—¡Es un trabajo! ¡Y trabajo significa problema y aburrimiento! —reclamó señalando a su antigua cómplice que dejaba las tareas para el último momento al igual que él—. ¡¿Me estás traicionando?!

—¡Es que es tu oportunidad con Kirishima! —agregó—. Además, ¡es en grupos de cinco, lo que significa que…!

El Bakusquad iba a regresar más fuerte que nunca.

[...]

Ashido ya tenía parte de su plan elaborado. Solo necesitaba convencer a Bakugou para integrarlo en su grupo y hablar con Sero para ponerse en acuerdo con cierta cosa.

—¡Iré a por él! —exclamó la chica de cabello rosa con una gran sonrisa y a punto de retirarse de la habitación.

—Alto ahí —sentenció Denki deteniéndola por el brazo—. ¿Qué tienes planeado…? —prosiguió entrecerrando los ojos y tratando de analizar a su alegre amiga.

—¡No te preocupes! ¡Solo déjamelo a mí! —finalizó librándose del agarre para salir corriendo con una leve sonrisa.

Kaminari suspiró sin saber cómo tomarse aquello. No tenía ni la menor idea de qué hacer con lo que sentía por Kirishima y lo peor era que Ashido tenía algo en mente.

Algo en mente que no quería decirle.

—En fin… —volvió suspirar encogiéndose de hombros.

[...]

—¡Bakugooou! —la alegre voz de cierta chica y el sonido de la puerta al ser tocada repetidas veces sobresaltó a Katsuki.

Tuvieron que pasar unos cuantos minutos para que se dignase a abrirla, mirando mal y bastante enfadado a la joven.

—¡Sí que has tardado! —reclamó haciendo un pequeño puchero para luego volver a poner una sonrisa traviesa—. ¿Estabas haciéndote una pa…

Y le cerró la puerta en la cara.

—¡Perdón, perdón! ¡Bakugou, es importante! —rogó desesperada con los ojos cerrados y las manos juntas.

—Joder, ¿qué mierda quieres? —accedió frunciendo el ceño y volviendo a abrir la puerta con rabia.

—¡Hay que hacer un trabajo grupal! —explicó con alegría.

—¿Y…?

—Que lo haremos en tu habitación —finalizó escabulléndose por la izquierda rápidamente y entrando como si fuese su propia habitación.

—¡MIERDA! —se quejó girándose al ver que la chica ya estaba echada en su cama como si nada.

Siempre se le colaban.

Si no era Ashido con una excusa, era Kaminari con otra. Y si no era Kaminari, era Kirishima o Sero.

Ese grupito de cuatro siempre terminaba entrando en su habitación para hablar de estupideces. La habitación de Bakugou era solo para eso; para amargarle la vida (o quizás alegrársela, pero eso es algo que jamás admitiría).

Luego estaba el sagrado cuarto de Ashido. Si no era en su propia habitación, Katsuki era llevado a rastras hacia aquel lugar y, en contra de su voluntad, terminaba viendo películas románticas con el resto de engendros.

De vez en cuando también se reunían en la habitación de Kaminari o de Kirishima, incluso en la de Sero, pero la de Mina ya era de por sí el lugar especial.

—¿Y solo para esta mierda vienes? —siguió todavía enfadado, mucho más al ver cómo Ashido ocupaba toda su cama.

—En realidad hay otro motivo —comentó girando su rostro con una sonrisa—. ¡¿Quieres saberlo?! —agregó levantándose con ilusión.

—No —respondió al ver claramente cómo aquella chica quería contarlo.

—¡Vamos, solo debías de decir que sí! —siguió la joven poniendo otro puchero para luego acercarse hacia Katsuki—. En realidad, resulta que… —comenzó en voz baja y mirando de un lado a otro para asegurarse de que no había nadie espiando—, a Kaminari le gusta Kirishima —finalizó.

—Cuéntame alguna mierda que no sepa —sentenció Bakugou con el ceño fruncido.

—¡¿Lo sabías?!

—Hay que ser subnormal para no darse cuenta —respondió alejándose de la chica y echándose en su cama—. Y ahora largo de aquí.

