El día previo al campamento no está siendo fácil, a Lawliet se le ocurrió que a las seis de la tarde, luego de que todos salieran de trabajar, podían reunirse en su casa para terminar de empacar. La camioneta que rentó ya está en el parqueo y planea salir esa misma noche, a más tardar a las ocho, el trayecto hasta el bosque es de alrededor de cinco horas, por lo que prefirió reservar un hotel en otra ciudad y tienen que hacer el check-in antes de la medianoche. La idea es descansar bien, comer un rico desayuno buffet, salir a las siete de la mañana y a las nueve ya estarían en su destino sin haber manejado cinco horas de corrido.

Por supuesto que su plan es perfecto, el problema son sus amigos. Cuando les dijo "en mi casa terminan de empacar" supuso que todos llevarían las mochilas ya listas y que solo arreglarían algún que otro detalle, pero más bien parece que cada uno agarró un puñado de cuánta ropa cupiera en sus brazos para llegar a tirarla a su casa, ni cuando el apartamento estaba en remodelación creyó ver tanto desorden.

Desde la puerta de la habitación tiene vista a la mayor parte de lo que se supone es su apartamento, pero lo único que observa es un caos.

—Necesito un trago... —murmura para sí mismo luego de soltar un suspiro. Baja los dos escalones de su recámara y solo teniendo cuidado de no pisar la ropa regada en el suelo, se dirige al mini bar.

Alex y Near son los únicos cuyas maletas están preparadas casi por completo, Near ha tenido una semana pesada en el trabajo y no pudo terminarla a tiempo así que aún tiene ropa para doblar, pero a comparación de los otros tres lo suyo no es nada.

—¿Crees que debería llevar esta o esta? —Le pregunta Beyond a Matt, levantando con una mano una camiseta sin mangas y en la otra una igual pero rallada.

—¿Es en serio? —Interrumpe Alex, cruzándose de brazos—. Hasta les hice una presentación con dibujos para que no tuvieran que leer tanto donde les explicaba cómo estaría el clima, que ropa y utensilios llevar. Incluso les puse una calavera con las cosas que ni se les debía ocurrir empacar.

—Pues yo llevo un bañador, vi unas cascadas en el vídeo que mandaste —comenta Mello mientras mete en su maleta una pelota inflable y un juego para armar castillos.

—Mihael... —Alex suelta el aire y en un arranque se rasca la coronilla de puros nervios, había olvidado lo que era armar una salida con estos—, si aquí estamos a, no sé, quizá diez grados, ¿te imaginas cómo estará allá que es una zona montañosa repleta de árboles?

—¿O sea que no vamos a bañarnos? —Cuestiona Beyond confundido mientras saca de una de sus maletas la toalla que pensaba llevar.

—Ahora resulta que les preocupa no ducharse un día —murmura Near, cerrando su mochila, porque esa fue otra de las recomendaciones, llevar solo lo necesario. Van a acampar, no a hospedarse en un hotel.

—Les dije que compraran toallitas húmedas —responde Alex mientras acomoda los cojines del sofá, puede ver que Elle no luce muy contento con todo el desorden así que es mejor comenzar a arreglar lo que se pueda—. Pero si el agua no está congelada y se quieren meter, pueden hacerlo.

—Yo que tú me lo pensaba, Mello —dice Matt, sacando el bañador de la maleta del rubio— si ya eres pito chico, en el agua fría se te va a desaparecer.

Mello suelta un gruñido, no la tiene pequeña y lo sabe, pero aún así no puede evitar sentir las mejillas calientes de vergüenza. Sin embargo le responde rápidamente:

—Nunca escuché quejas cuando te la metía, ¿quieres recordarla?

Quizá hasta hace unas semanas se hubiese reservado el comentario por Near, pero justo ahora quiere dejarle en claro que lo ha superado así como él parece haberlo hecho con ese tal Stephen.

—Asco... —masculla Beyond, arrugando la nariz.

Matt abre los ojos por completo, indignado por el comentario, y está a punto de tacharlo de celoso, solo por molestar al pelinegro, pero antes de poder decir algo, Elle interrumpe:

—¿Podrían simplemente terminar de empacar? —Está estresado y no piensa disimular, su semana ha sido lo suficientemente difícil como para que ahora el caos lo persiga a su casa—. Solo lleven abrigo para no morir de frío, ya si usan el mismo bóxer los dos días me vale.

El lugar queda en silencio al instante y como si de niños regañados se tratara, se apresuran a meter todo lo que puedan necesitar sin voltear a verse entre sí, mientras Lawliet termina su segundo trago de whisky.

—Pareces tenso —unas manos se posan en sus hombros y ese roce junto a esa voz son suficientes para calmarlo—. No se te olvide que debes manejar.

—Le pediré a Beyond que lo haga por mí —deja el vaso vacío sobre la barra y da media vuelta, volviéndose su sonrisa más amplia al ver a Light—. ¿Terminaste?

—Sí, de hecho fue rápido pero estaba entretenido con el show —comenta mientras con el pulgar señala hacia la sala, donde todos continúan empacando, hablando a lo mucho entre murmullos para no molestar más al pelinegro—. Ya solo queda cerrar tu maleta.

—¿Y me dirás qué metiste? —Comienza a caminar junto al castaño de vuelta a la habitación, ignorando las muecas de algunos, quienes aún no soportan ver a Light cada vez más seguido.

—Te dije que es sorpresa, sino no te habría pedido que te dieras vuelta.

Light apoya las manos en la mochila que está sobre la cama para que a Elle le sea más fácil cerrarla. Tuvo un momento cursi hace un par de días y se le ocurrió la idea de darle un pequeño detalle para que lo recuerde durante el fin de semana. No sabe en qué estaba pensando, últimamente se ha dejado llevar más por esas tonterías que dicen del corazón en lugar de la razón. Quiso sentirse mejor consigo mismo diciéndose que lo del detalle era solo una excusa para poder verlo antes de que se fuera, pero eso no ayudó, de hecho hasta podría considerarlo más cursi aún, así que prefiere no pensar en ello, de todas formas no hay nada que pueda hacer, la maleta ya está cerrada.

—Yyyy... ya que no te veré... —comenta Elle de repente, tomándolo de las presillas del pantalón y jalándolo hacia sí.

—No voy a besarte —con la misma coquetería, reposa sus brazos sobre los hombros del otro.

—¿Estás seguro? Lo hago por ti —sin soltarlo, retroceden unos pasos hasta que sus pies chocan contra la cama, dejándose ir sobre ella y trayendo al castaño consigo—. Puedes enloquecer sin mí tanto tiempo.

—Creo que el que comienza a delirar eres tú —no piensa besarlo, se lo prometió a sí mismo pero la posición no le molesta. Se quedan así, él encima, solo viéndose a los ojos mientras le aparta algunos mechones azabaches de esa bonita frente pálida—. ¿Les gusta mucho el frío? —Elle ladea un poco la cabeza al no entender de dónde vino esa pregunta tan de la nada—. No sé, podrían haber ido a la play...

Antes de dejarlo terminar, Elle coloca uno de sus largos dedos en los labios del castaño.

Shhh... ¿recuerdas que cuando Alex solicitó el permiso era otoño? — comienza a explicarle entre susurros—, pues con el frío que hacía, él asumió que ya estábamos en invierno y en ese entonces se me olvidó recordarle que, según las noticias, el frío se prolongaría por quizá seis meses.

—¿Y ninguno reclamó?

Shhh... —sisea de nuevo mientras tumba al otro a manera de quedar esta vez él arriba—. Creo que aún no se ponen a pensar que tenían otras opciones. Además acampar no es tan malo, van a respirar aire fresco, les ayudará a oxigenar el cerebro.

—Un par de ellos no tienen cerebro, no sé de qué hablas.

Se quedan en silencio unos segundos, Elle solo sonríe antes de susurrar un «tienes razón...». Light frunce un poco el entrecejo, es bien sabido que considera a Beyond un idiota pero no esperaba que su propio hermano le diera la razón. Sin embargo no puede estar más alejado de la realidad, lo único que Elle tiene en mente en ese instante es su cercanía, su calor, lo bonito de esos ojos miel al verlos más de cerca y cómo brillan gracias al reflejo que entra por la ventana

—Yo soy el que va a enloquecer.

