El regreso a casa no fue lo que Near esperaba, quizá lo alto de la zona, el aire puro y el frío los había afectado. Todo fue perfecto durante esas horas, al amanecer, luego de su fortuito y exquisito encuentro, la complicidad que creía perdida con Mello volvió a florecer, está seguro que nadie hizo preguntas al verlos muy abrazaditos en la camioneta porque todos iban demasiado cansados, pero una vez que comenzaron a adentrarse a la ciudad esa burbuja llena de seda explotó súbitamente, dejándolo caer de bruces en la realidad.

Tres días han pasado desde que volvieron, en los cuales no se ha atrevido a hablar con Stephen, apenas intercambiaron algunos mensajes y ha estado inventando excusas cada vez que le pidió que se vieran. Según Light debería intentar hablar con él, arreglar este embrollo en el que se metió solito, si es que acaso no quiere perder a un buen hombre que realmente vale la pena. En parte cree que tiene razón, desde que volvieron Mello no ha hablado de lo ocurrido, se dirigen la palabra y en ocasiones hasta es cariñoso con él, pero siente que eso no es nada nuevo, sigue sin saber dónde está parado y teme que de seguir así, lo de ellos vuelva a ser lo mismo de siempre: solo una ilusión de amor que existe nada más en su cabeza.

—No es justo... —la repentina presencia de Light en el área de empleados lo saca de su ensimismamiento, quien con un puchero se deja caer al lado suyo.

—Ya te dije que a mí no me dejan entrenar a los nuevos —explica con calma mientras se arrastra un poco por el sofá para mantener distancia, ha estado un poco congestionado desde que volvió del campamento—. Yo soy muy blando para ese cargo —empieza a desenvolver un sandwich que tiene sobre las piernas, estaba tan inmerso en sus pensamientos que había olvidado que está en su hora de almuerzo, y que no ha comido nada desde que salió de casa porque ha sido un día ajetreado—. ¿Quieres?

El castaño inmediatamente menea la cabeza y hace un esfuerzo sobrehumano para no arrugar la nariz, no es fan de compartir la comida, menos si la otra persona está enferma.

—¿¡Pero por qué justo él!? —Mueve los pies de arriba a abajo, haciendo pataletas en el aire. Near nunca le dijo que su encargado sería Mello ¡y eso es trampa!— ¿Qué no hay nadie más?

River suelta el aire, tiene su propio revoltijo mental como para tener que lidiar con un berrinche. Fue él quien le insistió al señor Karlsson de que reconsiderara contratar a Light luego de que la afluencia de comensales hubiera incrementado las últimas semanas, y ya que la temporada demanda sí o sí tener más personal, fue aceptado como medio tiempo. Por supuesto que le emociona compartir trabajo con su amigo, pero no está de ánimos para una queja más.

—El jefe y él no se llevan para nada bien, pero así y todo, él es en quien el señor Karlsson confía para realizar dicha tarea —le parece relevante mencionar la relación de esos dos, porque cree que si te asignan un puesto aún llevándote mal con tu jefe es porque realmente eres bueno en ello, lo que significa que no, no hay nadie más, cosa que ya le explicó quién sabe cuántas veces en estos últimos tres días—. Mello logra poner a raya a los nuevos bastante rápido.

—¿Con esa cara de culo cómo no? —Masculla poniendo los ojos en blanco y deja ir la cabeza hacia atrás. Odia su nuevo trabajo, pero se abstiene de seguirle reclamando el no haberle advertido que ese Willy Wonka enano sería su supervisor solo porque aunque lo odia, necesita trabajar.

Se quedan en silencio unos segundos, Light está cansado y Near tiene demasiadas cosas pasando por la cabeza como para hacer el esfuerzo de mantener una conversación. Sin embargo, dicho silencio desaparece cuando el de cabello blanco estornuda; llega a cubrirse con el antebrazo, pero Light inmediatamente se arrastra por el sofá buscando más distancia, suele enfermarse con bastante facilidad y eso es lo que menos necesita ahora.

—No entiendo por qué no estás en casa descansando —saca una servilleta que guardaba en el chaleco y se la extiende, casi lanzándosela para que ni sus dedos se toquen.

—No me siento tan mal —dice antes de sonarse la nariz, la cual lo hace parecer a Rudolph por lo roja. Esta vez Light no puede evitar la mueca de asco—. Me estoy encargando de revisar unos informes para no acercarme a las mesas así que no hay problema.

—Tal parece que eso de coger al aire libre tiene sus desventajas —suelta a manera de reproche, no le perdona que se haya acostado con Mello, ¿en qué estaba pensando? Tiene la opción de estar con un hombre que aparte de caerse de bueno es todo un sueño y luego está Mihael, ¿quién en su sano juicio escoge al pelo de paja?

—... Hoy veré a Stephen —comenta luego de unos segundos apenas audible, aprovechando que Light lo trajo a la plática.

—Vas a decirle que estás enamorado de alguien más, ¿no es así? —Hay cierto fastidio en su voz, Near ni siquiera lo ve a los ojos. No entiende esa necedad de querer mandar todo a la mierda por alguien que no vale la pena.

