cosas sucedieran así... Su primer amigo después de vivir seis años casi sin salir mientras controla sus habilidades y tiene que pasar esto.

— Cielo, Nashira no puede vivir encerrada todo el tiempo. Más importante aún, no va a estar sola y no está completamente indefensa. No puedes decirle que no puede tener amigos porque los pondría en peligro, mucho menos a esta edad.

— Lo sé... ¿Crees que me deje verla?

— Podrías intentar... No ha querido salir todavía.

— De acuerdo, iré a verla—. El ingeniero ya estaba a punto de irse cuando Pepper tomó su muñeca.

— Cielo, antes de que vayas, tenemos otro asunto— dijo ella, un poco apenada.

— ¿Qué más está saliendo mal el día de hoy?— dijo él, poniendo los ojos en blanco y esperando la respuesta de su esposa. Había sido un día duro.

— Bruce y Natasha han vuelto y no se ven nada bien.


Como esperaba, Nashira no le dejó entrar. Era lo que pasaba cuando se disgustaba, pero normalmente después de unos minutos se dejaba acunar por sus padres o sus tíos… era la primera vez que había durado tanto tiempo sin querer ver a nadie, y tanto Pepper como Tony estaban preocupados, sin mencionar que tenían la necesidad de abrazar y consolar a su pequeña.

Tal vez fue la plática con Wyatt, pero esa noche, lo atormentaban los sueños.

De pronto era como volver a sufrir por el ataque Chitauri. El portal, las enormes bestias entrando a su preciado mundo, las calles y su casa destruidas por igual… Primero pensó verse al caer del portal, pero sintió verdadero pánico al ver que era Nashira quien caía. Intentó volar hacia ella, pero carecía de armadura… no había nadie más que pudiese detenerla.

Tony despertó con el corazón latiéndole dolorosamente y la frente empapada en sudor. Pensó en bajar al taller para tranquilizarse porque se sentía algo ansioso, pero antes de que se diese cuenta, se encontraba frente a la puerta de Nashira. Se preguntó si le molestaría verlo, y honestamente se sentía como un pésimo padre, considerando que no tuvo el valor para obligar al padre de Adam a darles un modo de comunicarse.

Pero su temor era fuerte, y con aquellas imágenes que se rehusaban a salir de su cabeza, necesitaba más que nunca saber que su pequeña estaba en casa, con ellos.

A salvo.

Abrió la puerta con suavidad, teniendo especial cuidado en no despertarla, y se introdujo en la cama con su pequeña, acunándola en su pecho.


Natasha había pasado parte de la madrugada en el gimnasio en un intento por aclarar su mente, pero regresó a darse una ducha a su habitación cuando los primeros rayos de sol coloreaban el cielo de rosa.

La rusa se dejó caer en la que había sido su cama durante los últimos años. No era propio de ella sentirse confundida, y sin embargo lo había confesado frente a Steve.

¿Qué se supone que debía hacer de ahora en adelante? Siempre fue el puente entre SHIELD y los Vengadores. Había trabajado como asesina desde que salió del programa de Viudas Negras, y después llego Barton a ofrecerle algo más que sólo ser mercenaria. Entonces creyó que trabajaba para buenas personas, y ahora no estaba segura cuántos de esos trabajos fueron trabajos planeados por HYDRA y no por SHIELD. Las cosas eran las mismas, simplemente había extendido el número de nombres en rojo.

Y por si fuese poco fue interrogada precisamente por haber obrado en contra y a favor de Estados Unidos. La reputación de SHIELD por supuesto ahora era inexistente y su fachada había sido descubierta.

Sabía que Tony no la echaría de la torre. No lo admitían en voz alta, pero era evidente que existía amistad entre ellos, así él se empeñara en molestarla y ella en estar en desacuerdo con todas sus opiniones. Sin embargo se sentía carente de un propósito, y ahora que su información había sido revelada… bueno, no sentía que tenía el derecho de seguir viviendo bajo el mismo techo que superhéroes. No es que se sintiera triste ni mucho menos, ni siquiera enojada, simplemente estaba desorientada, y tenía que darle una nueva dirección a su vida.

Se levantó y guardó algunas de sus cosas en un maletín, lo realmente indispensable, y cuando hubo terminado se sentó en la alfombra a contemplar Nueva York. Por supuesto, la vista desde su ventana le traía recuerdos de lo sucedido hace tan solo unos años con los Chitauri, de cómo su nombre empezó a sonar no como agente de SHIELD si no como parte de los Vengadores.

Pero de algo estaba segura: no se sentía como una vengadora.

Le dio un último vistazo a la ventana y luego cerró las cortinas; la decisión ya estaba tomada: debía encontrar su lugar.

Bajó los escalones y dio algunas vueltas por los pasillos tan ya conocidos y recorridos, mismos en los que un extraño fácilmente podría perderse, y se detuvo al llegar a la sala. Stark tenía las pantallas de holograma extendidas por toda la estancia, aparentemente con planos para reforzar la torre y un nuevo sistema de seguridad. Después de lo ocurrido en Washington, revisaba una y otra vez que nadie tuviese información sobre su pequeña, aún si Natasha le había dicho que Fury jamás había introducido en la base de datos tal información. Ni siquiera había mencionado nada sobre Nashira el tiempo que estuvo en SHIELD. No pudo evitar sonreír al ver cuánto se esforzaba por mantener a la gente que quería segura.

