Ellos son…— ¿Personas que nos odian?

Dilo de una vez, querido, no tenemos todo el día—

Ellos son nuestras parejas—exclamo Itachi, colocando su mano en la cintura de Deidara.

¿¡QUE!?

¡KYAAAAA! ¡SON TAN LINDOS!—grito mi madre, abrazándose rápidamente a Deidara e Itachi; ignorando el estado de shock del rubio y la mirada de terror que tenía mi hermano.

Itachi, acabas de firmar tu sentencia de muerte.

G-gracias, mamá—

¡Se ven tan lindos juntos! ¡Son tal para cual! —la sonrisa de mi madre no tenía comparación, se notaba ansiosa y entusiasmada.

E-eso no es cierto—vi un pequeño sonrojo por parte de Itachi, al parecer él pensaba lo mismo.

¿Él es tu pareja, Sasuke? —dijo ella, viendo detenidamente a Naruto.

Emm… mamá él…—aclare un poco mi garganta, sentía que serían mis últimas palabras—Si mamá, Naruto es mi pareja—

También me van a matar…

/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/

¿¡ME PODRÍAS EXPLICAR PORQUE LE DIJISTE ESO A TU MADRE!?—exclamo Deidara, acorralando a mi hermano contra la pared.

Mi madre había insistido que también nosotros nos quedáramos unos días ahí, solo para acompañar al pequeño rubio mientras se acostumbraba a su vida en la mansión. Ni siquiera imaginaba que ese era el plan, y que tal vez estaríamos ahí más tiempo del que pensaba.

T-tenía que hacer algo; n-no puedo decirle a mi madre que estaremos aquí porque embarazamos a alguien por accidente, y que tenemos un contrato que pide exige que viva aquí—Itachi se notaba nervioso, asustado, peor que antes.

En realidad FUE ASI… ¿¡QUE NO LO RECUERDAS!?—está enojado, mucho, mucho, mucho, muy ENOJADO.

Bueno…—

Deidara comenzó a tronarse los dedos, lo cual significaba una pelea.

La vez pasada trate de no ser tan duro contigo, ahora sí que va a doler— ¿Dejarlo en cama tres días no fue duro?

Dei-nii, creo que Itachi-san tiene razón—dijo Naruto, interrumpiendo en el momento justo.

¿¡EHHHH!? ¿¡QUE DEMONIOS DICES!?—

B-bueno, c-creo que no será correcto decirle todo de golpe a una persona; además Mikoto-san se veía tan feliz…—

Deidara cayó ante las palabras de Naruto; parecía haber tenido efecto, ya que comenzó a relajarse, bueno, casi; ya que le soltó un golpe a mi hermano.

Eso fue por tocarme, pervertido—decía el rubio, limpiando su mano con gel antibacterial.

Entendido—dijo Itachi, sobándose la mejilla.

Después de la escena, comenzamos a acomodar todo en la habitación que ocuparía Naruto. No tenía muchas cosas, y eso que había traído todo lo que tenía en su antiguo departamento; fotografías, libreros, sillones, la casita de Kurama, TODO cabía perfectamente dentro de la habitación que le habíamos dado. Era como un pequeño departamento.

Algo irónico, si me permiten decirlo.

Bien, esa fue la última caja—decía Deidara, estirándose como un gato—Tengo que volver a mi casa, tengo una escultura pendiente—limpiando la suciedad de sus manos en su pantalón.

¿Y quién dice que te iras? Tú también vivirás aquí, eso dice el contrato—exclamo Itachi, haciendo que todos lo volteáramos a ver.

Dios, Itachi, ¿Qué fue lo que hiciste?

¿Qué? —

Si… es que pensé que Naruto se sentiría muy solo en la mansión, por lo que le hice unas modificaciones antes de que imprimiéramos todo—

Todo quedo en silencio por unos pocos segundos, un silencio demasiado profundo.

¿Acaso acordamos eso mientras hacías el estúpido contrato? —

N-no… p-pensé que no te incomodaría—

¡Claro que me incomoda! ¡No importa que Naruto esté aquí, aun así, es incómodo! ¿Acaso eres imbécil? –por supuesto que lo es, pero no es momento de señalar lo obvio.

