—Debe ser la pizza —. Dice el pelinegro con una sonrisa, casi sintiendo que su estómago gruñe de emoción.
—Pues ve tú —comenta Alex, tomando un canapé—. La última vez que yo abrí esa puerta casi te dejo sin novio.
Lawliet se pone de pie, llevando la botella consigo para que no continúen sin él. El que Alex se refiriera a Light como su novio lo hace sonreír, pero también le deja un mal sabor saber que no lo invitó. Qué más quisiera que estar con él luego de lo ocurrido, pero es justo por eso mismo que ni siquiera se lo contó, ese pequeño avance que tuvieron le parece tan frágil que podría romperse con cualquier cosa; como los malintencionados comentarios de Beyond y Mello, por ejemplo.
Sin embargo su rostro alcanza un nuevo nivel de palidez cuando al abrir la puerta, lo primero que ubican sus ojos son dos brillantes iris color miel.
—¿Qué ha-haces aquí...?
Light forma un mohín con los labios ante dicha reacción, aunque no lo quiera admitir fantaseaba con ser recibido con un cursi abrazo como pasa en las películas.
—No pareces muy feliz de verme.
— ¡No! ¡Quiero decir... sí! —Agita las manos alarmado, como queriendo deshacer lo que dijo. Lo que menos necesita es que en lugar de un tercero, sea él mismo quien arruine su relación que ni siquiera ha empezado—. Lo que pasa es que...
—Solo venía a regresarte tu abrigo —lo interrumpe con una actitud indiferente cuando por dentro su estómago se retuerce incómodo al escuchar las voces y risas que provienen del interior del apartamento—. Pero... —estira un poco el cuello para ver por sobre el hombro del pelinegro, y volviendo su mirada a esos enormes ojos de ojeras marcadas, continúa—: veo que estás ocupado... supongo que...
— ¡No, no! —Prorrumpe al instante al verlo retroceder un paso—. Esto es... solo una reunión —no puede pedirle que se marche, eso sería igual o peor que no haberlo invitado. Además, si realmente lo quiere, no puede mantenerlo alejado cada vez que estén sus amigos presentes; de alguna forma Light, Mello y Beyond deberán aprender a llevarse bien o al menos a soportarse cuando estén en un mismo espacio— ¿Te gustaría quedarte un rato? Estábamos a punto de...
—Yo solo venía a dejarte tu abrigo, pero si insistes —. Dice encogiéndose de hombros como si no le importara, pese a que las molestas mariposas que lo han acompañado todo el día se alborotan cuando el otro sonríe.
—Te lo puedes quedar. Te ves lindo usando mi ropa.
—No digas tonterías —murmura cabizbajo, como si estuviera ocupado desabotonando el abrigo cuando en realidad quiere ocultar cualquier posible sonrojo.
Es la octava vez en lo que va del día que siente las mejillas calientes por culpa de Lawliet, es como si las barreras que había interpuesto entre ellos de pronto hubiesen desaparecido, haciéndolo actuar como un niño pequeño que se acaba de enamorar por primera vez. Se siente vulnerable y no le gusta, debió pensarlo antes de dejarse guiar por sus impulsos. ¿Qué hace ahí para empezar? Él ni siquiera fue invitado, quizá debería irse...
Sin embargo...
—Elle, ¿está todo bien con la orden?
Reconoce esa voz, es la del chico despeinado con ojos de reptil que estaba la otra noche en casa de Lawliet, y de pronto sus instintos se activan de nuevo.
—No es la pizza —responde, sin soltar el pomo de la puerta pero ladeando la cabeza en dirección a ellos—. Es... —antes de poder terminar, su rostro vuelve al frente de forma brusca e involuntaria para luego recibir un beso repentino, el cual no es suave y tímido, sino más bien desesperado y posesivo.
—De ahora en adelante así debes saludarme, ¿entendiste?
Un enmudecido Elle, quien aún no procesa lo que acaba de ocurrir, solo atina a asentir. Su seguridad siempre se va al carajo cuando se trata de Light, hace tan solo unas semanas le dijo que no estaba seguro de si algo podría pasar entre ellos dos, ¿y ahora llega y lo besa de esta forma?
Con la misma determinación, Light termina de desabrocharse el abrigo para luego retirarlo, quedando solamente con una remera manga larga roja un poco holgada con un profundo cuello V, acompañado con su mejor jean negro, el cual no es del todo entallado, pero se ajusta en sus mejores partes, y unas botitas negras acharoladas que adora. Se siente aliviado de que en el apartamento haya calefacción tal y como sospechó, de otra manera la hubiera pasado muy mal por no abrigarse solo porque no quería estropear su aspecto.
—Pensé que me habías invitado a pasar. —Dice con una sonrisa traviesa, orgulloso de haber logrado la reacción que esperaba con su atuendo.
— ¡Sí! Disculpa... —el pelinegro menea la cabeza en un intento de despejar su mente y así quitar la cara de idiota que seguro hizo cuando lo vio—. Pasa.
Light se adentra al apartamento como un pavo real extendiendo su cola, con esa actitud altanera y coqueta que Elle hace mucho no veía. El primero que chilla su nombre al notar su presencia es Near, quien sale a su encuentro con una sonrisa que no había mostrado en toda la noche. El verlos abrazarse, como los íntimos amigos que se han vuelto, debería ser una prueba de que no desconocía la reunión que había preferido no mencionar, pero Elle no parece notar que la repentina aparición de Light ahí no es una simple coincidencia.
— ¿¡Cómo te fue!? ¿¡Conseguiste el trabajo!?
El castaño menea la cabeza, sin dejar de sonreír.
—Me dijeron que por el momento no soy lo que necesitan pero que podrían llamarme después.
—¿Qué trabajo? —Pregunta Elle confundido mientras con el dedo índice se frota el oído luego del chillido que ambos dieron.
—¡Aaaay, Light! ¡Lo siento! —Near sabía que el señor Karlsson anda buscando a alguien que no tenga problemas con los horarios y al ser Light un estudiante iba a ser difícil que lo contrataran pero tenía la esperanza de que así fuera.
—¿Cuál trabajo? —Insiste Elle, subiendo un poco la voz porque a pesar de que está a la par de ellos, es como si no existiera.
Near no lo hace adrede, por supuesto, pero está más enfocado en su amigo y en lo mal que se siente por no haberlo podido ayudar. Light, por su parte, no quiere tener que darle explicaciones al empresario, así que continúa como si no lo hubiera escuchado.
—No te preocupes —dice con la misma sonrisa mientras le revuelve el cabello a Near para animarlo—. Un vecino tiene un pequeño local y me ha dicho que puedo ayudarle por las tardes.
No sabe si los últimos días han sido tan perfectos que cree tener todo solucionado. No se siente preocupado, y piensa que puede salir adelante sin ningún problema. Además el señor Karlsson le dijo que lo podía tomar en cuenta para la temporada alta, no tiene ni idea de cuándo es, pero tal vez para ese entonces ya hayan terminado las clases o estén a punto de terminar, por lo que podría optar a un tiempo completo.
Elle sabe que tal vez no es el lugar para hablar al respecto y ya lo interrogará después todo lo que quiera, pero se ve tentado a preguntar una tercera vez solo porque odia ser ignorado. Sin embargo Alex lo llama desde la sala, haciéndole un gesto con la mano para que regrese.
No es su intención arruinarles el bello momento aunque lo parezca, es solo que justo Mello dijo querer irse. Supone que para el rubio ya es bastante difícil soportar la presencia de Stephen, y tomando en cuenta que hasta donde sabe Light tampoco es de su agrado, tiene la excusa perfecta para dejar la reunión. Por supuesto que no le va a pedir a Elle que despache a Light, de hecho en un principio fue él quien le pidió que lo invitara para poder conocerlo al igual que a Stephen; pero si quiere que todos se queden, le urge que empiecen a jugar, considera que tal vez un ambiente divertido es lo que necesitan para disipar la densidad que los rodea.
Elle le susurra al castaño un «después hablamos» y lo toma de la mano para volver al círculo que han formado en el suelo. Erróneamente Light piensa que Alex debe estar molesto o celoso por su presencia, así que no pierde la oportunidad de aferrarse al brazo de Lawliet y recostarse en su hombro de forma cariñosa mientras se dirigen a la sala. Pero siente la bilis subir por su tráquea cuando Elle toma asiento al lado de Alex y lo invita a sentarse en medio de él y Beyond. ¿¡Por qué tiene él que sentarse en medio de Lawliet y Beyond!? Más importante aún ¿¡qué tiene que hacer Lawliet sentado a la par del ojos de pescado!?
—Light, siéntate aquí. —Alex se corre un poco, dejándole espacio libre al castaño antes de que se le ocurra levantar una patita y marcar a Lawliet como su propiedad.
—Sabes que tu hermano y yo no nos llevamos bien. —Le susurra al oído a Lawliet luego de tomar asiento, justificando así su enojo.
Beyond alcanza a escuchar su nombre pero decide ignorarlo, sus ánimos, al igual que los de Mello, no están para soportar pelear con ese idiota.
