.

—¿Hace cuánto no lo hacíamos?— Near sonrió de lado, acomodando la cabeza sobre el pecho de Mello mientras con un brazo le rodeaba la cintura.

—No lo sé—. Contestó de forma bastante seca, encogiéndose de hombros como si no tuviese importancia—. Quizá si no me desquiciaras tanto lo haríamos más seguido.

—A lo mejor deberías recordar quién es el que esconde mis cosas—. Bufó antes de apartarse del rubio, quien sin mostrarse ofendido prendió un cigarrillo como era lo usual después del sexo.

La noche previa no había sido su mejor noche, apenas había podido conseguir el número telefónico de un par de chicos y se había besuqueado con algún otro en los baños, pero nada seguro para culminar la velada, teniendo como consecuencia un par de bolas cargadas por la mañana, y como en muchas otras ocasiones había terminado visitando la habitación de Near.

—Tal vez si no dejases tus juguetitos tirados, yo no escondería tus cosas—. Respondió unos segundos después con exasperante calma, dejando escapar el humo por la boca.

—¡Pues si tú no ocuparas toda la alacena para guardar tus chocolates, quizá yo no dejaría mis juguetes tirados!— Apartó las sábanas y se sentó sobre el colchón con premura. Como siempre Mello tenía que mandar el romanticismo a la mierda y sacarle pelea hasta por lo más mínimo.

—Quizá si tú...

—Aww que tierno — Interrumpió Matt de pronto luego de abrir la puerta por completo, la privacidad no era algo que existiese en esa casa, o al menos no para Matt —, nada mejor que despertarse con una pelea marital de ustedes—. Sonrió de lado y paseó la mirada por los dos muchachos; Mello no se molestó en tapar su desnudez, no era nada que el pelirrojo no conociera, sin embargo Near al ser más tímido jaló rápidamente las cobijas para cubrir su cuerpo.

—¡Matt, aprende a tocar de una jodida vez!— Bufó, sonrojándose al instante.

—Ya, princesita— Se encogió de hombros antes de adentrarse al cuarto, situándose frente a la cama donde le fue fácil alcanzar la cabeza del menor y revolverle los cabellos —. No pensé que estarían de calientes tan temprano, por eso entré sin avisar.

—Si entraste es por algo, ¿qué quieres?— Interrumpió Mello mientras apagaba el cigarro sobre la mesita de noche y dejaba la colilla sobre ella.

—¡Pero qué humor el de ambos! Cualquiera esperaría que luego del sexo las personas estén felices... al menos que el sexo haya sido malo—. Sonrió con malicia al decir lo último, logrando que el rubio pusiera los ojos en blanco y que las mejillas de Near se volvieran más rojas—. Creo que el rostro de vergüenza de Nate lo dice todo. No te preocupes, Nate, si Mello no te complace yo puedo hacerlo luego, solo está en que te decidas.

—No digas tonterías y mejor dinos a qué viniste—. Espetó Mello, sentándose sobre el colchón y empujando de forma brusca la mano del pelirrojo cuando éste se disponía a acariciar la mejilla del albino.

—¡Ah, cierto! Elle llamó para que saliéramos a almorzar, ya saben, alguna sopa para que se le pase la resaca.

—¿Y le dijiste que tu auto sigue en el taller?— Cuestionó Near enarcando una ceja, sabía lo despistado que podía ser el pelirrojo.

—¿Eh...? Creo que lo olvidé—. Murmuró apenado mientras se rascaba la mejilla con el índice.

—Matt, eres un cabeza hueca—. Bufó Mello antes de ponerse de pie con intenciones de buscar su bóxer y acomodarse los pantalones que yacían tirados en el suelo.

—Eso no lo dices cuando te estoy cogiendo—. Guiñó el ojo y sonrió de lado, provocando que uno de los presentes se sonrojara por completo, y no era específicamente Mello.

—¡Ya! ¡Fuera de mi habitación los dos!— Como un resorte Near se puso en pie, sosteniendo con una mano la cobija mientras con la otra los empujaba antes de que ésos comenzasen a hacer cosas indebidas frente a sus ojos.