Dicho esto, se inclina buscando los labios de Light, pero éste logra ladear la cabeza a tiempo.

—¡Eso es trampa! —Le reclama entre risas por las cosquillas que Elle le provoca al darle pequeños besos en el cuello.

Desde la sala los demás escuchan las risas nerviosas y los besos; lo que separa las habitaciones no es una pared en sí, lo que hay entre columna y columna es vidrio esmerilado. Entonces es fácil ver la silueta de ambos retozar en la cama.

—Les diría que se busquen un cuarto pero ya están en uno —. Refunfuña Beyond, cerrando su mochila con cierta rabia.

—Sí están al tanto de que podemos verlos, ¿verdad? —Comenta Alex con las mejillas sonrojadas, esperando que Elle lo tenga en cuenta si acaso piensan quitarse la ropa.

—Como si les importara —. Gruñe Mello, asqueado al recordar la vez que su amigo llevó a esa puta al apartamento de ellos solo para metérsela.

En la cama, Lawliet sigue su juego de buscar los labios de Light mientras éste lo evita, olvidándose de que no están solos y deseando que el momento fuera eterno.

—Debo irme —. Dice Light de repente, sonriendo y respirando un poco agitado, con el cabello luciendo adorablemente desordenado.

—¿Por qué? —Elle forma un puchero que sonsaca una nueva sonrisa al otro—. Pediremos algo de cenar antes de irnos y ya luego te puedo ir a dejar.

—Me encantaría pero no puedo —en su casa dijo que sólo iría por comida para la semana y por materiales para la escuela. Así ha sido los últimos meses, inventa excusas para poder verlo, pero nunca puede demorarse demasiado—. Nos dejaron un proyecto en el colegio y debo iniciarlo cuanto antes. —Añade antes de que el pelinegro le insista porque siempre lo hace, Elle no entiende porque no pueden verse por más tiempo, pero no piensa contarle lo ocurrido.

—Entonces deja tomo un abrigo y te voy a dejar. —Sugiere a la vez que se arrastra sobre el colchón para luego ofrecerle la mano y ayudarlo a ponerse de pie.

Sin embargo Light menea la cabeza, rechazando la oferta mientras toma y se cuelga la mochila en un hombro. Cree que no está mal que Lawliet y él se sigan viendo, lo que realmente su mamá no quería es que fuera con ellos y no irá, sin embargo piensa que sería mejor si ella no se entera que siguen en contacto, al menos por un tiempo más.

—No quisiera que se te vaya a hacer tarde. —No sabe si su excusa es convincente pero espera que no insista porque no sabe cómo rechazarlo cuando lo que quisiera hacer es lo contrario.

Para su suerte Elle parece acceder, tras un suspiro le dice que está bien, la verdad ya tiene el tiempo un poco encima porque sus amigos no pudieron ser más ordenados y responsables, deberían ir pensando qué cenar y luego ponerse en marcha.

—Al menos déjame pedirte un taxi.

En esta ocasión Light acepta, porque tardará mucho más si toma un autobús, y si tarda demasiado su mamá podría alterarse.

Elle pide uno con la aplicación del celular mientras sale con el castaño de la habitación, quien es interceptado tan pronto pone ambos pies en el último escalón.

—Necesito hablar contigo —Near lo toma del brazo y lo jala consigo, alejándose un poco de los demás—. ¿Por qué no quisiste ir? —Le reclama entre dientes.

—No es que no quise, no puedo. —Responde, poniendo los ojos en blanco porque no sabe cuántas veces le explicó ya.

—Primero Stephen no puede, ¡y ahora tú! —El de cabello blanco camina de un lado a otro en el mismo espacio, claramente afectado. Han pasado meses y en lugar de querer más a Stephen como creyó que pasaría, es Mihael quien está cada vez más presente en su cabeza—. No será fácil estar cerca de Mello sin ti.

—¡Hey, hey! —Light lo sujeta de los hombros para detenerlo—, no puedes permitir que el pasarla bien dependa de Mihael, ve y disfruta tu fin de semana. Además... —dirige la mirada hacia la sala para hacer un conteo rápido de los presentes y luego vuelve a hacer contacto con esos enormes ojos—, vas con cuatro personas más no solo con ese rubio pelos de paja.

—Lo dices cómo si fuera tan fácil... —suelta el aire agachando la cabeza, recibiendo como respuesta una pequeña sacudida.

—Mas te vale pasarla bien o prometo enojarme contigo —le advierte mientras le revuelve el cabello—. Ah, y toma muchas fotos, yo luego las edito, hace mucho no subo nada a mi Instagram.

—¿Light...? —Interrumpe Elle, llamándolo suavemente mientras se acerca sin hacerlo del todo para no ser más inoportuno—. El taxi está abajo.

El castaño asiente antes de abrazar a Near y pedirle al oído, casi como si de un ruego se tratara, que la pase bien por ambos.

—En serio hubiese querido que fueras —dice Elle cuando Light se dirige hacia él para darle también un abrazo.

El castaño no dice nada porque no sabe qué decir, tan solo se queda en silencio esos segundos hasta que se separan.

Por cortesía se despide en general de todos y les pide que se cuiden aunque la realidad es que no le importan, para empezar a dos de ellos no los soporta y al ojos de pescado no lo odia, pero tampoco es santo de su devoción.

Le dice a Elle que no es necesario que lo acompañe hasta abajo, puede irse solo y le pide que mejor se asegure de que ya tiene todo lo que necesita. Y si despedirse no le es fácil aunque lo disimula bastante bien, lo realmente difícil es cuando se cierra la puerta del apartamento. Una vez afuera se queda unos segundos de pie frente a ella antes de soltar un suspiro y ponerse en marcha. Cree que es normal sentirse como se siente, después de todo quién no estaría triste de perderse un viaje así, sobre todo a su edad. Sabe que ha tenido que saltarse etapas, quizá hasta crecer más rápido, y está bien, cada quien tiene su realidad, es solo que pensaba que a estas alturas eso ya no le afectaba pero tal parece que no es así.

oOo

—¿Falta mucho? —Pregunta Beyond, jadeando mientras sostiene con fuerza las asas de su mochila.

Elle, que va unos pasos adelante, da media vuelta y agudiza la mirada, casi reprochándole con ella.

—¿Es en serio? Aún puedo ver el auto —no llevan ni dos minutos de caminata, la camioneta todavía no se ve lo suficientemente pequeña para decir que se han alejado de ella.

—¡Pero es subida! —Refunfuña Beyond haciendo una pataleta, como justificando su cansancio. Esta en contra de cualquier actividad que requiera un esfuerzo físico, excepto masturbarse o tener sexo por supuesto.

—¿Qué pasa si olvidamos algo en el auto? —Pregunta Matt mientras patea una roca que se atraviesa en su camino.

—Pues ya la cagaste —responde Mello mientras se enrolla el cabello en una coleta, tal vez hace frío, pero suda fácilmente con cualquier ejercicio y detesta que el cabello se le pegue en la frente—. Alex dijo que por ningún motivo regresaríamos a la camioneta, ni aunque fuese de vida o muerte.

—No sabía que Mello dramas nos acompañaba —se defiende Alex al instante, quién va al frente con un mapa en mano, dirigiendo el camino—. Les dije que nuestro lugar para acampar está a 30 minutos del parqueo —para que le crean, da media vuelta con el mapa extendido, mostrándoles una cruz negra que le marcaron en la caseta de bienvenida. A la reserva ecológica no acceden demasiadas personas para un mejor control y a cada grupo se les asigna un sitio lo suficientemente alejado de los demás para una experiencia más privada—, tomando en cuenta que es cuesta arriba y que corres el riesgo de perderte si no prestas atención, no creo que alguno quiera estar regresando por cosas olvidadas al auto.

Continúan avanzando, haciendo comentarios esporádicamente que van desde qué bonito está el día hasta prometo hacer más ejercicio si llego con vida. El único que hace el recorrido en silencio es Near, para no desperdiciar más aire, sabe que de todos es el de peor condición física y detesta esas mochilas de montañas porque son casi del tamaño de su cuerpo, y como si eso no fuera poco, en un brazo lleva colgada la bolsa de dormir y la tienda de campaña mientras en el otro lleva una cantimplora, la cual ni siquiera pesa tanto pero en este momento le estorba hasta el alma. Alex dijo que a los quince minutos iban a tomar un pequeño descanso, ¿cuánto faltará? ¿Por qué un viaje incluye una caminata tan larga? Si Alex quería compartir tiempo con todos, ¿una pijamada no bastaba? Y si lo que quería era una vista impresionante, ¿no era más fácil pedirle a Elle que abriera la pared corrediza de su apartamento, para tener vista a la ciudad desde esa enorme ventana que cubre toda una de sus paredes? Las luces de la ciudad también son bonitas, como estrellas sólo que en la tierra en lugar del cielo.

