Capítulo 2
Cuidándose entre Hermanos
Se podía sentir todavía la tensión en el aire. Rasa jamás pensó que Kankuro tendría el valor suficiente para encararlo como lo había hecho, sin embargo, no podía dejar ese sentimiento en evidencia.
-¡Quítate del medio! ¡Mi objetivo en este momento es Temari, no tú!-Kankuro frunció aún más el entrecejo. No iba a dar su brazo a torcer, no cuando ya había tenido un avance al no sentir miedo hacia su padre.
-¡Con menos razón me voy a quitar! ¡Haré lo que sea con tal de que nunca le vuelvas a poner un dedo encima a mi hermana!-Rasa desató su ira doblando el brazo de su hijo. Fue tanta la fuerza que aplicó que parecía que se lo había roto.
-¡Kankuro!-Gritó Temari llena de terror.
Kankuro gimió de dolor y se arrodilló por instinto. Sujetó su brazo, dándose cuenta de que no lo sentía.
Rasa continuó avanzando hacia Temari, mientras esta ubicó a su hermano pequeño detrás de ella para protegerlo.
Rasa agarró a su hija del cuello y la levantó. Temari con suerte podía respirar. Su vista poco a poco se fue nublando. Gaara, en un intento por salvarla comenzó a patear las piernas de su padre.
-¡Deja ir a mi hermana! ¡Ella no merece esto!-Rasa apretó con más fuerza el cuello de Temari.
-¡Quítate idiota!-Pateó a Gaara en su vientre bajo, y al ser más grande, logró empujarlo tan lejos que el niño se golpeó la cabeza con la mesa del comedor, quedando inconsciente.
Temari, con la poca conciencia que le quedaba, decidió hablar.
-Si… nos matas… ahora… tu… reputación… se irá… a la mierda… ¿Quieres… que eso… suceda?-El hombre se rio con ironía.
-Mi reputación no se arruinará por esto. Puedo decir que simplemente tuvimos un accidente de cualquier tipo y que desafortunadamente mis queridos hijos fallecieron en él.-Kankuro lo observó de reojo todavía adolorido.
Sonrió con malicia y se paró del suelo.
-Ni creas que lograrás salirte con la tuya si nos matas, porque de ser así, intentarán realizarnos una autopsia que comprobaría la causa de nuestra muerte, y si se te da por negarte a que le realicen el procedimiento a nuestros cuerpos, comenzarán a sospechar que en realidad nos asesinaste.-Rasa meditó aquellas palabras por unos segundos y sabía que Kankuro tenía razón.
Lo último que necesitaba era ser arrestado.
-De acuerdo, ustedes ganan.-Soltó a Temari y esta cayó sobre una de sus rodillas, la cual le sangró de inmediato, pero debido a la pérdida de aire que había sufrido, sólo pudo toser una y otra vez para recuperar el aliento.
-Que seamos tres niños no implica que no tengamos la capacidad para entender lo que nos haces y el asco de ser humano que siempre has sido.-El hombre volteó a ver a su hijo, quien seguía sujetando su brazo.
-Ahórrate los sermones Kankuro, no van contigo.-Suspiró.-Para evitar más percances como estos, a partir de la próxima semana irán a una nueva escuela aún más prestigiosa que en la que están. No dejaré que rumores de que mis hijos se comportaron como unos salvajes en medio de un pasillo escolar se expandan.
Se metió la mano en uno de sus bolsillos y sacó una billetera llena de yenes. Tomó una gran cantidad de billetes y se los entregó a Kankuro.
-Mira, esto es suficiente para pagar el ingreso de los tres.-Kankuro frunció el ceño y estuvo a punto de estrujar el dinero para después romperlo, sin embargo, si lo hacía, sus hermanos podían sufrir las consecuencias de sus acciones.
-Crees que todo se soluciona con dinero, ¿verdad? Por eso te importa una mierda lo que nos suceda a nosotros tres.-Rasa no expresó emoción alguna y sacó más billetes.
