«¿Ella, un monstruo?»
La palabra sisea en su cabeza, tiene tan presente el tono de voz de Soichiro diciéndosela, que hasta puede imaginar su rostro. Los recuerdos de esa fatídica tarde la acechan día y noche. En ocasiones son solo imágenes difusas, el vago recuerdo del llanto de un bebé. Luego, días como hoy, todo se vuelve más claro, la carita asustada y empapada de Light mientras ellos discutían. Su entonces esposo yendo de un lado a otro, con Sayu en brazos, como queriendo protegerla a la vez que buscaba una maleta.
El humo del cigarrillo sale de sus labios junto a una corta y suave carcajada, la cual es opacada por todas las voces que inundan su cabeza. Soichiro le prometió esa tarde que él se iría lejos con sus hijos, que nunca más iba a saber de ellos. Ella no iba a permitirlo y no lo permitió. Pero hay algo que no olvida, si ella no hubiera hecho lo que hizo, Light se hubiera marchado sin mirar atrás, y esa sensación de traición ahora está tan presente mientras juega distraídamente con un viejo brazalete de acero.
Se endereza como puede en el sofá de la sala y extingue el cigarrillo contra su propia pierna, antes de lanzarlo al suelo cuando ve a Light. La piel le arde y de manera tonta intenta limpiarse, no entiende que acaba de pasar ni porque hay una leve sensación de escozor en su dermis, como tampoco comprende muchos golpes que a veces aparecen en su cuerpo. Se olvida de la pequeña molestia e intenta ponerse de pie al percatarse que su hijo la ignora, pero es en vano.
—No entiendo porque tarda tanto... —murmura Light, más pendiente del celular que otra cosa. La escena alrededor es tan normal que no le sorprende, ni siquiera se percata que la mirada de su madre es diferente— ¿Hola? —Suelta un suspiro cuando al fin alguien atiende la llamada.
Le pide a la mujer al otro lado de la línea que por favor se de prisa mientras inconscientemente se alisa el chaleco del uniforme con una mano. Es sábado, su primer día haciendo una jornada completa y debe estar ahí antes de las nueve. Ya fue bastante difícil salir corriendo luego del instituto, llegando siempre a la hora exacta o unos minutos después, ganándose un llamado de atención por parte del tonto de su supervisor. Al menos ahora quiere llegar temprano, los días de semana se los han perdonado por el tema del estudio, pero hoy no tiene excusas.
—Mamá, la vecina va a tardar un poco —explica sin dejar de ver el teléfono mientras camina hacia la sala y comenta la nueva foto que Near subió a Instagram, un robot de colección que su amigo esperaba con ansias—. ¿Podrías quedarte sola unos... —se detiene en seco al alzar la mirada y ver el objeto que tiene en la mano: el brazalete de Liam que él guardaba.
—Lo encontré el otro día... —dice, arrastrando las palabras mientras inútilmente sigue intentando ponerse de pie.
Light suelta el aire a la vez que se acuclilla frente a ella para quedar a su altura, teme por la conversación que se avecina pero sonríe. Le parece extraño, recuerda haberlo guardado bien. En un principio no quería hacerlo, se rehusaba a quedarse con algo de ese idiota, pero no pudo, tantos años fingiendo ser de acero y fue incapaz de botar un bobo brazalete. Tal vez en otra realidad no tendría por qué preocuparse, pero en la que él vive lo que sería raro es tener un día de paz.
—Mamá...
—¿Dónde está Liam? —Interrumpe, frunciendo más el ceño.
—No lo sé... —su voz es suave mientras desde su posición, le acaricia con ternura las rodillas. Hay algo en la mirada de ella que le estruja el alma, sus ojos clavados en él como si lo odiara.
—Ushio vino el otro día —esa mañana recordó lo que la otra noche había olvidado y está harta, harta que su propio hijo le mienta en la cara—, y me lo contó todo.
—¿Y le crees más a él que a mí? —No sabe si es muy descarado de su parte atreverse a decir lo que dijo, pero está cansado que ese tipo se siga metiendo en sus vidas.
—No veo por qué él me mentiría. Fue quien nos ayudó cuando más lo necesitábamos.
Light suelta una suave carcajada socarrona, han pasado años y su madre sigue poniendo a ese imbécil en un pedestal, como si se tratara de un superhéroe.
—¿Nos ayudó? —Enarca una ceja, sin poder evitar ese tono mordaz—. Yo lo recuerdo muuuuuy diferente, ¿tú siquiera recuerdas algo, mamá? —Finaliza, haciendo alusión que ella se pasó todo el tiempo ebria, quien realmente vivió en carne propia ese infierno fue él.
—Recuerdo lo importante —se inclina hacia adelante, quedando sus rostros muy cerca—. Estabas muy feliz de que Soichiro te llevaría con él, ¿verdad?
—¿Es en serio? —Es el mismo reproche de siempre, el cual lo ha atormentado por mucho tiempo. Ha cargado con la culpa de una decisión que ni siquiera fue realmente suya, en el fondo sabe que no debería afectarle, tan solo tenía doce años y no entendía muy bien lo que ocurría, pero que su madre siempre se lo eche en cara le duele. Sin embargo esta vez hay algo diferente: Él está cansado—. ¿Acaso no estoy contigo?
—¡Eso no cambia el hecho que me darías la espalda a la primera oportunidad!
—¡Sigo aquí, carajo! —Grita, sintiéndose levemente mareado por la furia que va en ascenso junto a ese aroma etílico que lo envuelve al estar tan cerca— ¿¡Qué más quieres de mí!?
—¡No me alces la voz! —Amenaza, levantando el dedo índice mientras logra enderezarse un poco.
—¡Entonces dame un maldito respiro! —Light siente las lágrimas escocer tras sus párpados a causa del enojo— ¿¡No te das cuenta que toda mi mísera vida gira alrededor de ti!? ¡Siempre todo ha sido por ti! —Empuña las manos de forma inconsciente, apretujando con los dedos la falda de ella.
