N/A: Ignoren el título, es casi medianoche y tengo sueño. Pero de verdad era hoy o esperar hasta el domingo (con suerte). De verdad espero que lo disfruten 3
—
Beyond se inclina hacia la hielera que han puesto en la sala, donde hasta hace media hora estaba la mesa de centro, y toma otra cerveza para después acomodarse de nuevo sobre el sillón. Ni siquiera es una fecha especial, el torneo de fútbol que estaba siguiendo terminó el domingo pasado y tampoco tienen planeado salir por la noche como para decir que lo hace para llegar ya animado a la fiesta. Fue Matt quien le pidió su compañía para de alguna manera celebrar que consiguió el empleo, pese a que se han hablado poco últimamente.
—Si sigues bebiendo así no vas a recordar ni tu nombre en diez minutos— dice el pelirrojo con una sonrisa al ver a su amigo tomar otra lata, luego de haberse acabado la última como si se tratara de un codiciado vaso de agua tras dos horas seguidas de ejercicios.
Pero para variar, la única respuesta es un gruñido.
Matt suelta el aire por la boca y pone los ojos en blanco antes de seguir con su cerveza. El único sonido entre ellos es el de la televisión encendida aunque ninguno parece prestar atención a ella.
No es la tarde de domingo que Matt esperaba luego de haber sido contratado para su primer empleo formal, no es como esperaba despedir su fin de semana sabiendo que mañana empezará entrenamiento.
—¿Me vas a decir qué pasó con Misa?
Sabe que la actitud esquiva de Beyond va más allá de la pequeña discusión que tuvieron hace unos días, algo le molesta, y ha estado así desde el día que salió con ella. Es cuestión de tiempo para que Near regrese de su cita con Stephen o para que Mello vuelva del supermercado, salió a comprar algunas cosas para la cena que pretenden prepararle como celebración, así que sabe que si Beyond no habla de lo que sea que haya ocurrido con esa chica, luego es muy probable que no puedan.
—Ya te dije que no pasó nada— gruñe sin hacer contacto visual, como si se dirigiera al televisor frente a ellos.
No piensa decirle ni siquiera la cara que puso Misa al verlo llegar al centro comercial con sus usuales harapos y no con el elegante traje con el que lo conoció. No es como si realmente esperaba que algo pasara entre ellos, aunque quizá Matt opine lo contrario. Por razones que no entiende ni pretende comprender, le gustaba hablar de ella frente al pelirrojo solo porque le divertía las caras que hacía; sin embargo no significa que el rechazo no haya calado en su orgullo y un poco en su autoestima... prácticamente fue rechazado por no ser como su hermano gemelo.
Si ella se hubiese limitado a llamarlo un don nadie que no tiene ni donde caerse muerto, tal vez no hubiese sido tan malo, pero que ella se decepcionara específicamente porque él no es como Elle, es algo que no pretende contarle a nadie.
—¿La seguirás viendo?— insiste aunque con un poco de miedo.
Desde el jueves que recibió la llamada para darle las buenas nuevas, ha esperado este día con ansías. Los malos amigos que tiene han estado demasiado ocupados como para prestarle atención y realmente necesita sacar toda su emoción guardada antes de explotar. Sabe que la cena será su momento de brillar, de hablar hasta por los codos, y más les vale prestarle atención, porque les contará desde cómo fue el proceso hasta cómo son las instalaciones de la empresa para la que trabajará, que si bien es pequeña porque no tiene mucho tiempo en el mercado, se ve que van por buen camino. Pero justo ahora, su gran logro que lo ha enorgullecido los últimos días no podría importarle menos, no cuando se siente un fracaso de amigo por no lograr que Beyond confíe un poco en él y le cuente qué le pasa.
—No...— contesta el pelinegro tras unos segundos de vacilación.
Por algún motivo esa respuesta alivia a Matt, quien tan solo asiente de manera lenta, sin que ninguno haga contacto visual en ningún momento, luego se queda en silencio por un par de minutos que se sienten bastante largos hasta que se le ocurre otra idea.
—¿Quieres que nos echemos un partidito de FIFA?
Llegó a la conclusión de que no tiene caso presionarlo para hablar de algo que claramente no quiere, ya se lo contará después, cuando esté listo, o quizá nunca, pero eso no significa que no haya otras maneras para animarlo.
Beyond no contesta al instante, como si lo pensara, pero de pronto sonríe de lado, y esa sonrisa, por más terrorífica que sea, disminuye la densidad en el aire.
—¿Quieres repetir la humillación de la otra vez?
Matt suspira aliviado antes de endurecer la mirada y voltear en dirección a su amigo, prometiéndole que eso no pasará pese a que probablemente perderá de nuevo, Beyond es un pro y él no es fanático de ese videojuego, personalmente prefiere los de aventuras y misiones, pero hasta el sudoku es divertido con el ojeroso ese.
Entre movimientos tambaleantes, se pone de pie para conectar todo y luego regresa al sofá, dejándose caer sobre él como si fuera un saco de patatas. Ya es un desastre en sus cincos sentidos, pero espera que al estar Beyond mucho más ebrio que él, la paliza no sea tan mala.
Los primeros minutos comienzan lentos, ambos juegan entrecerrando los ojos porque ven dos pelotas en el campo y no saben a cuál darle. Pero en el minuto quince el primer gol llega y la celebración no se hace esperar; Beyond suelta un grito que lo obliga a encogerse y cubrirse los oídos, y como si eso no fuera suficiente, parte de la celebración es tomarlo de los hombros y sacudirlo mientras continúa gritando «gooool» a todo pulmón. Genial, si antes veía dos pelotas, ahora verá cuatro y probablemente necesite visitar a un otorrinolaringólogo después.
—Esto apenas empieza— lo amenaza, volviendo su atención al televisor.
Beyond le da un puñetazo amistoso en el brazo a la vez que le dice que está pendejo si cree que va a ganar. Y por extraño que parezca, a Matt le agrada ser llamado «pendejo», porque significa que las cosas entre ellos están volviendo a la normalidad.
