Han pasado dos semanas desde que Light está viviendo en su casa y comienza a hacerse la idea de que no se irá. El problema es que no han hablado al respecto y no se atreve a sacar el tema por temor a que las cosas no salgan como él espera; es algo que ya le ha pasado muchas veces con el castaño. Si fuera por él hace rato le hubiera dicho que se traiga sus cosas y se quede mientras Sachiko está en el centro de rehabilitación. Pero conociendo a Light es posible que sus palabras de alguna manera en esa cabeza se terminen transformando en algo como: «¿Te puedes ir ya de mi casa?»
Se pregunta si Light piensa en ello todas las noches cuando entra al vestidor por un pijama ya que no tiene ropa propia en esa casa, porque al menos para él no hay un día en que no le de vueltas al asunto, llegando siempre a la misma conclusión: «No digas nada, aún es muy pronto, ya llegará el momento adecuado»
No tiene ni puta idea cuando será el momento adecuado, pero es la única manera en la que logra silenciar a su mente revoltosa. Sin embargo, no es lo único que le ha quitado el sueño los últimos días.
Salió de la oficina para ir a almorzar, durante el camino cambió de parecer. Piensa que puede usar ese tiempo para resolver al menos uno de los tantos asuntos que revolotean por su cabeza como mariposas.
Aparca el auto, acto seguido acomoda el espejo retrovisor para aplastarse un poco el cabello, no hay mucho que pueda hacer con una melena tan abundante, pero al menos se cerciora de que esté presentable. Al confirmar también que la corbata está centrada y su saco impecable, sale del auto, el cual luce mejor que nunca después de todo el dinero que invirtió para repararlo.
Entrar al instituto Daikoku es más fácil de lo que creía, es muy probable que su apariencia sea de mucha ayuda. Comienza a caminar por el patio principal, manteniendo la vista al frente, pero en su visión periférica cierto cuatro ojos de cabello largo y negro aparece a lo lejos. Puede sentir que Teru no le saca la mirada de encima, si tuviera unos años menos y estuvieran en otro sitio, Elle con gusto terminaría el trabajo que Light empezó. Pero no es el lugar y tampoco se va a meter con un niñato. Además la idea es arreglar las cosas, no empeorarlas más.
Lo hacen tomar asiento en una de las butacas de recepción, no agendó una cita previamente y la secretaría le explica que el director está atendiendo a alguien más. Una vez que lo hacen pasar, un hombre lo recibe con un apretón de mano y cálida sonrisa, la cual discrepa con su cuerpo robusto.
—Por favor, tome asiento —ofrece el señor Lefevbre con la misma sonrisa mientras él se dirige al suyo.
Elle sonríe y acepta el ofrecimiento. Puede ser que ese hombre sea atento porque su puesto lo requiere, pero él no puede evitar compararlo con el resto del mundo. Está acostumbrado a las sonrisas, coqueteos y atenciones cuando lleva puesto un traje o cuando lo ven bajar de su Lamborghini, no obstante en este momento dicho trato le causa repudio, porque ese es el motivo por el cual Teru Mikami está como si nada en el patio principal mientras que a Light le arrebataron su sueño por ser alguien cuyo apellido no vale nada.
—Sé que no hice una cita antes, así que seré breve para no hacerlo perder el tiempo.
—No tiene de qué preocuparse —sacude la mano, como diciéndole que no hay problema—. Tómese su tiempo.
—Es usted muy amable —finge una sonrisa, entrecerrando los ojos y con la misma pizca de ironía, continua—. Quisiera hablar de Light Yagami.
Tras esas palabras, el director cambia su simpático semblante a uno más autoritario: hombros rectos, espalda erguida, antebrazos sobre el escritorio y los labios formando una línea recta.
—Lo escucho.
—Quisiera que llegáramos a un acuerdo respecto a su expulsión —dice sin rodeos mientras apoya los codos en los reposabrazos de su butaca, adoptando una pose relajada.
—El joven Yagami cometió una falta grave...
—Para pelear se necesitan dos —no quiere ser descortés al interrumpirlo, pero no desea escuchar excusas absurdas—. No creo que los golpes de Light se hayan generado solos.
—Cada parte recibió su castigo —dictamina viéndolo directo a los ojos.
—Un castigo injusto en mi opinión. A uno lo expulsan definitivamente mientras el otro... ¿qué? ¿Un reporte? ¿Una nota firmada por los padres? ¿Barrer el patio después de clases?
—La expulsión del joven Yagami no está en discusión. —Es tajante, la decisión ya fue tomada.
—Esta institución es reconocida por su programa de inclusión social —su voz y aspecto se mantienen apacibles pese a que toda esta situación le molesta—, creo que los medios encontrarán interesante que eso de la inclusión es solo una pantalla.
—¿Me está amenazando? —Sonríe de lado a la vez que entrelaza los dedos de las manos y apoya la quijada en ellos.
—Llámelo justicia —también sonríe, aún sabiendo que Roger y Watari no estarían de acuerdo en que él o el dinero de la empresa estén involucrados en asuntos legales, pero éste no es el momento para pensar en eso—. Sé que Light cometió un error, sin embargo no es justo que solo él pague las consecuencias cuando dentro de esta institución difundieron fotografías personales y mensajes con el fin de humillarlo, ¿usted leyó el nombre del correo electrónico?
—Según Light, las fotografías fueron difundidas por Teru. Supongamos que los medios se enteran, ¿cree que los Mikami se quedarán de brazos cruzados?
—Estoy consciente de que pagarán lo que sea por limpiar el nombre de su hijo, pero en todo este embrollo ustedes quedan en medio —en ningún momento se han dejado de ver a los ojos, como si así reafirmaran su posición— y no creo que a la junta directiva o a usted le convenga que la reputación de la institución esté en riesgo.
Hay silencio por varios segundos. El señor Lefevbre no se muestra intimidado pese a que una gota fría de sudor le desciende por la nuca. Se siente entre la espada y la pared, por una parte los padres de familia fueron claros en no querer a Light ahí, no obstante hacer de esto un circo mediático tampoco les conviene. Tomar la decisión fue fácil porque sabían que Light no iba a tener los medios para defenderse, ahora la cosa cambia, conoce a ese pelinegro, él no es fan de los videojuegos pero sabe quién es.
—Escuche... —Elle suspira y detiene esa lucha de miradas—. Lo único que quiero es que lleguemos a un acuerdo.
—Lo siento, no podemos aceptar al joven Yagami de vuelta. —Cree que con cualquiera de las dos opciones perderá su empleo, así que al menos trata de mantener su temple.
—Yo no pido que lo acepten, ni siquiera creo que él quiera volver luego de lo ocurrido —se inclina hacia adelante y apoya los codos en el escritorio, acortando la distancia entre ellos—. Lo único que quiero es que le permitan hacer los exámenes en el horario y día que ustedes escojan, ¿ve que no pido mucho? —Añade con una sonrisa.
El señor Lefevbre frunce el ceño, luego abre los labios, pero no logra formular una oración.
—No estamos interesados en su beca universitaria —continúa Elle ante el mutismo del otro—, si hay pagos de colegiaturas pendientes, los pagamos. Lo único que quiero es que no le arrebaten el sueño de poder graduarse...
Su rostro se mantiene calmo, no obstante comienza a sacudir el pie nervioso, cómo no estarlo cuando ese hombre robusto mantiene ese semblante inexpresivo. Con Light ha perdido la dignidad como dice su hermano, pero a ellos no piensa rogarles, aunque tampoco va a irse de ahí sin obtener lo que quiere.
oOo
Mello retira el mantel de una mesa y lo deja caer dentro de la cesta que carga, luego se dirige a la siguiente mesa. Como es usual, una o dos veces por semana su grupo de la tarde debe quedarse un poco más de tiempo para la limpieza. Unos se encargan del salón, otros de la cocina y los demás de los baños. Los del turno de la mañana deben encargarse de poner manteles limpios en las mesas, lavar los sucios, envolver los cubiertos en paños, sacudir ventanas y limpiar de nuevo la cocina antes de abrir las puertas al público. El señor Karlsson es bastante exigente con que todo esté pulcro, así que de limpiar hasta el último rincón nadie se salva.