—¿Tú crees que tu vida es una miseria? —Suelta una suave risa— ¿Crees que yo soy feliz?
—¿Eso también va a ser mi culpa? —Responde entre dientes, sin apartarle la mirada—. Tú al menos me has tenido a mí, me queda claro que no soy suficiente para ti, pero aún estoy aquí... ¿Y yo a quién tengo?
—Aaw, ¿quieres a Elle? —Murmura con burla y rencor mientras sonríe de forma forzada—. Lo prefieres a él, ¿no es así?
—Jamás preferiría a nadie antes que a ti —frunce el ceño pese a que el nudo en la garganta le está haciendo difícil mantener ese semblante—, pero si me aleje de él fue porque creí que eso te haría feliz. —No hay día que no se arrepienta de lo que hizo, lo extraña. Si fuera tan fácil como dejar a Elle y que su madre fuera feliz, el sacrificio valdría la pena, pero la vida no es así y ahora se siente más solo que nunca.
—¡Pues ahí está la puerta! —Espeta, señalando la entrada— ¡Ve tras él si es lo que tanto quieres!
—¡Lo que quiero es que seas mi madre! —Vocifera, ganándose una cachetada que sume el lugar en un completo mutismo.
El golpe no fue firme debido al estado de ella, pero eso no impide que él comience a temblar. Las lágrimas que había retenido salen por sí solas al mismo tiempo que un delgado hilo de sangre desciende por su barbilla; seguramente es alguna pequeña fisura, causada por el objeto de acero que todavía tiene en la mano, que por el golpe en sí.
—Light... —susurra Sachiko con la voz quebrantada, como si lo que acabara de hacer la hubiera hecho reaccionar.
—Me tengo que ir. —No le dirige la mirada al ponerse de pie, tan solo se limpia el mentón con el dorso de la mano y se acomoda el uniforme.
No pretendía, ni pretende contarle la verdad sobre Liam, está seguro que realmente no le importa. El tema de Liam solo fue un pretexto, porque así es siempre. A veces hasta la excusa más insignificante es el detonante para que su hogar, o lo que debería ser su hogar, se convierta en una pesadilla, de la cual quisiera poder despertar de una vez por todas.
oOo
Tan pronto Matt llega a casa, se jala la corbata y la lanza, sin importarle donde caiga. Lo mismo hace con los zapatos. Trabajar los sábados es una mierda, al menos tiene el consuelo que sale temprano y entra tarde. Extraña los días de "vago", como Near le decía, en los que solo se preocupaba por arreglar alguna computadora o celular que le llevaran para después pasarse el día frente al televisor jugando. Todavía acepta dichos encargos, al final son ingresos extras que nunca están de más, pero eso significa que algunas semanas no descansa ni los domingos. Aún así no se queja, de verdad disfruta su trabajo.
—Honey, I'm home! —Grita con una sonrisa, no ve a Beyond por ninguna parte, pero sabe que detesta que lo salude así.
Tira al sillón el maletín de cuero que se compró con su primer salario, luego dirige sus pasos hacia el pasillo, pensando que el enfermo mental de Beyond puede estar en el baño. Sin embargo debe voltear hacia el lado contrario cuando la puerta de la cocina se abre de pronto.
—Me vuelves a decir así y te dejo comiendo por sonda. —Advierte mientras se seca las manos en el delantal que lleva puesto.
—¿Qué onda con eso? —Pregunta extrañado señalando el delantal, ignorando las amenazas.
Beyond esboza una sonrisa demasiado amplia que Matt no recuerda haberle visto alguna vez, y aún sin entender lo que ocurre, es tomado sorpresivamente del brazo y jalado a la cocina. El pelirrojo nota los múltiples productos y bolsas sobre la barra desayunadora, pero todo en perfecto orden, sin manchas por doquier o un sinfín de platos sucios como sucede cuando alguno se dispone a preparar hasta algo tan simple como un cereal.
—Abre la boca —ordena Beyond con la misma emoción luego de haberse detenido justo frente a la estufa, donde después de haber retirado el papel aluminio de un recipiente, tomó con un tenedor un poco de la lasaña que preparó—. ¿Y bien...? —Pregunta expectante, con los enormes ojos fijos en Matt
El pelirrojo tan solo atina a levantar ambos pulgares en señal de aprobación, mientras intenta masticar a la vez que sopla la comida, el idiota no le advirtió que estaba caliente.
—¿Verdad que está buena? —La sonrisa de Beyond no la podría borrar nadie, está demasiado emocionado y a la vez sorprendido de sí mismo—. Y tan solo hizo falta un tutorial de Youtube.
—Pensé que solo veías gameplays ahí. —Responde mientras pellizca un pedacito más, ganándose una palmada en el dorso de la mano por tocar así la comida.
—Sí, pero sabes que a veces te recomienda cosas raras —se encoge de hombros a la vez que vuelve a colocar el papel aluminio sobre su perfecta creación—. Y dije: ¿por qué no? El único que cocina bien en esta casa es Near, pero desde lo de Mello no se le ve por estos lares, hasta yo tuve que pagar las consecuencias de su confesión fallida, porque seré un bueno para nada pero me gusta la buena comida.
—Te quedó muy buena, la verdad —admite, chupándose un poco de salsa que le quedó en el dedo—. ¿Y a qué hora vuelven? —Ve el reloj que cuelga en la cocina, casi las cuatro de la tarde— Ya es muy tarde para almorzar, muy temprano para cenar pero ya me dio hambre. —Intenta levantar el papel para pellizcar un poco más, pero Beyond le aparta la mano.
—Pues te jodes, vamos a esperar al menos a Near que no debe tardar —indica, amenazándolo con una espátula—. A Mello le han cambiado el horario por unas semanas, para que coincida con el de esa cosa que Elle decidió cogerse, así que creo no vuelve hasta la noche.
