Elle no está teniendo la mejor de las mañanas, para empezar ese es el único día que se puede levantar tarde y sin embargo no son ni las siete y ya está de pie, dando vueltas por la sala mientras hace algunas llamadas.

Llevar a Light hasta su apartamento fue toda una proeza. Tan pronto como salió de la casa del castaño, se percató que habían intentado abrirle la puerta del auto, dejándole unos rayones alrededor de la entrada para la llave. Quizá como venganza o para no irse con las manos vacías arrancaron la insignia, le robaron los espejos e intentaron quebrarle un vidrio. Vive en una de las zonas más seguras del país, jamás había sentido la necesidad de activar una maldita alarma. Lo único que lo detuvo de hacer un berrinche ahí mismo es que tenía a un borracho casi gritándole incoherencias al oído. Luego cuando el Light risueño desapareció, comenzó a llorar y a balbucear palabras que no logró comprender; no supo cómo calmarlo al ir manejando, pensó en detenerse, pero no fue necesario porque de repente Light vomitó en la alfombra de su auto y después de eso se quedó dormido.

Cuando llegó al edificio donde vive, tuvo que cargarlo en brazos desde el estacionamiento hasta el último puto piso, ¿en qué momento se le ocurrió construir su apartamento en lo más alto? Claro, usó su ascensor privado y no es que Light pese tanto, pero tampoco tiene el peso ni el tamaño de un bebé, así que limpiarlo y cambiarlo en ese estado no fue lo más fácil. Se abstuvo de meterlo a la tina porque no estaba seguro de que fuera buena idea al estar inconsciente, pero si le pasó por el cuerpo varias toallas mojadas con un poco de jabón para deshacerse del hedor. Por último, la cereza en el pastel de un día difícil fue la llamada de Near, está seguro que ese enano activó datos tan pronto puso un pie en Italia, a ese punto estaba tan cansado que no tenía fuerza para mentirle, además estando al otro lado del mundo, le iba a ser imposible tomar un taxi y regresar, por lo que le comentó lo de los golpes, pero fue sincero al decirle de que no tenía idea que había pasado, le confesó también que lo encontró ebrio y que no iban a poder indagar mucho hasta el día siguiente. De alguna forma logró que Near se quedara tranquilo pese a que el algodón con patas quería un vuelo de vuelta; le pidió que confiara en él, que él cumpliría su promesa de estar con Light, y que lo mantendría al tanto de todo.

Con todo lo ocurrido el día anterior, cualquiera estaría agotado, y sí, lo está, pero él es de esas personas que no pueden relajarse cuando tienen asuntos pendientes. Uno de ellos es su auto, primero llamó a la agencia para agendar una cita con fecha de hoy, además realizó un pago adicional para que alguien lo fuera a buscar, no piensa dejar a Light solo. Lo segundo en su lista mental era llamar a la farmacia y pedir una serie de medicamentos y ungüentos que su doctor le recomendó. Luego llamó a la tintorería y ahora está buscando si su restaurante favorito hace servicios a domicilio, siempre sale a comer y si Light estuviera despierto intentaría persuadirlo para que lo acompañe, pero ya que no es el caso, debe buscar otra opción. Es curioso, tiene una cocina amplia y equipada que casi no usa porque no sabe cocinar, de hecho está seguro que más de algún condimento debe estar vencido.

Encuentra en Facebook que cerca de donde vive hay un restaurante pequeño que hace envíos así que opta por eso, ya que gastar demasiado por algo ostentoso no tiene caso, lo más probable es que Light no vaya a tener estómago para algo muy pesado.

Luego de la última llamada, se dirige a la sala con la idea de recostarse un rato en el sofá, sin embargo se detiene súbitamente al escuchar un golpe viniendo desde su habitación. Regresa unos cuantos pasos y estira el cuello para ver entre el espacio vacío que queda entre los pilares, encontrándose con una bola de edredones en el suelo. No le prestaría atención si no fuera porque tiene visita y porque el enjambre de cobijas suelta un «¡Auuuch!»

No puede evitar sonreír al ver como lentamente una despeinada mata de cabellos castaños comienza a asomarse. Se acerca con cuidado, sube los dos escalones despacio para no asustarlo y luego le pregunta un «¿estás bien?»

Light da un respingo y se queda quieto al escuchar la voz de Elle, acto seguido da un par de manotazos para escapar del pesado edredón, logrando sacar totalmente la cabeza.

—¿Dónde... —balbucea, paseando la mirada por toda la habitación y enfocándose después directamente en Elle, ¿¡qué rayos hace en la casa del pelinegro!? Una posible respuesta llega a su mente y asustado levanta las mantas para cerciorarse que no está desnudo, no reconoce la ropa que lleva puesta como suya pero al menos está vestido, sin embargo ese movimiento brusco le causa una punzada—. ¡Auuuch! ¡Mi cabeza! —Se queja apretando los ojos y sosteniéndose los laterales de la cabeza con ambas manos.

—Se llama resaca. Te daré algo para el dolor —responde Elle sin un ápice de amabilidad a la vez que de forma poco delicada lo ayuda a sentarse en la cama. Su sonrisa desapareció luego del gesto de Light—. ¿Creías que me iba a aprovechar de ti estando borracho? —Rodea la cama para dirigirse a la mesita de noche, donde minutos atrás dejó unas pastillas y una botella de agua—. No sé qué idea tienes de mí, pero lo único que hice fue ayudarte.

Le entrega el agua y la pastilla, luego da media vuelta y camina hacia el buró. No está molesto aunque lo parezca, o tal vez si le molestó un poco la primera reacción de Light. Ha hecho una y mil cosas para cuidarlo desde ayer, de hecho el paquete que envió a la tintorería era increíble para alguien que vive solo: toallas, ropa y hasta sábanas ya que Light vomitó dos veces más y le tocó cambiar todo sin importar la hora.

—Yo... —balbucea el castaño, haciendo una mueca incómoda. Se dio cuenta después de tomar la pastilla que la garganta también le duele horrores—. Quiero irme...

