— ¿¡NARUTO!?—zorro y yo nos pusimos en alerta, y salí corriendo con él en brazos; dirigiéndome rápidamente a la habitación donde estaba mi rubio.
¿Qué tiene Naruto?
Corrí por todo el hospital, saltando obstáculos y tirando cosas en el camino. Sai salió lastimado en el proceso, pero no es más importante que mi Naruto…
—¡NARUTO! ¿¡ESTÁS BIEN!?—azote la puerta contra la pared, mirando como mi pequeño se sobresaltaba del susto.
— ¿S-Sasuke? ¿K-Kurama? –la bola de pelos me araño para saltar a los brazos de mi rubio, frotándose cariñosamente contra él.
—Tranquilízate, mi amor, ¿qué es lo que paso? –tome la mano de Naru, tratando de que se relajara un poco, solo un poco.
—N-no se... Gaa-chan solo salió y me dejo… y no s-sé que pasa—pase mi mano por sus mejillas, limpiando sus lágrimas, y me acerque un poquito para besarle la frente.
—Te prometo que no será nada malo, zorrito… solo tranquilízate y esperemos a que Gaara explique qué es lo que pasa…—
Naru solo asintió, para nada convencido, era obvio que pensaba lo peor.
Trataba de tranquilizarlo mientras Gaara llegaba, que, aunque estoy seguro fueron cinco minutos, pareció una eternidad. Luego tuvimos que esperar más mientras recuperaba el aire por haber corrido demasiado.
—Te prometo que no es nada malo, Naruto, es solo que…—Gaara se veía algo nervioso, lo que no me ayudaba para calmarme.
—Dime, Gaara querido…—ay, Naruto está enojado.
— ¿S-sí, N-Naru-chan…?—
—Si lo que pasa no es nada malo… ¡¿POR QUÉ DEMONIOS SALISTE ALTERADO DE LA HABITACIÓN?!—y por eso nunca debes molestar a un embarazado… ni a Naruto.
—P-perdón, Naru-chan, es que quedé un poco impactado con lo que vi… y tenía que avisarle a Sasuke-san de inmediato—
— ¿Y qué es lo que viste? —tenía que interrumpir de una manera, si no me quedaba sin médico obstetra.
—Bueno, la primera parte es que sus bebes son varones…— ¿Varones?
— ¿Varones? Querrás decir varón—varón… bueno, así tendré alguien que vigile a Naruto cuando yo no este.
—Bueno… si y no… eso es de lo que quería hablarles…—
— ¿Eh? ¿Qué quieres decir con eso? —esto me está asustando.
—Felicitaciones, Naru-chan, Sasuke-san. Serán los orgullosos padres de tres hermosos varones— ¿Qué?
— ¿T-tres?—
—Sí, tres, tendrás trillizos, Naru… ¿Naru? —vi a Naruto en shock, supongo que la noticia le fue inesperada.
Igual que a mí.
— ¿Estás diciendo que serán tres y no uno? –tenía que comprobarlo, una o doscientas veces.
—Amm… si… son tres niños—
Ay… no puede ser…
No sé qué paso, solo sentí el frío piso contra mi cabeza…
¿Qué la noche siempre fue tan oscura?
/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/
—No puedo creer que te hayas desmayado en frente de mi cuñado, hermanito. Disté un tan mal ejemplo…—Itachi estaba ahí cuando desperté, lamentablemente.
Me desperté en una blanca habitación del hospital con una bolsa de hielo sobre mi cabeza. No sé ni cómo llegue aquí, solo sé que estaba rodeado de mi hermosa familia…
Viva.
—Eso no importa, mira que en vez de apoyar a tu novio te desmayas… ¿Qué fue lo que te enseñe, Sasuke? —a correr cuando mamá se enoja, papá.
— ¿D-dónde está Naruto? –mi todo dolía un poco, tardare un poco en recuperarme por completo.
—Tu madre lo llevo a casa a descansar, se veía muy agotado—me hubiera gustado hablar con él antes de eso.
—Ahhhh… ¿Qué haré ahora? —
—Cásate—gracias papá.
— ¡Tengo que tomar video de esto! ¡El gran Sasuke Uchiha pidiendo consejos! —
—Cierra la boca, Itachi…—
—Mímalo mucho, ya quisiera estar yo en tu lugar—Sai se veía algo triste, pero compartía algo de felicidad por el momento.
