— ¿Lo mismo de siempre, Elle?

El aludido asiente mientras saca su billetera, solo le pide que esta vez su caramel macchiato lleve menos azúcar, al menos media cucharadita menos; justo ayer fue a una revisión de rutina y su médico le dijo, no sabe cuántas veces ya, que debe reducir la ingesta de azúcares, y esta vez quiere hacer caso... o al menos intentarlo.

— ¿Y para ti? —Esta vez la chica detrás del mostrador se dirige al acompañante del cliente más frecuente que tienen.

—Un frappé de té verde con leche de soya, sin la crema y con jarabe de menta, por favor —Light no pierde de vista la mano de la barista, cerciorándose de que anote en el vaso su pedido correctamente, hasta que siente cierta sensación extraña a su lado, y claro, al voltear unos enormes ojos lo miran con intriga—. ¿Qué? El café me da acidez y la leche normal me cae pesada.

— ¿Qué eres? ¿Un viejo de sesenta años?

— ¿Y tú? —Contraataca cruzándose de brazos— ¿Un niño de cinco? Vi que te anotaron caramelo triple extra, ¿no crees que te quedó un poco de café en tu jarabe de azúcar?

—Pues prefiero parecer un niño de cinco años a alguien de tu edad a quien el café le da acidez —concluye Elle, encogiéndose de hombros mientras apoya los brazos en la barra del mostrador—. Perdón... —susurra avergonzado al notar lo incómoda que luce Lili.

— ¿Tu nombre? —Continúa ella, meneando la cabeza para restarle importancia mientras forma una sonrisa forzada. En su entrenamiento le enseñaron que siempre debe ser amable, sin importar lo raro que puedan ser los clientes.

—Light.

El castaño voltea hacia otro lado luego de dar su nombre, no le queda claro si es porque se le cae la cara de vergüenza con ella o si es a Elle a quien no quiere ver. Podría jurar que hasta hace unos meses lo detestaba, pero lo de hace un momento no fue una discusión real, fue una bobería de esas que harías con tu novio... Siente como las mejillas se le calientan de tan solo pensar que parece que lo son.

—Deberíamos dejarle más propina —susurra Light luego de que la barista les indica que su bebida será entregada al final de la barra—. No sé si trabajar con clientes sea lo mío, ¿viste cómo no dejó de sonreír?

Ambos agradecen al momento que un chico, también con delantal verde, les entrega sus bebidas, y luego se dirigen a dos sillones individuales de cuero café que se encuentran al lado de un ventanal largo, el cual debido al frío clima que hace afuera, luce levemente empañado.

—Hablando de trabajar —retoma Elle mientras coloca su bebida caliente en la pequeña mesa redonda que queda entre ellos—. ¿Cómo es eso que estás buscando trabajo?

—No me has visto en dos días y lo primero que haces es ¿reclamarme?

—Anteayer pase de reunión en reunión, al nuevo videojuego no le está yendo como esperábamos, no le va mal pero es cuestión de revisar un sinfín de cosas aburridas —deja escapar el aire antes de dar un sorbo a su café, siente que la cabeza le duele de tan solo recordar lo estresante que han sido los últimos días—, y ayer fui al médico.

— ¿Estás enfermo? —Pregunta el castaño, no queriendo demostrar que le preocupa pero claramente lo hace.

—Chequeo rutinario, te lo dije, ¿no lo recuerdas? —Lo cuestiona mientras se pasa la lengua por el labio superior, lamiendo toda la dulce crema—. Te pasé mensajeando todo el día y en la noche te conté lo que me había dicho el doctor, ¡pero claro!, como el niño no puede escribir como la gente, para empezar ¿qué significa esto? —Saca su teléfono del pantalón y luego de abrir el chat, extiende el brazo para mostrarle la pantalla, donde se ve la imagen de un perrito con cara desorientada y una burbuja saliendo de su nariz.

—Primero, se llaman stickers —corrige levantando el dedo índice—. Y claramente se ve que tiene sueño, así que probablemente no recuerde lo que hayas dicho antes, durante y después de ese sticker porque me estaba durmiendo.

— ¿Y no era más fácil decir "tengo sueño"? —Frunce el entrecejo y hace un gesto con la mano, como si tuviera toda la razón del mundo, pero lo que recibe como respuesta es una carcajada que lo deja confundido—. ¿De qué te ríes?

— ¡Estás tan viejo! —Logra decirle aún entre risas—. Si quieres culpa al traje pero a veces si pareces de treinta años.

—Lo sé, por eso dejé el saco en el carro —murmura avergonzado con el vaso de café casi en la boca para luego darle un sorbo—. Y no me cambies el tema, estábamos hablando de que piensas trabajar.

— ¿Qué? ¿Esperabas ser mi sugar daddy y yo tu sugar baby? —Enarca una ceja y sonríe antes de poner los ojos en blanco al ver que el otro parece estar considerándolo—. Era una broma.

—No iba a decir que sí, pero puedo ayudarte.

—No pretendo que seas mi héroe.

—Dije ayudarte, no resolverte la vida —corrige sin dejar su tono apacible—. Light, estás en tu último año, ¿por qué no te enfocas en solo estudiar este año? Te di una tarjeta, el dinero sale de mi cuenta bancaria, si quieres te extiendo el límite estos meses que faltan. —Hace un gesto con la mano para restarle importancia, como si no fuera la gran cosa, logrando que el otro arrugue un poco el ceño.

