19. Esperanza
Quien crea que las mujeres son las más complicadas, indecisas y desordenadas al momento de arreglarse para ir a una cita, nunca han visto una casa habitada solo por hombres. El pequeño apartamento es un caos, hay prendas tiradas a lo largo del pasillo y ya no sé sabe qué está limpio y qué debe ir al cesto de la ropa sucia. Matt sigue en ropa interior, yendo de una habitación a la otra mientras busca un cinturón que Mihael no utilice ya que no encuentra el suyo, Mello por su parte busca el cepillo para lustrar zapatos debajo de la cama y Beyond intenta encontrar entre la ropa interior de Matt un calcetín que sí tenga par. La única recámara que no es alcanzada por todo el desorden es la de Near, la suya sigue intacta mientras termina de acomodarse el corbatín negro para complementar su atuendo; una camisa blanca manga larga y un pantalón holgado de color negro.
Como era de esperarse, Near termina de alistarse a la hora acordada, pero conociendo a sus amigos, sabe que aún tiene tiempo suficiente para intentar arreglar su cabello, quiere llevarlo completamente hacia atrás, eso es algo que requiere mucha paciencia y fijador.
Fuera de la ordenada habitación, el caos no ha cesado, pero al menos ya ninguno corre desnudo por la casa, podría decirse que están listos en un ochenta por ciento, nada más les hace falta detalles como perfume, zapatos y cepillarse los dientes.
Cada uno compró una camisa manga larga que se asemeja mucho al color de sus ojos porque la señorita del almacén les dijo que eso resaltaría sus miradas. Claro que las tonalidades en vino que Beyond eligió no se parecen en nada al color natural de sus pupilas marrones casi negras, pero sí a los lentes de contacto que compró en el mismo lugar; solía usar unos similares cuando era adolescente, según él para diferenciarse de su hermano aunque realmente nunca nadie los confundía, Elle era el inteligente mientras él era solo Beyond. Y pese a que las cosas con su hermano no están del todo bien recientemente, no tiene nada en contra de él, ya no, así que usar esos lentes de contacto ahora tiene un motivo diferente, le parece que ese color le da un toque casi siniestro a su mirada y le encanta, además estaban en oferta.
Matt está indeciso entre sí debería desabrocharse hasta el segundo botón o ser más arriesgado y bajar hasta el tercero, podría saber cómo se ve mejor si no estuviera codeándose con los otros dos para hacer uso de SU propio espejo. El problema es que solo hay dos espejos de cuerpo completo en toda la casa, uno está en su habitación y el otro en la de Near, pero a ésta última nadie se atreve a entrar sin haber hecho una cita antes, el único con el privilegio de entrar y hacer uso de ella como si fuese la suya era Mello hasta hace unas semanas, pero desde que lo desterraron al mundo de los mortales ha tenido que aguantarlo en su intimidad todas las mañanas cuando éste se alista para ir a trabajar.
—¡Es MI habitación!— farfulla a manera de reclamo mientras los empuja. Pero exigir derechos no es algo fácil en esa casa.
—No seas egoísta— responde Beyond, volviendo con parsimonia hasta el espejo, donde continúa acomodándose la camisa.
—Además tú ya terminaste— añade Mello aún sabiendo que cuando las pecas en el rostro de Matt se tornan del mismo color de su cabello es porque realmente está molesto.
—Ya estoy listo— interrumpe Near al aparecer bajo el umbral, ignorando que apareció justo a tiempo, antes de que alguien agarrara a chancletazos a un par de personas.
—¿Y es que acaso vas a ir a regalar biblias?— bromea Beyond al echar un vistazo al atuendo de Near.
—¡Por supuesto que no!— vocifera empuñando las manos —¡Al menos yo voy acorde a la ocasión! En cambio tú... — Beyond gira despacio y de forma galante para asegurarse que su amigo no se pierda ningún detalle de su vestuario.
—¿Yo qué... ?— cuestiona con un tono atrevido a la vez que sonríe de lado y levanta una ceja.
Las redonditas y pálidas mejillas de Near se ruborizan e hinchan más al escuchar como el otro se carcajea. Es cierto, todos ellos se ven demasiado bien, ahora se siente inseguro con lo que eligió, inconscientemente se abraza así mismo en un intento de cubrirse, pero sus mejillas alcanzan una nueva tonalidad rojiza al escuchar la trémula y casi inaudible voz de Mello.
—Yo pienso que te ves bien...
Sus profundos pozos oscuros se encuentran con los brillantes zafiros, aparta la mirada, todavía no puede controlar lo que siente, su corazón se acelera solo con verlo, pero cada latido duele. Mello tan solo ve la espalda de Near desaparecer tras la puerta, de nuevo fue ignorado y se está desesperando, en lugar de seguirlo se queda ahí, sabe que no es justo ir detrás de él cuando su decisión sigue siendo la misma; lo quiere pero honestamente no se siente preparado para entregarse a una sola persona.
—Ustedes dos...— murmura Matt agitado. Ambos dirigen sus miradas a él, el pelirrojo sostiene sus goggles alzados con una mano y no tiene miedo en utilizarlos—. ¡Fuera de mi habitación!— el descuidado y pacífico muchacho se transforma en un ser tenebroso de aura sombría frente a sus ojos, cosa que los hace huir de ahí sin rechistar.
Lo único peor que hacer enojar a Near es enojar a Matt, es un suceso que ocurre solo en año bisiesto y puede ser fatal. Ninguno quiere pasar la vergüenza de llegar en transporte público al evento, así que lo mejor es no molestar y esperar tranquilamente a que la señorita termine de arreglarse.
oOo
Mantener la calma es una de las cosas que Elle Lawliet mejor hace. Por ejemplo, cuando se presentó para el examen de admisión en la universidad de Bologna, durmió tranquilamente la noche anterior, o como cuando Watari convocó a una junta para cederle la presidencia, primero pasó por el buffet porque sabía que antes de la gran noticia tendría que pasar más de una hora sentado mientras Watari y Roger exponían el balance actual de las cinco compañías que poseen alrededor del mundo, cuál había generado más ganancias y cuales mostraban algún estancamiento o pérdida. Dos años han pasado desde su nombramiento y hasta el momento el evento de hoy es su proyecto más grande, han invertido una fuerte suma de dinero por lo que fallar resultaría en una pérdida más que significativa, pero está seguro de su trabajo, del crecimiento que han tenido las ventas bajo su mando y de lo que ha logrado junto a sus subordinados. Sí, está nervioso por el lanzamiento del nuevo videojuego pero su ansiedad va más allá, ese cosquilleo que siente en la panza tiene nombre, apellido y un carácter bastante complicado.
Sentado sobre el capó de su auto con las manos en los bolsillos, espera por Light en una esquina escasamente iluminada, a unas cinco cuadras de su casa porque la restricción de acercarse a ella sigue en pie. Diez minutos han pasado de las siete, diez minutos de retraso y ni siquiera se ha percatado, los agitados latidos de su corazón tienen su completa atención. Reconoce el sentimiento, ha estado enamorado antes y las ansias que lo asaltaban cada vez que tenía una cita con su novio eran similares más no iguales; no puede decir que está enamorado y tampoco desea comparar; Light no es como Alex, Light no es un muchacho de aura cálida y corazón condescendiente, él es terco, hace rabietas cada vez que puede y tiene un tonto orgullo que no lo llevará a ningún lado, pero le gusta como hace mucho no le gustaba nadie.
Se percata que Light lleva quince minutos de retraso cuando su secretaria llama; Kiyomi le notifica que algunos fotógrafos y reporteros ya están en la entrada del lugar y él promete que llegará lo más pronto posible. Está a punto de llamarlo cuando de pronto escucha los pasos de alguien acercándose, al alzar la mirada vislumbra entre las penumbras una estilizada silueta borrosa que toma una figura definida al pasar bajo un faro. Casi tiene que sostenerse la quijada cuando lo ve pese a que ya sabía cuál sería su atuendo, él lo compró. Sin embargo no deja de sorprenderle lo diferente y perfecto que luce con la frente descubierta y su cabello peinado de lado junto a ese traje de diseñador oscuro parecido al suyo y una corbata color violeta.
Su tórax se contrae de forma violenta, en otra ocasión adjudicaría ese síntoma a un fallo en sus órganos vitales, y quizás eso sería menos grave que el verdadero motivo; su corazón le recuerda a la cola de un perro que se menea feliz de un lado a otro, pero el entusiasmo de un canino puede deberse a un sinfín de razones, la suya en cambio solo es ese hombre que camina de forma elegante hacia él.
—Cierra la boca— bromea, de forma seductora entrelaza los dedos de las manos tras la nuca del pelinegro mientras con una voz acorde a su actitud le pregunta «¿cómo me veo?»
Para Elle esa pregunta es una invitación a contemplarlo. Lleva sus manos a la cintura del otro y se deleita con lo que tiene a la vista, que tampoco es mucho debido a la cercanía, pero es suficiente porque lo más importante está justo frente a sus ojos; el rostro de Light luce muy diferente esa noche si lo compara con la noche en la que lo conoció; no, más bien, luce muy diferente a cualquier otro día, con un brillo especial que irradia calidez.
—Me sorprende la poca noción que tienes de la puntualidad— dice en cambio, ignora la pregunta del castaño solo porque cree que hablará más de la cuenta si se atreve a contestar. Para él es difícil aceptar que está rompiendo la regla más importante del trato, porque sí, está consciente de que si no se detienen ahora, lo que siente por Light solo seguirá creciendo.
Sin embargo eso no significa que este resignado a alejarse o a descartar sus sentimientos; está dispuesto a intentarlo, pero no debe ser precipitado o lo terminará asustando. Esto puede quedar para después, por el momento quiere disfrutar de esos segundos de cercanía y de la velada que tiene planeada.
Le sujeta el mentón y luego se inclina hacia él, rompiendo la poca distancia entre ellos. El beso es suave, sin prisa, apenas rozando los labios. No desea dejarlo sin aliento ni arrebatar la húmeda esencia que Light esconde en cada rincón de su boca. Tan solo quiere sentirlo cerca y disfrutar del ardiente cosquilleo que le recorre todo el cuerpo. Elle sabe que esa noche tiene derecho a besarlo, tomarlo de la mano y presentarlo como su novio ante todos si así lo desea; lo que significa que, contrario a lo que quisiera, su beso está siendo correspondido porque está pagando por él; ignora sin embargo que una parte de Light cede por voluntad propia.
—¿Nos vamos?— pregunta con los ojos aún cerrados, sus labios todavía rozando levemente los del castaño.
—Sí...— responde apenas audible mientras se aparta despacio. Elle sonríe, no quiere hacerse ilusiones, pero le parece haber notado un leve sonrojo.
El trayecto transcurre sin mayor novedad, Starlight de Muse suena de fondo mientras Elle intenta mantener una plática medianamente fluida. Le hace preguntas triviales que el otro contesta sin ninguna pizca de hastío; se percata que esa noche su humor no es el de un gatito arisco, pero no por ello lo nota del todo accesible, percibe que de alguna forma Light siempre mantiene una barrera.
—Más tarde te tengo una sorpresa— menciona de repente, a tan solo dos cuadras de llegar. Light voltea a verlo con el entrecejo fruncido, confundido pero también intrigado —. Recuerdas qué día es hoy, ¿verdad?
Entrecierra los ojos sin apartarle la mirada. Es su cumpleaños, no entiende a qué se refiere, pensó que tener la oportunidad de asistir a un evento como ese era el obsequio que Elle le daba. Ahora ya no sabe qué pensar.
—¿De qué hablas?— mantiene su voz neutra, sin embargo sus labios se contraen involuntariamente, como si quisieran formar una sonrisa y dejarse llevar por la curiosidad.
—Ya te dije, es una sorpresa para más tarde, o sea que tendrás que esperar— sonríe a la vez que le guiña un ojo, provocando que el otro se cruce de brazos y voltee hacia la ventana con los mofletes hinchados. Quizá hubiese sido realmente una sorpresa si hubiese mantenido su bocota cerrada, pero se moría por decírselo; al menos piensa que no la arruinó por completo, aún falta buena parte de la velada para que Light lo descubra.
—Ni quería saber— dice luego de unos segundos sin voltear a verlo, haciendo aún un mohín con los labios.
Lawliet suelta una risilla, no se molesta en contestar, tampoco lo cree necesario, pierde completamente la atención de su acompañante tan pronto como llegan a su destino y un enorme portón eléctrico parecido al de un castillo se abre frente a ellos.
Para Light es como si un mundo de ensueño apareciera frente a sus ojos, siente la misma emoción que siente un niño al abrir los regalos que aparecieron durante la noche bajo su arbolito de navidad. Inconscientemente se inclina hacia adelante mientras sus pupilas siguen el movimiento de las luces que los buscacielos forman en el firmamento. Está tan embelesado que no se percata de que el auto se detuvo hace algunos segundos, con su mirada recorre todo lo que tiene a su alcance, quiere ver el lago artificial, desea saber cómo luce realmente, pero desde su posición tan solo logra ver el puente de madera; las personas que beben y charlan en las afueras del lugar entorpecen su visión.
—¿Sabes en que se inspiraron cuando construyeron este sitio?