-Aquí tienes más dinero para que te pongan un yeso en ese brazo, o en caso de ser más grave, te hagan una cirugía de emergencia. También incluí entre los gastos alguna posible revisión que los médicos deseen hacerles a Temari y Gaara.-Kankuro lo miró lleno de furia. Si pudiera demandarlo, ya lo habría hecho hace rato, pero sabía que su padre era tan corrupto que sobornaría a todos los de la corte.
-Ojalá y algún día te pudras en el infierno.-Exclamó el castaño.
Rasa se limitó a reírse a carcajadas como si le hubiesen contado el chiste más gracioso del mundo.
-Ambos sabemos que te pudrirás conmigo, porque tengo escrito en el testamento que tú serás quien herede la compañía cuando me muera, y sin que puedas evitarlo, serás como yo.-Sin que Kankuro pudiera contradecirle, Rasa subió las enormes escaleras en espiral directo hasta su habitación.
Temari, tras sentirse mejor, corrió cómo pudo hacia Gaara, quien aún seguía inconsciente. Le puso una mano en el pecho y se relajó al sentir que su corazón seguía latiendo.
Kankuro se aproximó a los dos con angustia.
-¿Cómo está Gaara?-Preguntó sin miramientos.
-Parece que está estable. De milagro el golpe no logró hacerle sangrar la cabeza y respira con normalidad. No tardará en despertar.-Kankuro se fijó en la rodilla de Temari.
-¿Tú estás bien? ¿No te duele nada?
-Un poco mi rodilla tras la caída, pero estaré bien.-Le sonrió con cariño.
Gaara lentamente comenzó a abrir los ojos y se sobó la cabeza.
-¿Qué pasó? ¿Seguimos vivos?-El pequeño tenía sus orbes llorosos. El golpe había sido muy fuerte para alguien de su edad. Aunque sentía miedo, fue feliz al ver que sus hermanos estaban ligeramente bien.
-Sí hermanito, seguimos vivos.-Dijo Temari con voz dulce.
-¿Cómo te sientes?
-Algo cansado y adolorido. Recuerdo que intenté proteger a Temari y salí volando. Después de eso no sé qué pasó.-Temari ayudó a su hermano a levantarse.
-Bueno, por seguridad será mejor que vayamos al hospital para que nos revisen a cada uno.
-¿Cómo pagaremos?
-No te preocupes por eso Gaara. Papá me dio el dinero suficiente para ello. Además, en esta ciudad somos famosos por ser los hijos de Sabaku No Rasa, así que no nos harán esperar mucho tiempo.-Temari agachó la cabeza y apretó los puños.
-¿Por qué nunca podemos ser tratados como iguales?-Gaara sujetó el hombro de su hermana y al instante la abrazó esperando quitarle la ira, aunque no era la única de los tres que se sentía así.
-Temari, si nos trataran como iguales, nuestro padre amenazaría con matarlos o hacer que ciertos negocios queden en quiebra, depende del contexto, y los tres sabemos que tiene el poder suficiente para hacerlo.-Temari suspiró.
-Está bien. Vamos al hospital.-Los hermanos Sabaku No salieron de la mansión y caminaron por media hora hasta el centro médico, aunque a mitad de camino Gaara tuvo que ayudarle a su hermana debido a que el dolor en su rodilla se intensificó y le costaba apoyar la pierna.
Una vez llegaron a su destino, se acercaron a una de las recepcionistas.
-Buenas noches, señorita.-La mujer que portaba ropa de oficina y el cabello bien recogido sin dejar ni un solo mechón a la vista, volteó la cabeza y vio a los pequeños.
-Oh, los hijos de Rasa-sama. Qué honor tenerlos por aquí. ¿En qué les puedo colaborar?-Entre los tres se miraron. Sabían que si decían la verdad de por qué estaban ahí, las cosas se saldrían de control.
Al ser el hermano mayor, Kankuro decidió tomar la palabra.
-Nos preguntábamos si hay algún doctor disponible que nos pueda hacer un breve chequeo a los tres.-Kankuro puso unos cuantos billetes sobre el escritorio para poder pagar lo que sea que les fuesen a hacer.