«Ya no puedo más» piensa mientras deja salir el aire, no le importa que no lleven quince minutos caminando, necesita parar. Sin embargo, antes de poder abrir la boca y pedir que si pueden tomar un descanso, Mello le arrebata la bolsa de dormir y tienda de campaña, sin decirle nada ni verlo a los ojos.

A Near se le olvida hasta lo que iba a decir, está tan confundido que sus pies se mueven por sí solos mientras intenta entender lo que acaba de ocurrir. Han llegado al punto que ya no se dicen ni buenos días, menos iba a esperar ese gesto. Se muerde los labios y agacha la cabeza para no dejar ver su sonrisa, el corazón le late demasiado a causa del cansancio pero pudo notar que latió más rápido cuando sintió al rubio cerca. Sin embargo su sonrisa desaparece al escuchar lo siguiente:

—¿Alguna vez lo hicimos en un bosque, Matt? —Pregunta Mello mientras ve tantos árboles y lugares para esconderse por todas partes.

El pelirrojo parece pensarlo mientras se sujeta la quijada con el pulgar e índice. No es tan fácil responder, no solo tiene que rememorar lugares sino también personas, puede ser que sí lo haya hecho, pero puede ser que no haya sido con Mello.

—Lo hicimos en la playa... —responde con una sonrisa al recordar que se escondieron tras unas rocas y sí, fue incómodo pero muuuuy bueno— en los asientos traseros de un autobús...

—En la oficina de Elle —añade Mello.

—¿Qué? —Lawliet voltea hacia ellos con el entrecejo fruncido pero los otros no parecen escucharlo.

—¡Es cierto! —Choca los cinco con el rubio porque esa vez alcanzaron un nuevo nivel.

—Que asco... —susurra Elle arrugando la nariz. Tiene cámaras en su oficina, ¿¡cómo es posible que entraran sin ser vistos!? —. Tendré que pedir que reemplacen todos los muebles.

—Pero no recuerdo haberlo hecho en un bosque —. Responde Matt, ignorando las quejas del pelinegro.

—Tal vez no que tú recuerdes —comenta Beyond con el ceño fruncido—. Pero teniendo un culo tan sociable, quién sabe.

Tal vez en otra ocasión, el comentario hubiese hecho reír a la mayoría, pero es fácil notar que el menor de los gemelos parece alterado

—¡Ok! —Interrumpe Alex cerrando el mapa, no comprende la reacción de Beyond pero cree que puede deberse al cansancio— ¿Qué tal si paramos un rato?

Near es el primero en usar el remanente de energía para que sus cansados pies lo lleven hasta una enorme roca, donde se apoya para beber un poco de agua.

Los demás solamente bajan la carga para también aprovechar a beber agua y limpiarse un poco el sudor de la frente.

—Entonces, ¿qué dices Matt? —Retoma Mello, negándose a dejar morir la conversación— ¿Tenemos cita para hoy en la noche?

—¿En tu tienda o en la mía? —Responde el pelirrojo mientras se seca el exceso de agua de la quijada con el antebrazo—. ¿Traes condones?

—En la mía... y no.

—No importa —se encoge de hombros mientras guarda su botella—. Yo traje por si alguno aflojaba.

Alex tose, tanto por el asombro que le causa el comentario como para llamar la atención. Necesita que cambien de tema, ya fue bastante difícil convencer a Near como para que empiece a pasarla mal sin haber llegado del todo al lugar, ignora sin embargo que a uno de los gemelos también le incomoda en demasía la conversación.

oOo

Light apaga la estufa luego de cerciorarse que el arroz ya absorbió toda el agua. Hace lo mismo con los demás quemadores cuando ve que la pasta que tenía cociendo, la salsa y las lentejas parecen estar listas, aunque estas últimas no son de su agrado. Siempre usa uno de sus días libres para hacer tareas y el otro para dejarle a su mamá la comida de la semana, no es un experto cocinando así que sus platillos son repetitivos y bastante básicos, pero hace su mejor esfuerzo de agregar algo nuevo de vez en cuando.

Se dirige al comedor, va con celular en la mano y audífonos puestos, toma asiento mientras pasa en la pantalla las fotos que Elle acaba de mandarle durante la llamada ya que, para suerte de ambos, la recepción no es tan mala como temían.

—¿Entonces sí se metieron? —Pregunta sorprendido cubriéndose la boca con una mano al ver a Mello y Beyond solo en boxers dentro del agua, abrazándose claramente a causa del frío.

Elle le explica que perdieron una apuesta y les tocó zambullirse. Le cuenta también que la comida enlatada sabe exquisita luego de una difícil caminata junto con lo complicado de armar por primera vez seis tiendas de campaña, ya que ninguno quiso hacer pareja con nadie. Light continúa viendo las fotos del hermoso paisaje hasta que llega a unas donde se nota que quien sostuvo el teléfono fue Beyond, según Lawliet porque es el que tiene el brazo más largo, son varias fotos grupales que parece fueron tomadas en el mismo momento. Siempre pasa cuando quieres tomarte una foto con más personas que no logras que todos salgan bien a la primera; algunas salieron movidas, en otras alguno tenía los ojos cerrados, pero en todas aparecen sonriendo y Light no puede evitar soltar un suspiro.

—Yo sé que ya te lo dije, no sé cuántas veces —dice a Elle de repente, cambiando abruptamente de tema y su tono de voz a uno más apacible—, pero quisiera que estuvieras aquí.

Hay silencio por un momento en el que el castaño se cuestiona si debería fingir que no escuchó lo último o admitir lo que le grita el corazón. Su batalla interna no dura mucho, porque como ha ocurrido últimamente, no le presta atención a la razón.

—Yo también quisiera estar ahí contigo... —murmura, deteniéndose en una foto que Lawliet le mandó de sí mismo, donde el pelinegro se ve tan jodidamente guapo con esa puta sonrisa ladina.

—¿Con quién hablas?

Light casi se atraganta con su propia saliva al escuchar la voz de Sachiko a su espalda. Los sábados algunas vecinas se reúnen en la casa comunal a tejer, ella ha estado asistiendo y por él está bien si le sirve de distracción, pero la clase termina hasta las cuatro así que no la esperaba todavía. Como puede, corta la llamada sin decir nada y se arrebata los auriculares, sin embargo al voltear, ve que viene acompañada.

—¿Era Elle? —Insiste ella ante el silencio de su hijo, quien solo frunce el entrecejo debido a la presencia de Ushio.

—¿Qué hace él aquí? —Pregunta poniéndose de pie, completamente erguido para lucir intimidante pese a que el otro es mucho más alto.

—Tranquila, princesa, mi tía me mandó por la renta —contesta soltando una risa jocosa mientras se cruza de brazos, adoptando una pose altiva.

Sin decir nada y manteniéndose erguido, Light se dirige a su habitación en busca del maletín, desde que cumplió dieciocho abrió una cuenta en el banco y solo saca lo que necesita, tampoco es que tenga mucho, pero luego de lo ocurrido la última vez ni loco lo deja en su "escondite".

—Te pregunté con quién hablabas —continúa Sachiko, yendo detrás de él. Light la ignora, no puede creer que no pueda esperar a que ese malnacido se vaya de la casa para hablar—. ¿Y así quieres que te crea que solo son amigos?

Ushio suelta una estruendosa carcajada, provocando que los hombros del castaño se crispen.

—¿Así que Lightcito anda de novio?

—¿¡Quién te dio permiso para entrar a mi cuarto!? —Gruñe con el ceño fruncido, mientras se dirige a él para entregarle el dinero, aguantando las ganas de aventárselo—. Ahora, largo.

—¿No escuchas que te estoy hablando? —Reclama Sachiko, situándose frente a su hijo para llamar su atención pero éste continúa ignorándola —. ¿Si te acuestas con él, verdad?