—¡En Mykonos!— contesta al instante mientras voltea hacia él—. ¡Lo leí en una revista!— dice de un tirón con una sonrisa en los labios, y con la misma rapidez añade. —¡Las pequeñas piedras grisáceas representan la arena blanca, el lago turquesa son sus cristalinas playas y la infraestructura se mantiene simple pero sofisticada, muy al estilo tradicional griego como muchos hoteles en dicha isla, las paredes blancas y lisas con sus esquinas redondeadas!
Elle sonríe y asiente dándole la razón, como lo haría un profesor a un alumno que ha hecho muy bien su tarea.
—El valet parking se hará cargo del resto— comienza a explicar. Le agrada ver a Light inspeccionando el lugar como si fuese un niño que acaba de descubrir Disneyland , pero deben bajar. Notó la presencia de los fotógrafos desde que cruzaron el portón, por suerte no se han acercado lo suficiente como para que ellos noten la suya, sin embargo no significa que sea correcto mantenerlos esperando por más tiempo, y mucho menos a sus invitados —. Bajaré primero y esperaras a que te abra la puerta, caminarás sujetándome el brazo y debes sonreír todo el tiempo, recuerda que estarán tomando fotografías desde todos los ángulos, ¿entendido?
—Sí...— murmura a la vez que asiente con timidez. Toda la euforia que sentía hace unos segundos desaparece, ahora en cambio se siente nervioso, cae en cuenta de que entrará a ese sitio donde a todos les sobra clase mientras que él solo sabe algunas cosas sobre etiqueta.
—Una cosa más— continúa Elle a la vez que gira el torso en dirección a su acompañante, sin percatarse de la repentina preocupación que lo invade —, cuando lleguemos al final del puente, esperaremos unos segundos para más fotografías, esas servirán para la portada. Ningún fotógrafo se acercará, pero si alguno lo hace junto a un reportero, puedes ignorar sus preguntas, solo mantente a mi lado, ¿está bien?
Light de nuevo contesta con un susurro mientras inconscientemente se encoge sobre el asiento. Elle sale del auto y lo espera tal y como se lo indicó. No le agrada la idea de caminar por ahí como una damisela que necesita aferrarse a un hombre, pero admite que debido a la situación, sujetar el brazo de Lawliet le brinda un poco de seguridad. La caminata comienza lenta y vacilante por parte suya, pero va tomando confianza mientras avanzan. Sin embargo, un repentino destello lo deja en blanco, un fotógrafo que apareció de la nada frente a ellos les pide que sonrían y luego se produce un nuevo chispazo de luz. Tuvo toda una semana para pensarlo pero es hasta ese momento que cae en cuenta de que muchas de las miradas estarán puestas en él por el simple hecho de ser el acompañante del exitoso anfitrión, lo que significa que si falla, todos lo sabrán.
—Lawliet, no creo que... — intenta no mostrarse nervioso pero inconscientemente entierra más sus dedos en el brazo del pelinegro.
—Tranquilo... — susurra mientras posa su mano sobre las de Light; sonríe una vez más hacia la cámara y luego retoma el camino—. ¿Qué te pasa?— murmura entre dientes sin dejar de sonreír en ningún momento.
Mentiría si dijera que la reacción de Light no le sorprende, porque si bien esta no es la vida a la que está acostumbrado, sí es la que aparenta tener frente a algunos, esperaba entonces que Light se acoplara y fingiera sin ningún problema.
—Si hago algo mal...
Están justo a la mitad del puente cuando Lawliet se detiene de nuevo, no pueden llegar al final si a uno de ellos se le nota tanto la incomodidad. Sin importarle el qué dirán, rodea la cintura de Light y con delicadeza lo pega a su cuerpo; hubiese querido no tener que mostrarse tan íntimo con el castaño para que éste pasara desapercibido ante los medios, pero en ese instante se deja llevar por ese lado protector que siempre lo ha caracterizado, aunque sea frente a los lentes curiosos de los fotógrafos.
—Lo estás haciendo bien...— le susurra al oído mientras con dos dedos le acomoda detrás de la oreja un mechón de cabello. Llega a la conclusión de que no debe ser lo mismo fingir frente a un puñado de adolescentes presumidos que hacerlo frente a los que realmente son los dueños del dinero. Le da un poco de pesar haber puesto a Light bajo esa situación, pero no se pueden retirar ahora, así que le vuelve a pedir al oído que se calme y le recuerda que lo está haciendo bien.
—Lawliet...— dice apenas audible con el mentón apoyado sobre el hombro del pelinegro —, de verdad es color turquesa.
Elle sonríe al escuchar de nuevo esa pizca de emoción en su voz, casi puede imaginarlo con los ojos completamente abiertos mientras el color del agua se refleja en sus pupilas.
—Rodéame la cintura y sonríe a las cámaras— le pide aún al oído. Sabe que mañana esa imagen de ellos abrazados saldrá en la sección de sociales, algunos se preguntarán quién es ese muchacho y otros repudiarán esa cariñosa escena entre dos hombres, pero hoy lo único que le importa es que ambos tengan la mejor noche de sus vidas —, un par de fotos y entramos, ¿de acuerdo?
Vacila un poco pero asiente, se separa despacio y rodeando la cintura de Elle, sonríe hacia las cámaras.
El estilo mediterráneo del salón es también despampanante. Los finos pilares a lo largo del lugar están alineados al igual que las mesas de manteles blancos; las ventanas se elevan hasta lo más alto y de ellas cuelgan delicadamente cortinas largas de color arena; el piso está tan pulcro y resplandeciente que las luces blancas de los pequeños focos empotrados en el techo se reflejan en él como si fueran estrellas, las cuales junto al enorme candelabro dorado de cristales que se suspende en el centro, iluminan de forma elegante todo a su paso.
Elle saluda a cuantas personas se atraviesan en su camino, sean proveedores, accionistas o socios. Light también extiende su mano cordialmente a los pocos que no ignoran su presencia mientras con disimulo continúa recorriendo el lugar con la mirada.
Llegan hasta su mesa asignada, la que está al centro y adelante, frente al espacio libre donde en unos minutos se llevará a cabo la presentación. Light no puede disimular su fastidio ante la presencia de los amigos de Lawliet; no es como si esperaba estar a solas con él, pero tampoco le alegra verlos, especialmente a la versión menos agradable de Elle. Y Beyond no tarda ni dos segundos en darle más motivos para aborrecerlo.
—¡Elle, no dijiste que podíamos traer acompañantes!— dice a la vez que se pone de pie y jala la silla del centro para su hermano en un falso gesto de amabilida —. Tengo el número telefónico de una prostituta a la que le pagué hace unas semanas— continúa mientras vuelve a su asiento —, podría haberla invitado para que Light se sintiera en confianza.
—Beyond, por favor... — sucede lo que temía, las cosas con su hermano están tensas y no por problemas entre ellos, sino porque no aprueba su relación con Light, y el hecho de que éste mantenga esa actitud pomposa tampoco ayuda mucho.
—Ignóralo, Elle— interviene Near con una sonrisa, acto seguido dirige su mirada al castaño y añade con benevolencia —, seguramente está celoso porque tu acompañante se ve mejor que él.
Ese comentario hace que Light sonría un poco pese a que el aire que se respira en esa mesa no es agradable; ese muchacho bajito ha vuelto a ser amable con él aún después de lo que le dijo el otro día.
—¿Les puedo tomar una foto?
Un fotógrafo aparece justo cuando Beyond estaba a punto de contraatacar, obligándolo a guardarse sus palabras. Todos sonríen y luego de un destello, el muchacho les agradece y se marcha para seguir con su trabajo.
Elle necesita terminar de saludar a sus invitados, así que le pide a Beyond que lo acompañe porque no cree que sea conveniente dejar a Light a su merced, además quiere que les tomen una fotografía donde solo aparezcan ellos dos, los hermanos Lawliet, pero la negativa del menor no se hace esperar.
—Olvídalo, si quieres que te acompañe pídele a tu... a tu lo que sea que se vaya.
—Beyond, no seas ridículo— reprende Matt al muchacho sentado a su lado —. ¿En serio te vas a poner a discutir con tu hermano en su gran noche?—. Y para sorpresa de Light, el menor de los pelinegros hace una mueca de disgusto, pero se reserva cualquier otro comentario. Sin embargo no es el único que está en contra de su presencia en esa mesa.
—Beyond tiene razón— arguye Mello antes de darle un sorbo a su vaso de agua —. Él no es nuestro amigo, no tiene nada que hacer acá.
Elle suelta un suspiro lleno de cansancio, ésta ha sido la discusión de todos los días desde que les dijo que Light sería su acompañante; y está dispuesto a defender su decisión por el sencillo hecho de que Beyond ni Mello están realmente preocupados por él, es simple desprecio hacia Light; Beyond porque no supera aún la manera en la que se conocieron y Mello porque repudia lo que el castaño hace con su cuerpo, porque según él es alguien vulgar y sin dignidad. Pero antes de que pueda salir en su defensa, Near se le adelanta.
—Es mi amigo— opina con la vista fija al frente, sin voltear a ver al muchacho rubio que tiene a un lado, aunque es claro que su intención era solo llevarle la contraria, un detalle que especialmente cierto castaño nota.
Elle carraspea la garganta y luego se inclina un poco hacia Light para pedirle que lo acompañe, es parte del compromiso, debe estar a su lado en todo momento y limitarse a sonreír mientras él charla con los invitados. O al menos esa sería la labor que cualquier otro tendría que cumplir pero no Light, a él no quería tener que aburrirlo con tantas formalidades, aunque ahora no cree que sea una buena idea dejarlo en la mesa con esos dos.
—Puedo defenderme solo— le susurra al oído al intuir cuál es la preocupación de Elle, pero éste no parece satisfecho con esa respuesta, así que reconsidera sus palabras y luego añade. — Misa vendrá en cualquier momento, iré a su mesa un rato mientras tú terminas.
Ante esa opción, Lawliet relaja sus facciones y asiente no del todo seguro. Les dice que volverá pronto y les pide que intenten al menos ser amables entre ellos; pero no pasan ni quince segundos antes de que alguien ignore la petición.
—¿Desde cuándo eres amigo de una puta?— Mello se ladea sobre el asiento y sujeta el mentón de Near para que le dé la cara, y contrario a lo que Matt o Beyond esperaban, el de cabellos blancos no aparta la mirada.
—Hasta fui el amante de una— contesta con el entrecejo fruncido en un intento de lucir seguro, aunque en su voz se puede percibir una pizca de rencor si se le presta atención—. La diferencia es que tú no cobras, Mello— añade en un acto de valentía que no sabe de dónde salió.
—No puedo creer que a ninguno le importe Elle— recrimina Matt, quien por alguna razón parece ser el maduro esa noche en lugar de Near—. ¿Acaso quieren arruinarle la noche?
Near, quien está acostumbrado a ser el correcto, se avergüenza de su actitud y cabizbajo se acomoda sobre su asiento. Mello también parece apenado aunque muy a su manera, solo quienes lo conocen realmente pueden decir que está arrepentido aún bajo ese semblante de fastidio.
—Voy al baño— interrumpe Light apenas audible.
En otra ocasión le hubiera devuelto el insulto a ese tal Mello porque «puta» es una palabra que no soporta, más allá de la intención hiriente y despectiva existe un motivo personal. Matt tiene razón, no pueden arruinarle la noche a Elle y sabe que el problema en esa mesa es él, mientras continúe ahí seguirán discutiendo.
Sin embargo Near piensa que se marcha por su culpa, cree que lo ofendió con sus palabras así que decide seguirlo, no obstante Mello intenta impedírselo al sujetarle la muñeca.
—No te estoy pidiendo permiso— el rubio cede, pero solo porque algo en aquella mirada grisácea lo lastima.
Near aparta la mano sin ninguna delicadeza y retoma su camino.
Hasta la habitación de los baños es mucho más grande que su recamara, eso le ofende, pero no le impide admirar el lugar. Para su suerte se encuentra vacío, así que lo recorre sin limitarse. Roza con la punta de los dedos las puertas de madera de cada cubículo y adrede frota el ante pié en el lustroso piso de cerámica hasta hacerlo rechinar. Los lavamanos son óvalos blancos incrustados en una pieza de mármol beige y el amplio espejo sobre ellos se asemeja al espejo que estaría en el camerino de cualquier super estrella, por los pequeños focos de luz blanca que lo rodean. Su parte favorita son los grifos, el agua sale cuando las manos están paralelas al sensor y se detiene al instante que se las retira. Juega un poco, coloca sus manos debajo del grifo y las aparta tan pronto se activa, antes de que alguna gota caiga en su palma, lo repite una y otra vez como si estuviera hechizado por ese objeto, a tal punto que no se percata cuando la puerta se abre.
—Light... — el aludido gira de un brinco tan exagerado que hasta Near da un respingo—. ¿Te asusté? ¡Lo siento! N-No era mi intención— balbucea nervioso.
—¡Te apareces de la nada!— reclama con una mano en el pecho mientras respira agitado, como si con eso fuese a detener que su corazón salga disparado de él.
—¡No, no! Yo solo... y-yo solo quería... — intenta explicarse, pero está tan sobresaltado que las palabras simplemente no salen como él quisiera.