El primer tiempo terminó con un marcador de 8 a 0, aún así Matt promete que remontará en el segundo.
La densidad en el aire es cada vez menor mientras los hipidos y las risas aumentan a causa del alcohol.
En algún momento a Beyond se le ocurre la grandiosa idea de medirse las vergas, porque está seguro de que la tiene más grande que cualquiera de la casa. Ha tenido más ideas como ésta antes, ebrio cualquier idea le parece buena aunque después se arrepienta, pero Matt tampoco está en sus cinco sentidos como para contradecirlo. De no ser porque justo en ese momento la puerta principal se abre de golpe, ambos ya estarían con sus partes íntimas en la mano.
Quizá con siete cervezas menos en el organismo, los dos notarían que ni el aspecto ni el aura del recién llegado augura algo bueno.
—Mello fue al supermercado— dice Matt arrastrando las palabras —, dijo que le escribieras si necesitas algo— casi grita al final de forma torpe, porque el receptor de dicho mensaje prácticamente cruzó la sala sin ni siquiera dirigirles un saludo o la mirada.
Se escucha un portazo y tanto Beyond como él se quedan quietos un momento, solamente viéndose y preguntándose con la mirada si alguno debería ir a averiguar qué sucede.
Matt menea la cabeza de lado a lado y toma otra cerveza antes de acomodarse de nuevo en el sofá. Le resta importancia a la reacción de Nate, supone que actuó así por la mención de Mello, pero él solo cumplía con dar el recado como se lo prometió al rubio, aunque más que un recado, él lo ve como una excusa, una bastante desesperada por captar la atención de cierto enano a como dé lugar.
Una vez en su habitación, Near casi se arranca la bufanda que le rodea el cuello y la manda a volar, lo mismo ocurre con los zapatos y los calcetines.
Avanza a zancadas y pisando fuerte, como si eso fuese a ayudarle a ordenar las mil ideas que lo atormentan. Lo único que lo detiene de lanzar improperios al aire es el reducido e inofensivo vocabulario que maneja; además, su mente está tan confundida y agitada que formar un pensamiento coherente le es imposible.
Suelta un respingo de esos que te dejan sin aliento cuando su celular comienza a vibrar dentro del bolsillo de su pantalón, y como si fuese una bomba a punto de estallar, lo lanza con urgencia a la cama, lo más lejos que puede. No necesita ver la pantalla para saber de quién se trata, pero no quiere saber de nadie, específicamente no quiere saber nada de Stephen, no luego de lo ocurrido en su casa.
Se supone que planeó ese día toda la semana, hasta compró ropa para la ocasión, un par de camisetas que están de moda y pantalones un poco más entallados a lo que él está acostumbrado a usar. Habían quedado de verse en la mañana y tal vez almorzar juntos porque los dos ya tenían planes para la tarde, fue entonces cuando Near pensó que podía dar un paso más en su propio plan que no ha compartido con nadie más que con su almohada: demostrar que ya no es el tonto e insulso que todos creen.
Pero resultó ser un fracaso...
Convencer a Stephen no fue fácil, él no quería apresurar las cosas entre ellos y tal vez en otro momento, esa parte de él que tanto rechaza ahora, hubiese caído embelesado ante dicho gesto. Pero insistió, cegado por ideas absurdas que él mismo ha creado, sin embargo una vez que las manos de Stephen se colaron bajo su camisa...
Patea la cesta de ropa sucia, la cual al estar vacía, choca contra la pared debido a la fuerza. Está furioso consigo mismo, porque solo se demostró que sigue siendo el mismo chico aburrido y anticuado de siempre, y el hecho de que las imágenes de ese encuentro fallido sigan reproduciéndose una y otra vez en su cabeza no ayudan, como si no fuese ya lo suficientemente malo el desagradable sabor que le invade la boca y la decepción que le oprime el pecho.
En algún momento, sus ojos chocan con su ordenada repisa, más específicamente con las dos figuras de ajedrez que están en el centro. Sostenerlas en las manos lo transportan a aquella noche, cuando de forma ilusa creyó que al fin su amor estaba siendo correspondido. Cierra los ojos y casi puede sentir el olor mentolado y la calidez del cuerpo de Mello, pero... pese a que sonríe con nostalgia, desea olvidarlo.
Las regresa a su lugar —porque botarlas no es una opción pese a que lo ha intentado—, una pieza muy cerca de la otra, y al contemplarlas de nuevo se percata del tiempo que ha pasado, de los años que desperdició esperando por algo que nunca llegaría... «Tal vez si nunca hubiera conocido a Mello», piensa pero esa idea se ve opacada por una maliciosa voz añadiendo un nuevo susurro en su cabeza: «O tal vez si hubieras conocido a Stephen antes...»
Ese último pensamiento lo hace abrir los ojos por completo, como si acabase de descubrir la solución a todos sus problemas: a diferencia de Stephen, conoce a Mello de toda la vida. Llegar a esa conclusión no lo hace sentir mejor consigo mismo, porque es algo tan obvio que debió notarlo antes, pero al menos intenta ser un poco menos duro y admite que su único error fue haber aspirado tan rápido a un reto tan grande. Quizá no funcionó con Stephen pero cree estar seguro de que si lo hace con alguien que conozca de hace más tiempo, se sentirá cómodo así como se sentía con Mello...
Y con esa idea en mente, sale de la habitación, sin detenerse a pensar en lo estúpido que suena.
—Matt, necesito que...— se queda petrificado al llegar a la sala, incapaz de retroceder pese a que su mente le grita que lo haga —¿Qué se supone que están haciendo?— Pregunta apartando la mirada, sintiendo las mejillas terriblemente calientes.
—Demostrandole a Beyond que la tengo más grande— contesta Matt como si tal cosa mientras con tres de sus dedos intenta animar a su flácido amigo.