—¿Acaso pretendes que le siga mintiendo? —Cree que lo que su amigo quiere es que finja que nada ocurrió, que continúe apegándose al plan pero él no es así y hablar con Alex le hizo recordarlo. Ryuuzaga y él siempre han sido buenos amigos, platicar con él le ayudó mucho, pero fue lo sucedido el fin de semana lo que realmente lo hizo reaccionar.

No solo engaña a Stephen sino que también ha intentado engañarse a él mismo todos estos meses. Los días continuarán pasando y las expectativas de Gevanni seguirán creciendo hasta el punto en que serán demasiado grandes y él no podrá cumplirlas.

—No te estoy diciendo que le mientas —contesta Light tras meditar su respuesta. Ciertamente para él sería más fácil mentir, prefiere no complicarse, pero le queda claro que él no es Near, su amigo ve todo de una forma distinta a la suya y solo quiere ayudarlo a que al menos lo piense bien—. Pero Stephen es súper comprensivo, ¿por qué no intentar arreglar las cosas? Siento que si le explicas...

—¡Porque nunca voy a amarlo, Light! —Interrumpe, alzando un poco la voz, logrando que el castaño de un leve respingo. Luego del fin de semana, le queda claro que sigue amando a Mello como lo ha hecho todos estos años—. Lo siento... —murmura avergonzando y agachando la cabeza.

—Quien te entiende, Near —no piensa quedarse callado solo porque el otro se alteró, quizá lo tomó desprevenido pero no significa que se sienta ofendido, le es muy difícil enojarse con ese enano—. Eres de las personas que cree en esas tonterías del amor y que ni los besos se dan a cualquiera, según tú sólo puedes compartirlos con la persona que amas, pues ¿sabes qué? Tienes a una persona que quisiera darte lo que tú siempre has querido y lo dejarás ir por alguien que solo te trata como uno más.

Near suelta el aire y envuelve lo poco que le queda del sandwich. Guarda silencio pero no por mucho tiempo, sabe que Light tiene razón, sin embargo no quiere que esas palabras comiencen a hacer eco en su cabeza, por lo que añade un: «Ya lo tengo decidido.»

—Creo que cometes un error —susurra el castaño luego de unos segundos.

—¿Qué me dices de ti? —No es bueno para reprochar nada, así que su voz es apenas audible. No han hablado mucho de lo ocurrido con Elle, Light evade el tema o le da muchas vueltas. Si no fuera porque ha estado muy ocupado intentando ordenar las ideas en su cabeza sobre lo que hablará con Stephen, ya le hubiese hecho drama por no confiar en él que es su amigo—. Light, sin irnos tan lejos, todos los vimos en el apartamento, no me digas que no sientes algo por Elle.

—Quizá estaba confundido... —responde al instante con el ceño fruncido, logrando que el de cabello blanco suspire. Es la misma respuesta que le ha estado dando estos últimos días.

—¡Está bien! —Añade con premura, sujetando la mano de Light cuando éste parecía tener la intención de dejar el asiento—. Pero entonces... si no lo quieres, si crees que antes cometiste un error al hacerle creer que sí y al final no sientes nada, atiende sus llamadas y díselo. —Le pide con voz suave viéndolo a los ojos.

El menor aparta la mirada, claramente evadiendo el tema, y Near comprende que la conversación ha finalizado así que se pone de pie para regresar al trabajo. Adora a ese castaño, pero Elle también es su amigo y detesta saber que la está pasando mal.

Cuando finalmente Light se queda solo, deja ir la cabeza sobre el respaldar y suelta el aire mientras cierra los ojos. Es cierto que Elle lo ha estado llamando como también es cierto que lo ha ignorado. Sabe que debe rechazarlo, se lo prometió a su madre, pero cada vez que el teléfono suena su cuerpo no reacciona, puede jurarle a cualquiera que siempre intenta atender la llamada pero solo ver la pantalla le provoca sudoración y le cuesta respirar, simplemente no sabe qué decirle, ni cómo, y en el fondo tampoco quiere hacerlo. Desea convencerse de que solo es cuestión de tiempo, Lawliet terminará olvidándolo y dejará de insistir, dentro de él sabe que no quisiera que eso pasara porque le va a doler si descubre que al final no era tan importante para el pelinegro, pero también sabe que eso sería lo más fácil, y quizá lo mejor después de todo.

—Aún no es tu hora de descanso, Yagami —Mello aparece de pronto, situándose de brazos cruzados frente a él, logrando sonsacarle un respingo—. Te quiero a las ya de vuelta. —añade, chasqueando los dedos.

Light solo atina a poner los ojos en blanco antes de ponerse de pie con notable fastidio, le duelen las piernas, andar de un lado a otro atendiendo mesas no es fácil, pero es peor el dolor de culo de tener al pelo de paja como encargado.

oOo

—Hazlo pasar.

Elle deja de teclear en su computadora y se remueve los anteojos cuando la puerta de la oficina se abre, entrando por ella su hermano, quien como siempre no hace ni el mínimo esfuerzo de al menos peinarse cuando llega a la compañía.

—Matt dijo que querías verme —Beyond toma asiento en una de las butacas y sube los pies al escritorio para estar más cómodo.

—Yo no dije eso —toma los papeles que están cerca y los pone a un lado antes de que el descuidado de su hermano vaya a estropearlos con esos sucios converse—. Él me dijo que te grabó porque estabas hablando dormido y le dije que me mandara el vídeo para verte.