—¡Solo di a qué viniste!— exige con una actitud típica de él, pero por segunda ocasión ese muchacho logra hacerlo sentir culpable por tratarlo así al ver los enormes ojos cristalizados como si fuera un cachorro regañado—. ¡Hey! Ummm... ¿Cómo te llamas?— pregunta mientras se acerca despacio para enmendar su error, sin embargo retrocede un paso cuando el de cabellos blancos avanza repentinamente con una enorme sonrisa.
—¡Nate! Nate River, pero todos me dicen Near.
—Bueno, Nate, supongo que mi nombre ya lo sabes— extiende su mano por cortesía y el otro la estrecha con demasiada emoción.
—¡Claro! Te llamas Light, Elle me lo dijo— Near sonríe, pero su rostro cambia a uno avergonzado cuando recuerda lo sucedido en la mesa.
—¿Y ahora qué pasa?— pregunta con cierto fastidio. ¡Ya fue amable! ¿¡Qué más quiere!?
—Lo que pasó antes... — empieza cabizbajo y apenas audible—. ¡Lo siento! Yo no quise decir que... ¡Estaba molesto con Mello!— añade con rabia, dejando en evidencia que tan solo pronunciar ese nombre le duele —, yo no me refería a que tú... a que tú fueras eso. ¡De verdad siento lo que dije!
De alguna forma, la mortificación por la que Near parece estar pasando reconforta a Light, borrando cualquier vestigio de hastío. El hecho de saber que le preocupó lo suficiente como para seguirlo es lo que lo consuela. Las disculpas de Near se cuelan por todos los agujeros que su corazón ha coleccionado con el paso de los años, brindándole cierto alivio con su sinceridad, quitándole de encima un peso que ha cargado por mucho tiempo. Es la primera persona que aún sabiendo lo que hace, no parece juzgarlo ni esperar algo a cambio.
Claro que lo ocurrido le dejó un mal sabor de boca, nadie sabe cuántas veces ha tenido pesadillas con esa palabra, las voces de Ushio y sus amigos pronunciándola siguen grabadas en cada rincón de su cabeza y cree que ahí seguirán por lo poco o mucho que le quede de vida. Sin embargo en ningún momento se ofendió por lo que dijo Nate, hay que ser realmente un tarado como para no haber notado que las palabras ácidas del pequeñín iban dirigidas hacia otro de los presentes, además ¿quién podría enojarse con Near si tiene un aspecto tan adorable? Pero no puede decir lo mismo de Mello, sabe que las intenciones de ese muchacho eran ofenderlo específicamente a él, lo notó por la forma en que lo vio desde que llegó a la mesa, como si él portada alguna desagradable enfermedad contagiosa.
—¿Así que Mello es el muchacho del que hablabas el otro día?— pese al desagrado que siente por el rubio, no hay mala intención en su pregunta, solo quiere mermar la incomodidad que los envuelve.
—¿Soy tan obvio?— pregunta alzando un poco la cabeza, permitiendo que el otro vea el sonrojo que colorea su rostro.
—Lo difícil sería no notarlo— no puede evitar pellizcarle una mejilla, casi le invade la sensación de verlo como un hermanito aunque sabe que todos los amigos de Elle son mayores que él—. A menos que me digas que le mide veinte centímetros, no sé qué le ves— suelta una risilla, Near realmente es adorable, su redondito rostro se asemeja al de un tomate luego de sus palabras; sin embargo él también se ruboriza igual o peor cuando un hombre que entró hace unos minutos les lanza una mirada desaprobatoria desde los lavabos—. Disculpe... — agacha un poco la cabeza en dirección a ese acusador hombre mientras se cubre la boca con una mano, como lo haría alguien que sin querer dijo una palabrota, acto seguido toma a Near del brazo y entre susurros le pide que continúen esa conversación afuera.
Van andando entre las mesas, intentando no chocar con los meseros o invitados mientras Light aún sujeta el brazo de Near, aunque más que un agarre amistoso, pareciera que lo jala consigo. Sin embargo al pequeño de cabellos blancos no parece molestarle, se deja guiar por el salón. En algún momento un mesero los hace detenerse cuando coloca una charola de aluminio frente a ellos mientras les pregunta si gustan una copa de champán; para sorpresa del menor, ambos rechazan con amabilidad la invitación al mismo tiempo, por lo que el camarero continúa con su recorrido.
—¿Tampoco bebes alcohol?— pregunta Light un poco sorprendido mientras retoman su camino.
—Bueno, tampoco es como que no beba, cuando salgo con mis amigos tomo solo un poco porque no tengo tanto aguante como ellos.
—Ah, sí. Elle a veces toma como un albañil recién pagado— comenta recordando la segunda ocasión que visitó la casa del empresario, esa noche lo vio beber una o dos cervezas cada vez que se tomaba un descanso, ese que a él no le dio.
Near asiente dándole la razón. Eso le hace recordar a la vez que durante la semana survivor , la semana antes de fecha de pago, Matt y Mello querían salir, ninguno tenía dinero suficiente, y ya que durante esa semana buscas sobrevivir con lo poco que te queda, no es recomendable hacer gastos innecesarios. Pero la terquedad de ese par llegó a tal punto que decidieron vestirse de mujer para que los hombres les invitaran los tragos, demostrando que harían lo que fuera por un par de cervezas gratis. Sin embargo antes de que pueda contarle la anécdota de esos dos bobos, una chica ataca con un sorpresivo abrazo a su nuevo amigo.
—¡Liiight!— Misa ignora que algún día de estos va a dejar sordo a alguien si sigue chillando de esa forma tan cerca de los oídos—. ¡Te ves divino!— concede al alejarse de él y examinar su atuendo.
—Tú te ves hermosa— dice con una sonrisa mientras le pide su mano, la cual eleva por sobre la cabeza de la chica, como invitándola a dar una vuelta para mostrar su hermoso vestido.
Misa lo hace encantada, tardó horas en el centro comercial y en el salón de belleza junto a su madre y está feliz con el resultado. Lleva un vestido de cóctel strapless en color salmón, ceñido y con muchos brillos en la parte superior mientras que la parte inferior cae hasta las rodillas con un poco de pomposidad; lleva el cabello con un recogido desordenado y un maquillaje suave en tonalidades durazno. Siempre invierte mucho en su apariencia aunque se la pase sentada escuchando las aburridas charlas de sus padres; sin embargo por primera vez esa noche hay alguien que ha llamado su atención.
—¿Por qué no me dijiste que tu novio tenía un gemelo? ¡Está guapísimo!— lo toma de las solapas del saco y lo sacude un poco a manera de reclamo.
—¿Ya me habías visto?— no desea ignorarla, pero si vio a Beyond significa que ya lo había visto a él también—. ¡No me avisaste!— le reprocha de forma casi infantil. ¿¡Cómo se atreve a preguntar por ese idiota antes que por él!?
—Sí, bueno, es que olvidé mi bolso en casa— se rasca con su dedo índice la mejilla mientras hace círculos en el piso con un pie, apenada por ser tan despistada —. ¡Pero íbamos a ir a tu mesa!
—¿Íbamos?— alza una ceja y se cruza de brazos, sin apartarle su inquisidora mirada de encima.
—¡Sí! Vine con Teru y...
—¿Y dónde está?— interrumpe de nuevo.
—¡Ussssh!— se queja haciendo resonar su tacón en el piso—. ¡Salió a tomar aire! Volvió a discutir con su padre por el asunto de la universidad ¿Ok? ¿Ya puedes dejar de cuestionarme tanto?—. Se le ve hastiada, pero ese gesto no dura mucho, de nuevo vuelve a sonreír como una niña y lo sujeta del saco mientras le pide que le presente al papasito ese.
—Olvídalo, Misa— la toma de las muñecas y le aparta las manos de su ropa, no piensa hacer lo que ella le pide —. Me caes demasiado bien como para hacerte tanto daño— la chica se cruza de brazos y forma un puchero, ¿de qué sirve tener amigos hombres si no van a presentarle sus amigos guapos? —. No te enojes— le pide mientras le acaricia con dos dedos la mejilla —, de verdad ese tipo no vale la pena. Además, mi amigo y yo tenemos que salir un rato.
Misa afloja los hombros y parpadea confundida, "¿amigo?, ¿qué amigo?" se pregunta hasta que una mata aplastada de cabello blanco se asoma por uno de los costados de Light, siempre ha sido tímido con las chicas y había preferido quedarse atrás.
—Buenas noches, señorita— imitando a Elle, toma la mano de la chica y le da un beso sobre los nudillos, aunque en lugar de sonar seguro y verse atractivo como su amigo, sus movimientos son rígidos y su voz temblorosa. A Misa esa actitud se le hace simplemente adorable.
—¡Ayyy, eres tan lindo!— chilla mientras le apachurra las mejillas con los dedos —¡Dan ganas de adoptarlo! ¡Serías como el hermanito que siempre quise!— dejándose llevar por la emoción, lo rodea con los brazos y lo pega a su cuerpo. Near, quien siempre ha tenido problemas para interactuar con el sexo opuesto, se queda en blanco cuando debido a su baja estatura y a los altos tacones de la chica, su cabeza queda casi hundida entre el voluminoso pecho de ella—. ¿Cuántos años tienes, ternurita?
—Vei-Veinte...— masculla con el rostro completamente rojo.
Misa se endereza súbitamente y tomándolo de los hombros lo aleja un poco, lo suficiente para poder inspeccionar ese aniñado rostro, acto seguido se inclina hacia Light y le susurra al oído un «pensé que era menor que nosotros».
—Lo sééé, también lo pensé la primera vez que lo vi— le responde con el mismo tono de voz suave y sorprendido —. Bueno, Misa, tenemos que irnos.
—¿Van a tardar mucho?
—No, solo será un rato.
—Está bien, pero búsquenme tan pronto vuelvan. Estoy en aquella mesa— indica con su dedo una de las mesas localizadas casi al centro del salón. Light asiente luego de haber ubicado con su mirada a la señora Amane, sería imposible no verla con ese pronunciado escote —. Si ves a Teru dile que deje los daddy issues para otro momento y ay de ti que no vuelvas pronto, Yagami— la amenaza es necesaria, se siente ofendida que la dejen sola, para una adolescente estos eventos seniles sólo son tolerables con la compañía de amigos.
Light le promete de nuevo que no tardará y le pide que le aparte un asiento para cuando regrese. Near vuelve a sentir que lo toman del brazo, sus piernas responden mecánicamente, aún esta afectado por lo ocurrido. Light lo ve por sobre su hombro y sonríe al notarlo todavía sonrojado.
—Muchos heteros estarían celosos— comenta mientras salen, llevándolo a una zona alejada de la entrada —, mira que hundir el rostro en un par de pechos enormes es el sueño de muchos.
Near abre los ojos de par en par y se ruboriza aún más. Intenta excusarse, nunca había estado tan cerca de una chica, pero no es un pervertido, sin embargo de su boca solo salen balbuceos.
—Pero no hemos venido a hablar de heteros— dictamina mientras lo empuja de espaldas contra la pared, a un costado del local justo detrás de un pilar —. Vamos a hablar de ese tal Mello, te ayudaré a enamorarlo— asegura, sorprendiendo al más bajito.
—¿En serio?— sus labios se transforman en una sonrisa larga y sus ojitos brillan de ilusión—. ¿Tienes mucha experiencia en el amor?— pregunta con la misma emoción, olvidando que no es precisamente el corazón lo que Light vende.
Sin embargo el castaño asiente pese a su nulo conocimiento en la materia. Solo cree haber estado enamorado una vez, cuando era un pendejito de quince años, fue de un hombre mayor y además era un cliente. El tipo resultó ser un idiota que tenía esposa e hijos; no considera que esa haya sido una buena experiencia amorosa, pero tampoco debe ser tan difícil aconsejar a alguien.
—Bien, Nate... ¿puedo llamarte Nate o prefieres Near?— el aludido, quien aún lo mira expectante, se encoge de hombros—. Bueno, no importa. Para empezar quiero que sepas que hago esto porque me caes bien, aún no sé qué le ves a esa versión pirata de Willy Wonka.
«Me caes bien» esas palabras resuenan en su cabeza mucho más que el cómico sobrenombre, quizá porque tomando en cuenta sus encuentros pasados, nunca imaginó que pudiese escuchar esas palabras viniendo de Light.
—A mí también me caes bien— responde porque considera necesario hacerle saber que el sentimiento es mutuo.
—Que bueno porque lo que te diré probablemente no te guste— el silencio que se forma hace que la sonrisa de Near desaparezca. Piensa un poco en lo que dirá, no quiere ofenderlo de nuevo porque realmente cree que ese muchacho podría convertirse en su primer amigo verdadero —. Sé que te molestaste por lo que dije el otro día en el restaurante, pero lo sostengo ¿por qué aferrarse a alguien que no te corresponde?
—Pensé que me ibas a ayudar a enamorarlo— reprocha haciendo un puchero, sintiéndose estafado.
—¡Sí, por supuesto! ¿Pero sabes lo que vi allá adentro?— se inclina un poco hacia él y tomándole el mentón lo hace alzar la cabeza hasta que sus miradas se encuentran—. Vi a un chiquillo despechado, se nota que todo lo que él dice o hace te afecta.
—He intentado ignorarlo— está avergonzado, es cierto que ha hecho un esfuerzo por ignorar la existencia de Mello, pero Light tiene razón, de alguna forma siempre vuelve a caer como ocurrió hace poco.