Beyond hace lo mismo, sin inmutarse ante la presencia del otro. A diferencia de Near, ninguno de los habitantes de esa casa conoce el significado de la palabra pudor, podrían pasársela en pelotas el día entero sin sentir vergüenza, no obstante masturbarse frente a otro es una línea que no habían cruzado, pero el juicio de ambos se encuentra tan nublado a causa del alcohol que detenerse no es una opción.
—Matt...— no lo ve directamente cuando vuelve a pronunciar su nombre, decidió fijar su vista en algún punto de la habitación para de algún modo sentirse menos inhibido, pero aún de reojo puede percibir el movimiento de las manos —, necesito que...— se humedece los labios, se pregunta si la mirada de su amigo está fija en él o si como siempre pasa desapercibido hasta para ellos. Tiene la intención de retroceder y volver a su habitación, aún así hace su mejor esfuerzo para no ceder a sus temores. «Sé como Light...», se dice a la vez que llena sus pulmones de aire y aprieta los ojos —¡Matt, necesito que te acuestes conmigo!— Farfulla, temblando por todo el esfuerzo que le tomó decir esas palabras.
El pelirrojo sonríe y su mano abandona su diligente trabajo. Sin saber si lo que escuchó fue parte de alguna alucinación, cubre su miembro sin pensarlo dos veces, provocando que el tirante de su pants choque contra su abdomen desnudo. Ese insignificante sonido hace que Near abra los ojos e inmediatamente éstos busquen el origen de dicho ruido, encontrándose con una semi erección.
—L-Lo... ¡Lo siento!— Farfulla espantado, no sabe si se disculpa por las palabras que dijo o por lo que acaba de ver, pero retrocede dos pasos cuando sus ojos se topan con esa fija mirada esmeralda que no puede descifrar.
—¿Por qué no lo dijiste antes?— Susurra con malicia a la vez que lo sujeta de la muñeca para evitar que se aleje.
Ese agarre hace que todo dentro de Nate tiemble, entre asustado y ansioso, sobre todo cuando lo ve ponerse de pie entre movimientos torpes. Está a tiempo de arrepentirse, una parte de él le dice que lo haga, pero la otra le recuerda que eso es lo que buscaba.
—¿En tu habitación o en la mía?— Le susurra Matt al oído con toda la galantería que un ebrio puede tener.
Y luego de esa pregunta todo pasa demasiado rápido para Near, de un segundo a otro su espalda ya está sobre la cama de Matt mientras intenta acoplarse a los besos traviesos y torpes que recorren su cuello. Pero al igual que con Stephen, todo se viene abajo cuando los dedos del otro se cuelan bajo su camisa.
—No...— se muerde los labios para no completar la oración. Como acto reflejo, sujeta la muñeca de su amigo pero sin ejercer presión, aún está dispuesto a continuar pese a que todo su cuerpo se encuentre tenso. Sabe que de no hacerlo, después no tendrá una excusa válida para justificarse...
Sin embargo no lo soporta por mucho tiempo. Su mente de pronto está demasiado aturdida como para seguir resistiéndose, y lo que su cuerpo entero le grita es que huya de ahí.
—No puedo...— susurra con un hilo de voz antes de, sin mucho esfuerzo, apartar a Matt de encima.
Quizá en otro estado, Mail se hubiese percatado de las lágrimas que amenazaban con salir de los ojos de su amigo cuando huyó de ahí, pero apenas y puede intentar reincorporarse sin fallar en el intento. No se siente ofendido ni mucho menos sorprendido por el repentino cambio, aún cree que todo fue parte de una alucinación provocada por el alcohol; además no tiene tiempo para lamentarse cuando al lograr ponerse de pie, se percata de que su miembro está completamente erecto bajo sus pants. Sonríe sintiéndose orgulloso de su erguido amigo y se dispone a dejar la habitación con premura, necesita a Beyond y una regla.
oOo
La rutina de Light es simple, una vez llega a casa intenta limpiar un poco y luego se pasa las tardes entre libros y tareas, es su obligación mantener siempre las notas más altas. Los últimos días han sido un poco más de lo mismo, con la diferencia de que se encuentra en su época favorita del año, esa en la que el alcohol no está tan presente y su madre y él se comportan como la familia que deberían ser. La abstinencia nunca dura mucho, está consciente que existirá una recaída y que puede ser peor que las anteriores, pero con el tiempo se ha acostumbrado a eso y ha aprendido a conformarse con los pedazos de amor que ella le puede dar.
Su rutina no incluye ser un adolescente normal fuera de la academia privada Daikoku. Las únicas salidas extracurriculares que conoce, o mejor dicho conocía, eran cuando Misa y Teru le pedían que los acompañara al centro comercial, de ahí en más ignora hasta cómo se llama su vecino de enfrente que debe andar por su misma edad. Podría decirse entonces que los únicos mensajes que su celular ha recibido últimamente son los de la compañía telefónica, no ha contactado a ninguno de los hombres en su lista de contactos pese a que tampoco los ha borrado y que necesita dinero.
No se le ha cruzado por la cabeza volver a su vida de antes, prefiere no pensar en ello, en cambio consiguió un empleo de medio tiempo, más bien solo los fines de semana. Los últimos dos días ayudó unas horas al viejito del almacén que queda a dos calles de su casa, le pagó diez dólares en total, lo cual no es mucho pero de alguna extraña manera se sintió feliz, fue como recibir su primer salario y por primera vez no le mintió a su madre cuando le dijo a dónde iba. El dinero de Elle también le ha ayudado a subsistir, y de no ser porque realmente lo necesita, ya se lo hubiera regresado hasta con intereses.
Si bien ha sido difícil y aún no sabe cómo llegará a fin de mes, han sido los mejores días, tanto que renunciaría a todo con tal de que fuesen eternos.
