Ousama Game, el juego del rey.

Un juego bastante común en Japón en el que, básicamente, cada participante tiene que sacar un palito desechable de un bote (aunque también se puede hacer con papelitos). En la parte inferior de cada palito hay un número, dependiendo de la cantidad de participantes, menos en uno en el que la palabra "Rey" está escrita.

La persona que obtenga aquel con la palabra "Rey" tiene que dar órdenes a los números que quiera.

No obstante, el rey no sabe qué persona tiene cada número, lo que hace al juego aún más interesante.

—Entonces… ¿Estamos todos listos? —preguntó Jirou, la mente maestra detrás de aquel juego.

—¡¿POR QUÉ EN MI HABITACIÓN?! —se quejó Katsuki, el cual estaba, efectivamente, obligado a participar.

Kyouka había hablado con Ashido para que la joven de cabello rosa se asegurase de reunir a Kaminari, Kirishima y Sero en la habitación de Bakugou. Sabía muy bien que podía contar con la participación de Mina, y que la única manera de hacer jugar a Bakugou era invadiendo su espacio personal, por lo que solo debía asegurarse que los otros tres chicos asistieran esa noche.

Y así fue. Una vez todos reunidos, la diversión estaba a punto de comenzar.

—¿Y no es raro que Jirou esté aquí? —inquirió Denki, frunciendo el ceño levemente y sospechando de aquella chica—. ¿Por qué con nosotros? ¿Y por qué no has invitado a más gente…?

—¡Qué más da, son sólo detalles sin importancia! —Intervino Mina, cubriendo a Kyouka para que iniciaran de una vez el juego.

—De acuerdo, ¿estáis listos? —continuó Jirou, colocando el bote con los palitos en el medio de todos para que cada uno cogiera uno.

—¡¿Quién es el rey…?! —exclamaron al unísono, cada uno con su respectivo palito.

—¡Oh, soy yo! —afirmó Ashido, mostrando su palito y con una sonrisa traviesa.

Que el juego hubiera empezado con la peor persona para dar órdenes, asustó un poco (bastante) al resto de chicos, los cuales temían lo peor por parte de Ashido.

—Veamos… —murmuró para sí, pensando en una buena orden y viendo cómo todos la miraban expectantes—. ¡El número 3 tiene que decirle al número 4 el nombre de la persona que le gusta!

"¡Mierda, ahora entiendo cuál es su plan!" Pensaba Denki, dándose cuenta de la situación. Además, las órdenes del rey son absolutas y tenían que cumplirlas sin importar qué.

Sin embargo, esta vez se había librado de ello.

—¿Y bien? —inquirió la de cabello rosa al ver que todos se mantenían en silencio.

—Yo tengo el 4 —dijo Kyouka levantando una mano y mostrando su número.

—¿Quién tiene el 3? Yo tengo el 5 —inquirió Kirishima mirando a ambos lados.

—Yo tengo el 1 —comentó Sero.

—Yo el 2 —siguió Denki.

Por descarte, la única persona que quedaba era Katsuki. Además, el silencio en la habitación y el hecho de que Bakugou había fruncido el ceño más de lo normal, lo hizo aún más obvio.

—Tranquilo, no se lo diré a nadie —aplicó Kyouka con nerviosismo al ver cómo Bakugou se levantaba y acercaba para murmurarle al oído el nombre de la persona que le gustaba.

Sin embargo, la expresión en el rostro de la joven cambió radicalmente al escuchar aquel nombre, dejando con curiosidad al resto de jóvenes.

—Ahora todo tiene sentido… —murmuró Jirou para sí misma, pero lo suficientemente alto como para ser oída por Katsuki.

—¡SI DICES ALGO, TE MATO! —sentenció el rubio antes de regresar a su sitio.

Tras aquello, prosiguieron el juego mirando de vez en cuando a Kyouka, la cual ahora sabía un secreto que a todos les gustaría saber.

—¡¿Quién es el rey…?! —gritaron nuevamente sacando un palito.