—¡Vamos! ¡¿Cómo es que lo sabías?! ¡¿Cuándo sucedió?! ¡¿Desde hace cuánto, cómo y dónde?! —proseguía Mina haciendo que la poca paciencia de Katsuki fuera disminuyendo drásticamente.

—¡MIERDA! ¡Si te lo digo te callas y te largas de una jodida vez, ¿verdad?!

—Hecho —respondió tranquilizándose rápidamente—. Pero con una condición —finalizó con una pequeña sonrisa.

—Maldita sea.

Si Bakugou tuviera que describir a Ashido, diría que era como un mosquito.

Mina era un mosquito básicamente porque te jodía todo el rato, pero, después de que te chupase la sangre una vez al conseguir uno de sus objetivos, luego regresaba a por más.

La diferencia es que a un mosquito sí lo puedes explotar y no te castigan por ello.

—Entonces… ¿eso es un sí? —siguió la joven con alegría.

—Que sí. Mierda, dilo de una puta vez.

—¡Una fiesta de pijamas!

—No me jodas.

—¡Esta noche, los cinco en mi habitación! —exclamó con optimismo—. ¡Y ahora te toca contarme cómo es que te enteraste de eso!

Katsuki no comprendía cómo es que Ashido, encima que se coló en su habitación, terminó ganando y consiguiendo lo que quería. Y se suponía que todo era para echarle de ahí.

—El retrasado suele babear y quedarse mirando fijamente al otro bastardo en los entrenamientos —sentenció bastante harto y deseando tener su privacidad correspondiente al echar de una vez por todas a Ashido.

Mina, feliz y después de haber conseguido lo que quería, optó por cumplir su palabra y retirarse la habitación de Bakugou.

—¡No olvides lo de esta noche! —exclamó a punto de cerrar la puerta—. ¡Y trae el pijama más bonito que tengas!

—¡FUERA!

—¡Y disfruta la paja! —finalizó rápidamente la chica para cerrar la puerta y largarse velozmente.

Katsuki frunció mucho más el ceño y se acercó a la puerta para asegurarse de echar el pestillo.

—Ya puedes salir del armario, mierda —sentenció.

[...]

Lo siguiente que hizo Ashido después de huir, fue dirigirse a la habitación de Sero para comunicarle sobre la pijamada que se realizaría en su habitación esa misma noche.

—¿Ehhh…? —la cara que puso el chico cintas se veía algo decepcionada—. ¿Y de nuevo tendremos que ver tus películas románticas? —siguió todavía menos convencido.

—¡Venga, porfavor! ¡Es para ayudar a Kaminari! —rogó la joven juntando ambas manos y cerrando sus ojos.

—Bueno…

—¡Bien! ¡Entonces en mi habitación a las nueve! —exclamó al haber conseguido convencerle—. Ah, y también tenemos que hacer un trabajo grupal, pero eso es lo de menos —finalizó alejándose de ahí para ir rápidamente hacia la habitación en la que se hallaba Denki.

[...]

Cierto rubio eléctrico se encontraba dando vueltas en la cama de Ashido mientras seguía pensando sobre un asunto bastante problemático.

"Creo que ayer dejé una hamburguesa en la nevera de la cocina principal y no puse mi nombre…"

—Tengo que ir —murmuró para sí y levantándose rápidamente.

—¡Kaminari! —la voz de Mina, la cual ya estaba de regreso, llamó su atención.

—Ashido, tengo un grave problema y tengo que solucionarlo ahora mismo —sentenció el joven tratando de parecer serio mientras se disponía a salir del cuarto.

—De acuerdo, pero esta noche a las nueve ven a mi habitación en pijama —respondió al ver cómo se estaba alejando.

—¡Sí, claro! —accedió Denki fácilmente al no tener otra cosa en mente que la hamburguesa que estaba en peligro.

Después de que el rubio se alejase, Ashido se percató de algo que hizo que sonriera por instinto.

Kaminari se había olvidado su teléfono en la cama y la pantalla estaba encendida, concretamente, con la aplicación de WhatsApp abierta.

[...]