—¡Ja! —Suelta con ironía antes de echar la cabeza hacia atrás. Justo cuando cree que Matt no puede ser más idiota, se supera a sí mismo—. ¿O sea que vine hasta aquí en vano?

—¡No, no, no! —Elle se levanta súbitamente, saliendo la silla con fuerza hacia atrás, casi como si hubiese estado a punto de saltar sobre el escritorio cuando vio al otro ponerse de pie—... ya que estás aquí, quédate. —Le pide con voz suave mientras los dos se mantienen inertes por unos segundos, como temiendo hacer un movimiento en falso.

—Oook... —Beyond toma asiento de forma lenta, con precaución; no entiende esa reacción tan exagerada, pero cree que lo mejor es no alterarlo.

—Lo siento... —murmura avergonzado mientras se acomoda el saco y jala de vuelta la silla—, podemos aprovechar para hablar de algo —sonríe intentando recobrar la compostura. La relación entre ellos siempre ha sido difícil pero desde hace un tiempo, al menos para él, la distancia es más notoria y no entiende a raíz de qué—. A ver, cuéntame algo, lo que sea.

Beyond agudiza la mirada y se cruza de brazos, como encerrándose en sí mismo. No se traga ese teatrito, seguramente Alex o Matt, o quizás ambos, ya le fueron de chismosos y Elle necesitaba una excusa para, como siempre, ofrecer su innecesaria ayuda.

—¿De qué? ¿De qué hoy tus ojeras están casi del tamaño de tu cara? —No piensa darle el chance de traer a la plática el asunto del trabajo, prefiere desviar la conversación, además es claro que algo le pasa—. Fue la zorra esa, ¿no? ¿Ya te cambió por otro?

—Se llama Light — corrige mientras apoya los antebrazos en el escritorio, frunciendo el entrecejo—. Y no, pero tampoco quiero hablar de eso.

Lo dice en serio, está sensible con respecto a lo ocurrido y de una manera extraña también se siente vulnerable, como si su visión pudiese ser fácilmente distorsionada por comentarios de terceros, y no quiere eso, quiere que Light le explique lo que sucede, y él quiere escucharlo sin tener su objetividad manipulada por otros. El problema es que Light lo ha estado evitando deliberadamente, pero él no es alguien que se rinda tan fácilmente, y si no quiso por las buenas, será por las malas.

—¿Lo encontraste en la cama con... —

—Hablemos del cumpleaños de Near —interrumpe. Está al tanto de que Beyond anda en busca de trabajo pero claramente no quiere hablarlo, al menos no con él, pues bueno, ambos tienen algo de lo que no quieren hablar y por esta vez le seguirá la corriente—. Es en dos semanas, ¿han pensado en algo?

—Matt y yo pensamos llevarlo de putas —dice con orgullo mientras entrelaza los dedos y acomoda las manos detrás de la cabeza—. Así se olvida de una buena vez de Mello.

—¿Es en serio? —Es lo más tonto que ha escuchado, más allá de si están o no enterados de lo que sucedió entre esos dos, ¿acaso piensan que Near podría aceptar? —. A veces parece que tienen el cerebro de adorno.

Elle suelta una suave risa, es un comentario inofensivo, como al que ellos están acostumbrados. Sin embargo, no es tomado de la misma forma.

—Disculpa por no ser más como tú —suelta con ironía poniendo los ojos en blanco—. Pero no te preocupes, tengo la solución perfecta.

—¿De qué hablas? —Frunce el ceño sin apartarle la mirada. Está confundido, es cierto que desde hace un tiempo han estado bastante distanciados, pero está seguro que ese comentario lo hacía cualquier otro y Beyond hubiese sido el primero en reírse o contestar con algo peor.

—Mañana iniciaré un trámite para cambiarme el apellido —suelta como si fuera cualquier cosa mientras se reclina en la butaca.

—¿Qué...? —El poco aire en los pulmones se le escapa por la boca a la vez que abre los ojos de par en par, como si así fuera a comprender mejor lo que acaba de escuchar.

—Lo que oyes —se encoge de hombros y apoya los codos en el escritorio—. Me cambiare el apellido, he pensado en Birthday, ¿qué te parece? —Elle siente el cuerpo tensarse mientras su hermano continúa hablando con tanta ligereza como si de cambiar un trapo se tratara—, creo que es un poco raro pero al abreviarlo quedaría B.B., y me gusta...

—No lo harás... —es lo único que atina a decir, recibiendo como respuesta una carcajada socarrona.

—No te estoy pidiendo permiso, hermanito —sisea esa última palabra, viéndolo directamente a los ojos.

—Es lo único que tenemos de nuestros padres... —masculla casi temblando, la vista se le nubla un poco más entre la impotencia y el coraje.

—Es lo que Roger decía, ni siquiera nos consta. No es como que sea algo especial...

—¿¡Y nuestra hermandad no lo es, imbécil!? —Se pone de pie de forma abrupta, la silla sale disparada hacia atrás de nuevo antes de que apoye las manos de forma brusca sobre el escritorio, respirando agitado.