La señorita sonrió con dulzura, tomó el dinero y lo guardó inmediatamente en el cajero. Sabía que sería más que suficiente para cubrir los gastos de los chequeos y exámenes que los hermanos necesitaran.
-Por supuesto. Los llevaré de inmediato con el doctor Yamanaka Inoichi.-Se levantó de su asiento y guio a los pequeños hasta el aula médica del hombre.
Tocó la puerta calmadamente.
-Adelante.-Se escuchó desde adentro.
La mujer y los tres niños ingresaron en la habitación muy despacio.
-Señor Yamanaka, perdone que lo haya molestado cuando su turno dentro de poco termina, pero es un caso urgente.-El hombre, quien llevaba el cabello rubio y largo acomodado en una coleta, observó a los niños y se levantó de su silla para hacer una reverencia en muestra de respeto.
-No es necesario que haga eso señor, en serio.-Dijo Temari disimulando lo mejor posible su incomodidad.
-Me complace ser el médico que los revise esta noche.-Se acercó a los niños y se arrodilló frente a ellos.
-¿Sería tan amable de hacernos un breve chequeo?
-Por supuesto, pero primero necesito que me den sus nombres completos para registrarlos y que quede guardado el procedimiento.-Inoichi se reacomodó en su silla y se dispuso a anotar toda la información.
-Primero registre al más pequeño, Sabaku No Gaara. Siete años.-El rubio comenzó a escribir.
-Cuéntame Gaara, ¿qué te pasó para que vinieras?-El pequeño jugó con sus dedos algo asustado para después tomar aire y hablar.
-Estaba jugando cerca del comedor cuando de un momento a otro perdí el equilibrio y me pegué contra una mesa en la cabeza.
-¿Te duele la cabeza en este momento?
-No señor.-Inoichi tomó a Gaara entre sus brazos y lo sentó en la camilla. Revisó con cuidado su cabeza en caso de haber presentado una posible inflamación por el golpe.
-Bueno, parece que todo está en orden desde la parte superficial, pero para evitar incidentes mandaré a que te hagan una tomografía. Así sabremos si tu cerebro o tu cráneo no sufrió algún daño.
Inoichi bajó a Gaara de la camilla y volvió a sentarse frente al computador para seguir anotando lo que faltaba de información.
-¿Quién es el siguiente?
-Sabaku No Temari. Ocho años.-Dijo Temari casi en un susurro y con mucho susto en la voz. Aunque tenía ganas de decir la verdad sobre sus heridas, no podía, porque las cosas muy posiblemente acabarían mal para todos.
-Dime Temari, ¿qué sientes?
-Bueno, jugando con mi hermano Gaara, quien como ya le dijo, se golpeó en la cabeza, por querer ayudarlo, me tropecé con la alfombra de la sala y debido a la velocidad con la que caí me raspé la rodilla.-Por obvias razones tuvo que saltarse la parte en la que casi muere ahogada gracias a la furia de su padre, ya que le resultaría muy difícil inventar otra versión.
-Bien, vamos a revisarte.-Temari se subió por su cuenta en la camilla.
Inoichi tomó su pierna para verificar que no hubiera lesiones.
-¿Te duele cuando caminas?
-No señor.
-¿Puedes doblar la rodilla sin problemas?
-Sí señor.
-Bien, parece que en tu caso sólo tuviste un pequeño rasguño. Ta aplicaré alcohol para evitar alguna infección y procura conservar la herida al descubierto, así lograrás que reciba oxígeno y sane más rápido, porque si te pongo una venda lo más probable es que mañana te amanezca acuosa, ¿de acuerdo?
-Está bien.-Inoichi fue hacia uno de sus cajones y sacó una pequeña botella plástica de alcohol, y con mucho cuidado, lo aplicó en la herida de Temari.
-¡Ay!-Exclamó la niña debido al ardor que sintió.
-Sé que arde al comienzo, pero es la única manera de evitar que se te ponga peor.-El rubio ayudó a Temari a bajar de la camilla y una vez más se ubicó frente a su computador.