Es por eso que cuando Nate le llamó pidiéndole que fuera a su casa, quiso inventar cualquier mentira para no ir, ya habían planeado con su madre ver una película en la televisión y no quería deshacer ese plan por nada. Pero al no estar acostumbrado a recibir ese tipo de llamadas repentinas, no supo qué excusa dar y terminó cediendo porque Nate le dijo que eso es lo que los verdaderos amigos hacen, y él realmente quiere tener uno.
Sonríe de forma poco amigable cuando la puerta se abre y es Mello quien lo recibe.
—¿Qué quieres?— Gruñe con el entrecejo fruncido a la vez que se seca las manos en el delantal rosa que lleva con mucho orgullo.
—Vengo a ver a Near.
—Se llama Nate— lo corrige Mello. Los sobrenombres son algo muy de ellos que se conocen de toda la vida, no para un idiota que ni siquiera conocen.
Light pone los ojos en blanco y debe hacer uso de todo su autocontrol para no dar media vuelta ahí mismo. Él ni siquiera quiere estar ahí, tiene a una persona mucho más importante esperándolo en casa, pero le tiene aprecio a ese enano y de verdad lo escuchó mal por teléfono.
—Vengo a ver a Nate. Él me llamó— repite, esta vez con una sonrisa fingida mientras extiende un brazo hacia adelante para mostrar la bolsa en la que trae un tarro de helado de vainilla, como si con eso demostrara que viene en son de paz.
Si hay algo de lo que Mello está seguro es de que no puede confiar en alguien como Light, su instinto le grita que le cierre la puerta en la cara, sobre todo porque aparte de considerarlo un aprovechado, ahora sus celos lo hacen verlo también como un intruso. Near no ha querido salir de la habitación en toda la tarde y tampoco ha querido que él entre para saber cómo está, ¿pero si le llama a Light para que llegue?
—Melloooo, se te quema mi cena— dice Matt, apareciendo detrás del rubio, menos borracho pero no del todo sobrio —¡Light! ¡Hace tanto no te veo!
—Nos vimos la semana pasada— corrige, cruzándose de brazos. Está comenzando a fastidiarse, el helado se va a derretir si no se apartan, y no le agrada la idea de que su helado favorito se eche a perder.
Sin embargo antes de que florezca ese temperamento con el que alguno de ellos, sobre todo Elle, han tenido que lidiar, Mello interrumpe.
—Pasa... — sin sonreír, se hace a un lado, apartando a su vez a Matt.
No está feliz con la idea de tener a Light en su casa pero lo ve como una tregua, es la noche de Matt y no quiere arruinarla, además está preocupado por Near, y si esa zorra puede hacer algo para que la pelusa deje la habitación, entonces que lo haga.
Sin embargo Mello es tan solo el primer obstáculo, una vez atraviesa el umbral otro integrante de la casa se muestra inconforme con su presencia.
—¿Qué hace él aquí?
Beyond se pone de pie al instante con el entrecejo fruncido, lanzando a cualquier parte el control del play.
—Vine a ver a Near...— resopla tras poner los ojos en blanco. ¿Acaso debió avisarle al portero del lugar para evitar repetirlo tantas veces?
—Nate— vuelve a corregir Mello, sin regresar a la cocina pese a que su amigo le advirtió de un posible desastre, lo cual duda porque no fue hace mucho que metió la lasaña al horno.
Light ni siquiera se molesta en decir de nuevo a quien busca, tan solo pretende atravesar la sala y alcanzar su objetivo, pero Beyond se lo impide.
—¿Misa se rió mucho cuando te lo dijo?— Le escupe las palabras en la cara, sin ponerle un dedo encima pero si irguiéndose frente a él —Ni sé qué me sorprende de alguien que es amiga tuya.
Quizá de no haber bebido tanto horas antes, no haría un show de todo esto, pero su orgullo dañado sale a flote fácilmente en su estado, y no es por Misa en sí, sino por las palabras con las que ella dejó en claro que de haber sabido que él no era nada parecido a su hermano, nunca hubiera siquiera estrechado su mano. Lo poco que duró su cita fue suficiente para saber que Misa es solo una niña rica que ve de menos a cualquiera que no está a su altura económicamente hablando, pero el saberlo no le es suficiente, desde ese día algo encerrado en su interior ha estado intentando escapar, ese pequeño complejo que lo acompañó toda su niñez, donde solo lo que Elle hacía era importante.
Light no contesta a las provocaciones de Beyond, tan solo aparta la mirada con claro fastidio, lo único que espera es que su helado siga comestible para cuando éstos dejen de joder. Pero esa indiferencia exaspera más a Beyond, quien aprieta las manos en puños como si estuviera preparado a dar el siguiente paso, sin embargo Matt se interpone entre los dos.
—Déjalo. Vino por Nate—. Le dice con suavidad mientras que lo sujeta de los hombros para hacerlo retroceder.
—¿¡Te pareció muy divertido que me lanzara un milkshake en la cara frente a toda esa gente!?— Vocifera a la vez que avanza un par de pasos, dispuesto a de alguna manera descargar el coraje que le provoca la sola presencia de Light, sin detenerse a pensar que el primer perjudicado sería Matt.
—No vale la pena, Beyond— intercede Mello, también sujetando a su amigo y haciéndolo retroceder en un intento de calmarlo.
—¡Pero me da bronca que Elle no sea capaz de ver lo mierda de persona que es!
Mello le dice que lo entiende pero también lo incita a calmarse porque se supone que en cualquier momento esa noche se convertirá en una velada familiar y no vale la pena arruinarla por un trepador oportunista malagradecido. Lo único que Light agradece es que al menos esta vez ninguno usó la palabra puta antes de cualquier adjetivo. Sin embargo las palabras de Beyond le calan, porque si bien sabía que la cita sería un desastre, no esperaba que Misa hiciera tal cosa, aunque tampoco le sorprende. Tal vez el que Misa y Teru lo hayan hasta bloqueado de Instagram es solo su karma instantáneo por la pequeña venganza que quiso tomar contra Beyond, porque claro, su vida es tan mierda que sus acciones buenas nunca han tenido recompensas, pero hace algo malo y al segundo siguiente ya está vomitando enfrente de importantes desconocidos.