Nadie es fan de hacer limpieza, por lo que suelen escucharse alguna que otra queja por parte de los empleados tan pronto como el jefe se marcha. Mello es uno de esos, su cara siempre deja en evidencia cuando algo le molesta, y su boca mucho más. Sin embargo hoy parece un robot que está en modo automático, ni siquiera se inmuta por la horrible música que algunos compañeros han puesto pese a que odia la bachata.
—¿Qué onda con esos? —Pregunta Beyond, provocando con su repentina aparición que Mello deje caer la cesta.
El rubio sigue la mirada del pelinegro hacia el otro lado del salón, donde encuentra que Light está intentando enseñarle unos pasos a Lisa mientras le rodea la cintura con un brazo. Mello no le toma importancia, no está de humor, así que continúa haciendo su parte de la limpieza.
—¿Dónde aprendiste a bailar, Light? —Pregunta la chica con una sonrisa, intentando imitar los pasos mientras le sigue sujetando una mano.
El castaño ríe y menea la cabeza, no se considera un buen bailarín, así que supone que ella solo está siendo amable. Han llegado a congeniar bastante bien y el trabajo es divertido gracias a ella.
—Mi mamá me enseñó... —Responde mientras estira el brazo para hacerla girar. Cuando era pequeño su madre bailaba por la casa cuando limpiaba o cocinaba, y a veces lo tomaba como acompañante porque decía que Soichiro tenía dos pies izquierdos. A veces práctica viendo vídeos porque tiene la esperanza de que algún día volverán a bailar juntos.
La dinámica es acomodar las sillas y al pasar cerca tomarla de la cintura, ella del cuello, hacer un par de pasos y luego hacer un giro para dirigirse a otras mesas. Si fuera por ellos se quedarían ahí bailando, a nadie le gusta limpiar, y si han puesto música es porque Mello está ahí, pero es como si no estuviera.
Del otro lado del salón, el rubio continúa con lo suyo. Sin embargo nota que Beyond está pendiente del show en lugar de al menos ponerse a hacer algo.
—¿Y tú dónde estabas? —Pregunta, que esté cansado no significa que no se haya percatado que había desaparecido y como su encargado tiene que estar al tanto de todo.
No obstante, antes de que el pelinegro pueda defenderse, Louis aparece para despedirse dándole unas palmadas en el brazo.
—Entonces cuando quieras, Beyond. —el hombre termina de acomodarse la gabardina y camina hacia la salida. Su único trabajo es encargarse del salón de postres, y al no tener una gran afluencia de personas como los demás lugares del restaurante, le es más fácil terminar rápido.
—¿Qué te traes con Louis? —Cuestiona entrecerrando los ojos y volteando hacia su amigo.
La primera reacción involuntaria de Beyond es quedarse paralizado, luego se relame los labios.
—¿No deberías decirle a la zorra que deje de perder el tiempo? —Le arrebata el cesto de manteles sucios para continuar él. Debido a que el rubio ha andado como zombie los últimos días, le fue fácil escaparse un rato, pero es justo que ayude con la limpieza o al menos es una buena excusa para que Mello no siga indagando—. Recuerda que por hoy todavía sigues siendo su encargado.
—No me cambies el tema —se cruza de brazos, puede ser que ande decaído pero no es pendejo.
—Ay, Mello. Más acción y menos blabla —saca un trapo del delantal que lleva puesto su amigo para comenzar a tallar las mesas. Ni en el apartamento es tan oficioso—. Recuerda que hoy quedamos de hacer la videollamada con Near a la media noche.
Luego de esas palabras Mello se queda inerte y parpadea.
—¿¡Es hoy!?
—¡Claro! En Italia que sea de día mientras nosotros qué importa si nos desvelamos. —Se queja Beyond mientras sigue limpiando, como si esas ojeras fueran a causa de dormirse temprano.
Mello lo oye pero no le presta atención, su mirada viaja por todo el sitio, buscando un puto calendario. Las últimas dos semanas ha sabido de Near por lo que los demás cuentan, a él no le ha respondido ningún mensaje y menos una llamada. Esta sería la primera vez que lo vería de nuevo. Para él los días han sido todos iguales, pero al recordar la fecha de hoy, se dirige rápido hasta el mueble donde los otros han puesto una radio. Apaga el aparato y al instante todos se quedan inertes, sobre todo al verlo voltear en dirección a ellos.
—No lo diré dos veces... —comienza, frunciendo el ceño y cruzándose de brazos— quiero a todos limpiando ¡YA! —Alza la voz al decir lo último y tras chasquear los dedos la pequeña agrupación se dispersa.
Beyond ve como todos toman un trapo de donde sea y comienzan a sacudir. Lisa le susurra algo a Light, quien asiente con una sonrisa, y luego cada quien vuelve a lo suyo.
—Nunca había visto a la zorra tan feliz, ¿tú sí? —Pregunta el pelinegro, colocándose al lado del rubio y cruzándose de brazos.
—Eso también va para ti, Beyond. —Gruñe entre dientes, volteando hacia él—. A más tardar a las once esto tiene que estar reluciente. ¡Así que mueve tu inexistente culo!
El menor de los Lawliet da un leve respingo y luego pone los ojos en blanco.
—Ush, que fastidio —toma una escoba y de mala gana comienza a barrer—. Que bueno que no te hacen supervisor general...
Mello comienza a desplazarse por el salón, brazos cruzados y barbilla elevada mientras inspecciona que todos hagan su parte. Debido a su carácter, nadie se atreve a contradecirlo, y poco le importa si a alguno le agrada o no. Muchos opinan que sería un buen supervisor, más que nada porque lo hace bien cuando entrena a los nuevos. Sin embargo, Mello sabe que eso no no va a pasar. Lleva más de tres años trabajando ahí, pero está condenado a seguir como mesero y el encargado de entrenar a los novatos, su mala relación con el señor Karlsson debido a incidentes pasados destruyeron cualquier oportunidad de ascenso para él. Lo que le impide renunciar es que la paga no es tan mala.
Tan pronto como terminan, Mello corre a los casilleros, jalando a Beyond y a Light para que también se den prisa.
—¡Yo puedo caminar solo! —Se queja el castaño, intentando soltarse.
—Sin reclamos, Yagami. Recuerda que sigo siendo tu encargado.
Light pone los ojos en blanco mientras mueve los labios como si lo estuviera imitando. El único motivo por el cual no continúa con la discusión es porque a él también le urge llegar a la casa de Elle, ayer recibió su primer pago, no fue un salario completo porque el mes ya había iniciado cuando él empezó, pero se muere por contarle a Near.
Mihael guarda el corbatín y el chaleco en la mochila, acto seguido se coloca una chaqueta y guantes de cuero, luego se retira la coleta que usa en el trabajo y se acomoda el cabello mientras ve su reflejo en un espejo que ha pegado en la parte interna de la puerta de su casillero asignado.
—Es para hoy, Kheel... —dice Beyond tras un bufido mientras levanta la muñeca para señalar su reloj.
—¿Ya está Matt afuera? —Pregunta apresurado a la vez que se pasa los dedos rápidamente sobre las cejas para peinarlas. No quiere descuidar ni el más mínimo detalle.