Le importa una mierda si ese apellido perteneció o no a sus progenitores, de hecho no es como que les guarde algún tipo de cariño cuando no los recuerda, pero es lo que los une como hermanos y es como si para Beyond eso no fuera nada.

—No vamos a dejar de serlo —responde con calma, sin inmutarse por la reacción del otro—, pero al menos los demás podrán vernos como dos personas diferentes y yo dejaré de ser solo tu sombra.

Para Beyond es simple, cree que quitarse el apellido que los une junto a un cambio de apariencia le devolverá su individualidad; así conseguir trabajo dejará de ser tan complicado, porque no tendrá que encajar en lo que los demás esperan de él.

—¿Sigues con esa tontería? —Elle suelta una risa nerviosa mientras se endereza, llevándose una mano a la cabeza, tirando algunos mechones en el movimiento—. Si sientes que eres mi sombra es porque tú así lo has querido —suponía que esto era cosa del pasado, un tema que había muerto en la adolescencia pero tal parece que no—, ¡prefieres quedarte ahí, usándolo de excusa en lugar de crecer de una puta vez!

—¡Para ti es fácil decirlo, eres Elle! —Beyond también deja el asiento, su apacibilidad sale volando por la ventana— ¿¡Tanto te cuesta apoyarme en algo al menos una vez en la vida!?

—¿¡Tú crees que no te apoyo!? ¡Cuando no quisiste estudiar una carrera pese a que Roger y Watari insistieron, ¿¡quién fue el único en apoyarte!? ¿¡Quién dijo que te dejarán tomarte tu tiempo!? ¿¡Y no te apoyé cuando quisiste dejar la casa Wammy antes de cumplir la mayoría de edad!? —Empuña las manos, arañando un poco el escritorio al hacerlo— ¿¡Y cuando quisiste irte a vivir solo!?, ¡los demás quisieron alquilar un apartamento juntos para ayudarse con los gastos, y a pesar de que te pedí que fueras con ellos, al final respete tu decisión! —El menor de los gemelos se endereza, no abandona el semblante irritado pero sus hombros se destensan un poco, como si supiera que tiene razón aunque no vaya a admitirlo jamás— ¡Sé que odias que te ofrezca mi ayuda pero soy tu hermano, joder! —Suelta un golpe sobre la madera, sonsacándole un imperceptible respingo al otro—... Me conoces —su tono de voz desciende unos decibeles de forma abrupta luego de golpear el escritorio, sin embargo su respiración continúa agitada—, sabes que siempre estaré ahí queriendo ayudarte así como siempre he respetado tus decisiones al final... pero no puedo apoyarte en esto.

—Es una pena que no pedí tu aprobación —se encoge de hombros con indiferencia pese a que la voz le salió más áspera, aunque no quiere atribuirlo a la presión que siente en la garganta.

Elle se deja caer derrotado sobre el mullido asiento una vez que la puerta se cierra. Sus facciones se relajan al instante, pero el corazón le late desbocado mientras su tórax sube y baja de forma errática. Se siente molesto, triste, traicionado, impotente, cansado... son demasiadas emociones atiborradas en el pecho. Así que si antes su mente era un revoltijo, ahora todo es un absoluto caos.

oOo

Near se retira el chaleco y lo guarda en la mochila. Antes de proceder a desabotonarse la camisa, ve hacia todas partes, la zona de los casilleros está vacía pero prefiere asegurarse de que no haya nadie, es bastante tímido así que con rapidez la retira y se coloca una que dejó colgada en un gancho cuando llegó al trabajo. Por lo general regresa a casa con el uniforme puesto, pero hoy tiene una cita.

Pidió entrar más temprano para poder estar libre a las cuatro de la tarde, Stephen lo invitó a salir, supone que el empresario planea que vayan al cine o a caminar por ahí para luego cenar en algún lujoso restaurante, porque según Stephen es lo menos que él merece. Sabe que no lo hace con la intención de alardear, es la persona más noble que conoce, y es justo eso último lo que más le preocupa en este momento.

No sabe en qué estaba pensando cuando aceptó la invitación, no se siente listo, necesita más tiempo. Se pone a pensar en que quizá Light tiene razón, después de todo Stephen es un buen hombre y no quiere lastimarlo, pero tiene que contarle lo sucedido. Tal vez si se lo explica incluso podrían seguir siendo amigos y quién sabe quizá con el tiempo...

Sin embargo sus pensamientos se disipan cuando la melodía de su celular lo trae de vuelta a la realidad. Lee el mensaje, Stephen lo espera frente al restaurante, ese «ya estoy aquí», le revuelve el estómago.

Cierra el casillero a la vez que suelta el aire, siente el estómago revuelto y ni hablar de la presión en el pecho. No sabe qué ocurrirá pero se pone en marcha mientras piensa en lo grandioso que sería poder retroceder el tiempo, no solo evitaría lo del campamento sino que quisiera poder haber hecho las cosas diferentes desde hace un par de meses, o quizás años.

El aire abandona por completo sus pulmones una vez abre la puerta, debe bajar más su gorro y subirse por completo el abrigo para soportar el gélido clima, pero no funciona, parece que el frío le ha calado hasta los huesos y le es difícil hasta caminar con normalidad, lo cual solo empeora cuando ve a Stephen apoyado de forma galante sobre el capó del auto para luego aproximarse a él.