Elle toma las llaves y la billetera que está sobre el buró, las cuales guarda en su bolsillo antes de dar media vuelta, haciendo un gesto de fastidio.

—Vaya manera de decir gracias, aunque no me sorprende —se encoge de hombros—, tampoco lo esperaba.

Light frunce el ceño al verlo cruzarse de brazos y caminar hacia él, con ese semblante apático que nunca le había visto.

—Deberías de verte la cara —continúa Elle, tomándolo del mentón— ¿por qué los golpes? —el castaño aparta la mirada y Elle lo suelta— ¿no piensas decirme? No es nada nuevo tampoco—. Dice con ironía mientras toma asiento a su lado.

De forma inconsciente Light se encoge un poco, confundido por esa actitud, de hecho Elle tampoco se reconoce, nunca se imaginó hablándole así a Light. Sin embargo le ha guardado un poco de resentimiento desde la última vez que se vieron, ya está cansado de este tira y afloja, además tiene metido en la cabeza que no hace ni dos días que Light estuvo con alguien más. Ese cúmulo de emociones actúan como un velo en su cara, el cual no le permite ver que no es el momento para reproches, no puede evitarlo, sobre todo cuando lo único que el otro sabe decir es que se quiere marchar.

Irónicamente Light repite que quiere irse, pero esta vez no lo hace porque la voz de su mamá en la cabeza se lo diga, sino por la confusión y el nerviosismo que le genera ser tratado así.

—Mi habitación ni siquiera tiene puerta —responde, señalando hacia el espacio entre los pilares— y la puerta principal no está con llave, no es que te tenga secuestrado. Pero mírate cómo estás, por hoy deberías quedarte—. Se encoge de hombros, como si no le importara y luego se pone de pie.

—Tú no quieres que me quede, ¿verdad? —Pregunta suave y luego se relame los labios, los tiene terriblemente resecos. Intenta levantarse, no cree que sea correcto quedarse cuando la conducta del otro le deja claro que no es bienvenido, pero se siente tan mal que cae de vuelta en el colchón.

—Sí, quiero que te quedes porque me importas —sus facciones se suavizan un poco al notarle los ojos vidriosos, sólo es de verle la carita para saber que ese niño no puede ni con su vida en este momento—. Light... —toma asiento de nuevo en la cama y le sujeta las manos, viéndolo a los ojos—. A mí ya me quedó claro que lo nuestro no va a pasar y está bien, yo ya no quiero ilusionarme, no quiero terminar odiándote... Sin embargo eso no significa que no me preocupe por ti. Además le prometí a Near que te cuidaría...

—Near... —balbucea, abriendo los ojos de par en par mientras se lleva una mano a la cabeza, recordando de pronto que debía haber ido al aeropuerto.

—Sí, a mi pelusa le importas más de lo que seguramente tú te importas. Así que te ofrezco mi casa, si ya después quieres irte, no te voy a detener, pero hoy es obvio que no puedes ni levantarte—. Se pone de pie y lo toma del mentón para que sus ojos se encuentren—. Si no quieres quedarte porque yo te lo pido, quédate porque Near se preocupará mucho si no lo haces.

Dicho eso, da media vuelta. No siente que ellos tengan mucho de qué hablar, o al menos por el momento él no quiere hacerlo. Lo cuidó porque le nació hacerlo, no porque Near se lo haya pedido, pero quizá no estaba listo para reencontrarse con Light. Pensó que solo necesitaba una señal e iría tras él sin importar la hora, pues la tiene, Light le dijo que lo quiere y que gusta de él, aunque estuviera ebrio sabe que fue sincero. Sin embargo en este momento lo que más quisiera es reprocharle tantas cosas, primero reclamarle por qué dejó de atender sus llamadas si en los últimos meses ellos eran inseparables, por último también quiere descargar el dolor que le estruja el pecho por saber que estuvo con alguien más. Su cabeza es un caos, no sabe si está molesto, resentido o dolido; quizá es un poco de las tres y sabe que de seguir en esa habitación no lo podrá retener. Así que con el poco sentido común que aún le queda, entre ese enjambre de sentimientos, decide alejarse. Aunque sea al menos por un momento, necesita salir y tomar aire para no decir algo de lo que después podría arrepentirse.

—¿A dónde vas? —Pregunta al verlo caminar hacia la puerta. No pensará dejarlo solo cuando se siente tan mal, ¿verdad?

—Solo iré a dejar las llaves del auto a recepción, alguien pasará por él —explica tras detenerse y voltear por sobre su hombro—. Ya vuelvo. Trata de dormir, pedí comida así que luego comemos un poco y vamos a una clínica para que te den incapacidad, no puedes trabajar así.

Light se deja ir de espaldas en el colchón al recordar que debía ir a trabajar. A este ritmo lo van a terminar despidiendo, el otro día lo dejaron ir antes por su mamá ¿y hoy ni siquiera va a llegar? No se molesta en ver la hora, aunque estuviera a tiempo, es imposible que salga de la cama cuando le duele tanto la cabeza. Además la idiotez que hizo de acostarse bruscamente lo dejó mareado.

Escucha la puerta cerrarse y como acto reflejo ladea el rostro, dirigiendo la mirada a ese espacio vacío que no está cubierto por vidrio esmerilado. Las palabras recientes se reproducen en su cabeza, la actitud de Elle y ese ápice de indiferencia, nunca lo había visto así.

De pronto, y porque a su mente le encanta jugar con él, viene un recuerdo fugaz de la tarde anterior. Lo ve muy cerca, empapado, respirando agitado mientras lo rodea con un brazo hasta que un «Elle... bésame» resuena en su cabeza.

—Ay, Light, Light... —se reprocha mientras se cubre el rostro con las manos al sentir las mejillas calientes.

Se muerde los labios nervioso, sin poder creer que realmente le haya pedido tal cosa. Daría vuelta por la cama como un niño si las sienes no le pulsaran tanto. Sin embargo, y con la misma rapidez de antes, la voz de Elle diciéndole que no se reproduce.