—Elle, no me arruines la tarde —dice mientras se reclina sobre el respaldar y se abre un poco el abrigo para aflojar la corbata del uniforme—. Yo sé que por como nos conocimos podrías pensar que sería feliz si alguien se ofreciera a mantenerme, pero quiero conseguir las cosas por mi cuenta.

—No pensaba hacerlo —Elle también se acomoda en su asiento luego de dar otro sorbo a su café, disfrutando ese breve silencio, o más bien meditando sus siguientes palabras—. Hay algo que no entiendo de tu beca, según me explicaste aplicarás a alguna de las universidades asociadas al instituto Daikoku y si fueras aceptado te financiarían buena parte de la carrera, ¿verdad? —El otro asiente, agudizando la mirada, como si así fuese a poder leer a través de esos ojerosos ojos y entender a qué quiere llegar con todo esto—. Es lo que no entiendo, con tus calificaciones podrías conseguir una beca completa, además no es que no estuvieras pagándoles nada de mensualidad para decir que como ya te ayudaron, no pueden apoyarte por completo en la universidad.

—No pago ni la mitad de lo que pagan en ese colegio, ¿No te parece suficiente?

—Igual queda claro que solo les interesa hacer dinero —responde encogiéndose de hombros—, deberían ahorrarse sus estudios socioeconómicos si al final harán lo que les salga del culo.

—Bueno... —carraspea la garganta y nervioso se retira algunos mechones de la frente— Quizá mentí un poco en mi estudio socioeconómico.

—La gente miente para pagar lo menos posible —continua, enarcando una ceja y sin apartarle la mirada—, y no te ofendas pero en tu caso, sin necesidad de mentir podrías haber aplicado a una cuota mucho más baja, ¿no hiciste eso?

El castaño menea la cabeza negando mientras evita la mirada de Elle, escuchando tan solo un suspiro por parte del otro.

—Di lo que quieras pero yo no iba a mostrarles toda mi vida solo por una beca. Nadie, a excepción de ti, conoce siquiera la dirección de mi casa —levanta la cabeza, recuperando la compostura—, y en tu caso fue porque te autoinvitaste.

— ¿Tanto te cuesta aceptar tu realidad? —Quizá no pensó muy bien antes de dejar salir esa pregunta. No es algo que no hubiera considerado antes, de otra manera no se explica cómo Light viviendo en las condiciones que vive buscaría una institución tan costosa en lugar de optar por una escuela pública, pero de considerarlo a decirlo hay un gran tramo que se saltó sin dar algunos pequeños pasos antes— ¿Es por orgullo?

—No, no es por orgullo —responde un poco a la defensiva, logrando que el otro se muerda el interior de la mejilla, nervioso de que la cita ya se haya ido a la mierda—. Y sí Elle, cuesta mucho aceptar una realidad que a diario quisieras olvidar.

Un incómodo silencio se hace presente, pero para suerte del pelinegro, no dura mucho. Su teléfono comienza a vibrar sobre la mesa y en ese momento no le importaría que fueran hasta los de la compañía telefónica, está dispuesto a aceptar cualquier plan que le ofrezcan si con eso logra desviar la atención del último tema.

— ¿Alex? No, no, no interrumpes.

«¿Así que no interrumpe?» piensa Light sarcásticamente mientras con su pajilla saca un poco del frozen para luego chuparlo, como si realmente no estuviese prestando atención a la conversación. Quizá para Elle cualquier malentendido es cosa del pasado, y probablemente así debería de ser después de que se la hayan pasado tan bien la otra noche, pero para Light no es tan sencillo, al final de cuentas sigue siendo el ex, y aunque sabe que no debería importarle porque eso solo sugeriría que esta celoso, no puede evitar que algo le suba por la garganta al solo escuchar su nombre.

— ¿Es en serio? —Elle sonríe al escuchar la alegría con la que Alex le cuenta sus planes, al punto de no percatarse que alguien está haciendo un esfuerzo sobrehumano para no poner los ojos en blanco—. ¡Sí! De hecho estoy con él —el castaño deja de jugar con la pajilla de inmediato y extrañado dirige su mirada a Elle, quien sonríe más que antes— Alex pregunta si te gustaría ir a acampar con nosotros, será el primer fin de semana de Agosto. —el otro frunce el entrecejo, no esperaba ser parte de la conversación y tampoco sabe cómo reaccionar a la invitación.

—Aún faltan varios meses para Agosto.

—Sí, bueno, pero es una reserva ecológica y hay que tramitar un permiso con tiempo. Se llama Montecristo, ¿la conoces? —Elle suelta una risilla cuando escucha a Alex quejarse de que si lo está haciendo ahora es para que todos aparten la fecha, no quiere excusas luego, ya bastante difícil le ha sido lograr coincidir con todos estas últimas semanas— ¿Entonces? —el pelinegro vuelve su atención a Light, tapando un poco el teléfono para no ser escuchado por Alex, quien sigue con sus quejas al otro lado.

—Emmm no, no puedo —menea la cabeza al reaccionar. Mentiría si dijera que la idea de ir a ese lugar no le llama la atención, independientemente si el ojos de reptil también irá pero...— No puedo dejar sola a mi mamá. —Agrega al notar que el otro no parecía conforme con su primera respuesta.