-Gracias.
-Bien, ¿quién nos falta?
-Sabaku No Kankuro. Diez años.
-Parece que tú eres el más afectado de los tres Kankuro. ¿Qué te pasó exactamente?-Kankuro tragó saliva y consiguió relajarse tras recordar la razón verdadera por la cual su brazo había sido herido.
-Bien, iba bajando las escaleras cuando vi a Temari y Gaara jugando como locos, lo que como puede ver salió mal. En un intento desesperado por ayudarles, corrí por los escalones y pisé mal uno de estos, lo que me llevó a tropezarme y caer sobre mi brazo.
-De acuerdo. Veamos de qué se trata.-Kankuro se acomodó como pudo para quedar sentado en la camilla.
Inoichi le sujetó el brazo y unas cuantas lágrimas brotaron de los ojos de Kankuro a causa del dolor que sentía con tan solo mover su extremidad.
-¿Te duele mucho?-Kankuro asintió con la cabeza.-¿Te cuesta moverlo?
-Así es.
-Esto es un caso delicado. Te mandaré a realizarte unos rayos-x para comprobar si lo que tienes es una simple fisura para que te pongan un yeso, pero si se te rompió el hueso, lo más conveniente será hacerte una cirugía.-Temari y Gaara ayudaron a su hermano a bajarse de la camilla.
Ambos observaron con preocupación a su hermano.
-Estaré bien, ¿sí? No creo que mi caso sea grave.-Inoichi terminó de fotocopiar unos papeles.
-Bien, aquí tienen los permisos para que les puedan hacer los exámenes. Tendrán que esperar entre media y una hora en la sala de espera. No olviden entregar los papeles en la recepción.
-Le agradecemos su tiempo Yamanaka-san.-El hombre los acompañó hasta la puerta y los niños atravesaron todo el pasillo para volver a la sala de espera, donde Kankuro se encargó de entregar los permisos a la recepcionista que los había atendido hace un momento.
Cada uno tomó asiento en una silla.
-¿Cuándo será el día en el que no suframos algún tipo de abuso por parte de nuestro padre? No sé por cuánto tiempo más pueda seguir soportando vivir así. A este paso nos asesinará de verdad.
Kankuro abrazó a Temari con su brazo sano.
-Temari, entiende que aún seguimos siendo niños. No podemos hacer mucho. Además, si intentamos demandarlo pasarán dos cosas: Dirán que somos unos caprichosos y por eso no aceptamos las correcciones de nuestro padre, aunque no sé si llamar corrección a la forma en la que nos golpea, aparte de que podría pagarle a un juzgado entero para salir inocente.
-¿Y qué hay del tío Yashamaru? ¿Él no nos puede cuidar?-Temari suspiró buscando contener su desesperación para no alarmar a su hermano menor.
-Créeme que el tío Yashamaru lo intentó hace dos años porque sabe de nuestra situación, pero al intentar razonar con papá, casi es asesinado.-Los ojos del pelirrojo se abrieron como platos. ¿Asesinado? ¿Cómo? ¿Su padre estaba tan mal de la cabeza como para ser capaz de matar al hermano de su esposa?
-¿Qué pasó ese día? No recuerdo haber visto al tío Yashamaru en nuestra casa.-Kankuro y Temari se miraron preocupados. No estaban seguros si era lo más conveniente contarle a Gaara esa historia, ya que todavía era muy pequeño y posiblemente quedase con un trauma.
-¿Quieres que la cuente yo o prefieres hacerlo tú?-Preguntó Kankuro a su hermana. Esta se reacomodó en su asiento.
-Hagámoslo entre los dos. Si quieres puedes comenzarla tú.
-Bien.-Kankuro enfocó su vista en Gaara.-Como ya sabes, hace dos años el tío Yashamaru quiso quedarse con nuestra custodia, es decir, ser el encargado de cuidarnos como si fuese nuestro padre. Esa noche, él fue a nuestra casa para hablar con papá de este asunto, sin embargo, eso sólo trajo problemas.