—Dice que viene cerca —toma su mochila y se la cuelga en un hombro, luego comienza a caminar hacia la salida. Sabe que si no se mueven de ahí, Mello no se apartará de ese espejo—. Vamos, Lucecita.
—Me llamo Light —corrige el aludido con el ceño fruncido, yendo detrás de él.
—Te digo como me salga de los huevos, Lucecita —pasa el gafete por el sensor para marcar la salida y sigue su camino, ignorando las quejas del castaño.
En realidad le gusta más llamarlo "la zorra", no lo hace por maldad, al menos ya no, solo le parece divertido y mucho más cuando logra hacer enojar a su hermano. Además cree que ese sobrenombre le queda como anillo al dedo, dicen que el zorro es un animal astuto. En las dos semanas que lleva trabajando ahí lo ha visto con una sonrisa y amabilidad que al menos él no le conocía, logrando con ellas que los clientes siempre le den bastante propina. Sin embargo no le llamaría de esa forma en la cara, sería poco educado, y no es que Light le caiga del todo bien pero quiere apoyar a Elle así como él siempre los ha apoyado. Si su hermano se ha enamorado de esa cosa pues en algún momento serán cuñados aunque sólo de pensarlo le cause picazón en el cuerpo.
—Deja el drama, Yagami —añade Mello tras alcanzarlos y escuchar que el castaño seguía refunfuñando—. No es un mal apodo.
Light no responde, tampoco voltea hacia ellos. Puede ser que esté a la defensiva, pero siente que no puede confiar en nada que venga de esos dos. El trato entre ellos ha sido al menos cordial desde hace algunas unas semanas, pese a que no se han llevado bien por meses, sin embargo siente que no puede bajar la guardia del todo. Quiere creer que es debido a todas las cosas que se dijeron en el pasado, pero en el fondo sabe que es la culpa la que lo hace creer que en cualquier momento será atacado. Sabe que no está haciendo las cosas bien, no hay día que no piense que su mamá se va a decepcionar si se entera dónde y con quien está durmiendo. No ha pasado nada con Elle, y no pretende que pase algo, sin embargo sabe que no le creería. Ella no tiene que enterarse, así como en el pasado no se ha enterado de muchas cosas, eso es de lo que trata de convencerse porque se niega volver a estar solo en una casa que está vacía. Quiere a Elle, pero su madre tiene razón al decirle que no tiene nada que ofrecerle. Así que si sigue con él es porque luego de lo ocurrido hace unas semanas tiene miedo de sí mismo, de lo que pueda hacer estando solo. Siempre ha creído ser fuerte, alguien que puede seguir luchando aunque no tenga fuerza, pero haber recurrido al alcohol a pesar de que lo aborrece tanto, lo tiene nervioso y asustado porque significa que se rindió y la última vez que se vio invadido por esa sensación casi termina haciendo una tontería.
—¿¡No dijiste que venía cerca!? —Farfulla Mello viendo hacia los dos lados de la calle, luego patea una pequeña piedra, no ve ningún auto acercándose.
—Pues eso me dijo —responde Beyond encogiéndose de hombros.
Light parpadea y mira con disimulo a su alrededor, estaba tan inmerso en sus pensamientos que es hasta ese momento que el frío le cala, por lo que se cierra el sobretodo que Elle le prestó y busca la bufanda, los guantes y el gorro en su mochila. No entiende como a los otros les puede bastar sólo con un abrigo.
—¿Creen que tarde mucho? —Pregunta Light, colocándose los guantes. No se ve ni una persona cerca, la mayoría de negocios ya cerraron por lo que la única luz es la del alumbrado público.
—No es necesario socializar, Lucecita —dice Beyond, prendiendo un cigarro.
—¡Que me llamo L...
—Deja de molestar a Yagami —interrumpe Mello, prestando más atención a la calle, no vislumbra ningún rastros de Matt.
—¿Hoy si ya son amigos? —Beyond suelta una risotada, viendo a uno y después al otro.
Entiende que Light y Near sean amigos porque esa pelusa es adorable, pero ¿Mello y Light? ¿Con el carácter que tienen esos dos?
El castaño frunce el entrecejo y aparta la mirada. Desde hace semanas ha sentido que la mala vibra entre ellos ha descendido, aunque le dé vergüenza admitirlo, Mello estuvo con él en el hospital, obligado o no pero se quedó. Sin embargo, los últimos días le ha parecido hasta amable, hoy de hecho lo felicitó por ser su último día de entrenamiento y le dio unas palmadas en la espalda. Atribuyó dicho comportamiento a que Mihael ha andado como alma en pena desde que Near se fue, de eso a que ellos sean amigos... jamás.
Mello tampoco cree que entre ellos pueda existir una amistad, pero le conviene tener a Yagami de su lado, es un pase directo a Near. Ha visto que es con quien más se comunica el enano, se mensajean en cualquier rato libre mientras que a él no le ha contestado ningún mensaje. Así que ve en el castaño un medio para mantenerse cerca de Near, y si para eso debe fingir que le agrada, puede hacerlo.
—Solo dije que no lo molestes —se encoge de hombros, restándole importancia y luego le da una calada al cigarrillo antes de regresarselo a Beyond.
—¡Pero si solo estaba bromeando! —Responde Beyond, sonriendo mientras pasa un brazo sobre los hombros de Light—. Es más, ahora que somos compañeros de trabajo nos podemos comenzar a llevar bien —lo estrecha más con el brazo, riendo como si fueran compinches, luego sus dedos se entierran en esos cabellos castaños antes de hacerlo voltear hacia él y al momento que sus frentes se junta, su sonrisa desaparece—. Y así será mientras no lastimes a mi hermano, ¿entendido? —Finaliza, viéndolo a los ojos y sin esa pizca de camaradería.
Light traga saliva disimuladamente, pero no le aparta la mirada. Entiende que la pregunta fue retórica, y aunque no lo fuera, no piensa explicarle que él y Elle solo son amigos. Para su suerte, el sonido de un claxon los hace separarse tras un respingo.
—¡Que mi amigo tenga pinta de puta no significa que lo sea! —Grita Beyond para atacar al imbécil que se haya atrevido a confundirlos por estar parados solos en la calle. Sin embargo reconoce el auto cuando éste termina de acercarse—. Oh, eres tú Matt. —Dice con una sonrisa tras haberse agachado un poco para ver a su amigo a través de la ventana.
—¿Qué rayos fue eso? —Pregunta Mail mientras Mello se desliza sobre el asiento trasero. Alcanzó a escuchar una parte aunque no entendió del todo.
—Beyond haciendo un comentario despectivo sobre Yagami —frunce el entrecejo, como si realmente le molestara.
—En realidad me refería a ti, Kheel —dice tras cerrar la puerta del copiloto.
—¿¡Qué!? —El aludido sujeta los asientos de adelante y se acerca, casi metiéndose en el espacio que queda entre ellos— ¿¡Por qué yo!?
—Ay, por Dios Kheel, ¡mira como te vistes! —Beyond se ladea en el asiento para confrontarlo.
Matt suspira, las discusiones siempre han sido parte de sus vidas, pero nunca se había sentido en la responsabilidad de lidiar con ellas; ahora se pregunta cómo hacía Near para no volverse loco. Pone el auto en marcha tan pronto como Light cierra la puerta de atrás, mientras esos dos siguen discutiendo.
El castaño también suspira, en su caso es porque al fin se siente a salvo. No es que tuviera miedo, él ya ha estado hasta altas horas de la noche en la calle, pero en lugares con más vida. Sin embargo ahí donde estaban no se veía ningún transeúnte y todos los locales ya tenían sus luces apagadas. Ha visto muchas películas de terror en su día libre mientras Elle trabaja y todas contienen una escena en un lugar oscuro y desolado. Además el asesino siempre está más cerca de los protagonistas de lo que se imaginan, y Beyond con esa facha y esos estúpidos pupilentes rojos, que tuvo que ver de cerca hace un momento, bien podría pasar por uno.