A Light se le revuelve el estómago, la pregunta no lo sorprende pero ¿por qué tiene que hacerla frente a ese hijo de puta que tanto odia?

—Uy, eso está muy mal, princesa —comenta Ushio mientras tranquilamente cuenta los billetes. El castaño empuña las manos, se siente impotente, por un lado su madre no deja de insistir en lo mismo, ¿¡no puede esperar!? Y por otro tiene a ese imbécil con una cara de satisfacción que le hierve la sangre—. Sé que acostumbras a abrir las piernas demasiado rápido pero no es correcto.

—¡Te dije que te quiero fuera de mi casa! —Exige de inmediato, señalándole la salida.

Sin embargo, y sin entender por qué, apartando la cortina de un manotazo, quien sale de la habitación aparentemente molesta es su madre. Light parpadea confundido, preguntándose si hizo algo que no debía, no obstante una molesta y áspera risa suave lo saca de sus cavilaciones.

—Creo que hay que ir a consolarla —comenta con aire altanero mientras se pasa una mano hacia atrás sobre el cabello, como acomodándolo.

Pero cuando está dispuesto a ir tras de ella, Light lo toma de la solapa de la chaqueta de forma abrupta y tosca, jalándolo hacia sí.

—Sobre mi cadáver te acercarás a ella —le advierte viéndolo a los ojos, sus rostros a escasos centímetros, debido a la posición.

Puede que el otro sea más alto pero no le tiene miedo, ya no tiene doce años. Ushio forma una sonrisa ladina, le admira esa determinación, pero...

—Quizá el que necesita consuelo eres tú —sin mayor esfuerzo lo sujeta de la parte de atrás del cuello, como si de un animal se tratara y rápidamente Light lleva sus manos hacia el brazo del otro, intentando zafarse.

—¡Si me pones una mano encima, te juro que te mato! —Lo dice en serio aunque está seguro que no luce nada amenazante, no cuando el otro lo tiene agarrado como si fuera un muñeco de trapo al que puede mover a su antojo.

—Dime una cosa... —se encorva un poco para que sus rostros queden cerca y sujetándolo de la barbilla, continúa: — No le has dicho lo de Liam, ¿verdad? —La sonrisa se ensancha, dejando ver sus amarillos dientes cuando el otro se congela ante su pregunta, siendo esa reacción respuesta suficiente.

—Déjanos solos, Ushio.

Sachiko regresa a la habitación, trayendo consigo un peluche. El aludido se yergue y acomoda la chaqueta mientras comenta que su único interés ahí era ir por la renta, como restándole importancia al resto. Además, si Yagami le anda abriendo las piernas o no a un riquillo no le parece tan interesante como lo que acaba de descubrir sobre Liam, solo debe pensar cuando utilizarlo.

Una vez que Ushio los deja, Light dirige de nuevo la mirada al conejo rosa de orejas largas. Hace meses desapareció de su estante y lo busco por mucho tiempo, pero nunca creyó que ella lo tendría.

—¿Qué haces con Orej... con ese peluche? —Pregunta, confundido entre sí debería estirar el brazo para reclamar lo que es suyo o quedarse quieto.

Sachiko no responde al instante, en cambio termina de adentrarse en la habitación a pasos lentos.

—Voy a ser directa contigo, Light —comienza mientras toma asiento en la cama—. No quiero que sigas en contacto con Elle.

El castaño frunce el entrecejo, más confundido aún, y Orejitas pasa a segundo plano.

—¿No puedo tener amigos? —No sabe de dónde sacó el valor para hacer esa pregunta, porque siempre ha procurado no contradecirla, pero no logra entender qué está pasando.

—No creas que soy tonta —responde con una sonrisa mientras lo invita sentarse con ella—, yo sé que ustedes dos no son solo amigos y ese es el problema.

—El problema es que... ¿sea un hombre y no una mujer? —Es directo, está seguro que ella lo sabe desde hace tiempo, pero piensa que a lo mejor no es algo que le guste y he ahí el rechazo hacia Elle.

—El problema es que seas tan inocente como para creer que alguien como él podría fijarse en ti —lo dice sin rodeos pero el dolor que podrían haberle causado esas palabras es mitigado por una suave caricia en su mejilla.

A lo largo de los años han discutido, se han dicho cosas de las que al menos él después se arrepiente, han llorado y también han tenido exiguos momentos de felicidad, nunca ha sido fácil y cada día despierta sin saber qué esperar. Pero nunca creyó que la escucharía decir algo así, hacerlo sentir como si no fuera suficiente.

—¿Y por qué él no podría fijarse en mí? —Frunce un poco el entrecejo. Se siente frustrado de que si no es una cosa es otra, ¿a ella en qué le afecta su relación con Elle? No está haciendo nada malo— ¿Acaso piensas que soy poca cosa para que me quiera? —suelta con apenas un hilo de voz, el nudo formándose en su garganta le impide siquiera respirar bien, le duele y molesta.

—No seas tontito, yo jamás dije eso —responde con una sonrisa suave mientras con ternura le aparta el cabello que le cae en la frente—. Solo no quiero que te lastimen, y es obvio que solo te está usando.

—No lo conoces —le asegura viéndola a los ojos. Está consciente de que él tampoco puede decir que lo conoce por completo, pero se niega a creer lo que le dice.

Sachiko suelta una suave carcajada, acto seguido dirige su atención al peluche que tiene entre manos y comienza a acariciarlo.

—Bebé, como se ve que creciste pero sigues siendo igual de ingenuo...

La ternura impregnada en su voz es muy parecida a cuando era pequeño, y a pesar de que ha deseado que todo fuera como en aquella época, en este momento no puede sentir nada más que rabia, ¿por qué no se preocupó de esa misma manera por él en todo este tiempo entonces? Como cuando teniendo solo quince años regresaba hasta la noche y cojeando, ¿ahí sí le creía cuando le decía que se había caído, pero ahora no le cree cuando le dice que alguien lo quiere? Sin embargo, aunque siente que el pecho le arde de frustración, se muerde la lengua para no decir nada.

—Nunca tuviste muchos amigos, ¿verdad? —continúa ella—¿Por qué?

Light parpadea y el coraje que sentía desciende un poco cuando esa pregunta se instala en su cabeza; ¿por qué nunca ha tenido amigos? Cuando estaba en la escuela pública prefería pasar los recesos con su maestro, cuando él se retiró prefería pasarlos solo porque debido a su salud tampoco podía andar corriendo de un lado a otro. Pero en el instituto Daikoku fue lo mismo, logró simpatizar con Teru y Misa solamente porque ellos se acercaron y ahora ya no tiene a ninguno.

—Siempre me ha costado socializar —responde luego de unos segundos con voz baja.

—¿Qué decían los niños de acá?

—Que yo les caía mal... —susurra cabizbajo.

—Recuerdo que las vecinas decían que no eras muy amigable con ellos. ¿Con Elle sí? —Light se humedece los labios pero no se atreve a decir algo, siendo ese silencio respuesta suficiente—. Se ve que Elle tiene dinero... ¿y tú qué tienes para que alguien como él se fije en ti?

Light empuña las manos de forma inconsciente, ha pensado en ello antes pero siempre se había deshecho de esos pensamientos porque cree conocerlo suficiente como para asegurar que no le miente. Sin embargo, esas palabras comienzan a hacer peso en su cabeza.

—Él dice que me quiere... —confiesa apenas audible y apartando la mirada, mordiéndose los labios al segundo siguiente, como arrepintiéndose o sintiéndose tonto.

—¿Tu padre no te decía lo mismo?

Golpe bajo. Light no sabe cómo reaccionar y solo atina a sostener el aire para soportar la punzada en su pecho, pero eso no impide que los ojos se le humedezcan.

—¿Recuerdas lo último que te dijo? —Continúa ella, acomodando las orejas del peluche.

—Que volvería por mí... —susurra al instante como acto reflejo, tiene esas palabras tan metidas en cada rincón de la cabeza que cree imposible poder olvidarlas algún día.

—¿Y lo hizo? —Al hacer la pregunta, le extiende el peluche, el cual Light con la vista nublada toma dubitativo— ¿Guardas esta cosa porque él te la regaló?