-¿Qué problemas?-Gaara ladeó su cabeza hacia un lado mostrando así su interés por lo que le estaban contando.
-Papá no reaccionó de la forma más adecuada y sacó una pistola de su bolsillo, con la cual le apuntó a la cabeza a nuestro tío. Lo amenazó diciendo que lo iba a matar si se le ocurría separarnos de él, ya que, tras la muerte de mamá, sólo él como padre tenía el derecho de cuidar de nosotros.-Gaara rodó los ojos ante lo último que escuchó.
-Ha hecho un excelente trabajo cuidándonos.-El sarcasmo en la voz de Gaara no pasó desapercibido para nadie.
-Nuestro tío lo encaró sin importarle que podía morir diciendo que lo que estaba haciendo con nosotros no era cuidarnos, sino maltratarnos y agredirnos. Añadió que los niños merecían vivir felices y tranquilos, no llenos de terror por cualquier cosa que suceda en el día a día dentro de su hogar.
-Papá aseguró que sólo lo hacía por nuestro bien, aunque los tres sabemos que nos utiliza como saco de boxeo para liberar sus emociones al haber traído al mundo a tres niños no deseados.
-¿Y al final qué pasó?-Temari se mordió el labio inferior al no saber cómo seguir el hilo de la historia. Kankuro tomó aire para continuar.
-Papá apretó el gatillo y disparó. Por suerte había consumido algo de alcohol durante ese día, por lo que estaba tomado, así que la puntería le falló. La bala rozó la cabeza de nuestro tío, quien salió huyendo para no morir.-Gaara quedó impactado por unos cuantos segundos sin saber qué decir.
No le sorprendía la actitud violenta de su padre, desde que tenía memoria él siempre había sido así, pero lo que le costaba entender era que estuviera tan loco como para tener guardada un arma.
Cuando finalmente logró asimilar aquella información, tragó saliva.
-Si esto ocurrió en casa, ¿por qué hasta ahora me entero?-Temari se paró de su silla y se arrodilló con cuidado frente a su hermanito.
Con amor, lo miró directo a los ojos.
-Porque aquella noche no te permití salir de tu habitación. ¿Recuerdas que andabas asustado y preocupado?-Gaara asintió con la cabeza.-Yo te dije que te quedaras acostado y que volvería más tarde, ¿verdad?
-Así es, pero ¿ustedes dónde estaban viendo todo? ¿Papá sintió su presencia?
-Afortunadamente no nos vio, ya que nos encontrábamos en medio de las escaleras.
-Creo que en caso de habernos visto nos habría disparado sin pensarlo para después matar al tío Yashamaru y de paso a ti Gaara.
-Para después sobornar a los del juzgado y no irse preso. Supongo que ese habría sido el final.
-Sabaku No Gaara.-Llamó la recepcionista y se acercó a los niños.
-Parece que ya es hora de tu examen hermanito.
-¿Me acompañarías Temari? Es que me da miedo ir solo.-Su hermana le sonrió con ternura y revolvió sus cabellos.
-Claro que sí.-Temari volteó a ver a su hermano.-¿Seguro que estarás bien sin nosotros?
-No se preocupen, en cuanto me llamen, iré con el doctor que me va a revisar.
-Muy bien.-Temari y Gaara se dirigieron junto con la recepcionista hasta la habitación donde el pelirrojo sería revisado.
Kankuro se quedó mirando a la nada por un largo rato. Quería hacer algo para sacar a sus hermanos del infierno que debían soportar, pero parecía imposible.
-Sabaku No Kankuro.-Una señorita lo sacó de sus pensamientos al llamarlo. El niño se levantó y caminó junto con la mujer.
Luego de que a cada hermano les hicieran los exámenes, salieron de vuelta a la sala de espera, donde se encontraron de inmediato.
-¿Qué te dijo el doctor?
-De milagro mi padre no me rompió el brazo. Un poco más de fuerza y habría tenido que estar en una cirugía. Sólo tengo una fisura, pero tardaré un buen tiempo en recuperarme.