Se retira las manos del rostro mientras frunce el ceño y hace un mohín con los labios, ¿Lawliet lo rechazó? ¿No quiso besarlo? ¿Por eso actúa así de raro? Una idea cruza por su mente, tan cruel como siempre: «¿dejó de quererme?»

—No, no, no... —murmura mientras menea la cabeza, sosteniéndose los laterales de la misma.

Está confundido, pero si le sigue dando vueltas, su cabeza va a explotar. Se cubre con las sábanas y aprieta los ojos, de seguro está soñando, una vez que se despierte todo será como siempre. Porque Elle no puede dejar de quererlo. No puede hacerlo.

oOo

Muchos odian los lunes y Beyond ahora entiende por qué. Near se fue hace tres días y todos en la casa, sobre todo Mello andan decaídos, sin embargo sabía que en algún momento volverían a joder con lo del trabajo, así que decidió acompañar a Mello; la idea del restaurante no le agrada pero quería cerrarles la boca por lo menos un rato más. El problema es que no pensó que iban a contratarlo. Según una chica que conoció ahí mientras esperaba a ser llamado, debido a la temporada necesitan más personal, supone que ella se lo dijo con el fin de darle ánimos, para él más bien es la única respuesta lógica para que lo aceptaran pese a que fue despedido de su anterior trabajo por "problemas de comportamiento". Trabajaba en una tienda de ropa cuando una señora salió muy emocionada del probador con un enterizo, con el cual para él se veía horrible, pero si ella no hubiera preguntado su opinión él no hubiera dicho nada, ¿para qué preguntan si no quieren saber la verdad? Aunque bueno, tal vez decir que parecía un umpa lumpa estaba un poco fuera de lugar.

Por eso no ha tenido muchos trabajos y ha durado muy poco en los que tengan que ver con atención al cliente. Odia tener que fingir amabilidad con personas que ni conoce.

Lo único bueno de esta desgracia es que Mello será su supervisor y como también sigue siendo el de la zorra lo han asignado al horario de la tarde, al menos por las dos semanas siguientes. Ruega que después no lo muevan a la mañana.

—¿Encontraste alguna película? —Pregunta Beyond, cerrando la puerta de la cocina con un pie al traer las manos ocupadas con otro six pack de cerveza.

—Ya te dije que no estoy de ánimo... —Responde Mello, quien tras darle el último trago a una lata de cerveza, la deja junto a las otras sobre la mesita.

Beyond pone los ojos en blanco antes de dejarse caer a su lado en el sofá. Los últimos días a Mello se le ha visto por el apartamento solo cuando va al baño, por agua o algo para tragar, si va a trabajar es porque quizá la única neurona que anda activa le recuerda que es pobre, no puede darse el lujo de faltar, pero después se pasa cualquier tiempo libre encerrado en la habitación, y ahora que está durmiendo en la recámara contigua, puede asegurar que lo ha escuchado llorar todas las noches.

Piensa que tanto Near como él son unos idiotas, pero quiere a esa rubia dramática, así que planeó una noche de películas, cervezas y frituras para evitar que se fuera a encerrar como los demás días. Su intención es buena así que nadie debería molestarse de que haya tomado un poco del dinero para la comida de la semana.

El problema es que Mihael no se la está haciendo fácil. La idea era que estuvieran los tres juntos; uno porque Matt tiene más tacto que él y dos porque les caería bien distraerse un poco, es cierto que Mello luce fatal pero todos están lidiando con la ausencia de esa pelusa tierna y regañona.

Se supone que Matt asistió a una cena de trabajo, no esperaba que se tardara tanto, en nada serán las diez de la noche y le urge que esa cabeza de fósforo vuelva pronto.

—¿Misión imposible? —Pregunta, viendo al rubio de reojo, pero no recibe respuesta así que continúa zapeando los canales.

De repente, lo que Beyond no hubiese querido que pasara, sucede. Escucha un sollozo, y por un momento se queda quieto, rogando que sea solo su imaginación.

—No debí dejarlo ir... —Suelta Mello entre gimoteos, llevándose las manos a la cara.

—Sí, bueno, no llores, ¿quieres? —ve hacia todos lados nervioso, no sabe cómo y tampoco le gusta lidiar con personas llorando, así que solo atina a tomar una lata—. Toma, ¿por qué no bebes otra cerveza? —en su cabeza esa es una buena manera de animar a alguien.

—¡Debí detenerlo! ¿¡Y si ya no vuelve!? ¿¡Y si...

Mello hunde el rostro en el regazo de su amigo, llorando, a lo cual Beyond da un respingo y hace una mueca, como si le hubiera caído un bicho raro encima.

—Si quieres mi opinión —dice mientras le da unas palmadas en la cabeza, ¿así se consuela a la gente, no?—, los dos son unos idiotas.

Para alivio de Beyond, el rubio se incorpora en un solo movimiento tras su respuesta.

—No... —murmura, tallándose los ojos para deshacerse de las lágrimas. No recuerda haber llorado tanto alguna vez en su vida, no puede culpar al alcohol porque ha sido lo mismo los últimos tres días—. La culpa es mía...

—¡Ay, por favor, Mello! —El pelinegro suelta una carcajada poco amable tomando en cuenta que su amigo está llorando frente a él—. Tú siempre fuiste un cabrón, ¿qué esperaba Near?, ¿que cambiarías por el poder del amor? —Lo toma de los hombros y lo mira directo a los ojos—. ¿Y tú? Dices pasar de las relaciones serias, que no te ves con solo una persona, pero desde que Near te mandó a volar no has estado con nadie más. ¿No crees que al ya no estar Near y sus celos de por medio, tú podrías haber estado con quién quisieras sin culpa?

—No soy tan hijo de puta como para...

—Pero lo fuiste antes, ¿por qué no ahora? ¡Ah, ya sé! Porque no te gustó ver a Near con otro, ¿sabes qué significa eso?

—Que... —Mello moquea mientras intenta descifrar lo que esa sonrisa maniaca le quiere decir—. ¡Que ya no me quiere!

El rubio se echa a llorar de nuevo, ignorando la mueca de confusión de su amigo. ¡Pensó que Mihael había entendido su punto!