—Vaya, Stark, ¿no es muy temprano para ti?

—Diría lo mismo para ti, Roja.

Natasha no hizo caso de lo dicho por Tony, se acercó a una pequeña barra y tomó una manzana verde del frutero, dándole una mordida y mirando ausentemente el piso.

—Estás tratando de irte—dijo Tony de pronto, sacando de sus pensamientos a la rusa, quien le dirigió una mirada—. La maleta.

—Debo irme— respondió la pelirroja—. SHIELD es historia y no soy una vengadora. Supongo que también tú viste mi expediente.

—No creo que eso haya hecho una diferencia. Todos sabemos que elegiste nuestro bando después.

—Debo buscar otra vida, Tony.

—¡Oh por favor, Natasha! Tú tienes varias, eres una espía.

—No es broma, Stark. Esto es diferente

Tony suspiró pesadamente y después la vio por un momento.

—Natasha, no sé si yo pueda limpiar mi expediente. Miles o millones de personas han muerto gracias a mi legado— hizo una pausa—. Ambos sabemos que es por estas cosas por las que luchamos, por intentar tomar la decisión correcta, de proteger a las personas.

—¿Qué estás tratando de decir?—inquirió Natasha. El ingeniero guardó silencio por unos segundos.

—Quédate— la pelirroja arqueó una ceja. Stark, TONY Stark le estaba pidiendo que se quedara—. Sé que no va a ser tan divertido como jugar a la espía pero contrario a lo que la gente diga, tú eres parte de este equipo… Además, no creo que Nashira te lo perdonaría tan fácilmente, especialmente después de lo de ayer…

—¿Qué pasa con Nashira?— pregunto la pelirroja, acercándose un poco a Tony.

—Hubo algunos… problemas con Adam— el ingeniero se cruzó de brazos dejando caer su cuerpo contra el sillón.

—Vaya Tony, no sabía que eras el típico padre celoso—se burló ella y lo miró con una sonrisa socarrona en el rostro.

—Muy graciosa, caperucita. Me gustaría que sólo fueran celos pero esta vez es diferente...

—Sé que ella ha pasado todo el día de ayer dormida pero, ¿eso que tiene que ver con Adam?

—Dejémoslo en que su padre decidió que lo más inteligente era sacarlo del país. El problema más grande fue que no tienen manera de comunicarse, ni siquiera sabemos en qué internado está.

—Yo podría…

—Lo sé— interrumpió Tony, y luego sonrió tristemente—. Lo sé, Tasha. Es sólo que, bueno, cuando fui a hablar con él me dejó pensando en algunas cosas. Cielos, si le pasara algo a Nashira… no sé qué haría. Y si algo le pasara a Adam por estar cerca de nosotros, sobre todo a ésta edad, Theo no me lo perdonaría.

Los ojos de Tony se oscurecieron al recordar el mal sueño de esa noche. ¿En qué estaba pensando? No era correcto tener personas tan valiosas y frágiles cerca de él. ¿No había aprendido la lección? Si Pepper no hubiese tenido el Extremis habría muerto cuando cayó sesenta metros hasta el suelo.

El ingeniero reaccionó cuando Natasha lo rodeó con sus brazos, estrechándolo.

—Eres un idiota, Tony.

—¿Gracias?

—Pero también un gran padre.

El ingeniero se quedó callado. En ese momento no se sentía el mejor padre del mundo, pero de algo si estaba seguro: protegería a todos y cada uno de sus amigos, a quienes consideraba parte de su familia.

—Te necesito aquí, Natasha, los necesito a todos aquí. Necesito a los Vengadores.

Natasha ya había dejado de abrazarlo para entonces, por lo cual él podía ver que ella estaba sopesando la idea.

La pelirroja dio un largo suspiro.

—De acuerdo, me quedaré. Pero sólo un tiempo, Tony, no puedo asegurarte nada.

—Ninguno de nosotros puede hacerlo— dijo Tony en tono burlón para aligerar la charla que habían tenido.

Natasha volvió a su cuarto, abrió las cortinas de nuevo, dejando entrar la luz, y puso su maleta en la cama para empezar a sacar sus cosas. Parecía como si se rebobinara una película, las mismas acciones en el orden contrario, pero con una decisión distinta. Quedarse era lo mejor por ahora pero no sabría por cuánto tiempo eso sería lo correcto.

Y la verdad pensó que Tony estaba exagerando con la reacción de Nashira, pero el resto de ese día, cuando por fin pudo verla, se dio cuenta de lo equivocada que estaba.

El día en la torre ocurrió con mayor tranquilidad de lo que se acostumbraba, Tony siguió durante horas escudriñando los medios con ayuda de Jarvis, Bruce no salió de su laboratorio excepto por la necesidad natural de comer. Thor, por su parte, salió a patrullar la ciudad mientras que Pepper cuidaba de la pequeña Nashira que poco a poco iba recuperándose de lo ocurrido el día anterior...

Entonces la tarde dio paso a la noche, y aunque lo más lógico era que condujera a Natasha al cansancio, eso no sucedió. Pasó una hora antes de que se diese por vencida y salió al balcón en pijama, que básicamente consistía en una blusa y pantalón. Dejó que el viento refrescara sus brazos, mientras miraba ausentemente la ciudad.

Hasta que la inundó el aroma a té.