Creo que no es momento de pelear…—y fui ignorado…

Te dejare esto en claro, Uchiha; o cancelas ese estúpido contrato, o te partiré todo lo que se llama cara—

No importa mucho lo que digas, primor, el contrato ya es válido desde hace una semana; tendrás que cumplirlo a como dé lugar—ahora sí que lo recalco, mi hermano es un idiota.

Necesitare una pala para recoger tus restos, Itachi.

Te daré solo una oportunidad de defenderte, resolveremos esto como personas civilizadas—dijo Deidara, tratando de respirar calmadamente; no podía creer lo que había dicho, ¿Dónde están los golpes y las patadas?

No… ¿No me vas a golpear? —

De ningún modo; ayer me hice la manicura y no quiero romperme una uña—ahh… ya comprendo todo.

¿Entonces el doncelito tiene miedo a dañar sus manos?— ¿Es en serio, idiota? ¿Qué no has aprendido que no debes burlarte de él?

Te di una oportunidad, y la perdiste—dijo Dei, tronando sus dedos— ¡Al diablo la manicura! Te dejare irreconocible, Itachi Uchiha—

¿Q-quieres pelear? –

Pelear significaría que quiero que me golpees, pero no, no quiero eso; pero si quieres defenderte no hay problema…—esperen, ¿solo quería golpearlo?

¿Dónde aprendió a pelear así? —susurre en el odio de Naru, quien se sobresaltó un poco.

N-no lo sé; p-pero da algo de miedo—

Ni que lo digas—

Da el primer golpe, Uchiha, así tendrás algo de ventaja—no quisiera alardear; pero ese doncel se arrepentirá de haber dicho eso; Itachi ha estudiado diferentes disciplinas relacionadas con el contacto cuerpo a cuerpo.

Fíjate bien; este es mi ataque especial—Itachi se puso en posición de pelea, mirando fijamente al rubio—1… 2… 3… ¡WAAAAAAA!—y…. salió corriendo.

Mi héroe…

¡NO HUYAS, COBARDE! –Deidara salió detrás de él, dejando solo un rastro de humo.

¡NO, POR FAVOR! ¡EN LA CARA NO! – y lo alcanzo… Auch...

No pude más, y saqué mi teléfono.

Amm… no es por nada, pero… ¿Qué hace? —vi la mirada curiosa de Naruto, mientras se destapaba los oídos, ignorando el ruido de la pelea.

Estoy buscando un buen lugar para velar a mi hermano, que es mejor ¿rosas o lirios blancos? –

Creo que lirios blancos… yo también buscare a un buen abogado para que saquen a Dei-nii de la cárcel—

Ambos reímos un poco, dejando a un lado todo lo demás.

/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/

¿Cuántas veces te he dicho que no bajes corriendo las escaleras? –dijo mi madre, curando las heridas que Itachi tenía en el rostro—Mira como quedaste… espero que no haya cicatrices—

Lo siento, má, no volverá a pasar—

Y tu Sasu, deberías ayudarme un poco con esto; tu eres el médico, yo no—

Si mamá—no podía decirle que no a mi madre, ella da miedo cuando se molesta.

Me asusté mucho cuando Dei-chan grito que te habías caído; se llevó un buen susto el pobrecito—mi madre se acercó a Deidara, y acaricio sus cabellos suavemente; mientras el rubio se acurrucaba en su hombro.

S-sentí que lo perdía; no quería, no puedo…—lo dice la persona que lo empujo escaleras abajo…
¿¡Cómo demonios puede llorar tan falsamente!?

Tranquilízate, cariño; ya estoy bien, solo fue un rasguño—Itachi rodeo suavemente los hombros de Deidara, quien se recostó en el hombro del idiota.

¡Aww! ¡Qué lindo! —dijo mamá, suspirando como adolescente enamorada—Traeré algunos bocadillos—ella se alejó de la sala, y se fue a la cocina.

¿Podrías dejar de tocarme? –Deidara se soltó bruscamente del agarre de mi hermano, mientras lo miraba muy molesto—Estoy seguro de que me dará algo si te sigo tocando—

¿Cómo es que estabas llorando hace un momento? ¡Ni siquiera te agradamos!—enserio que estaba enojado, mientras mi hermano lo miraba con corazones en los ojos.
¿¡Qué demonios es lo que le ve!?