-Papá cada día pierde más la cabeza. A este paso realmente vamos a desaparecer y nadie se enterará.
-En eso estamos de acuerdo hermana, pero de momento hay que seguir resistiendo todo lo que papá nos haga. ¿Qué hay de ustedes?
-La cabeza de Gaara parece estar bien. No presentó problemas de ninguna clase.-Gaara apretó los puños.
-De verdad que no es justo. No hemos hecho nada malo para merecer el horrible trato de papá.-Temari suspiró.
-Algún día las cosas van a cambiar, yo sé que sí.
-Nos alegra haber tenido su visita en esta noche.-Exclamó la recepcionista, quien los acompañó hasta la salida.
-Le agradecemos mucho su buen trato para con nosotros señorita. No nos habrían atendido tan pronto de no ser por usted.-La mujer se sonrojó levemente y sonrió.
-No se preocupen. Los hijos de Rasa-sama siempre serán prioridad para nuestras instalaciones.-Volvieron a tomar el camino de vuelta a su casa, aunque al paso que iban, se notaba que no deseaban volver.
-Bien, mañana iremos a pagar para que nos dejen entrar a esta nueva escuela que quiere papá.
-Justo cuando ya había hecho amigos. Supongo que mi destino es sólo tenerlos a ustedes dos.-Kankuro abrazó a su hermana alrededor del hombro.
-No te sientas triste Temari. Sé que harás nuevos amigos en esta nueva escuela, y no dejaré que papá se entere, así podrás estar tranquila.
-Eso espero.-La rubia dejó de caminar y se quedó mirando las estrellas que adornaban el cielo junto a la luna medio menguante.
-¿Qué piensas hermana?
-A veces, quisiera que tuviéramos una vida diferente, donde no nos golpearan todos los días y sentir un amor familiar de verdad. Poder ser felices sin la necesidad de tener dinero en grandes cantidades.
-Es cierto que eso sería fantástico; vivir sin miedo a que nuestro padre nos golpee; ser nosotros mismos sin importar qué.-Añadió Kankuro realizando la misma acción de su hermana.
-Para nuestra mala suerte esa no fue la vida que nos tocó, así que no hay más elección que aprender a vivir con lo mucho que tenemos, aunque sería bueno poder donar gran parte del dinero de nuestro padre a personas que de verdad lo necesiten.
-¿Crees que nuestro padre sería capaz de soltar así sea un billete? No lo hará. Es demasiado avaro.
-De todos modos, Kankuro será quien herede la empresa, por ende, todo cambiará para bien.-Kankuro se rio con el comentario de Gaara.
-De aquí a que la pueda heredar tendrán que pasar muchos años, y la verdad, no quiero volverme el nuevo jefe.-Temari y Gaara quedaron estupefactos ante tal confesión. Kankuro no era una mala persona, ¿por qué era hablaba con tan poca fe en sí mismo?
-¿Por qué prefieres rechazar la oferta de papá?
-Tengo miedo de convertirme en alguien igual a él y terminar lastimando a más personas sin la necesidad de ello.-Temari abrazó a su hermano por detrás y apoyó su cabeza en la espalda de él.
-Tú nunca serás como papá Kankuro, eso es seguro. Sé que lo que dices es porque el dinero en exceso corrompe a las personas, y es verdad, pero no a todas. Yo sé que siempre serás tú, y te esmerarás al máximo por cambiar este mundo.-Kankuro suspiró y se dio media vuelta para mirar a su hermana.
Gaara se acercó a sus hermanos para no quedar por fuera del momento familiar.
-Temari tiene razón hermano. Serás un excelente jefe en todo sentido de la palabra. Tu corazón es muy bueno como para ser corrompido tan fácil por el dinero.
-Además, nosotros estaremos a tu lado. Si parece que alguno está siendo absorbido por el dinero, le haremos entrar en razón de un buen golpe.-Kankuro sonrió y abrazó a sus hermanos, quienes le correspondieron al gesto llenos de alegría.
