—Oh, ya veo, aprovechando el momento, ¿no? —añadió, haciendo que ambos se mirasen por unos segundos, se sonrojaran y se separaran rápidamente.
Básicamente, los dos estaban muy juntos. Denki se había aferrado a unos de los brazos de Eijirou como si su vida dependiera de ello, y el pelirrojo tenía un brazo rodeando la cintura del rubio para acercarle más a él.
Aunque Mina era consciente de que esa noche no iba a dormir, estaba feliz de ver que, quizá, sus amigos idiotas habían hecho un pequeño progreso.
[...]
Jirou tenía un plan. Un plan, según ella, bastante cliché, pero que funcionaría perfectamente con dos idiotas como Kirishima y Kaminari.
Había decidido comprar dos entradas para ir al parque de atracciones y utilizaría una excusa para que Eijirou se las quedara e invitara a Denki. Nada podía salir mal, era una oportunidad perfecta y fácil de llevar a cabo.
Además, era Viernes y eso significaba que ambos podrían ir ese mismo fin de semana.
Cuando amaneció, intentó no ser tan puntual y esperar a que Kirishima y Kaminari ya estuvieran en clase para, cuando entrase, fingiera tener una cosa que decirle al pelirrojo.
No obstante, había un pequeño detalle que le llamó la atención cuando entró a clase. Tanto Kirishima como Kaminari tenían unas ojeras demasiado notorias. Parecían mapaches, y no faltaron los comentarios de otros compañeros respecto a aquello. Además, no eran los únicos; Sero, Bakugou y Ashido también parecía que no habían dormido bien. Mejor dicho, que no habían dormido del todo.
—¿Qué ha pasado…? —Dudó la joven, olvidándose de su plan por unos instantes—. Estáis horribles.
—Ashido tuvo la magnífica idea de obligarnos a ver una película de terror —respondió Denki con una voz muerta y como si, en cualquier momento, se fuera a dormir.
—¡Pero valió la pena! —Se pudo oír a lo lejos la voz de Mina.
—En fin… —Suspiró Kyouka—. Casi se me olvida, Kirishima, ¿no te interesaría un par de entradas para el parque de atracciones? —Agregó intentando actuar lo más natural posible y sin levantar sospechas—. No voy a poder ir y pensaba que a lo mejor podrías aprovecharlas...
—¿No son para Yaomomo? —Intervino Denki rápidamente, incapaz de dejar pasar por alto aquello que estaba escuchando.
—¿Eh? —Aquel nombre sorprendió a Jirou, poniéndola nerviosa y haciéndola dudar por unos segundos—. Como dije, no voy a poder ir y...
—¿Entonces estás invitando a Kirishima a ir con Yaomomo…? —Interpretó Denki, frunciendo el ceño levemente ya que aquello no le hacía mucha ilusión.
—¿Eh?
—Pues, ahora que lo pienso, este fin de semana estoy libre… —Comentó el pelirrojo, olvidándose por completo del trabajo grupal que tenían que hacer.
—No, no, espe…
—¿Parque de atracciones? —Intervino Momo algo ilusionada al escuchar aquello; hacía mucho tiempo que no iba a aquel lugar.
—Espera, Yaomo...
—¡Sí, Jirou dice que podemos ir los dos! —Volvió a interrumpir Eijirou.
—¡De acuerdo! —aceptó la joven de cabello negro bastante emocionada por poder subirse a algunas de sus atracciones favoritas.
Jirou se llevó una mano a la cara. Esto no estaba en sus planes.
El plan era tan fácil para dos idiotas que, quizá, esto mismo dificultó el mismo plan.
Por otro lado, cierto rubio eléctrico estaba mirando mal a Kyouka.
—Jirou, ¿qué estás tramando? —preguntó aún con el ceño fruncido.
Denki no podía negar que estaba celoso. Si fuera posible, le gustaría ser él el que fuera al parque de atracciones con Kirishima.
Pero no era consciente de que también era él el que había arruinado todo con sus comentarios.
—Tú… —Suspiró Kyouka, la cual también parecía no de muy buen humor.
A Jirou tampoco le agradaba en absoluto que Yaoyorozu fuera al parque de atracciones con otra persona.
Pero todavía no estaba todo perdido. Ante aquel pequeño imprevisto, Kyouka tenía otro plan en mente.
—Entonces, ¿este sábado a las 10:00? —Terminaba de preguntar Yaoyorozu.
—¡Sí! —Exclamó Eijirou.
Había un pequeño cambio de planes para que Kirishima y Kaminari disfrutaran de un día solos en el parque de atracciones.
El único inconveniente era que, por lo tanto, Jirou iba a tener que quedarse con Yaoyorozu. Y, en realidad, aquello le hacía mucha ilusión a Kyouka.
El problema era que, quizá, su corazón no podría soportarlo.
[...]