—Te he extrañado —es lo primero y único que el empresario dice tan pronto lo tiene lo suficientemente cerca para envolverlo en un abrazo. Quisiera poder recibirlo con un beso en los labios pero aún no han formalizado nada, ya habrá tiempo para eso. No se considera alguien impaciente, es solo que está tan emocionado de verlo que realmente quisiera poder besarlo, su emoción llega a tal punto que no se percata que el otro no lo abraza de la misma manera.

—¿A dónde te gustaría que fuéramos? —Se separa pero solo un poco a fin de poder verlo a los ojos antes de enmarcarle el rostro con las manos—. Dime y yo te llevo donde quieras —susurra de forma coqueta pero a la vez tierna—... bueno, siempre y cuando podamos llegar en auto. —Suelta una risa suave mientras lo toma de la mano para caminar en dirección al carro.

Sin embargo, se detiene cuando percibe cierta resistencia, y al voltear su sonrisa desaparece. No logra descifrar esas facciones ni lo que se oculta en esos orbes, pero todo su cuerpo se tensa.

—Stephen... —todo en él comienza a temblar tan pronto el nombre sale de sus labios.

Siente que todo el valor que creía haber logrado lo abandona. Piensa que a lo mejor debería esperar un poco, platicar en otro sitio, pero no cree que vaya a ser capaz ni de subirse al auto.

—Tiene que ver con que me hayas evitado estos días, ¿verdad? —El estómago se le contrae tras esas palabras. No hay que ser muy intuitivo para saber que algo malo pasa, solo hay que ver cómo los labios de Near han comenzado a temblar— ¿Voy muy rápido? —Esboza una involuntaria sonrisa nerviosa, quiere creer que es eso, y él puede bajar la velocidad.

Sin embargo, Near menea la cabeza a la vez que las lágrimas comienzan a agolparse tras sus párpados, ardiendo por salir.

—Yo...

El peso de sus acciones le cierran la garganta. Tal vez si supiera que no tuvo otra opción sería más fácil pero no es así, se negó a verlo antes por esa estupidez de querer ser menos él, pero ahora luego de lo sucedido la realidad lo golpea, él prácticamente actuó como lo hace Mello.

—Habla de una vez Near —le pide mientras le toma las manos, hay amabilidad en su voz, pero también una palpable desesperación.

—Me acosté con Mello... —suelta de un tirón dejando salir el poco aire que le queda a la vez que aprieta los ojos, los cuales abre con miedo cuando pasados unos segundos, no recibe ninguna respuesta.

A Stephen le parece que todo alrededor se detuvo junto a su corazón por un instante. Entreabre los labios y de inmediato los cierra mientras su cerebro trata de discernir todo con demasiada rapidez.

—Mihael... —es lo único que atina a decir mientras suelta un suspiro y da un paso hacia atrás. Le toma unos segundos más terminar de procesar esas palabras hasta que de pronto esboza una sonrisa, la cual luce triste pero es una sonrisa al fin y al cabo—. Cuando me dijiste que te habían roto el corazón, pensé que había sido hace mucho, pero tal parece que no es así. ¿Se trataba de Mihael todo este tiempo? —Cuestiona sin poder ocultar cierto rencor, es como si el rompecabezas hubiese comenzado a tomar forma.

Near sabe que debió hacer las cosas bien desde un principio, no puede culpar a nadie más que no sea él, ni siquiera a Light aunque fue su amigo el de "la idea", sabe que a su manera el castaño intentó ayudarlo, además no es como si lo hubiese obligado. Así que a fin de hacerse responsable de sus actos, prefiere ser completamente sincero, por lo que asiente despacio, intentando mantener la mirada.

—Entonces, ¿todo esto fue un juego?

El menor menea la cabeza de inmediato, decirlo de esa forma suena muy mal, además lo quiere mucho, en serio que sí. Sin embargo, antes de poder decir algo, Stephen continúa.

—¿Sabes? Cuando Misa me dijo «te presentaré a alguien, sígueme la corriente», no me pareciste atractivo —se cruza de brazos, la sonrisa ya ha desaparecido de su rostro pero sus ojos son una mezcla de dolor y resentimiento—. Eras demasiado joven, pero no me importó, por mí no había problema en compartir la mesa un rato contigo más allá de si me lo estaba pidiendo la hija de un amigo o no, pero... no era que tú querías conocerme, ¿verdad?, quizá ni siquiera sabías quién era yo, ¿o no me equivoco?

—Déjame explicarte...

—Y con tan poco —interrumpe, no quiere darle oportunidad de decir algo sin él haber hablado antes, porque puede notar que Near podría derrumbarse en cualquier momento y si eso ocurre, el dolor en su pecho también saldrá desbordado, no podrá seguir fingiendo entereza—... me cautivaste, Nate River —susurra, apartando la mirada cuando nota dos lágrimas bajar por esas mejillas.

—Stephen, yo... —intenta buscar la mano del otro, pero éste se aleja, no demasiado pero sí lo suficiente.

—Pero tú solo lo hacías para recuperar a Mello, ¿verdad? —Es una aseveración arriesgada pero el silencio le da la razón—. Aún cuando me dijiste que esa persona pasaba de ti yo solo fui un peón para darle celos. —Suelta una suave risa forzada mientras se lleva las manos a la cabeza en un intento de calmar las mil ideas que cruzan por ella.