Light suelta un gimoteo al estrujarlo contra su cuerpo. Odia a su padre, lo culpa de todo pero por algún motivo siempre ha tenido ese maldito peluche donde pueda verlo, siempre le ha gustado que sea lo primero que sobresale cuando entra a su habitación, quizá porque aunque está seguro de odiar a Soichiro, esa cosa de felpa le recuerda una época donde todo era perfecto, o quizá porque muy dentro de él, no odia a su padre como siempre se dice.

Mi niño... —Light se percata que está llorando hasta que ella le toma el rostro con ternura y le limpia las lágrimas—, yo lo único que quiero es que no te hagan daño. ¿Recuerdas como tu padre te quería hacer creer que yo era la mala? —El castaño asiente mientras se acurruca sobre el regazo de su madre como si fuera un niño pequeño—. Él se fue, ¿quién es la única que nunca te abandonó?

... —responde con dificultad, sorbiendo por la nariz mientras dos gruesos lagrimones le bajan por las sienes y se extinguen en su cabello.

—¿Crees que haya alguien que te quiera más que yo? —Sachiko sigue limpiándole las mejillas y acomodándole el cabello mientras su voz sigue llena de suavidad y ternura— ¿Crees que haya alguien que nos quiera? Míranos, no tenemos nada —recorre la habitación con la vista y él la imita sin pensarlo—. A mí siempre me abandonan, Light, dicen que me quieren y luego desaparecen —continúa, esta vez lágrimas también bajando por su rostro—, yo solo quiero evitarte ese dolor, porque la vida ya nos demostró que solo nos tenemos el uno al otro, ¿no crees?

Es cierto, ha visto a muchos hombres entrar y salir de esa casa, pero lo que le hace darle la razón es que él ya pasó por algo similar antes, ¿por qué esta vez tendría que ser diferente?

Pero es esa voz quebrantada lo que cala más que cualquier palabra dicha, por lo que en un acto reflejo se endereza y sin dudarlo la abraza, pidiéndole que no llore, porque no hay cosa que le duela más que verla llorar. Siempre ha tenido claro que no le importaría perder su vida si tuviera una garantía que con eso ella ya no sufriría jamás.

—No llores, mami, por favor —suplica mientras le limpia las lágrimas, sintiendo que el pecho se le oprime un poco más con cada sollozo.

—No quisiera que un mal hombre solo use a mi bebé... —gimotea mientras se aferra a su hijo.

—Te prometo que ya no veré a Elle, ¿sí? —le enmarca el rostro antes de prometerle lo mismo, pero esta vez viéndola a los ojos. Lo dice en serio, quiere a Elle pero jamás nadie será más importante que ella—. No me importa Elle ni nadie más mientras tú y yo estemos juntos. —Le asegura y sonríe al verla que ella se limpia las mejillas por sí sola con el dorso de la mano, como si acabara de decir lo único que ella necesitaba escuchar para ser feliz.

oOo

Beyond está seguro que nunca ha estado tan cansado, ni cuando se la jaló tres veces seguidas, cree que las taquicardias no fueron tan malas si las compara con este dolor de piernas. Claro, como si una caminata cuesta arriba de cuarenta y cinco minutos no fuera suficiente —según el mapa deberían haber sido treinta minutos pero condición física de mierda que se cargan la mayoría—, se les ocurre la genial idea de armar las tiendas de campaña cuanto antes para ir a conocer los alrededores. No entiende porque Alex les insistía en que aprovecharán para respirar, disque por ser aire puro y fresco, si él ni respirar podía en varias ocasiones.

Sí, fue divertido andar con esos idiotas y el lugar es hermoso, pero nadie le avisó que caminarían tanto, al menos podría haberse preparado mentalmente antes del viaje, ¿o será que el único que se queja es él? Ni su hermano con esas piernas de pollo lucía tan cansado. Pero su parte favorita fue la fogata, sentarse en esos pedazos de troncos duros le supo a gloria aunque no eran muy cómodos. Alex se encargó de hacer el fuego y no los dejó ayudar, dijo que él fue quien firmó como responsable cuando llenó el papeleo y en caso de cualquier accidente él tendría que asumir las consecuencias, Mello y Matt lo acusaron de no tenerles confianza porque a los únicos que les permitió ayudarlo fueron Elle y Near, a él no le importó mientras lo dejaran estar sentado.

Alex le dijo algo antes de que salieran del apartamento, se lo comentó a manera de secreto, según Ryuuzaga le daba pena que los otros no pudieran acompañarlos pero le alegraba que todos ellos pudieran ir. Beyond en todo caso hubiese estado de acuerdo con la presencia de Stephen, es un buen hombre y le cae bien, en cambio Yagami no le agrada ni un poco, no sabe ni en qué estaban pensando cuando decidieron invitarlo, para su fortuna la zorra dijo que no podría. Pero cuando estaban en la fogata, comprendió lo que Alex le comentó en el apartamento, mientras comían y reían se sintió como si hubiesen regresado a la época del orfanato, cuando eran un inseparables grupo amigos, en ese instante ninguno parecía ser un adulto con vida propia y responsabilidades, más bien era como si en cualquier momento fuera a sonar la campana que indicaba que todos debían dirigirse a sus habitaciones, y que así lo harían para al día siguiente seguir jugando.

Sin embargo, a pesar de haber sido un día largo y cansado, sigue despierto aunque todos se despidieron hace casi una hora. Se da vuelta en su bolsa de dormir intentando acomodarse pero no parece funcionar. Por algún motivo hay algo que le ha dado vueltas por la cabeza toda la tarde y parece que no se quedará tranquilo hasta que no se quite la duda, ¿pero cómo hacerlo sin parecer que está loco? Se supone que Matt y Mello quedaron de verse esa noche, no han parado de mencionarlo el día entero, y a él no le molesta, si quieren coger que cojan, pero se le hace de mal gusto que lo digan en presencia de Near. Pero no puede ir hasta la tienda de Matt para impedirlo usando al algodón con patas como excusa porque se supone que Near está saliendo con Stephen, no tendría que importarle lo que hace Mello, como a él tampoco tendría que importarle lo que hace Matt, pero le importa y no entiende el porqué.

Se niega a creer que son celos, pero luego de meditarlo un poco y no hallar una razón lógica, llega a la conclusión de que lo son, nunca se lo admitiría a nadie, pero está celoso. Matt es su mejor amigo, con el que hace tonterías y quien en ocasiones ha llegado a ser su confidente, tiene una conexión con ese pecoso pelirrojo que no tiene ni con su propio hermano. Pero claro, como el pendejo piensa más con la cabeza de abajo, el día entero lo ha ignorado por estar hablando estupideces con Mello.

Tiene que impedir que esos dos hagan sus cochinadas porque si no corre el riesgo de perder a su mejor amigo, una parte de él le dice que eso no tiene ningún sentido pero prefiere enfocarse en la parte que le ordena que los detenga. Él nunca ha sido de los que piensa antes de actuar, así que sin un plan en mente, sale de su bolsa de dormir y se pone en marcha.

El problema aparece cuando está frente a la tienda de campaña del pelirrojo, se da cuenta que el frío le ha congelado el cerebro cuando empuña y levanta la mano como si fuera a tocar una puerta, y se pone peor cuando de pronto la tienda se abre y Matt lo ve con el puño arriba.

—¿Estás bien...? —Pregunta el pelirrojo extrañado al ver a su amigo más pálido que de costumbre, supone que debe ser a causa del frío.

—¿Tienes mermelada? —Es lo único que atina a preguntar, sintiéndose más imbécil aún. Pero para su sorpresa, Matt asiente.

—Envolví un bote pensando en ti —da media vuelta y lo invita a pasar, pidiéndole que se siente mientras busca en su mochila.

—¿Piensas salir? —frunce el ceño mientras lo recorre de pies a cabeza, es cierto que dentro de la tienda el frío es soportable, ¿pero afuera? ¿Y con ese top ceñido que solo le cubre la mitad del torso?

—Pues se supone que tengo planes con Mello —se encoge de hombros mientras le extiende el bote—. ¿No estuviste con nosotros todo el día?

La pregunta de Matt es sarcástica, haciendo referencia a que hablaron de eso todo el día, sin embargo el pelinegro lo interpreta como que su amigo ni siquiera notó su existencia por estar con Mello.

—Entonces supongo que no te quito más tu tiempo.