Elle suelta un suspiro, pasar un fin de semana lejos de la ciudad y sin preocupaciones junto a Light ahora que todo va mejor sería perfecto, pero por lo poco que ha conocido a la señora Yagami, sabe que es alguien que no parece estar del todo bien. Sin embargo la sonrisa vuelve a su rostro cuando Alex le propone que la inviten también, él no tiene problemas con que vaya, de hecho considera que entre más, mejor.

— ¿Es en serio?—Light se muerde los labios intentando contener su emoción— ¡Sí! Bueno... tengo que preguntarle ¡Pero nos encantaría!

Una y mil cosas pasan por su cabeza, conoce el lugar... por fotos, por supuesto, y es hermoso. Está seguro que a su mamá le encantará, no recuerda la última vez que salieron juntos, hace mucho planeó una salida a un parque cercano pero llegado el día ella estaba que no podía ponerse de pie. Sin embargo ahora es diferente, no diría que ha estado sobria todos los días del último mes pero realmente parece estarlo intentando y tal vez para ese entonces ella esté mucho mejor.

—Espero que esa sonrisa sea por mí —comenta Elle luego de dejar su teléfono sobre la mesita de nuevo. Light asiente como acto reflejo luego de haber sido sacado de sus pensamientos, tal vez su prioridad es y seguirá siendo su madre pero mentiría si dijera que no le hace ilusión la salida en sí, el imaginar pasarla con Elle y hacer las cosas que se supone que alguien de su edad debería hacer—. ¿Crees que deberíamos ir juntos y decirle?

— ¿Estás loco? —La sonrisa desaparece de su rostro y de nuevo frunce un poco el entrecejo—. Le diré que iremos con amigos pero si llego contigo pensará mal.

— ¿No sabe que eres gay? —No entiende qué es lo que le sorprende cuando a la mayoría le es muy difícil eso de salir del closet como le dicen.

—Creo que lo sospecha —se encoge de hombros como restándole importancia—, pero nunca hemos tenido "la charla" —forma las comillas con sus dedos en el aire y luego voltea hacia la ventana—, y tampoco me interesa tenerla.

Está seguro que Elle debe estar pensando «¿cómo alguien que salía a coger con un hombre diferente casi a diario puede tener problemas para hablar de su orientación sexual?» Pero no piensa explicarle lo que es vivir con alguien alcohólico, esa sensación de creer que no eres suficientemente bueno para esa persona que se supone debería dar la vida por ti, y luego sentirte culpable por pensar de esa forma.

— ¿Entonces cómo le dirás que somos novios? —Continúa Elle, sacándolo de sus cavilaciones.

—No lo somos.

—Pero lo seremos —asegura, guiñándole un ojo antes de ponerse de pie —. ¿Nos vamos?

Light también se pone de pie y se cierra el abrigo antes de dirigirse hacia la salida del lugar junto a Lawliet. Inconscientemente hacen en silencio todo el trayecto, Elle por su parte no cabe de la emoción de solo pensar en el fin de semana que les espera aunque aún falte mucho, y Light no puede dejar de darle vueltas a una idea que vino a su mente luego de lo último que el otro le dijo.

— ¿Puedo preguntarte algo?

— ¿Qué pasa? —Se detiene cuando estaba a punto de desactivar el seguro del carro y frunce el entrecejo al notarlo pensativo.

—Creo que Alex es una buena persona, ¿verdad? —Que solo verlo le provoque úlceras no significa que no pueda aceptar lo obvio, y es justo lo que no entiende, ¿qué ve Lawliet en él siendo tan diferente a su ex?

—Un pan de Dios. —Asegura y el otro asiente.

—Entonces, ¿por qué terminaron?

Elle no responde al instante, en cambio se acerca, hasta que Light queda entre él y el auto.

— ¿A qué viene esa pregunta? —Agudiza la mirada, como queriendo ver más allá.

—Solo me da curiosidad —se encoge de hombros, sin molestarse en pedirle a Elle que se aleje un poco—. Ustedes parecen llevarse bastante bien, así que definitivamente no fue porque se pusieron cuernos.

El pelinegro suelta una suave risa antes de responder.

—Nos fuimos juntos a Italia a estudiar pero estando allá sus intereses cambiaron mientras los míos seguían siendo los mismos. Yo quería regresar y él quería quedarse.

— ¿Te negaste a quedarte en Italia? —Pregunta extrañado, ¿quién en su sano juicio diría que no?

—Aquí teníamos la oportunidad de nuestras vidas, pero a él le interesó algo más mientras que yo desde el principio sabía qué era lo correcto. Al final sabíamos que la distancia nos iba a separar y preferimos dejarlo por lo sano.

— ¿Por oportunidad te refieres a la compañía? —Elle asiente mientras lo toma de las caderas— ¿Y te gusta lo que haces?

Hay silencio en el que solo se miran fijamente. Lawliet mentiría si dijera que no, podría considerarse hasta mal agradecido si gracias a ello tiene la vida que tiene, pero tampoco podría decir sí sin dudarlo, porque definitivamente hay cosas que dejó de hacer por seguir una línea que le trazaron desde que era pequeño.

—Me gustas tú. —Responde luego de unos segundos. Si todo lo que ha pasado lo trajo hasta este momento, lo repetiría sin dudar.

—Sabes que lo cursi no funciona conmigo.