—Si sirve de algo, ella ya no es mi amiga— dice apenas audible, con un poco de culpa en su voz.
—Me importa una mierda.
Sí, Light sabía que probablemente esa sería la respuesta...
—¿Qué se supone que hacen?
La voz de Near irrumpe en la habitación, haciendo que todos los presentes busquen su origen, encontrándolo debajo del umbral del pasillo, cubriéndose por completo con una sábana blanca.
El primero en reaccionar es Mello, quién con notable preocupación intenta acercarse, pero Near retrocede.
—Light.
El aludido responde al llamado, rodeando a Beyond y dirigiéndose hacia su amigo.
—Bonito mandil, Mello—. Dice con una sonrisa socarrona al pasar al lado del rubio.
—Mihael para ti...— masculla entre dientes justo en el momento en que esos dos se encierran en la habitación de Near.
No espera a que los otros dos hagan un comentario respecto al reciente desplante, en cambio vuelve a la cocina enseguida, enojado, resentido y desesperado.
—No entiendo porqué siempre tienen que mencionar a Lawliet— dice Light, tomando asiento en la cama para poder abrir por fin su helado —. Ni siquiera hemos hablado desde ese día— se encoge de hombros, demasiado ocupado buscando la cucharita en el fondo de la bolsa de papel como para prestar atención a lo que ocurre frente a él —, no sé por qué entonces me siguen tachando de interesado, trepador y demás— frunce el ceño, un poco molesto y a la vez sorprendido, es la primera vez que admite en voz alta que esos comentarios le desagradan e incomodan.
Sin embargo antes de poder continuar con sus quejas, el ligero movimiento de algo cayendo capta su atención, la sábana blanca que ahora yace en el suelo lo hace levantar la mirada.
—¿Qué se...
—Enséñame a ser como tú—. Interrumpe Near, dando dos pasos al frente.
Todo pasa tan rápido que Light apenas y puede echar un vistazo al vestuario de Near, está usando una ropa muy parecida a la que él usaría un fin de semana por la noche... cerca de un club nocturno.
—¿Qué se supone que llevas puesto?
—Quiero que repitamos lo de la otra vez— continúa, ignorando por completo al otro.
Antes de que Light pueda procesar lo que acaba de escuchar, Near coloca las manos sobre sus hombros, dispuesto a continuar con lo que él cree es su mejor plan del día, entonces lo empuja pero Light logra reaccionar.
—¿¡Qué haces!? ¡Vas a hacer que bote todo el helado en la cama!
—¡Ni siquiera me gusta el helado!— Farfulla desesperado a la vez que se aparta.
«Pero a mí sí...» piensa pero no lo dice, se da cuenta de que lo compró porque él realmente quería uno y no porque fuese animar a Near como pasa cuando él se siente triste.
—¿Qué te pasa?— Pregunta, acercándose despacio hasta quedar detrás del pequeño de cabellos blancos, quien observa su reflejo en el espejo.
—No me gusta lo que veo... — susurra, recorriendo su cuerpo con la mirada, con esos pantalones de cuero y camisa corta.
—Es porque no luces como tú.
—Pero es como tú te vestirías— voltea luego de decir lo último y lo ve directamente a los ojos.
Light parece comprender muchas cosas en esa desesperada mirada, una de esas es el porqué de que lo llamara tan de repente.
—¿Y qué tiene que ver el como yo me vista?— Pregunta pese a que sospecha cúal será la respuesta.
—Ya te lo dije, quiero ser como tú— avanza un paso, el mismo que Light retrocede mientras lame la cuchara —. El otro día... el cómo actuaste en la morgue... — sus ojos brillan con notable emoción, pero ignora que sus siguientes palabras serán como un balde de agua fría para su amigo —... es como si no tuvieras corazón... nada te afecta.
El castaño deja caer la cuchara dentro del tarro y sus labios se abren, pero ningún sonido escapa de ellos.
—¿En verdad piensas eso...?— Susurra con un hilo de voz que lo hace sentir más patético aún.
Quizá en otro momento no le hubiera afectado tal y como el otro dijo, pero tal vez la reciente tregua en casa lo hacen vulnerable, y es que cuando su madre está bien, él no necesita barreras para protegerse e inconscientemente las deja caer.
Sin embargo Near está demasiado agobiado con sus propios pensamientos como para ser consciente de sus palabras. Se dirige al estante lleno de robots coleccionables, dejando a un pensativo Light aún frente al espejo, y toma su celular para regresar con él.
—Todo el día de hoy fue un desastre—. Le extiende el teléfono, como si ahí estuviera el motivo de todas sus decepciones.
Light entrecierra los ojos, haciendo un esfuerzo mayor con su ojo izquierdo para leer el mensaje que se muestra en la pantalla. Es un mensaje, no, más bien un testamento de Stephen, y no hace falta leerlo todo para saber lo que ocurrió entre ellos.
—¿Te acostaste con él?— Pregunta sin apartar la mirada de la pantalla, leyendo la parte donde Gevanni le pide perdón por haberse dejado llevar y le promete que no volverá a pasar, porque quiere que las cosas entre ellos se den a su debido tiempo.
—Lo intenté...— suelta un suspiro lleno de agobio y voltea de nuevo hacia el espejo —, intenté poner en práctica lo que me enseñaste pero no pude...
—Tampoco es que te haya dado clases o algo por el estilo— interrumpe al instante mientras le devuelve el teléfono y continúa con su helado —. Te dije que tuvieras más confianza en ti, no que te forzaras a ser alguien que no eres.
—¿Y qué tiene de malo intentar ser diferente?
—Pensaste en Mello cuando estabas con Stephen, ¿no es así?— Es una afirmación arriesgada pero está seguro que esa desesperación por ser alguien que no es tiene nombre y apellido.
