Aunque el día en el parque de atracciones había sido muy divertido, eso no quitaba el hecho de que Kaminari tenía que hacer un trabajo grupal.
Domingo, 6:13 de la mañana.
Un fuerte ruido en su puerta le hizo abrir los ojos poco a poco.
"Debe haber sido mi imaginación, ningún degenerado se levanta a esta hora los domingos." Pensaba el rubio, restándole importancia y volviendo a cerrar los ojos.
Pero el ruido no cesaba y, conforme pasaban los segundos, iba aumentando.
En ese momento, alguien abrió la puerta de golpe.
Poco después, Denki se vio arrastrado por cierto rubio explosivo a saber dónde y con demasiado sueño como para intentar escapar.
—¡¿Por qué un domingo tan temprano?! —se quejó al verse en la habitación de Katsuki, el cual había madrugado y reunido a los idiotas con los que tenía que hacer el trabajo grupal.
—Para quitarme esta mierda de encima cuanto antes —respondió Bakugou, decidido a terminar el trabajo antes de las 11:00 para tener el resto del día libre y entrenar.
—¡Pero no estamos en condiciones! —Reclamó nuevamente Denki, señalando, por un lado, a Ashido y Sero, los cuales estaban en el suelo durmiendo y, por otro lado, a Kirishima, el cual estaba haciendo el pésimo intento de mantener los ojos abiertos—. ¡¿Lo ves?!
Pero Katsuki ya lo tenía todo planeado.
No había nada que un café cargado no solucionara.
Las horas pasaban, Katsuki gritaba y el resto de integrantes del grupo agonizaban mientras buscaban información para el trabajo grupal y terminaban lo que les correspondía a cada uno.
—¡LA BIBLIOGRAFÍA ESTÁ MAL! —gritaba el rubio explosivo.
—¿Quién se encargaba de las referencias? —inquirió Kirishima, terminando las conclusiones y sintiendo cómo en cualquier momento su cerebro explotaría.
—¿No podemos tomarnos un descanso…? —se quejaba Denki, sin hacer nada, en la cama de Bakugou.
—Ya casi hemos terminado, ¿puedo irme? —rogaba Ashido agonizando en el suelo.
—¿Cómo que está mal…? —murmuró Sero para sí mismo, dándose cuenta de que todo su esfuerzo había sido en vano y que todo lo que hacía, lo hacía mal.
9:23, Jirou se acababa de levantar y se dirigía a la cocina a desayunar.
No podía dejar de pensar en todo lo que sucedió ayer. Pudo divertirse todo el día junto a Momo, únicamente ellas dos, y daría todo lo que fuera para que volviera a ocurrir.
Luego recordó que tenía algo pendiente que hacer, lo que incluía a Kirishima y Kaminari. Antes de dejarlo pasar, sacó su móvil y envió un mensaje a Kaminari para comprobar que todo había salido bien ayer.
Jirou: ¿Y bien?
Kaminari: Estoy haciendo un trabajo grupal con Bakugou. No, no estoy bien.
Jirou: Eso me da igual, me refiero a qué tal ayer con Kirishima.
Kaminari: Uhmm… ¿Por?
Jirou: ¿Ningún progreso?
Kaminari: ¿De qué?
Jirou: Dios… que a Kirishima le gustas. ¿De verdad sigues sin darte cuenta?
Kaminari: ¡Mentira! Sigo pensando que no me ve de esa manera.
Jirou: ¿Y por qué no lo compruebas?
Kaminari: ¡No quiero ser rechazado y arruinar nuestra amistad!
Aquella respuesta fue suficiente para que Kyouka se pusiera manos a la obra con otro de sus planes. Si sus amigos eran tan subnormales que no podían darse cuenta de que era mutuo aun estando a solas, a lo mejor hacía falta que más personas se lo demostraran.
Después de que el grupo de Bakugou terminara el trabajo, el rubio explosivo les dejó ir en paz y ser libres.
Tenían unas ojeras horribles y lo único que deseaban era echarse una gran y merecida siesta. Y eso hicieron.
Regresaron a sus respectivos cuartos y se dejaron caer en sus camas.
El sonido de un mensaje que Kaminari acababa de recibir le hizo abrir los ojos lentamente. Había perdido la noción del tiempo y no tenía ni idea si era de día o de noche.
Se incorporó poco a poco y buscó su móvil para ver quién era.
Ashido: ¡Tengo un plan para que confieses tus sentimientos a Kirishima y seas correspondido!
Segundos después de leer el mensaje, dejó el móvil a un lado y volvió a tumbarse para seguir durmiendo.
Nuevamente, el sonido de otro mensaje llamó su atención.
Ashido: ¡Eh, no me dejes en visto! ¡¿No que querías que te ayudase?!
Kaminari: ¡Que no le voy a decir nada!
Aquel rubio eléctrico se negaba a confesarse. Seguía pensando que el pelirrojo le veía como un buen amigo y tenía miedo de arruinar la bonita amistad que tenían, así que, sin importar lo que hicieran, no iba a decir nada.
Ashido: ¡¿Por qué eres tan idiota?!
Kaminari: ¡Eh, no eres la indicada para llamarme idiota! Y ya tuve suficiente con los mensajes de Jirou…
Ashido: ¡Eso es, ella es la mente maestra!
Kaminari: ¿Qué? ¿A qué te refieres?
Ashido: Tú confía en mí, he hablado con Kyouka y tenemos un plan. Solo asegúrate de venir a la habitación de Bakugou a las 21:00.
Kaminari: ¿Por qué y para qué…?
Ashido: ¡Y trae el pijama de Pikachu!
Con ese último mensaje, Denki quedó más confundido de lo que ya estaba tras despertarse de una larga siesta. Y, por un instante, tuvo un mal presentimiento de lo que podría ocurrir.
