—Entonces, ¿este sábado a las 10:00? —Terminaba de preguntar Yaoyorozu.
—¡Sí! —Exclamó Eijirou.
Había un pequeño cambio de planes para que Kirishima y Kaminari disfrutaran de un día solos en el parque de atracciones.
El único inconveniente era que, por lo tanto, Jirou iba a tener que quedarse con Yaoyorozu. Y, en realidad, aquello le hacía mucha ilusión a Kyouka.
El problema era que, quizá, su corazón no podría soportarlo.
[...]
—Vale, entonces, si he entendido bien, el plan es fingir que nos divertimos los cuatro y cuando menos se lo esperen... ¡Pum, nos separamos! Yo y Kirishima, y tú y Yaomomo, ¿no? —Comentaba Denki, confirmando la planificación de la estrategia que llevarían a cabo el sábado.
—Sí, algo así... —Respondió Jirou—. Pero vamos a necesitar una buena excusa para que sea natural —agregó, algo pensativa—. Además, necesito inventarme una excusa. Después de todo, les regalé las entradas diciendo que no podía ir.
Ambos estuvieron buen rato hablando en voz baja sobre el plan que llevarían a cabo.
Definitivamente, nada podía salir mal.
[...]
Sábado, 10:00, parque de atracciones.
Kirishima y Yaoyorozu se encontraban a punto de entregar las entradas para ingresar al parque. Aunque les resultaba algo extraño estar solos, no tenían pensado desaprovechar la oportunidad de divertirse en aquel sitio.
—¡Oh, qué casualidad!
La voz de cierto rubio hizo que Momo y Eijirou se giraran, pudiendo ver a Denki y Kyouka acercándose a ellos.
—¿Jirou-san? —Dudó la joven de cabello negro al ver a su amiga.
—Al final ha surgido algo y sí que he podido venir... —Se excusó algo nerviosa, pero intentando parecer creíble.
—¡Y como sabíamos que estaríais aquí, decidimos venir también! —Agregó Kaminari con más naturalidad—. Ya sabéis, cuántos más, mejor.
Kirishima y Yaoyorozu se miraron algo extrañados, pero optaron por no darle importancia y disfrutar de la compañía extra.
—¡Genial, pues vamos! —Exclamó el pelirrojo con una sonrisa.
Sin más tiempo que perder, los cuatro entraron al parque de atracciones. Dos de ellos con la intención de divertirse, otros dos con segundas intenciones.
—¿Y a qué atracción nos subimos primero? —Preguntó Kaminari.
—¡La montaña rusa! —Exclamó el pelirrojo sin dudarlo un segundo.
—¡Oh! —Aquella idea parecía agradarle a Kyouka.
—Yo preferiría algo más tranquilo... —comentó Momo con cierto temor—. ¿Qué tal las tazas giratorias?
—¡Oh! —Aquello parecía agradarle a Kaminari.
—Entonces, ¿qué os parece si nos dividimos? —Sugirió Kirishima con alegría—. Jirou y yo nos subiremos a la montaña rusa, Kaminari y Yaoyorozu a las tazas giratorias, y luego nos reuniremos en este mismo punto.
—¡Me parece perfecto! —Respondió Yaomomo con una sonrisa.
"Espera un momento..." Pensaron Kyouka y Denki, aún sin procesar la información y viéndose arrastrados de la muñeca en direcciones opuestas.
Ahora Kaminari estaba a solas con Yaoyorozu, y Jirou a solas con Kirishima.
Eso no estaba en el plan.
[...]
Mientras esperaban su turno para subir a la atracción, Kaminari sacó su móvil y no dudó en enviarle algunos mensajes a cierta persona.
Kaminari: ¡Eh, tú, devuélveme a Kirishima!
Jirou: Pues ven a por él, no es mi culpa haber acabado en esta situación.
Kaminari: ¡Eso haré! Y tú también, sal de ahí cuanto antes.
Jirou: Eso estoy intentando...
Sin tiempo que perder y dispuesto a recuperar lo que, técnicamente, no le pertenecía, el alegre rubio se excusó para salir de la cola.
—¡Tengo que ir al baño, no tardo! —Comentó, sin dar tiempo de respuesta a Momo y alejándose rápidamente.
[...]
Jirou, por otro lado, había hecho algo similar, logrando salir de la fila y dejando a Kirishima un tanto extrañado.
Aunque había intentado no darle importancia, el pelirrojo tenía la sensación de que Kaminari y Jirou estaban actuando de una manera muy rara.
Era sospechoso.
—Cuando se detenga la atracción, esperen a que todos abandonen los asientos para que los siguientes puedan pasar —informaba una de las encargadas de la montaña rusa.
Siguiendo las indicaciones, el turno de Eijirou había llegado y, ya en uno de los asientos, pudo ver cierto cabello rubio colándose entre las personas que estaban esperando su turno hasta alcanzar al pelirrojo.
—¡Me estaba guardando el sitio! —se excusó Kaminari al oír los reclamos de la gente, optando por sentarse al lado de su amigo y mirarle con una sonrisa—. ¿Qué? —inquirió al ver lo confuso que parecía.
—¿No estabas con Yaoyorozu...?
—Bueno, parece que Jirou quiere pasar el día con Yaomomo, así que me ha amenazado por mensaje y aquí estoy —dijo con facilidad y sin darle importancia.
Porque no era del todo una mentira. Simplemente, ocultaba el verdadero motivo.
—¡Ah, ahora todo tiene sentido! —respondió Eijirou con una sonrisa—. Entonces por eso estabais actuando tan raro... —finalizó, sintiéndose mejor por alguna extraña razón.
Porque, en el fondo, estaba celoso. Había estado celoso al pensar que podía haber algo entre Jirou y Kaminari. Sin embargo, estaba muy equivocado.
—En fin, ¡vamos a divertirnos! —exclamó Denki, dedicándole nuevamente una de aquellas sonrisas que tanto le gustaba.
[...]