Alex solo los observa disimuladamente, de hecho todos los contemplan en silencio, intentando entender algún susurro de lo que pareciera ser una discusión de pareja, a pesar de que se supone que no lo son. Por el movimiento de labios de Elle, Alex está casi seguro de que éste acaba de pedirle perdón al castaño, y el malentendido finaliza de pronto con un beso en los labios. Para él, Elle es muy inteligente en muchos aspectos, pero bastante lento en otros, de otra forma no se explica cómo no puede notar que mientras todos están casi en pijama, Light es el único bien vestido, como si hubiese elegido con cuidado cada prenda, lo que significa que no fue solo para regresar un abrigo como medio alcanzó a escuchar, sino que llegó para quedarse, y se atreve a asegurar que sus intenciones son marcar territorio. Ha estado enamorado y sabe lo que es estar celoso.
—Bien, ya que Light recién se integra, le explicaré rápidamente la modalidad del juego —empieza Alex—. Elle hizo girar la botella y ésta apuntó a Mello, así que Elle debe tomar un papel del tazón y leer la pregunta, luego de que Mello conteste, él tiene que girar la botella y así sucesivamente. Si no quieren responder, deberán cumplir una penitencia. Lo más importante es recordar que esto es un juego —continúa, esta vez paseando su mirada por todos los presentes—, hay una frase que dice «lo que no fue en tu año que no te haga daño», téngala en mente para que todos la pasemos bien.
Pese a que pareciera que lo último lo dice por Light, le preocupa más Stephen, ha notado que el hombre no está al tanto de lo que existió —y existe aunque no lo quieran admitir— entre Mello y Near, pero estando los tres en el mismo sitio cualquier cosa puede pasar.
Elle toma el primer papel luego de que Alex se lo indica y lee:
— ¿Dónde fue tu primera cita? —Deja el papel a un lado y luego toma otro aperitivo. Entre tantas reuniones apenas pudo almorzar, y no sabe si es el hambre o si la pizza realmente está tardando una eternidad.
Matt no disimula su reacción, pone los ojos en blanco ante la pregunta cursi, pero con una mirada Elle le dice que más le vale quedarse callado.
—Yo tenía dieciséis y él catorce —comienza Mello tras un suspiro, como si fuera un recuerdo muy preciado—, nunca dijimos que era una cita pero fue la primera vez que pudimos salir solos, sin molestos idiotas —voltea hacia sus amigos, quienes no dudan en formar una mueca de falsa indignación—. Él quería ir al parque de diversiones y yo al cine, así que fuimos a ambos lugares. Él quizá no lo sepa, de hecho nunca se lo dije pero tuve que quitar la maleza del jardín por cuatro domingos para tener dinero suficiente —suelta una suave risa y debe hacer un esfuerzo sobrehumano para no voltear hacia Near—. Habían estrenado una película de terror y sería la excusa perfecta para que él me abrazara cuando tuviera miedo —sonríe de nuevo viendo hacia un punto irrelevante en la habitación, disfrutando solamente de las mil imágenes que su mente le muestra de ese día—... y fue perfecto. —Hay un deje de tristeza en su voz al decir lo último, aún si tuviese algo más que decir no podría, la presión en su garganta no se lo permitiría. Las últimas semanas la jodida vida se ha encargado de enseñarle el significado de la frase «nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde», cada día ese recuerdo como muchos otros se vuelven más lejanos.
—Solo tenías que decir dónde fue tu cita. —Murmura Matt, logrando que Elle le lance un pedazo de queso para que se calle.
El único que sonríe ante la tierna historia es Stephen, quien no puede evitar sentirse también un poco mal por Mello, basado en su semblante puede asegurar que el sentimiento sigue vivo, pero ignora que esa persona es quien se encuentra a su lado. Todos los demás se quedan en silencio, observando disimuladamente a Near, quien agacha la cabeza y si Gevanni no lo hubiese notado decaído desde antes de llegar, aseguraría que su actitud tiene que ver con la respuesta de Mello. Al oído le pregunta si está bien y el otro le asegura que tan solo está cansado, entonces decide abrazarlo y pegarlo a su cuerpo en un intento de animarlo, sacándole una sonrisa que no pasa desapercibida para cierto rubio.
— ¿Hay algo en tu vida de lo que te arrepientas? —Termina de leer Mello luego de girar la botella y que ésta apunte a Alex.
— ¿¡Es esto en serio!? —Farfulla Matt— ¡Quien haya escrito esas preguntas no vuelve a jugar!
—No sé si aplica pero bueno, resulta que hace algunos años conocí a un muchacho —comienza a relatar lo primero que le viene a la mente, haciéndole un gesto al pelirrojo para que guarde silencio. Ha tomado varias decisiones de las que realmente se arrepiente pero se decide por esta por una buena razón—, el problema es que yo todavía estaba enamorado de mi ex y creía que aún teníamos una oportunidad de volver, pese a que él había decidido seguir con su vida y me lo había dejado bien claro. Quizá me arrepiento de no haberme permitido conocer a alguien maravilloso por estar aferrado al pasado, pero... a la vez no me arrepiento, fui idiota, sí, pero me siento satisfecho de que al menos fui capaz de aceptar que no estaba listo y así no lastimar a alguien que no lo merecía... no sé, es como un me arrepiento pero no. —Ríe encogiéndose de hombros y sin perder tiempo toma la botella antes de que a alguien se le ocurra hacer un comentario al respecto, no pretende ahondar en el tema, pero espera que sus palabras calen en cierto albino.
Todos, a excepción de Stephen, reconocen que la indirecta va dirigida hacia Near, quien no cree que vaya a soportar una historia más en la que él esté involucrado. Pero además Light nota que Lawliet también luce afectado, y no hay que ser un genio para saber de que él es ese ex del que Alex hablaba; no sabe si le molesta más el recordar que ellos fueron novios o la idea de que tal vez Lawliet aún no lo haya superado.
— ¿Qué es lo primero que ves en alguien? —Termina de leer Alex y luego deja el papel a un lado.
A Light le toma unos segundos darse cuenta que la botella lo apunta a él por estar ocupado en sus propios pensamientos, pero antes de que pueda contestar, Mello se le adelanta.
—El dinero, por supuesto. —Dice con una sonrisa maliciosa, como si de repente el malhumor que lo había envuelto toda la velada hubiese desaparecido para volver a ser el mismo.
—Mello... —Reprende Elle solo a manera de advertencia. No quiere convertir un momento que se supone debería ser divertido en una charla familiar. No espera que Light les agrade pero si que mínimamente lo respeten.
—Tampoco te sorprendas Elle —secunda Beyond, quien también se había mantenido cohibido a raíz de lo sucedido con Matt, pero él nunca pierde la oportunidad de lanzar veneno cuando se trata de Light—, si no tuvieras lo que tienes, él ni siquiera estaría aquí sentado.
— ¿Qué tan miserables deben ser sus vidas para siempre querer llamar la atención así? —Dice el castaño antes de que el pelinegro pueda responderles. Después de todo, él no necesita que lo defiendan.
—A ti sí que no te ha faltado la atención de los hombres, ¿no? —Beyond sonríe con malicia a la vez que choca los cinco con Mello en señal de victoria.
—Después hablaremos. —Sentencia Lawliet, abrazando un poco a Light como si así le pidiera que los ignore.
—Debe ser muy triste ser ustedes... —murmura el castaño tras un suspiro, ocultando su molestia. No necesita que lo defiendan, por supuesto, pero no entiende la pacífica reacción de Lawliet, ¿eso es todo lo que tiene para decirles? ¿"Después hablaremos"?
—Triste es no saber con cuántos hombres te has revolcado. —Contraataca Mello.
— ¡Triste y además patético es que hayas perdido a alguien bueno por idiota!
— ¡Suficiente! —Farfulla Elle, logrando que todos se queden en silencio. Alex no pasa por alto lo diferentes que son él y Light. Él no es hábil en las confrontaciones y prefiere evitarlas, Light sin embargo parece estar acostumbrado —. ¿Podrían al menos intentar comportarse por esta vez? Alexander no organizó todo esto como para que ustedes lo arruinen peleándose.
—Es justamente por Alex que yo sigo aquí —se defiende Mello—, si no fuera por él hace ratos me hubiera ido, Ryuzaki. —Concluye con malicia.
— ¿Ryuzaki? —Pregunta Light confundido, pero no es idiota, tiene una idea de cuál puede ser la respuesta con solo notar la repentina palidez en el rostro de ese desmelenado italiano ojos de iguana.
—Alexander me decía así de cariño. —Contesta Elle frotándose la sien, lo hace sin rodeos con la intención de finalizar el tema pero teme que sea la raíz de una nueva discusión.
—Es que el apellido de Alex es Ryuuzaga, ¿sabías? —Añade Mello al instante, no queriendo perder la oportunidad de meter cizaña—. Ellos estaban taaaan enamorados que estaban seguros de que se casarían al terminar la universidad, así que Elle muy orgulloso presumía que algún día sería el señor Ryuuzaga y con el tiempo Alex comenzó a llamarlo "Ryuzaki", no me digas que nunca te lo contó.
De forma inconsciente Light voltea hacia Lawliet, casi como si estuviese dispuesto a reclamarle, pero recobra la compostura al instante.
—No importa —dice acurrucándose sobre el hombro del pelinegro, intentando ignorar la desagradable sensación que le oprime el pecho, porque no piensa darle el gusto a Mello de mostrarse afectado y se niega a aceptar que está celoso—. Desde ahora puedes usar mi apellido si quieres... ¡o combinar nuestros nombres!, "LawLight", ¿qué te parece? —Finaliza dándole un beso en la mejilla. Si bien lo hace para molestar al rubio, su sonrisa cuando Elle le rodea la cintura no es fingida.