—¡No es suficiente con ignorarlo!— exclama a la vez que se endereza, comienza a ir de un lado a otro con parsimonia, como lo haría un profesor mientras explica su tema favorito —. Debes hacerlo sentir que no te importa, que él ya es pasado y que ahora tienes a alguien que disfruta toda esa sensualidad que él no aprovechó.
—Pe-Pero yo no tengo a nadie más— interrumpe entre tartamudeos —, y tampoco m-me considero alguien... sensual.
—¡Ya lo sé!— en un ataque desesperado, lo sujeta de los hombros y lo sacude para hacerlo reaccionar —. Solo te estoy diciendo que le hagas creer que hay alguien más. La mejor manera de recuperar a un hombre es poniéndolo celoso y para eso tienes que lograr que otros hombres volteen a verte— concluye con una sonrisa. Lamentablemente para Near, Light aún es un niño en muchos aspectos y sus infalibles consejos están basados en las telenovelas que ha visto con su madre.
—¿Y cómo hago eso...?— Le pregunta vacilante. No es bueno mintiendo ni atrayendo miradas.
—Que bueno que lo preguntas— sonríe mientras se acomoda la corbata, como preparándose para comenzar la parte dos de su cátedra —. Para empezar debes dejar de vestirte como si fueras a un bautizo— lleva sus manos hasta el cuello de la camisa de Near y le arrebata el corbatín, luego le desabrocha los dos primeros botones—. ¿Y qué con ese pelo? Una cosa es peinarte y otra cosa es dejarte la cabeza como si la lamió una vaca— intenta meter los dedos en ese cabello sin mucho éxito al principio —¿Qué rayos te echaste?
—Fijador— responde entre muecas de dolor debido a los jalones que Light le da mientras intenta peinarlo.
—¿Has considerado comprar ropa de tu talla?— esta vez se acuclilla y le hace un pequeño doblez en los laterales inferiores de la camisa—. ¿Es que acaso te saltaste la pubertad?— comenta frustrado mientras intenta hacer con los pantalones lo mismo que hizo con la camisa, pero es imposible hacerlos lucir más entallados—. Quizá deberías comprar ropa en el área de niños.
—No es gracioso— protesta cruzándose de brazos, nunca le ha gustado su baja estatura, mucho menos que se burlen de ella.
—Solo era una pequeña broma— se pone en pie y le da unos últimos retoques a su cabello, volviéndolo un poco a ese estilo desordenado con el que lo conoció —. Casi igual de pequeña que tú— añade solo por joder y suelta una sonora carcajada cuando esas redondas mejillas se hinchan más luego de sus palabras —. Está bien, no más bromas— promete alzando la mano derecha como si fuese un juramento —. Bien, ahora que ya estás listo solo debes besarme.
—¿¡Qué!?— sin dar crédito a lo que escucha, Near intenta alejarse del castaño, pero el pilar no le deja mucho espacio, así que solo se pega lo que más puede a la pared.
No puede asegurar que sus consejos sean realmente con la intención de ayudarlo, o al menos no como se lo prometió ya que él no tiene ni idea de cuál es el historial de esa relación. Sabe que hubo algo entre ellos por lo que Near dijo en la mesa, también supone que a Mello le afecta la actitud esquiva de su amigo por la forma en la que lo sujetó del mentón, como buscando de forma desesperada su atención. Pero sostiene lo que le dijo en el restaurante «si no te quiere ¿por qué no te buscas a otro y ya?» no obstante sabía que Near no aceptaría si se lo proponía de esa forma. Lo mejor es hacerle creer que a Mello le va a dar hasta gastritis de los celos si lo ve con otros... pero para que otros le hagan caso, debe dejar de ser tan mojigato.
—A ver, el primer paso para ser atractivo es sentirte atractivo— indica con seguridad, todo el mundo lo sabe.
—Pero tú no me gustas— intenta defenderse aún arrinconado entre el pilar y la pared.
—¿Insinúas que soy feo?— finge un gesto de indignación al llevar una mano hasta su pecho.
—¡No!— menea la cabeza rápidamente, ¡no se refería a eso! —E-Eres muy... apuesto, pero no eres mi tipo...
—Sí, ya lo sé, yo no parezco una mujer— se encoge de hombros para restarle importancia, acto seguido se inclina hacia él para concretar su trabajo de consejero amoroso, pero Near ladea el rostro.
—¡A-Alguien puede vernos!— exclama alarmado, es probable que quede atorado en esa grieta por intentar ocultarse en ella, pero no encuentra otra opción —¡Además tú vienes con Elle!
—Uno, sabes que Lawliet y yo no tenemos nada serio— enumera con los dedos —; y dos, ¡aquí nadie nos ve, Near!
—Sí, pe-pero...
—¡A ver!— interrumpe haciendo un gesto con las manos—. Imagina que soy tu tipo, ¿sí?— retrocede unos cuantos pasos para entrar en personaje y dramatizar cada una de sus palabras—. Imagina que estás sentado en la barra de un bar— comienza con voz seductora —, llevo un rato observándote, no vas acompañado, muchos se acercan pero los ignoras a todos, nuestras miradas se encuentran y aunque sonríes, apartas la mirada, como rechazándome al igual que a los otros, para mí esa sonrisa fue una invitación así que me pongo de pie y voy por ti— camina de forma elegante, Near no puede dejar de verlo, continúa en el mismo rincón, ya no intenta alejarse, de hecho hasta podría decir que se siente hipnotizado por Light, por su voz, su sonrisa, su andar y, finalmente, por la forma en la que lo sujeta del mentón —, me acerco hasta ti, rodeo tu cintura— Near suelta un jadeo al momento en que los dedos de Light rozan su abdomen —, estamos tan cerca que nuestras narices se rozan, te escucho respirar agitado, tu cálido aliento se mezcla con el mío, y en ese momento, mirándote a los ojos, te digo que eres lo más hermoso que he visto. ¿Qué me dirías?
—¿Gra-cias?— pronuncia tras un suspiro, el hechizo bajo el cual se encuentra desaparece al momento que Light se aparta bruscamente.
—¡No, Near, no! ¡Deberías decirme algo subido de tono o al menos halagarme!
—No creo que esto sea buena idea, Light— murmura decepcionado de sí mismo —. No soy... sexy, ¿cómo esperas que finja que le gusto a alguien?
—¿Quieres que Mello caiga rendido a tus pies o no?— Near asiente aunque ya no tan emocionado como al principio —. Entonces hazme caso. No te estoy pidiendo que vayas por la vida besándote con todo el que se te cruza enfrente... solo quiero que te relajes un poco— dice lo último con un tono más varonil mientras se acerca de nuevo y, entrando otra vez en personaje, le rodea la cintura con un brazo y le sujeta la barbilla con la otra mano —. Quiero que me demuestres el erotismo que se esconde bajo esa carita de niño bueno.
—Light...— jadea paralizado, de nuevo se siente hipnotizado mientras su corazón palpita desbocado, ansioso y a la vez temeroso de lo que se avecina.
El castaño continúa con sus provocaciones, le dice que es hermoso mientras le pellizca con delicadeza la suave piel de su cintura. Tiene los ojos de Nate enganchados a los suyos mientras esa pequeña boca que se encuentra entreabierta deja escapar jadeos casi inaudibles cada vez que sus narices se rozan.
Se inclina un poco más mientras con su mano lo atrae hacia sí. Roza esos pequeños labios con los suyos y para su deleite, Near cierra los ojos; sin embargo, en lugar de darle lo que el otro espera, desciende hasta esa barbilla, donde delicadamente deposita un beso antes de arañar con sus dientes la pálida piel.
—Me encanta esa expresión que haces cada vez que aprieto tu cintura, me hace preguntar cómo seras sin toda esta ropa... — se deja llevar, quizá demasiado, las caricias y roces para él son por diversión, un entretenido juego de seducción como el que haría con cualquier cliente.
Aunque ha olvidado el objetivo, parece que sus métodos dan resultado. Estimulado por el erotismo hecho persona que tiene enfrente, Near se coloca de puntillas y busca por su propia cuenta esos labios. Light da un respingo imperceptible, el repentino beso lo hace salir del personaje en el que se había adentrado y casi retrocede por acto reflejo, afortunadamente reacciona a tiempo y en lugar de alejarse, corresponde. Los labios de Near tiemblan como si fuese inexperto o como si estuviese dudando de sus acciones; intenta dejarse llevar pero ahora que ya está ahí, simplemente no puede; sus trémulos labios aprisionan el labio inferior de Light entre pequeños besos ruidosos, pero no está listo para ir más allá, así que se aleja.
—¿Cómo lo hice?— Pregunta ladeando el rostro, hay timidez y un poco de decepción en su voz, no fue capaz de besar a alguien sin pensar en Mello.
—¿Ves que no fue tan difícil?— Light finge no darse cuenta porque hasta cierto punto considera que el beso no fue un completo fracaso, al menos logró que tomara la iniciativa —. Ahora tenemos que volver allá adentro y buscarte un hombre— dice a la vez que lo toma de la mano para regresar, pero Near vuelve a hundirse en su escondite.
—¡Dijiste que solo iba a fingirlo!
—¡ Argh , qué lata contigo!— gruñe mientras se rasca con desesperación la coronilla —. Hay que darle pruebas, ¿no?
Comienza a explicarle el plan sin obviar ningún detalle y manteniendo un tono pausado para que todo quede claro; le indica que deben ir allá adentro y buscar un tipo decente con quien pueda hablar por un rato, lo suficiente para que Mello lo vea, luego nada más debe fingir que sigue en contacto con ese mismo hombre.
Near asiente solo por compromiso, no está seguro de poder hacerlo, él no es extrovertido ni promiscuo como las personas que lo rodean, pero quiere serlo si eso significa que lo dejarán de ver como el pobre niño ingenuo de siempre. No obstante tiene una pregunta, ¿cómo van a saber si ese hombre es homosexual?
—¿Nunca has escuchado que ojo de loca no se equivoca?— Sonríe de lado y vuelve a tomarlo de la mano, sin embargo tan pronto gira, choca contra el pilar que tiene a su lado derecho —¡Auuuuch!
—¡Dioos! ¿¡Estás bien!?— Preocupado, se sitúa frente a él e intenta retirarle las manos del rostro para poder ver qué tan grave fue el golpe —¿¡Cómo no lo viste si lo tenías enfrente!?
—¡Está oscuro, ¿ok?— se justifica pese a que sabe que no fue solo a causa de la oscuridad; su ojo derecho cada vez es menos confiable y ahora quizá hasta quede peor luego de semejante golpe, y todo por un estúpido pilar, ¿¡a quién se le ocurrió construirlo ahí!?
—Debemos ir adentro y buscarte hielo.
Quizá Near se considere un inútil cuando de seducción se trata pero se convierte en toda una madre preocupada cuando alguien está lastimado. Lo toma de la mano y es él quien comienza a jalarlo por la vereda que rodea el local mientras lo regaña por ser tan descuidado, ¡el jodido pilar estaba justo enfrente! ¿¡Cómo rayos no lo vio!?
Light va cubriéndose la frente con una mano mientras murmura que no es un niño pequeño como para que lo regañen, aunque el mohín que ha formado con los labios sugiere lo contrario.
En las afueras no se ve ningún alma más que la de los guardias que cuidan la entrada. Avanzan aún entre regaños y murmullos, pero como si de un déjà vu se tratara, alguien aparece de quién sabe dónde y le arrebata a Light al envolverlo en un efusivo abrazo.
—¿Teru?— el castaño arruga la nariz al percibir el aroma a nicotina que rodea al pelinegro.
—¡El mismo!— su divertido tono de voz es fingido y Light lo nota.
—¿Estás bien?— le susurra mientras le da un par de palmadas en la espalda. Mikami se separa y le sonríe antes de darle una calada a su cigarrillo.
—Yo siempre estoy bien— contesta dejando salir el humo; sin embargo Light no está tan seguro
—Nate, ¿nos das un segundo?— le pide al chico de cabello blanco, quien asiente y luego se aleja un poco para darles espacio—. Misa me dijo que te peleaste de nuevo con tu padre, ¿qué pasó?
—Ah, lo mismo de siempre, ya sabes, quiere que estudie lo mismo que él estudió— se encoge de hombros para restarle importancia mientras lleva el cigarrillo de nuevo hasta su boca—, pero tranquilo que ya estoy acostumbrado.
—Entonces, ¿por qué te saliste?
— Argh , porque entre mi papá y Misa iban a volverme loco— pone los ojos en blanco antes de dejar caer la colilla al suelo y pisarla.
—Pensé que ella te gustaba— comenta con una sonrisa ladina y alzando la ceja. Tal vez deba tomar en cuenta no contarle precisamente a Near su intento fallido de Cupido ahora que es su consejero amoroso.
—Me gustas tú— responde con esa seguridad que lo caracteriza—. Lástima que seas hombre.
El castaño menea la cabeza y le suelta un golpe en el hombro mientras le pide que no se pase de idiota; a veces las insinuaciones de Mikami lo incomodan, pero la mayoría del tiempo no les da importancia porque básicamente su amigo le tira la onda a todo lo que se mueve.
—No me hiciste escribir cartas anónimas a Misa tres semanas seguidas para que ahora me digas que ya no te gusta— podría pasar bromeando sobre todas las tonterías que Teru ha hecho las quinientas mil veces que ha estado enamorado, pero ya se ausentó demasiado y Elle debe estarlo buscando —. Volvamos adentro, ¿sí?