Quisiera decir que toma el bote con gentileza pero más bien se lo arrebata antes de comenzar a dirigirse a gatas a la salida, pero Matt lo detiene.

—¿Te pasa algo? —Pregunta extrañado, sosteniendo la cremallera de la tienda para impedirle salir.

—No —responde al instante, con cierto resentimiento, pero pronto recuerda su objetivo—. ¡Digo, sí! Es... —ahí se da cuenta de su error, tuvo que haber pensado en algo antes de salir.

—¿Es por lo del trabajo?

Matt se relame los labios, nervioso por cómo vaya a evolucionar la conversación pero feliz de que Beyond lo escogiera a él para hablar al respecto. Los últimos meses ha encontrado en el basurero múltiples periódicos rotos y abollados como si lo hubiesen hecho con furia. Y entiende la frustración de cuando uno busca un trabajo y no parece tener suerte, pero ellos son pobres, limpian los espejos con el periódico, no pueden darse el lujo de estarlos botando.

Sin embargo, ignora que el pelinegro no esperaba tener esa charla, de hecho se queda en silencio unos segundos porque ese tema en específico quisiera no tocarlo, pero al no encontrar una excusa, decide seguirle la corriente.

—¿Te llegó Alex con el chisme? —Pone los ojos en blanco mientras se cruza de piernas, acomodándose porque la idea es distraer al pelirrojo aunque no planea ahondar mucho en el tema, seguramente algo más surgirá en algún momento.

—Algo me comentó hace bastante —Matt también adopta la misma posición y luego extiende un brazo, pidiéndole el tarro de mermelada, el cual abre y coloca en medio de ambos—. Pero prefiero que tú me lo cuentes.

—No es fácil encontrar algo —dice soltando el aire, se supone que no quiere hablar de ello pero de alguna forma no le incomoda hacerlo con él.

—¿Y qué buscas?

—Pues un trabajo —se encoge de hombros antes de ser el primero en meter el dedo en el tarro y llevar la mayor cantidad de mermelada a su boca.

—Sí, pero ¿en qué has pensado?

De nuevo hay silencio, Beyond finge tomarse su tiempo en degustar la mermelada cuando realmente no sabe qué decir. Todos los días es lo mismo, Matt sale antes de las siete de la mañana mientras que Near y Mello no tienen un horario fijo, como sea siempre hay unas horas en las que se queda solo y es cuando procura buscar en los clasificados sin saber realmente qué busca pero esperando encontrar algo, y así ha sido cada maldito día de los últimos meses.

—Te prometo que encontraré algo esta semana.

Matt suelta el aire, ahora es él quien mete el dedo en el bote para tomar un poco de mermelada, fingiendo que la degusta cuando realmente solo está pensando cómo continuar.

—No sé cómo decirlo... —se rasca la mejilla nervioso mientras se relame los labios—, la última vez que hablamos de esto yo te dije cosas que no debía y no quisiera que esta charla terminara mal de nuevo.

—Solo dilo —ordena Beyond manteniendo una expresión estoica, aunque realmente siente que el estómago se le retuerce de repente, lo último que necesita es que le repita eso que prácticamente ve en los ojos de todos: «haz algo de tu vida», pero si eso es lo que él pelirrojo tiene para decirle, que se lo diga sin rodeos.

—Es que me da la sensación de que hay algo más, si de verdad quisieras trabajar, ya hubieses encontrado algo, podrías haberle pedido ayuda a Mello o Near. Según entendí, Light empezará a trabajar con ellos el lunes y por ser temporada alta lo aceptaron de medio tiempo, seguramente deben estar necesitando personal.

—¿Y que el hermano del gran Elle Lawliet sea un mísero mesero? —Responde soltando una risa socarrona.

«¡Bingo!» piensa Matt, cree haber encontrado la raíz de todo, aunque tampoco fue tan difícil, es un tema tan antiguo que siempre está a flor de piel. Beyond toda su vida ha elegido ropa que sea muy diferente al estilo de Elle, si su hermano se dejaba crecer el cabello entonces él lo recortaba y viceversa, por eso los lentes de contacto rojos. Desde adolescentes ha tratado de verse diferente, como si rechazara ser el hermano gemelo de Elle.

—Pues no creo que a Elle le molestara... —frunce el ceño, confundido.

—A él no pero ¿qué me dices de Roger y Quillsh? ¿De las demás personas en general?

—¿Qué deberían decir? —Pregunta, más confundido aún—. No nos dicen algo a nosotros, ¿por qué deberían decirte algo a ti? Es más, tú sabes que los vejetes nos ayudan en ocasiones cuando no salimos con todos los gastos... —hace una pausa mientras se lleva una mano a la barbilla, como si de pronto algo hubiese hecho click en su cabeza; hay meses en los que aún con el sueldo de los tres no cubren todo lo que necesitan pagar, siendo Roger y Watari quienes les ayudan, los viejos depositan el dinero a Elle porque no confían en que ellos lo vayan a usar sabiamente, pero ahora que lo piensa—, ¿crees que sea Elle quien realmente nos ayuda?

Beyond pone los ojos en blanco y suelta un bufido.

—¿En serio creen que los viejos dicen «¡oh, pobres, no les alcanzó la quincena, echémosle la mano»? Todos dejamos de ser su responsabilidad una vez dejamos la casa Wammy —se encoge de hombros mientras hunde los dedos por un poco más de mermelada—. Además, ¿Elle sintiéndose el salvador de todos? Que novedad...

—No entiendo tu sarcasmo, ¿te molesta Elle o los demás?

—¡Ambos! —casi grita entre dientes y frunciendo el ceño—. Porque Elle Siempre cree que puede solucionar la vida de todos, como si nos presumiera que con su sueldo puede costearse la vida que lleva y aún pagar la nuestra.

Matt guarda silencio al notar que la respiración del otro se vuelve errática por un momento. Tiene una idea de qué es lo que le jode a Beyond, pero prefiere no arriesgarse.

—¿Y eso te molesta? —lo dice con la voz más dulce que puede, intentando que la conversación pueda seguir de forma pacífica.

Pero se trata de Beyond, claro que no iba a funcionar.

—¿El qué? ¿¡Que no importa lo que haga siempre será poca cosa si lo comparamos con Elle!? —Suelta con rabia y sin meditarlo, sorprendiendo al otro.

Matt se da cuenta que tal vez se equivocó, creyó que el pelinegro estaba celoso de la vida de su hermano, ¿quién no lo envidiaría? Pero tal parece que el motivo es algo más.

—Nosotros tampoco es que tenemos los mejores trabajos... —se siente tonto porque sabe que lo de Beyond va más allá de un simple puesto o salario, pero no sabe qué más decir.

—¡Pero ustedes no son su hermano! ¡Ustedes no tenían que lidiar con las miradas de los maestros, preguntándose cómo alguien tan inteligente podía tener un gemelo tan idiota!

—No eres idiota... —murmura al instante, aún sin saber qué palabras debería decir, pero eso no le impide que se arrastre un poco sobre el suelo para acercarse más a su amigo.

—¡Ustedes siguieron siendo Mail, Nate y Mihael! ¡En cambio yo fui reducido a "el hermano de Elle"! ¡La gente solo se refiere a mí como su hermano, como si no tuviera un nombre! —Siente todo el cuerpo temblar junto con una sensación abrasadora que empieza en su pecho y le sube hasta el rostro, saliendo un poco por sus poros.

Matt, quien nunca esperó que la conversación diera este giro, solo atina a envolverlo en un abrazo, pese a que ninguno de los dos es fan de ellos. Beyond se percata en este instante que habló de más, esto no era parte del plan.

—Lo único que quiero es que no se metan en mi vida, incluido Elle —susurra el pelinegro, intentando tomar bocanadas de aire para calmarse—. Ojalá pudiera dejar de ser su hermano para no tener que seguir viviendo como su sombra.

Al escuchar lo último, Matt se separa pero sin soltarle los hombros, para que sus rostros queden paralelos.

—No te desquites con quién no tiene la culpa —le dice viéndolo directo a los ojos—. Si quieres enojarte, hazlo con los demás por ser unos idiotas pero no con Elle, él tampoco la ha tenido fácil.