El pelinegro está disfrutando de sobremanera esta versión de Light que no conocía, podría acostumbrarse muy rápido a todos esos mimos y dulzura. Pero caso contrario ocurre con Alex, quien siente el estómago revuelto con todo esto; él es una persona pacífica, a veces hasta demasiado para su propio gusto, pero ahora se encuentra, o mejor dicho, lo colocaron en una situación incómoda en contra de su voluntad. Le parece genial la reacción de Light pero lo que le molesta es que Mello, siendo su amigo, haya utilizado información de su pasado en una discusión absurda. Por suerte para él, alguien llama a la puerta y le parece la excusa perfecta para alejarse de ahí aunque sea por un momento.
—Ahora vuelvo. —Dice al ponerse de pie con notable fastidio.
Tan pronto como se aleja un poco, la mirada de padre enojado de Elle se clava en Mello.
—Le debes una disculpa.
—Pero si yo no... —el rubio intenta defenderse, sin embargo sabe que poco puede hacer contra esa actitud inocente que tiene embobado a su amigo—... está bien. —Masculla cruzándose de brazos y formando un leve mohín con los labios.
Una vez en silencio Stephen aprovecha para saludar a Light, solo le hizo un gesto con la mano cuando lo vio llegar.
— ¿Cómo te encuentras?
Light sobreentiende que la pregunta hace referencia a cómo ha estado luego de lo ocurrido la última vez que se vieron, agradece que al menos Gevanni no haya sido tan específico pero tampoco es algo de lo que desee hablar.
—Bien. ¿Ustedes como han estado?
No pretendía ahondar en la muerte de Liam luego de que fuera él quien les pidió no decir nada, pero con la respuesta tan cortante entiende que fue un error haber preguntado. Le cuenta entonces de la última cita que tuvo con Near hace unos días, primero fueron a una interesante exposición de robots y luego a almorzar cerca de la playa.
—Les dije que yo quería ir con ustedes a la exposición de robots. —Refunfuña Matt cruzándose de brazos.
Near se justifica al instante diciendo que lo olvidó, aunque eso no parece dejar tranquilo a Stephen, quien de inmediato se disculpa con el pelirrojo, él no tenía ni idea. Quizá si Near no estuviera haciendo lo imposible por evitarlo, lo habría invitado, pero no luego de haber tenido la estúpida idea de intentar acostarse con él.
— ¿Fueron a la playa y no me invitaron? —Reclama Light— ¡Yo nunca he ido! Me hubie... —se muerde los labios para no terminar la frase, pero es demasiado tarde, las risas socarronas de Mello y Beyond no se hacen esperar—. Quiero decir...
—Qué patético... —Se burla Beyond, sosteniéndose el estómago.
— ¡Me refería a que nunca he almorzado cerca de la playa! —Farfulla pese a que Elle le susurra que los ignore— ¡Pero he ido una infinidad de veces!
— ¿Ah, sí? —sonríe Mello con saña— ¿Cuál es tu playa favorita?
Está a punto de decir la primera que llega a su cabeza cuando de pronto siente que es sujetado de la barbilla, seguido de unos labios presionando los suyos, todo pasa tan rápido que su mente se queda en blanco y corresponde al beso por inercia. Tanto Beyond como Mello forman una mueca de asco mientras que Near y Stephen miran enternecidos la escena; Matt por su parte aprovecha la leve distracción para añadir un par de papeles más con preguntas que si serán interesantes.
De haber sabido que esa era la mejor manera para callar a Light, con gusto Elle lo hubiese puesto en práctica desde hace mucho. El beso se prolonga por unos segundos en los que pretende dejarles claro que les agrade o no, Light y él seguirán juntos. Sabe que algún día tendrá que ponerles un alto, incluyendo al castaño porque tampoco es un santo, pero ¿cómo podría decirle algo justo ahora que le causó ternura la palpable inocencia que iba implícita en su confesión?
—Parece que me perdí la mejor parte —comenta Alex con su habitual sonrisa, trayendo consigo más de lo que puede cargar.
Matt y Mello se apresuran a ponerse de pie y ayudarle, tomando las seis cajas y colocándolas a un lado, dejando solo dos dentro del círculo.
—Bien, ¿seguimos? —Pregunta luego de volver a su puesto y que todos hubiesen tomado un pedazo de pizza— Light, te toca girar la botella.
Omite el hecho de que el castaño no tuvo oportunidad de responder, no cree que sea buena idea volver a ese tema.
La botella apunta a Matt, y aunque las preguntas anteriores han sido un asco a su parecer, espera que a él le toque una buena.
— ¿Cómo fue tu primera experiencia?
—Yes! —el pelirrojo no puede evitar alzar los brazos en señal de victoria. Alex menea la cabeza pero decide dejarlo pasar al ver que al menos la efusiva reacción de Matt les saca una sonrisa a la mayoría—. Tenía once años cuando le chupe el pito a Mello, lo tenía del tamaño de un frijol. —Dice sin más con una enorme sonrisa, antes de que algún aburrido le impidiera compartir su historia.
— ¿Era necesario lo último? —Reprocha el rubio con las mejillas enrojecidas. Ya es bastante incómodo que el idiota tuviese mencionara justo eso frente a Near, ¿¡pero era realmente importante el tamaño!?
— ¡Ah, y le sabía a pipí! —Las muecas de asco y confusión de todos no se hacen esperar mientras que el rostro de Mello pasa por demasiados colores en cuestión de segundos.
—No sé si necesitaba esa información en mi cabeza. —Comenta Elle, arrugando la nariz y dejando de lado su pizza.
— ¿Qué podías esperar de esos dos? —Murmura Beyond poniendo los ojos en blanco.
— ¡Uy, mira quien lo dice! El que nos creyó cuando le dijimos que podía masturbarse con el agujero que había en la cerca —se defiende Matt, sonsacando risas al resto—. ¡Tienes la verga chueca por eso!
— ¿¡Nunca piensas superar esa estupidez!?—Responde Beyond con más rabia de la necesaria— ¡Además justo eso fue lo que a Linda le gustó tanto!
— ¿Y ustedes por qué están enojados ahora? —Interrumpe Elle. Es normal que esos dos se estén agarrando del pelo todo el tiempo pero desde que llegaron los notó diferentes y le pareció que era un buen momento para preguntar.
—Yo no estoy enojado —explica el pelirrojo, haciendo un ademán con las manos, restándole importancia—, tu hermanito anda traumadito porque el otro día nos masturbamos para saber quién la tenía más grande —las mejillas de Beyond se colorean de rojo, y tiene que hacer un esfuerzo sobrehumano para no lanzarle una lata de cerveza o tirarse a través del círculo para callarlo—. ¡Ni siquiera nos tocamos! Pero ya sabes, él y su frágil heterosexualidad—. Los hombros de Near se crispan y de forma inconsciente se encoge un poco, como si eso lo fuera a hacer invisible. Por suerte para él, Matt no comenta lo que ocurrió entre ellos, sino que vuelve al tema anterior—. Además no sé qué alardea si hasta donde recuerdo no se le paró con Linda.
La confesión toma desprevenidos a la mayoría pero tampoco les sorprende. ¿Su hermano teniendo algún roce con otro hombre y luego sintiéndose culpable? No es algo nuevo.
—No te preocupes, Beyond —habla un sonriente Gevanni al notar la vergüenza del pelinegro—. En mi primera vez estaba tan emocionado que me corrí con solo besarnos.
Duda mucho que la cara de espanto del muchacho sea por lo ocurrido con esa tal Linda, pero creyó que era buena idea seguir el hilo de la conversación con una pasada divertida para aligerar la tensión. Alex también lo piensa así que, aunque no ha tenido muchas parejas sexuales aparte de Elle, decide contar una pequeña tontería que le ocurrió una vez.
—Ustedes saben que yo soy más de relaciones estables que fiestas, sexo y alcohol. En eso Near y yo nos parecemos.
—Pues conmigo somos tres. —Interrumpe Gevanni antes de darle un sorbo a su lata de soda y alzarla en el aire como si hiciera un brindis, el cual Alex corresponde devolviendo el gesto.
—Pero unos amigos me convencieron una vez de asistir a una cita a ciegas —continúa, sonriendo porque puede notar que todos lo miran con interés —. Así conocí a un hombre de origen francés, era mucho mayor que yo pero estaba ummm ¿en su punto? ¿Cómo es que tú dirías, Matt?
—Estaba como para querer ser piñata y que me dé con su palo —contesta al instante, casi saltando fuera de su lugar por la emoción—, o como para que fuera sol y me dé todas las mañanas; o para ser refrigeradora y que me meta hasta los huevos; o...
— ¡Ok, ya entendí! —Interrumpe Alex con las mejillas sonrojadas— Tal vez no tan vulgar pero aja, era guapo y tenía un acento hermoso que de verdad deseé saber cómo sería en la cama mientras me susurraba palabras en francés al oído... —Dice juntando las manos como si se tratara de un sueño, pero luego cambia su expresión a una llena de desilusión y continua—... pero en medio de la cena mientras se reía, su dentadura salió disparada y cayó en mi sopa... y adiós matrimonio, vacaciones en Francia y los cinco hijos que pensaba adoptar con él.
Algunos ríen y otros se tapan la boca con asco, el único que se mantiene indiferente a la charla es Light, quien mientras los demás parecen comenzar a disfrutar la reunión, él está concentrado en seguir comiendo.