—¡Que a ti te guste vestirte como vagabundo no significa que a los demás no nos importe nuestra apariencia! —Contraataca Mello. El menor de los Lawliet acaba de decirle que no es normal que alguien se preocupe tanto por su aspecto.
—¿¡Vagabundo, yo!? ¡No me jodas! ¡"Tu estilo" es una mierda! —Responde, haciendo las comillas en el aire.
El rubio frunce el ceño, lo que empezó como una discusión insignificante, poco a poco se va volviendo más seria, y ya ni siquiera es sobre lo sucedido hace unos minutos. Sin embargo, antes de poder defenderse, Light habla.
—Yo creo que el estilo de Mihael es genial.
Lo dice en serio, nunca había visto que alguien tuviera tantas prendas de cuero y que todas se le vean tan bien. El problema es que las palabras salieron solas de su boca, no era su intención decirlas en voz alta. Siente las mejillas calientes por el mutismo que se genera tras decirlas. Mello lo ve con la boca semiabierta, Beyond se ladea sobre el asiento para verlo, hasta puede sentir que Matt también lo hace por el retrovisor, por lo que solo atina a voltear hacia la ventana y fingir que no dijo nada.
La inesperada intervención provoca que la discusión cese, cada quien se acomoda en su asiento y el silencio reina hasta que Beyond pone algo en la radio. Mello busca un chocolate que recuerda haber guardado en su chaqueta mientras intenta procesar lo que acaba de ocurrir. Los últimos días Yagami le ha parecido más... persona, lo cual es tonto ya que no es como si antes no lo fuera, pero poco a poco se está comenzando a ganar la simpatía de muchos en el restaurante, lo que significa que toda esa gentileza y risas no son solo con el fin de obtener más propina, realmente tiene un don para agradarle a los demás, ahora tiene más sentido el por qué Near lo quiere tanto. Podrá llevarse bien con el resto pero entre ellos las cosas son diferentes, quizá por cómo se conocieron y todo lo que se han dicho. Sin embargo Yagami le hizo un cumplido y él puede tener mal carácter pero Roger le inculcó modales, así que como muestra de gratitud, corta un trozo de su chocolate y extiende el brazo hacia un lado, sin decirle nada ni voltear a verlo.
—Uhm, gracias... —murmura Light luego de unos segundos y toma el pedazo de chocolate. Pensó en rechazarlo porque es Mello y le genera desconfianza pero... ¿qué ganaba con hacerlo?
Matt observa la escena por el retrovisor. Admite que a él también lo tomó desprevenido la respuesta de Light sobre la ropa que usa Mello, más que nada porque las veces que han visto Light siempre había estado con cara de fastidio, fue de pocas palabras y todas de mala gana. Fue más elocuente y expresivo la vez que tuvieron sexo que todas las otras ocasiones en las que se encontraron, pero está seguro que esa vez fue así porque había dinero de por medio. Sin embargo la reacción de los otros dos ante el comentario del castaño le causa gracia, se quedaron callados como si esas palabras fueran el preludio de una catástrofe, hasta pareciera que Mello le compartió parte de su chocolate para que no lo mate. Le agrada ver que al menos ahora pueden estar en un solo espacio sin estarse insultando todo el tiempo, siempre creyó que sus amigos eran idiotas por ponerse a discutir con un adolescente, quizá la diferencia de edad no sea mucha pero él ve a Light y le da la sensación de que solo es un niño, tal vez ese sentimiento surgió luego de haberlo visto tan mal en el apartamento y por cómo Near cuidó de él.
Mello siente que el estómago se le revuelve y debe guardar su chocolate para después tan pronto como entran a esa zona privilegiada donde autos de alta gama, como el de Elle, se ven por todas partes. A Light le parece curioso que los demás tengan que mostrar un carné de visitante en recepción porque él nunca ha presentado uno. Para los otros no es raro, hace mucho Lawliet les entregó esas tarjetas para cuando quisieran visitarlo porque no es un lugar al que puede entrar cualquiera, suponen que Elle debe haber registrado a Light como residente.
—¿Podrían apresurarse? —Murmura Mello, caminando rápido, sin llegar a correr porque está prohibido.
Se dirigen al ascensor que es exclusivo para el último piso por lo que solo tiene cinco botones: arriba, abajo, emergencias, abrir y cerrar.
—Que lo aprietes más veces no te hará llegar más rápido —dice Matt, cruzándose de brazos y apoyándose contra una de las paredes mientras Mello sigue presionando el botón de subida.
Cuando llega ni siquiera saluda a Elle, de hecho el pelinegro debe hacerse a un lado cuando el otro empuja la puerta al entrar.
—Si, yo también estoy bien, Mello. —murmura con sarcasmo y poniendo los ojos en blanco. Luego invita a pasar a los demás de forma civilizada, recibiendo los abrigos para dejarlos en el perchero.
Mihael no presta atención a los reclamos, sin embargo se queda inerte cuando ve la MacBook sobre la mesita de centro y escucha la voz de Near preguntándole a Elle si ya llegaron. Solo reacciona cuando Light pasa al lado suyo, empujándolo con el hombro.
—Apártate, es conmigo con quien quiere hablar.
El castaño rodea la mesita para luego sentarse en el suelo flexionando las piernas, y al estar de frente a la laptop, la sonrisa que no había mostrado en todo el camino, aparece.
—¡Liiiiight! —Chilla Near, como si tuviera tiempo sin saber de él pese a que chatean a diario y hacen videollamadas cada vez que pueden.
—¡Tengo algo que contarte! —Dice emocionado mientras junta las manos. En ese momento solo existen ellos dos, pero pronto le recuerdan que no es así.
—Lo tuyo puede esperar, Lucecita —interrumpe Beyond, cayendo al lado suyo y empujándolo un poco—. ¿Cómo estás enano?
Near sonríe, es cierto que con quien más comunicación mantiene es con Light, pero se escribe bastante con Matt y Elle. Sin embargo, con Beyond ha sido poco, no por él, sino porque ese pelinegro le contesta a las cuatro horas si acaso le contesta. Ahora entiende porque Alex se quejaba tanto de él.
—Yo vine primero... —Murmura Light entre dientes, intentando empujar a esa cosa con pupilentes ridículos.
No obstante, se le añade otro contrincante en su lucha de tener toda la atención de Near. Matt se sienta al otro lado, dejándolo en medio, y con el fin de tener un pedazo de cámara lo empuja un poco con las caderas para abrirse espacio.
—Near, necesito tu secreto para aguantar a estos sin morir en el intento. —Súplica uniendo las manos. Beyond está "a cargo" pero sólo de nombre porque siente que es él quien está lidiando con todos los dramas.
—Solo debes rogar porque algún día se comporten como personas de su edad —responde con una sonrisa—. Llevo años esperando que eso ocurra.
Elle sonríe, no es necesario que se empujen unos a otros, la cámara los capta a todos sin problema, no dice nada solo porque le parece divertido verlos así. Sin embargo Mello, quien era el que parecía más emocionado, sigue de pie, sin acercarse.
—Anda —Elle le pasa un brazo sobre los hombros y lo hace caminar— ¿no es lo que tanto esperabas?
El rubio se relame los labios, el corazón le palpita demasiado rápido y siente que comienza a sudar cuando queda frente a la MacBook. Se retira la chaqueta porque se está sofocando y luego se hinca despacio en el suelo, quedando sus glúteos apoyados en los talones.
—Hola, Near... —Murmura, desviando un poco la mirada.