—¡Hey, despabila, Mello! —sin pensarlo, lo toma del cuello de la camisa y le da una bofetada.

—¿Qué mierda haces?

Beyond da un respiro y ladea el rostro, encontrándose a Matt debajo del umbral de la sala, llevando la camisa a medio abrochar y la corbata sin amarrar.

—Yo... bueno... —Titubea, ¿cómo explicas que la cachetada era por una buena causa?

—¡Beyond dice que Near ya no me quiere! —Se queja Mello, arrastrando las palabras, ya sea por el alcohol o el llanto.

—¿¡Quéééé!? ¡Yo no dije eso!

Matt suspira al oír que comienzan a discutir, más bien es un Beyond reclamando porque el rubio apenas y puede hablar. Pasea la mirada por toda la habitación, encontrando varias latas de cerveza sobre la mesa y muchas más en el suelo.

—Estuvieron bebiendo... —declara mientras se adentra en la sala, como si eso contestara muchas cosas.

—¡Yo solo quería animarlo! —se defiende el pelinegro al instante, agitando los brazos.

—Ah, y aparte fue idea tuya —se deja caer en medio de ambos—. Solo a ti se te ocurre poner borracho a alguien que la está pasando mal.

Beyond hace un mohín con los labios y se cruza de brazos, como un niño regañado mientras ve que Matt envuelve a Mello en un abrazo para calmarlo.

A diferencia del pelinegro, para Matt no es difícil decir las palabras que seguramente el rubio quiere oír. Sabe que mucho tiene que ver el hecho de que Near no le haya escrito a Mello en estos tres días, aún así le promete que todo estará bien, que las cosas van a mejorar y que Near volverá. A decir verdad, él piensa muy parecido a Beyond, los dos son unos idiotas, pero tampoco es para agarrarlo a cachetadas. Tiempo al tiempo.

No pasa mucho para que Mello se quede dormido sobre el pecho de Matt, puede ser a causa del alcohol o porque Kheel no ha estado durmiendo bien los últimos días. Como sea se queda ahí, acariciándole el cabello.

—Yo solo quería ayudar... —Refunfuña Beyond una vez que Matt se calla y los ronquidos de Mello pasan a ser parte de la ambientación.

No duda de las buenas intenciones de su amigo, el problema es que no sabe dónde estaba Beyond cuando repartieron la amabilidad, de seguro su hermano se la llevó toda porque Elle a veces hasta se pasa de bueno.

—Eres un tonto bastante adorable, ¿sabías?

—No me digas tonto, recuerda que soy el que está a cargo. —Responde, inflando el pecho.

—Sip, otra prueba de que toda esta situación ya tenían a Near mal de la cabeza.

—Lo dices por envidioso, porque nunca te dejó metérsela. —Le saca la lengua y se cruza de brazos. Matt debe respetarlo más ahora que está a cargo.

El pelirrojo voltea hacia a su pecho, sintiéndose aliviado de que Mello siga dormido ahí y que no escuchara lo último. Antes no le hubiera importado, pero ahora no cree que sea algo que su amigo quiera oír.

—Near es el único que puede estar en esa lista —ladea el rostro en dirección al pelinegro y con una sonrisa, agrega—. Por el momento ya tengo a otro en la mira.

Beyond, entendiendo la indirecta, se echa a reír.

—Sigue soñando. Es más fácil que la zorra vuelva a ser virgen a que tu verga se acerque a mi culo.

Matt menea la cabeza y luego se pone de pie, cargando a Mello en sus brazos.

—Lo bueno es que también puede ser de la otra forma: mi culo cerca de tu verga —guiña un ojo y ríe al ver la cara del otro tornarse roja—. Ventajas de ser versátil. —Declara mientras da media vuelta para caminar hacia el pasillo.

Sabe que lo de ellos dos es solo tonteo, aunque si es sincero, Beyond se la pone dura, y está seguro que pasa lo mismo con el pelinegro. Si hasta el momento no ha pasado nada, es porque él no ha querido, pero a veces le apetece llevar el juego más allá, ver hasta donde llega la supuesta "heterosexualidad" del menor de los Lawliet.

oOo

Near camina despacio por la oscuridad, rozando con la punta de sus dedos una de las paredes. Aún no se acostumbra a la forma de la casa de Alex, la cual a pesar de ser dos plantas, es angosta pero alargada. Es por eso que una recámara está abajo y la otra arriba. La suya es la de abajo.

La cocina es una pequeña habitación sin exuberancias y una mesa en medio. La atraviesa en unos cuantos pasos y al no existir tal cosa como una sala de estar, llega al recibidor, un pasillo donde unas escalinatas se encuentran al lado. Comienza a subir escalón por escalón, escuchando el chirrido que hacen en cada paso, solo espera que por la hora, Alex esté profundamente dormido.

Llega al segundo piso, quedando frente a una puerta de madera de aspecto antiguo. El pomo de la puerta se siente frío en su mano, al entrar camina con cuidado, es la habitación que Alex ocupa para trabajar y no quiere arruinar alguna pintura o botar alguna escultura. Su objetivo es llegar a la doble puerta que está al otro extremo. Toma las pesadas manecillas de hierro y las jala, llegando al fin a su lugar favorito de toda la casa.

La terraza es lo suficientemente amplia para un par de sillas de playa hechas de madera y una pequeña mesa. Es donde Alex suele inspirarse o despejar la mente según le dijo, y no lo culpa, adora la vista.

Durante el vuelo, pese a que él no tenía ganas de hablar, Alex se tomó el tiempo para advertirle que no esperara una estancia lujosa como lo es el apartamento de Elle. Él prefiere vivir con lo necesario e invertir el dinero y el tiempo en cosas que le nutran el alma como andar en bicicleta por la plaza, detenerse a admirar las flores o viajar. Él adora conocer sitios nuevos, cree que la vida nos regala tantos paisajes hermosos para que nuestro paso por la tierra esté lleno de colores, y sería un pecado no apreciarlos.

En otras circunstancias, la plática motivacional de Alex lo hubiera llenado de ilusión, pero él era un manojo de nervios, tristeza y preocupación. Aún así fue educado y le prestó atención pese a que tenía otras cosas en mente.