—No, yo me quedaré un rato más, pero en un momento los alcanzo, ¿está bien?
Light cede pero solo porque debe regresar antes de que la presentación comience.
—Bueno, pero no te demores— le hace una señal a Near y el bajito vuelve a acercarse —. Vamos, Nate.
Sin embargo antes de que se alejen, Mikami lo sostiene del brazo.
—Solo para que quede claro, Misa aún me gusta, pero estoy seguro que ni siquiera un monje budista sería tan paciente como para soportarla— dicho su mensaje lo suelta.
Light suelta una risilla y asiente, no puede contradecir a Teru, realmente Misa es capaz de desesperar a... cualquiera.
—¡Nate, tengo un plan!— dice de repente mientras vuelve a tomarlo de la mano para llevarlo a rastras hasta el interior.
—¿Qué sucede?— pregunta un poco agitado, sus pequeñas piernas tienen que moverse más rápido que las del otro para mantener el ritmo.
—Ya te dije, tengo un plan... y Misa va a ayudarnos.
—¿Y yo por qué debería ayudarte?— Pregunta la chica sin voltear a verlo y sin esa chispa de alegría típica de ella. Continúa caminando al lado de la mesa de aperitivos con un plato en la mano mientras observa los tentempiés, buscando alguno que se le antoje. Light la sigue de cerca, sujetando aún la mano de Near.
—Porque es para Nate— espera que esa respuesta sea suficiente. Puede rechazarlo a él, pero ¿quién le diría que no a ese enano de ojos grandes?
Sin embargo Misa sigue molesta porque Light no tardó poco tiempo como prometió y porque Teru ya ni siquiera apareció.
—Me dejaron sola— le reprocha con voz monótona mientras se sirve dos aperitivos —. Si quieres que te ayude, primero debes presentarme a ese bombón.
Light pone los ojos en blanco y a espaldas de su amiga hace una pequeña rabieta con las manos que dura tan solo dos segundos, los suficientes para calmarse y seguir insistiendo.
—Anda, Misaaaa, preséntame a alguien y luego te presento al idiota ese— sabe que no puede ser de otra forma, si él le presenta primero a la versión no agraciada de Elle, ella se emocionará hablando y adiós a su plan de presentarle a Near un hombre guapo que mate de celos a Mello.
—Light, yo creo que...— interrumpe Near casi alzando la mano como pidiendo permiso para hablar, pero guarda silencio automáticamente al momento que el castaño le lanza una mirada amenazadora, como pidiéndole que se calle y que lo deje a él hacerse cargo de todo.
Quizá está cometiendo un error al querer llevar a cabo su plan con tanta insistencia. Sus intenciones son buenas, claro que quiere ayudar a Near a tener más confianza en sí mismo, pero también quiere vengarse de Mello, ser él quien lo vea con desprecio cuando se de cuenta que gracias a su ayuda Near lo dejo de lado. Sin embargo no es consciente que más que a Mello, todo esto puede lastimar a la persona que salió en su defensa y quien de forma ingenua le ha dado toda su confianza a ciegas.
—Si me ayudas...— inspira hondo como para tomar valor. Sabe que solo hay una cosa que puede ofrecerle y que ella aceptará sin pensarlo dos veces; Misa siempre se queja que no tiene con quien ir de shopping porque sus únicos dos mejores amigos son hombres, no le emociona en absoluto la idea de pasar una tarde entera en el centro comercial con una mujer indecisa, pero ya llegó demasiado lejos como para desistir ahora —. Te prometo acompañarte a ir de compras la próxima vez que vayas.
Misa se detiene y voltea, él sonríe.
—¿Cargaras las compras por mí?— Lo ve directamente alzando una ceja, como probándolo.
Le parece extraño, sabe que Misa siempre va acompañada de dos empleadas para no tener que cargar nada, pero supone que es su manera de vengarse. Suelta un suspiro, ¿y si mejor lo hace por su cuenta? Mejor aún ¿y si le pide ayuda a Teru? Teru no es de lo que les gusta hablar mucho y tiene cara de antipático todo el tiempo, pero debe conocer a alguien... o quizá...
—¡Sí, sí, como quieras!— farfulla al momento que Misa hace el amague de girar para seguir su camino.
La chica se voltea con una enorme sonrisa en los labios y dando un brinquito. La idea de ir de compras con un hombre tampoco le emociona, la mayoría son aburridos e impacientes, pero siempre disfruta cuando consigue lo que quiere.
—¡Bien! ¿a quién quieres que te presente?— su voz vuelve a ser la misma de siempre, divertida y un poco chillona. Había dado gritos internos desde que Light le mencionó el plan de conseguir pareja al adorable pequeño de cabello blanco, pero tenía que hacerle drama primero o dejaría de ser ella si no lo hacía.
—No lo sé, tú eres la que conoce a todos, miss socialite— sabe que, a diferencia de él que solo "conoce" a los que sale en revistas y periódicos, Misa si se relaciona con toda esa gente.
Tanto Near como Light se dejan guiar por ella cuando les coloca un brazo sobre los hombros a cada uno, llevándolos hasta ese espacio vacío del salón cerca de la entrada.
—Ummm...— se lleva una mano hasta la barbilla mientras observa todas las mesas, buscando a la víctima perfecta, pero ni siquiera debe pensarlo mucho, recuerda que su padre le pidió que fuese a saludar a un amigo de la familia y que ella prefirió ir por algo de comida, pero ese hombre le parece la opción perfecta —¡Stephen Gevanni!
Light sonríe de lado, satisfecho con la elección. Ha leído sobre él, de hecho lo sigue en redes sociales, hace unos días publicó una fotografía en la playa donde se podía apreciar toda la paciencia y el amor que sus padres invirtieron al crearlo.
—¿Y ese quién es?— pregunta Near aún nervioso. Sabe que solo deberá charlar con ese hombre mientras Light se lleva a Misa para presentarla con Beyond, en ese momento Mello preguntará por él y será cuando lo vea conversando con ese sujeto. El problema es que no sabe de que podría hablar con alguien que no conoce.
—¡Es el vicepresidente comercial en Gamelo-X y es un amor de persona!— asegura Misa, quien ha intercambiado algunas palabras con él en fiestas familiares.
—Y muy guapo— añade el castaño a la vez que lo toma del brazo para que no se quede atrás cuando Misa comienza a guiarlos.
—No sabes a cuantas mujeres decepcionó cuando se declaró gay hace tres años— comenta ella en un tono más bajo mientras se abren camino entre las mesas.
Las cortas piernas de Near se mueven involuntariamente por el salón a la vez que intenta convencerse de que no será tan difícil, «puedes hacerlo, Nate» se repite mentalmente mientras Light lo jala. Se pregunta si Mello sentirá al menos la mitad de lo que él sintió todas esas veces que lo vio regresar a casa con otro; el problema es que, contrario a lo que Light dice, él no se siente bien sabiendo que le hará daño, pero ya es muy tarde para arrepentirse.
Luego de esquivar personas y sillas mal puestas, se detienen frente a una mesa, donde dos hombres charlan y beben vino de forma amena. Uno de ellos se pone de pie tan pronto nota la presencia de la chica, y la altura de ese sujeto es algo que sorprende a los dos que están detrás de ella. Gevanni no parece ser mucho más alto que Light, pero hay algo en su porte de hombros anchos y penetrante mirada que da la impresión de que lo fuera. A Near ese cuerpo grande junto a la clara diferencia de edades que existe entre ellos lo alarma, intenta retroceder pero Light aún lo sujeta y lo mantiene en su sitio.
Misa saluda al otro hombre en la mesa y luego se pone en puntillas para susurrarle algo a Gevanni, acto seguido les presenta a sus amigos. Se estrechan las manos antes de que el empresario vuelva a su asiento mientras les pide que los acompañen.
Lógicamente ella es la que más habla debido a que lo conoce desde hace mucho; le platica sobre su padre, la escuela, la última colección de su diseñador favorito; en casi todos sus comentarios añade un «¿verdad, Nate?» para dirigir, de forma nada disimulada, la atención al pequeño de ojos grandes, y éste asiente o menea la cabeza en cada ocasión. Light se abstiene de comentar, salvo que le hagan alguna pregunta; espera el momento ideal para decir que debe retirarse y pedirle a Misa que lo acompañe un momento para dejar a Nate solo, pero no sabe cómo interrumpir la conversación sin ser demasiado obvio; para su suerte no debe pensar en una excusa, ésta llega por sí sola.
—Buenas noches— interrumpe Elle saludando a los presentes—. ¿Nos permiten un segundo?— sin ser brusco toma el brazo de Light y lo lleva consigo a una zona apartada—. ¿Dónde rayos has estado?— murmura entre dientes, sin que su rostro refleje la molestia palpable en sus palabras, no quiere que nadie se percate que ocurre algo entre ellos.
—Conociendo el lugar con Misa y Near. Tú me dijiste que podía hacerlo— le recuerda casi como si lo estuviera culpando.
Elle suelta el aire por la boca en un intento de calmarse. Es cierto, se lo dijo esa tarde que hablaron por teléfono, sin embargo fue claro: podía distraerse con sus amigos y recorrer el lugar si quería, pero hasta que el evento principal finalizara, le había indicado que era necesario que estuviera a la vista por si lo necesitaba. Porque tampoco es correcto que llevando acompañante se le vea solo todo el tiempo. Por un momento piensa que quizá llevar a Light no fue su mejor idea, pero lo hizo porque de alguna forma quería que su cumpleaños fuera especial, lejos del deprimente mundo en el que vive, ahora piensa que a lo mejor las cosas hubieran sido más fáciles con un profesional a su lado. Sin embargo desecha esa idea, hasta el momento Light ha sabido comportarse, se ausentó pero tampoco es que haya armado algún escándalo; se convence de que solamente está nervioso, es la primera vez que presentará un proyecto que estuvo bajo su mando de principio a fin en vez de terminar o retomar ideas que Roger y Watari dejaron antes de retirarse y quiere que todo salga perfecto.
—La presentación empieza en cinco minutos, te necesito en la mesa— es lo único que le dice con un tono casi autoritario, se evita explicaciones acerca del protocolo, solo le pide que no tarde. Light asiente prometiéndole que estará ahí en un minuto.
Una vez el pelinegro se aleja lo suficiente, Light va por su amiga. Segunda parte del plan: dejar solo a Nate.
—Misa, Lawliet pregunta si podemos ayudarle en algo. Será rápido— añade para dejar la seguridad de que volverán pronto.
Toda esta actuación es mera formalidad, Gevanni ya sabe lo que ocurre desde que Misa le pidió al oído que le siguiera la corriente. Ese muchacho blanquito no le atrae completamente, se ve demasiado joven para su gusto, pero hay algo en su tímida mirada que le llama la atención; además aunque se sintiera incómodo con su presencia, no sería capaz de pedirle que se vaya, es demasiado amable y le tiene mucho cariño a Misa como para hacerlo.
Light le susurra a Near que quite esa cara de cachorro asustado y que al menos intente pasarla bien, luego se marchan. Near sabe que esto durará a lo mucho diez minutos, pero no puede evitar sentirse nervioso, y tampoco ayuda el hecho de que el otro hombre , Hashimoto si mal no recuerda, se retire diciendo que saldrá a fumarse un cigarro, dejándolo ahí solo con ese hombre de mirada intimidante.
—Entonces, ¿Nate, verdad?— es Gevanni quien rompe el silencio tan pronto están a solas, su voz cálida contrasta con su aspecto serio. Alza un poco una mano para llamar la atención de un camarero sin dejar de sonreír de esa forma agradable pero a la vez seductora—. ¿Quieres tomar algo? ¿Champán, whisky, vino?
—Una piña colada— el empresario suelta una risilla que lo avergüenza; no puede descifrar con exactitud el motivo de esa sonrisa, de repente se siente tan incómodo en su propia piel que lo lleva a pensar que ese sujeto se burla de él por ser tan... patéticamente insulso—. Con un poco de ron... — añade antes de que el hombre de camisa blanca y chaleco negro se marche.
Se yergue sobre el asiento mientras espera su bebida, las piernas le tiemblan, pero intenta controlarse para que los nervios no se reflejen en su rostro, es complicado cuando tienes a alguien de frente viéndote tan fijamente.
—¿Prefiere que lo llamen por su nombre o por su apellido?— su voz es menos temblorosa en esta ocasión aunque no por ello del todo segura.
—Como tú quieras mientras no me trates de usted— le guiña un ojo antes de darle un sorbo a su copa de vino.
Inevitablemente Near agacha la cabeza sonrojado debido al tono sensual junto a ese gesto que, viniendo de un hombre como Gevanni, descolocaría a cualquiera. Según los consejos de Light, debería hacer un comentario parecido, pero las palabras no le salen y eso le decepciona. Quiere demostrar y, sobre todo, convencerse de que ya no es un chiquillo aburrido e ingenuo. Sin embargo una parte de él siente que se está traicionando a sí mismo.