Near le aparta la mirada a través del espejo, ¿cómo le dice que también pensó en Mello cuando intentó hacerlo con Matt?, ¿cómo le dice que de hecho ahora mismo está pensando en él y que todas las noches se queda viendo la pared que divide sus habitaciones, preguntándose si él hace lo mismo?
—Desde que empecé a salir con Stephen, a veces pienso que Mello está celoso, por las cosas que dice y por cómo actúa— murmura con una pequeña sonrisa que delata toda su emoción, la cual desaparece al continuar —, pero luego también pienso que tan solo está molesto, herido tal vez porque ya no me tiene cada vez que se le antoja.
—¿Y por eso juegas con Gevanni?
Near voltea de prisa, con los ojos completamente abiertos. Pese a que una parte de él sabe que es cierto, las palabras fueron como un golpe directo en la boca del estómago.
—¡Solo hice lo que tú me dijiste!— Farfulla a la defensiva, ni siquiera pensó antes de hablar, tan solo inyectó en cada palabra toda la frustración acumulada durante el día.
Sin embargo Light no reacciona de la misma manera, él no piensa hacerse cargo de ideas tergiversadas, ya carga con demasiadas cosas como para culparse de las decisiones de otros.
—Te dije que fingieras que hablaban para poner celoso a Mello— se encoge de hombros y con parsimonia camina hacia la cama para luego tomar asiento en ella mientras hace una bola de helado con la cuchara —, ya lo que ocurrió después fue porque tú lo decidiste.
Hay silencio por un par de segundos en los que Light se preocupa por raspar el fondo del tarro, hasta que un leve quejido parecido a un sollozo lo hace levantar la mirada.
—Yo solo quería ser como tú...— murmura Near cabizbajo mientras se quita la corta camisa para luego lanzarla decepcionado al suelo.
—¿Y se supone que eso es un cumplido?— Tal vez está demasiado susceptible o la imagen que tiene de sí mismo no es la mejor porque de nuevo el comentario no le cae en gracia.
Pero en esta ocasión el otro sí nota el cambio de voz y actitud en su amigo. Contrario a lo que Light pueda estar pensando, Near no lo llamó meramente por la necesidad de concluir un sexo fallido, sino porque en ese corto tiempo le ha tomado cariño y de verdad lo considera un amigo.
—¡Para mí sí lo es!—Farfulla a la vez que se acerca con premura —¡Eres la persona más genial que conozco!
Quien sabe si es la sonrisa de Near, o esos ojitos brillantes con los que lo mira, pero Light logra relajarse.
—Yo nunca hubiera salido de mi casa por alguien como yo— le dice a la vez que se pone de pie y lo envuelve en un abrazo —. Si vine es justamente porque se trataba de ti.
—Y seguro te arrepientes, ¿no es así?
Light suelta una suave risa y le da un par de palmadas en la desnuda espalda con la mano que tiene libre.
—Te estás ahogando en un vaso de agua. Si quieres mi consejo, deja de querer actuar como alguien que no eres.
—Aún sigo pensando que no tiene nada de malo cambiar un poco —refunfuña a la vez que se separan y luego suelta un suspiro—. Light, ya no quiero estar enamorado de Mello... duele —se muerde los labios e incluso debe hacer uso de todo su autocontrol para no llorar ahí mismo. Superarlo se le está haciendo muy difícil, sobre todo cuando tiene que lidiar con él tanto en el trabajo como en la casa—. Y tú eres tan fuerte —forma una sonrisa, pero hay un deje de tristeza en ella—. En tu lugar, yo estaría hecho una bola de nervios si supiera que Elle va a aparecer en cualquier momento, pero tú...
Near no termina la idea o tal vez Light simplemente deja de escucharlo en el momento que el tarro casi vacío se zafa de su mano. No sabe si fue a causa de la mención de Lawliet o porque a veces pareciera que por momentos pierde fuerza en su mano derecha, cualquiera de las dos opciones es una mala señal.
—¿V-Va a venir? — Se odia por tartamudear pero intenta agacharse como si nada para limpiar con la servilleta que le dieron en la heladería las gotas que cayeron en el suelo.
—Sí, te lo dije...— lo ayuda a recoger el recipiente y la cuchara pero esa reacción fue demasiado extraña para ser casualidad. Intenta verlo a la cara en busca de respuestas pero no le es posible porque Light está cabizbajo mientras limpia más de lo que debería —. Matt está muy contento por haber conseguido trabajo y quisimos hacerle algo pequeño.
Light intenta hacer memoria mientras se pone de pie pero no recuerda tal mención, por lo que concluye que Near está mintiendo o que él estaba demasiado ocupado buscando una excusa como para prestarle atención. No quiere tener que encontrarse con Lawliet cuando lleva más de una semana evitándolo sin problemas, teme que al verlo se remuevan sentimientos que no comprende. Pero tampoco quiere demostrar que le afecta, así que deberá idear una buena excusa si quiere salir de ahí sin lucir sospechoso.
—Entonces creo que mejor seguimos otro día, por ser domingo los buses dejan de pasar más temprano —le da un par de palmadas en la espalda a manera de despedida—. Además ustedes van a tener su cena familiar y no quiero importunar.
Lo único que le queda claro es que deberá practicar esto de dar excusas. Pero para su suerte Near es la persona más ingenua que conoce.
—Pero te dije que puedes quedarte a cenar —pese a que hace unos segundos sospechó de la reacción de Light, en este momento no logra entrever las verdaderas intenciones detrás de esas palabras.
Vacila unos instantes y en un acto reflejo se rasca la coronilla con algo de desesperación mientras pasea la mirada por toda la habitación, como si en alguna de las paredes fuera a encontrar un mejor motivo que no sea «quiero irme porque creo que me gusta Lawliet y no quiero admitirlo»
—Viste que tus amigos ni siquiera me soportan. Piensan que soy lo peor que existe —sonríe para sus adentros porque es la oportunidad perfecta para zafarse, aunque sea basándose en una verdad no muy agradable —. Sería incómodo para mí.