—¡Genial, soy yo! —exclamó Kaminari rápidamente—. Así que… —continuó, mirando a Jirou y Ashido y pensando en vengarse—. ¡El número 1 tiene que darle un masaje al rey! —sentenció con orgullo, pensando que, quizá, alguna de ellas había obtenido ese número.

Pero no era así.

—Supongo que en la espalda, ¿no? —comentó Kirishima mientras se levantaba para dirigirse hacia Kaminari.

—Espera, Kirishima, ¿tú tienes el 1…? —inquirió el rubio, comenzando a ponerse algo nervioso.

—¡Sí! —confirmó mostrando su palito y listo para sentarse detrás de Denki y comenzar el masaje.

—¡Vaya, qué suerte tiene el rey! —comentó Ashido con una sonrisa traviesa.

—¿Lo tenías todo planeado o qué? —añadió Jirou también en tono de burla.

Kirishima no comprendió aquellos comentarios, pero no le dio importancia y se puso a lo suyo. Por otro lado, Kaminari había captado muy bien las indirectas y las miraba con el ceño fruncido y bastante avergonzado.

Pero su expresión cambió drásticamente al sentir las manos de Eijirou en sus hombros.

—Ah… —suspiró con satisfacción y cerrando los ojos—. Qué bien se siente…

—Apuesto 1000¥ a que le gustaría sentir esos dedos en otro sitio —murmuró Mina para sí misma.

Continuaron jugando y, nuevamente, le tocó a Ashido, la cual ya había pensado una orden y todos la miraban con nerviosismo.

—¡Todos los números, del 1 al 5 en orden, tienen que responder a la siguiente pregunta con un "sí" o un "no"! —sentenció, preocupando de repente a Jirou, la cual estaba incluida en aquello—. ¿Hay una persona de la que estás enamorado?

—Sí… —admitió Kyouka, la cual tenía el número 1 y ahora se sentía bastante avergonzada.

—Sí —dijo Katsuki rápidamente y bastante enfadado; todavía no comprendía por qué había aceptado participar en ese juego.

—No… creo —respondió Sero, el número 3, con algo de indiferencia.

—Eh… sí —continuó el número 4, Denki, el cual se había sonrojado levemente y ocultaba su mirada bastante avergonzado.

Ante aquella respuesta, Kirishima abrió los ojos sorprendido, sin poder evitar dirigir su mirada hacia su amigo.

"¿Kaminari ya está enamorado de alguien…?" Pensaba el pelirrojo, sin poder evitar sentir ciertas dudas y un repentino nudo en la garganta.

—¡Kirishima, te toca! —exclamó Mina, llamando la atención del último número que tenía que confesar.

—¿Eh? Uhm… —reaccionó Eijirou, nuevamente dudando de qué respuesta dar.

Pero, muy en el fondo, lo sabía.

Aunque al principio había estado confuso al respecto y pensado que era simple amistad, tras aquel día en el parque de atracciones lo había confirmado.

—Sí… —respondió algo cabizbajo, como si no estuviera feliz de dar esa respuesta.

O como si deseara que no fuera así.

"¿Eh…? ¿Kirishima está…?" Dudaba Kaminari para sí mismo, dirigiendo su mirada hacia el pelirrojo.

Pero antes de que el ambiente se volviera un poco raro, Ashido interrumpió y animó la situación con un par de bromas (y burlas hacia Katsuki) para continuar.

Siguieron jugando durante más rato, pero, por algún motivo, a Jirou nunca le tocaba el palito del rey. A todos les parecía un poco raro, pero le restaron importancia y pensaron que aquella joven tenía muy mala suerte. No obstante, todo estaba planeado.

—¡¿Quién es el rey…?!

Era el momento indicado.

—Ah, por fin me ha tocado —comentó Kyouka con una leve sonrisa y disimulando perfectamente que lo tenía todo bajo control.

Todos miraron expectantes a la joven, sobre todo Kaminari, el cual sabía perfectamente que su amiga tramaba algo.

—Y la orden es… —comenzó, dirigiendo su mirada hacia Kirishima—. El número 5 tiene que besar al número 3.