—Y aún dices que lo de ustedes es solo sexo casual—. Comentó Matt divertido, con los hombros encogidos luego que el menor les cerrase la puerta en las narices—. Si es obvio que muere de celos.

—Deja de decir tonterías, Matt— puso los ojos en blanco y bufó de forma audible —, él jamás me ha reclamado que tú y yo nos acostamos.

—Y jamás lo hará, porque sabe que eres un hijo de puta que lo cuida como un hermano, lo ve como una buena cogida, pero que jamás llegarás a quererlo como un novio.

Mello negó con la cabeza, hastiado de siempre oír lo mismo, sin embargo esta vez se guardó sus palabras, no importaba cuanto le insistieran, la relación que Near y él tenían era más que todo encuentros casuales cuando el deseo carnal se hacía presente, el rubio admitía que el albino era la persona con la que mejor química tenía en cuanto al sexo, pero en sus planes no estaba cruzar esa línea que te lleva a lo sentimental, quizá porque atarse a una sola persona no era algo que le atrajera mucho.

oOo

La hermosa vista que se apreciaba desde aquel penthouse, la seguridad de la zona, sus amplias calles y su refinada gente no era el mismo panorama en todos los sectores de aquella gran ciudad, inclusive el departamento que rentaban los amigos de Lawliet estaba en un buen lugar, quizá no rodeados de lujos pero sí bonito y tranquilo. Sin embargo la historia no era la misma para todos; inhabitables e ignoradas comunidades existían allí donde la luna luce más melancólica cada noche, un conjunto de apartamentos cuyas paredes estaban desgastadas debido al paso de los años y el poco mantenimiento, el óxido estaba presente en las quebrantadas escaleras ubicadas a los costados de cada edificio; más que apartamentos parecían cajones donde las personas debían acomodar sala, comedor y cocina en una sola habitación debido al poco espacio en éstos. El único reconocimiento que tenía dicho lugar es que la droga se transaba en cada callejón, cualquier vago de la zona podía darte un poco si conocías la señal, no era ningún secreto que los autos y personas de afuera solo llegaban de pasada en busca de ella.

—¿Hoy también saldrás?— Preguntó un hombre de alta estatura y cuerpo robusto tan pronto la delgada cortina que separaba la sala de aquella habitación se hizo a un lado, apareciendo Light tras ella.

El castaño torció los ojos con disimulo mientras le daba la espalda a aquel sujeto, dedicándose solamente a ver su reflejo en el pequeño espejo que colgaba de la pared, acomodándose sus castaños cabellos.

—Debo ir a la biblioteca para terminar mi tarea—. Comentó unos segundos después con la vista hacia abajo, revisando concienzudamente que todo lo necesario estuviese dentro de su bolsón en lugar de prestar atención al hombre frente a él.

No le interesaba darle explicaciones a aquel sujeto, no le debía ningún tipo de respeto, para Light era tan solo uno más en la interminable lista de los novios que su madre había tenido desde que su padre había dejado la casa llevándose a Sayu consigo. Odiaba esa casa, odiaba ese lugar, odiaba su vida, ¿por qué su padre no lo había llevado con él así como con Sayu? Ah sí, ¿por qué te llevarías contigo a la persona de quien quieres huir?

—Entonces ayer ¿qué hiciste?, porque las bibliotecas están cerradas los viernes a la noche, chico listo—. Le dio un largo sorbo a su cerveza hasta dejar la botella vacía, poniéndola luego a un lado sobre el comedor.

—¿Cómo puedes estar tan seguro? Se nota que nunca pisaste una en tu vida.

—¿Cómo dices, idiota?— Bufó poniéndose rápidamente en pie para tomarlo por el brazo, algo que el castaño ya esperaba.

—¿Qué? ¿Vas a golpearme?— Sonrió ladino viéndolo directamente a los ojos; no le tenía miedo, aunque la ventaja del otro sujeto era clara, no le importaba, realmente deseaba desde hace mucho que Jonathan se atreviera a ponerle la mano encima, una excusa es lo que necesitaba para poder correrlo.