A Mello le parece que su pecho suena como si fuera un tambor, y que todos pueden oírlo debido al silencio que se hace presente.
—Hola... Mello —por un segundo pensó en llamarlo por su nombre, pero ese mote salió por sí solo. Intenta sonreír pero le tiemblan los labios, despacio empuña las manos por debajo de la mesa del comedor.
No ha querido hablar con él por miedo a caer de nuevo rendido a sus pies, y si hoy decidió verlo, no es porque el amor que le tiene haya desaparecido, solo pensó estar listo para comenzar a dar pequeños pasos, por eso pidió una videollamada grupal y no con él solo.
—¿Cómo estás? —Pregunta suave Mello, sin ver directamente a la cámara.
—Bien...
La tensión, la incomodidad y los nervios se respiran en el aire. Todos ven con disimulo al rubio y luego a la pantalla para prestar atención a los gestos de Near.
—¿Cómo van las clases? —Interrumpe Elle para romper el mutismo mientras toma asiento en el sillón que está atrás, no piensa estar apiñado entre ellos. Flexiona las piernas, subiendo los pies en el mueble ya que la espalda de todos le estorba.
—¡Bien! —No es algo que no haya hablado con él, pero entiende por qué lo hizo y se lo agradece—. He hecho algunos bocetos, esperen voy al cuarto y les muestro. —Sin esperar una respuesta, se levanta de la silla del comedor y corre a su habitación.
Mientras tanto Light se cruza de brazos, no le agrada que otros obtengan la atención de Near. También sabe que los "bocetos" que menciona su amigo están relacionados al ojos de iguana y no quiere que empiecen a hablar de él.
—No soy muy bueno dibujando —continúa Near al regresar, abriendo una libreta—. Pero es un taller muy entretenido donde Alex explica lo básico y también habla de cultura, es bastante interesante —pasa una página, mostrando su intento de atardecer—. Me di cuenta que muchos asisten como pasatiempo ya que es divertido y es un curso de solo tres meses, si en esos meses alguien se interesa más por el arte, puede optar por más talleres dentro de la misma universidad.
—Eso se parece al culo de Beyond —comenta Matt después de que Near pasará la página y una larga línea horizontal apareciera atravesando toda la página, sin nada más dibujado en ella.
Near ladea la libreta para ver a qué boceto se refiere y se ríe al verlo.
—Ah, sí. Esa fue toda mi inspiración de ayer por la tarde.
—¿Mi culo? —Dice Beyond indignado—. Querrás decir el largo de mi verga.
—Y luego dicen que yo estoy loco al imaginar que entre estos dos ocurre algo. —Comenta Light frunciendo el ceño y moviendo el trasero en el suelo para que esos tontos se hagan a un lado.
—¡Entre Matt y yo no ocurre nada! —Espeta Beyond, sonrojado—. ¡Mejor hablemos de cómo querías marcar territorio la noche de juegos! ¡Solo te faltó mear a mi hermano! —el castaño abre los labios para contraatacar pero solo balbucea al recordar esa ocasión— ¡Nunca había conocido a alguien tan celoso! ¡Por suerte en la cena tenías cerca una jarra y no un cuchillo!
—¿Sabías que Light y Mello ya son amigos? —Dice Matt, dirigiéndose a la cámara, siguiéndole el juego a Beyond. Tanto Light como Mello dan un respingo y sostienen el aliento mientras niegan con la cabeza—. Light hasta le hizo un cumplido, al rato te descuidas y ya hasta se andan prestando la ropa.
—¡Eso no es cierto! ¡Yo no estaba celoso y no fue un cumplido!
—Ya, ya, ya... —Interviene Elle, colocando las manos sobre los hombros de Light. Está detrás de ellos, pero por la pantalla pudo ver como la cara del castaño alcanzaba una nueva tonalidad rojiza con cada palabra de esos dos—. Near, ¿me lo prestas un momento?
Elle se arrastra por el sofá hasta llegar a donde esos cuatro no le estorben, luego se pone de pie y le ofrece su mano a Light. El adolescente, quien aún siente las orejas calientes de la vergüenza y la furia, lo sigue.
Erróneamente Beyond cree que su hermano lo hizo para que Matt y él hagan lo mismo y dejen solos a Near y Mello.
—Vamos por una cerveza.
Al instante Near suelta un «no, esperen», sin embargo es en vano. Beyond se pone de pie y toma del brazo a Matt para levantarlo y llevarlo con él.
Los dos se quedan callados y tragan saliva mientras se ven a través de la pantalla. Mello se remueve en el suelo y Near comienza a jugar con un mechón de cabello.
—Pensé que también ibas a molestar a Light... —murmura River luego de unos segundos, porque seguir en silencio va a ser mucho más incómodo.
—Sí, bueno, estamos intentando ser amigos —se encoge de hombros y se relame los labios.
No miente del todo, si Near ve que es bueno con Yagami, con esa persona a la que tanto cariño le ha tomado, es posible que deje de alejarse de él, pero si antes no dijo nada fue porque realmente estaba demasiado nervioso para decir algo.
—Ya verás que te va a caer muy bien. —Asegura con una sonrisa.
Cada día le encanta más Italia, pero le sigue preocupando su amigo. Confía en Elle, sin embargo haber visto a Matt y Beyond bromeando sobre Light lo hizo reír, sobre todo porque percibió que en ningún momento fue con maldad, solo eran ellos actuando como los tontos que son. Ahora saber que Mello también está poniendo de su parte lo hace feliz.
—La semana pasada fue tu cumpleaños... —continúa el rubio luego de unos segundos. Mantener una conversación fluida no es fácil cuando piensas demasiado en cuáles son las palabras correctas—. ¿Cómo la pasaste?
—Meh... —Se encoge de hombros y hace un puchero—. Solo tenía una semana de haber venido, mi ánimo no estaba para celebraciones, Alex me compró un pastelito y cocinó unas cosas que no sé qué eran, pero estaban ricas.
—Ya... me alegro... —murmura con una sonrisa mientras asiente con la cabeza, esperando que con ese movimiento se le ordenen las ideas.
—Me metí al gimnasio —añade Near ante el mutismo del otro. Todos los demás están al tanto de lo que ha hecho, pero ya que justamente hicieron lo que les pidió que no hicieran, intentará poner a Mello al día—. Solo llevo tres días, me duele hasta mover el meñique —ríe, sabe que el dolor en el abdomen no es solo por el ejercicio, siente todo el cuerpo tenso por culpa de esas brillantes pupilas color zafiro—. Ah, también voy a empezar a ayudar en la biblioteca de la universidad, tienes ventajas dentro del campus al hacerlo... Ummm, quiero ver que más... —se lleva dos dedos a la barbilla mientras intenta recordar algo relevante para contarle.
—Haces falta por aquí... —Le prestó atención a todo lo que dijo, pero las palabras salieron solas en el momento que estiró un brazo y rozó con los dedos el rostro de Near sobre la pantalla.
—A mí también me hace falta estar por ahí. —Admite con una sonrisa tranquila, pese a que debajo de la mesa las piernas le están temblando. Esto de disimular le está saliendo bastante bien, pero no sabe cuánto más pueda aguantar.
—Me haces falta a mí... —Confiesa y luego sostiene el aliento. Nunca se imaginó el torbellino de emociones que se desataría en su interior tras la partida de Nate.
Near no responde al instante, observa esas pupilas, intentando escudriñarlas. Recuerda el collar que guarda hasta el fondo en una gaveta de su ropero, muchos días estuvo molesto creyendo que Mello lo había dejado en su maleta con el fin de seguir reafirmando su poder sobre él. La última semana comenzó a sopesar otra idea, la cual conlleva una promesa a futuro, y al verlo a los ojos esa esperanza toma fuerza. Sin embargo logra agarrar su corazón antes de que comience a volar de nuevo, es posible que sea su ingenuidad la que lo hace ver o pensar cosas que no son, así que debe tener cuidado de no ilusionarse otra vez.