—Supongo que quedaste curado de las citas a ciegas. —Comenta Gevanni después de recuperar el aliento luego de tanto reír. Puede lucir serio todo el tiempo, sobre todo cuando va de traje, pero realmente disfruta este tipo de reuniones y pláticas.
—Jamás volví a hacerle caso a mis amigos.
Mello, Beyond y Near, quienes eran en un principio los de la peor actitud, se los nota menos estresados, como si el problema que los agobiaba hubiera desaparecido. Beyond está tranquilo, todos se enteraron de lo sucedido con Matt y nadie hizo drama, aunque está seguro de que en algún momento lo usarán en su contra para fastidiarlo. Por su parte Near y Mello no pueden ignorar la incomodidad que existe entre ellos, pero hay algo en este aire de hermandad que los hace relajarse un poco.
—Yo una vez... —dice el rubio, captando ahora él la atención—, conocí a un chico en el club y me invitó a su casa, resumiendo... lo estábamos haciendo en el sofá cuando de repente el tipo comenzó a temblar bien feo hasta que se desmayó, así sin más.
— ¿¡Se desmayó!? —Pregunta Stephen, casi escupiendo su bebida.
Para sorpresa de Alex, Mello voltea hacia Stephen y asiente sin hacerle ningún mal gesto.
—Bueno, después supe que fue un desmayo, al principio pensé que se había muerto —debe admitir que Gevanni no es mal sujeto y si no estuviera con Near hasta podría caerle bien—. Después cuando volvió en sí, me dijo que a veces cuando llega al orgasmo suele desmayarse. Yo ni siquiera me corrí del susto, ¿¡Se imaginan el dolor de huevos que me dio después!? —Termina, frunciendo el ceño como si el recuerdo aún le molestara.
— ¿¡Quéééé!? Yo mínimo lo mato por no avisarme. —Comenta Elle, rodeando con un brazo la cintura de Light pero sin dejar de prestar atención a la plática.
—Creo que yo ya tenía suficiente con el susto así que solo me fui.
La mayoría asiente, imaginando lo que habrían hecho en su lugar.
—Yo hubiera llamado a emergencias —le susurra Elle a Light—, ¿y tú?
El castaño solo se encoge de hombros mientras sigue comiendo, Lawliet le pregunta entonces si algo le ocurre pero el otro menea la cabeza.
—Yo... —la voz apenas audible de Near se hace presente, logrando captar la atención de todos—... la primera vez que eyaculé pensé que... que me había hecho pipí con la leche del desayuno... —susurra con las mejillas completamente rojas, esperando las risas del resto, sin embargo a los demás les parece tan tierno que lo único que emiten es un largo y suave «awww».
Mello recuerda muy bien esa ocasión, y debe morderse los labios para no añadir que fue lo más cómico y tierno que les pudo haber pasado.
— ¿Recuerdan cuando volví a casa todo golpeado y dije que había sido una pelea callejera? —Al igual que con Near, la confianza y los ánimos del momento hacen que Beyond también quiera compartir una experiencia suya—. Me lo hizo una chica y no cinco hombres musculosos y encapuchados como los dije —el primero en soltar una larga y fuerte carcajada es Matt, porque él siempre de broma le decía que seguramente una chica se lo había hecho—. Todo pasó tan rápido, solo recuerdo que me equivoque de agujero y al segundo siguiente ya estaba en el suelo. La tipa era cinta negra en karate.
— ¡Auch! —Near es al único a quien la historia de Beyond no le causa gracia, de hecho se lleva las manos al rostro sintiendo que es él quien tenía todas esas heridas con solo recordarlo— ¡Esa mujer era una loca!
—Fuera de broma, él tiene razón. —Secunda Mello. En esa ocasión realmente le creyeron cuando dijo que habían sido cinco hombres porque la cantidad de golpes era terrible.
—Me prometí a mí mismo no conocer a nadie más por internet sin antes averiguar si practican algún deporte.
—Con los hombres no hay agujero incorrecto, pero tú quieres seguir jugando al heterosexuaaaaaal. —Dice Matt usando las manos como si fueran un megáfono para darle más énfasis a sus palabras.
La respuesta inicial de Beyond es reírse y luego murmura por lo bajo un «pendejo», que para el pelirrojo es lo más bonito que puede decirle.
— ¿¡Eso significa que ya no estás enojado conmigo!? —Exclama con tanta emoción que da un pequeño brinco, quedando casi de rodillas en el suelo, esperando.
—No, no estoy enojado...
Tan pronto como sus palabras salen, se arrepiente de haberlas dicho. Matt se lanza, apretujándolo en un abrazo.
— ¿¡Te enojaste porque la tengo más grande, verdad!?
—N-no... no pu-edo respirar... —dice con dificultad mientras intenta quitárselo de encima pero el otro no cede—... y no la ti-e-nes más gran-de... es qu-e yo la ten-go chue-ca
La escena sonsaca algunas cuantas risas por lo tontos que se ven, pero solo una persona parece seguir indiferente a todo lo que ocurre.
A Light le parece estúpido sentirse incómodo cuando algunos podrían considerar que él tiene más experiencia que todos juntos, pero por más que piensa no tiene nada para compartir, se da cuenta de que no tiene un recuerdo vergonzoso del cual pueda reírse como ellos. Es inevitable no percatarse de que es el único que no encaja ahí, como tampoco encajaba en la vida de Misa y Teru. Simplemente él no encaja en ninguna parte.
— ¿Jugamos a otra cosa?
La repentina voz de Lawliet lo trae de vuelta a la realidad, haciéndolo preguntarse si acaso fue demasiado obvio como para que lo notara.
—¿¡Quéééé!? ¡Pero si la estamos pasando tan bien! —Se queja Matt mientras el mayor de los gemelos se pone de pie con dificultad, como si fuera un anciano con problemas de espalda—. Podría pasar toda la noche hablando de lo mismo.
—Tú sí pero yo no, un segundo más en el suelo y me quedo sin culo.
— ¡Pero tú ni siquiera tienes culo!
—Y tampoco tengo toda la noche. —Contraataca Elle frunciendo el entrecejo. Por supuesto que tiene trasero pero no está interesado en comenzar una discusión acerca de su perfecta anatomía.
—Elle tiene razón —Interrumpe Alex, también poniéndose de pie antes de que Matt pueda decir algo más—. Todavía tengo otros juegos preparados y no tenemos toda la noche. Creo que todos tienen cosas que hacer mañana, ¿no?
La mayoría asiente, la semana apenas empieza y casi todos deben presentarse a trabajar temprano, a excepción de Mello y Near que entrarán luego del mediodía y Beyond, quien sigue buscando que hacer de su vida pero hasta después de las diez de la mañana, porque despertarse demasiado temprano atenta contra su integridad.
—Necesito que regresen los sillones a su lugar —indica Alex—. ¿Light? —El aludido se sorprende al escuchar su nombre y no es el único, a Elle también lo toma desprevenido pero tampoco se alarma — ¿Podrías ayudarme a traer más bebidas mientras ellos acomodan todo?
Al castaño no le queda otra opción que seguirlo, siente que su cabeza es aún un manojo de ideas desordenadas, por lo que inventar una excusa para no ir le es imposible.
Su plan es ir y regresar en un santiamén, que el muchacho parezca un pan de Dios no lo vuelve de su agrado, sigue siendo el ex novio de Lawliet, y no está celoso, por supuesto que no, es solo que no confía en la gente demasiado amable. Sin embargo las intenciones de Alex no son las mismas.
—Quizá mentí un poco al decir que necesitaba ayuda —dice de repente mientras saca varias latas de cerveza del refrigerador y las deja sobre una mesada de granito que está al lado—. La verdad es que quería hablar contigo.
—No hay que ser un genio para notarlo —se cruza de brazos quedándose detrás de la barra desayunadora, asumiendo inconscientemente una posición de defensa—. ¿Vas a pedirme que me aleje de Lawliet?
—Eso sería muy tele novelesco, ¿no crees?— Gira con una sonrisa, cerrando la puerta del refrigerador con el pie—. Si eso es lo que te preocupa, te puedes quedar tranquilo, no hay porqué sentir celos ni...
Por un segundo los labios de Alex se mueven pero las palabras parecen ser incomprensibles para Light, de hecho tiene que hacer un esfuerzo sobrehumano para no retroceder cuando el otro apoya los antebrazos sobre la barra y queda frente a él.
—No estoy celoso... —logra decir intentando mostrarse seguro, pero hasta para él su voz sale más suave de lo que le habría gustado.
—Oh... bueno —pese a que solo la barra los separa, la distancia que Light pone entre ellos parece ser mayor que antes. Su intención más que nada es demostrar que no está ahí para ser el villano del cuento pero claramente no se lo está poniendo fácil—. Noté cómo me mirabas y...
—No estoy celoso —repite, irguiéndose un poco más.
—Quizás me confundí —dice con premura en un intento de redimirse—. Digo, es normal que de entrada te caiga mal por lo del otro día, y tomando en cuenta que Mello y Beyond...
—No me caes mal. —LoInterrumpe de nuevo con la misma actitud, comenzando a desesperar un poco a Alex.
«Ahora dilo como si no quisieras matarme», piensa para sí mismo mientras analiza mejor sus siguientes palabras.
—Me alegra escuchar eso —dice con cuidado, añadiendo una sonrisa amable—. Si quieres un consejo, intenta ignorarlos...
«No necesito tus consejos» piensa el castaño frunciendo el ceño pero se guarda sus palabras porque hasta para él suenan demasiado groseras.