Mientras la conversación de Near y Gevanni fluye de manera lenta, Misa va detrás de Light, acomodándose el escote sin dejar de seguirlo. A sus dieciocho años nunca ha tenido novio, los chicos del colegio no son su tipo, la mayoría tienen ese aire de superación que odia en el sexo opuesto. Es por ello que le emociona conocer a un hombre guapo con aspecto rebelde, un hombre que grita masculinidad por cada poro. Aún no ha cruzado ni una palabra con él y su lado más adolescente ya va armando futuras citas dobles que tendrá con su amigo y todos los posibles lugares que podrían visitar. Sin embargo su mundo de ensueño se desvanece cuando choca contra Light luego que éste se detuviera sin que ella lo notara.
—Déjame hablar primero con él— hay un poco de nerviosismo en su petición. Desconoce la orientación sexual de ese muchacho, pero lo que sí sabe es que al menos tres de los amigos de Elle son gays, y le preocupa que la cosa esa también lo sea, Misa lo matará si es así.
Sin embargo su preocupación no es algo que ella note, Misa accede porque cree que es lo mejor, no quiere pasar la vergüenza de que la rechacen en su cara.
Le dice que lo espere, ella asiente. Da los últimos pasos que lo llevan hasta esa mesa, donde su presencia de nuevo no es bien recibida.
—¿Ya conseguiste a alguien para más noche?— pregunta Mello con una sonrisa burlesca.
Para Light es difícil guardarse sus palabras, está acostumbrado a no dejarse insultar por nadie y tampoco quiere dejarle pasar una más a ese tipo pero... Uno, no quiere arruinar la noche de Elle, dos no quiere que se arme un escándalo en el que todos, en especial Misa, se enteren de lo habilidoso que es cuando se pone de rodillas y no específicamente para orar.
—¡Beyond!— dice en cambio con un tono jovial, dirigiendo su mirada hacia el menor de los pelinegros. Éste lo ve con cierto fastidio mientras le da un sorbo a la botella de cerveza que tiene en la mano.
—¿Qué quieres?
—Arreglar las cosas contigo.
Matt es el primero en sonreír, quizá la forma excitante en la que lo conoció influye en su percepción, no cree que Light sea tan oportunista, malagradecido y falso como Mello y Beyond dicen. Y esto lo demuestra.
—¿Dónde está Near?— pregunta el rubio cuando luego de unos segundos, la cabeza de algodón del albino sigue sin aparecer.
—Sé que no te caigo bien— continúa, ignorando deliberadamente a Mello —, pero le gustas a una amiga mía.
—¿Y qué con eso?— se encoge de hombros como si no le importara, aunque el repentino brillo en sus ojos delata su curiosidad.
—Que pese a que no nos llevamos bien, no me caes mal y le hablé maravillas de ti a ella. Ahora quiere conocerte— nota que esos ojos de muerto brillan aún más, lo que, para su alivio, significa que Misa tiene oportunidad.
—¿Dónde está Near?— repite Mello, esta vez entre dientes y con el entrecejo fruncido.
Sin embargo Beyond no está para sus dramas, ¿qué acaso no está escuchando que una chica está interesado en él? Con cierto fastidio le pide que se calle y luego vuelve su vista al castaño.
—Sígueme contando de esa chica, Light. Siéntate— con una repentina amabilidad, le jala una silla a su lado. No es que tenga problemas para conquistar mujeres, pero todo su entorno es tan gay que el sexo opuesto es lo que menos abunda.
A Light ese cambio de actitud le causa gracia pero se contiene. No significa que pueda fiarse, sabe que los hombres dicen y hacen lo que sea cuando quieren conseguir algo, así como él lo hizo solo para desquitarse un poco.
—Nate está allá— señala con su dedo índice una de las mesas del fondo. Había esperado el momento indicado, un acercamiento más íntimo es mucho pedir, pero se conforma con ver a Near sonriendo mientras sus labios se mueven, como si hablara de algo emocionante.
Sonríe disimuladamente cuando ve a Mello voltear y ponerse de pie súbitamente, está seguro que ese idiota irá hasta la mesa a hacer el ridículo, para su mala suerte Matt lo sujeta de la muñeca y le pide que se calme.
—Vuelve a tu asiento— no afloja su agarre pese a que Mello no hace fuerza para soltarse, más bien se le ve agitado y desconcertado; no parece dispuesto a ir hasta allá, es como si algo dentro de su cabeza se lo impidiera.
—¿¡Quién es ese tipo!?— suelta un golpe con la mano empuñada sobre la mesa mientras vuelve a su asiento como Matt se lo pidió. Siempre ha sido alguien celoso, impulsivo y quizá hasta un poco violento, no lo niega, pero en este momento lo que siente está muy por arriba de lo que pudo haber sentido alguna vez en la vida porque es una combinación de enojo, traición y celos.
Matt y Beyond, sin tener una idea de todo lo que está pasando por la cabeza del otro, le piden que se calme, que no es tan grave, que solo están ahí hablando, aunque suponen que lo que realmente le molesta es verlo sonriendo con otro. Para Mello va más allá de unos simples celos de verlo hablar con otro sujeto, Near lleva semanas apenas dirigiéndole la palabra, apenas dedicándole una mirada, casi ignorando su presencia cuando están en una misma habitación; entiende que aún está dolido y que no quiera ni verlo, pero le parece que esto es un acto deliberado por molestarlo, ¡es que su pelusa no es así! Sabe que lo lastimó con su rechazo, pero Near no es de las personas que hacen a un lado sus sentimientos tan fácilmente, además es tan tímido que cada vez que intentó darle un beso en público lo tuvo que persuadir antes, ¿¡y ahora resulta que está hablando con un tipo al que está seguro que no conoce!?
—¿Sucede algo?— pregunta Light fingiendo sorpresa, debiendo contener las ganas de reír ante el patético semblante desencajado y agitado del rubio, pero tan solo su voz hace que los rabiosos zafiros de Mello se dirijan a él.
—Tú tuviste algo que ver, ¿no es cierto?— lo acusa señalándolo con el dedo índice mientras se pone de pie y se inclina sobre la mesa apoyándose con la otra mano.
—¡Ahora estás siendo paranoico, Mihael Keehl!— Matt también se levanta de su asiento y sujeta a su amigo por lo hombros para alejarlo—. ¡Acompáñame al baño!— es una orden, para el pelirrojo Mello necesita remojarse el rostro, respirar y calmarse.
—Yo no hice nada...— susurra cabizbajo cuando los otros dos dejan la mesa entre pataletas del rubio.
Beyond enarca una ceja y vuelve a darle un sorbo a su cerveza. ¿Desde cuándo es tan inocente? Si nunca hubiera pasado lo que sucedió la noche que su hermano y él decidieron ayudarlo, hubiera caído ante esa imagen de niño que no mata ni una mosca, pero sabe que Yagami es todo menos un santo. Sin embargo no significa que no caiga en cuenta que él es seis años mayor y que todo este tiempo no se ha comportado como tal.
—Ignóralo, solo está celoso— le da un par de palmadas en la espalda como hace Elle en algunas ocasiones. A Light esa reacción pacífica lo descoloca, asume que debe ser porque Beyond está interesado en conocer a Misa.
—Sé que no es el mejor momento, pero mi amiga está atrás esperando que la llame— Beyond, quien daba un largo sorbo a lo último que quedaba en la botella, tose escandalosamente al atragantarse y un poco de cerveza sale por la comisura de sus labios. Cuando Light le dijo que alguien quería conocerlo, pensó que les arreglaría una cita, ¡no que fuera a pasar justo ahora!
—¿Dón-de?— masculla aún agitado mientras se limpia los labios con el dorso de la mano y deja la botella vacía a un lado.
Light hace un esfuerzo sobrehumano por no arrugar la nariz, definitivamente Misa lo mandará a volar en la primera cita, si es que no sucede antes cuando su amiga vea la botella vacía de cerveza, ¿quién bebe eso en un evento como este? Supone que fue Elle quien autorizó que le sirvieran una al corriente de su hermano. Hace un movimiento disimulado con el rostro en dirección a Misa, Beyond voltea disimuladamente sobre su hombro.
—¡Está buenísima! Como para... mmm — hace un sonido con la garganta como albañil que se viene en los pantalones con solo ver a una mujer bonita. ¡Qué fino! Piensa Light con ironía mientras le hace una señal a Misa para que se acerque—. ¿Cómo me veo, Light?— se vuelve hacia el castaño mientras se pasa las manos por el cabello y las delgadas cejas para que nada esté fuera de su lugar.
—Te ves bien— salvo por las gotas de cerveza que le mojaron la camisa, Beyond luce presentable.
El menor de los Lawliet se pone de pie y espera a la chica bonita de cabello dorado, a quien le pide su mano para darle un beso sobre los nudillos antes de jalar una silla e invitarla a que los honre con su presencia. Light ni siquiera interviene, Beyond no necesita intermediarios, es caballeroso y galante cuando la situación lo amerita. Misa se sonroja y al principio se la nota tímida, pero poco a poco va tomando confianza mediante la conversación avanza. A Light le sorprende que ese raro sepa comportarse, no cae ante esos intentos de coquetería, no es ni la mitad de atractivo como lo es Elle, por más que sean gemelos.
—¿Y ocurría algo?— pregunta Misa señalando las sillas vacías, ella estaba a unos metros esperando que Light lo llamara cuando vio a dos muchachos pasar hacia los baños, uno iba con cara de querer golpear a alguien.
Beyond le explica muy superficialmente lo ocurrido, le dice que uno de ellos tuvo un problema que no se preocupe. Continúan hablando, Misa cada vez suelta más la lengua, pero Beyond está tan embelesado por su belleza y prominente delantera que no se inmuta ante los repentinos brinquitos que la chica da, de hecho los disfruta viendo como todo en ella se mueve.
Light medio sonríe, Misa debe estar realmente ciega si no nota que ese tipo siempre desvía la mirada hacia abajo. «Qué lo disfrute» piensa, sabe que no le va a durar mucho, Misa jamás andaría ni siquiera con un chico de clase media, se va a sentir estafada cuando se entere que el adinerado solo es Elle, y Beyond va a saber lo que se siente que te vean como si fueras menos, como si tuvieras una asquerosa enfermedad contagiosa. Aunque quizá Beyond no la pase tan mal como lo pasará Mello si Near decide seguir sus consejos.
oOo
La presentación fue un éxito, Elle no titubeó ni una sola vez, se mostró seguro pese a que la mirada de todos en el salón estaban puestas sobre él. Recibió una cálida ovación de todos los presentes tan pronto dio las gracias y los invitó a seguir disfrutando de la velada. Hubo más fotografías, en las cuatro primeras pidió posar solo junto a Light porque de alguna forma quería que todos los vieran juntos, luego se añadieron algunos ejecutivos y la muestra que llevaron al lanzamiento, dos monóculos en forma de rectángulos delgados que servirán para proyectar el videojuego frente a los jugadores tal y como demostraron en la presentación.
Las entrevistas quedaron para después de la cena, cuando buena parte de los invitados ya se habían marchado, Elle le dijo a Light que no era necesario que lo acompañara, que podía quedarse en la mesa. El problema es que no es el único que decidió irse; Near ni siquiera regresó luego de la presentación, parece que simpatizó con Stephen más de lo que esperaba; Mello, quien no lo soporta, dijo que estaría en la barra; Matt salió por un cigarrillo y Beyond invitó a Misa a caminar por el jardín un rato. Ahora, mientras el presidente y los ejecutivos encargados del evento están rodeados de camarógrafos y reporteros, Light está solo en la mesa junto a un vaso casi vacío de jugo de naranja que Elle le envió hace unos minutos con Matt, manipula un trozo de pañuelo desgastado con una mano mientras con la otra sostiene el celular pegado en su oreja, esperando que su llamada sea atendida.
—¿Hola?— contesta del otro lado una voz carrasposa y cansada.
—Señora Martí, es Light— el castaño medio sonríe al escucharla, cuando era pequeño y los hijos de ella no se habían ido aún al extranjero buscando una mejor vida, solía pasar mucho tiempo en la casa de ella.
—¿Light?, muchachito ¿ya viste la hora que es?— Alza la voz a manera de regaño pero a su edad y con sus problemas respiratorios, sufre un ataque de tos que hace sonar su pecho como si fuera un tambor.
—Ya sé que es tarde, lo siento mucho— se arrepiente de haber llamado, su intención no era que ella se pusiera mal —¿Está bien?
—S-Sí...— contesta aún tosiendo un poco luego de ir por un vaso de agua a la cocina —¿A qué hora vuelves?— su voz suena más carrasposa que antes debido a la sensación lacerante en su garganta.
—Es que no sé...— dice apenas audible, no quiere que ella vuelva a sufrir otro ataque —¿Cómo está mi mamá?
—Se durmió después de cenar.
—¿Y bebió algo antes de dormir?— pregunta con un poco de temor en su voz mientras aprieta el viejo pañuelo en su mano, el cual en una esquina tiene un pequeño corazón bordado que casi siempre lleva consigo; su madre lo bordó y se lo dio como regalo cuando cumplió quince años; es el último regalo que recibió de ella, a sus dieciséis ella estaba muy ebria, a sus diecisiete lo olvidó y hoy a sus dieciocho es una combinación de las dos.
—Light...— dice luego de unos segundos de vacilación —, sabes que esto es un proceso, no puede dejar de beber de la noche a la mañana, eso sería igual de mortal que continuar bebiendo— ella, que perdió a su esposo hace dos años a causa del alcohol, sabe que no es fácil para ninguna de las partes —, pero ella dice que lo está intentando.