—A mí también me haces falta... —murmura porque tampoco va a mentir. Lo extraña y lo va a querer por siempre, quiere una amistad con Mihael para toda la vida, pero primero debe sanar.
Los dos se quedan en silencio luego de eso. Cada quien está procesando lo que sucede lo mejor que puede. Mello está lidiando con los fantasmas de sus palabras y acciones pasadas mientras intenta hacerle frente a su egoísmo y miedos. Near por su parte, intenta curar las heridas que no se provocó él mismo, pero las cuales con su ayuda se hicieron más grandes y tan profundas que a veces detener la hemorragia le parece imposible.
En la cocina Beyond se dirige directo al refrigerador. Si lo de la cerveza fue una excusa para dejar a los tortolitos solos, al menos debe ser convincente, no puede regresar con las manos vacías. Además una cerveza siempre cae bien. Sin embargo suelta un jadeo al abrir el refrigerador y darse cuenta de dos cosas: uno no hay cervezas y dos el refri está lleno.
Toda la casa de Elle puede lucir moderna, estilizada y algunos detalles hasta son ostentosos, pero el refrigerador siempre gritaba «apartamento de soltero» al abrirlo; muchas latas de cerveza, uno o dos huevos y tal vez una botella de leche al fondo posiblemente caducada. Por eso no puede evitar soltar un largo silbido al ver una colorida cantidad de frutas, algunas verduras, jamón, queso, leche chocolatada, jugos, yogures, etcétera.
—Vaya, Elle sí que sabe mantener a su zorra bien alimentada —comenta, aún paseando la mirada por todo el interior.
—Algún día tu hermano te hará ver a San Pedro por andar diciéndole así a Light... —Responde Matt mientras se desplaza por la cocina. Notó tres cajas de cereales sobre un mueble, todas de un sabor distinto, así que intrigado se pone a abrir las puertas superiores de la alacena, encontrando galletas, frutas secas, semillas, frituras. Nunca había visto la cocina de Elle tan surtida—. Uuuh, mira, aquí hay más.
Beyond se acerca curioso de puntillas, como si estuvieran haciendo una travesura. Estira el cuello por sobre los hombros de su amigo para ver lo mismo que el otro, sin embargo da un repentino paso hacia atrás luego de que el trasero del otro le rozara... ahí. No esperaba que Matt se inclinara para tomar un bote de las gavetas inferiores.
—¿Sentí algo duro o es mi imaginación? —Dice con una sonrisa pícara tras enderezarse y voltear, quedando frente a frente.
—¿Ya vas a empezar con lo mismo? —Pone los ojos en blanco y se cruza de brazos—. Que los demás crean que pasa algo entre nosotros no significa que debería pasar.
—Solo intento hacerte un favor —se encoge de hombros y deja sobre la barra desayunadora el bote que usó como carnada—. Se te va a caer la verga de no usarla.
—¿Crees que no puedo conocer a una mujer? —Pregunta viéndolo a los ojos, sin mostrarse intimidado pese a que comienza a retroceder despacio al verlo acercarse, hasta que la barra le impide dar otro paso hacia atrás.
—Estás rodeado de puro joto, ¿en qué momento vas a conocer a una?
—Todas las mujeres tienen al menos un amigo gay, yo tendría que tener hasta para escoger, pero ni para eso me sirven. —Refunfuña mientras intenta hacerse a un lado, pero Mail le cierra el paso.
—Pueees ya que no es así —apoya los brazos sobre los hombros del pelinegro, quien al instante se sonroja—, ¿por qué no aprovechas lo que te da la vida?
—¿Si tienes tantas ganas por qué no te buscas a alguien? —Frunce el ceño un poco. En otra ocasión hubiera contestado con alguna tontería, pero ve a Matt demasiado serio al respecto y eso lo pone nervioso.
—¿Crees que no tengo mi fuckbuddy en el trabajo? —Acorta por completo la distancia entre ellos al punto que sus narices se rozan.
—Sí, claro... según tú todos quieren contigo... —Pone los ojos en blanco y ladea el rostro con tal de esquivarlo.
—¿Acaso crees que cuando llego tarde es porque me quedo rezando? —Separa las piernas del otro con una de las suyas mientras levanta una ceja.
—Que asco... —Hace una mueca y se cruza de brazos. Lleva meses llamándole zorra a Light cuando la verdadera zorra la tiene en frente, Matt realmente arrasa con todo lo que se le atraviesa.
—Tampoco te pongas celoso... —ríe a la vez que le toma un mechón de cabello y se lo acomoda detrás de la oreja, ganándose un manotazo en la mano para apartarlo—. También quiero contigo... —Le susurra muy cerca del rostro al mismo tiempo que con su muslo le presiona la entrepierna.
—¡Ya, Mail! —Lo empuja y se remueve, provocando que el otro estalle en carcajadas.
—¡Deberías verte la cara! —Lo señala riendo mientras con la otra mano se sostiene el estómago.
—Seguro te le caíste a Roger de chiquito —dice Beyond entre dientes mientras se yergue para alisarse la camisa con las manos.
—Ya, ya... —hace un movimiento con las manos, como pidiéndole que se calme, luego se limpia con los dedos índices las lágrimas que le cuelgan de las pestañas—. Sé que siempre pendejeamos, pero fuera de joda... —Vuelve a acercarse, esta vez no le rodea el cuello con los brazos— ¿No te da curiosidad saber cómo sería hacerlo conmigo? —Coloca dos dedos sobre el pecho del otro y comienza a deslizarlos despacio hacia abajo—. Porque a mí sí me da curiosidad... —hace una pequeña pausa cuando sus dedos llegan al borde del pantalón— hacerlo contigo. —Finaliza, relamiéndose los labios mientras su mano termina de descender por el tiro del pantalón hasta darle un leve apretón sobre el miembro.
Beyond da un respingo y suelta un jadeo, abre los labios para replicar, pero las palabras no salen, su cuerpo entero no responde. Lo único que parece tener vida propia es su verga, la cual ha comenzado a palpitar mientras la mano de Matt sigue sobre ella.
Elle lleva a Light hasta el vestidor, la sala y su habitación están a la par y no quiere ser interrumpido por el bullicio de los demás. De hecho escucha cuando los otros dos dicen que irán por una cerveza y desde ya puede asegurar que el siguiente mensaje de Near vendrá con un regaño incluido.
—¿¡Puedes creerlo!? ¿¡Yo, celoso!? —Continúa el castaño, quien no ha dejado de quejarse en ningún momento. Se deja caer sobre el diván color champagne que está en el medio del vestidor, cruzándose de brazos y piernas.
—Cómo pueden decir semejante tontería, ¿verdad? —Dice Elle sonriendo. El drama de Light le causa gracia, está tan enfocado en su berrinche que ni siquiera percibe el sarcasmo en sus palabras.
—¿¡Verdad que sí!?
—Están mal de la cabeza, definitivamente. —Añade con el mismo tono. Avanza sobre el piso de madera hasta que sus pies descalzos se hunden en la alfombra color crema que está debajo del diván, donde se acuclilla para quedar frente a Light.
Los últimos días ha prestado atención a situaciones previas que quizá por despistado pasó por alto, llegando a la conclusión de que él es una persona celosa, pero Light lo supera y con creces. No sólo lo ha celado a él, sino que también cela a Near, a veces le parece que hasta demasiado.
—¡Es que no pueden entender que tú y yo solo somos amigos! —Continúa tras un resoplido mientras deja ir la cabeza hacia atrás.