—Siento que cada vez nos vemos menos —comenta haciendo un puchero a la vez que comienza a desabotonarse la camisa. Pasea su mirada por el lugar, desde hace mucho le dan el dinero a Beyond para que haga las compras debido a que es el que más tiempo libre tiene, pero nota una caja con una mujer de cabello platinado en ella—. ¿Eso es de Mello? —Pregunta extrañado, el Willy Wonka es al único que le importa eso de la moda, no le sorprendería que haya decidido tinturarse el cabello, pero imaginarlo con ese color le resulta extraño.
—Es mío —responde sin prisa mientras termina de acomodar unos botes sobre el mueble de la cocina—. Es parte del cambio.
Matt rueda los ojos antes de quitarse la camisa y dejarla sobre una de las sillas del comedor, quedando con una remera blanca sin mangas, que siempre usa debajo.
—¿Sigues con eso?
—Si vas a ponerte del lado de Elle, te lo puedes ahorrar. —Alex y Near ya intentaron hablar con él por separado, no está de ánimo para otra "intervención".
—Siempre estoy de tu lado —salta para tomar asiento en el mueble de la cocina, dejando los pies colgando—. Si me dices que te quieres cortar el pito para enmarcarlo, sabes que sería el primero en pedirte una copia.
El comentario aligera cualquier posible tensión al momento que Beyond ríe, mostrándole el dedo de en medio.
—No tienes otro lugar donde decir idioteces, ¿verdad?
—No, hoy no —se encoge de hombros, columpiando las piernas de adelante hacia atrás—. Pero el punto es que te apoyo, solo quiero que lo pienses bien, eso es todo.
—¿Qué es lo que debo pensar? —Suspira antes de dar media vuelta, quedando ambos frente a frente.
—En sí realmente quieres hacerlo. Es decir, seas Lawliet o Birthday, seguirás siendo Beyond, ¿qué va a cambiar?
—Que los demás dejarán de confundirme con Elle... o mejor dicho, dejarán de esperar que sea como él. —Dice entre dientes, sintiendo cierta acidez en el pecho al decir lo último.
—Primero, ustedes dos son diferentes, a pesar de ser gemelos —responde levantando el dedo índice—. Segundo, los demás que se jodan, ¿a quién le importa lo que ellos esperen?
—A mí, amo a Elle pero no quiero parecerme a él. Y sí... —añade al instante al ver que el otro estaba a punto de interrumpirlo—, ya sé que dijiste que no nos parecemos sin embargo eso es solo porque él viste de traje y yo parezco un vagabundo.
—A ver, idiota, acércate —separa un poco las piernas, como invitándolo a situarse en medio de ellas, lo cual Beyond hace pero manteniendo cierta distancia—. Para empezar, tu nariz es más pequeña y perfilada, tus pómulos son más pronunciados —el dedo con el que roza el pómulo del otro desciende por la mejilla hasta llegar a su boca—, tu labio inferior es más voluminoso. Y por último... —sin que Beyond pueda preverlo, Matt enlaza las piernas alrededor de su cintura, atrayéndolo hacia él—, contigo sí se me para. —Finaliza de forma coqueta mientras se inclina un poco para adelante, quedando sus rostros muy cerca.
—Aléjate o te golpeo. —Advierte mientras se aparta lo más que el agarre de Matt le permite. Frunce un poco el ceño pero no significa que la cercanía no lo inquieta.
—¿Sabes qué pienso? —Sin abandonar el tono de voz galante, sonríe—. Que a ti sí te van los hombres.
—¿Y dale con eso? —Gruñe, ladeando el rostro—. He cogido más mujeres que el total de todas nuestras edades juntas.
Matt suelta una carcajada, duda que esa cifra sea cierta.
—¿Y los hombres del club qué? —Beyond chasquea la lengua e intenta zafarse, pero las piernas del otro se lo impiden—. Ok, ok... —dice, como intentando calmarlo cuando lo ve removerse—. Te van ambos sexos, ¿cuál es el problema? ¡Ah, ya sé! —El pelinegro se queda quieto mientras frunce el ceño, entre confundido y curioso por saber a qué se refiere Matt—. El problema es que eso te haría bisexual, al igual que...
—Elle. —Completa Beyond tras un suspiro y pone los ojos en blanco, justo hace unos días le dijo exactamente lo mismo.
—¡Correcto! —Coloca los brazos sobre los hombros del pelinegro, haciendo más íntima la cercanía— ¿Entonces...?
—¿¡Entonces qué, carepija!? —Espeta mientras lo empuja un poco.
—¡Ay, por favor! —le suelta un suave manotazo en la cabeza, como queriéndolo hacer reaccionar—. Soy toda tu línea, así que afloja un poco, ¿quieres?
—En el hipotético, infundado e imposible caso que fuera bisexual... —hace una pausa mientras se soba la cabeza antes de añadir alzando la voz:— ¿¡qué te hace creer que podrías gustarme!?
—Estoy como quiero, ¿necesitas otra razón? —se encoge de hombros, la respuesta es bastante obvia.
Beyond suelta un bufido mientras rueda los ojos, a veces se pregunta cómo ese idiota puede ser su mejor amigo. Sin embargo, al estar ensimismado, no logra reaccionar a tiempo cuando las manos de Matt le sujetan el rostro y sus labios se aplastan contra los suyos. El beso es corto, ni siquiera íntimo, pero logra descolocarlo.
No obstante y para su mala suerte, no le queda tiempo de asimilar lo que acaba de pasar ya que la puerta de la cocina se abre de pronto.
—Yo-yo no vi nada —tartamudea Near de pie bajo el umbral mientras se cubre los ojos con las manos— ¡sigan en lo suyo!