—Gracias, Sai…—
—Solo amalo—Tsunade diciendo palabras sabias entre risas—Tienes dinero para mantener a 20 niños más—parecía que iba a perder sus pulmones si se seguía riendo.
¿Por qué me junto con esta gente?, ¿Necesitare ir a un psicólogo?
/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/
—¡KYAAAA! ¡ES TAN HERMOSO! ¡SERÉ ABUELA DE TRILLIZOS! ¡KYAAAA!—escuchaba los gritos de Mikoto-san desde la sala hasta mi cuarto, creo que estaba emocionada.
—Ahh… Mikoto-san está hablando con varias de sus amigas, pero no te preocupes, ellas están igual de locas…—Dei-nii tan consolador…
—Bien… ¡Aaaah! ¡¿COMO PASO ESTO?!—no podía creer esto, no es que fuera malo ni nada de eso. Pero siempre pensé que solo sería uno…
No estoy preparado mentalmente para esto…
De hecho estoy olvidando como me metí en esto…
Creo que estoy olvidando mi nombre…
¿Dónde demonios estoy?
—Ya, ya, Naru, tranquilo. Tu sabes que todos te ayudaremos a salir de esta, no te preocupes… Además, será lindo tener varios Narutines corriendo por toda la casa—Dei-nii acaricio mi cabeza levemente, revolviendo mi cabello.
—Si… sería bueno que mamá y papá estuvieran aquí—quiero verlos otra vez, darles la noticia—Hasta a Menma le hubiera gustado ser tío… aunque fuera por accidente…—me sentí un poco triste, los extrañaba demasiado.
—Creo que Menma no estaría de acuerdo, Naruto…—dijo, besándome la frente—No llores, Naru, te traeré algo para contentarte… ¿Quieres un dulce o algo así? –
—Quiero ramen de cerdo—
—No tardaste nada en contestar… bien, vuelvo en…—
—Con tomates…—
—Okay… si… yo…—
—También una malteada de chocolate con menta—tengo hambre.
—Bien… ¿Algo más? —
—Mmm… una bolsa de dulces de chile y un plato de comida para Kurama… ¿Por favor? —Kuu-chan me veía hambriento, mientras se acostaba suavemente sobre mí.
—Bien, bien. Iré a traer tu banquete, su majestad...—Dei-nii hizo una reverencia, y salió corriendo de mi cuarto—También traeré palomitas y pastel, tendremos nuestro maratón de películas para celebrar—solo escuche su grito mientras corría.
—Ahh… Dei-nii es todo un caso, ¿eh? —Acaricie suavemente el lomo de mi pequeño amigo, mientras soltaba soniditos y ronroneos tiernos—Tendrás tres hermanitos, Kuu-chan… tres pequeños niños a quienes podrás querer tanto como a mí—
Mi bebito solo ronroneo un poco, acurrucándose y olfateando levemente mi enorme vientre.
—Serás un grandioso hermano mayor... Kuu-chan, lo aseguro—
/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/
— ¿Por qué tenemos que ir a comprar cosas para los bebes? ¡Aún falta mucho para que nazcan! —dijo Naruto con un puchero, mientras su suegra le acomodaba el cinturón de seguridad.
—Iremos porque yo lo digo, mi lindo nuero…—expreso, dándole un beso en la frente—Ahora sí, calladito te vez más bonito, no quiero que te desabroches el cinturón, ¿Oíste? —Naruto solo asintió repetidas veces, con un ligero toque de terror—Buen niño—
—Ahh… ¡Que día más bonito! ¿Verdad, Mikoto-san? —exclamo Deidara, sentándose en asiento del copiloto, acomodando su bolso.
—La verdad que sí, cariño, un bello día para ir de compras—
—Odio las compras…—murmuro Naruto, siendo inmediatamente intimidado por las miradas asesinas de su suegra y primo favoritos.
— ¿Dijiste algo, Naruto? —
— ¿Y-yo? Y-yo no d-dije nada…—
—Buen niño…—
/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/
—¡LLEGAMOS!—vi un extenuante brillo en los ojos de Mikoto-san y Dei-nii al llegar al centro comercial, nunca los había visto así.
Y en verdad me asustan.
—Comenzar con algo pequeño estará bien, ya después podemos ir a uno más grande— ¿Esto era pequeño? Es el centro comercial más grande que he visto en mi vida, ¿¡Esto es pequeño!?