Es cierto que Sachiko no ha tenido una terrible recaída luego de lo de Liam, ha intentado controlarse dentro de lo que cabe aunque no todos los días lo logra con éxito, pero ya es un avance del que ella se siente orgullosa. Pero intenta explicarle eso a alguien que el día anterior se fue a la cama pensando estúpidamente que esa mañana sería despertado con las mañanitas, un desayuno o al menos un pancito con mermelada; Light es muy inteligente y entiende lo que es el alcoholismo, pero también necesita que alguien lo entienda a él.
—Señora Martí, no sé a qué hora regresaré a casa— el cambio en su voz es notorio, se le escucha fatigado, motivo por el cual ella se reserva cualquier otro regaño —¿Podría dormir esta noche en mi casa? Le pagaré nocturnidad y todo— son casi las once de la noche y ella es una mujer mayor, así que le ofrece su cama, él dormirá en el sofá tan pronto llegue.
—Está bien— cede porque el dinero siempre hace falta. Sí por ella fuera, ayudaría a Light cada que se lo pidiera, no por Sachiko sino por él, pero a su edad ya no es fácil —. No vengas tan noche, recuerda que mañana tienes que ir a estudiar.
—Mañana no hay clases— le recuerda con una media sonrisa mientras se retira el sudor de su frente con el pañuelo. De repente hace calor.
—Igual, no es bueno que te desveles. Si fueras mi hijo a las ocho estarías dormido— es un regaño maternal que no duele, sino más bien que reconforta.
Para Light continuar con la conversación es cada vez más difícil, el sudor comienza a bajarle copiosamente por el cuello y las manos le tiemblan mientras que los súbitamente acelerados latidos de su corazón le resuenan en los oídos.
—Señora Martí— interrumpe de repente, restregándose los ojos para aclarar su visión porque todo frente a él se ha vuelto borroso —, debo cortar.
Ni siquiera espera una respuesta, guarda su teléfono y el pañuelo en un bolsillo. Quizá ya apagaron el aire acondicionado o quizá las luces son muy blancas, pero necesita salir de ahí. Sin embargo antes de poder ponerse de pie, un hombre con una cámara colgando del cuello toma asiento a su lado.
—Disculpa, me gustaría hacerte unas preguntas— de la misma forma atrevida saca una pequeña grabadora y la acerca un poco al rostro del otro —. ¿Podrías decirme cuál es la relación que tienes con Elle Lawliet? Porque se veían muy cariñosos cuando recién llegaron, ¿eres su...
—Váyase— interrumpe intentando levantarse de nuevo, pero su rostro afligido y flojos movimientos llaman la atención del reportero.
—¿Te sientes bien?— Pregunta preocupado, levantándose mientras guarda su grabadora y lo sujeta del brazo para evitar que caiga—. Vamos afuera para que tomes aire fresco.
—¡No me toque!— Vocifera lanzándole un manotazo que el otro evita sin problema.
—Solo intento ayudar...— susurra aún sujetándole el brazo y ahora también la muñeca. No entiende cómo los jóvenes de hoy en día no pueden asistir a una fiesta sin tener que pasarse de copas.
—¡Dije que no me toque! ¡Suélteme!—. Se revuelve con más ímpetu mientras su pecho se ensancha y contrae de forma errática, emitiendo un sonido agonizante cada vez que intenta tomar bocanadas de aire sin éxito.
—Debes calmarte...— Sigue insistiendo aún cuando el muchacho le pide entre gritos que se aleje.
El problema es que la algarabía llama la atención de los presentes, y el estado de por sí ya alterado de Light empeora cuando siente que otras dos personas lo sujetan desde atrás.
La entrevista de Elle se interrumpe tan pronto el bullicio los alcanza, los pocos camarógrafos y reporteros autorizados que lo rodeaban se dispersan y van hasta el lugar de donde vienen los gritos para sacar fotografías, un escándalo siempre vende más que una nota. Elle también va detrás de ellos luego de creer haber reconocido cierta cabeza de cabellos castaños; se abre paso entre las personas hasta llegar al centro, solo para encontrarse a un Light tembloroso, arrodillado y encorvado frente a un charco de vómito mientras grita que no lo toquen a tres personas que intentan ayudarlo a ponerse de pie. Nota también la presencia de un hombre que lanza improperios al aire mientras intenta retirarse con las manos el exceso de esa asquerosa sustancia viscosa que cayó sobre su camisa; a Elle no podría importarle menos el estado de ese sujeto, sin dudarlo se retira el saco y cae al lado de Light mientras lo cubre con él.
—Aléjense— su orden se dirige hacia quienes, quizá de buena fe, quisieron ayudarlo pero debido a la poca humanidad de los demás que solo se limitan a observar e inmortalizar el momento, la atmósfera es asfixiante y el hecho de que ellos intenten hacer razonar a Light en el medio de un agobiante entorno solo empeora la situación—. ¡Que se alejen! ¡Lo están sofocando!— Grita, y en esta ocasión los tres obedecen su orden.
—Que puto asco— gruñe por cuarta vez el sujeto que recibió buena parte de lo que Light tenía en su estómago hasta hace unos minutos. Gira e intenta abrirse paso entre las personas mientras continúa lanzando insultos al aire. A Elle le molesta escucharlo y sobre todo le enfurece que sigan tomando fotografías.
—¿¡Dónde está seguridad!?— vocifera mientras intenta cubrir con su cuerpo la imagen de Light. Está harto de los click y destellos, ¿cómo es posible que nadie haya hecho nada para detenerlos?
En ese momento agentes uniformados se hacen presentes, pero imponer orden no les es difícil; la mayoría son invitados, éstos regresan a sus mesas para tomar sus cosas y marcharse, los pocos camarógrafos apagan sus cámaras y también se apartan como harías cuando una función termina, porque eso fue Light para ellos, un penoso pero divertido espectáculo.
—¿Me... voy a morir?
Elle siente que su corazón se contrae al sentir los dedos de Light enterrarse en su antebrazo y verlo alzar la cabeza, dejando a la vista sus labios temblorosos mientras por sus mejillas bajan desde sus asustados ojos gruesas lágrimas.
—Shhh , tranquilo— aún cubriéndolo con su saco lo envuelve con sus brazos y lo invita a ponerse de pie. Debe sacarlo de ahí.
—Elle, no me quiero morir— aún tiembla, está aturdido, todo su entorno está lleno de luces distorsionadas que se mueven a gran velocidad mientras el aire sigue siendo escaso—. ¡No dejes que me muera! ¡No quiero!— chilla, tiene miedo, se revuelve y tira manotazos, pero Elle lo sostiene fuerte de la cintura e intenta arrastrarlo consigo.
—Shhh... — un nuevo siseo, con la mano libre intenta sostener las manos de Light como puede. Sabe que forcejear con él no es lo ideal cuando está tan alterado, pero no va a permitir que los demás lo sigan viendo como si fuese un fenómeno de circo —. Hablamos afuera— le dice con un tono suave y pausado mientras sigue caminando en dirección a la puerta que está al lado de donde se montó su presentación, la cocina si no se equivoca.
—¿Puedo ayudarle en algo?— Interrumpe una chica de cabello corto al situarse frente a ellos. Lleva una falda negra y una camisa blanca con el nombre de la compañía de catering para la que trabaja bordada a un lado del pecho.
—Pida que lleven mi auto a la puerta trasera— le entrega las llaves a la señorita y, antes de retomar su camino, le pide que se dé prisa.
—¿Algo más?— Les pregunta al ir detrás de ellos.
Entre forcejeos y gritos, a Elle le es difícil siquiera organizar sus pensamientos, solo le pide que le lleve también una botella grande de agua para deshacerse de ella, acto seguido empuja la puerta que tiene a su alcance y desaparecen tras ella.
La agresividad de Light disminuye paulatinamente hasta que se convierte casi en un muñeco cuyos pies se mueven a voluntad del otro. Sin embargo no significa que la paz se haya hecho presente en su interior, todo lo contrario, un agobiante pánico invade su pecho en cada pisada, su tórax se contrae en cada paso dejándolo sin aire y su vista falla, desenfocándose por momentos. Tiene un considerable historial médico de mareos, desmayos y dolores de cabeza pero nada como esto, nunca había sentido lo que es caminar sujetando la mano de la muerte; su corazón fallará en cualquier momento, lo siente y tiene miedo, no quiere morir, no quiere... le prometió a su mamá que nunca la dejaría sola, le prometió que siempre estaría con ella.
—Elle... le temo a la muerte... — Susurra en un hilo de voz, sin prestar atención a lo que le rodea.
—No te vas a morir...— le contesta con el mismo tono suave, mientras lo coloca de espalda contra una pared del patio trasero, luego de salir por la puerta de atrás. Alguna vez leyó que lo que debes hacer cuando una persona sufre un ataque de ansiedad es hablarle de forma pausada y relajada para que su nivel de nerviosismo se vaya reduciendo y es lo que procura hacer —. Intenta respirar, ¿sí? No te va a pasar nada, yo no lo permitiré— hace un ejemplo, inhala por la nariz y suelta el aire por la boca mientras con movimientos lentos desata la corbata de Light y le abre los primeros botones.
Elle repite los ejercicios de respiración tres o cuatro veces más, pero logra poco, Light intenta tomar aire desesperadamente por la nariz y la boca al mismo tiempo en lugar de hacerlo como se lo indica.
—¿Señor Lawliet?
Alguien los interrumpe y la presencia de un tercero hace que el castaño de un respingo y jale a Elle hasta cubrirse detrás de él. El pelinegro no se percató en qué momento su auto fue aparcado detrás de ellos, pero toma las llaves que el joven de chaleco rojo le entrega.
—Retírese— ordena con voz seria. El muchacho asiente, no pregunta si hay algo más en lo que le pueda ayudar, tan solo se marcha.
Elle abre la puerta del copiloto y reclina el asiento, luego extiende su mano a Light, invitándolo a acercarse.
—¿A dónde vamos?— Pregunta con miedo, pero toma la mano de Elle.
—Vamos a dar un paseo— encorvado dentro del auto, lo ayuda a acomodarse sobre el asiento y con movimientos suaves le aparta algunos mechones de la frente —. Respira...— le repite viéndolo fijamente a los ojos —, inhala por la nariz y exhala por la boca.
Light no aparta la mirada, se queda prendido de esos enormes ojos de pupilas oscuras mientras intenta imitar las acciones del otro. Inhala por la nariz y sostiene el aire como Elle le indica, pero no logra retenerlo por más de dos segundos, aún así, Lawliet sonríe y le dice que lo está haciendo bien. En ese instante Light se deja envolver por la calidez que irradian esos ojos que lo miran solo a él, su voz hipnótica y sus caricias sutiles lo hacen sentir seguro en medio de ese caos, como si estuviera a salvo aún cuando todo a su alrededor se cae a pedazos. Sin embargo, tal y como ocurrió anteriormente, la repentina presencia de un tercero le sonsaca un respingo.
—Joven, el agua que me pidió— Lawliet también da un pequeño brinco ante la súbita aparición de la camarera, llegando a golpearse la cabeza con el techo del auto —. Lamento la demora, yo pensé que iba a salir por el otro lado y lo anduve buscando— explica agitadamente al notar la expresión molesta en el rostro del empresario.
Fastidiado, le arrebata la botella y la toma del brazo para alejarla de ahí, no quiere que su presencia altere más a Light, no obstante antes de poder despacharla como al valet parking, la puerta se abre de nuevo, y las personas con las que no quisiera tener que lidiar aparecen tras ella.
—¡Elle!— Es Near quien corre apresurado hacia él, los otros vienen detrás pero se mantienen al margen —¡Te andábamos buscando junto a esta señorita!, ¿¡dónde está Light!?— Balancea su torso de un lado a otro intentando ver por los costados de su amigo, buscando al castaño.
—No te lo tomes personal, Near— lo sostiene de los hombros, deteniéndolo al instante que el bajito pretendía ir hasta el auto —, pero no es un buen momento.
—Al menos dinos qué le pasó— pregunta Matt, notablemente preocupado—. ¿Qué lo puso así?
Elle tiene demasiadas cosas en la cabeza como para responder las inquietudes de todos, sin embargo nota que Matt luce nervioso.
—No lo sé...— contesta entrecerrado los ojos, presta más atención al grupo frente a él y son dos de ellos quienes captan por completo su atención—. Se supone que ustedes estaban con él.
En un principio adjudicó el estado de Light a un ataque de pánico por haberse visto rodeado de tanta gente luego de un momento vergonzoso como lo es vomitar frente a todos. Ahora no está tan seguro, el rostro pálido de Matt junto a la mirada esquiva de Mello lo inquietan.
—¿Sucedió algo que debería saber?— Pregunta con tono severo, sin alzar la voz a la vez que se acerca a ellos trayendo a Near consigo.
—Yo estuve con Misa todo el tiempo— dice Beyond al instante mientras alza la mano derecha en son de juramento, y la chica rubia al lado de él asiente como quien dice «sí, yo soy testigo»
Y aunque Beyond creyó que era importante limpiar su nombre, Elle en ningún momento sospechó de él. Podrá tener cara de asesino serial y odiar a Light todo lo que quiera, pero conoce a su hermano, jamás haría algo tan ruin como dañar de esa manera la dignidad de una persona. No obstante no puede decir lo mismo de Mello.