Near suelta un suspiro derrotado, porque no hay manera de refutar eso cuando él mismo presenció parte de lo que ocurría en la sala hace un momento.
—También va a ser incómodo para mí... —murmura mientras se dirige al ropero en busca de algo adecuado para usar.
Ha hecho lo posible por no compartir los mismos espacios con Mello por largos períodos, y aún así solo saber que está en la habitación contigua logra desestabilizarlo, ¿cómo se supone que podrán sentarse en la misma mesa como si nada?
—Estarás bien —. Light se sitúa detrás de él y lo abraza, intentando animarlo un poco.
Aunque Lawliet no apareciera, por nada del mundo se quedaría ahí a soportar los insultos de los otros dos, pero eso no significa que no le dé pena verlo tan triste, sobre todo porque se trata de Near, la persona más noble que conoce.
El de cabellos blancos asiente despacio mientras Light intenta darle fuerzas con palabras de aliento, el abrazo se prolonga por unos segundos más en los que ninguno dice nada, hasta que Light le da un beso en la coronilla.
—Llámame si necesitas hablar.
No existe una respuesta verbal por parte de Near en ningún momento y Light asume que su amigo debe sentir que lo abandona ahora que tanto lo necesita, pero él también debe pensar en su propio bienestar, y encontrarse con Lawliet o seguir soportando a Mello y a Beyond no lo es.
—Nos vemos —. Murmura desde la puerta en un último intento de recibir aunque sea una mirada, sin éxito.
Sostiene el picaporte con una mano, sabiendo que probablemente hasta aquí llegó la mejor amistad que ha tenido. Por una fracción de segundo se pregunta si lo correcto no sería quedarse al menos como apoyo moral de su amigo, ha soportado cosas peores que dos tontos diciendo tonterías y Lawliet tampoco es su primer amor fallido como para darle tanta importancia, pero cualquier buena intención se disipa al momento que abre la puerta y cierto rubio casi le cae encima, sacándole un respingo.
—¿¡Qué haces aquí!? — Pregunta apretando los dientes luego de cerrar la puerta detrás de él, lo que menos quiere es que Near se entere de que Mello los estaba espiando —¿Qué tanto escuchaste?
Mello quisiera decir que todo, pero entre que ellos hablaban muy suave y que los otros idiotas han puesto música en la sala, apenas y podía oír sus propios pensamientos.
—No te incumbe —se acomoda el cabello como si nada para luego alisar con las manos la parte frontal de su camisa, intentando recobrar la compostura—. Supongo que ya terminaste, ¿verdad? Entonces hazme el favor y retírate.
Light se cruza de brazos de manera desafiante y por varios segundos lo único que existe entre ellos es un duelo de miradas que ninguno quiere perder.
—Supongo que solo quieres entrar para seguir manipulando a Neeeear a tu antojo, ¿verdad? —suelta de repente, haciendo énfasis en el sobrenombre de su amigo tan solo por llevarle la contraria a Mello—. Hazme el favor y ya deja de joderlo.
—¡Tú no sabes nada y tampoco pienso darte explicaciones! — Lo apunta amenazante con su dedo índice, pero Light no retrocede.
—¿Sabes por qué me odias tanto? Porque tú y yo nos parecemos —sonríe de lado al ver cómo sus palabras crispan a Mello—. Me has acusado tantas veces de que yo solo soy un aprovechado cuando tú solo usaste a Nate para tu conveniencia.
—No te atrevas a compararme contigo —. Murmura con el entrecejo fruncido a la vez que aprieta la mandíbula y los puños.
—Tienes razón. Tú eres peor —adopta una pose de superioridad, sosteniéndose la barbilla con dos dedos—. Porque luego de tanto tiempo dudo mucho que no hayas descubierto los verdaderos sentimientos de Nate, al menos yo no lastimaría de esa manera a alguien que digo querer como a un hermano.
Mello suelta un gruñido, no le agrada que sea justamente Light a quien Near le confíe el pasado de los dos, pero sobre todo odia la mención de esas malditas palabras que lo han seguido desde ese fatídico día que todo se fue a la mierda entre ellos.
—¡Vete antes de que yo mismo te saque!
—No será necesario, a diferencia de ti, a mí no me gusta estar en un lugar donde no soy bienvenido —su mirada se desplaza de los azulinos ojos a la puerta que está a un costado y viceversa al decir lo último, luego voltea.
Mello hace un esfuerzo sobrehumano para no lanzarse ahí mismo y deshacerle la sonrisa a puñetazos, porque eso significaría tener que soportar su desagradable presencia por más tiempo y su prioridad es alguien más. Al saberse solo, inhala profundo en un intento de normalizar su ritmo cardíaco, luego se acerca a su objetivo y alza el puño frente a la puerta de Near. Sin embargo, y como si de repente su cuerpo se negara a seguir las órdenes de su cerebro, se queda inerte, sin atreverse a tocar.
Es traicionado hasta por sus propios pensamientos, en su cabeza las palabras de Light comienzan a retumbar junto a ideas que su cerebro produce en contra de su voluntad. Intenta convencerse de que la opinión de un tercero no debería ser importante, menos la de alguien como Light, quien no conoce ni la mitad de todo lo que ellos han vivido. No obstante, pese a que intenta luchar contra su propios pensamientos, su cuerpo sigue sin reaccionar.
«¿Qué? ¿Ahora que ya no lo tienes piensas ir a decirle que al final si lo amas y que ya pueden ser novios porque ahora TÚ si quieres?», Le susurra con malicia una voz desde su interior.
Suelta un suspiro y mordiéndose los labios, baja el puño. No quiere creer que todo esté tiempo solo usó a Near, él no sería capaz de eso, pero entre más vueltas le da, más pareciera que Light tiene razón. Desde el orfanato sabía que Nate lo miraba con otros ojos, sin embargo prefería hacerse el desentendido para no arruinar la amistad, y con el tiempo, aunque le cueste admitirlo... se aprovechó de esos sentimientos para su propio beneficio, bajo la excusa de que él no estaba prometiendo amor ni mucho menos exclusividad, como si eso fuese suficiente para liberarlo de toda culpa.