Eran cientos de tiendas de ropa, zapatos, videojuegos, celulares, autos, y mucho, mucho más. Tenía una enorme fuente en medio del centro y hasta una pista profesional para patinaje sobre hielo.
¿¡Dónde eso es pequeño!?
— ¿Qué esperamos? ¡VAMOS AHORA! —
Me llevaron arrastrando a todas las tiendas de ropa de bebé que encontramos, cada una más cara que la anterior. Eran demasiados ceros para mí, ¿De qué están hechas estas cosas? ¿De diamantes?
Dei-nii y Mikoto-san compraron todo lo que se les ponía en frente: ropa, zapatos, chupetes, biberones, frazadas, disfraces y no sé qué más. Solo tendré tres hijos, no diez.
Incluso teníamos chaperones que nos seguían cargando nuestras cosas… Al parecer Dei-nii le gano a su jefe en un concurso de miradas y ahora seguían sus órdenes como perritos falderos.
— ¡Ahhhh! ¡Siento como si hubiera renacido! — ¿A sí? Pues yo siento como si no hubiera dormido en 3 semanas.
—Lo sé, salir de compras es muy divertido. Siempre había querido venir con las parejas de mis hijos, y mi sueño por fin se hizo realidad—voy a llorar… bueno no, tengo más sueño que ganas…
— ¡M-Mikoto-san! –ella y mi primo se abrazaron como si no hubiera un mañana, sollozando y haciéndose cumplidos el uno al otro.
— ¡VIVA! ¡VIVA! –vitoreaban los hombres con nuestras cosas, festejando y lanzando palabras de aliento, ¿Qué les pasa a estos sujetos?
—Ahora que ya terminamos con las compras para nuestros bebes, podemos comprarnos un detallito para nosotros—dijo Mikoto-san, mostrando una tarjeta de crédito negra.
Ay no…
— ¿Está segura de esto, Mikoto-san? —yo sé que Deidara lo decía por compromiso, podía ver como la baba le caía por la boca…
—No te preocupes, querido, he estado esperando este momento desde que mi pequeño Itachi nació…—
— ¿Entonces que esperamos? —Oh no…
—¡VAMOS DE COMPRAS!—dijeron al unísono, arrastrándome a mí a su gran búsqueda.
¡¿Y YO DE QUE TENGO LA CULPA?!
/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/
— ¿Estás seguro de que no quieres un macaron? ¡Están deliciosos! —Itachi tenía en la boca como veinte de esos dulces franceses, enserio que daba asco.
— ¿Ya olvidaste lo que veníamos a hacer aquí? —quería ahorcarlo, pero no puedo; no quería manchar mi ropa.
— ¡Claro que lo recuerdo! Solo repítelo para ver si estamos en los mismos términos—y no, no lo recordaba.
—Ahhhh… Gaara nos llamó diciendo que Naruto, Deidara y mamá estaban siendo seguidos por un grupo de fisiculturistas trajeados que cargaban sus bolsas; corrimos hasta aquí y los estamos vigilando desde hace media hora…—
— ¿Cómo si fuéramos acosadores? —
—No somos acosadores, solo estamos vigilando que no les pase nada… ¿Entiendes? –
—Como acosadores, listo —tranquilízate, Sasuke, tranquilízate…
— ¡Ya cállate y sígueme! —
Los perseguimos por todo el centro comercial, viendo como entraban y desfalcaban tiendas de ropa y zapatos mientras mi rubia adoración se sentaba en el área de maridos; quienes no perdían la oportunidad de coquetear con él…
Malditos…
De vez en cuando veía como Deidara golpeaba a un sujeto que se veía más grande que los demás, como si reafirmara su autoridad o algo así. Daba algo de miedo.
—Ahhhh… ya me quiero ir…—mi dulce ángel murmuro, mientras se sentaba pesadamente en una banca.
—Anda Naruto, acompáñame a comprar algo para Itachi—el rubio demonio lo jalo hacia una tienda extraña, con un cartel enorme y amarillo.
—N-no, Deidara, ve tu solo… n-no quiero entrar ahí…—decía Naruto, algo sonrojado. Es obvio que fue ignorado y llevado por la fuerza a la tienda de dudosa mercancía.
—Amm… Itachi… ¿Tú sabes que es esa tienda? –
—No, pero iré a ver… quiero ver que es lo que Dei-chan comprara para mí—mi hermano salió corriendo detrás del bote de basura donde nos escondíamos, y entro directamente a esa extraña tienda.