—¿Y tú, Mail?— Se dirige en cambio al pelirrojo porque éste tiene una cara de culpa que ni él puede con ella—. ¿Hay algo que yo debería saber?— Se inclina un poco sobre él a manera de presión. Sabe que Jeevas y Keehl han hecho una infinidad de idioteces juntos, quiere pensar que se está equivocando, que ninguno haría algo tan bajo.
Matt siente que todos los músculos se le paralizan al estar bajo la fija e inquisidora mirada de Elle, el sudor le comienza a empapar los vellos de la nuca y su acelerado corazón se le sube hasta la garganta. Voltea hacia el rubio, como pidiéndole que confiese lo que hizo, porque ahora sí está seguro que la bebida que le dio llevaba algo, pero éste le evade la mirada, dejándolo solo.
—Yo... le di algo de beber— confiesa cabizbajo, no quiere presenciar cómo la mirada molesta de la persona que más respeta y admira cambia a una llena de decepción —. Se suponía que tú se lo enviabas... — no piensa delatar a su amigo, pero tampoco está dispuesto a aceptar toda la culpa por algo que hizo sin saber.
—¿Yo...?— Se endereza y deja caer los hombros, luciendo confundido. En ese instante peca de ingenuo y desvía sus sospechas hacia quizá un reportero o un socio resentido—. ¿Cómo era la persona que te lo dio?
—Yo se lo di— interrumpe Mello tras un bufido y poniendo los ojos en blanco, ya no tiene caso seguir ocultándolo—. Ni siquiera era una dosis completa— se encoge de hombros, como queriendo restarle gravedad al asunto.
Nadie interviene cuando en un exasperado impulso, las manos de Elle lo sujetan del cuello de la camisa, casi levantándolo del suelo. Es la actitud del rubio lo que más le molesta, como si adulterar la bebida de alguien no fuera la gran cosa.
—¿Qué le diste, Mihael?— le gruñe a la cara, es lo único que le interesa saber.
Tal vez si se hubiera mostrado al menos apenado, la reacción de Elle hubiera sido otra. Lo que recibe en cambio es un par de desafiantes zafiros, como si estuviese hasta orgulloso de lo que hizo. Mello no se deja intimidar, mantiene la cabeza en alto y no le aparta la mirada. Su intención era que Light hiciera alguna estupidez al estar un poco drogado, no esperaba que éste terminara haciendo una demostración tan bochornosa. Sin embargo tampoco se arrepiente de lo que sucedió con Light, se lo merece, pero hubiese preferido que Elle no se enterara.
—Un poco de éxtasis... — murmura sin dejar de verlo directamente a los ojos, el jadeo de sorpresa por parte de todos no se hace esperar —. Te digo que ni siquiera fue una pastilla completa— insiste, está seguro que ese vulgar sujeto sólo está exagerando para aprovecharse de su amigo.
Pero a Elle le importa poco y nada la cantidad, le decepciona que tal acción viniera de alguien tan cercano.
—Mañana hablamos— lo amenaza antes de soltarlo junto con un empujón. Luego voltea hacia la entrometida camarera, quien con ojos bien abiertos observa de un lado a otro como si estuviera viendo una telenovela —¿A usted acaso no le dije que se largara?
La chica da un respingo y palidece al instante.
—D-Disculpe... — tartamudea sonrojada mientras se mueve a un lado, luego al otro, buscando la salida como si fuese una hormiguita atrapada.
—Ustedes también— se dirige ahora a sus amigos, debe volver con Light.
—¡Pero Elle!— farfulla Near casi colgándose de su brazo...
—¡Pero nada Nate!— vocifera apartándolo de un empujón, no obstante intenta calmarse cuando ve los enormes ojos de su amigo llenarse de lágrimas —. No, lo siento, Near... — lo llama por su apodo y le da unas palmadas en la cabeza para demostrarle que su enojo no es hacia él. Nate es el único a quien no puede hablarle fuerte sin sentirse culpable al segundo siguiente—. Pero de verdad necesito que se marchen— explica intentando sonar menos severo que antes, por esta noche no va a arreglar nada con ellos así que no vale la pena continuar enfadado.
Mello pone los ojos en blanco, irritado por la actitud de Elle. Voltea sin despedirse, no tiene nada que hacer ahí si su amigo va a preferir a un pendejo que conoció hace unos meses antes que a ellos.
—Lo siento... — murmura Matt sin atreverse a darle la cara.
—Mañana hablamos— repite y luego les pide de nuevo que se marchen.
Matt acata sin alzar la cabeza, pese a saber que no fue su culpa, se siente responsable por lo ocurrido y le afecta que por crédulo, más allá de dañar a Light, hayan dañado a Elle. Beyond siente pena cuando ve al cabeza de fósforo seguir el camino que Mello siguió, se lo ve afectado pero no puede interceder por él, al menos no ahora cuando su hermano está tan molesto.
—Vamos, River— sintiéndose el único responsable del grupo por primera vez, rodea con un brazo los hombros del más pequeño y lo jala hacia sí —. Entonces nos vemos mañana, bro — con el brazo libre rodea la cintura de Misa, quien solamente le pide a Elle que cuide de su amigo.
Lawliet los despide haciendo un gesto con la mano, acto seguido se dirige de nuevo a su auto. Sujeta la manija pero no abre al instante, antes inspira hondo dos veces, debe recuperar su semblante apacible.
Sin embargo, la persona que dejó hace unos minutos, antes de ser interrumpidos, es ahora un pequeño ovillo sobre el asiento.
—¿Light...?— Posa una mano sobre el hombro del castaño, quien se estremece ante el contacto—. ¿Qué ocurre?— hay condescendencia en su voz, intenta apartarle los brazos del rostro pero no se lo permite.
A Elle le duele escucharlo sollozar, porque no es justo que la noche de su cumpleaños deba terminar así. Aún tiene una sorpresa pendiente, sin embargo se convence de que no puede hacerse cargo de la situación él solo, menos ahora que sabe que Light fue drogado. Necesita ayuda.
Pone el auto en marcha, va andando despacio con una mano en el volante mientras con la otra acaricia la espalda de su acompañante. Le hace preguntas sobre la escuela, sobre sus amigos, sobre lo que sea, pero nada parece distraerlo. O es lo que él piensa.
Las gruesas lágrimas siguen descendiendo por la nariz de Light hasta mojar el asiento; ya no sabe ni porqué llora, todo empezó porque ver a Misa lo alteró, luego cada suceso de vida se abrió un espacio en su mente para darle un motivo más para seguir llorando, entre ellos su padre; desde que se fue, su mamá le dijo que ese hombre no los quería y que por eso los había abandonado, pero estaba seguro que su papá volvería y le diría que todo fue un malentendido y él le creería porque es un idiota; porque luego de tanto tiempo sigue confiando en las personas. Creyó en Lucas cuando le dijo que lo amaba, creyó en Liam cuando dijo que quería ser parte de su familia, y sigue creyendo en su madre cada vez que dice que hoy sí va a cambiar. Sin embargo todo ese caos en su cabeza fue acallado por la cálida voz de Elle, sus caricias lo reconfortan de nuevo y aunque no contesta ninguna de sus preguntas, se queda quieto, dejándose consentir.
—Light...— Elle está convencido que lo mejor es buscar ayuda médica, luego de lo ocurrido tal vez no sea recomendable hacer algo sin decírselo primero, así que decide comentarle cuál es el destino de su trayecto —, iremos a un hospital. Necesitamos que te vea un médico.
—¡No!— Se yergue al instante en dirección a Lawliet, quien se ve obligado a detener el carro cuando Light se lanza sobre el volante—. ¡No quiero ir a un hospital! ¡No puedes obligarme! ¡No quiero!
—¡Cálmate!— Vocifera, sosteniéndolo de los hombros lo devuelve a su asiento —. Necesito que te calmes— «los dos necesitamos calmarnos» piensa. No se siente orgulloso de su reacción, pero se está desesperando. Es bueno manteniendo la calma, también es buena para perderla muy rápido cuando se trata de ver sufrir a alguien que quiere —. Respira, ¿sí?— Le pide mientras él también intenta tomar aire.
—Lo estoy arruinando, ¿verdad?— Lloriquea más alto, emitiendo un sonido agónico con la garganta —. Tu... noche, la arruine... ¿verdad?
—Hey, mírame— le enmarca el rostro con ambas manos y con los pulgares le limpia las mejillas —, no arruinaste nada.
—Pero...
—Por favor, Light... deja de llorar. Me duele verte así.
—No m-me lleves al hos-pital— implora con la respiración entrecortada, su labio inferior tiembla mientras su rostro sigue empapado —. No me gustan...
Elle suelta un suspiro y aún sujetándolo del rostro, lo jala hacia su pecho. La posición es incómoda al estar cada quien en su asiento, pero le no importa, lo envuelve entre sus brazos y al oído le sisea como lo haría una madre con su hijo que acaba de despertar de una pesadilla. Si Mello le dijo la verdad, no cree que haya sido la droga la que directamente afectó tanto a Light; supone que una vez la pastilla comenzó a hacer efecto, el castaño se alteró al no estar acostumbrado a los síntomas, llevándolo a un ataque de pánico. Eso no hace menos grave el asunto; Light realmente podría tener un fallo respiratorio o cardíaco si no se calma.
—Si te tranquilizas, te llevaré a otro sitio— le susurra aún acunándolo.
—¿A dónde?
Lawliet lo sujeta de los hombros y lo aleja hasta que el rostro de Light queda paralelo al suyo, luego le recuerda sobre la sorpresa que le mencionó antes, «pero debes tranquilizarte» le dice de nuevo. Light asiente y con el dorso de las manos se limpia las mejillas, de sus ojos siguen saliendo gruesas lágrimas como si se tratara de un grifo cuya manija se ha averiado.
—Lo siento... — murmura, y el sentirse incapaz de controlar el llanto, hace que comience otra vez a desesperarse.
— Shhh , respira— Elle lo incita a retomar los ejercicios de respiración, le da las indicaciones de inhalar, retener y exhalar mientras se aparca a un lado de la calle—. ¿Quieres que pongamos música?— Sabe que debe encontrar una manera de distraerlo, y para su alivio, en esta ocasión en lugar de ignorarlo, Light asiente —. Perfecto, ¿cuál es tu canción favorita?
Lawliet saca el celular de su bolsillo y lo conecta al auto mientras abre YouTube, preparado para lo que Light elija; salsa, hindi, pop, electrónica... lo que sea con tal de que mantenga la mente despejada.
—Von...— susurra sin dudarlo, volviendo a hacerse un ovillo en el asiento.
—¿Artista?— Mantiene un tono casual, como si no supiera que Light tiene tatuada esa palabra en la muñeca.
—Yoko Kanno y Arnór Dan.
La búsqueda arroja varios resultados, «una canción, ¿quién lo diría?» piensa para sí mismo mientras sonríe. Desde la vez en el hospital, ha tenido curiosidad de saber el significado de esa palabra y lo único que encontró en internet era acerca de la nobleza alemana.
Elige la primera opción y coloca el celular en el soporte instalado en el tablero. Al instante los primeros acordes de un piano se abren paso por el auto, es una suave melodía acogedora y melancólica al mismo tiempo, es el preludio a una voz aguda pero ligera como la de un ángel, dando la sensación que cada decibel se desliza por cada ranura, invadiendo con su dulzura hasta la más ínfima parte.
—¿Qué idioma es?
—Islandés— contesta mientras su pecho sube y baja al ritmo de su respiración. Inhala profundo y luego exhala por la boca como Lawliet le dijo.
El pelinegro no quiere interrumpir de nuevo pero casi da un brinco fuera de su asiento al escuchar la única palabra que reconoce: VON.
—¿Y qué significa eso ?— Pregunta volteando hacia el castaño, quien sigue hecho un ovillo.
—¿El qué? ¿Von?— Alza una ceja, el otro asiente —. Esperanza— dice cerrando los ojos y luego añade partes de la canción que vienen a su mente —. Donde las cosas brillan, hay esperanza. Todo lo que cura, tiene esperanza. Ella ilumina todo lo que hay.
Lawliet sonríe, acto seguido extiende su brazo y con su dedo índice flexionado recoge la lágrima que baja por la mejilla de Light.
—«Ella ilumina todo lo que hay» , ¿no te parece curioso que tu nombre signifique "luz"?— Pregunta con una sonrisa mientras se inclina sobre él hasta que su rostro está lo suficientemente cerca como para besarlo, pero no lo hace, en cambio espera. El castaño abre los ojos despacio, sus pestañas se encuentran húmedas y sus pupilas cristalizadas, sin embargo no se aleja ni se altera ante la cercanía del otro; es el permiso que Lawliet necesitaba para romper la distancia y darle un suave beso en los entreabiertos labios—. ¿Nos vamos?
Light se abstiene de preguntar el destino, tan solo asiente y vuelve a cerrar los ojos. Confía en Elle.
—Lawliet... gracias por haberme invitado— sonríe, porque a pesar de todo ir a ese lugar fue como un sueño hecho realidad—. Fue un bonito regalo de cumpleaños.
—Aún no me lo agradezcas— susurra antes de poner en marcha el auto mientras la canción sigue sonando.
"Desde un frío horizonte ella avanza lentamente..."