—Lo sé... —susurra con una sonrisa. Aún ese mal genio es algo que no cambiaría por nada.

Pero sin Lawliet esperarlo, el poco espacio que los separa, desaparece y los brazos de Light de repente le rodean el cuello.

—No cuestiones. —Advierte el castaño, sin romper el abrazo.

—No pensaba hacerlo...

—Creo que... te quiero, Elle...

oOo

—Toc, toc —Alex asoma la cabeza luego de abrir la puerta del apartamento, viendo que nadie sale a su encuentro—. ¡Vaya, que cálida bienvenida!

—No se supone que digas toc toc si tienes las llaves de la casa. —Refuta Beyond desde el sofá mientras sigue más pendiente del periódico que del recién llegado.

—Siempre tan amable —responde el otro con sarcasmo—. Agradece que tuviera la amabilidad de avisar que estaba entrando. Tomando en cuenta que esta es tu habitación podría haberte encontrado haciendo algo, ya sabes, privado.

—He vivido lo suficiente en esta casa para saber que no hay privacidad ni en el baño. —Le responde, viéndolo por sobre los lentes que usa para leer, luego de haber bajado el periódico por un momento.

—Yyyy... ¿qué lees? —Se adentra con cautela, temiendo que el otro oculte lo que mira con tanta atención—. Ah, ¿los clasificados?, ¿buscando trabajo?

—En la mayoría piden estudios universitarios. —Se encoge de hombros y suelta el aire por la boca, entre decepcionado y frustrado.

— ¿Y por qué no estudias algo? —Se sienta en un espacio que encuentra en el brazo del sofá, esperando que la conversación pueda fluir. Que Beyond quiera hacer algo de su vida es todo un acontecimiento y a cierta persona le alegrará mucho saberlo—. Es más, ¿por qué no le dices a Elle? Estoy seguro que te ayudaría con las mensualidades y estaría feliz de hacerlo.

El pelinegro pone los ojos en blanco y deja a un lado el periódico. Alex justamente dijo lo que no ha querido que le digan todo este tiempo. ¿Por qué siempre tienen que mencionar a Elle? Pedirle ayuda a su hermano sería lo mismo que aceptar seguir siendo su sombra.

—Dijo Near que podías pasar a la habitación tan pronto vinieras. —Dice mientras se endereza en el asiento.

— ¿Qué?, pero... ¿Y el empleo? —Alex se pone de pie, confundido, sin embargo antes de poder decir algo más, el otro lo interrumpe.

—Near dijo...

—No es necesario, ya estoy listo.

Ambos voltean hacia el pasillo, donde Near sonríe. Y de pronto la plática con Beyond pasa a segundo plano para Alex.

—Creo que deberías usar otra camisa. —Sugiere Ryuuzaga, tomando al menor de los hombros para guiarlo de nuevo a la habitación.

—Pero esta camisa me gusta. —Protesta Near siendo llevado casi a rastras.

No entiende el problema si ha usado esa camisa blanca una infinidad de veces, es más, hasta fue a Italia con ella. Quizá es eso, ya está muy vieja, piensa mientras sus pies se mueven casi por voluntad propia.

—Ahora sí —dice Alex luego de cerrar la puerta a sus espaldas—, ¿qué te pasa? —El de cabellos blancos frunce el entrecejo confundido, no esperaba esa pregunta—. A mí no me engañas, Near —continúa ante el silencio del otro—. Si fuera Beyond diría que esos ojitos rojos son por los lentes de contacto de mala calidad que usa, pero tú... ¿estuviste llorando?

River aparta la mirada apenado y da media vuelta, como si con esa acción se volviera invisible.

—Es una tontería. —Murmura mordiéndose el labio.

—Pues los centros comerciales cierran tarde, así que tenemos tiempo —le pasa un brazo sobre los hombros a manera de apoyo y camina junto a él hacía la cama en caso de que la charla sea larga.

—Es... Mello —suelta el aire, como si decirlo lo hubiese aliviado al menos un poco. Para Alex no es ninguna sorpresa que el rubio esté involucrado, pero se mantiene paciente mientras le soba la espalda, invitándolo a continuar—. Ha estado ignorándome por completo los últimos días, ¡se suponía que ocurriría todo lo contrario! Y estaba funcionando, pero ahora... no sé —hunde el rostro entre las manos y se encorva un poco, intentando controlar las lágrimas. Los días siguen pasando y esa frase de "el tiempo lo sana todo" parece tener menos sentido, a él le duele cada vez más el corazón—. Y llamo a Light pero tiene el teléfono apagado.

—Ah, Light... —suelta un suspiro y de forma involuntaria pone los ojos en blanco, como si acabase de encontrar la raíz de todo. Su expresión pasa desapercibida para el menor pero el tono de su voz lo delata.

— ¿Te cae mal? —Near se endereza y su confundida mirada se dirige al de cabello marrón, quién con premura agita las manos al percatarse que su reacción pudo haber sido malinterpretada.

—No, no, para nada. De hecho hasta lo invité al campamento con nosotros.

Los ojos de Nate se iluminan al escuchar eso. Saber que también estará su amigo ese fin de semana es una buena noticia en medio de su desdicha.

— ¿En serio irá? —Pregunta con una sonrisa que no puede disimular.