—No soy de los que agacha la cabeza —. Concluye, retrocediendo un paso con intenciones claras de marcharse, después de todo su ayuda es innecesaria ahí.
No es difícil entender porque Mello y Beyond no lo soportan, esa actitud indiferente es irritante. Tampoco es que le sorprenda, es casi un niño, siete años de diferencia son demasiado, pero el hecho de que los otros dos sean unos inmaduros que se ponen a la altura de un adolescente es otro tema. Lo que si se pregunta es qué hay debajo de esa máscara de indiferencia para que Elle quedara tan fascinado.
—Pensé que eras más inteligente —las palabras abandonan sus labios sin que lo haya pensado dos veces, y admite que involuntariamente hay un poco de cizaña en ellas, pero al menos logra que el otro no se mueva de su lugar—. Esos dos son parte del paquete, y te va a tocar lidiar con ellos más de lo que quisieras —continúa despacio, probando su suerte—, mejor empieza a ignorarlos porque discutir todo el tiempo va a ser bastante desgastante.
—Pues yo no tendría que discutir con ellos si Lawliet les dijera algo —voltea de forma brusca hacia Alex a la vez que su mandíbula se tensa, pero tan pronto como esas palabras salen, se muerde los labios y aparta la mirada.
Siente que acaba de revelar un secreto que estaba oculto incluso para él, pero es ilógico, sabe defenderse solo, no es como si estuviera esperando que Lawliet lo hiciera por él. Pero entre más intenta negarlo, más parece convencerse de lo contrario.
—Tienes razón —dice con sumo cuidado, como si hasta el aire estuviese minado y una palabra mal dicha pudiera complicarlo todo—. Estoy seguro de que lo hará con...
— ¿Necesitan ayuda?— Esta vez es Lawliet quien interrumpe tras abrir la puerta de la cocina de manera repentina, y pese a que su aspecto luce apacible como es usual, hay una pizca de preocupación en sus enormes ojos.
—No, justamente Alex me decía que puede solo. —Light sonríe antes de voltear hacia el muchacho de cabello marrón, como buscando su apoyo.
—Sí.
A Ryuuzaga no le queda más que sonreír mientras asiente. Es cierto que desde un principio no necesitaba ayuda y que su intención solo era tener una charla, que no salió como esperaba.
—Igual terminamos más rápido entre los tres, ¿no? —Lawliet suelta un imperceptible suspiro al ver que los dos siguen completos. No es que desconfiara de Alex, sabe que sus intenciones sólo podían ser buenas, pero conociendo a Light le fue imposible no comenzar a preocuparse cuando pasaron unos minutos y ninguno aparecía.
—Mejor ustedes regresen y le dicen a los demás que en un rato continuamos.
Lawliet menea la cabeza y se dirige a la refrigeradora antes de insistir que entre los tres será más rápido.
—Creo que con dos es suficiente —interrumpe el castaño, haciendo que las miradas se dirijan a él. A Light le es difícil formar una sonrisa cuando siente la barbilla tensa pero lo logra, o al menos eso cree—. Yo regresaré para avisarles a los demás.
No les da tiempo a reaccionar cuando sale de la cocina, sin dar un portazo, como le habría gustado. Ojalá tuviese una razón válida para odiar a Alex y así poder demostrar su inconformidad sin reserva, pero no la tiene
—No sé por qué insististe si amablemente te dijeron que podía solo —. Comenta Ryuuzaga meneando la cabeza mientras suelta una suave risa. En lugar de sentirse ofendido, esa demostración de celos hasta le parece tierna.
Lawliet se rasca la coronilla con un poco de desesperación, a pesar de la sonrisa de Light, no pudo evitar notar la molestia en su mirada, y con el tiempo que lleva conociéndolo sabe que sus ojos siempre han sido más sinceros que sus palabras.
—No parecía muy contento, ¿verdad?
— ¿Qué dices? Pero sí es un amooor —esquiva a tiempo un trozo de trapo enrollado que Elle le lanza luego de su comentario sarcástico, logrando que el otro suelte un bufido por haber fallado—. Anda, regresa y yo los alcanzo en un momento.
Quizá en otra ocasión Elle le preguntaría si está seguro y haría el intento de al menos ayudarlo un poco, pero por esta vez solo asiente y sale lo más rápido que sus piernas le permiten. No espera que las cosas con Light sean fáciles, pero parece que hasta respirar de forma inusual puede ser un mal movimiento, de otra manera no se explica cómo hasta hace un momento era todo amor y ahora está escolgando el abrigo del perchero.
—Te lo envío mañana a tu trabajo —dice sin verlo a la cara mientras intenta abrochar los botones de abajo. Sabe que el pretexto que usó para ir hasta ahí fue el de ir a entregar el dichoso abrigo, pero es un idiota que no sabe inventar excusas y ahora no puede volver a casa con ese atuendo y pretender que su madre le crea que estaba aprendiendo las tareas que tendrá a cargo en el lugar donde supuestamente trabajará.
— ¿No quisieras quedarte un rato más? —El castaño niega con la cabeza y aunque Elle se siente tentado a tomarlo de las manos para detenerlo, solo suelta un suspiro—. Está bien, entonces voy por un abrigo y te llevo a tu casa.
—No necesito que me lleves —alza la mirada, dejando ver un semblante que contrasta con el de hace uno momento—. Y si quieres acompañarme por temor a que no te regrese tu...
— ¿Ya te vas? —Interrumpe Alex al pasar al lado de ellos, cargando una pequeña hielera.
—Sí...
—No.
Alex frunce un poco el entrecejo ante las respuestas contradictorias y Lawliet tampoco puede disimular su asombro.
—Bueno sí —retoma Light—. Justo le decía a Elle que debía irme pero él me insistió a que me quedara.
Aunque no lo parezca, el castaño está igual de confundido que los otros dos, sabe que nada de lo que está haciendo y diciendo tiene sentido pero como siempre, o al menos la mayoría de veces, sabe mantener la compostura.
—Bueno, entonces volvamos —sugiere Alex aún un poco desconcertado.
Light puede sentir la mirada de Elle atravesarlo mientras caminan los dos detrás de Alex, está seguro que el pelinegro quiere alguna respuesta pero se niega a verlo, no podría, está demasiado avergonzado, y huir ahora sería igual o peor que haberse quedado.
—Pensé que ciertas visitas indeseables ya se iban —comenta Mello poniendo los ojos en blanco al volver los tres a la sala.
—Yo le insistí para que se quedara— responde Lawliet antes de que alguien más diga algo, y el tono de su voz sumerge el lugar en un silencio sepulcral por unos segundos.
—Bien... ¿continuamos? —Alex carraspea la garganta y coloca la hielera en la mesita del centro, como invitándolos a tomar una bebida para cortar la tensión—. Vamos a formar dos equipos, peeeero como los conozco, decidí hacer más papelitos.
Ryuuzaga intenta seguir con la noche tal cual la había planeado pero puede notar la incomodidad en algunos y el fastidio en otros cuando pasa con el tazón haciendo que cada uno tome un papel.
—Entonces, a los que les salió el número uno se ponen de este lado —indica señalando hacia la derecha—, y los que tenemos número dos aquí.
Mello sonríe al ver que Near camina hacia la misma dirección que él, pero su sonrisa desaparece al notar que aparte de Matt, el otro integrante de su equipo es Light.
—No pienso jugar con él —manifiesta el rubio cruzándose de brazos y haciéndose a un lado.
Alexander aprieta la mandíbula, está a nada de mandarlos a todos por un tubo, pero logra controlarse y consigue formar una sonrisa. Disimulando su molestia se ofrece amablemente a cambiar su puesto con el de Light, sin embargo y como no puede ser tan fácil, es Beyond quien interrumpe esta vez.
— ¿Y por qué aquí? ¿No sería más fácil que no juegue si nadie lo quiere en su equipo?
Lawliet nota que la mirada del castaño no hace contacto con nadie y que su semblante sigue estoico, como si no le importara, y cualquiera podría interpretar eso pero no él. Alex les dice que se pueden volver a formar los equipos, esta vez por afinidad para que todos estén contentos, pero Elle sabe que los comentarios malintencionados no cesarán y ya tuvo suficiente. Coloca su mano sobre el hombro de su ex para llamar su atención, sin embargo...
—Tampoco me siento feliz estando en el mismo equipo con Mello —interrumpe Near antes de que el pelinegro pueda decir algo—, pero no estoy haciendo las pataleta de niño inmaduro como algunos. Si quieren formar nuevos equipos, desde ya yo escojo a Light.
Hay silencio y algunas sonrisas disimuladas se hacen presentes al notar la mueca de fastidio y vergüenza de Mello, pero Elle tan solo nota una sonrisa, la única que no parece burlista sino sincera, y es la de Light.
—También se me ocurre otra cosa —retoma el albino—, ya que los del problema son Mihael y Beyond, creería que no tendrían problemas de estar juntos en un equipo, así que en lugar de hacer todo de nuevo, solo movamos a Mihael al equipo dos y Gevanni que se...
— ¡No! —Interrumpe Mello alzando un poco la voz, tomándolos a todos por sorpresa pero sobre todo a Stephen, quien no entiende su reacción—. Me parece una mala idea, si cambiamos ahorita sería tirar por la borda el esfuerzo de Alex
El rubio finge una sonrisa y disimulando que todo está bien se dirige a uno de los sofás que acomodaron al costado para dar inicio. Near no está contento de tener que estar en el mismo equipo que Mello y Matt, pero se traga su incomodidad.