—Sé que cometí un error...

—Solo dime una cosa, Near —interrumpe mientras de nuevo da un paso hacia atrás luego de verlo con intenciones de acercarse. No quiere permitirle explicaciones porque le duele verlo así, joder que sí, lo quiere tanto que si se lo pidiera lo abrazaría aunque fuera por última vez, pero justo ahora el rencor que siente le permite mantenerse de pie y no quiere darle paso al dolor—. ¿Todavía lo amas? —Se siente un idiota al preguntarlo cuando sabe la respuesta, pero necesita escucharlo.

Near siente las mejillas empapadas, las lágrimas bajan solas. Sabía que sería difícil, pero nunca se imaginó que dolería tanto. Es entonces cuando las palabras de Light llegan a su mente, intentar arreglar las cosas, porque quiere a Gevanni y no desea lastimarlo.

—Stephen... yo... —murmura con el corazón comprimido mientras intenta sujetarle las manos, pero de nuevo es rechazado.

—La respuesta es sí o no, Near. —Es tajante, pero eso no significa que no sienta los párpados pesados por las lágrimas que procura retener tras ellos.

El de cabello blanco se sorbe la nariz antes de abrazarse a sí mismo, está tan congestionado que le cuesta respirar, todo su cuerpo duele y como si fuera poco esto lo está terminando de destrozar. A pesar de que tiene presentes las palabras de su amigo, puede sentir que la barrera que Stephen ha puesto entre ellos solo marca el inicio del fin.

—Sí... —murmura, porque no tiene caso mentirle, pero tampoco tiene el valor de hacerlo viéndolo a los ojos.

Gevanni deja salir una corta y suave risa que le sabe amarga. De inmediato la noche de juegos viene a su mente, esa complicidad, los abrazos... ¡Se burlaron de él en su puta cara!

—Supongo que así es como termina... —suelta un suspiro mientras busca en el bolsillo las llaves del auto. Necesita estar solo.

—De verdad lo siento... —murmura entre sollozos. Es lo único que puede decir con toda sinceridad, no quería que las cosas acabaran así.

Quizá el verlo intentando desesperado limpiarse en vano las lágrimas, con la carita desencajada a causa del llanto y el resfriado, logran que Stephen suavice tan solo un poco sus facciones.

—Si me permites un consejo, Near: las personas no somos figuras que puedes acomodar a tu antojo en un estante —. Menciona, recordando el pasatiempo del más bajito por coleccionar ciertos juguetes—. Y tú tampoco lo eres. —Dicho esto lleva una mano hasta la cabeza de Near antes de darle un suave beso en la frente.

Lo ve alejarse, en ningún momento voltea, y aunque quisiera seguirlo para al menos intentar disculparse apropiadamente, los pies no le responden. El chirrido de las llantas hacen eco en su cabeza y la opresión en el pecho tan solo crece cuando el auto desaparece completamente.

—¿Near? ¿Estás bien?

La repentina voz de Mello detrás de él lo hace dar un respingo, acto seguido se limpia rápidamente las mejillas con el dorso de las manos antes de responder lo más seguro que puede.

—¿Qué tanto escuchaste?

—Lo suficiente —se acerca con cuidado, temiendo alterarlo— ¿podemos hablar? —Pregunta con voz suave aún a espaldas del otro.

—¡Ah! ¿Ahora quieres hablar? —Da media vuelta con tal rapidez que lo hace retroceder un paso como acto reflejo—. Todo siempre es cuando tú quieres, ¿verdad?

—¡Estabas de novio con ese tipo! ¿¡Qué querías que hiciera!? —Hay cierto fastidio y celos en su voz cuando su intención era tener una plática tranquila, pero nunca ha sido alguien que sepa controlar muy bien sus emociones.

—¿¡Y qué!? —Near no se queda atrás, quizá el rubio apareció en mal momento, su presencia justo cuando acaba de hablar con Gevanni lo enerva—. ¿¡Crees que ahora que ya no estoy con él iré corriendo a ti!?

—Solo quiero que tú y yo estemos bien.

—Muy tarde —añade sin titubear—. Me cansé de esperar a que me quieras, Mello.

Mihael se queda inerte ante esas palabras, sintiendo como éstas calan mientras lo ve alejarse.

oOo

Light bosteza tan pronto abre la puerta, como si entrar en su casa fuera sinónimo de dormir. Como siempre, lo primero que hace es saludar a su madre con un beso, a quien esta vez encuentra sentada en una de las sillas del comedor viendo a la pared.

—¿Dónde está la señora Pávlov? —Desde que entró notó la ausencia de su vecina, pero no puede evitar preguntar. Sin embargo, Sachiko tan solo se encoge de hombros, sonsacándole un suspiro—. Mamá, no puedes estar peleando con todas las vecinas. —le dice de manera suave, esperando alguna reacción, pero ella ni siquiera lo ve.

Deja salir el aire, cansado. Cada vez le cuesta más que alguien acepte pasar el día con ella, sobre todo cuando está... así. Ha vuelto a tomar, no al punto de pasarse horas inconsciente, que es lo que él más teme, aunque para quienes la cuidan esos son los "mejores días". En este momento nadie quiere lidiar con alguien que se irrita con tanta facilidad y avienta objetos de la nada, les es más fácil irse cuando Sachiko se los exige, pese a que siempre les suplica que no dejen la casa hasta que él llegue.