—Mmm… ¿Qué venderán ahí? —empezaba a pensar que Itachi ya estaba tardando mucho, y estaba a punto de entrar cuando lo vi saliendo con dos bolsas en los brazos.
—Enserio que seré cliente frecuente...—vi un gran sonrojo en su cara, dándome a entender cosas raras…
—Ay no, no, no, no…—
—Sí, querido hermano… es esa tienda…—me hubiera gustado no saber que Deidara e Itachi se harían clientes frecuentes—Compre muchas cosas… y creo que me divertiré un rato con Dei-chan hoy en la noche—
—Nunca podre borrar esas horribles imágenes de mi memoria—y menos sabiendo lo masoquista que es mi hermano.
Nuestra persecución duro mucho más de lo esperado, y más con las ridículas paradas de mi estúpido hermano a comprar estupideces.
Debí haberlo dejado en el auto…
—Tengo sueño, Dei-nii—mi rubio sol se frotaba los ojos con desgano, tan tierno como el pan de maíz.
—Descansa aquí, Naru, iré a por Mikoto-san para decirle que te sientes cansado—Deidara sentó a Naruto al lado de una fuente artificial, dándole un beso en la frente— ¡USTEDES! Cuiden a mi Naruto de todo lo que pase, si no se la verán conmigo—
—¡SI SEÑORITO!—
—Ahh… tan tierno…—murmuro Itachi, mirando por donde se iba Deidara.
Aja, ya sabía que el amor es ciego.
—Hola, rubio…—esperen, ¿Qué hace ese tipo?— ¿Qué hace una belleza como tú solo en este lugar? — ni siquiera lo había visto bien, pero ya lo odio.
Tres palabras… ALÉJATE DE ÉL.
—Buenas noches, no se preocupe por mí, solo estoy esperando a que mi primo y mi suegra vengan por mí—eres tan inocente, mi sol.
— ¡Vaya! Te miras demasiado joven para estar casado—ese aprovechado se sentó al lado de Naruto, insinuándosele directamente.
Respira… respira… toda la operación se ira al fiasco si sales de aquí… seguro y Deidara lo mata cuando lo vea… si… recuerda Sasuke, si lo ha intentado contigo, ¿Qué no le hará a un tipejo de la calle?
—No soy tan joven, tengo 22 años—
—Y yo pensé que eras un adolescente… ¿Eres modelo? —dijo, acariciando levemente una de sus mejillas.
Está tocándolo, ¡Está tocándolo!
—No, soy doctor…—Ahh… tiene una sonrisa tan encantadora…
— ¿Qué te parecería si te olvidas un momento de tu esposo, y me acompañas a tomar un café? ¿Qué dices, precioso? —
—Perdona, pero mi primo vendrá por mí en cualquier momento…—
—Eso no importa, lo que importa es lo que pasa entre tú y yo—dijo, acercándose a sus labios.
Ahora si lo mato…
—¡ALÉJATE DE ÉL, SABANDIJA!—no pude soportarlo más y me abalance sobre él, causando que cayera dentro de la fuente junto con el idiota.
—¡¿QUÉ DEMONIOS?!—
— ¿Sasuke? —
—¡Allá voy, hermanito!—dijo Itachi, lanzándose también dentro de la fuente.
— ¿Ita-nii? —
—Vámonos, Naruto, Mikoto-san está esperándonos en el auto—escuche a Deidara apresurado, pero no le puse mucha atención por golpear al idiota que estaba coqueteando con mi novio.
—Pero, Dei-nii, Sasu e Ita-nii están ahí, dentro de la…—
—Finge que no los conoces, Naruto, solo finge que no los conoces…—
Solo supe que se fueron de ahí mientras yo seguía peleando con el estúpido teñido.
Nadie se acerca a mi Naru en mi presencia.
/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/
—No puedo creer que el único día libre de la semana que tengo y nos tenemos que topar con esos locos—exclamo Sai, colocando su mano libre en su sien.
—Déjalos, cariño… se ven muy…—
— ¿Idiotas? —
—Bueno, esa es otra forma de decirlo—Itachi y Sasuke seguían luchando con el sujeto dentro de la fuente, mientras las personas los veían y grababan con sus teléfonos.
—Mejor vayamos a comer…—
—Sí, sí…—
La pareja se alejó del lugar rápidamente, esperando no ser relacionados con los idiotas dentro de la fuente.