No es tierno, no es dulce, no le gusta ver por el bien de los demás, y se burla de cada cosa que hacemos; no es como mi Naruto, no tiene una sonrisa que deslumbra como mil soles, ni unos ojos que reflejan el hermoso ser que es, ni…
Esperen… O-olviden que dije eso…

Estudie Artes Escénicas en la universidad, con una maestría en Arte gráfica—dijo, agitando su cabello melodramáticamente—Se me podría considerar un actor profesional, pero decidí ser artista—

¿Eso es cierto, Naruto? –

S-si, Sasuke-san, Dei-nii hizo todo eso…—vi un sonrojo en su rostro, se veía tan lindo…
¡Dispérsate apetito carnal! ¡Dispérsate apetito carnal! ¡Dispérsate apetito carnal!

¡Eres tan genial, Dei-chan! –dijo Itachi, recibiendo un golpe al tratar de abrazar a Deidara.

Ahh… ¡Que lata! —

¡Ya volví! —mi madre apareció por el pasillo, cargando varias bandejas con aperitivos, acompañada de una sirvienta.

¿Quieres ayuda? —

No cariño, lo tenemos todo bajo control—dijo ella, colocando las fuentes de emparedados y pastelillos sobre la mesa; además de unas bebidas y utensilios—Traje algunas cosas dulces y otras saladas, se lo que les gusta—

¡Todo se ve fantástico, má! —Itachi era el más alegre, seguido de Deidara y yo; Naruto se veía más bien… verde…

Gracias, cariño…—

Mmhg… D-disculpe, ¿me podría decir dónde está el baño? —vi cómo se sostenía el vientre y la boca; se notaba muy asqueado.

Si cariño, es la puerta blanca detrás de ti—

G-gracias—y corrió allí.

¿Qué le pasa? ¿No le gusto la comida? —

Pero si ni siquiera tomo un bocado—

Iré a ver que tiene—exclamo Deidara, levantándose rápidamente de su asiento.

Sí, amor…— ¿¡Que te paso, Itachi!? ¡Tú eras mi héroe!

Mmm... no lo sé, pero es como si estuviera… embarazado—

¡CLICK!

Odio cuando mi madre tiene razón.

Amm… mamá… t-tengo algo que decirte…— ¡Joder! Esto será difícil…

Dime, querido…—

Bueno… yo… Naruto…—

¡Alguien podría ayudarme aquí!—grito Deidara, que parecía tener dificultades para cargar a Naruto—Naru-chan está más gordo que antes, y me es imposible cargarlo—

¡CLICK!

¡No por favor! ¡Por lo que más quieras, ¡NO!

¡Oye! ¡NO ESTOY GORDO! —¡No hagas pucheros que no me puedo concentrar!

Por favor no digas nada, por favor no digas nada, por favor no digas nada…

No eres gordo, solo estás embarazado—

Te odio.

¿Embarazado? ¿Naru-chan esta… embarazado? —no podía ver la expresión de mi madre, así que realmente me estaba asustando.

Te lo explicare mamá; te juro que…—

¡Es una maravillosa noticia!—parecía que mi madre tenía corazones en los ojos con una enorme sonrisa en la cara.

¿Qué? —

Seré abuela, ¡SERÉ ABUELA! ¡Oh mi Dios! ¡Oh mi Dios! ¡Iré ahora mismo a decirle a su padre! —

Mamá salió corriendo de la casa, dejando solo un rastro en dónde había estado. Después solo escuchamos el sonido de un auto que arrancaba el portón de la entrada a toda velocidad. Ahora tenemos que comprar un portón nuevo… y pagarle terapia al guardia de seguridad.

Estaba seguro de que Deidara lo había hecho a propósito, y su burlona sonrisa me dijo que era cierto.

¿Que? Ustedes arruinaron mi vida, pues yo arruinare las de ustedes…—cargo a Naruto en sus brazos con una fuerza descomunal; y salió de ahí dando brinquitos.

Estoy muerto…—

Estamos muertos…—

Y eso que esto solo era el comienzo…