Meses después de que Elle se fue de Italia, supieron que Alex prefirió mudarse a un pequeño pueblo, pero fue hasta la charla en el avión que se dio cuenta que dicha decisión tenía que ver con la idea de economizar. Además un pueblo es más pintoresco y menos acelerado que las grandes ciudades. En eso último le da la razón. La vista en la ciudad también es impresionante, llena de luces y rascacielos, pero él ya viene de una. Ahora en cambio lo que sus pupilas registran son angostos pasajes adoquinados, paredes de adobe tapizados de enredaderas y flores, techos de tejas, largas ventanas con pequeñas macetas en los alféizares, puertas de madera desgastada por los años y, sobre todo, paz. No hay autos ni vida nocturna en su campo de visión, lo único que escucha son los grillos y las hojas de los árboles cuando el viento juega con ellas.

Sintiéndose cobijado por esa quietud, toma asiento en una de las sillas y se recuesta antes de llevar su mano al bolsillo del pijama, rozando con sus dedos algo metálico.

Desde que llegó, no había querido desempacar del todo, sabía que hacerlo significaba que debía afrontar la decisión que había tomado. Además, aún estaba convencido de regresar por Light, sobre todo cuando lo vio golpeado. Si no fuera porque en la última videollamada ya lo vio mejor, y porque el castaño le aseguró sentirse bien, él en este momento estaría regresando. Así que al saber que no había vuelta atrás, decidió abrir la última maleta sin importar que ya fuera tarde en la noche. Fue entonces cuando un destello viniendo de entre la ropa llamó su atención.

Al estar solo, permite que las lágrimas salgan. No sabe cuántas veces ha llorado como tampoco entiende en qué estaba pensando Mello al meter ese collar en su maleta. Empuña la mano, quedando la cadena atrapada y solo el dije colgando, un corazón negro perlado partido a la mitad de forma zigzagueante con una sofisticada M grabada en el medio.

Son los collares que él compró cuando de manera estúpida creyó que estaban listos para dar el siguiente paso. La idea era que al unir los dijes, éstos formarían un corazón completo. Fue el día en el que su verdadero corazón fue desechado como basura.

No importa lo que los demás digan ni lo que él mismo se ha dicho, la culpa no es solo suya, ha podido llegar a esa conclusión con más calma estos últimos días, lejos de Mello. Sí, fue ingenuo pero sus sentimientos siempre fueron claros, y Mihael aún así decidió jugar con ellos. ¿Cómo pudo decirle que lo quiere al igual que a un hermano si nunca se detuvo a pesar del daño que haría? Lo que más odia es que a pesar de la distancia, siga teniendo tanto poder sobre él.

—¿Otra vez no puedes dormir?

Near pega un brinco al escuchar la voz de Alex detrás de él. Al voltear, se encuentra a su amigo tallándose los ojos y con el cabello más revuelto de lo normal.

—Lo siento si te desperté... —murmura, ladeando el rostro al instante para que no lo vea, luego intenta limpiarse las lágrimas.

—Ni te molestes —lo toma de la muñeca, para que detenga sus acciones, dándole a entender que ya está al tanto que estaba llorando—. ¿Quieres hablar? —Pregunta tras haber tomado asiento en la silla de al lado.

Near se muerde los labios y de forma inconsciente dirige la mirada a la letra M que sobresale en el dije, sintiendo al instante que más lágrimas se agolpan detrás de sus párpados.

—¿Cuándo se supone que dejará de dolerme...? —Murmura, apretando la mandíbula.

—Near... —pronuncia su nombre con condescendencia mientras estira un brazo para acariciarle la mejilla—. Aterrizamos apenas el sábado por la mañana, solo han pasado tres días...

—Quisiera poder odiarlo... —gimotea, flexionando las piernas para poder abrazarlas.

—Ey, ey... —deja su asiento y se pasa a la silla de Near, a quien toma de los laterales de la cabeza para que lo vea directo a los ojos—, la idea de que te alejes no es para que lo odies.

—Sí, pero...

—Para sanar no es necesario odiar, Near —interrumpe—. Más bien todo lo contrario, debes perdonar y dejar ir...

—Pero duele... —dos gruesos lagrimones descienden, los cuales Alex limpia.

—¿Sabes algo? —suspira, Elle le pidió que cuidara de Nate, pero no cree estarlo haciendo bien porque no hay día que no haya llorado—. Yo creo que ustedes dos se quieren, pero no han aprendido a quererse.

—¿Eso qué significa? —Pregunta moqueando y tallándose los ojos.

—Significa que yo soy fiel creyente de las segundas oportunidades a pesar de que muchos piensen que es arriesgarse en vano. Las personas cambian de opinión, crecen y maduran —sonríe al verlo parpadear, como si no entendiera de lo que habla—. Lo que quiero decir es que para que las segundas oportunidades funcionen, debe existir un crecimiento personal. Yo los quiero mucho a los dos, y de verdad me gustaría verlos juntos, pero para que puedas estar con Mello o con cualquier otra persona, primero debes preocuparte por ti, aprender de tus errores para poder crecer...

—¿Cómo...? —Murmura confundido, sabe que pecó de ingenuo, lo que no sabe es cómo se supone que va a cambiar eso.

—Pues podrías empezar por dejar de deambular como sonámbulo por mi casa, sobre todo si vas a andar con un pijama blanco, un día me vas a bajar el azúcar del susto —dice en son de broma, haciéndolo reír un poco—. Escucha, Near... yo no puedo decirte qué hacer, lo que sí veo es que tú quieres borrar en un abrir y cerrar de ojos una relación de años y tampoco funciona así. Sé amable contigo mismo.

—Sé que solo quieres ayudarme, pero me siento peor aquí de lo que me sentía allá... —Confiesa en voz baja, abrazando sus piernas y apoyando el mentón en las rodillas.