-Mamá estaría muy orgullosa de ver lo mucho que han madurado ustedes dos a pesar de su corta edad.-Unas cuantas lágrimas brotaron de los ojos de cada uno.
La pérdida de su madre era algo que todavía les dolía. Extrañaban sus besos, sus cariños, sus abrazos y todo el amor que sabía ofrecerles. Gracias a ella era que su mundo todavía conservaba algo de color.
-También estaría feliz de que seas un gran hermano mayor y que buscas protegernos, aunque puedas salir herido en el intento.-Kankuro le dio a los dos un beso en la frente.
-Ustedes son la única familia que me queda. No dejaré que algún tercero interfiera en nuestro vínculo.-Continuaron su trayecto a casa en silencio, preguntándose qué les diría su padre una vez llegaran, o si simplemente haría como que ellos no existen.
Abrieron la puerta y entraron.
Rasa se encontraba sentado en la mesa del comedor leyendo el periódico. Al sentir que la puerta principal fue cerrada, dejó su lectura para después.
Fijó su mirada en los tres pequeños con poca emoción.
-Finalmente están aquí. Fue más rápido de lo que pensé, y por lo que veo, las cosas salieron bien.
-Sí señor.-Dijo Kankuro haciendo una leve reverencia.
-Temari, la cocinera dejó la cena lista, así que te salvaste de cocinar esta vez. Caliéntala para ti y tus hermanos. Yo me iré a dormir.-Se levantó de la silla y caminó hacia las escaleras en espiral.
-Papá…-Dijo Temari en un susurro. El aludido la miró de reojo.
-¿Qué sucede?-Temari tragó saliva antes de seguir hablando.
-Mañana iremos a pagar nuestra inscripción en la nueva escuela, pero al ser menores de edad los tres, necesitamos que un adulto nos acompañe.-Rasa suspiró y se rascó la nuca.
-Mañana tengo que estar en la empresa todo el día. Llamen a Yashamaru y pídanle el favor a él. Al fin y al cabo es casi como su tutor legal.-Siguió con su camino hasta su habitación.
Temari se sintió como si le hubiesen quitado un peso de encima.
-Bueno, al menos no nos regañó por pedirle un favor.-Exclamó Gaara con un semblante confundido.
-Es muy probable que haya sido gracias a que comió cuando recién sus tripas comenzaron a sonar. De otro modo, estaría en modo furia.
-No pudiste haberlo dicho mejor Kankuro.-El aludido se limitó a tomar asiento en el comedor.
-¿Pueden ir llamando al tío Yashamaru mientras yo sirvo la cena?
-De acuerdo.-Temari se adentró en la cocina.
Kankuro y Gaara tomaron el teléfono para llamar.
-Ojalá y conteste.
-¿Halo?-Se escuchó del otro lado del teléfono.
-¿Tío Yashamaru? Soy yo, Kankuro.
-Hola pequeño. ¿Cómo te encuentras? ¿Qué tal tus hermanos? ¿Se encuentran bien?
-Sí, todos estamos bien.-Aquella frase salió de la voz del castaño con poca convicción. Por obvias razones nada andaba bien, y Yashamaru era consciente de eso, sin embargo, no quería poner a sus sobrinos a contarle todo.
-Me alegro. Cuéntame, ¿para qué soy bueno?
-Bueno, necesitamos que nos acompañes a realizar una inscripción para una nueva escuela. Papá no puede acompañarnos, así que…-Dejó la frase en el aire nervioso.
Gaara intentó tranquilizarlo.
-Yo iré con ustedes. No se preocupen. Los recogeré a las 10 a.m., ¿les parece?
-Perfecto. Gracias tío. Adiós.
-Nos vemos mañana.-Kankuro colgó el teléfono y soltó un profundo suspiro.
-¿Dijo que sí?-Preguntó Gaara expectante.
Kankuro asintió con la cabeza.
A los pocos segundos, Temari llegó con los tres platos de comida y los puso sobre la mesa.
La cocinera había preparado nada más y nada menos que ramen.
