Ya, ya; creo que no tengo otra opción…—vi una extraña mueca de satisfacción en la cara de Itachi, ¿Qué es lo que hará ahora?

El señorito Uzumaki vivirá temporal y plácidamente en la mansión Uchiha, hasta que llegue el momento de dar a luz—

¿¡QUE!?—gritamos las tres personas restantes de la habitación, ¿¡Que Itachi se había vuelto loco!?

Oye, oye, espera un segundo… ¿Qué demonios acabas de decir? ¿Acaso te has vuelto loco? —trate de todas las maneras posibles guardar mi emoción delante de Naruto, no quería que supiera que la idea me animaba un poco. Solo un poco…

Ni hablar, hermanito; solo estoy viendo esto desde el punto de bienestar del presente y sus hijos. No podemos darle una casa o departamento en este instante, pero podría conseguir algo durante los próximos meses, solo necesito algo de tiempo. Mientras tanto, Naruto debe vivir en un lugar seguro y con todo lo que necesite, y que mejor que la mansión Uchiha—mi hermano se veía tan sereno, como si lo que acababa de decir no fuera más que una simple prestación.

Lo siento, pero por ningún motivo viviré en la misma casa que el doctor Uchiha; ustedes ya hicieron demasiado por mí y por mi primo, y creo que es mejor dejarlo como esta—el rostro de Naruto se veía algo consternado por la idea, tal vez hasta asustado; pero no lo culpaba, bueno… eso creo…

Lamento esto, señorito Uzumaki; pero debe hacer caso a los acuerdos que se estiman en este contrato, si no, no serán viables las demás clausulas—decía, mientras señalaba su laptop—Además, solo será por un tiempo, hasta que pueda conseguir una casa o departamento para usted y su familia—

¿Me están diciendo que por culpa de una estupidez que cometieron en este hospitalucho de cuarta mi Naruto tendrá que vivir en la misma casa que el causante? —hasta este momento, Deidara solo había hablado un poco, y pensaba que tiene una personalidad calmada; pero ahora mismo, sus endemoniados ojos azules me hacían pensar lo contrario.

T-técnicamente si, p-pero es solo para la beneficencia del señorito Uzumaki; digo, ¿Qué Doncel quiere ser padre soltero y sin hogar? Digo, eso sería repugnante para la sociedad—Metiste la pata, Itachi.

¿R-repugnante? —no le creas, Naru, es un idiota.

Para tu información, todo este contratito tuyo es solo para que el bonito hospital de tu hermano no termine en la bancarrota; ¿De quién crees que es la culpa por terminar envuelto en estos disparates? ¿¡De quien!? ¡Responde! –estaba rojo de ira, y eso era comprensible, ¿Quién en su sano juicio le diría esas cosas a un chico que ni siquiera conoce?

S-siento que te hayas ofendido, cariño; pero debes saber que todo esto beneficiara al señorito Naruto, n-no veo porque la molestia— Lo lamento Itachi, pero de esta no te salvas.

Se acabó—exclamo el chico, quitándose la banda de su cabeza—Naruto, ponte esto sobre los ojos y tapa bien tus oídos; no quiero que vivas de nuevo esta experiencia—vi como el rubio menor asentía con algo de temor; tapo sus ojos y oídos tal y como le había dicho Deidara, mientras tarareaba una nana muy dulce—Ahora sí, prepárate Uchiha; que cuando termine tendrás utilizar moldes para volver a unir tus huesos—el tronido de sus dedos me decía que debía salir de ahí, sin embargo, también quería ver como mi hermano sufría de sus errores en manos de un doncel.

¿Qué?
Que seamos hermanos no significa que lo quiera demasiado, ¿o sí?

Amm… hermanito, ¿crees que podrías ayudarme aquí? —note inmediatamente el miedo de Itachi; estaba asustado, y mucho.

Ni lo sueñes, Itachi; yo aún quiero seguir viviendo—

Gracias, doctor Uchiha—exclamo el rubio, dándome una sonrisa de complicidad—Espero que te guste la comida del hospital—dijo, lanzándole un puñetazo a la cara.

/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/

¿Ya termino todo, Dei-nii? —Naruto se veía demasiado adorable cuando quito las manos de sus oídos, parecía un adorable niño pequeño.

Todo bien, Naruto; ya te puedes quitar la venda—Deidara trono sus dedos con satisfacción; había golpeado a mi hermano por más de 20 minutos, y digo que, para ser un doncel, lo hace demasiado bien—Así aprenderás, Uchiha, que no te debes meter conmigo o mi Naruto, ¿entendiste? —

F-fuerte y c-claro—Itachi estaba recostado en una camilla al lado de Naruto, siendo tratado de sus heridas por varias enfermeras.

Bien, ¿Y en que estábamos? –

Amm… si… el contrato esta listo, ahora solo falta que ambos den su firma—ese rubio sí que daba miedo; vi como arrebataba el contrato de mis manos, dándome una mueca de desaprobación.