—En un rato comemos algo, ¿sí? —Le propone con una sonrisa, dejando el otro tema de lado, no tiene caso hablar de ello, no la hará entender, y está tan cansado que prefiere dejarlo así.

Se dirige a su habitación, deja sobre la cama el maletín y se retira la parka para luego colgarla. No es tan caradura para usar como si nada el abrigo de paño que Elle le prestó, así que remendó el agujero lo mejor que pudo, si sus compañeros lo notaron o no le da lo mismo, total, ninguno le habla.

Elige un suéter viejo para usar sobre el pijama, el clima no está para andar desabrigado. Deja escapar otro bostezo al dirigirse a la cocina, no sabe cuánto tiempo vaya a aguantar así, saliendo de lunes a jueves antes de las seis y volviendo cerca de las nueve de la noche, ansia que ya sea viernes para poder coger fuerza y eso que ni siquiera ha superado la primera semana. Decidió dejar su día de descanso los viernes para trabajar los fines de semana; una jornada completa un día y media jornada el otro. Por lógica esos días deben ser más concurridos y por ende hay más propinas, pero justo ahora las propinas se pueden ir al carajo, quién sabe qué mierda estaba pensando cuando firmó ese arreglo.

Pone a calentar un poco de arroz y nada más. No tiene ánimo de cocinar algo para acompañarlo y tampoco tiene mucha hambre, además por cómo ve las cosas, no cree que su mamá vaya a cenar mucho. Saca los cubiertos de un pequeño mueble y al abrir un cajón en busca de servilletas, encuentra una botella medio vacía, y su solución es cerrar la gaveta con rapidez, como si así esa cosa fuera a desaparecer.

—Uno para ti y uno para mí —coloca los platos en la mesa, un poco de arroz y crema es más que suficiente—. ¿Cómo estuvo tu día? —Debe cambiar su semblante agotado y forzar una sonrisa cuando toma asiento frente a ella—. ¿Algo interesante que haya pasado? —Intenta, como todos los días, tener una cálida platica a la hora de la cena, para poder fingir por un momento que todo es normal.

Sin embargo, Sachiko tan solo lo observa, con esos ojos perdidos pero a la vez parece escudriñarlo con ellos.

—Mamá, debes comer. —Intenta ignorar esa mirada mientras extiende un brazo para alcanzar el tenedor de ella y darle un poco de comida en la boca.

—Había algo... —murmura de pronto, frunciendo el entrecejo, y esta vez Light la mira extrañado—... qué decirte...

—¿Quieres decirme algo? —Cuestiona despacio, queriendo ignorar que su madre no puede ni hilar una oración completa—. ¿Y qué es? —No obstante, nota que esa pregunta la inquieta, cambiando su rostro distante a uno lleno de angustia—. No importa. Me dices después. —La toma de la barbilla para encontrar su mirada y sonreírle.

Está seguro que no debe recordar lo que quería decirle y no tiene caso insistir, ella no lo recordará, al menos no ahora, ya le ha pasado antes y como puede ser una tontería, también puede ser algo importante, pero procura no darle vueltas al asunto. En cambio intenta hacerla comer, pero junto a ese cambio en su semblante, viene su renuncia por seguir comiendo.

—Mamá, debes comer algo. —Insiste, suspirando fatigado. Apenas ha dado unos bocados así que se arma de paciencia y trata de continuar alimentándola como si de una niña pequeña se tratara.

—¡No quiero! —Espeta tras ladear el rostro y apartar de un manotazo la mano de su hijo, haciendo que el tenedor salga volando.

—Está bien —ni siquiera se inmuta ante esa reacción y no está seguro si eso debería preocuparle—. Vamos a dormir.

No sabe si esto lo convierte en un mal hijo, pero no tiene ganas de luchar, no tiene ganas de insistir. Prefiere, aunque sea por hoy, no complicarse.

La lleva hasta la cama casi cargándola y no pasa mucho para que ella esté completamente dormida. Y aunque el cuerpo le exige que también haga lo mismo, aún debe hacer sus tareas y avanzar en los proyectos finales para que no se le acumulen. Así que sin ánimo de retrasar lo inevitable, limpia un poco y luego va por sus cuadernos.

oOo

Elle está al tanto del horario de Light, sabe a qué hora entra a trabajar, a qué hora tiene su descanso y a qué hora sale. No es que se enorgullezca de sentirse un acosador, pero necesitaba saberlo. Al menos Mello no le puso peros cuando le pidió la información. Creyó que el rubio se negaría por su rivalidad con Light, y no quería pedírsela a Near específicamente por la amistad que mantienen. Para su suerte Mello andaba de buenas o tal vez seguía adormilado; lo llamó a las cinco de la mañana así que es muy probable.