—Uy sí, debe ser muy difícil tener un apartamento en las zonas más costosas de la ciudad y manejar un Lamborghini para ir a trabajar. Ah, y tener un auto más "sencillo" para ir al supermercado —forma las comillas en el aire haciendo referencia de que a pesar de que uno de los autos no es el más costoso, no deja de ser del año.

—Sabes que lo hizo por ti —comenta Matt sin soltarlo.

—Me conmueve su sacrificio —responde Beyond, llevándose sarcásticamente una mano al pecho. Sabe que su hermano le tocó estudiar más desde pequeño, sí, sin embargo que no lo vengan a pintar de mártir cuando fue lo que él eligió—, pero yo no le pedí que lo hiciera.

Matt suspira y no puede evitar poner los ojos en blanco. Su comentario anterior fue porque recuerda que una vez de niños no pudo jugar por unos días ya que cierto imbécil le pegó un pelotazo, se pasó los días jugando con un videojuego que Elle le regaló, y en ocasiones se quedaba jugando en la biblioteca con él para no sentirse solo, quien lo único que le pedía era que no hiciera ruido. Esos fueron los días en los que más convivió con Elle, porque aunque era parte del grupo, lo veían poco, y recuerda que una vez al entrar a la biblioteca sin avisar, lo encontró de pie frente a la ventana. Lo notó decaído y solo comentó que a veces le gustaba ver desde ahí como los otros jugaban, también dijo sin que él le preguntara, qué algún día todo valdría la pena porque a él y a su hermano nunca les iba a faltar nada y que mientras tanto le bastaba con que su hermanito pudiera salir a jugar. Matt estaba pequeño para entenderlo, él solo quería seguir con su videojuego, pero de grande lo comprendió. Sin embargo, cree que no tiene caso que se lo mencione a Beyond, tal vez en otra ocasión, estando más calmado podría funcionar, pero en este momento no parece que sea algo que lo haga cambiar de opinión.

—Creo que me voy —anuncia de repente el pelinegro, sacándolo de sus cavilaciones—, tú tenías cosas que hacer y yo ya te quite bastante tiempo.

Su plan de retener al pelirrojo se puede ir a la mierda, no piensa estar un segundo más ahí para hablar del glorioso San Elle.

—Beyond, espera... —logra tomarlo de la manga de la camisa y el otro se vuelve, extrañado— ¿No quieres dormir conmigo? —Podría haberle insistido en que piense las cosas, porque no cree que el mayor de los Lawliet merezca ese desdén, pero lo conoce y prefiere hacerlo a su manera, insistir ahora no tiene ningún sentido.

Beyond por su parte, suelta una risa socarrona, la cual provoca que Matt frunza el ceño.

—¿Tanto te emocionó ver que la tengo grande? —Levanta una ceja mientras hace el vulgar gesto de llevarse la mano a la entrepierna—. Pero lo siento, no me interesan los hombres.

—Parece que el emocionado eres tú porque en ningún momento me refería a eso —replica con una sonrisa pícara a la vez que toma la bolsa de dormir y la mueve un poco para hacer espacio—, y en todo caso tú te lo pierdes, una noche conmigo y te reseteo de fábrica —.Le lanza un guiño y se relame los labios, provocando que de pronto la galantería de Beyond desaparezca y luzca un poco nervioso. Matt ríe, no esperaba otra reacción, casi siempre todos caen con una sola mirada suya y si se lo propusiera lograría lo mismo con el pelinegro—. ¿Qué esperas, idiota? Ve por tu bolsa de dormir.

Beyond menea la cabeza para salir del trance, ¿acaso estaba viendo demasiado el atuendo de Matt? Por supuesto, pero solo porque le parece ridículo.

—¡Espera! —grita de pronto Matt, deteniendo al otro que sin rechistar iba en busca de la bolsa de dormir—. Si andas lubricante tráelo, recuerda que yo aquí tengo condones —suelta una risa cuando lo que se gana es que Beyond le muestre el dedo del medio antes de salir—. ¡No tardes, cariño! —Le grita de nuevo aún cuando sabe que el pelinegro ya ni debe estar cerca.

Él continúa acomodando mientras espera que el desculado de su amigo vuelva. Sabe que esa noche ya se quedó sin coger, pero si es sincero prefiere pasarla con Beyond hablando de todo o nada, el sexo puede esperar, ya se la jalará cuando vuelvan a casa.

oOo

Es pasada la medianoche y Near no se encuentra en su tienda, intentó dormir pero su cabeza era un caos, lo único que podía imaginar es que en ese momento Mello y Matt debían estar concretando lo que tanto dijeron durante el día. Sabe que no debería importarle, pero ¡joder!, hasta cuando Mello respira lo afecta, ¿por qué no puede solo pasar la página?

—Todo esto es una mierda... —susurra mientras abraza sus piernas y ve su reflejo en el lago al estar sentado frente a él. No suele usar palabras altisonantes pero es la única que expresa cómo se siente.

Hace más de media hora se convenció de que no iba a poder dormir esa noche, y decidió salir a caminar, tal vez respirar aire fresco le ayudaba a despejar la mente pero no funcionó. Al llegar al lago prefirió sentarse, dejarse envolver por el gélido silencio y admirar la luna blanca.

Hace círculos con el dedo en el agua, distorsionando su reflejo, el cual cree que ahora se asemeja más a lo que realmente es, alguien sin un carácter definido, débil y que puede ser derrumbado con la misma facilidad con la que creas ondas en el apacible agua con un simple movimiento.

Mello siempre le ha puesto el mundo de cabeza con su sola presencia, son demasiados años enamorado de él, pero no estaba preparado para su indiferencia. No sabe qué hará si las cosas siguen así, con el rubio fingiendo que no existe y peor aún, alardeando que puede tener a quien quiera, como si él nunca hubiera importado.

Lo extraña, extraña su tonto cabello lacio y dorado que tanto cuida. Extraña ese estúpido mal genio que todos odian pero que tantas veces le pareció sexy por no tener miedo de poner a cualquiera en su lugar. Extraña esas tontas pequitas que puedes ver solo si te acercas lo suficiente. Y extraña esos estúpidos ojos azules que se asemejan tanto a este estúpido lago; da un manotazo al agua con rabia, deshaciendo de nuevo el reflejo, como si con esa acción fueran a desaparecer también sus pensamientos.

Sin embargo su desdicha pasa a segundo plano cuando de pronto escucha un ruido detrás de él, tras un respingo voltea y al instante se pone de pie, buscando en el bolsillo del abrigo la linterna.

—¿Qui-én está a-ahí? —Le es imposible no tartamudear mientras con sus temblorosas manos trata de sostener la linterna, alumbrando hacia los árboles. Alex dijo que ahí no había animales salvajes pero uno nunca sabe.

—Ah, eras tú —murmura Mello mientras sale de atrás de un tronco, acomodándose la ropa luego de haberse ocultado, ¿quién no se asustaría si vas caminando y ves de la nada a alguien sentado en la oscuridad de la noche? No podía dormir y a pesar de que consideró la opción de visitar la tienda del pelirrojo para pasar el rato como tanto dijeron el día entero, prefirió ir a dar una vuelta para despejar la mente.

—Perdón por no ser Matt —exclama Near poniendo los ojos en blanco, ofendido por la reacción del otro al darse cuenta que se trataba de él.

—¿Perdón? —El rubio frunce el entrecejo y da unos cuantos pasos, acercándose un poco para escuchar mejor, cree que por la distancia quizá entendió mal.

—Que si buscas tu agujero de esta noche, no está aquí —empuña las manos y su cuerpo entero se tensa antes de dar media vuelta, dándole la espalda.

—Tienes razón, seguramente Matt se equivocó de sitio —suelta con toda la arrogancia que tiene—. Iré a buscarlo.

Y con eso da media vuelta para regresar sus pasos, sin embargo...

—¡Te odio! —Near no sabe ni en qué momento se gira tras tomar una pequeña piedra, la cual lanza con toda su furia.

Mello se encoge, más de sorpresa que de dolor, cuando siente algo impactar en la espalda. Se voltea despacio, aún consternado por esa reacción.

—¿Qué dijiste? —Escuchó bien, solamente sigue desconcertado por dicha acción y palabras, si tanto es así entonces que se lo diga en la cara.

Near empuña las manos, como si así fuese a retener el valor que tomó hace un momento.

—Te odio —repite, esta vez entre dientes y sin retroceder ni un poco al ver al otro acercarse lentamente.