—¡No! —grita Beyond, logrando librarse de las piernas de Matt, quien sin prisa salta para bajarse del mueble— ¡Tengo que mostrarte algo! —anuncia tras haber corrido para evitar que huyera. Lo toma de la mano y al igual que con el pelirrojo, lo lleva hasta la cocina.
Beyond no tiene tiempo para pensar en lo ocurrido, ya lo golpeará después, en este momento su misión es que todos en esa casa prueben su creación.
—Ummm, está rico. —admite Near después que el pelinegro le metiera en la boca un tenedor repleto de lasaña.
—¿Verdad que sí? —Los ojitos rojos falsos del menor de los Lawliet brillan como si fuera un niño al que le están adulando un dibujo.
—Solo te estábamos esperando para comer. —Comenta Matt mientras va por unos platos.
Near asiente, muere de hambre. Les dice que solo irá por una remera a la vez que se retira el chaleco, no quiere ensuciar la camisa blanca del uniforme y también prefiere optar por algo más cómodo ya que al fin volvió a casa.
Matt y Beyond se encargan entonces de servir. El pelirrojo pone a tostar un poco de pan mientras tararea la tonta musiquita que ponen en los elevadores del lugar donde trabaja, no se siente incómodo debido a lo ocurrido, Beyond tampoco, conoce a Matt y sabe que esa es su manera de joderlo, pero tampoco se atreve a verlo a los ojos. Siente que el juntar sus labios fue llegar a otro nivel y no sabe muy bien cómo manejarlo.
Una vez los tres en la mesa, la pequeña tensión desaparece por sí sola cuando Near pregunta por la preparación y Beyond comienza a explicar sin omitir ningún detalle con palpable orgullo y emoción.
—¿Estás feliz porque te quedó deliciosa ó porque disfrutaste hacerlo? —pregunta Near, cortando un trozo de pan. De pronto una idea vino a su mente.
Beyond se toma unos segundos, la verdad no lo había pensado, ¿no podía ese enano comer sin hacer preguntas difíciles?
—Fue divertido cocinar. —Se encoge de hombros al no saber responder.
—Pues pensaba... —Near medita sus siguientes palabras, sabe que es un tema sensible, está disfrutando tanto el ambiente que no quisiera arruinarlo—. Pensaba que si no te llama la atención ir a la universidad, siempre puedes optar por tomar cursos. —Comenta con timidez.
—¡Es buena idea! —Concede Matt—. No es necesario ir a la universidad para hacer algo. Yo tomé un técnico. —Se encoge de hombros, llevándose un poco más de lasaña a la boca.
—¡Sí! —Añade Near, sintiendo más confianza al haber sido apoyado por el pelirrojo—. Es decir... puedes pensarlo pero si por ejemplo, te gusta cocinar, puedes trabajar medio tiempo y tomar diversos cursos de cocina. Es más, hasta podrías trabajar en el restaurante como mesero un tiempo —ríe al decir lo último y menea la cabeza—, creo que comenzaré a cobrar bono por referir gente.
—Ujum, yo le dije que donde ustedes trabajan podrían estar necesitando gente. —Agrega Matt.
El pelinegro solo se encoge de hombros, no le desagrada la idea pero tampoco es algo que le llame la atención, al menos no aún. Cree que una vez completado el cambio de apellido podrá pensarlo con más calma.
—Hablando del restaurante... —el pelirrojo carraspea la garganta ante la falta de respuesta de Beyond, no queriendo que el lugar quede sumido en un incómodo silencio—. ¿Cómo le va a Light?
Near levanta una mano y la sacude de un lado a otro, como diciendo más o menos.
—De hecho le va bien, lo hace genial, es bastante atento y nadie se ha quejado, pero... me preocupa —suspira, logrando que hasta Beyond quede atento pese a que la vida de ese trepador no es de su interés—. Al trabajar solo medio tiempo, nada más tiene media hora de descanso, y le insisto en que coma algo pero lo único que hace es irse al área de empleados, acomodarse en uno de los sillones, poner la alarma en su celular y dormir por veinte minutos, los otros diez son para despabilarse según él. —Finaliza, poniendo los ojos en blanco al recordar la necedad del castaño.
—Sí bueno, pero es que también estudia según tengo entendido. —comenta Matt. Light ni siquiera es su amigo, pero tampoco le cae mal, así que ha prestado atención cada que Elle ponía cara de idiota al hablar de él.
—¡Yo sé! —Suelta un golpe de forma inconsciente sobre la mesa, apenas van solo unos días sin embargo le preocupa—, pero ¿qué tanto va a aguantar a este ritmo? Por ejemplo, el único día libre que tiene es viernes, los sábados hará jornada completa y los domingos medio tiempo, ¿no les parece demasiado?
—Uhm, ¿qué tan mierda debe ser su vida? —Murmura Beyond con curiosidad. Siempre ha sabido que esa zorra no está a la altura de su hermano, pero nunca se había puesto a pensar que era tanta la diferencia de clases—. Tú debes saber, Near. Eres su amigo.
El más bajito se muerde el labio, apenado. Ahora se da cuenta que pese a que han llegado a llevarse bastante bien, realmente no sabe nada de su vida, Light nunca habla de ella.
—Pueeeees una vez fuimos a dejarlo a su casa... con Stephen —murmura antes de carraspear la garganta—, pero ahora que lo pienso, no sé si de verdad vivía ahí. —Se encoge de hombros cabizbajo. Al ver hacia atrás, recuerda que Light parecía confundido al estar frente a aquel lugar, lo atribuyó a lo sucedido, venían de la morgue, pero ahora que lo piensa quizá la reacción del castaño se debió a otra razón.
Los tres se quedan en silencio, Near sintiéndose un mal amigo, Matt intentando recordar algún otro detalle que Elle les haya compartido y Beyond atando cabos, recordando la vez que ayudó a su hermano a defender al pendejito de Yagami de aquellos tipos, lo cual desde entonces ya le daba una idea del tipo de ambiente en el que vivía; nunca le tomó importancia, de hecho sigue sin importarle, pero le parece curioso que Elle esté tan enamorado de alguien con una vida tan diferente.