Alex espera el reclamo, berrinche o protesta de alguien más, porque ya no confía en ninguno, pero al percibir esa extraña paz en el aire le indica a su equipo que tomen asiento en el sofá que está en el costado contrario para dar inicio.
—Bien, no sé si todos han jugado antes a las charadas —comienza Alex colocándose en medio con una tablet y una silla alta que tomó del mini bar—. Cada equipo tendrá tres minutos, el primer integrante dará clic en comenzar y la tablet les mostrará el nombre de una película, cada uno tendrá que hacer mímicas con el fin de que su equipo adivine el nombre. Si aciertan, dan clic en el botón verde para marcarla como correcta y corren a sus asientos para que pase el siguiente integrante. Les recomiendo que si no conocen la película, es muy difícil o el equipo está teniendo problemas para adivinarla, presionen el botón que dice "saltar" y le dan chance a otro que intente con una película diferente y no pierden tiempo.
— ¡Y no se permite hacer ningún tipo de sonido! —Añade Mello con premura señalando específicamente a Beyond, quien pone los ojos en blanco ante tal acusación.
— ¡Exacto! —Concede Alex antes de continuar—. El equipo que adivine más películas al final será el ganador, así que ¿quién empieza?
—Por mí empiecen ustedes —sugiere el rubio mientras se coloca las manos tras la cabeza y se apoya en el respaldar—. Total, van a perder.
Lawliet sonríe al ver que el aire competitivo de Mello sale a flote porque indica que la noche podría comenzar a ir por buen camino. Ryuuzaga ni se molesta en sugerir echar una moneda al aire para elegir quien empieza, así que tomando la palabra del rubio dan inicio al juego.
Los tres minutos pasan demasiado lentos para la ansiedad de los contrincantes, Beyond sigue siendo pésimo para ese juego pero Alex y Elle siempre han sido bastante buenos, y resulta que Stephen no se queda atrás.
Beyond corre al ser su turno pero antes de poder llegar, la tablet suena indicando que el tiempo ha acabado, sin embargo sonríe al ver el número en la pantalla.
— ¡Diez! —Celebra el pelinegro, lanzándose encima de su equipo, sin importarle la poca confianza que tiene con Stephen y como si por él no hubiesen tenido que saltar muchas.
Mello traga saliva y se rasca la cabeza un poco desesperado al ver la celebración de los otros, diez es un buen número y de pronto su seguridad se viene abajo. Matt siempre ha sido malo para ese juego porque no se toma en serio otra cosa que no sean sus estúpidos videojuegos, y de Light no sabe pero está seguro que también debe ser un idiota.
— ¿Qué sucede, Mello? No te veo muy animado —se mofa Beyond, paseándose como un pavo real frente al equipo contrario—. ¡Claro! ¿Quién lo estaría cuando sabe que va a perder?
— ¡Puff!, ¿de qué hablas? Solo les estaba dando tiempo de que tuvieran su patética celebración.
Sin dudarlo el rubio se pone de pie, no se muestra intimidado pese a que algunas gotas de sudor de acumulan en la punta de su nariz. Los tres minutos inician con Mello descubriendo su frente y haciendo una figura con un dedo de la otra mano sobre ella, a lo que Near sin pensarlo dos veces grita "Harry Potter".
El rubio sonríe emocionado al ver los pocos segundos que les tomó adivinar la primera y sin perder tiempo vuelve a su asiento. Matt no le pone tanto empeño como Mello pero le toca una fácil por lo que solo con estirar los brazos logra que los tres vociferen al unísono "Titanic".
A Near le toca una un poco más complicada, pero las mímicas se le dan bien y en su cara se ve que disfruta el juego, como si en ese momento se hubiese borrado cualquier incomodidad previa. El único que tira palabras al aire es Mello intentando descifrarlo, y la mayoría de ellas son acertadas, dejando en evidencia una tremenda química entre ellos.
— ¡La isla siniestra! —Exclama poniéndose de pie cuando cree tener la respuesta correcta, y la sonrisa de Near no se hace esperar, quien pega un brinco y sin darse cuenta abraza al rubio, un abrazo de celebración que dura muy poco pues pronto el de cabellos blancos recobra la compostura y vuelve a su asiento.
No obstante, el declive del equipo inicia cuando es el turno de Light. Su conocimiento en películas no es amplio, pero le toca una que al menos conoce, sin embargo no sabe si es realmente malo para las mímicas o si Mello es tan solo un pesado.
— ¿¡Qué se supone que es eso!? ¿¡Qué no puedes hacerlo bien!?
— ¿Kung Fu? —Murmulla Near enarcando una ceja, confundido— ¿China?
— ¡Hazlo bien, maldita sea! ¡Nos estás haciendo perder tiempo!
Light trata de prestar atención sólo a su amigo, dándole más pistas para que pueda adivinar. Pero no cree estar haciéndolo bien, los gritos de Mello lo desconcentran, y el hecho de que Near tire opciones cada vez más alejadas lo hacen rendirse.
—Paso. —Susurra tras un suspiro para luego dar clic en "saltar" y volver a su asiento.
La segunda ronda se parece mucho a la primera a pesar del poco esfuerzo de Matt, y Mihael aún cree que tienen oportunidad. Sin embargo de nuevo es el turno de Light, quien se pone de pie rápidamente dispuesto a hacerlo mejor pero...
— ¡Ya sé!, ¡Ya sé! —Canturrea Mello mientras levanta la mano como un niño pequeño— ¡Vivian Ward!
Light ni siquiera alcanza a ver la pantalla de la tablet cuando las carcajadas de Mello explotan a su espalda, y no es necesario entender el comentario para detectar la sorna que hay en él.
— ¿Qué dijiste? —Voltea, dejando ver un rostro de pocos amigos. Toda la buena predisposición que tenía desaparece.
—Ignóralo. —Sugiere Near mientras menea la cabeza, decepcionado o tal vez cansado.
Sin embargo Light se cruza de brazos, demostrando que no piensa continuar.
— ¿¡Qué haces!? —Vocifera el rubio, poniéndose de pie bruscamente—¿¡Qué no ves que se va a terminar el tiempo!? ¿¡Acaso aparte de todo eres también estúpido!?
Lo último junto a la agresividad con la que Mello se aproxima a Light provocan que la mayoría se ponga de pie, entre expectantes y preparados en caso de que tengan que separarlos.
— ¡Dame eso! —Con la misma actitud, intenta agarrar la tablet, aún cree que pueden ganar, pero Light la tiene en su poder y con solo estirar el brazo hacia arriba la deja fuera de su alcance.
—Primero quiero que me cuentes el chiste, también quiero reírme.
En ese momento Lawliet se interpone entre ambos y sostiene a Mello por los hombros mientras le dice que es suficiente, casi rogándole con los ojos que se reserve cualquier comentario. Sin embargo el rubio explota una última vez cuando escucha que suena la alarma que indica que el juego ha finalizado.
— ¡La prostituta de Pretty Woman!
La mayoría deja salir el aire por la boca, asombrados, para luego quedar el lugar sumido en un incómodo y casi absoluto silencio por unos segundos, en los que solo se percibe la respiración agitada de Mello.
— ¿Y ese era el chiste? ¿No tienes otro? —Light enarca una ceja y sonríe al ver que la vena que atraviesa la frente de Mello se ensancha más—. Aburres con la misma cantaleta todo el tiempo.
—Pues a mí sí me da risa. —Comenta Beyond sin dudarlo dos veces, ya sea por defender a su amigo o por hacer notar su desprecio hacia él.
— ¿Y si mejor lo intentamos de nuevo? —Sugiere Alex frotándose las manos nervioso— O cambiamos de juego si les parece.
—No —Elle suelta un suspiro mientras se da un leve masaje en el puente de la nariz—. O bueno, ustedes jueguen, yo acompañaré a Light a su casa.
La sonrisa de Beyond y Mello no es para nada disimulada, y sabe que irse sería permitir que se salgan con la suya.
—Aún es temprano —dice sin saber la hora, solamente no quiere darles el gusto. Sin embargo nota que Elle no parece muy convencido—. Quiero seguir jugando.
El menor de los pelinegros no puede evitar poner los ojos en blanco, sabe que poco o nada pueden hacer contra esa patética carita de yo no fui.
—Genial, significa que nos seguirá arruinando la noche. —Comenta Mello, cruzándose de brazos.
—Los únicos que han estado arruinando la noche son ustedes dos —Alex los toma por sorpresa, su voz carece de enojo pero hay cierto reproche en sus palabras.
—Tiene razón —Lawliet aprovecha que tanto su hermano como el rubio parecen apenados, sabe que un regaño de su parte no es ni la mitad de efectivo que una mala mirada de su ex—. Si queremos pasarla bien es necesario que haya una tregua entre ustedes tres.
La sonrisa de Light desaparece por unos segundos y sus ojos se abren de par en par, casi sintiéndose ofendido de que lo metan en el mismo saco con esos dos, pero pronto cambia sus facciones.
—Por mí no hay problema —dice mientras extiende el brazo—. De hecho es justo lo que le comentaba a Mello el otro día.
El rubio frunce el entrecejo y se siente tentado a desmentirlo, pero solo ver la cara de idiota que pone Elle ante la «buena fe» de su peor es nada le da nauseas, ¿acaso no se da cuenta que esa carita inocente es más falsa que los ojos rojos de Beyond?