Alex mentiría si dijera que no le dan un poco de celos. Luego de Elle, Nate ha sido con quien más confianza y tiempo ha compartido, pero ahora los dos parecen tener una conexión especial con alguien que para él es nuevo.

—Sí, irá con nosotros, o al menos yo lo invité. Como te digo, no me cae mal —lo dice en serio, cree que sus celos son normales pero no nublan su objetividad, no cree que Light sea mala persona pero como todos tiene defectos—. Es solo que creo que es un poquito inmaduro... ¡y no está mal! —Añade lo último al instante al notar el recelo con el que Near lo mira de repente—. Pero no es algo común en ti.

—No entiendo... —frunce el entrecejo, levemente a la defensiva.

Alex se pregunta si acaso ha perdido su habilidad de llegar a las personas porque últimamente parece que sus comentarios no son tomados de la mejor manera.

—Que este "plan" de Light —forma los comillas en el aire pero intenta cuidar sus palabras— es algo que esperaría de Beyond y Matt, esos son los primeros en apuntarse cuando se trata de una tontería, ¿no crees? —Lo codea en las costillas con complicidad, a manera de aligerar el ambiente. Sin embargo al no recibir ni siquiera una sonrisa como respuesta, suelta un suspiro y añade:— Pero tú eres diferente...

— ¡Pues quizá ese es el problema! —Exalta mientras se pone de pie—. ¡No quiero ser así! ¡Preferiría ser como ellos!

— ¿Y ser menos tú incluye jugar con Stephen?

Todo el cuerpo de Near se tensa y aunque se mantiene erguido, no es capaz de darle la cara al instante. Quiere a Gevanni, es un hombre excepcional, y quizás ha intentado convencerse de que no está haciendo nada malo porque, como se dice a diario, lo quiere, pero hay un detalle importante que intenta reprimir aunque sea demasiado obvio: el cariño que siente por él no es ni un cuarto de todo lo que Stephen le ha demostrado.

—Nate... —continúa Alex, acercándose por detrás y poniéndole las manos sobre los hombros, sacándole un suave respingo— ¿Por qué no te vienes conmigo a Italia?

Near menea la cabeza casi al instante mientras se voltea de pronto, una reacción que no le sorprende, siempre ha sido la misma respuesta, lo raro realmente sería que aceptara.

—N-no podría... —titubea mientras sus ojos recorren toda la habitación, como si en alguna parte fuera a encontrar qué decir.

—No tiene que ser por tanto tiempo —lo interrumpe. Muchas veces se ha ofrecido a ayudarle con la universidad, Near maneja a la perfección el italiano e inglés, no cree que tenga problemas para adaptarse, pero justo ahora le bastaría con que aceptara irse aunque sea por un fin de semana—. Puede ser solo por un par de meses...

— ¡Claro! —Exclama con una sonrisa nerviosa—. Si ahorramos podríamos ir todos el año que viene.

—No... —interrumpe apenas audible para que esa burbuja de fantasía que de repente parece rodear al otro no se rompa tan abruptamente—, pensaba en algo diferente. Near... te hará bien cambiar de ambiente, estar lejos de Mello por un tiempo...

—Eso sería huir... —murmura frunciendo el entrecejo—. Además esta casa sería un desastre sin mí.

—Deja de pensar en los demás y piensa en ti —lo sujeta de los hombros en un intento de tener toda su atención—. Se te nota lo mucho que todo esto te afecta, y si para sanar debes alejarte, yo no diría que estés huyendo.

—Sé que puedo querer a Stephen —responde luego de unos segundos, provocando que Alex suspire y lo suelte—. Además es un buen partido —sonríe mientras levanta una mano para enumerar con sus dedos las cualidades que se le vienen a la mente—, es guapo, es alguien maduro, romántico y además tiene dinero, ¿qué más podría pedir?

«No me digas, lo último te lo dijo Light, ¿no?», piensa para sí mismo mientras hace un esfuerzo sobrehumano para no volver a poner los ojos en blanco. No le molesta que el consejo venga del castaño, de hecho ni siquiera le sorprende si piensa en algunas cosas que Elle le ha contado y lo poco que ha conocido de él los últimos días. A quien no entiende es a su amigo, siempre se ha caracterizado por ser alguien sensato como para creer la tontería de que un clavo saca a otro clavo.

—Solo prométeme que vas a pensarlo. —Le pide inclinándose un poco hacia adelante para quedar a su altura y mirarlo directamente a los ojos.

El de cabellos blancos asiente luego de unos segundos tras soltar un suspiro, pero no cree que tenga algo que pensar, está convencido de que está haciendo lo correcto, sabe que puede ser feliz junto a Gevanni, solo debe aprender a quererlo como él lo quiere.

oOo

— ¿Estás seguro que no debería bajarme?

Elle aparca el auto y de forma inconsciente aprieta el volante, tal vez para calmar el nudo que empezó a formarse en su estómago cuando comenzaron a entrar a esa calle.

—No sé porqué insistes tanto —responde Light mientras se retira el cinturón— ¿Algún motivo para estar tan nervioso? —Continúa al notarle algunas gotas de sudor en la punta de la nariz.

—No, es solo que en serio quisiera que fueran. —Responde mientras se desabotona los primeros botones del abrigo para luego regular la calefacción del auto porque realmente siente que está comenzando a sudar.