Siguen en ese mutismo por unos minutos, hasta que el sonido de un celular los hace dar un respingo a todos. Near lleva rápidamente la mano a su bolsillo, pero pone los ojos en blanco cuando el identificador le muestra el nombre de Mello. Por supuesto que no contesta, tan solo deja el celular sobre la mesa para esperar que el rubio se aburra y corte, sin embargo frunce el ceño cuando el teléfono comienza a sonar de nuevo, pero esta vez el nombre de Light aparece en la pantalla.
oOo
Un nuevo golpe en el mostrador causa que la mal encarada mujer de uniforme blanco suelte un bufido.
—¡Mierda, Yagami! —Grita Mello, sosteniéndolo del brazo y la cintura, intentando en vano jalarlo. No es que no sea alguien fuerte pese a ser más bajo y delgado, pero le es imposible moverlo cuando Light se ha aferrado al escritorio de recepción como si fuera un koala—. ¡Ya te dijo que...
—¡Es mi mamá! —Chilla, como si con esa respuesta todos fueran a entender su desesperación. Nada más alejado de la realidad, la enfermera lleva una jornada larga, tan solo quiere volver a casa, y escenarios como este los ve a diario. Mello por su parte, quisiera sentir empatía por Light al verlo llorar como nunca imaginó llegar a verlo, pero el rencor hacia él se lo impide.
—Te entiendo —responde ella de forma mecánica, como si sus palabras estuvieran programadas—, pero ya te expliqué qué es el doctor quien te dará información.
—¿¡Tan difícil es entender eso!? —Mello intenta jalarlo de nuevo, llevarlo consigo a la fila de sillas pegadas a la pared que rodea el lugar. No van a conseguir nada parados ahí, cree que si esa mujer quisiera, podría al menos fingir que hace algo para tranquilizarlo, pero es obvio que no lo hará, por lo que solo están perdiendo el tiempo.
—Intenta calmarte —continúa la enfermera mientras extiende el brazo para tomar los papeles que una de sus compañeras le dejó—, no creo que quieras ser el siguiente en entrar por esa puerta. —Señala con el dedo pulgar la amplia entrada a su espalda, sobre la cual se lee la palabra "emergencias".
Mello lo abraza desde atrás para sostenerle los brazos cuando éste comienza a gritarle que no piensa moverse de ahí hasta que ella haga algo. Su trabajo es ser el supervisor de Yagami, no acompañarlo en... lo que sea que es esto, pero siente que de soltarlo ese idiota podría hasta lanzarse encima de ella.
—¿Light... ?
El aludido voltea al instante al reconocer esa voz, y como si se tratara de la persona que ha esperado todo este tiempo, corre hacía él. Near debe ponerse de puntillas para soportar lo mejor que puede, cuando el otro se lanza a llorar sobre su hombro.
—¡Near! —su lamento se amortigua en la camisa del más bajito, la cual poco a poco comienza a empaparse— No quie-ren decirme na-nada y yo... y yo...
Por unos segundos, a River la situación lo sobrepasa. Light siempre le ha parecido alguien tan fuerte que verlo en ese estado le cala; son demasiadas cosas para asimilar sobre lo que había estado ignorando todo el tiempo. Sin embargo, debe reprimir sus dudas y reproches cuando esos brazos se aferran con mayor desesperación a su cintura.
—Light... —lo llama con ternura mientras lo toma por los laterales de la cabeza para separarlo un poco y poder verlo a los ojos—. Ven conmigo...
Y con la misma suavidad, lo toma de la mano para guiarlo ante la mirada atónita y molesta de Mello, quien no puede creer que ese enano haya logrado lo que él no ha podido desde que llegaron.
—No s-sé nada de e-lla... —titubea moqueando como lo haría un niño que pone queja a la única persona que lo defenderá, y es que eso es Near para él— Y na-nadie me dice nada...
—Dicen que... —hace una pausa mientras lo ayuda a tomar asiento, quedándose de pie frente a él— la falta de noticias son buenas noticias —sonríe, limpiándole las lágrimas, pero suelta un suspiro cuando lo ve negar con la cabeza mientras vuelve a sollozar—. Prometo que voy a preguntar pero primero necesito que te calmes.
—Si le pa-pasa algo... —no es capaz de finalizar la frase sin gimotear, la opresión en su garganta y pecho le impiden respirar, el dolor de cabeza que comenzó desde que recibió la llamada solo va en ascenso y el llanto solo lo empeora—... Yo me mu-muero, Near...
—¡No digas eso! —Contesta al instante tomándolo del rostro para que sus miradas se encuentren— Ella estará bien, ¿ok? —le asegura, procurando que su voz continúe siendo suave.
El castaño asiente pese a que tiene miedo, intenta enfocarse en esa pequeña esperanza y aferrarse a ella, como siempre se aferró a las minúsculas migajas de luz en medio de tanta oscuridad que es su vida. Llora pese a que Near le pidió lo contrario, no puede evitarlo, es su mamá, su todo, lo único por lo cual no se da por vencido aunque a veces no tenga fuerza... y todo este tiempo ha rogado porque no llegara este día. Lleva años temiendo que cada recaída pueda ser la última, y ese pavor instalado en cada rincón de su pecho no lo dejará hasta que alguien le asegure que está bien. Su cabeza es un caos, apenas distingue el timbre de voz de Near pero no logra retener ninguna de sus palabras, su mente le está jugando una mala pasada y no quiere quedar preso de ella, por lo que en busca de consuelo hunde el rostro en el pecho de su amigo, abrazándolo más fuerte a fin de sentirlo cerca.