—A ti lo que te faltó es que te dieran con el cinturón para quitarte lo consentido—. Dijo entre dientes mientras lo apretaba con más fuerzas.

—¡Jonathan!, ¡Suéltalo!

Ambos ladearon el rostro sin separarse, encontrándose con Sachiko bajo el umbral de la puerta, quien con la ayuda de la pared lograba mantenerse en pie. Era casi de mediodía y la mujer aún lucía su camisón de pijamas, un cabello desarreglado y el maquillaje corrido; Light apartó la mirada, no importaba cuánto tiempo hubiese pasado, aún no se acostumbraba a ver así a su madre, Jonathan por su parte tan solo soltó el brazo del castaño y se hizo a un lado luego de un audible bufido.

Sachiko dio un leve respingo luego que su hijo azotase la puerta al salir, nuevamente Light había dejado la casa sumamente decepcionado y más molesto que antes, pero Sachiko apenas y coordinaba movimientos como para notar el daño que le hacía.

oOo

—¡Hey, miren! Pero si es el gran Light Yagami.

El aludido puso los ojos en blanco; venía tan ensimismado referente a la situación con su madre que no notó la presencia de aquel grupo de vagos, y cuando lo hizo era muy tarde para cruzarse la calle y esquivarlos. El líder de ellos se situó frente al castaño y los otros cuatro lo imitaron, rodeándolo.

—Ushio... — Masculló alzando la cabeza para verlo directo a los ojos.

No quería lucir intimidado pero tampoco deseaba armar un escándalo, la biblioteca cerraba temprano ese día, además no era ningún tonto, quizá enfrentarse a Jonathan era diferente, lo ansiaba y sabía que tenía oportunidad al estar solo contra uno, pero no contra cinco, menos cuando el líder de ellos le llevaba ventaja en altura y cuerpo.

—¡Vaya, parece que si recuerdas mi nombre!— Sonrió con malicia antes de rodearle con un brazo el hombro, contacto que Light repudió haciendo una mueca de asco y removiéndose sin disimulo —¿Qué sucede? ¿Acaso crees que por pasearte altaneramente entre estas calles ya eres más que nosotros?

—¿Qué dirían tus compañeritos ricachones si supieran que no eres más que un mono vestido de seda?— Comentó un chico de baja estatura y piel pálida mientras con el dedo índice y pulgar de una mano tomaba la solapa de la chaqueta que Light portaba, que si bien lucía pulcra y muy bonita, solo era cuestión de verla detenidamente para saber que no era de marca.

—No saben cuánto me divierten sus bromas de primaria— Logró zafarse pero se mantuvo calmo, no importaba que tanto le pusieran los nervios de punta, no pensaba darles el gusto de verlo alterado —, pero no se puede esperar mucho de personas que apenas llegaron a tercer grado.

Ushio soltó una carcajada que sorprendió al castaño y hasta a sus amigos, pues a diferencia de ellos él no se sintió ofendido.

—Prioridades, mi querido Light. No es necesario ser alguien con estudios para tener dinero; por ejemplo, todos aquí saben a lo que nosotros nos dedicamos en esta colonia, es más, la alcohólica de tu madre es cliente frecuente— sonrió con sorna al verlo fruncir el entrecejo, claramente afectado por sus palabras —, y te aseguro que cada noche yo regreso a casa con la misma cantidad que tú cargas en tus bolsillos, o quizá hasta más, y sin tener que recurrir a vender el culo para obtenerlo.

Por un breve momento los ojos de Light se abrieron de par en par, pero se irguió por completo al instante siguiente con el fin de recobrar la compostura.

—No sé de qué hablas... — Susurró demasiado débil para su propio gusto.

—Di en el clavo, ¿verdad?— Los ojos de Ushio brillaban en demasía debido a los residuos de sustancias alucinógenas en su cuerpo y, por supuesto, por la emoción de ver cómo de un momento a otro el muchacho frente a él había comenzado a sudar nervioso.

—Deberías ver tu rostro—. Chilló el que todos apodaban el flaco, provocando que el castaño se encogiese de hombros levemente debido a su aguda voz —¿Es que acaso creíste que no nos enteraríamos?