Elle debe sostenerse del asiento para no irse de espalda tras esas palabras. Tiene presente lo que Near le dijo, puede entender que a Light lo esté frenando el miedo, también sabe que debe tener paciencia. Eso no significa que sea fácil lidiar con tantos mensajes y actitudes confusas que Light tiene.
—Sí, solo amigos... —suspira a la vez que se pone de pie y comienza a caminar por el lugar para ordenar sus ideas.
Lo escucha rabiar acerca de que tampoco le hizo un cumplido a Mello y alguna queja sobre Beyond amenazándolo. Observa todo a su alrededor, las repisas, los percheros, las gavetas de caoba donde guarda sus relojes y corbatas, lo recorre todo hasta que sus ojos se detienen en el espejo de cuerpo completo. Se queda unos segundos contemplando su reflejo, detrás de él se ve el respaldo del diván y una mata de cabellos castaños quejumbrosa asomando. Hasta hace unas semanas el vestidor era el único lugar al que solo él tenía acceso, las demás habitaciones de la casa no corren con la misma suerte. No por desconfianza, es más por intimidad y privacidad, sin embargo se da cuenta que no dudó en ningún momento en darle la contraseña a Light, así como no ha dudado en hacer muchas cosas por él.
—Light... —Dice y luego carraspea la garganta con el fin de detener su verborrea, da media vuelta y le coloca las manos en los hombros, haciéndolo echar la cabeza hacia atrás para verlo—. Necesito decirte algo...
—Pues habla —se encoge de hombros, como si en primer lugar no fuera él quien no guardaba silencio.
Elle rodea el diván y vuelve a acuclillarse frente al castaño.
—Hoy fui a tu colegio —le dice sin rodeos, viéndolo a la cara para no perderse ni un detalle. El problema con Light es que nunca sabe cómo va a reaccionar, así que procura prestar atención a todos sus gestos.
—¿Qué...? —Frunce el ceño y parpadea, luego se pone de pie, importándole poco que Elle pierda el equilibrio con su repentino movimiento.
—No me parece justo que te hayan expulsado —añade mientras se levanta. Le parece importante recalcar esa parte para no parezca que lo hizo específicamente por él, sino por un sentido de "justicia", aunque está claro que lo hizo solo por él.
—Y... —Sus ojos se mueven confusos de un lado a otro—. ¿Qué hiciste...?
—Les pedí que te dejaran rendir los exámenes para que puedas obtener tu diploma... —Contesta sin pausa, después traga saliva, nervioso por la posible reacción.
Sin embargo Light no responde, tan sólo atina a llevarse despacio una mano hasta la boca. Si es honesto, a esta altura ya no pensaba en el instituto Daikoku, no porque no le importara, sino porque no tenía sentido. No es alguien con la posibilidad de luchar cuando las cosas no resultan como esperaba, es por eso que ya se había hecho a la idea de intentarlo el siguiente año, en otro lugar. No está seguro de qué debería decir ni cómo debería reaccionar. Su corazón late, brincando de emoción y nervios, mientras su cerebro intenta procesar todo lo que ocurre con demasiada rapidez. Quisiera dejarse llevar aunque no entienda nada, pero son tantas las cosas en su cabeza al mismo tiempo que lo único que puede hacer es quedarse inerte.
En este momento las facciones de Light son un enigma que Elle no comprende. Comienza a sudar cuando pasan varios segundos y no obtiene ninguna respuesta. Lo primero que viene a su mente es que Light debe estar molesto, como ha pasado en otras ocasiones cuando ha intentado ayudarlo, casi lo deja ciego una vez, ¿en que estaba pensando al ir a ese colegio y entrometerse de nuevo sin que nadie se lo pidiera ?
—Lo siento... —Murmura cabizbajo—. Es solo que sabía lo importante que era para ti y... —se rasca un pie con el otro a causa de los nervios—. Me hubiera gustado que te dejaran regresar, que pudieras participar en la ceremonia de graduación, que te entregaran tu diploma frente a todos... Pero solo conseguí que te dejaran hacer los exámenes y tendrás que pasar a recoger el diploma el día que ellos digan... no es la gran cosa, y supongo que no debí hacerlo, ¿verdad?
Light parpadea mientras el aire que había contenido se le escapa por la boca. Ahora entiende menos que antes. Para él graduarse o no ya no era importante, o eso es de lo que se había intentado convencer. Sin embargo, le confunde ver a Elle disculpándose por algo que por sus propios medios jamás hubiera logrado.
—De verdad lo siento... —Repite Elle mientras se deja caer sobre el diván. No le queda claro si lo siente por haber actuado sin pedir su opinión o por no haberle conseguido todo lo que él se merece.
Elle ignora que entre más se disculpa, más grande se vuelve el desconcierto en Light. No logra comprender por qué Elle hace todo lo que hace. Hace mucho admitió al menos para sí mismo que siente algo por ese pelinegro, y Elle le ha demostrado que es recíproco en incontables ocasiones, pero es justamente eso lo que no entiende. Es normal que cualquiera quede encantado con alguien como Lawliet, más allá de su dinero, es una de las personas más bondadosas, cariñosas y protectoras que conoce; ¿en cambio él que tiene para ofrecerle? ¿Qué puede ver en él luego de haber tenido un novio como Alex? El ojos de iguana no le agrada, pero aunque le cueste admitirlo, es alguien con una vida interesante y un carisma que atrapa a cualquiera.
Aún en su caos mental, logra que su cuerpo reaccione. Avanza despacio, sin apartarle la mirada y luego se acuclilla al estar frente a él.
—¿Por qué...? —Murmura con un hilo de voz.
El pelinegro no responde al instante, clava sus ojos en esas pupilas color miel que tiemblan levemente. Intenta descifrar cada gesto, pero a diferencia de River, él se pasaba los días con el rostro hundido entre libros y no observando a la gente. Puede percibir incertidumbre en esa mirada, no es algo que Light no le haya dicho antes, sabe que el castaño tiene dudas, lo que no sabe es qué debería decir o cómo debería actuar. En su cabeza la respuesta a la pregunta de Light es clara: «porque te amo». Sin embargo, así como Light tiene sus dudas, él tiene miedo, miedo de admitir lo que siente y que Light se aleje. Además fue él quien hace unas semanas le aseguró tener claro que entre ellos no iba a pasar nada, cree que ese es el motivo por el cual el castaño no ha tenido problema para quedarse, así que no desea arruinarlo. No importa lo que haya pasado entre ellos, tampoco le importa si después de todo esto solo tienen una amistad, lo único que le importa en este momento es que esté a salvo. Y le queda claro que no lo estará si vuelve a esa casa, en ese barrio donde el peligro si no está a la vuelta de la esquina viene y toca tu puerta.
—Ya te lo dije... Sé lo importante que es para ti —que no pueda decirle lo que siente no significa que no pueda demostrárselo en pequeñas dosis—. Me hubiera gustado verte vestido de toga y birrete —le revuelve el cabello con una mano. Ignora que con ese gesto inocente logra que el revuelo de ideas dentro de esa cabeza castaña se detenga, como si ese roce lo hubiera traído a una realidad donde solo importan ellos dos—. ¿Sabes a quién más le hubiera gustado verte vestido así? —Continúa Elle luego de no recibir una respuesta. Light frunce el ceño sin apartarle la mirada—. A Near...
Menciona a Nate porque ha presenciado esa linda amistad, ha escuchado que hasta el tono de voz de Light cambia cuando habla con él. Cree que si cometió un error al entrometerse, el que Near lo apoye hará que el castaño lo acepte. Está seguro que logra su cometido al verlo abrir más los ojos y luego asentir despacio, como si lo estuviera asimilando.