—¿Qué pasó? —Pregunta apenas audible. Los brazos de Light lo rodean con demasiada presión para su menudo cuerpo, así que hace un esfuerzo por no formar una mueca de dolor mientras dirige la mirada hacia el rubio que había preferido quedarse a un lado.
—Le llamó una mujer —chasquea la lengua, queriendo ignorar el malestar que le provoca ver a Near acariciando de manera tan afectuosa la espalda de Yagami—, entendí que era su vecina o no sé —se encoge de hombros y toma asiento, dejando una silla de distancia con el castaño—. Estuvo un rato con nosotros pero dijo que tenía cosas que hacer y se fue.
—¿Y no les han dicho nada?
Light menea la cabeza al instante sin separarse del pecho de Near, aún lloriqueando, aunque intenta controlarse.
—Como ya te dijo, no sabemos nada —lleva las manos a los bolsillos de su chaqueta de cuero y se acomoda en la silla, pero una pregunta llega a su mente—. ¿En qué viniste?
Near abre los ojos de par en par y rápidamente busca el celular en algún compartimiento del abrigo, hasta que lo encuentra.
—Matt y Beyond están afuera —comienza a explicar mientras le escribe un mensaje al pelirrojo—, les dije que me esperaran porque no sabía si iba a tardar.
—¿Te vas...? —Pregunta Light, alzando la cabeza, dejando ver una mirada llena de súplica.
Near no duda en abrazarlo de nuevo, pegarlo a su pecho y luego darle un beso en la frente.
—No, les diré que pueden marcharse.
—Diles que me esperen.
Mello se pone de pie, él no tiene nada que hacer ahí ahora que Near ha llegado, de hecho en ningún momento lo acompañó por voluntad propia. Light recibió esa llamada cuando faltaba una hora más o menos para salir, le parece perfecto que el viejo rabo verde le haya dado permiso debido a la situación, el problema es que Yagami se puso tan mal que no podía ni caminar por sí solo, y ahí fue cuando a su jefe se le ocurrió la brillante idea que lo acompañara ya que él es su encargado. Vaya mierda.
Sin embargo, cuando está a punto de alejarse, siente unos dedos rodearle la muñeca, y al voltear se encuentra con la fija mirada de Near.
—No te vayas... —le susurra apenas audible. Las cosas con el rubio solo han venido en picada en los últimos meses, cada vez que cree que no pueden estar peor siempre caen más bajo. Pero no quiere quedarse solo, no cree poder.
—Diles que se vayan... —murmura tras unos segundos, volviendo al asiento. No puede decirle que no a Nate, por más jodidas que estén las cosas entre ellos, siempre va a estar ahí para él.
Near suspira disimuladamente antes de volver su completa atención a Light, a quien abraza mientras le susurra al oído como lo harías con un bebé para que deje de llorar, no está seguro de que esté funcionando, pero no sabe qué más hacer. Mello se dispone a matar el tiempo con un juego en su celular, así evita ver tan deprimente escenario. No importa a donde vea, puede notar la agonía en el rostro de la gente, pacientes con notable malestar a quienes aún no atienden porque hay emergencias más importantes y otros como ellos a la espera de alguna noticia o algún milagro.
Luego de varios minutos intentando pasar de nivel, se da por vencido, no entiende cómo la puta serpiente sigue chocando contra su propia cola. Además el repentino rugido de su estómago le recuerda que no ha comido nada.
—Vuelvo pronto. —Es lo único que dice al ponerse de pie.
Le pregunta a una enfermera que encuentra si cuentan con una cafetería, no sabe si su pregunta es malinterpretada o si la cara de esa mujer ya es así de amargada. En ningún momento quiso insinuar que por ser un hospital público no podían tener una cafetería, tampoco está seguro si eso fue lo que ella entendió, pero como sea le dice que al final del pasillo encontrará una puerta a la izquierda.
Siente que el estómago se le retuerce una vez empuja la puerta, como si supiera que cada vez está más cerca de la comida. Sin embargo, tal vez por la hora o por mala suerte, no ve muchas opciones apetecibles en el mostrador. Pide lo más comestible que sus ojos enfocan: sándwiches; y en un acto de humanidad, o tal vez afectado por el hambre, pide dos.
Al regresar, se percata que la enfermera en el área de recepción es diferente, decide probar suerte y se dirige hacia ella.
—Buenas noches —apoya los antebrazos sobre la superficie de granito, la señora debe rondar la misma edad que su compañera anterior alza el rostro y sonríe—. Vera, llevamos aquí más de una hora.
—Lo siento, yo recién empiezo mi turno. —Interrumpe con una sonrisa mientras se acomoda el cobrizo flequillo que le cae en la frente.
—Sí, sí, como sea. Ve a aquel muchacho —señala hacia las sillas, donde Near está de cuclillas frente a Light, quien parece que de nuevo ha vuelto a desesperarse—, lleva más de una hora sin saber una mierda de su madre, ¿podría al menos alguien fingir interés e intentar hacer algo?
—Veré que puedo hacer.
Mello frunce el ceño, no esperaba esa respuesta y menos tan rápido, por lo que aún confundido solo murmura un suave «gracias» antes de volver con ellos.
—Come, Yagami —le extiende uno de los emparedados de mala gana, sin embargo el otro menea la cabeza al instante—. Escúchame —lo toma con firmeza del hombro y se inclina un poco para poder verlo a los ojos—, ya te lo dijo la otra enfermera, si no te calmas el siguiente en entrar por esa puerta serás tú, ¿y quién va a visitar entonces a tu mamá si tú estás en otra camilla por idiota?
—La empatía no es lo tuyo, ¿verdad? —Le reprocha Near a la vez que lo hace a un lado—. Light... —retoma esa voz dulce que ha usado con él en todo momento—, de alguna manera Mello tiene razón —le arrebata el sándwich al rubio y luego volviendo a la ternura de antes, lo acerca hasta el castaño, le dará de comer en la boca de ser necesario—. Tan solo un poco, ¿sí?