El asombro desaparece, a cada paso que da esa punzada que se instaló en su pecho se va haciendo más profunda. Las palabras le calan, Near, su Near jamás le había dicho tal cosa ni de broma.

—Dilo de nuevo... —le pide al estar a escasos centímetros, la voz es apenas audible pero no débil. Es una orden no una súplica. Está seguro que le dolerá más que la primera vez, pero quiere creer que el otro no se atreverá a decirlo, y si lo hace, tal vez el dolor crezca tanto hasta asfixiar el amor que aún le tiene a ese enano.

—Te odio... —murmura Near sin apartarle la mirada y manteniéndose erguido, aunque ahora que lo tiene cerca, no sabe si sonó convincente.

Por unos segundos, que a ambos se le hacen eternos, tan solo se ven a los ojos dejando que el peso de esas palabras hagan mella. Sin embargo, de pronto Mello se mueve un poco, rompiendo la quietud que había entre los dos, pero lo que sucede a continuación no lo esperaba ninguno. Quizá al estar tan cerca y ver de lleno esos profundos orbes, pudo notar cierto brillo en ellos que no coincidía con las palabras previas, lo que significa que deben ser mentira, o quizá solamente extrañaba demasiado esos labios y la cercanía que había entre ambos fue más de lo que podía soportar.

Near abre los ojos de par en par una vez que se separan, su boca semiabierta deja escapar el aire de a poco mientras su pecho comienza a hincharse por la caótica excitación que provocó ese beso. Su mente va demasiado rápido, intentando mandar órdenes para salir de esa situación, pero hay tantas cosas cruzando por ella que tan solo puede quedarse inerte.

—Repítelo hasta que te lo creas... —dice Mello luego de unos segundos, con una sonrisa pícara dibujándose en su rostro.

Está satisfecho, siente que algo dentro de él ha vuelto a la vida después de ese beso. Por ahora eso le basta, ya podrán hablarlo con calma cuando estén en casa. Sin embargo, en el momento que da media vuelta dispuesto a regresar a su tienda y dormir, unos helados dedos lo sujetan del cuello y lo hacen voltear antes de que sus labios sean aprisionados de nuevo.

Esta vez el beso no es un simple roce de labios, es posesivo y necesitado. Mientras Near se cuelga del cuello de Mello, éste no se queda atrás y le rodea la cintura, acercándolo a él, queriendo que la distancia entre ellos sea nula.

Se niegan a separarse, es como si temieran que de hacerlo, todo desaparecerá. Así que el aire que necesitan lo toman del aliento del otro.

De un momento a otro la espalda de Near está contra un tronco, ninguno sabe cómo llegaron hasta ahí, lo único de lo que Mello está seguro es que necesita más, verlo por completo, sentir su piel, hacerlo suyo.

—Hace frío... —susurra el de cabellos blancos con la respiración agitada al sentir una gélida brisa colarse entre la ropa, luego de que el rubio le bajara la cremallera del abrigo sin previo aviso.

—Ahora me encargo de calentarte —le responde con la voz ronca, llena de erotismo antes de volver a apoderarse de esos labios.

Near se deja hacer, la razón se adormece un poco más en cada roce, los dedos de Mello deslizándose por su torso lo hacen temblar, y suelta un gemido cuando éstos llegan hasta su intimidad.

El frío no los detiene, una vez desnudos el calor del cuerpo del otro es suficiente. Quizá el lugar no es el ideal ni el más cómodo, pero en este momento lo único que les importa y necesitan es sentirse que de nuevo son uno solo.

oOo

Elle chasquea la lengua cuando la operadora le repite que la llamada no puede ser conectada. Se rasca la coronilla en un arranque de desesperación a la vez que toma asiento en uno de los troncos que la noche antes usaron para rodear la fogata.

No sabe si seguir insistiendo, ¿cuántos intentos se necesitan para que sea considerado acoso? Tampoco está al tanto si está penado en su ciudad, pero tampoco se quedará tranquilo hasta que no le conteste.

Comienza a mover un pie de arriba a abajo mientras se muerde la uña del dedo pulgar, denotando que sus nervios solo van en aumento. Cierra los ojos antes de intentarlo de nuevo, poniendo todas sus esperanzas en ello, pero el resultado es el mismo.

—¿Puedes creer a los de la aerolínea? —Alex aparece de repente, sonsacándole un respingo— ¡Cancelaron mi vuelo! —Continúa mientras toma asiento a su lado.

—¿Y eso por qué? —Pregunta Elle solo por compromiso, tiene su propio problema como para lidiar con el de alguien más, pero no puede ser malo con Alex.

—¡No lo sé! —grita, está tan molesto que no se percata de la apesadumbrada aura que rodea al otro —¡La conexión era tan mala que no entendí muy bien! Deberé llamar una vez lleguemos a casa para saber qué debo hacer, si me darán mi reembolso o si tendré un pase con otra aerolínea —suelta el aire, dándose un masaje en el puente de la nariz—. El problema es que me advirtieron que viajar esta semana lo veían imposible, ¡se suponía que me iría este martes!

—Pero, ¿eso es siquiera posible? —Alex se encoge de hombros, suspirando de nuevo—. ¿Y tu trabajo? ¿No tienes ningún curso programado?

—Sí, pero empieza en diez días —sabe que aún si retrasaran su vuelo por una semana, tendría el tiempo suficiente para tener listas al menos las primeras clases de arte que impartirá, pero igual le molesta porque esperaba descansar un poco luego del viaje —Los odio... —murmura derrotado, aceptando un poco su situación.

—Llama tan pronto lleguemos... —sugiere Elle sin saber qué más decir, él asiente, y es hasta entonces, cuando su coraje desciende, que se percata de que el pelinegro luce decaído.

—¿Te pasa algo? —Lawliet niega con la cabeza de inmediato pero de forma inconsciente dirige la mirada a una de sus manos, la cual abre, dejando a la vista un llavero con un pequeño amigurumi de un panda—. ¡Oh, qué bonito! ¿Es lo que Light metió en tu maleta? —Pregunta Alex emocionado, casi arrebatándole el llavero. Esta vez el pelinegro asiente—. ¿Te regalo un panda porque eres todo pálido y con ojeras? —Sonríe aún con el pequeño peluche entre sus manos, pero de pronto su sonrisa desaparece— ¿por qué no estás fangirleando conmigo!? —Le reclama dándole un pequeño golpe en el brazo.

—No contesta mis llamadas... —suelta el aire y agacha la cabeza, viendo la pantalla del celular con la esperanza de recibir un mensaje.

—Bueno... —Alex se rasca la nuca, buscando qué decir—. La recepción aquí no es tan buena, a mí me costó mucho entenderle a los de la aerolínea.

—¿Tú crees? —Está seguro que no es su caso pero necesita sostenerse de alguna ilusión para no derrumbarse ahí mismo.

—¡Sí! —asegura, juntando las manos de forma efusiva— ¡Ya verás que solo es la recepción! ¡Cuando lleguemos y lo llames le contarás todo sobre el viaje!

Alex lo toma del brazo y lo sacude como si fuera un muñeco de trapo, intentando animarlo. Elle asiente solo por darle el gusto, quiere creer que así es, que todo estará bien una vez vuelva a casa, pero en el fondo presiente que no es así.

—-

N/A:

Chan chan chan...

¿Cuál fue su parte favorita? (Si escucharon la voz de Dora la exploradora en esa pregunta, por favor cuídense de esta pandemia; somos del sector de riesgo) no pero en serio, ¿cuál fue su parte favorita?

¿Sabes? Hasta hace poco me percaté de algo... hace mucho no contesto los comentarios :c pero créanme que los leo poco y de ahora en adelante intentaré contestar más (claro, hay unos que en resumidas cuentas con "incontestables")

Y por último, chisme time: estoy trabajando en un pequeño oneshot, sería en el mundo de "sin miedo a quererte" así que sí, es de Light bebo todo tierno y parlanchín 3, éste OS lo tengo planeado como una forma de agradecimiento una vez llegue a los mil seguidores, lo cual falta aún algo pero para que lo tengan en cuenta jajaja.

Sin más por el momento, muchas gracias por sus comentarios, sus votos, estar ahí siempre apoyando esta historia que tanto cariño le tengo 3