-Provecho.-Los tres hermanos se dispusieron a comer en silencio.
Cuando acabaron, cada uno subió hacia su respectiva habitación tratando de hacer el menor ruido posible para no despertar a Rasa.
En la mañana siguiente, el sol penetró las cortinas de cada cuarto con extrema luz, generando ardor en los ojos de los cuatro integrantes que vivían en aquella mansión.
Temari se levantó de golpe debido a la ceguera provocada por la estrella más grande del sistema solar. Con poco aliento, bajó las escaleras hasta llegar a la cocina para preparar el desayuno.
A los pocos instantes, Kankuro llegó al comedor y vio a su hermana medio adormilada que casi se le cae una sartén en el pie.
-¿No quieres que te ayude en algo Temari?-La rubia se dio la media vuelta cómo pudo.
-¿Sabes lo que puede pasar si papá se entera que intentaste ayudarme?
-No me importa. No me parece justo que tú sola tengas que hacer el desayuno o cualquier otra labor de la casa sólo porque eres mujer.-Temari suspiró y de paso dejó salir un gran bostezo.
-Por favor Kankuro, no insistas. Puedo con esto, llevo casi toda mi vida haciéndolo.
-No lo harás sola. Yo te ayudo.-De repente, se comenzó a sentir un aura maligna en la cocina. Ambos hermanos se quedaron paralizados del miedo.
-¡¿Cómo es eso de que piensas hacer algo en la cocina Kankuro?! ¡Eres un hombre! ¡Los hombres no deben hacer quehaceres! ¡Para eso están las mujeres!-El terror de Kankuro cambió a rabia.
-¡Las mujeres no son nuestras esclavas! ¡Ellas también tienen derecho a ser atendidas por los hombres! ¡Ninguna de ellas es inferior a nosotros!-El hombre agarró a su hijo del cuello y se lo apretó.
-¡A mí no me vengas con esas estupideces! ¡En esta casa se hace lo que yo diga! ¡¿O es que acaso te piensas conseguir un trabajo para pagar los gastos?! ¡Dime!-Kankuro se puso morado por la falta de oxígeno. Tanta era la fuerza aplicada por su padre, que sus músculos no le respondían para defenderse.
Temari, en un acto de valentía, tomó la sartén y golpeó a Rasa en su zona baja. Este de inmediato soltó a Kankuro y se retorció de dolor.
El castaño tosió una y otra vez.
Temari fue en su auxilio y lo abrazó.
-Tranquilo, ya pasó. Aquí estoy.-Kankuro se aferró a su hermana por instinto.
-Gracias… por la… ayuda…-Dijo con el poco aliento que había recuperado.
Rasa se incorporó aún adolorido. No todos los días se recibía un ataque de sartén en los testículos.
El surgimiento de su ira no se hizo esperar.
-¡¿Cómo te atreves a golpear a tu padre?! ¡¿Te crees que tienes el derecho?! ¡Lo único que debes hacer como una buena mujer es oficio, sonreír como tonta y no actuar a menos que te lo exijan!-Temari apretó los puños. No soportaba que la tratasen como una muñeca inútil.
-¡No fastidies!-Se puso delante de Kankuro y le apuntó con la sartén a Rasa tratando de amenazarlo.-¡Si crees que soy una mujer estúpida, te equivocaste! ¡Jamás seré como las supuestas damas de hoy en día! ¡Me da igual si intentas matarme, pero a mis hermanos no los tocas!
-¡Niña desgraciada! ¡Te vas a enterar!-Rasa preparó su puño para golpear y destrozarle la cara a su hija
No pensaba aceptar que ella se le revelara de ese modo.
oooooooOOOOOOOooooooo
Hasta aquí el capítulo. Espero que les haya gustado. Díganme en los comentarios qué creen que pasará.
-Gaara: Creo que te estás pasando con esta nueva historia.
-Yo: Yo sólo hago mi trabajo a mi manera, así que no te metas.
-Ambos: Gracias por leer y nos vemos en el próximo capítulo.