—Ser condescendiente tampoco ayuda, enano. —murmura, cruzándose de brazos y dejándose caer en el asiento. Pero de nuevo observa con fastidio como el castaño acata lo que Near dice sin protestar.
Contrario a lo que Mello cree, Light hace un esfuerzo debido a sus palabras, no quiere ser una preocupación para su mamá una vez que lo dejen pasar. Sin embargo, no es fácil, cuando da el primer mordisco el pan se adhiere en cada recoveco de su boca, es como si estuviera masticando plástico. Al tragar tiene la sensación de que una masa pastosa está atorándose a lo largo de su esófago. Mello, por otro lado, lo disfruta, lleva horas sin comer, además el sándwich está rico pese a que no lucía apetecible cuando lo escogió, pero puede notar en la cara de Light que para él es todo lo contrario. Supone que se debe a su estado, quién en esta situación tendría estómago para comer, aunque a él no puede importarle menos.
—Disculpen...
Los tres voltean al notar una presencia al lado de ellos, encontrándose con una joven enfermera usando labial rojo en su amplia sonrisa, trayendo un vaso desechable lleno de un líquido oscuro.
—¿Qué es eso? —Pregunta Near antes de darle tiempo de decir algo más mientras inconscientemente cubre de forma protectora a Light, quien más bien intenta apartarlo, creyendo que ella trae la noticia que tanto ha esperado.
—Mi compañera me pidió que viniera —explica de manera amable a la vez que señala de forma rápida el mostrador que está al otro extremo—, ¿cuál es el nombre del paciente?
—¡Mi mamá, Sachiko Yagami! —Dice con premura y en un acto reflejo intenta de golpe ponerse de pie, logrando separar su trasero tan solo unos centímetros del asiento antes de caer de nuevo.
—Intenta respirar —le indica al notarlo mareado—. Te diré qué haremos... —con la misma sonrisa se inclina un poco para quedar a su altura, como si fuera a explicarle a un niño pequeño—, yo voy a averiguar sobre tu mamá —no miente del todo, es decir, sabe que no hay mucho que pueda hacer si el doctor no ha terminado de atender a la paciente, no obstante puede intentar—, pero necesito que te tomes esto para que estés tranquilito.
—¿Qué es? —insiste Near, frunciendo el ceño y abarcando a Light con un brazo para acercarlo. El mismo Jesús puede bajar y ofrecerle esa bebida y aún así no dejaría que su amigo la tome sin saber qué es.
—Es una mezcla de tés relajantes —extiende de nuevo los brazos para que acepten la infusión que preparó—. Nada exagerado —añade al notar que el muchacho bajito de cabellos blancos la mira con desconfianza—, algunos de nosotros lo tomamos luego de una extenuante jornada, solo ayuda a relajarnos.
—Nada más acepta el vaso y di gracias, Nate —Mello, quien se levanta tras chasquear la lengua, se acerca a ella y con una sonrisa forzada toma el té—. Y más te vale terminarlo. —Le advierte a Light antes de extenderle el vaso desechable, el cual el más bajito agarra para poder ayudarle.
—Como que andamos de mal humor. —Comenta Near apretando los labios tan pronto ella se marcha.
El rubio suelta un bufido y cruzándose de brazos vuelve a la silla. Se sintió feliz cuando Nate le pidió que se quedara, pero tal vez verlo siendo tan afectuoso con alguien más que no es él le afecta. De reojo mira cómo el enano sostiene la quijada de Yagami para ayudarle a beber esa cosa, mientras le habla con una dulzura que él no ha escuchado en meses, y más allá de si ese idiota le cae mal, está el hecho de que ver la relación que tienen lo hace sentir aún más alejado de Nate.
El tiempo sigue pasando, por momentos la sala se vuelve un caos donde tras el escandaloso sonido de una sirena se ve entrar alguna camilla por el amplio umbral, custodiada por varios enfermeros que caminan de prisa mientras hablan entre ellos con notable urgencia. También hay gente que va y viene, la mayoría con rostros apesadumbrados, algunos con vestigios de tristeza en sus mejillas. En algunos momentos el lugar también parece alcanzar lo más cercano a la calma, pocas sillas ocupadas, solo alguna que otra enfermera corriendo de repente, y entre tanto ajetreo, los tres pierden la noción del tiempo
Mello apoya la cabeza contra la pared que está detrás de la fila de sillas y estira las piernas, quedando sus ojos prendidos en una de las luces del techo que está justo encima de ellos, la cual lleva un rato parpadeando, se pregunta cuánto más pasará para que se apague por completo.
En algún punto a Near le comienzan a doler las piernas, lo había intentado ignorar porque Light prácticamente sigue sobre su pecho. Desde hace varios minutos parece haberse calmado, ahora solo está ahí, negándose a soltarlo mientras de repente lo ve tallarse los ojos. Al parecer no se irán pronto, entonces decide tomar asiento, ofreciéndole su hombro para que se apoye o su regazo si lo prefiere.
—Near... —murmura el castaño tras haber decidido recostar la cabeza en las piernas del más bajito. Le pesan los párpados pero se niega a dormir, tiene miedo, siente que al abrir los ojos va a estar solo en una camilla. Sabe que está perdiendo la lucha por no caer en los brazos de Morfeo y eso lo pone nervioso, en la etapa de adormecimiento lo único que distingue son las blanquecinas luces del techo junto con pasos lejanos que inconscientemente lo hacen estremecerse—, cuéntame algo... —Pide apenas audible.
—Uhmm... —le acaricia la cabeza, no ha dejado de hacerlo en ningún momento para hacerle saber que está ahí, que no se irá—, ¿qué quieres que te cuente?
—¿Por qué te dicen Near? —Sus ojos se cierran en contra de su voluntad, pero logra abrirlos, al menos un poco.