Su respuesta no es del todo mentira pero hay algo más que ha rondado por su cabeza toda la tarde. Está nervioso, sí, y no tiene sentido, siente como si estuviese a punto de ir a pedirle permiso para ser novio de su hijo cuando Light ya le dejó claro que irán paso a paso con calma. No quiere precipitar las cosas pero también quisiera bajarse para interactuar con la señora Yagami, para que se acostumbre a su presencia y lleguen a crear esa relación de suegra-yerno. Quizá por cómo se han dado las cosas, teme que esto bonito que están iniciando termine sin llegar a algo.

— ¿Crees que no sé cómo hablar con mi propia madre? —Contrario a Lawliet, él se acomoda el abrigo, pese a la calefacción puede sentir la punta de los dedos helados, y sabe que afuera debe estar peor—. Solo tengo que decirle que nos invitaste a ir con ustedes, no tengo que decirle que eres gay... ni que curiosamente todos tus amigos también lo son.

Sabe que la orientación sexual está de más, pero justo ahora que está frente a su casa deja la emoción a un lado y se da cuenta que realmente no está tan seguro de lo que su madre vaya a decir. Por supuesto, si Elle no hubiese inventado una excusa tan mala de cómo se conocieron quizá no sería tan difícil, pero sabe que a ella algo no le cuadra que se relacione con alguien que está a cargo de una compañía, no es que hablen mucho de él pero las pocas veces que ha salido en una plática ha notado que le cambia hasta la mirada.

—Pues Beyond es hetero. —Contesta Elle encogiéndose de hombros, sin saber qué tiene que ver que los demás no lo sean, pero lo dice queriendo alargar la plática para retrasar la despedida, hubiese querido pasar más tiempo con él pero Light apenas aceptó ir por algo de beber.

— ¿Es en serio? —Suelta una suave carcajada mientras se ladea en dirección al pelinegro—. ¿No notas la tensión sexual con Matt?

— ¿Como la que me contaste que existía entre tú y Teru? —Cuestiona al instante, como si hubiese tenido ese reproche atorado en la garganta por mucho tiempo.

Light pone los ojos en blanco, ¿en serio le está reclamando esa tontería que le comentó justo antes de entrar al Starbucks? Aunque... ¿acaso está celoso?

—Teru solo me insinuaba cosas cuando estábamos solos —agudiza la mirada, como si así fuese a enfocar mejor el rostro del otro y no perder ninguna de sus reacciones—. A él le gusta una diferente cada semana, pero el año pasado algunos se enteraron de que me gustan los hombres y al principio fue raro, Teru me evitaba un poco pero luego, no sé... —se encoge de hombros, restándole importancia—, de repente parecía muy interesado en cómo los gays hacíamos para coger cuando estábamos solos, aunque nunca me dijo nada directamente, sus insinuaciones eran bastante obvias.

— ¿Y alguna vez accediste? —Quisiera no haber apretado tanto la mandíbula al hacer esa pregunta, pero no pudo evitarlo, quiso hacerla desde que le contó que ese cuatro ojos siempre le andaba detrás.

—No —su respuesta es tajante, de alguna manera la pregunta lo ofende—. Ellos crecen con la idea de que son dueños de todo y de todos, y yo no iba a darle el gusto —guarda silencio unos segundos, recordando todas esas veces que tuvo que hacerse el desentendido para no seguirle el juego pero sin herir sus sentimientos, y aunque sea extraño, esos recuerdos lo llenan de nostalgia—. Además... —continúa, carraspeando la garganta—, Misa y Teru eran los únicos con los que me llevaba bien de todo el colegio y no quería arruinarlo.

Elle suelta el aire y aparta la mirada, sabe que desde el desastre en su presentación nadie se junta con Light, y no puede evitar sentirse culpable.

—En el orfanato éramos demasiados niños en diferentes cursos, pero todos nos llevábamos bien —retoma Elle luego de unos segundos, logrando captar la atención del otro—, pero crecimos, ¿y adivina qué? Un par de adolescentes comenzaron a gustarse entre sí, pasó el tiempo y a otro en vez de gustarle las chicas, también le gustaban los chicos, y así pasó con dos más. Nos volvimos muy unidos cuando los demás se alejaron de nosotros al creer que la homosexualidad era contagiosa o algo así.

— ¿Y a qué viene eso? —Pregunta frunciendo el entrecejo.

—Simplemente respondo tu curiosidad de porqué "todos" mis amigos son gays —se encoge de hombros a la vez que se inclina hacia el castaño—. Y bueno Beyond se quedó con nosotros porque para su mala suerte es mi hermano.

—O porque tiene un crush con Matt.

—No lo creo, la relación entre ellos siempre ha sido así de rara, y aunque a Beyond le gustaran los hombres no lo aceptaría —asegura mientras se inclina un poco más—, rechazaría cualquier cosa que lo haga parecerse un poco más a mí...

— ¿Qué se supone que haces? —Lo interrumpe al notarlo más cerca.

— ¿Acomodándome para mí beso de despedida? —Dice como si tal cosa.

—Ah, lo hubieras dicho antes —el castaño se ladea en el asiento y al igual que Elle se inclina un poco, hasta que sus frentes quedan juntas, logrando que el otro cierre los ojos, listo para lo que sigue—. ¿Tú crees que después de cómo me trataste te será tan fácil? —Susurra con una sonrisa ladina muy cerca de los labios de Lawliet para luego darle un beso en la nariz y alejarse.