—Los cambios siempre son difíciles —responde, tomándole una mano—, y será más difícil si tú no haces un esfuerzo. Ya pasan de las tres de la mañana, desde que vinimos no has dormido bien ni un solo día, el domingo no quisiste ir conmigo a caminar por la plaza, ayer fue la primera clase de arte y cultura y tampoco quisiste ir...

—Lo siento... —Interrumpe al darse cuenta de lo maleducado que fue por no asistir.

Alex menea la cabeza y hace un gesto con la mano, restándole importancia.

—No te estoy reprochando nada, de hecho entiendo que la estés pasando mal, pero no sirve de nada quejarse si no haces algo por cambiar —se pone de pie, él tiene clases que impartir y quiere dormir las horas que aún le quedan—. No puedes permitir que un amor fallido te robe tu luz. Para volver a brillar, debes sacudirte el polvo, y para eso primero debes levantarte.

Near frunce el entrecejo, Alex le sonríe y luego le revuelve el cabello, diciéndole que irá a descansar. Se queda solo en la terraza, se acomoda en la silla reclinable y dirige la mirada al cielo. Las palabras de Alex hacen eco en su cabeza, porque no es la primera vez que las escucha. Hace unas semanas Elle le dijo que es más fuerte de lo que cree y en la última llamada Matt le comentó que las cosas por allá no estaban siendo fáciles, era como si una pieza fundamental hiciera falta en esa casa. Él siempre se ha considerado el más débil del grupo, el más inseguro y el más cobarde, pero parece que los demás ven lo contrario, ¿por qué él no puede ver lo mismo?

oOo

Los últimos días han sido... extraños. Elle pensó que ayer al despertar, ya no habría rastros de Light, sin embargo lo encontró dormido a su lado. Supuso entonces que durante el día, ya sin los estragos de la resaca del día previo, saldría por la puerta sin voltear, pero eso tampoco ocurrió. Hoy se levantó temprano para ir a trabajar, estaba seguro que Light se iría por la mañana para ir a clases y que al volver el apartamento estaría vacío, de nuevo se equivocó porque al volver lo encontró acostado en la cama viendo tele.

Elle ha evitado tocar el tema porque sabe que si lo hace, el castaño se marchará por orgullo más que por otra cosa, y si es honesto, él no quiere que se vaya, pero tampoco sabe cómo lidiar con su presencia. Es por eso que han hablado poco estos últimos días, incluso llegó al punto que si Light está en alguna habitación de la casa, él procura irse a otra. Como ahora que el castaño está en su cama viendo televisión y él se dirige a la recámara solo para buscar un par de prendas, desde adentro del vestidor le pregunta cómo estuvo su día porque tampoco va a fingir que no existe, pero la conversación se mantiene escueta y luego deja la habitación.

Sale solo con pantalón de pijama, descalzo y sin camisa, tras un largo día con saco y corbata, adora andar lo más cómodo posible, y la calefacción ayuda mucho. Se dirige a su mini bar y se prepara un whisky. Presiona un interruptor en la pared más cercana y las luces de toda la sala se vuelven tenues, luego camina hacia el extremo opuesto y tras presionar otro interruptor, la pared comienza a correrse, dejando un enorme cristal con vista a la ciudad en su lugar. Frente a dicha pared tiene un esponjoso sofá reclinable de tamaño familiar, ahí toma asiento y tras dar un sorbo a su whisky, lo acomoda en el portavasos.

Relajarse en ese sillón tan cómodo y con esa vista es fácil, pero en este momento le está costando un poco ya que es imposible no recordar que en la habitación contigua hay alguien, y ese alguien no es cualquier persona.

Sin embargo trata de no darle vueltas al asunto, porque cuando estaba en el vestidor recibió un mensaje de Beyond diciéndole que lo llamara cuando tuviera tiempo. La relación con su hermano siempre ha sido difícil, hay temporadas en las que son inseparables, y luego hay otras en las que pareciera que no lo quiere ni ver. Los últimos días la tensión entre ellos ha mermado, por lo que sería muy tonto de su parte no llamarle cuando el otro está tan receptivo.

—¿Están bebiendo? —deja ir la cabeza hacia atrás sobre el respaldo mientras escucha que al otro lado de la línea Beyond y Matt discuten por el control remoto.

—Sip, pero no al punto de perder la dignidad como otros. —Responde con sarcasmo. Siempre aprovecha cualquier oportunidad para restregarle en la cara que casi lo dejan ciego por entrometido.

—Me lo vas a recordar el resto de mi vida, ¿no? —Ríe un poco. Al principio le apenaba que su hermano lo molestara con eso. Es de las peores cosas que ha hecho en un borrachera, no solo siguió a Light si no que también intentó llevárselo, todo para que al final le rociaran gas pimienta.

—Oooobvio, hermanito, pero como sea, no te llamaba por eso —la voz de Beyond se vuelve seria—. Te tengo una buena y una mala noticia.

—Uhm, te escucho. —Se endereza un poco, frunciendo el ceño, intrigado por lo que tiene que contarle.

—Pues la buena noticia es que fui a buscar trabajo —enumera con los dedos, como si el otro pudiera verlo—, la mala noticia es que me contrataron... ah, y la peor noticia es que es en el restaurante donde trabaja tu zorra.

—Primero, no le digas así —corrige sin pensarlo, sabe que su hermano lo dice más por costumbre que de forma despectiva, de hecho está seguro que no lo odia es solo que la actitud de Light no ayuda. Eso no significa que le agrade que se refiera a él así, por más mal que estén las cosas con Light, no quisiera que nadie lo trate con desprecio—. Y segundo... wow —se queda callado porque tiene la mente en blanco, de todas las posibilidades que se le pasaron por la cabeza, esa no la esperaba.

—¿No piensas felicitarme? —reclama.

—Sí, sí, ¡felicidades! —Casi salta fuera del asiento al decir lo último, quisiera estar con él para poder darle un abrazo—. Es solo que... ¡Estoy tan orgulloso!

—Ay, no comiences a actuar como padre que solo eres dos minutos mayor. —Responde poniendo los ojos en blanco, provocando una suave risa.