Apoya la frente contra la puerta y cierra los ojos. Hasta hace unas horas, estaba seguro de que hoy sería el día en el que le confesaría sus sentimientos a Nate, pero ahora que está de pie frente a su habitación, se da cuenta de lo increíblemente egoísta que es, porque en lo único que siempre ha pensado es en su felicidad sin siquiera tener en cuenta a Near, y tal vez la felicidad de Near no esté a su lado.
Mientras Mello lidia con una batalla campal en su cabeza, Light atraviesa la sala sin mirar a otra parte que no sea la puerta de salida. El único que lo despide con un escueto «cuidate» es Matt, quien está muy ocupado intentando averiguar por qué su teléfono no reconoce el dispositivo conectado al televisor. Beyond por su parte prefiere ignorar su presencia, y por dentro Light lo agradece, lo que menos necesita son más distracciones.
Sin embargo, cuando está tan cerca de alcanzar su objetivo, se queda paralizado al escuchar el timbre retumbar en sus oídos.
—¿Light? —El aludido suelta un respingo cuando la voz de Matt lo trae a la realidad, quien lo mira extrañado— ¿Podrías abrir?
El castaño asiente mientras maldice por lo bajo su jodida suerte. Inhala profundo en un intento de llenar cada rincón de su cuerpo del valor que necesita para abrir esa puerta, sabiendo lo que le espera. Sin embargo y como ya lo suponía, algo dentro de su pecho se contrae cuando su mirada choca contra las oscuras pupilas de Elle Lawliet.
Por una fracción de segundo una sonrisa casi imperceptible se forma en el rostro de ambos de manera inevitable, pero la realidad golpea de nuevo a Light cuando al segundo siguiente nota cierta compañía.
—¿Qué haces aquí...? —A Lawliet le hace tanta ilusión verlo que la sonrisa sigue intacta en su rostro.
Sin embargo la respuesta que recibe es un golpe en el hombro cuando velozmente Light pasa justo entre medio de Alex y él.
—Light, espera —lo sigue unos cuantos pasos y como puede lo pesca de la camisa antes de que de nuevo huya—. ¿Hasta cuando vas a seguir ignorando mis llamadas?
—Hasta que dejes de llamar —contesta con el entrecejo fruncido mientras intenta soltarse, sin éxito.
—Alex, ¿podrías darnos un minuto?
El aludido se sonroja porque debió darles su espacio sin que Elle se lo pidiera, pero asiente mientras le dice que lo esperara adentro. No obstante lo que Light dice a continuación lo hace quedarse unos segundos más.
—¿Por qué? ¿No quieres que tu novio nos escuche?
—No, Light...
—No soy su novio —interrumpe Alex, provocando que el forcejeo se detenga de forma abrupta.
Aunque Light no lo admita, esas palabras hacen que su corazón vibre, porque de forma inconsciente era lo que esperaba escuchar.
—No me importa —dice sin embargo, con un gesto de indiferencia mal fingido.
Alex sonríe y menea la cabeza de lado a lado antes de entrar y cerrar la puerta para darles su espacio. Quizá para él que fue un simple espectador, le fue más fácil notar ciertos detalles que probablemente Elle pasa por alto.
—Este no es el momento para dar explicaciones —dice Lawliet, llamando de nuevo la atención del otro—. Desayunemos juntos mañana y hablamos.
—¿Acaso estoy interrumpiendo tu momento con él?
—¡No, Light, no! ¡Mierda! —Se lleva ambas manos a la cabeza en un acto desesperado. ¿¡Por qué tiene que ser tan difícil hablar con él!?— ¡Es la noche de Matt!, ¿¡ok!? No puedo...
—Haz lo que quieras... —interrumpe encogiéndose de hombros—. Ve y mejor desayuna con tu amiguito que hasta hacen bonita pareja.
Lawliet tensa la mandíbula y empuña las manos en un intento de controlar la tempestad interna que le provoca esta persona cuyo hobbie es llevarle la contraria. Su cerebro reproduce una y mil ideas que podría decirle para hacerlo entender. Sin embargo parpadea de repente como quien acaba de resolver un misterio; pese a que su razonamiento está nublado a causa de su desesperación, de alguna manera su mente procesa ese "amiguito" junto a las facciones de Light y algo hace click en su cabeza.
—¿Acaso... —sonríe de forma nerviosa a la vez que se acerca un par de pasos, los mismos que el castaño retrocede hasta que su espalda choca contra la pared—... ¿Acaso estás celoso?
Todo pasa tan rápido que a Light no le da tiempo de reaccionar como quisiera, es su cuerpo el que responde por él.
—Po... ¡Por supuesto que no! —Farfulla completamente tenso y con las mejillas enrojecidas.
—Sí, sí lo estás... —asegura, disfrutando de lo tierno que se ve enojado cuando está tan rojo—...¿Y sabes qué? —Se cruza de brazos con autosuficiencia y con la misma sonrisa galante da otro par de pasos, acorralándolo aún más hasta que los centímetros de distancia entre ellos son realmente pocos—... Me encanta.
Se inclina con claras intenciones de plantarle un beso en la mejilla pero Light se retira a tiempo.
—¡Estás loco si piensas que yo estoy celoso! —Farfulla mientras lo apunta con su dedo índice.
Lawliet suelta una suave risa, no puede tomar en serio a alguien que tiene hasta las orejas sonrojadas.
—¿Te parece a las siete de la mañana afuera de tu casa, cariño?
Lo que recibe es un bufido parecido al de un gato y luego lo ve dar media vuelta para partir de ahí lo más pronto que sus piernas le permiten. No esperaba algo diferente, así que no va detrás de él, además está de tan buen humor que toma ese sonido arisco como confirmación suficiente a su pregunta.