—Me lanzaste gas pimienta —abre los ojos al instante y frunce el entrecejo— ¿Eso no nos deja a mano?

—Si te hubieses quedado ciego, estaríamos a mano —responde mientras toma su maletín para luego llevar la mano a la manija—, pero como no fue así, esfuérzate un poco más por mi amor, ¿no?

—Por mi no hay problema —le asegura cuando lo ve abrir la puerta—. Luego no te quejes cuando no puedas vivir sin mí.

Light le lanza una mirada como diciéndole «ya quisieras» y luego sale del auto. Se cuelga el maletín y sin mucho interés agita los dedos a manera de despedida antes de voltear, sabe que Elle no se irá de ahí hasta que no lo vea cruzar esa puerta, así que la sonrisa nerviosa que pugna por formarse en sus labios va a tener que esperar.

—Regresaste temprano.

Quien lo recibe es su vecina que vive en una de las casas del edificio de enfrente, una señora casi de su estatura de ojos rasgados y que no debe llegar a los cuarenta años.

—No pensaba tardar tanto. —Responde mientras deja el maletín sobre el sofá. Quisiera creer que su sonrisa es por lo bien que se siente ser recibido, pero sabe que la razón es otra.

— ¿Quieres que te sirva un poco de lo que almorzamos?

Light menea la cabeza, no es de comer mucho y aún se siente satisfecho con el frozen.

—Estoy bien, gracias. —Responde mientras saca algunos cuadernos, debe iniciar cuanto antes sus deberes.

Mei, la vecina, sonríe haciendo desaparecer más sus ojos. Le pregunta entonces si hay algo más en lo que le pueda ayudar o si puede marcharse, nadie la espera en casa pero tampoco quiere importunar. Sin embargo antes de poder recibir una respuesta, Sachiko aparece de la nada trayendo un encendedor en mano.

— ¿Y cuál es tu excusa ahora? —Pregunta mientras sus temblorosas manos intentan en vano encender un cigarrillo.

Light suelta un suspiro al verla con el mismo abrigo y pantalones que la dejó en la mañana antes de irse al colegio, y como si la mujer a cargo de acompañarla hubiese leído su mente, se excusa rápidamente diciendo que Sachiko no quiso cambiarse.

—Deja eso... —le pide suavemente mientras intenta quitarle el cigarro, pero ella le aparta la mano de un manotazo.

— ¡Te pregunté cuál es tu excusa para volver a esta hora!

—No son ni las cinco —explica, abriendo más los ojos, solo fue por un té, no puede haberse tardado más de una hora luego del colegio.

— ¡Antes decías que tenías que trabajar en ese supuesto almacén! ¿Renunciaste, no? ¡Y dices que tu nuevo trabajo lo empiezas hasta la otra semana!, ¿entonces? ¿¡A lo que huyes realmente es a estar conmigo!?

Mei no encuentra el momento oportuno para despedirse, y no cree que vaya a encontrarlo, así que haciendo una leve reverencia susurra un con permiso antes de salir, sin preocuparle si alguno de los dos la escucha.

—No, no digas eso —responde Light al instante, volviendo a acercarse a ella con premura luego de que esa pregunta fuera como una estaca directa al corazón—. Sabes que me encanta estar contigo —lo dice sinceramente mientras enmarca su rostro con las manos, pero no puede evitar sentirse culpable al verla con los ojos llorosos, piensa que a lo mejor tiene razón, tuvo la oportunidad de estar con ella y en cambio se fue con Elle. Sin embargo, recordar al pelinegro lo hace sonreír—. ¿Sabes?, te tengo una noticia; ¿recuerdas a Elle?

Ilusamente cree que la noticia la alegrará, y no nota que solo escuchar ese nombre la hace fruncir el entrecejo.

— ¿Qué con él? —La molestia en su voz es tan palpable que es imposible que Light no la note, haciéndolo sentir inseguro si es buena idea continuar.

—Bueno, es que... —se cruza de brazos, escondiendo las manos, sabe que hace frío pero parece que su temperatura corporal descendió de la nada—. Aún faltan unos meses pero... nos invitó a una cabaña... ¡también irán sus amigos! —Añade lo último al instante, como si ese detalle fuese a aligerar el ambiente.

—¿Qué relación tienes con el joven Lawliet? —Pregunta mientras agudiza la mirada, ignorando por completo el resto.

—Amigos... —responde de inmediato pero su voz es apenas audible, le ha mentido antes pero nunca viéndola a los ojos.

— ¿Pretendes que crea que lo tuyo con él es solo una amistad? —Dice mientras da media vuelta y comienza a caminar, como si eso le fuese a ayudar a armar el rompecabezas—. Si mal no recuerdo, es dueño, encargado o presidente de una empresa, ¿verdad? —Gira luego de unos cuantos pasos, dándole la cara de nuevo a su hijo y antes de continuar recorre visualmente las cuatro paredes que los rodean—. ¿Y tú? ¿Ya viste donde vives?

—No entiendo... —Murmura, sintiendo todo el cuerpo rígido y algunas gotas de sudor acumulándose en la nuca pese al frío.

—Creo que los dos sabemos lo que dicen de ti...—Se encoge de hombros mientras de nuevo intenta encender el cigarrillo, lográndolo esta vez— ¿Te estás acostando con él? —Deja salir la pregunta con la misma facilidad que el humo escapa de su boca.