La muralla que se había levantado entre ellos se ha vuelto cada vez más delgada las últimas semanas. Beyond siempre supo que lo ocurrido con Misa le había calado en el orgullo, pero no se había dado cuenta del poder que le estaba dando a las palabras de una rubia descerebrada, fue hasta que habló con Matt que lo pudo ver más claramente. Compartir en voz alta sus inseguridades y frustraciones con su mejor amigo lo ayudaron a aliviar al menos un poco la presión que cargaba en el pecho. Cuando era más joven, fue influenciado por los adultos, no es fácil superar las ideas que te meten desde pequeño, de hecho aún carga con muchas de ellas, pero desde hace años ha intentado que dichos recuerdos no interfieran en su hermandad. Si alguna vez se enoja con su hermano será porque es un idiota entrometido que quiere solucionarle la vida a todos, pero no por una mujer. Por supuesto que dejar el orgullo no es fácil, sabía que le debía una disculpa a Elle y el mejor momento que encontró fue luego del desastre de la cena cuando estuvieron solos. Reconocer que te equivocaste puede ser difícil, sin embargo no necesitó enumerar cada uno de sus errores, un par de palabras y Elle ya lo estaba abrazando, porque así es su hermano, siempre es tan sencillo hablar con él.

Continúan charlando, hablan de todo un poco, sobre cómo han estado estos últimos días con todo este cambio, Matt se queja que Beyond agarró a cachetadas a Mello y el pelinegro se defiende diciendo que lo hizo para ayudarlo. El whisky de Elle se va terminando e ignora que desde hace rato es observado.

Light aferra las manos al pilar y estira el cuello para sacar un poco la cabeza e intentar escuchar, si Elle se hubiera quedado en los sillones que están en medio de la sala, justo al lado de la habitación, no sería tan difícil. De no haber escuchado risas, él seguiría viendo tele, pero le da curiosidad saber con quién habla tan animado; ¿será Alex? Sí, seguramente es el ojos de iguana, ¿qué hace despierto?, ¿Qué no es de madrugada en Italia?

Sin embargo, antes de poder responder alguna pregunta o formar más, ve a Elle ponerse de pie. Mete la cabeza y aturdido da media vuelta para correr hacia la cama, el problema es que al ir apresurado, se golpea el dedo chiquito contra un mueble, haciéndolo caer como un saco de patatas sobre el colchón debido al dolor. Debe morderse los labios y controlar sus facciones para no delatarse cuando escucha los pies descalzos de Elle subiendo los dos escalones.

—Ya es noche —dice mientras atraviesa la habitación, sin voltear a verlo—. Mañana trabajo y tú tienes escuela. —Se dirige a la puerta que está cerca del baño, la cual tiene al lado un teclado numérico. Tras poner la contraseña, la puerta se desliza hacia un lado, dándole acceso al vestidor. Su idea es ir por una camisa, no se sentiría cómodo durmiendo así al lado del castaño.

Light se reincorpora, quedando sentado sobre la cama, al verlo desaparecer. No entiende a Elle y tampoco se entiende a sí mismo. Una parte de él le recuerda que está haciendo justamente lo que su mamá no quiere que haga, pero siente que no tiene a dónde ir. Su casa hace mucho dejó de ser un hogar, no es un lugar donde puede refugiarse luego de un mal día, y ahora menos. La soledad vuelve aún más frías esas paredes. Antes si tenía una pesadilla, podía meterse a la cama de su madre, sin importar cuán ebria estuviera su calor estaba ahí, pero en las últimas semanas la oscuridad de la noche se ha vuelto más densa, haciéndolo sentir más como un niño pequeño que necesita de su mamá.

—¿Ya puedo apagar la luz?

Light da un leve respingo al escuchar la voz de Elle tan repente, no se había percatado que había vuelto a la habitación.

—Uhm, sí... —susurra mientras asiente.

Lawliet lo ve remover el edredón para acomodarse en la cama, así que decide apagar la televisión y las luces de las lámparas, acto seguido se acuesta en su lado de la cama. Se coloca de lado, dándole la espalda al castaño, luego cierra los ojos para intentar dormir. Sin embargo de pronto escucha algo que lo hace abrir los ojos y quedarse quieto.

—¿Ya no me quieres?

Light se muerde los labios mientras se reprocha mentalmente el ser tan idiota. No sabe en qué momento esa pregunta salió de su boca, pero lo peor es el mutismo que se generó tras ella. Lo único que cree poder escuchar son los acelerados latidos de su corazón mientras sigue vislumbrando la espalda de Elle bajo esa camisa blanca.

De repente el pelinegro se remueve, y debe sostener el aliento cuando lo ve darse la vuelta, quedando ahora frente a frente. La mirada de ambos se encuentra, el silencio sigue por unos segundos más.

—Te adoro... —Confiesa viéndolo a los ojos. Esas pupilas color miel lucen cristalinas, pero no sabe si se ven así debido a la luz que se cuela por las persianas o si hay algo más detrás de ellas.

Light suspira, oír eso lo alivia un poco después de las mil ideas que cruzaron por su mente al espiarlo hace un momento, lamentablemente la parte que le grita que esto es un error le impide responder, así que aparta la mirada.

Elle observa cada gesto. Ha conocido a un Light orgulloso, arisco e impulsivo. También ha visto a un Light tierno, atento y vulnerable. Este último lo conoció de la manera menos esperada, en la sala de un hospital. Jamás pensó que se llegaría a preocupar tanto por ese castaño como para pagarle una cuenta hospitalaria, pero hay una imagen que tiene presente: Light procurando que su mamá comiera pese a que quien estaba en una cama tras un desmayo era él. Es entonces que la charla de Near viene a su cabeza, él se niega a creer que Sachiko haría tal cosa como manipular a su hijo para retenerlo a su lado, para él Near entendió mal, pero ¿y si no es así? ¿Qué tal si todas las decisiones que Light ha tomado sobre la relación de ellos han estado influenciadas por la señora Yagami? De ser así... ¿está siendo demasiado injusto?