—¡Le contaré! —Dice con una amplia sonrisa mientras se pone de pie. Los ojos le brillan, ahora tiene dos noticias que contarle a su mejor amigo.
Le encanta cuando la felicidad es tanta que parece aplastar cualquier ruido en su cabeza, haciéndolo sentir libre aunque sea solo por un momento. Es por ello que da media vuelta y corre, con una sola idea en mente: contarle a Near que podrá graduarse; sabe que su amigo va a saltar de alegría sobre dónde sea que esté. Sin embargo, se detiene al llegar al umbral que divide el vestidor y la habitación. No lo piensa, tan solo devuelve sus pasos con la misma rapidez y se lanza hacia Elle.
Lawliet da un respingo cuando de manera sorpresiva los brazos de Light lo rodean, se queda inerte por unos segundos, luego responde con el mismo gesto, pero lo hace despacio y sin estrecharlo con fuerza, creyendo que se esfumara de entre sus brazos si lo hace. No obstante, no está preparado para cuando unos labios tibios se posan en su mejilla junto a un beso tan inocente que lo hace sentir como si el propio corazón de Light hubiera atravesado todas las barreras que el castaño ha creado para impregnarse y quedarse con él
—Gracias... —murmura con timidez, luego se endereza y sale corriendo antes de que el pecho le explote ahí mismo.
Elle logra percibir un sonrojo, pero no es capaz de decir nada, no quiere que esa cálida burbuja que lo rodea estalle. Deja ir la cabeza hacia atrás, sobre el respaldo del diván y cierra los ojos, pensando en cómo Light le ha cambiado la vida desde que lo conoció e incluso aún más en estas últimas dos semanas
Desde que está en su casa, lo ha visto salir del baño con los ojos rojos demasiadas veces como para adjudicarlas que son a causa del shampoo. También se ha despertado a la madrugada y lo ha escuchado orando entre susurros, siempre evita moverse para no interrumpirlo, pero a pesar de que lo hace en voz baja, la desesperación en sus plegarias es palpable y todas sus súplicas son por su madre, siempre pide por ella. El fin de semana pasado se sentaron a comer, lo hicieron en silencio a pesar de que no hace mucho tiempo la química entre ellos era innegable, en un momento se le ocurrió traer a Sachiko a la conversación y fue testigo de cómo ese rostro se volvió sombrío, al principio le esquivaba la mirada y las respuestas eran cortas. Sin embargo, poco a poco comenzó a sentirse cómodo y luego solo era Light quién hablaba; le contó de sus planes a futuro, de lo que hará cuando ella salga, de dónde vivirán y los lugares que visitarán. Cree que es normal que un hijo adore a su madre, pero a veces tiene la sensación de que Light vive por y para ella. De ser así, lo que le espera no es fácil, no es como si pudiera sacarle ese chip que tiene en la cabeza; para cualquiera lo más inteligente sería no luchar contra la corriente, pero de repente viene Light con esa sonrisa y ese gesto de hace un momento y se convence de que es él a quién quiere a su lado para toda la vida.
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N/A:
Vamos a aclarar unas cosas...
1)Mi beta y yo creemos que Matt le entra fuerte a la zorreria. Pobre Light, más de 30 capítulos siendo tildado de "zorra" cuando el que no deja ni uno vivo es Matt. Near se negó a caer en esas garras y supongo que con Elle no le llama la atención porque lo ve como hermano mayor, pero de ahí no perdona a nadie.
2)Creo que este ha sido un capítulo bastante tranquilo luego de tanto drama, ¿no sintieron hasta extraño tanta calma?
En fin, espero les haya gustado. Ya saben que si quieren comentarme su parte favorita, bienvenida sea. Así también teorías o cualquier locura, jaja, aquí todo es bien recibido. En lo personal... no sé, siento que me gustó escribir cada escena.
Imaginar a L en su lamborghini, con saco y corbata, oliendo a perfume fino y yendo a ese colegio a sacar las garras por su hombre es... es que simplemente lo amo. Y también me da ternura imaginar que ha llenado la despensa con tal de que Light tenga de todo 3 es un amor ese panda.
La pequeña parte donde se muestra que Light hasta está bailando con una compañera me da vida, el que se dé a entender que a muchos de ahí les agrada el castaño y que los otros puedan ver eso es como asdfghjkl... obvio Light ama a su mamá, por no se da cuenta de lo bien que le hace estar lejos de ella.
Aquí entre nos, la parte del restaurante, donde ya sólo estaban Mello, Beyond y Light... no me costó pero si tuve dudas, la verdad es que los tres son de carácter fuerte, por lo que me divertí escribiendo la escena donde están juntos. Recordemos que Beyond alguna vez hasta ayudó a Light cuando Ushio apareció, el problema es que la actitud de Light terminó por botar cualquier buena intención del ojitos rojos... en conclusión, todos son idiotas a veces.
La videollamada, todos peleando por un espacio. El reencuentro de Near y Mello. Me alegro que la pelusa se esté adaptando tan bien, asistiendo al curso que imparte Alex, pensando en ayudar en la biblioteca, inscribiéndose a un gimnasio... siento que todo eso le hará bien, la duda es... que pasará o qué hará Mello?
Uff luego venimos fuerte... a ver Beyond ya déjese querer que todos sabemos que le gotea por ese pelirrojo. Matt le trae unas ganas desde hace tantos, recuerdo que en uno de los capítulos del principio Matt hasta lo acorrala contra una pared, el problema es que Beyond si muy machito y lo que quieran pero cuando ya ve la cosa "dura", ahí se nos echa pa'trás
Por último... los prota 3 es cierto que antes de que Elle se fuera al campamento, él y Light tuvieron unos meses de "luna de miel" digamos, donde todo era felicidad, obvio Light teniendo cuidado de que su mamá no se enterara para no alterarla, pero luego todo se fue a la verga... entonces aunque ya han estado juntos antes, esta vez es diferente... en mi opinión, aunque no lo parezca o lo disimule bien, Light está más frágil que nunca, o quizá siempre lo ha estado pero es hasta ahora que Elle puede palpar un poco más de esa fragilidad. Elle conoce desde hace mucho el lugar donde Light vive, también se enteró hace mucho que su vida dentro de ese instituto era solo una mentira, también pudo verle un lado más humano cuando estuvo en el hospital. Pero ahora es como llegar a una capa más profunda, recordemos que Sachiko según se presenta al principio es alguien que cree en Dios y que instruyó a su hijo en ese camino desde pequeño, pero hace mucho Light admitió que dejó de creer en Dios, o más bien puede ser que esté resentido con él. Sin embargo Elle lo ha escuchado rezar, y para buscar a alguien en quien dejaste de creer es porque debes estar desesperado.
En fin, si alguien me leyó hasta acá, muchas gracias jajaja jamás me había extendido tanto en las notas de autor.
Ah otra cosa, alguien dijo que como anteriormente nunca le había pasado nada al auto de Elle, pensaron que esta vez saldría ileso. Como aclaración, es la primera vez que Elle llevaba el Lamborghini. Elle no ha ido mucho hasta la casa de Light porque Light no le gusta que lo haga. La primera vez que Elle apareció ahí fue sin permiso de Light, cuando invitó a Sachiko a almorzar, para esa vez, con el fin de lucir más modesto, él rentó un auto sencillo. Luego, la siguiente vez que llegó hasta la casa de Light fue cuando estuvo ahí desde temprano esperando a que el castaño saliera para invitarlo a desayunar, pero esa vez fue en su otro auto, por eso es que Light no reconoce el carro. Así que era la primera vez del Lamborghini, lo que sí es que como dicen por ahí... milagro salió con llantas.
Ahora sí, ¡muchas gracias por leer!