Firmare, y Naruto también lo hará—me sentí feliz inmediatamente, y hasta creo que Itachi también; ¿o es una mueca de dolor? —Pero escúcheme bien, señor Uchiha… si mi Naruto resulta lastimado, no importa si es una simple cortadita de papel; yo mismo vendré a romperle la cara a los dos, ¿entiende? —

S-si—trague saliva, ese rubio sí que asusta.

Bien, desde ahora hasta cuando Naruto dé a luz, vivirá con usted en la mansión Uchiha—vi como sonrió macabramente, acariciando suavemente los cabellos de Naruto—Espero y Kurama no lo muerda, tiende a morder a las personas que no sean Naruto—

Estoy frito…

/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/

Nunca había visto a Dei así, bueno, digo; si lo he visto enojarse y todo eso, pero nunca pasa a mayores. Aunque puede que sea porque siempre me hace vendar los ojos, según esto para proteger mi inocencia.

Será extraño, pero al parecer es por mi bien.

Ha pasado más de una semana desde que firme ese extraño contrato, y todo ha ido de maravilla… bueno, más o menos.

Al parecer, gracias a las hormonas que me habían inyectado y a todo eso, tendría al menos un bebé. No supe bien como sentirme, pero bueno, es algo que tenía que suceder… creo…

Inmediatamente después del funeral de mis padres y mis hermanos, fui a recoger mis cosas del departamento que rentaba mi familia; no pude evitar llorar a cada paso que daba; no podía creer que de un día a otro lo había perdido todo, y que al siguiente momento había ganado otra cosa.

Me lleve todos los recuerdos que tenía con mi familia, incluso me lleve el papel tapiz que mi madre había sacado de nuestra casa pasada porque tenía anotadas las alturas de todos al crecer. Fue un momento demasiado agridulce, pero lo supe superar con la ayuda de Kurama y Dei-nii.

Por suerte, Kurama no murió de hambre; y, aún con el traje de protección que usaba, Dei-nii sufrió de unas cuantas mordeduras. Espero que no muerda al doctor Uchiha, si no, creo que no lo aceptara en su casa.

Otra cosa, no sé a qué genio se le ocurrió venir a recoger mis cosas en una limosina, digo, ¿Qué acaso no veía televisión? Dónde vivía, había un alto índice de robos. En serio, podían robarte los calcetines sin quitarte los zapatos.

Cuando bajamos con mis cosas, ya habían desmantelado el camión de mudanzas y la limosina por completo. Literalmente, solo dejaron al chofer semidesnudo sentado sobre algunos bloques de construcción y sosteniendo el volante.

Creo… que fue una mala idea…—

Trate de reír un poco para liberar la tensión en el ambiente, pero ninguno de los dos Uchihas sonrieron; solo Deidara, quien no tuvo compasión y se rio a carcajadas.

Bien, llamare a otro auto—

Después de que pasara lo mismo un par de veces más, llegamos a la mansión Uchiha sin reparos; bueno, no tantos.

Digamos que a mi lindo zorrito no le gustaba estarse quieto, y aparte de molestar a todos (Incluyendo al chofer), mordió varias veces al doctor Uchiha y su hermano; también a Deidara, pero solo fue venganza de robarle la última tira de carne seca que había.

¡Wow! ¡Es enorme! –nunca había visto una casa así que no fuera en las películas.

Era grandiosa, al estilo contemporáneo, rodeada de naturaleza y vida, tenían algunos peces y pavo reales; pude ver como Kurama se lamia el hocico.
Creo que no lo dejare salir sin su correa.

¡Cariño! ¡Hace mucho que no nos visitas! —exclamo una mujer hermosa, de ojos negros y piel blanca; vestida lujosamente con un vestido muy caro.

Hola mamá— ¿¡Mamá!?

Te extrañe mucho, mi lindo Sasu-chan—Itachi comenzó a reír, mientras el otro le mandaba una mirada de muerte— ¡Aww! También vino mi Ita-chan, dale un besito a tu mami—

Deidara y yo no pudimos detener la risa por más tiempo, siendo detectados por el radar de su madre.

¿Y quiénes son estas bellezas? —decía la mujer, pellizcando la mejilla de Deidara.

M-mi nombre es Naruto Uzumaki; y-y él es mi primo, Deidara Namikaze—siempre mantendré mi costumbre de decir el apellido de mi madre primero.

Un placer, señora…—

Mikoto, Mikoto Uchiha; mucho gusto en conocerlos… cariño—respondió, con una sonrisa suave; mirando a sus hijos—Y díganme, Sasu, Ita; ¿Quiénes son estos jovencitos? —

Aaaammm… yo… pues…—Sasuke comenzaba a ponerse nervioso, no sabía cómo contestarle a su madre. Y con toda la razón, sabía que le había contado que viviría ahí, pero no quien era.

Creo que ya nos descubriste, madre— ¿Qué? –Queríamos darte una sorpresa, pero creo que el juego termino—Vi como Itachi se acercaba a nosotros, bueno, específicamente a Deidara—Ellos son…—

¿Si? —

Ellos son…— ¿Amigos?

Dilo de una vez, querido, no tenemos todo el día—

Ellos son nuestras parejas—exclamo Itachi, colocando su mano en la cintura de Deidara.

¿¡QUE!?