Light ni siquiera lo ve pese a estar frente a frente, se pregunta si acaso en este momento dentro de esa cabecita se está desarrollando una batalla campal. Suspira, a lo mejor la luz tenue que se cuela en la habitación lo hace lucir más frágil, y esos hematomas que aún no sanan del todo no ayudan. Sea lo que sea, no puede seguir fingiendo indiferencia cuando lo que más quisiera es abrazarlo.

—¿Te aplicaste la crema? —Pregunta para romper el silencio.

Light levanta la mirada y viéndolo a los ojos, menea la cabeza.

—Lo olvidé...

Elle estiran un brazo y enciende la luz de la lámpara que está de su lado antes de sentarse.

—Se supone que debes aplicarla dos o tres veces al día. —Comenta mientras abre el cajón de la mesita de noche para sacar un tarrito blanco.

Se acomoda en la cama sentado y con las piernas flexionadas, una debajo de la otra, luego abre el tarro y con demasiado cuidado comienza a aplicar la crema sobre las zonas afectadas.

—¿Te gustaría contarme qué pasó? —Intenta no sonar demandante, por lo que acompaña la pregunta con una sonrisa.

Está al tanto de la pelea, tuvo una pequeña charla con Near cuando volvía del trabajo. Parece que Light realmente ve en Near una persona en quien confiar, y no le molesta porque ese enano también lo adora, pero quiere saberlo por Light.

El castaño se muerde los labios mientras las falanges de Elle siguen recorriendo su nariz y mentón con dulzura. No quisiera tener que hablar de ello porque se le hace un nudo en la garganta solo de recordarlo, pero es la primera vez desde el sábado que vuelve a ser el Elle que él conoce.

—Peleé con Teru...

—Espero que al menos hayas ganado... —Comenta a fin de hacer la plática más amena, aunque no puede evitar sentir coraje contra ese cuatro ojos. Sin embargo dicha sensación decae un poco al verlo sonreír, la primera sonrisa desde que está en su casa.

—Debiste verle la cara. Parecía una uva gigante. —Sus ojos brillan con satisfacción, pese a todo, disfrutó darle cada golpe.

—¿Y por qué fue la pelea?

Tras esa pregunta la sonrisa de Light desaparece y el silencio reina. Elle sabe de las fotos, por supuesto no las quiso ver, ni siquiera sabe si aún existen y tampoco le importa. Near le contó sobre ellas, porque de todas formas ya le había confesado sobre lo que había pasado la noche que el castaño lo llamó de repente. Desde un principio, la pelusa fue el único que nunca juzgó a Light, por eso no le sorprende que le confíe cosas que quizá generarían aborrecimiento en otras personas, pero jamás en Near. Si él decidió preguntar no fue porque quería que Light también confíe en él, sabe que él fue un hijo de puta por haberlo humillado tanto cuando apenas se conocían. Sí preguntó es porque necesitaba que Light le confirmara que no se acostó con ningún tipejo, pero a lo mejor está presionando demasiado.

—Supongo que fue por una tontería, ¿verdad? —Comenta Elle con una sonrisa a fin de mermar la tensión.

Light lo mira a los ojos, queriendo descubrir en las pupilas del otro la respuesta correcta. No hay manera de que le cuente sobre las fotografías sin que lo odie. Aunque no haya pasado nada con aquel sujeto, la intención existió, ¿quién se sentiría atraído por alguien así? No sabe si hace mal al ocultarle ese detalle, pero prefiere asentir con la cabeza.

—Sí, una tontería... —susurra viendo al techo—. Pero me expulsaron definitivamente...

Elle percibe cómo se le quebranta la voz en esa última línea, y en ese momento cualquier orgullo se va a la mierda.

Guarda el tarro en el cajón de la mesita de noche y tras apagar la luz de la lámpara, vuelve a acomodarse bajo las sábanas, esta vez de lado hacia el castaño.

—Ven, Light... —estira un brazo sobre el colchón, invitándolo a acercarse.

El aludido se queda inerte por unos segundos, pero las profundas pupilas oscuras del otro hacen que todas las voces en su cabeza se callen, dejándolo actuar libremente. Se arrastra por la cama hasta que el brazo y parte del pecho de Elle le quedan de almohada. Se cubre con las sábanas cuando empieza a temblar, no hace frío debido a la calefacción, así que sabe que el motivo es otro, hace mucho no estaban tan cerca, y aunque tiene difusos recuerdos del viernes, él no estaba consciente de sus acciones.

—Todo va a estar bien... —Le promete mientras lo envuelve con los dos brazos, percatándose que los leves espasmos del castaño se detienen.

Abrirle las puertas a Light de nuevo es peligroso, sobre todo si tiene que luchar contra un monstruo que existe dentro del castaño, el cual es alimentado por la persona que Light más adora en este mundo. Justo ahora ve bastante difícil que ellos lleguen a tener una relación más allá de la amistad, pero en este momento no quiere pensar en eso, por esta noche solo quiere abrazarlo y prometerle que todo va a estar bien hasta que se quede dormido.

N/A:

Holiiiis.

Bueno vamos por partes. No sé ustedes pero a mí me dio risa que casi dejaran sin carro a L, seguro le dio diarrea del susto xD, igual poechito jajaja.

Amé como no tienen idea escribir la parte de Beyond dándole cerveza a Mello en plan "para hacerlo sentir mejor". Pasa que yo soy un poquito como Beyond, o sea no ofrezco bebidas alcohólicas jaja pero no sé cómo consolar a la gente, si casi que Beyond acariciaba a Mello con una escoba de lejos jajaja

A ver, leo sus teorías con respecto a Near y Mello... será que se dan cuenta que los dos son unos idiotas como dice Beyond.

La última escena... la verdad yo entiendo a Elle, Light ha jugado con él así que entiendo su comportamiento porque también tiene miedo... pero la verdad la verdad, siento pena por Light :c es un nene que de verdad no tiene dónde ir, no tiene en quien apoyarse, y además tiene que lidiar con las ideas que tiene en la cabeza, no puede ser libre siento yo.

Bueno, espero les haya gustado, saben que me gusta que me compartan su escena favorita, teorías, tomatazos, lo que sea jaja.

¡Gracias por leer!