El líder del grupo se cruzó de brazos e infló el pecho satisfecho; quizá había sido más difícil que huir de las redadas que los policías hacían de vez en cuando con el fin de detener el narcotráfico en la zona, pero cuando Ushio se ensañaba con algo no estaba tranquilo hasta descubrirlo. Había sido interesante seguir a Light y descubrir que el chico no estudiaba en la escuelucha que él decía, sin embargo lo que más intrigaba a Ushio era saber de dónde Light sacaba el dinero, porque él no se tragaba el cuento que ser ayudante en una simple tienda dejaba buena paga.

—Se me hace tarde...— Masculló unos segundos después, cuando sus alborotados pensamientos le permitieron volver en sí —Con permiso.

—¿Por qué la prisa?— Ushio dejó escapar una sonora carcajada antes de volver a rodear al muchacho con un brazo, aunque esta vez el castaño no se inmutó—. Estamos hablando muy a gusto, ¿no crees? Además esta plática podría ser de tu interés— hizo una pausa, a lo mejor haber visto a Light bajar de diferentes autos en distintas noches no era suficiente para aseverar que éste se prostituía, pero bastaba ver lo pálido que de repente se había puesto para saber que no andaba nada alejado de la realidad con sus palabras—. Estaba pensando, ya que hemos crecido juntos, algún día podrías hacerme un descuento de amigos, ¿qué dices?— Susurró de forma sugerente muy cerca de la oreja del otro antes de plantarle un beso en la mejilla, provocando que como acto reflejo Light formase una cara de asco mientras se limpiaba la mejilla con el manga de su chaqueta.

Los escuchó reírse al alejarse, y no le quedó más que bufar para intentar calmar la furia; los odiaba, ¡malditos analfabetos! Otra razón más para odiar ese lugar.

oOo

—¿Por qué tardaron tanto?— Lawliet apenas apartó la mirada de su sopa al sentir la presencia de los tres muchachos frente a la mesa.

—Lo lamentamos—. Se excusó rápidamente Near—, es culpa del idiota de Matt, a él se le olvidó decirte que no teníamos auto.

El pelinegro se encogió de hombros para restarle importancia mientras con la otra mano les hacía un ademán como invitándolos a sentarse. Había invitado a sus amigos a un comedor, quizá no era un elegante restaurante, pero era el lugar donde cocinaban la mejor sopa de pollo que había probado, o al menos era la mejor luego de una borrachera.

—Como sea, tan solo tomen asiento y pidan lo que quieran.

—¡Pero vaya humor!— Comentó Matt luego de jalar una silla y hacer lo que el pelinegro les había indicado —¿Es que nadie puede despertar feliz?

Pelear es lo que Lawliet menos quería, tan solo dio un nuevo sorbo a la sopa, esperando un reproche por parte de Near acerca de no esperarlos para comenzar a comer, pero el albino no era ningún idiota, solo bastaba con verle el rostro a su amigo para saber que las bromas deberían esperar.

—Beyond no atendió mi llamada, ¿alguien sabe algo?— Preguntó el mayor de todos unos segundos después, provocando que los otros bajasen el menú para verlo.

—Dijo que estaba cansado— Contestó Near con una sonrisa.

—No mientas, enano—. Reprochó Mello mientras ponía los ojos en blanco.

—Sí, Near, no hay porqué mentir—. Secundo Matt con un tono de voz más amigable —Beyond dijo que no estaba interesado en escuchar cómo te habías cogido al chico de anoche—. Sonrió con malicia al notar cómo Near volvía a sonrojarse, sin embargo la atención de todos se dirigió a Lawliet al escuchar la cuchara cayendo sobre la mesa.

—Perdón—. Se excusó apenado mientras con una servilleta limpiaba la sopa que había salpicado alrededor de su plato.

—¿Qué fue eso?—. Mello enarcó una ceja extrañado.

—Un descuido, nada más.

—Sí, claro, descuido que se originó al mencionar tu conquista de anoche. Ya cuenta... ¿no era lo que esperabas? — Cuestionó Matt intrigado, dándole codazos de complicidad a Elle.