Light abre los ojos de par en par y lo único que sale de su boca es un suave «¿qué...?». Por unos segundos no puede formular una respuesta coherente. Han sido muy pocas las veces en las que ella le ha insinuado algo acerca de esos rumores pero siempre ha sido estando ebria. Aunque tampoco puede decir que ahora esté del todo sobria porque puede percibir un deje de alcohol en el aire pero sus movimientos aún son coordinados.

—Tú sabes que aquí se inventan cosas hasta de los perros —responde cuando al fin su cuerpo reacciona. Se acerca a ella con cautela, como si un movimiento en falso pudiera alterarla más—. Ya ves lo que dicen de la señora Mei —una sonrisa nerviosa se forma en su rostro mientras la toma suavemente de los brazos—, dicen que si te asomas a la ventana de su departamento puedes ver el cuerpo de su ex marido embalsamado sentado en el sillón de la sala, pero tú has estado en su casa los últimos días, ¿ves como es mentira?

—Te pregunté si te acuestas con él... —Repite apretando los dientes mientras lo toma del brazo.

—Es que no tiene sentido lo que dices. —Intenta sin éxito retirar la mano de su madre al sentir sus dedos ejercer más presión.

— ¡Responde! ¿¡Te acuestas con él!?

— ¡No! —Light también grita, algo asustado mientras se aparta bruscamente, quedándose ambos en silencio por unos segundos, hasta que...

—Por supuesto... —Susurra Sachiko mientras se lleva ambas manos a la cabeza—, se acuesta con él... cree que soy una idiota que no se da cuenta —continúa murmurando, caminando de un lado a otro a la vez que se jala algunos mechones de cabello que se enredan entre sus dedos. Arrastra los pies despacio mientras sigue hablando consigo misma cuando de repente se queda quieta.

Light siente el pecho comprimido al verla así, no tanto por lo que la escucha susurrar, sino por el súbito cambio en el que de la nada parece estar ausente, como si fuera un caparazón vacío carente de vida.

—Mamá... —La llama suavemente mientras le toma las manos para evitar que siga tirando de su cabello, pero eso no le impide que ella continúe mascullando incoherencias y no todas tienen que ver con lo que hablaban hace un momento—Mamá...

Esta vez siente un nudo en la garganta que le impide respirar bien, sin soltarle las muñecas, toma asiento en una de las sillas del comedor para poder mirarla a la cara.

— ¿Por qué no te vas? —Dice de repente mirándolo directamente a los ojos, como si de pronto hubiese vuelto en sí, y esa simple pregunta hace que un par de lágrimas que se negaban a salir, bajen por las mejillas del castaño— ¿¡Por qué no te vas y me dejas si es lo que tanto quieres!?

Light menea la cabeza frenéticamente y se muerde los labios, sin decir nada. Su cabeza es un caos, las sienes le pulsan y está cansado que así sea siempre, ya no tiene palabras que decirle, siente que ya se las ha dicho todas a lo largo de los años, y podría repetirlas pero está tan agotado que a veces solo quisiera rendirse, ser él quien se quiebre y que ella lo recoja.

—Mamá... yo te prometí que nunca te dejaría... —Le recuerda apenas con un hilo de voz sin soltarle los brazos, haciendo más fuerza de la que quisiera debido a los movimientos errantes de ella.

Soichiro, su padre, si es que se le puede llamar así, prometió volver por él y nunca lo hizo, él prometió estar con ella siempre y siempre lo ha hecho, ¿por qué no puede creerle?, él no es su padre ni ninguno de sus novios fugaces.

— ¿Tú me crees estúpida? —Pregunta con repentina y extraña pasividad, dejando de forcejear por un momento—. Vete con él si es lo que tanto quieres —vuelve a pedir y Light de nuevo menea la cabeza, negando—. ¡Que te vayas!

Sachiko intenta apartarse en un repentino y violento movimiento, logrando casi zafarse al haber Light bajado un poco la guardia previamente, pero logra sujetarle las manos, haciendo que el cigarrillo encendido se apague en su piel, pero en este momento ni siquiera se percata del dolor, lo único que tiene en mente es no soltarla.

—No quiero, no quiero, no quiero —masculla mientras le rodea abruptamente la cintura y hunde su rostro en el pecho de ella, humedeciendo su abrigo—. No iré a ninguna parte... no iré con Elle... con nadie... a ningún lado —. Aprieta los ojos mientras se aferra con más fuerza, no hay parte de su cuerpo que no tiemble.

Ver a Light así es todo lo que Sachiko necesita para tranquilizarse, es como si su niño pequeño nuevamente la necesitara y eso no podría hacerla más feliz.

— ¿Te quedarás conmigo? —Le pregunta mientras de forma maternal le enmarca el rostro con las manos, limpiándole las mejillas con los pulgares. Light asiente sin pensarlo, como si su vida dependiera de eso—. ¿Por siempre?

—Siempre... —responde apenas audible, sus ojos luciendo vacíos mientras se deja arrullar por su madre, quien con todo el cariño del mundo le continúa limpiando las mejillas al mismo tiempo que le promete con una sonrisa que así será

N/A: Espero no los esté aburriendo, poco a poco vamos llegando a lo que para mí sería el climax(?

No sé, pero créanme que estoy haciendo esto con todo el amor que le tengo a esta historia 3

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