En primera instancia pensó en esperar hasta el viernes, el día libre según lo que Mihael le dijo, pero no soporta un día más así. Está harto de jugar al gato y al ratón. Quiso comprender los motivos de Light, en varias ocasiones él le dejó entrever que no cree en sus palabras, y si mira hacia atrás podría darle la razón. A veces quisiera olvidar los primeros encuentros, le da asco recordar su actitud, el cómo lo trató, las cosas que le hizo y lo hizo hacer. Si fuera con base a eso, Light tiene razones de sobra para odiarlo, pero no puede ignorar los momentos que han pasado juntos, las veces que le ha demostrado que realmente lo quiere, y podría seguir haciéndolo si tan solo le diera la oportunidad. De hecho, creyó que estaban mejor que nunca, que al fin lo de ellos comenzaría a tomar forma... pero se dio cuenta que estaba equivocado.

La otra vez lo buscó hasta el cansancio porque considera que el ser atendido por otro hombre semidesnudo, que aparte ni siquiera conoces es motivo suficiente para mandar a volar a cualquiera, ¿pero ahora?, no piensa rogarle, por supuesto que no, si al final Light se convenció de que no lo quiere está bien, le va a doler pero lo aceptará, lo único que busca es un cierre, que se lo diga en la cara.

Sin embargo, eso no impide que su corazón palpite más de prisa cuando gira en la esquina para adentrarse a esa calle tan poco alumbrada y de aspecto olvidado. La sensación tan solo empeora cuando aparca el auto, pero no quiere pensarlo demasiado, de hacerlo, todo en su cabeza se volverá un revoltijo, más de lo que ya está. Así que tan solo sale del auto, y con pasos firmes, aunque siente las manos heladas por los nervios y el frío, se acerca a la casa y toca la puerta.

Pasan unos segundos sin respuesta, hasta que de repente una luz se cuela por las hendiduras para luego escuchar unos pasos acercándose, volviéndose el aire más difícil de respirar al escuchar el chirrido de un candado.

Tan pronto la puerta se abre, Light palidece como si acabase de ver un fantasma, y con la misma rapidez, cierra antes de permitirle al otro reaccionar. Lawliet se reprende por no haber previsto que eso ocurriría, y Light por no haber preguntado antes de abrir.

—¿Light... ? —Vuelve a tocar, esta vez de forma suave, estando casi seguro que el castaño sigue ahí—. Necesitamos hablar...

No hay respuesta.

Apoya las manos en el frío metal y acerca su rostro hasta dejar una oreja pegada en ella, intentando escuchar algo, un movimiento, un suspiro, ¡algo!

—¡Light! —Insiste, ahora tocando un poco más fuerte a fin de ser escuchado si acaso el otro se alejó, y también para descargar un poco la frustración, ha tenido un día de mierda y lo menos que necesita es esto— ¡Al menos ten los huevos de darme la cara! —Alza la voz más de lo que hubiese querido, así que se aleja un poco mientras se pasa las manos por el cabello, intentando calmarse.

En el interior, pegado a la puerta y completamente paralizado, el castaño puede escuchar la respiración agitada de Elle. Cierra los ojos, rogando que se vaya, no quiere exponerse a que su mamá se despierte.

—¡Light, si lo que esperas es que me arrastre, no lo haré! —La voz de Elle suena más ronca, cargada de rabia y de algo más que el otro no sabe descifrar—. ¡Abre la maldita puerta!

Un nuevo golpe le hace dar un respingo y soltar un jadeo, llevándose las manos rápidamente a la boca. Le duele escucharlo así pero no sabe qué hacer, qué decir, él solo quiere hacer lo correcto. Está consciente que lo ideal sería hablar con él, inventar una excusa y terminar esa idiotez que empezaron, pero no se atreve a hacerlo, y es que aunque lo intente reprimir, sabe que no es lo que quiere.

—¡Si no abres... —se quebranta por un instante, como si temiera terminar la oración— ... Por favor... —su voz sale ronca debido a la sofocante sensación que le cierra la garganta.

Elle se queda de pie por unos segundos que se le hacen eternos, sintiendo que todo el cuerpo le tiembla mientras espera por una respuesta. Depositó en esas palabras toda su desesperación, necesidad, frustración y decepción. Se aferra a esa minúscula esperanza que existe en su pecho, esa que le asegura que Light lo quiere, la cual también le pide que se lo recuerde. Entreabre los labios, dispuesto a gritarle cuánto lo adora con el fin de que tal vez sus palabras se cuelen por esa coraza, pero se queda callado cuando el gélido silencio termina de extinguir esa llama.

Un «adiós, Light» cruza por su mente sin embargo la desilusión y la congoja no le permiten articular la frase, tal vez tampoco quiere decirla. Roza con sus dedos la fría puerta una última vez antes de dar media vuelta, sintiendo la tibia humedad bajar por sus mejillas.

N/A:

¡Feliz cumpleaños al pandita más dulce que existe! No sé si esto sea un buen regalo de cumpleaños para L pero ¡disfrútenlo!

Las cosas continúan poniéndose tensas, yo sé... el drama y la angustia es parte de mí muajajaja

Y bueno... ahorita al rato reviso comentarios anteriores para contestarlos y ponerme al día :3 las disculpas si alguna vez no te conteste alguno

Recordatorio: a los mil seguidores publicaré un oneshot utilizando a mis dos bebos de Sin Miedo a Quererte: 3

Ahora si... ¿parte favorita? ¿ganas de matar a alguien (menos a la autora)? ¿teorías sobre lo que se viene?