Lawliet guardó silencio mientras sonreía de lado, ¿qué si había sido lo que esperaba? Por supuesto, el sexo había sido mejor de lo que había imaginado. No negaba que en un principio creyó que se estaba llevando a la cama a un virgen, un pensamiento demasiado tonto de su parte, solo era de ver cómo Light actuaba y hablaba para saber que no era su primera vez, quizá su fantasía de ser el primero en la vida de alguien lo había dominado por un momento, eso no quería decir que el encuentro había sido menos placentero por ese detalle. Sin embargo la sonrisa en su rostro se esfumó al recordar el incidente de la mañana.

—El sexo fue bueno—. Contestó al fin si alzar la mirada, tomando más sopa con su cuchara.

—¿Y ya? ¡Queremos detalles, Elle!— Pidió Matt con desesperación.

—Error— interrumpió Near —, tú eres el pervertido que quiere saberlo, no hables por todos, lo último que quiero es imaginar a Lawliet desnudo antes de comer.

—Pues a mí no me importaría imaginarte... no, mejor aún, verte desnudo, Nate—. De forma coqueta Matt se encorvó un poco sobre la mesa para ver de más cerca al albino, a quien le dedicó un guiño.

—Sin embargo noto que algo te incomoda—. Comentó Mello abruptamente luego de carraspear la garganta para cortar el momento entre aquellos dos, sobre todo al notar la facilidad con la que Near se sonrojaba ante cualquier comentario de Matt.

—Ah, ya saben, fue buen sexo pero esta mañana desperté y ya había desaparecido... él y doscientos dólares de mi cartera—. Se encogió de hombros, como si lo que acababa de decir no fuese la gran cosa.

—¿¡Pasaste la noche con él!?— Exclamaron al unísono, ni siquiera les importó pedirle a la camarera que regresara en otro momento aunque morían de hambre. Era demasiado irreal que Lawliet admitiese no haberle pedido un taxi luego del acto como usualmente lo hace.

—Sí, bueno, él se quedó dormido—. Masculló apenado mientras se rascaba nervioso la coronilla, sabía que, aunque no mentía, parte de la culpa era suya —No tuve valor de despertarlo, aunque tampoco imaginé que me saldría tan costoso ser amable.

—Y vaya que lo fue—. Comentó Matt aún con los ojos demasiado abiertos.

Lawliet suspiró, realmente la cantidad no era muy alta, al menos no para él, lo que realmente le afectaba era saber que había sido fácilmente engañado, aunque también le daba curiosidad el porqué Light había tomado su dinero solamente, es decir, si las intenciones del castaño eran robar, fácilmente podría haber tomado pequeñas pertenencias con el mismo o mayor valor de lo robado.

El muchacho continuó escuchando a sus amigos hablar sobre lo tonto y confiado que había sido, pero honestamente no les prestaba mucha atención, no era necesario que se lo dijeran, ya lo sabía. En cambio prefirió desviar su atención hacia la gran entrada principal que estaba a unos metros, donde se veía a la gente caminar de un lado a otro en la acera; de un momento a otro sus ojos se abrieron de par en par al creer haber visto algo, o mejor dicho a alguien.

—Debo irme—. Interrumpió de repente mientras se empujaba hacia atrás la silla

—¿Qué? Pero si aún no comemos— Refunfuñó Matt cruzándose de brazos.

—Ya les dije, pidan lo que quieran—. Sin apartar la mirada de la entrada sacó algunos billetes y los lanzó sobre la mesa.

Mello tuvo intenciones de quejarse al igual que el pelirrojo por el abrupto cambio de Lawliet, sin embargo el pelinegro abandonó la mesa sin ni siquiera verlos antes de que pudieran decir algo. No tenía tiempo para pensar en si sus acciones eran impulsivas, tontas o afectadas por el alcohol, en ese momento tan solo quería comprobar que sus ojos no lo habían engañado, que la persona a la que vio pasar era el mismo chico de la noche previa y, de ser así, alcanzarlo antes que desapareciera entre la gente.