—Claro —sonríe a la vez que le estrecha la mano en son de paz—. Pero si no te molesta, prefiero que me digas Mihael. —Agrega lo último viéndolo directamente a los ojos y dándole un apretón, dejando en claro que la tregua tan solo es una pantalla.
—Como gustes. —Debido a la fuerza que hace el otro sobre su mano, le es difícil devolverle el gesto, pero mantiene su rostro estoico, demostrando que no le afecta ni un poco.
Beyond se queda atrás, de brazos cruzados, sintiéndose decepcionado de que Mello cediera tan fácilmente. Él no puede actuar como si la presencia de Yagami fuera de su agrado, y no piensa acceder a ese estúpido pacto ni por la mirada suplicante de su hermano o los reproches de Alex.
Sin embargo Matt tiene la idea perfecta para hacerlo cambiar de opinión.
—Que momento más incómodo, ¿no crees? — Le susurra al oído luego de rodearle el cuello con un brazo de manera amistosa—. Se me ocurre que para romper la tensión, podríamos contarles que el otro día para saber quien la tenía más grande... sí nos la jalamos juntos, ¿te gustó cómo te la agarre? —Agrega lo último con un tono mucho más bajo, acompañado de una sonrisa maliciosa.
El pelínegro carraspea la garganta y dándole un codazo se separa de Matt para luego acomodarse la camisa y erguirse, como si nada pasara.
—Pero que conste que solo será por hoy.
El apretón de manos no dura ni dos segundos antes de que Beyond regrese a su asiento para dar inicio al juego. Alex suelta un suspiro, no sabe si Elle se cree la actuación de Light pero le basta con que esos tres se comporten al menos por media hora más, si mañana vuelven a odiarse no es problema suyo.
—Intentaremos de nuevo con el mismo juego —comenta Ryuuzaga mientras toma la tablet y les pide con la mano que vuelvan a sentarse—. Así que empezaremos nosotros.
Los tres minutos pasan y como la primera vez, les va bastante bien, adivinando un total de once películas en esta ocasión.
— ¡Ja, supera eso Kheel! —Fanfarronea Beyond frente a un malhumorado Mello, los dos viéndose ya afectados por la emoción del juego.
—Si perdemos, los mato —murmura el rubio de brazos cruzados cuando el menor de los gemelos se va para celebrar con su equipo.
—Yo tengo una idea —susurra Light, dándole la espalda al equipo contrario. Mello no abandona su semblante indiferente pero enarca una ceja, como esperando—. Si quitas tu actitud de mierda conmigo podríamos ganar.
— ¿Es en serio? ¿Ese es tu gran idea?
—Mira, tú tampoco me caes bien pero me gusta ganar. —Le asegura viéndolo a los ojos.
—Vaya, parece que algo tienen en común. —Interrumpe Near, sintiéndose incómodo al estar entre esos dos.
— ¿Piensan jugar o se les arruga el cutis? —Les grita Beyond desde su asiento, y aunque los otros quieren mantenerse al margen, no pueden evitar reírse y lanzar algún comentario parecido como parte del juego.
—Los vimos tan felices que nos dio pena quitarles esa felicidad tan pronto —Mello se pone de pie sin mostrarse intimidado para dar inicio al juego, pero antes se inclina para susurrarle algo a cierto integrante de su equipo—. Más te vale hacerlo bien, Yagami.
Los tres minutos empiezan y a pesar de lo sucedido hace unos minutos, Mello se concentra desde el primer momento en ganar. De nuevo queda en evidencia cierta complicidad que todos en la habitación reconocen, excepto uno, para Gevanni la química que se percibe entre Near y el rubio es un cariño fraternal debido a todos los años viviendo juntos.
— ¡Madagascar! —Grita Matt, mostrando una mejor actitud que la primera vez.
Beyond comienza a morderse las uñas nervioso, le importa una mierda el estúpido juego pero al otro equipo le está yendo bien y no quiere tragarse sus palabras, y mucho menos quiere perder contra Matt, eso es darle otro motivo para que esté jodiendo.
Light corre por tercera vez al mismo tiempo que Near se apresura a volver a su asiento. Para buena o mala suerte de Mello, Light resultó ser bueno para las mímicas, y el castaño lo sabe, la institución sugiere que todos los alumnos formen parte de algún club y él eligió actuación porque era el que menos tiempo requería y aunque nunca le ha gustado tanto, está disfrutando cada segundo de esos minutos.
— ¡El diablo viste a la moda! —Mello se pone de pie al gritar su opción, está seguro que acertó, no hay manera de que se equivoque porque a la zorra esa le salieron tan bien los ademanes de Miranda Prietsly.
Light presiona el botón para marcarla como correcta y pasar a la siguiente, pero antes de poder correr a su asiento, el reloj suena haciendo saber que el tiempo se ha terminado.
— ¡Trece! —Canturrea el castaño luego de ver la pantalla, anunciando su triunfo al otro equipo.
— ¡En tu raquítica cara, Beyond! —Vocifera Mello, mostrándole el dedo de enmedio antes de correr a celebrar con su equipo.
El menor de los gemelos no puede evitar cruzarse de brazos y poner los ojos en blanco al verlos brincar abrazados mientras gritan como niños. Es incómodo verlos luego de que él se vanagloriara tanto, ya puede escuchar a Matt el día de mañana burlándose todo el día.
Pero contrario a su hermano, a Elle le da gusto haber perdido, y no por la derrota en sí, si no por que esa sonrisa que Light tiene en el rostro vale más que cualquier victoria.
Sin embargo luego de un minuto de un abrazo grupal mientras gritan y saltan, ciertas personas se dan cuenta de lo incómodo que es, no solo Near se percata que está demasiado cerca de Mello sino que este último se da cuenta que está abrazando a Light. Y así de espontáneo como inició, se separan, dejando a un confundido Matt al medio.
—Que asco, tendré que botar esta ropa —murmura el castaño mientras se sacude la camisa como si estuviera sucia.
— ¿Los pobres pueden darse el gusto de botar ropa? —Sonríe de lado a la vez que se cruza de brazos. Su comentario le parece divertido y hasta inofensivo, por primera vez no lo dijo con malicia, pero quizá por la tregua o la euforia de la victoria, se ve tentado a agregar algo más:—. Lo hiciste bien, Yagami.
—Lo sé. —El castaño se encoge de hombros como si fuese lo más obvio del mundo antes de voltear y correr hacia Elle para celebrar, dejando a un Mello perplejo.
— ¡Se suponía que tenía que decir: "tú también, Mihael"! ¡"Que bueno eres en esto, Mihael"!
Near no puede evitar sentirse enternecido al verlo hacer rabietas como niño pequeño, y detesta ese sentimiento tanto como lo adora, porque por más que lo intenta no puede apagar esa llama que en lugar de menguar solo crece cuando están cerca.
—Lo hiciste bien, Mello. —Susurra, y tan pronto esas palabras salen de sus labios, se aleja porque siente que de seguir ahí, todos podrían darse cuenta del revoltijo que embarga a su corazón.
El rubio se queda inerte unos segundos y luego sonríe por algo tan pequeño pero significativo a la vez: escuchar que Near lo llamase "Mello" y no por su nombre, como lo ha hecho últimamente, lo llena de una cálida sensación que fácilmente supera cualquier victoria.
oOo
— ¿Y viste la cara de tu hermano? ¡Se ponía más pálido cada vez que yo adivinaba una! ¿Viste también lo rápido que lo hacía?
Elle mantiene sus manos al volante y la vista al frente, sin responder, hace más de diez minutos dejaron su apartamento y desde que salieron se dio cuenta de que sus comentarios, afirmaciones o respuestas eran innecesarias. Prácticamente la "conversación" es un monólogo donde el protagonista es Light.
—Y Mello creía que yo no podía, seguro estaba hirviendo por dentro —empuña las manos mientras sonríe, sintiendo que solo así puede contener la euforia que lo invade—. ¿Tú también crees que ganamos gracias a mí?
Al pelinegro no le molesta escucharlo hablar, podría pasarse la noche entera oyéndolo exagerar si mantiene esa sonrisa en el rostro. Pareciera que mediante la velada avanza, más cosas descubre del castaño, desde esa actitud cariñosa-celosa que mostró en su apartamento hasta esta parte parlanchina que definitivamente nunca hubiese imaginado.
— ¿Light? — Quisiera no tener que interrumpirlo, pero hay algo que no puede dejar para después.
El castaño parpadea mientras ve de un lado a otro, percatandose que están aparcados frente a su casa.
—Ah, llegamos... — Se lleva las manos a los botones del sobretodo pero se detiene cuando está a punto de retirarlo—. ¿Te lo puedo devolver mañana? — Si su madre está despierta y ve su atuendo, no hay manera de que la convenza de que en su nuevo trabajo le pidieron asistir para darle indicaciones.
—Quédatelo.
—No, no, mañana te lo regreso, lo prom...
—Está bien. —Lo interrumpe, no tiene caso llevarle la contraria a alguien tan cabezota. Lo sabe porque él es igual, simplemente no se lo aceptará cuando intente regresárselo.
Light frunce el entrecejo, confundido de que haya cedido tan fácilmente.
—Entonces pasa buenas no... —se queda callado cuando al intentar abrir la puerta, el seguro se activa de nuevo— ¿Qué haces? ¿Por qué pones llave?