—Porque Matt es un idiota —responde, arrugando la nariz—. Ya ves que en inglés Near significa cerca, y Mail decía que yo era el que estaba más cerca del suelo.
Hace un leve puchero, con el tiempo se acostumbró y hasta se encariñó con el sobrenombre, pero nunca le ha gustado que se metan con su estatura. Sin embargo se siente bien al ver a Light esbozando una suave sonrisa.
—¿Y a Mello? —Se remueve un poco, buscando acomodarse mejor en las piernas del otro.
El rubio voltea al instante, ¿qué se cree Yagami? Ellos no son amigos para que lo llame por su sobrenombre, Mihael o Kheel, es lo que le ha dicho. Pero debe tragarse sus reproches cuando se encuentra la fiera mirada de Near.
—Por Melodramático, ¿no es obvio? —Mello frunce más el ceño al escuchar que el castaño suelta una suave risa, la cual sale distorsionada por su estado.
—¡Pero para ti soy Mihael! —Añade a manera de advertencia, apuntándolo con el dedo.
Near lo ignora, de hecho inconscientemente Light también lo hace, ya tiene los ojos completamente cerrados y la voz de su amigo se vuelve cada vez más lejana. Nate le continúa contando lo primero que le viene a la cabeza, relatos sin un orden cronológico, lo hace con el fin de evitar silencios prolongados para que el castaño sepa qué sigue ahí con él. Le cuenta de la vez que una zarigüeya se metió al orfanato y que tuvieron que llamar a los bomberos porque tenía de rehén a cierto pelirrojo pecoso, el cual al día de hoy jura que no tenía miedo, que solo se había encerrado en el baño para no asustar al animal. También le cuenta de la vez que convencieron a una niña de que para tener el cabello blanco como él nada más debía echarse pegamento, él no estaba seguro, recordaba que él había sacado el cabello de su madre, pero Beyond era mayor, y si él lo decía debía ser cierto; está seguro que hasta el día de hoy ella debe odiarlos. La pobre tuvo que terminar contándose buena parte de la melena. Está tan entretenido rememorando tantas buenas anécdotas que no se percata que Light yace dormido en sus piernas, tan solo lo nota al escuchar un leve ronquido.
Guarda silencio para evitar despertarlo, le cierra por completo el abrigo a la altura del pecho para evitar que vaya a pasar frío, mientras de forma suave continúa acariciándole el pelo. Cierra los ojos y apoya la cabeza contra la pared, intentando relajarse, fue un día largo en el trabajo y lo único que quisiera es poder estar en la cama.
—¿Alguna vez te imaginaste esto? —Dice Mello tras unos minutos, logrando que el otro medio abra un ojo y lo vea por el rabillo.
—¿De qué hablas? —Pregunta sin mucho interés, volviendo a acomodarse.
—Tú y yo a la par, ¿sin decirnos nada? —se ladea sobre el asiento con rapidez, esperando que la plática fluya—. Sé que la cagué, que soy un imbécil —explica con palpable desesperación, esta vez Nate abre los ojos, despacio pero volteando a verlo con curiosidad—. Tal vez este no es el lugar para hablar pero últimamente me evitas más que de costumbre, y...
—¿Y? —Repite, intentando disimular la ansiedad cuando luego de unos segundos Mello no añade nada más.
—Si tuviera la oportunidad —extiende un brazo y con delicadeza lo toma del mentón, haciéndolo voltear hacia él—, te juro que haría las cosas muy diferentes.
—Hace unas semanas... —guarda silencio y carraspea para deshacerse de la incómoda sensación que le atraviesa. Por un instante creyó que Mello diría que lo ama, ¿en qué estaba pensando?—. Hace unas semanas me hubiera alegrado escucharte decir eso.
—Yo... —se arrastra por los asientos, acercándose lo más que el cuerpo del castaño les permite y le enmarca el rostro— permíteme demostrarte que he cambiado.
—Ya es tarde para eso, Mihael. —Sentencia, apartando el rostro.
—¿Tarde por qué? —Intenta ignorar el malestar que le provoca escuchar que lo llama por su nombre—. Yo me equivoqué, pero...
—Tú jamás me prometiste nada... —murmura, volteando a verlo con una mirada triste y apagada—, yo fui el que se aferró a ti, yo fui el que nunca entendió su lugar en tu vida... —un par de lágrimas salen por sí solas, quemándole las mejillas—. Yo fui quien se equivocó, no te culpo de nada pero por favor... no me hagas esto más difícil.
—¿Más difícil? —Pregunta con una mueca nerviosa mientras su cuerpo entero tiembla al verlo llorar. Supone que se refiere a la decisión que tomó de alejarse de él, pero algo en su pecho le dice que no es así, y comienza a inquietarse cuando no recibe una respuesta— ¡Near! ¿¡Cómo qué más difícil!? —Insiste, alzando la voz de forma inconsciente.
El más bajito se limpia las lágrimas con las mangas del abrigo y suelta el aire en un intento por recobrar la compostura. Esperaba no tener que decírselo a nadie, o más bien no ha sabido cómo hacerlo, los únicos que saben son Alex y por añadidura Elle porque entre esos dos no hay secretos.
—Mihael... —se cerciora que Light realmente esté dormido, no quisiera que se enterara así, menos en ese lugar y en esa situación. Tampoco cree que sea el sitio idóneo para decírselo al rubio, pero esa penetrante mirada azulina le asegura que no tiene escapatoria—. Me iré a Italia por un tiempo. —Suelta viéndolo a los ojos, quedándose todo en silencio después de eso.
—
Chan chan chan
¿Por dónde empezar...?
¿Teorías para Sachiko? ¿Será que si se petatea?
¿Creen que Near está haciendo lo correcto?
Uhhhhh Matt y Beyond 7u7 oh lala jajajaja
¿Parte favorita?
¡Espero lo disfruten!