—Para que no huyas como la última vez que nos vimos —responde tranquilamente mientras se gira sobre su asiento en dirección al castaño, quien lo mira como si no supiera de lo que habla—. El semáforo en rojo a una cuadra de tu colegio, ¿recuerdas?, ¿que te escapaste del carro y corriste como si te llevara secuestrado? Probablemente alguien anotó mis placas y un día de estos tendré a la policía en mi casa.
—Yo no huí. —Es lo único que se atreve a decir mientras avergonzado devuelve su vista al frente.
—Casi te atropellan.
—No lo recuerdo... —murmura a la vez que disimuladamente intenta, sin éxito, quitar el seguro de la puerta.
—Pues yo recuerdo que no dejaste de cambiarme el tema y no pienso dejarte bajar hasta que me escuches.
— ¡Pues habla! —Alza un poco la voz, queriendo mostrarse seguro o indiferente, como usualmente es, pero sabe que falló patéticamente cuando involuntariamente se encoge un poco al momento que Lawliet se inclina hacia él.
—Te lo dije esa vez y te lo he dicho antes: Me gustas, Light —suelta sin rodeos y luego hace una pausa, porque siente que tan solo decirlo lo deja sin aliento. No sabe si con sus palabras logrará remover algo en ese corazón o si solo afectan al suyo, pero antes de continuar, y porque necesita verlo a los ojos, lo toma de la quijada y lo hace voltear—. Pero necesito saber en dónde estoy parado.
— ¿Có-cómo que en dónde estás parado?, ¿de qué...
—Si tengo una oportunidad o no. —Lo interrumpe, aún tomándolo del mentón.
—Eres mayor que yo. —Dice con premura con la única intención de cambiar el rumbo de la conversación.
—Tengo veinticuatro años, tampoco es tanto. Por mi puesto, la mayoría piensa que estoy cerca de los treinta, que por cierto me ofende muchísimo —levanta el dedo índice, marcando que es un punto importante—, pero solo soy alguien que tuvo suerte en la vida.
—No estoy buscando novio. —Se encoge de hombros y vuelve la vista al frente, esperando dar por finalizado el tema, un minuto más y el corazón puede salirsele por la boca.
—Y no digo que lo seamos ya —prorrumpe llevando las manos bruscamente al volante antes de apretarlo, sonsacando un leve respingo al castaño. Siente el estómago revuelto debido a los nervios, no quiere ser rechazado pero parece no encontrar las palabras idóneas—. No digo que lo seamos ya ya, pero quiero saber si podría pasar más adelante. Light, ¿Te gusto?
El silencio se hace presente lo suficiente para que el sudor se acumule en la frente de Elle, y la única manera de calmarse un poco es apretando el volante a tal punto que sus nudillos se ponen aún más pálidos, si acaso es posible.
Por su parte Light siente que cada vez le cuesta más respirar, no se atreve a verlo a los ojos, lo único que quisiera es que el asiento se abriera y se lo tragara. Lo peor es que sabe que esta situación es su culpa, si en vez de ir hasta el apartamento de Elle con un motivo tan estúpido se hubiese quedado en su casa, no estaría en este momento al borde de que su corazón colapse por latir tan rápido, estaría tal vez dormido plácidamente en su cama, la cuál es bastante incómoda pero igual preferiría estar en ella antes que estar teniendo esta conversación.
—Hagamos algo —Elle carraspea la garganta al no soportar el silencio—, voy a quitar esto —comienza a explicar llevando la mano hasta su puerta, pero sin desactivar el seguro, no todavía—, si también te gusto y crees que podría pasar algo entre nosotros en el futuro, entonces debes darme un beso antes de bajarte. Si por el contrario no hay ninguna posibilidad, puedes bajarte sin decir nada, y yo entenderé que no debo buscarte más.
El aire escapa del pecho de Lawliet en un intento tal vez de relajarse pero es en vano, no cuando Light ni siquiera lo mira. De forma lenta y sin pensarlo dos veces se inclina levemente hacia él, no porque tenga la seguridad de que lo besara, pero quiere tener la esperanza de que así sea. Sin embargo los segundos pasan sin una respuesta, volviendo más pequeña esa esperanza, y el caos mental se abre paso ante la posibilidad de que tal vez ha estado mal interpretando esas miradas y escasas sonrisas que creyó que eran diferentes.
—No sé qué decir —murmura el castaño cuando ya no soporta el silencio, sintiendo su cuerpo tenso y un nudo que comienza a formarse en su garganta. Es como estar entre la espada y la pared.
—No tienes que decir nada, tienes dos opciones, tú elige y yo entenderé.
«No, no entenderías» piensa mientras se muerde los labios. No es tan fácil como Lawliet quiere hacerlo ver. Ya estuvo enamorado antes, curiosamente también era alguien mayor, alguien que le prometió el cielo, la luna y las estrellas para que al final resultara ser un hombre casado, quedando él como el pendejito que le abría las piernas gratis. Y no es que crea que esta situación es igual, en este caso no duda de las intenciones de Lawliet, pero lo que sí es lo mismo es que desde entonces ordenó sus prioridades y un novio no forma parte de ellas.
Sin embargo tampoco se atreve a rechazarlo, aunque quisiera su cuerpo parece no responder. Y es que a pesar de que ha intentado negarlo, sabe que ese ojeroso está cada vez está más presente en su mente, rondando por ella todas noches como si tuviera permiso a hacerlo.
Cada uno lidia con su propio tormento, la espera se vuelve tortuosa para Lawliet, quien ya no sabe si han pasado segundos o minutos pero se le hace eterno. No obstante pareciera que todo el aire escapa de sus pulmones cuando lo ve abrir la puerta.
Light siente como si todo el peso del mundo cayera sobre sus hombros cuando se atreve a poner un pie afuera. La razón le grita que salga de ahí cuanto antes sin mirar atrás, que eso sería lo correcto, y por un momento cree que será capaz de lograrlo, sin embargo tan pronto tiene los dos pies afuera, un impulso lo hace devolverse.
Elle no sabe cómo reaccionar cuando los labios de Light rozan los suyos por un ínfimo instante, y por la palidez en el rostro del otro, es obvio que él tampoco entiende qué está pasando.
— ¡Buenas noches! —Con sus ojos aún abiertos de par en par, sale con premura sin voltear y azotando la puerta, como debió hacerlo desde un principio.
Lawliet lo ve desaparecer sin haber podido decir algo, pero tan pronto eso sucede, la realidad le llega de golpe. «¡Me besó!» piensa, mordiéndose los labios y apretando el volante para no brincar ahí mismo.
Elle no es el único que no sabe cómo contener la emoción atrapada en su pecho. Light por su parte, tan pronto entra a su casa, apoya la espalda contra la puerta y se cubre la boca, quedándose en la oscuridad mientras contiene cualquier grito como si fuese un niño pequeño.
Se desconoce pero en este instante no le interesa escuchar a la razón. Es la primera vez en mucho tiempo que se siente como alguien de su edad y quisiera que ese momento fuera eterno.
— ¿Por qué llegas tan tarde?
Light suelta un respingo cuando la luz se enciende de repente, quedando su madre con un largo camisón blanco en medio de la sala. Siempre la ve hermosa pero a cualquiera se le bajaría el azúcar si alguien aparece de la nada vestido así.
—Mamá... —exhala el poco aire que le queda mientras se lleva una mano al pecho en un intento de evitar un infarto—. Me asustaste...
—La vecina se fue hace una hora quizá. —Sachiko se cruza de brazos, sintiendo que algo dentro de ella tiembla, no sabe si es frío, miedo o es que cada vez soporta menos ser consciente de todo lo que ocurre a su alrededor.
—Lo siento —sin dudarlo y luego de recuperar el aliento, se acerca a ella y la envuelve en un abrazo—. Te prometo que no vuelve a pasar, ¿sí? —Le da un beso en la frente y la estrecha con más fuerza. Ha regresado mucho más noche en otras ocasiones, pero prefiere ser recibido con un regaño en vez de volver a casa y sentir que nadie lo espera.
— ¿Por qué tan feliz? —Pregunta cuando al alejarse un poco, la enorme sonrisa de su hijo queda frente a ella.
—Es que... —se muerde los labios, necesita controlarse pero aunque intenta no puede dejar de sonreír. Obviamente no le puede decir lo que pasó frente a la puerta de su casa pocos minutos atrás—. Es que... el trabajo es increíble, mamá. Solo será algunas tardes y el local está cerca —la toma de las manos mientras por su cabeza pasa todo lo sucedido esa noche aunque sus labios hablen de algo diferente—. Y... y tan solo estoy emocionado, mamá.
Ella lo ve sonreír como hace mucho no lo veía mientras él le sigue contando lo que hará en su nuevo trabajo. Sin embargo en un momento deja de escucharlo y presta atención solo a ese brillo que invade los ojos de Light. Sabe que ver a su hijo así haría feliz a cualquier madre, pero no es su caso, ella no puede serlo, no cuando la sonrisa de él solo la hace sentir más sola, no cuando se da cuenta que esos ojitos que antes la veían como una súper mamá a pesar de todo ya no solo son para ella, haciéndola sentir que es dejada atrás, porque ahora su hijo ha crecido y ya no la necesita. ¿En qué momento todo cambió?, ¿En qué momento él soltó su mano para andar sólo?, ¿Será que todo cambió frente a sus ojos sin ni siquiera notarlo?
Y lo peor es reconocer que lo único que la haría feliz es que ese brillo sea solo por ella, que sus ojos la miren solo a ella; porque sin él, ella no es nadie y no puede permitirse perderlo, a él no...
